Parte 07


La gente va de aquí para allá en el gran Buffet, no es de extrañar, es uno de los mejores y todo el mundo quiere que un abogado de Buffalo Crimsom Buffet les atienda. Y si tienen suerte, que tomen su caso y lo ganen, como los campeones que son, los mejores abogados de toda la ciudad. No es de extrañar, desde el caso contra aquellos políticos con el que la fiscalía se hundió al defenderlos, se hicieron más famosos de lo que alguna vez su creador lo hubiese pensado.

No es de extrañar que Carlson tenga tanto trabajo, más cuando le toca un divorcio tan patético como costoso, como el del actual alcalde, el cual se ha ofrecido a ayudar a uno de sus nuevos amigos en el lugar, incluso si no sabe una mierda de los divorcios y sus trámites; en realidad tampoco sabe nada de los trámites de adopción; no es su especialidad, pero la pequeña Navien es un caso realmente especial, por ser hija de una de las familias más poderosas de la ciudad - que no haría con ese dinero- ese pensamiento arranca una sonrisa de sus labios, está seguro que lo primero que haría seria llevar a esa pequeña y a Chris a una playa o a un parque, quizás Disney.

Y es que la chica se les ha metido tan profundo en el corazón de ambos, que ver como cada noche Chris la arropa para dormir o lee un cuento con ella en sus regazos; incluso el último gusto que ha adquirido, ese de tomar la guitarra y cantar LA Song hasta que la pequeña se duerme, con su pequeña manito sosteniendo a Kane como si temiera que este fuera a irse a algún lado.

Se ha ganado más que un lugar en su corazón, y pensar que tendrá que enviarla con sus tíos, solo hace que su cabeza duela tan fuerte como cuando Chris era una bomba de tiempo, que en cualquier momento podría saltar de la ventana.

La niña le mira, curiosa por saber que pasa por su mente, más curiosa de lo normal, después de todo, Chris le ha dicho que debe vigilarlo, le ha dado esa tarea con una sonrisa, una mañana lluviosa en la que Steve parecía tan cansado que apenas y logro reunir suficiente de su espíritu como para saludarle y dejarle en la escuela. Y aunque no quiera dejar de vigilarlo todo lo que resta de tarde, según su misión, hay algo que llama su atención.

- Carlson, aquí está la lista de los Fork, la niña. - el chico de ojos grises opacos señala con la cabeza a Navien, como si esta solo fuera un mero objeto en la habitación.

- Es sobre la gente que va a adoptarla. - sonrió el empleado, guiñándole un ojo a Carlson que apenas y le ve al rostro, está demasiado metido en sus otros papeles que deja la lista sobre un montón de estos, queriendo olvidar el asunto.

La niña en cambio se siente ofendida, no por la actitud de Steve, para nada, es por la de ese hombre, que ve a Steve como si fuera un caramelo o una torta de mucho chocolate, como Chris le ve mientras este cocina o está sentado en el sofá o llamando por teléfono, en realidad como le ve casi todo el tiempo, solo que Chris siempre tiene una mirada serena, y este hombre parece el diablo del que le hablaban tanto en la escuela.

Steve se levanta de la silla, mirándola de reojo, mientras vuelve a ponerse el saco sobre los hombros y lo abrocha al medio, uno, dos y tres botones.

- ¿Nos vamos? - preguntó agachándose y tomando su mochila, pero el solo niega con la cabeza, rodando los ojos mientras se retira, murmurando un escueto, "No te muevas".

Que suena igual a su madre.

Casi lo muerde por eso.

Lo hubiera hecho, si algo más interesante no se hubiese atravesado en su camino.

Los papeles de su caso.

Tratar de alcanzarlos se le hace el trabajo más difícil del mundo, es tan pequeña que apenas y puede subirse a la silla de Steve, incluso tiene un pequeño accidente, que seguro Steve no notara en absoluto. Como que la torre de papeles que llevaba organizando desde el miércoles pasado, ahora yace en el suelo desordenada. Son solo detalles, porque al fin tiene la nomina en sus manos y eso es lo que en realidad importa.

Observa con odio la letra dorada del titulo y la negra de la firma de su tío, es repugnante hasta para ella, que a tan corta edad se siente ofendida por ello. No sabe muy bien qué hacer, no al menos hasta que ve como Henry Cavill entra por la puerta, con sus ojos azules grisáceos buscando a Steve por toda la habitación.

- ¡Hola! - le saludó casi demasiado entusiasta, tomando un bolígrafo de tinta del escritorio de su nuevo papa y corriendo hacia a Cavill, que es incluso más alto que Chris.

Henry Cavill tiene una cara cuadrada - ese es su primer pensamiento al verlo - cuando esta aburrida tiende a compararla con un cuadro de arte o un espejo y siempre vienen a su mente comentarios de algunas de las chicas de la oficina de Steve: "…Que es muy atractivo, que muy varonil, que esa barba y sus ojos que todo encaja en el tal cual dios griego..." y ella solo puede ver un cuadro con pies y piernas, parlante y molesto...

No sabe si es por su edad o porque simplemente es muy celosa y no le gusta que ningún hombre le hable a su papi Steve, solo su papa Chris, por supuesto, pero se obliga a ser amable, no quiere ninguna reprimenda de ellos ni nada. Además cuando ve que este se acerca, una pequeña idea llega a su cabecita y aprieta un poco más los papeles que tiene en mano, tratando de parecer normal.

-Hey pequeña... Y ¿Steve?, digo Carlson, ¿él esta...por aquí?

- ¡No! ¡Pero me pidió que te dijera algo! - Sonrió, dejando que su sonrisa llegue a sus ojos, y poniendo su mejor cara de niña inocencia esa que usa para conseguir lo que quiere.

-¡Oh en serio, pequeña Navien! - le dice al arrodillarse a su altura -¿Qué sería? - y de pronto la pequeña sonríe más porque al menos él sí se sabe su nombre, aunque mejor no se confía puede ser una estrategia para acercarse a su papi Steve.

- Bueno... - duda un poco de si no le creyera, pero al fin y al cabo que pierde en intentarlo. - ¡Quiere adoptarme! Pero... le da vergüenza anotarse en la lista...y...y...quiere que tú lo hagas.

-¡Wow! , es eso una gran noticia, ¿Cuando te lo dijo? - preguntó con una sonrisa grande.

- Antes de que saliera de la oficina. - sonrió con él, sintiendo que comenzaba a ganarse la confianza del hombre.

-¿Y tú… quieres? -preguntó curioso -Es una gran decisión, pasaras con él hasta que seas mayor. pequeña

- ¡Lo quiero!, Steve es el único que se ha preocupado por mi...y quiero que sea mi papa.

- Esta Bien -suspiro - Dámelo colocare el nombre y una recomendación personal al juez, así te ayudó un poco más

- ¡Gracias, Ahora veo porque le gustas tanto a la gente! - Le concedió el halago solo por ser amable y por la felicidad que sentía ante como se estaba dando la situación, a este paso esta noche volvería a casa con sus nuevos padres.

-Oh... gracias -contestó extrañado, tomando el papel entre sus manos y levantándose -No hagas travesuras, bueno... - dijo al ver los papeles regados por todo el lugar - No más que esta al menos

- Eh... ¿Crees que Steve se molestara? - corrió hasta donde estaban los papeles regados y comenzando a reunirlos todos.

- Si... lleva tres días en vuelto por esa nube de papeles - contestó sinceramente encogiéndose de hombros -Te ayudaría pero iré a hacer los trámites de la adopción, apuesto que eso... te interesa más ¿cierto?

- ¡SI! - Solo con eso olvido los papeles, y casi todo lo demás.

Christian esta lavando los platos que uso para preparar la lasaña que ahora Navien ve desde una distancia prudencial claro como el queso se derrite, sus pequeños ojos brillan fascinados y por supuesto con bastante hambre, eso lo hace sentirse orgulloso. Aunque su novio este sentado en la mesa con su portátil casi asesinando cada botón, aun claramente enojado con el accidente de los papeles en su oficina.

Ríe un poco, sencillamente porque Steve se ve adorable ahí, con ese pantalón flojo y esa camisa suya que le queda grande, con medías de colores y con un puchero en el rostro.

Cierra el tubo secándose las manos y se acerca pasándolas, aun frías, por los hombros del abogado, acariciándolo con cuidado y amor...

Ninguno nota como Navien les observo con una sonrisa, la pequeña adoraba verlos así porque pese a su edad ella sabe reconocer el amor verdadero, porque lo vio desde pequeña en los ojos de sus padres.

- ¿Qué? - gruñó el abogado, mirando con reproche a Chris, sin dejar de teclear frenéticamente. - ¿Ya es hora de comer?

-Deja eso Steve... es tiempo familiar -mencionó con su característica sonrisa, esa que ha recuperando y parece brillar más que todo la casa - Es una niña, y ya se disculpo tres veces - le susurro en el oído.

- Si, eso no va a hacer que mi trabajo mejore - masculló cerrando la laptop y dejándola a un lado para enderezarse en la silla. - Comamos, tengo trabajo que hacer - bostezo, frotándose las sienes.

- Steve - llamó rodeándolo y pegándolo a su pecho -No lo hará... pero ya nada se puede hacer, tranquilo amor -dijo dejando unos besitos por el cuello del abogado.

Lo que fue suficiente para acallar cualquier protesta más de los labios de Carlson, que le miro con una sonrisa, estirando su mano hasta sujetarle de la nuca y besarle, un roce inocente que se convirtió en más apasionado cuando Steve gimió, dejando que Chris metiera su lengua en su boca, probando la exagerada cantidad de café que había consumido en lo que iba de día.

- Gracias, mami. - se burlo cuando se separaron, palmeándole el muslo a Chris, quien protesto.

- En realidad tu eres la que es toda una mujer - se burlo, dirigiéndose a sacar la lasaña -¿Tienen hambre?-preguntó a ambos - ¿Cuanta?

- Mucho. - Respondieron ambos a la vez, y con tanto desespero que hicieron que Chris se riera alto.

- Vamos, si te apresuras quizás te de aprobar un poco de mi comida. - Incentivo el abogado que alzo las cejas de forma seductora.

- ¿Ah? -preguntó sacando la lasaña y colocándola en la mesa - Suena tentador, si me recompensas con eso siempre cocinare todos los días - dijo serrándole el ojo seductoramente para luego girar a la refrigeradora y sacar dos cervezas y una Coca-Cola.

- Eso espero... - su respuesta quedo ahogada con el sonido del teléfono fijo que se encontraba en la entrada de la cocina, colgando de la pared; Chris se acerco rápidamente a él, tomándolo con cierta duda de quién podría estar llamando a estas horas, aunque aun no era tarde tampoco era tan temprano.

- Siéntate enana -ordeno sin verla él abogado, curioso de la llamada -¿De qué te ríes nena? -preguntó algo asustado por la enorme sonrisa de la niña que ahora si llamo su atención.

- Nada. - rio la pequeña, cubriéndose los labios con las manos para que no se le escaparan más risitas, mientras Christian hablaba con una voz extrañamente formal.

- Oh...si, está aquí, ¿Me da un segundo por favor? - preguntó a la voz femenina que preguntaba por Steve, quien le dio una mirada curiosa. - Es para ti.

Steve suspiro un poco decepcionado y se levantó hacia el teléfono, tomándolo con la misma cara de duda que su novio -¿Si? – preguntó.

-Oh Genevieve... si si... felicidades... ¿Felicidades de qué? ¿Cual proceso de adopción?

Navien se enderezo en su asiento, se mordía el labio con sus pequeños dientes de leche, parecía ansiosa, eso podía decirlo Chris con solo mirarla de reojo, antes de dirigirse hacia Steve, que la miraba con los ojos abiertos, eso parecía suficiente como para que Kane entendiera a medías lo que estaba pasando.

-Si... si, si... sigo aquí sigo Genevieve... si... yo... -un suspiro enorme se escapó de sus labios.

-Te llamare dentro de unos minutos -dijo colgando el teléfono, pálido acercándose a Chris de inmediato, su mano colocándose sobre el hombre de su novio.

- ¿Qué sucedió? ¿Consiguió que alguien la adoptara? - preguntó tan bajo como para que solo Carlson le escuchara, preocupado de que fuera algo malo, realmente malo y que por eso estaba así.

- Si... si lo consiguió, el problema es que... no sé cómo se las arreglo para... que la adopción saliera... a mi nombre -dijo casi con miedo, aferrándose a Chris aún más.

Chris le abrazo fuerte contra su pecho, apretándole con sus brazos antes de soltar un bufido entre incrédulo y divertido, entendiendo todo, y más cuando la niña grito, corriendo hacia ellos y abrazándose a la pierna de Chris.

- Oh dios, ¿Hablas en serio? ¿Cómo...? ¡Pequeña mocosa!

- ¡Espero que si me quieran cambiar el nombre, papas, no sea ese, porque es feo! -sentenció claramente en una broma, mientras el pobre Steve aun temblaba en los brazos de su novio.

- ¡Oh créeme, soy capaz de hacerlo! - Le regaño, besándole la frente al hombre en sus brazos, que parecía tan débil, tan pequeño.

-¡NO! -chillo cruzándose de brazos, pero sus ojos se centraron en Steve llamando su atención como el hombre se aferraba a Christian con fuerza.

- Iré... iré al baño... - agregó riendo, sabiendo que sus papas necesitaban un tiempo a solas, principalmente Steve que sabía que estaba llorando a pesar de no sacar su cabeza de los brazos de su papa.

Cuando la niña desapareció por las escaleras, Chris acaricio la espalda de su novio, tratando de calmar con las suaves caricias la angustia y en parte felicidad que lo embargaba. Parecía un niño pequeño en sus brazos, sollozando casi inaudiblemente.

- Cariño...está bien...yo estoy bien con eso.

-¿De verdad? -preguntó quedito, claramente asustado -Además... soy torpe y descuidado, dios nunca pensé en tener niños... es que no me creo capaz... es que - dijo apretando los puños antes de abrazarse más a Chris.

La sonrisa en Chris se amplió con esas palabras. Steve estaba siendo tan adorable que era imposible no sentirse más enamorado con ello, más con el hecho de que le usara como soporte. Apartando el cabello largo de este con sus manos, logro dejando besos mariposas en la sensible piel de este, que Steve le mirara con reproche, y sus labios fruncidos.

- Estoy jodidamente enamorado de ti, ¿Lo sabías? - preguntó con voz melosa. - Quizás nunca lo imaginaste...pero tendrás que darte cuenta que la tuvimos desde que piso esta casa.

- ... La quiero Chris, pero tengo mucho miedo, prométeme que haremos esto juntos también... te amo tanto y no quiero perderte - dijo y aunque es el temor más tonto el otro ha escuchado nunca sonríe, porque no tiene ni idea que él jamás le dejaría irse de su lado.

- Yo también la quiero y lo haremos juntos, esto y todo lo que nos falta. Ahora eres padre Steve... - se burlo besando sus labios de nuevo y afianzando el agarre en su cintura.

- Tu también tonto -se burló cuando lo dejo ir unos segundos -Sabias que parecemos adolescentes cachondos... Te deseo...

- ¡Hey! ¿De dónde vino eso? - Preguntó soltando una carcajada. - Ni siquiera me he insinuado.

Steve sonrió, secándose las lágrimas -Vino de mi corazón -contesto sonrojándose.

- ¿Así que tu corazón solo piensa en mi follandote? Quizás te haga el amor esta noche... - susurro, quitando la expresión divertida en su rostro.

- Tu... eres un seco, Kane si sabes cómo matar los momentos románticos... -bromeo, colocando su cabeza en el pecho de este - Te quiero... tanto

- ¿No quieres que te haga el amor? - preguntó suavemente contra su cabello sedoso.

- Si quiero... lo deseo mucho, sentirte tan cerca de nuevo... conmigo- repitió estremeciéndose con el aliento del otro.

- Yo también, pero creo que antes deberíamos cenar...y hablar con nuestra pequeña. - susurro, ahora siendo él quien se sentía estúpidamente feliz por tenerlo todo, cada una de las cosas en las que alguna vez había pensado.

- Si... vamos a hablar con nuestra pequeña -dijo tomándolo de la mano, sintiéndose simplemente tan feliz que no podía dejar de sonreír.

- ¿Sabes? eso me da risa, es una chica, no sé nada de chicas. - masculló Chris mientras subían las escaleras, el por supuesto sin perder de vista el trasero de Steve metido en sus pantalón piyamas que le quedaban obscenamente deliciosos.

-Bueno... creo que tendremos los mayores problemas en la adolescencia -dijo encogiéndose de hombros -Yo sé un poco de chicas, se que son un dolor de cabeza -le dijo bajo, rodando los ojos.

- Yo también fui un dolor de cabeza, uno muy malo por cierto, pero no me refería a eso...me refiero a que...esa cosa roja y la ropa interior, no voy a comprar ropa interior de mujer. - reprocha, con una actitud muy parecida a lo que sería un verdadero heterosexual.

- Lo fuiste... pasado -indico riendo - ¿Esa cosa roja? ¿Ropa interior? -preguntó conteniendo la risa - Ni loco voy yo solo a comprarla con ella, tendrás que venir

- ¡No! Ve tú, tú eres la madre...de alguna forma. - Susurró, palmeándole el trasero y adelantándose a la habitación en que la pequeña que está viendo tv en la habitación de sus ahora nuevos padres.

Steve salto en el sitio, sonrojándose mordiéndose la lengua para no decir ninguna obsesionada - ¿Ya se calmo mami Steve, papa? -pregunta la niña con una risa al ver a Chris.

Este suelta una carcajada al ver la mueca de incredulidad de Steve, quien los ve a los dos ofendido. - SI, algo así, se pone de unos humores pero quiere una seria explicación de cómo diablos lo hiciste.

-Sí... Y por favor no me digas mama, no soy mujer-replicó sentándose a su lado con un puchero.

- Lo siento, papi Steve. - se disculpo de inmediato, sentándose en sus piernas en un movimiento rápido. - Y es un secreto.

-¡Oh, no enana! -replico -Tienes que decirme...

- Se-cre-to - Chris se rio con eso, rodando los ojos sabiendo que su novio pronto se enfadara.

- Enana - regañó Steve -Tienes que decirme, para... para, necesito cubrir tus huellas - señalo quitándole un cabello del rostro.

- ¿Cubrir mis huellas? - Preguntó moviendo su cabeza de lado y mirando a Steve, a quien veía con expresión confusa.

-Los abogados somos... -se detuvo buscando las palabras correctas - Sí dejaste algún signo de que tuviste que ver en la adopción alguien podría revocarlo, tengo que encargarme de que nadie indague mucho ¿Entiendes?

- Le pedí a el de la cara de cuadro que me ayudara...él fue quien firmo el papel. - Se apresuro a decir con una sonrisa, que después se le borro. – Tranquilo no es él que está enamorado de ti, solo te estima

- Al de cara de - dijo haciendo memoria, buscando en alguno de sus compañeros con dicho rasgo -El que... ¿Qué?

- ¿Quien? - Se apresuro a replicar el castaño.

- ¿Oh...Henry? - Sinceramente ella no podía recordarlo ahora, aun se sentía alegre de lo que había pasado y no podía recordar lo que había pasado.

- No hay ninguno que este enamorado de mi - replico con un puchero.

- No, es que tu nunca te das cuenta de nada - completo la niña aplaudiendo -¿Cierto Papa? -dijo hacia Chris.

Chris le miro serio, reprochándole con la mirada con expresión herida y fingiendo enfado, se cruzo de brazos. - La verdad es que es bastante descuidado, a mi me tiene olvidado y ahora me entero de que tiene a alguien tras su culo.

-Ah... no, amor, además yo no te tenia descuidado, es decir estaba encerrado en algunos casos pero es que, jamás... ¿Te descuide? -preguntó preocupado, bajando sus hombros en señal de derrota, sus ojos azules viendo directamente a Chris.

- Mucho. - afirmo Chris, acercándose a su novio gateando en la cama, abrazándole contra el colchón para comenzar a repartir besos por su rostro pese a las protestas del abogado.

-Chris detente, detente - decía entre risas -No aquí -dijo riendo aun más- Lo siento... - dijo unos minutos entre risa y risa -Lo siento...

- Papas estoy presente. - anuncio la chica con las mejillas sonrosadas y sus pequeñas manos cubriendo su rostro, tapando la vista de su padre.

-Ups - murmuraron los dos sintiéndose culpables -Lo sentimos -dijeron de nuevo, Steve sonrojándose más era algo nuevo que ambos contestaran lo mismo a la vez.

- Bueno eso fue lo que paso, papi. Henry me ayudo a firmar la petición, dijo que si la hacía alguien como él recomendando no se qué cosa al juez...Mmm creo que así podría ser tu hija. - Se apresuro a decir Navien, levantándose de la cama y dando saltitos por toda la habitación.

- No puedo creerlo enana, pero bueno mañana supongo que deberemos ir a comprarte algunas cosas para que este cuarto parezca adecuado para ti y no uno de invitados - afirmó recostándose contra el pecho de Chris que le abrazo en respuesta.

- ¡Sí! ¡Me gustan los peluches! ¡Muchos peluches! - anunció subiéndose de nuevo en la cama y sentándose en el regazo de su nuevo padre Steve. - ¿Podemos pintarlo de verde y rosado con círculos rojos?

-¿Por qué esa combinación enana? -preguntó Chris apoyando su cabeza en el hombro de Steve, ese olor de inocencia llenándole y al tenerlo entre sus brazos era como estar al fin después de tanto tiempo en su hogar

- ¡Es una buena combinación! ¡Muy buena! - reprocho la pequeña, golpeando a Steve suavemente en el pecho, pero no estaba en sus planes que un bostezo escapara de sus labios.

-Lo discutiremos mañana pequeña, creo que es hora de dormir - dijo levantándose con ella en brazos, la niña volvió a bostezar y se acurruco en el pecho de Steve con una sonrisa.

- No quiero dormir... - murmuro a pesar de sentir como su cuerpo se comenzaba a relajar.

Chris los observaba ahora de pie, sintiendo su corazón latir fuertemente en su pecho al ver la delicadeza con la que su novio, y aquí próximamente convertiría en su esposo, colocaba a la pequeña debajo de las sabanas.

- Tienes que dormir - murmuro sonriendo el abogado - Las niñas buenas van a su cama cuando sus padres lo dicen -rio un poco acariciándole la cabeza apartado los mechones desordenados. - Bienvenida a la Familia Navien

Hubo un silencio cómodo mientras ambos se dirigían abajo, recordando que la comida había quedado servida en el comedor y de que la pequeña seguramente se levantaría con hambre. Algo que Steve no iba a dejar que pasara de nuevo, y se dedicaron a limpiar todo en silencio, dándose miradas entre nerviosas y anhelantes a lo que les esperaba en la habitación, y que se sentían deseosos de realizar, casi tanto como asustados porque todo se arruinara, porque fuera demasiado temprano para intentar algo.

- Mi hermosa cena arruinada. - se quejo Chris mientras Steve le pasaba los platos cubiertos con plástico para que no se dañara la comida, cubriéndola para que luego se calentara en el horno eléctrico. - ¿Vas a dejar que pinte la habitación de ese color? - se aventuro a preguntar para darse confianza a sí mismo de que sus manos no estaban temblando.

- No lo sé - confesó casi dejando caer un plato - ¿Crees que debamos? Bueno, es su cuarto... - agrego, viendo a Chris, sus nervios poniéndolo a él más nervioso.

- Hey, Hey tranquilo. - se apresuro a decir Chris al notar el estado del otro, terminando de hacinar todo en la nevera y girarse a su novio, que le miraba con las mejillas rosadas. - No es como si no hubiésemos hecho esto antes, ¿cierto? - preguntó con una sonrisa que después se trasformo en una mueca de dolor, Steve conocía perfectamente esa mueca y su significado.

-Hey... eso ya es pasado, amor -dijo acercándose y pasando sus manos por la cintura de su pareja -Esto será un nuevo comienzo… tranquilo, no te pierdas en detalles que ya no tienen importancia...

- Sí importan... importan demasiado Steve...lo siento ya no hare eso de nuevo... - susurro dejando su caer su cabeza en el hombro.

- Lo sé -contesto abrazándole atrayéndole más con sus brazos -Confió en ti y te amo demasiado, todo saldrá bien.

- ¿Todo? - susurro contra su piel que comenzaba a calentarse con el aliento de Chris.

-Esto... esto solo es si estamos listos Christian... solo si estás seguro... -dijo pasando sus manos distraídamente por la fuerte espalda de su amante - Te amo y quiero que lo hagamos bien, ambos… seguros

Parecía no notar lo que causaba su calor corporal en aumento al hombre de ojos verdes, que había comenzando a lamerle toda la piel que quedaba al alcance de sus labios, como si fuera a romperse de un momento a otro o en el peor de los casos desvanecerse y que todo fuera un perverso truco de su mente debido al deseo casi inhumano que sentía hacia ese hermoso hombre de ojos azules.

Un jadeo de sorpresa escapo de los labios de Steve, sintió inclusive como sus piernas temblaron en algún momento entre lamida y lamida -Tomare eso como... uh... un si...

En respuesta Chris tomo el lóbulo de su oreja izquierda entre sus dientes, raspando la piel hasta dejarlo libre ligeramente cubierto de saliva, sus suaves caricias hacían temblar al abogado, que soltó un pequeño gemido cuando Christian succiono ese punto delicioso detrás del oído, quedándose el tiempo suficiente como para que la erección de Steve comenzara a notarse en sus pantalones.

-Chris -jadeó temblando, abrazándose más al hombre que aún estaba técnicamente en sus brazos pero era él a quien estaba casi derritiéndose con cada rose, su corazón latía rápidamente haciéndole estremecerse más aun -Chris... me estas volviendo loco

- Tu eres quien me enloquece... - murmuro dejando esta vez besos por su cuello, alternando suaves mordidas que se detenían en el comienzo de la camisa, la cual no podía apartar más allá. - Con toda esa dulce sensualidad... - continúo cambiando su dirección hasta tener sus labios succionando su manzana de Adán.

-¡Mierda! –jadeó.

-Yo no hago nada -rio un poco - Pero tu -dijo moviendo su mano acariciar el cabello del hombre entre sus brazos -Eres tan hermoso...

Chris hizo un sonido negativo con su garganta dejando un mordisco en su garganta antes de apoyarlo contra el refrigerador y comenzando a dejar que sus dedos fueran desatando botón por botón de su camisa de dormir.

- Te enseñare quien es el mejor – murmuró el de ojos verdes.

- Es un juego de dos –contradijo el abogado empezando a bajar sus brazos por los costados de Chris, disfrutando los estremecimientos que tan simple caricia provocaban.

- Entonces no perderé... - Le dijo con ese tono de voz ronco que termino de endurecerlo, viendo como las manos de Chris se colaban en su camisa y tomaban sin ningún aviso sus pequeños pezones.

El quejido jadeo que se escapo de sus labios fue demasiado alto ante la sorpresa, todo su cuerpo tembló de deseo y era incapaz de moverse con esas fuertes manos abarcado todos sus pezones, frotándolos y retorciéndolos -Mierda... se siente tan bien…

- ¿Es diferente? - preguntó un poco temeroso de su respuesta, debido a que necesitaba saber si Steve lo sentía diferente a lo que hacía con su novia.

-Diferente... ¿Diferente en qué sentido? -preguntó el abogado llevando su dedo a delinear los labios del hombre.

- Más profundo...mejor... - susurro besando los dedos de Steve y lamiéndolos.

- Es lo mejor que he sentido en mi vida, todo lo es cuando estas cerca -dijo estremeciéndose, sintiendo un cosquilleo muy placentero en sus dedos.

- Para mí también...para mí también lo es...es más que eso...es todo lo que tengo... - sus manos terminaron de deslizar la camisa por esos hombros, dejando al descubierto su pálido torso ligeramente cubierto de vellos y con más músculos de los que había visto la primera vez que lo habían hecho y sin duda con más desde que había dormido en una misma cama con Chris cuando eran chicos.

-¿Soy suficiente? -preguntó Steve con voz baja -¿Soy suficiente para hacerte feliz?

- Eres más de lo que alguna vez quise. - afirmó seguro de sus palabras, dejando que sus labios se unieran en un beso lento, suave como si se besaran la primera vez.

Steve abrió su boca perezosamente, casi al mismo ritmo de Christian, apenas labio sobre labio y cuando sus lenguas se tocaban retrocedía un poco para iniciar igual de lento de nuevo, solo buscando tentar el uno al otro, disfrutando cada sabor y quejido que el otro sentía en su amante. Cuando se separaron, Steve empezó a pasar su lengua por el cuello de su amante con pequeños besos casi succiones que hacían al otro jadear.

- Adoro tu boca... - susurro con voz aguda, moviendo a un lado su cabeza para darle espacio a Steve a hacer lo que quiera mordiendo sus labios.

- Yo adoro como sabes -replico el menor riendo antes de morder el cuello de su amante, en una caricia posesiva que seguramente dejaría marca.

- Muérdeme de nuevo, Steve...muérdeme- le suplico queriendo sentirse suyo.

-¿Seguro? -preguntó dejando salir su aliento contra a zona que acababa de morder, estremeciéndose más cuando el cuerpo de Chris hizo lo mismo.

- No me hagas suplicar...sabes cuánto lo necesito...sentir que te pertenezco, que siempre lo hice... - confeso con voz aguda, apoyándose de nuevo en el cuerpo del de ojos azules que apretó su cintura.

Steve no contesto al menos al inicio mientras sus dientes volvían a morder la piel a su paso dejando una marca y al mismo tiempo un jadeo se escapaba de ambos.

- Siempre... siempre desde que nos vimos la primera vez, fuimos el uno del otro -le susurro antes de morderlo por tercera vez.

- Vamos a la cama antes de que te haga mío en el comedor donde desayunara nuestra hija... - anuncio tomándole de sus nalgas y estrellando sus erecciones.

No sabe que hizo que jadeara más fuerte sí el hecho de sentir a Chris tan cerca y el sentirlo tomándole de las nalgas o esa gruesa voz diciéndole que le haría suyo.

- Si, si, si -contestó sonriendo ansioso, moviéndose el mismo contra la erección de su amante.

- Estuve por follarte en la cama de Navien... - le informó al oído mientras suben las escaleras, Christian deja besos en el cuerpo del otro, palabras dulces y ardientes que confunden al de ojos azules.

- ¿Tanta ganas tenias, Kane? - susurro seductoramente, pasando sus manos por todo lado que pudiera tocar, no quería dejar ni un solo tramo que acariciar, quería conocerlo todo, cada detalle cada lunar cada rincón cada parte sensible quería recorrer cada centímetro de ese cuerpo.

- Me deje llevar...tu cuerpo es irresistible, más cuando tienes esa expresión... - sus manos le sujetaron el rostro, dejándose hundir en sus ojos azules antes de introducir con desesperación su lengua, golpeando el cuerpo de Steve contra la pared.

Esta vez el beso fue salvaje. Cada uno luchaba por abarcar más de la boca ajena, besos mordiscos y jadeos se escuchaban pero las manos traviesas de Chris atraparon de nuevo entre ellas las nalgas de su amante haciendo al otro jadear sorprendido momento que Chris aprovecho para atrapar su lengua y besarle a gusto, dominándole imponiendo un ritmo. Steve en determinado momento dejo salir un gemido entre el place y la resignación y paso sus brazos por el cuello contrario pegándose más al cuerpo de su amante.

Su erección se restregaba contra la rodilla que Chris tenía entre sus piernas, creando una deliciosa fricción para ambos, más cuando sus pantalones de piyama se humedecieron, debido a la falta total de ropa interior. Seguían besándose con pasión sin despegarse un segundo mientras torpemente caminaban a la habitación, evitando chocarse con algunos floreros o con la alfombra misma que recubría desde la puerta de entrada, pasando por la escalera y terminando en la última habitación.

Cuando al fin entraron a la habitación, Christian empuja a Steve a la cama haciéndole hasta rebotar se queda unos segundos admirando el cabello desordenado, las mejillas rojas y la enorme erección, así como la mancha que la acompaña y no puede resistirlo suelta una risita cínica y sus manos están jalando el pantalón piyama hacia abajo con fuerza, dejándole desnudo completamente.

- Chris - chillo Steve sonrojándose más, al estar completamente desnudo frente a su novio.

- No tienes nada de lo que avergonzarte... - le dice con una risita divertida al ver lo avergonzado que esta, sonrojado y hermoso como siempre lo ha sido. - No tienes nada que no haya visto antes... ¿o sí?

-Bueno... no... Pero es que... no sé - dijo riendo nerviosamente -Estaría más cómodo si estuvieras también desnudo - susurro pícaramente.

- Puedes arreglar eso... - agrego Christian sugestivamente, agradeciendo a quien se que lo escuchara que su cuerpo hubiera dejado de temblar y que se sintiera cómodo con Steve así, solo sus mejillas lo traicionaban. - ¿Quieres desnudarme?

-Oh por dios, ¡Sí! -dijo sonriendo grande, levantándose y acercándose hacia Chris sus manos temblaban cuando toco la suave piel del otro y empezó a desatar la camisa, botón tras botón rápidamente, pasándose la lengua por los labios conforme veía un poco más de piel.

- ¿Sigues siendo ruidoso? - preguntó inclinándose mientras las manos ansiosas de Steve se dirigían a su pantalón, mientras sus labios adorando su pecho con cada beso con cada mordida que dejaba temblando al de ojos verdes.

- No -contesto metiendo su mano ansiosa entre el bóxer atrapando entre su mano la caliente y gruesa erección de su amante. - Soy silencioso -susurro subiendo su mano libre a retorcer el pezón, con fuerza.

Para Kane debería estar prohibido que Steve se viera tan jodidamente caliente masajeando su polla de arriba abajo, amasándole de la forma en la que le gustaba y le dejaba las rodillas temblorosas. Más si se sumaba los suaves choques eléctricos que producían en su cuerpo esa mano retorciendo ese sensible pedacito de piel.

- ¿Eres silencioso? ¿Seguro?

- Si... -contestó inclinándose al oído de su amante -Lo soy -murmuro dejando vagar su lengua por las afueras del oído -Soy silencioso...

- ¿Quieres probar eso? - susurro, comenzando a dejar su cuerpo caer sobre el abogado, recostándolo en la cama.

- Adelante -concedió el abogado sonrojado, dejándose caer en la cama.

- Oh estas demasiado seguro de eso... – Siseo el otro, apretando sus polla juntas en una mano y comenzando a masturbándolas juntas, su mano lubricada con el liquido que brotaba de Steve y de su propia erección, que había llegado a su máximo con la fricción producida.

Steve cerró los ojos con fuerza, su boca curvándose en una sonrisa que pronto dejo paso a leves y continuos jadeos -Oh... Chris, Chris -jadeó empujando sus caderas, y dejando su cuello a mercede de la lengua que su amante que recorría cada tramo de piel.

Los besos sobre su piel pronto se volvieron más agresivos, demandantes sobre el que no hacía más que jadear y controlarse para que sus gemidos no se escucharan más allá de las paredes que le resguardaban, Christian por su parte ahogaba sus gemidos contra la piel que comenzaba a tornarse carmesí.

-Tal vez... tal vez no, Ahhh, soy tan Ohhhh silencioso -concedió abriendo sus ojos azules que parecían diluidos en una lujuria total que les rodeaba y con ambas manos tomo la cabeza de su amante afianzándola más a su cuello -Márcame, muérdeme Chris...

- ¿Más? Para mañana parecerá que hubieras tenido sexo con un animal... - indicó en su oído, dejando su lengua correr por la piel ardiente hasta llegar a uno de sus pezones y morderlo a modo de distracción para levantar sus piernas, dejándolo expuesto.

- Para mañana todo el mundo sabrá que tengo dueño -señalo sensual, sonrojándose cuando se vio de piernas abiertas frente a Chris - ¿Qué ves que tanto te gusta? -preguntó con un puchero al notar que la vista de su pareja no separaba de sus piernas abiertas.

- ¿Realmente quieres que te diga? - preguntó suave sus manos acariciando desde sus muslos abiertos hasta donde se puede vislumbrar su entrada con la tenue luz de la farola en la calle, que se permite entrar por la ventana.

- No... Tengo una idea -negó jalando aire, los nervios regresando.

- ¿Aun seguro de que quieres esto? - preguntó cuando su dedo pulgar acaricio ese pedacito de pie que separaba los sueva testículos de su rosada entrada.

- Sí, sí, es solo que... desde que tu y yo, nadie más, no he estado con nadie más y tengo algo de miedo y nervios -confesó bajito.

- ¿Estabas asustado aquella noche? - inquirió con suavidad, dejando que su dedo ahora si juegue directamente con la casi virginal entrada, aun si se siente sucio de haber estado con tantas personas que sus dedos no bastaban para contarlas, siéndole infiel a Steve, cuando él se había mantenido cerrado para él.

- Sí -contestó bajo, ocultando su mirada de la verde.

Por ese hecho, esconder su mirada de Chris, permitiéndose asimismo no ver que planea hacer el castaño con su cuerpo, que aunque lo intuya, no puede evitar el gritico cuando la lengua de Chris esta lamiendo el arrugado musculo con movimientos verticales, rápidos y llenos de saliva.

- Oh Chris –grito, sí grito, lleno de sorpresa llevando a su mano a su boca para acallar los múltiples gemidos que el castaño arrancaba de él, se empezó a remover inquieto latigazos de placer recorriendo su cuerpo. Era la primera vez que alguien le hacía eso y se sentía demasiado nuevo, diferente, único y él que Chris lo estuviera haciendo aumentaba por mucho la sensación, más jadeos escaparon de él, nublando sus ojos azules en puro placer.

Era sucio, y en su mente una voz gritaba que era prohibido permitir que alguien le hiciera eso en su parte más intima, humedeciéndolo, preparándolo para algo que la última vez que había sucedido le había volado las neuronas totalmente, dejándole tendido en la cama mientras el que ahora era su novio se la metía hondo, rápido, desesperado; a diferencia de ahora, cuando las lamidas era suaves a pesar de que su cuerpo se sentía electrificado con cada roce húmedo que recibía.

La lengua de Chris era traviesa y le gustaba provocarlo, de eso no tenia duda el hombre de ojos azules, experto abogado que enloquecía a muchas mujeres así como a muchos hombres, y que ahora podía sentir como su entrada comenzaba a distenderse para dejar que la lengua le penetrara un poco más hondo.

El miedo luchaba por salir, pero también su amor por Chris, la necesidad de confiar en que todo esto sería mejor que la ultima vez y que cuando despertara el estaría a su lado, sonriéndole con amor... porque le amaba... solo a él... ¿Oh no?- sus pensamiento fueron interrumpidos por la lengua entrando en círculos, haciendo abrir más las piernas y aumentando los jadeos, que cada vez menos podía detener.

En las manos de Chris su cuerpo se estremecía también, sintiendo como el pulgar de su mano derecha le acariciaba debajo de los testículos y sus dedos apretaban los mismos, dándole una caricia que le hacía gemir y saltar por que cada vez que un estremecimiento le recorría, Chris le penetraba más insistentemente acariciando su muslo con su mano libre, dejando líneas rojas en la nívea piel.

- Chris, Chris, Chris, Chris -jadeó sin control su mente concentrándose en esa escurridísima lengua que se abría paso dulcemente en su interior, junto con esos dedos largos y caliente -Chris...- Le estaba abriendo, mirando su interior con gula antes de que su lengua le acaricia… le saboree de forma obscena como nunca lo han hecho y nunca lo hará alguien más que no sea él.

Pero para desgracia de su tembloroso cuerpo, la lengua de Chris desaparece tan rápido como llego, y pronto son dos dedos que llenan el vacio, explorándole por dentro en formas que no puede explicar que es el lo que sucede con su cuerpo.

Grito, sabe que grito de sorpresa y unas lagrimas bajan de sus ojos azules, pequeñas pero simplemente no lo puede evitar todo raya entre el dolor, placer y amor, se sintió totalmente consumido y perdido entre los brazos de Chris -Oh mierda -jadeó cuando ambos dedos se abrieron, simulando una tijera dentro de su casi virgen interior, un solo hombre hacia estado ahí... y ahora el mismo estaría de nuevo, el único.

- ¿Se siente bien o te estoy haciendo daño? - La voz de Chris suena ronca y profunda, haciéndole contraerse sobre sus dedos, que vuelven a explorarle pero esta vez más lento con más cuidado, temiendo dañarle.

-No... Estoy bien -dijo con la respiración agitada, sin contestar la pregunta realmente -Sigue...

- ¿Seguro? - Y esta vez no pregunta por qué le preocupe, solo quiere molestarle, hacerle desear el ser penetrado por un hombre, mientras sus dedos salen de su cuerpo dejando la entrada abierta un momento antes de que se cierre, dejando a Steve con un sonido de protesta en la boca mientras frota con sus nudillos el apretado musculo.

Su propio cuerpo esta bañado en sudor y el recién lo nota, tan perdido en el placer del otro, que su erección palpita dolorosamente apoyada contra el muslo de Steve, donde se frota contra la delicada piel cada vez que este se mueve, dejando un rastro de pre semen que le da un brillo delicioso a la piel del abogado.

- Chris -se quejo con un puchero. -Sigue... sigue... lo necesito, necesito sentirte... por favor -dijó abriéndose más de piernas, sonrojándose porque prácticamente esta ofreciéndose a Chris y puede ver justo la reacción que esperaba, los ojos de Chris se abren más bañados en lujuria e interés por lo que acaba de hacer -Por favor...

Los dedos no pierden un segundo más y se insertan profundo en su interior, deleitando al castaño con los eróticos sonidos que escapan de su novio, que le mira con el azul de sus ojos completamente lleno de lujuria, volviendo sus ojos casi negros mientras sus dedos le exploran y abren sin cesar.

Pronto dos dedos no es suficientes, y cuando se digna a introducir el tercero, este roza la próstata al fin, la presión es casi insoportable en sus falanges, pero vale la pena ver la reacción de su novio.

Steve se desmorona, jadea tan alto que seguro lo escucharon fuera de la casa, su cuerpo se mueve instintivamente hacia la fuente de placer comenzando a follarse a si mismo contra los dedos, desesperado por sentir más a Chris, más y más cerca.

- Chris... –llamó tirando su cuello hacia atrás, el sudor bajando por este

El mayor de los hombres no puede creer que la primera vez no se haya tomado la molestia de enloquecer a ese cuerpo hasta con la más mínima caricia, porque sin duda Steve en ese estado, tan perdido en el placer que ni siquiera se preocupara por que su ahora hija los escuche, si no que solamente se retorcía con sus dedos explotando ese punto que había descubierto de nuevo después de tantos años.

- Métela -susurro viéndole a los ojos y respirando con dificultad -Métemela... necesito sentirte cerca Chris

- Yo también... no estoy seguro de que pueda aguantar mucho, Steve... - susurró retirando sus dedos con delicadeza y escuchando con lujuria el sonido húmedo que hacen al salir.

La cabeza de su polla se apoya contra la entrada, el calor que el cuerpo de Steve produce y viceversa, les enloquece, sentirse así de nuevo y a la vez tan diferente, con tantas cosas de por medios, con tantas caricias perdidas ahora en el tiempo, palabras de amor susurradas y sufrimiento ahogando sus almas. Chris deja que su novio decida el momento en el que él se sumerja de nuevo en esa calidez que promete ser abrasadora.

Steve respiro exageradamente el aire llenando sus pulmones lo justo para envolver la cintura de su amante con sus piernas.

- Te amo -confesó con lágrimas en los ojos que no dejo caer -Hazlo...

Colocando sus brazos a los lados del rostro de Steve, Chris une sus labios, susurrando entre besos cortos y amorosos, que les causan a ambos cosquillas en el estomago, choques que se confunden y se pierden cuando Chris comienza a sumergirse en su cuerpo, penetrándole lento, haciéndole sentir como se introduce en el centímetro por centímetro.

Los labios se pierden entre unos y otros, al igual que sus emociones pequeños jadeos se escuchan unos más fuertes que otros pero con ellos se llevan el silencio y los miedos, ambos están sonriendo, viéndose directamente cuando Chris está totalmente dentro, mordiéndose el labio por la diferente sensación abrazadora que le rodea, literalmente y por sus sentimientos, es algo que le llena tanto no es como cuando tenía sexo con cualquiera, porque de eso él ha tenido mucho, pero puede ser que esta sea la primera vez que está haciendo el amor.

- ¿Ahora? - indagó casi inaudible, moviendo su cadera en círculos de forma tortuosa, quedándose ambos sin aliento cuando el tronco de esta aprieta ese conjunto de nervios que hace al más joven contraerse. - Tan apretado...realmente nadie ha estado aquí...

-Tonto -acuso con voz infantil, estremeciéndose -Solo tú... y siempre será así -agregó asintiendo - Ahora, ahora…

- ¿Siempre? – sonó como una pregunta pero es más una súplica.

Cuando su polla salió solo unos cuantos centímetros para luego volver a entrar, tan suave como la situación lo ameritaba, al menos para él, porque Steve parecía un poco impaciente.

El menor se estremeció, su cuerpo fue absorbido totalmente por un placer abrazador y caliente.

- Siempre... Te amo, te amo tanto que no tienes idea - lo último fue un susurro, que paso a grito cuando sintió otra embestida -Oh...

- Tu tampoco tienes idea de todo lo que me haces sentir, de como mi cuerpo se muere al pensar que estarás lejos de mi por unas horas al día...de cómo deseare que el mismo acabe para tenerte aquí...como siempre debió ser... - sus palaras salían entre jadeos y gemidos estrangulados por las embestidas que se hacían más profundas pero igual de lentas, la falta de lubricación en su polla le estaba pasando factura ahora, cuando un dolor ardiente, pero no exagerado les invadía.

Cuando la pregunta abandona sus labios, se odia el mismo, pero desde que empezó esto con Chris ha estado escondiendo ese miedo demasiado tiempo y no puede hacerlo más lo sabe, pero aun así se odia.

- ¿Solo yo? -preguntó, dejándose salir otras lágrimas -¿Soy solo yo?

- Solo tú. - responde de inmediato Chris, intuyendo el miedo a través de los ojos de su pareja. - Solo tu Steve...no hay nadie más...nunca más, solo personas a las que me aferre... - le aseguro, besando las lágrimas que recorren su rostro.

Steve asiente, pasando sus brazos por el cuello de Chris acercándose más -Te amo, te amo tanto dios ... gracias por quererme - confeso cerrando más sus piernas, para sentir un poco mejor a su amante -Muévete... muévete -pidió haciéndole ver al de ojos verdes que se había detenido.

- No...No me voy a mover. - hay una suave sonrisa allí en su rostro, que le ve con una ceja alzada. - Quiero que tú te muevas...quiero que me demuestres cuanto deseas esto.

El rostro del abogado se vio adornado de inmediato con un puchero -Tu no... Tú no quieres, es decir... Tú no... - dijo antes de simplemente suspirar y empezar a mover su cuerpo hacia abajo en el primer contacto llegan tan profundo que ambos jadean con sorpresa.

Steve empiezo de inmediato a mover su cuerpo, con más confianza con más deseo, gimiendo en el oído de su novio casi gritando de necesidad.

- Dios, lo deseo demasiado... yo muévete... ayúdame

- ¿Ayudarte? ¿Así? - preguntó con varias embestidas rápidas y profundas que dejan al hombre bajo su cuerpo destrozado de placer. - Vamos...muévete, muéstrame como mi polla te causa placer.

-Sí si si, muévete así, muévete dios ¿Quieres saber? -preguntó empezando a impulsarse con fuerza hacia bajo insertándose él mismo - Me encanta tu polla dentro, me encanta, dios tendrás que… Ahhh… dármela mucho - dijo coqueteando, entre cada suspiro que deja ir su cuerpo que está sumido en una nueve de amor y placer.

- Oh dios... ¿Siempre fuiste así o solo yo te hago esto? - sus palabras se pierden en los gemidos que Steve arranca de él cuando sus embestidas se acompasan al ritmo de su novio, que parece absorberle, estrangulándole la polla pese a la falta de lubricación. Un dolor que ambos necesitan.

-Solo tu - contestó con una risita que escapo entre jadeos, el ritmo volviéndolos a ambos locos, casi ni podía dejar de gemir así como no podían apartar la mirada del otro -Solo tu... solo tú me haces esto

- Déjame...déjame correrme dentro... - es una súplica lo que escapa de sus labios, no puede resistir mucho más y tampoco quiere dejar a su novio a medías, así que su mano se dirige entre sus cuerpo, mientras su frente choca contra la de Steve, le masturba.

Es demasiado, es demasiado nunca se había sentido así, nunca nadie se había preocupado tanto por él, está sintiendo mucho placer por todas partes, porque Chris no descuida nada en él, lo protege, lo guía, lo cuida.

- Hazlo... hazlo...

El orgasmo le llega a Chris con esas palabras, lagos estertores de semen descargándose en el cuerpo debajo él, que le mira con atención mientras se corre y se corre y sintiendo que nunca acabara de llenar a Steve, quien gime, sintiendo como cada chorro queda atrapado en su interior.

La sensación caliente que inunda su interior es abrumadora, cada chorro caliente y espeso se queda ah acumulándose haciéndole sentir que Chris está más y más cerca de él, como nunca han estado, conectados y juntos. Su propio orgasmo le golpeó haciéndole estremecer, sus propios chorros de semen quedando entre su pecho y rostro, que junto con sus jadeos le dan un aspecto erótico y salvaje.

Y Kane siente que puede erectarse una vez más y follarle de nuevo, reviviendo la experiencia por segunda vez en la noche; pero su cuerpo está cansado y luego de unos minutos de admirar a su novio, deja que su polla se escurra fuera de él.

- Te amo, te adoro, te venero...y todo lo que tenga que hacer para tenerte así el resto de mi vida.

Eso hiso sonreír al abogado que se acurruca entre los brazos de Chris descansando su cabeza en su hombro -Siempre estaremos juntos ¿verdad? -preguntó quitando un poco el semen de su rostro y llevándolo a su boca.

- Dios, no hagas eso... - le reprocho, sintiendo su polla estirarse interesada, como si no acabara de correrse. - Estaremos juntos el tiempo que tú me quieras a tu lado.

Steve sonrió travieso -Eso será para siempre entonces, porque te quiero a mi lado para siempre, no te vayas porque te perseguiré, nunca me dejes irme persígueme... -pidió bajo cerrando sus ojos.

- No le ame... - susurró Chris, atrayendo la atención de Steve. - Solo pensé que era perfecto...que él era perfecto para mi...pero...no fue así, nunca fue así... - su voz se torno baja y sus ojos estaban acuosos por las lágrimas que aparecieron en ellos repentinamente.

- Siempre fuiste tú...y sabía eso antes y lo confirmo ahora, siempre fuiste tú.

Steve abrió sus ojos sorprendido no comprendiendo a un inicio de lo que su novio hablaba, cuando todo encajo, no pudo ocultar sus lágrimas - ¿Cómo... como sabias... que yo... pensaba en eso? Es decir... en él -susurro recogiendo con sus dedos las lágrimas del rostro de su amante.

- Te conozco desde hace mucho tiempo Steve e incluso al contrario de lo que muchos piensan, se cuando mis palabras hacen daño. - sonrió, tomando la mano de Steve entre la suya y besándola. - Jensen fue mi amigo y su fuerza para superar todo esto es lo que más admire de el...pero nunca me enamore del todo, no como lo hice contigo desde que te tuve entre mis brazos el primer día.

Los sollozos eran bajitos, pero el de ojos azules no pudo contenerlos sus lágrimas con aquellas palabras, lágrimas de alivio puro que le hacían sonreír a la vez - Gracias... gracias... necesitaba oírlo, no... Sabes cuanto... tenía miedo... de que yo no fuera suficiente… yo -hipo, escondiendo su cabeza en el cuello de Chris.

- Siempre fuiste un bebe, y por eso te amo. - Le aseguro, abrazándole fuerte contra su pecho, dejando que ahogara sus miedos en el.