Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, todos ellos son obra y magia de Akira Toriyama y sus secuaces.


"...El triángulo amoroso se posicionaba con actitud impetuosa en la vida de cada uno de ellos, las preguntas entre si eran cada día más, y las respuestas no siempre estaban en los labios de quienes debían entregarlas."


Capítulo siete: Una respuesta para miles de preguntas.

Sus labios se rozaron por unos instantes, tenían la respiración en un contacto directo, la calidez de Yamcha y la frialdad de Bulma sumergieron el ambiente en una atracción opuesta, los ojos negros del guerrero observaban cautivos todo movimiento de la mujer, por su parte, Bulma, con la mirada perdida en el rostro del lobo solitario intentaba no ceder a pesar de que su cuerpo le insinuaba actuar y beber de aquellos labios que eran totalmente suyos en un pasado distante y que se entregaban a su merced esa noche de lluvia, cuando el tacto fue cierto, sólo él se sometió a esos suaves labios rosas, pues ella no sintió complacencia alguna, bastó un mínimo de contacto real para sentirse indigna y poseedora de una culpabilidad indómita. Asustada, giró su rostro y se negó a continuar al lado de aquel guerrero a pesar de que su corazón palpitaba con fuerzas y sus mejillas se tornaron rojizas, no podía permitirse caer tan bajo. —Me fuiste infiel, Yamcha. No puedo hacer lo mismo a Vegeta, no hasta tener claro que hay entre él y yo

Tal vez sin una intención de esperanzas, Bulma impregno esas palabras en la mente de Yamcha: entonces solo deberé esperarte, se dijo.

Aquella noche pasamientos atestados en culpabilidad impedían que Bulma reconciliara el sueño, Yamcha por su parte, en un estado de ansiedad lleno de esperanzas miraba la lluvia desde su ventana acompañado de un insomnio placentero; en Corporación Capsula el Saiyajin puro se retorcía sobre sus sábanas, en varias oportunidades se concentro en las presencias de 'su mujer' y el 'insecto' sintiéndolas demasiado cerca: Pierdo mi tiempo pensando en estas estupideces, porqué siempre busca una manera de fastidiarme esta mujer, incluso estando lejos de su vociferante voz no puedo conciliar el sueño.

Los rayos del sol intentaban hacerse paso entre las nubes en forma de algodón que aun quedaban en el cielo, Vegeta era el único despierto de C.C –e incluso de la ciudad- entrenando en la cámara de gravedad. Antes de que la lluvia cesara comenzó un arduo y violento ejercicio para liberar tensiones, por otro lado, cuando la hora se volvió prudente, en la montaña Paoz los invitados se despedían de Gohan y Milk asegurando una pronta visita, partiendo tanto Yamcha y Bulma en el mismo avión con el pequeño Trunks y Puar; en el viaje las palabras no fueron necesarias, cada uno se concentró en lo que había pasado esa noche, las miradas mutuas era tímidas e intentaban no cruzarse mientras se observaban cautelosos, el ambiente podía notarse algo tenso e incómodo, y todo mejoró cuando el beisbolista y su pequeño gato se despidieron saltando desde la nave hasta su hogar. Al llegar a Corporación Capsula solo ella y su bebe hicieron acto de presencia, la mañana pasó con rapidez por el ajetreo cotidiano, y la hora de almuerzo se marcó en el reloj en un abrir y cerrar de ojos, sin embargo Vegeta no apareció siquiera para esto.

—¿Aún sigue entrenando sin descanso este hombre? —preguntó Bulma a su hijo adulto observando la cámara de gravedad desde la cocina.

—En realidad, luego de que te fuiste no regreso a entrenar, pero esta mañana cuando desperté ya estaba ahí

—Es un obstinado

Nadie estuvo aquella tarde en C.C exceptuando a Vegeta, la familia completa salió de paseo al centro comercial con la intención de abastecer a Trunks del futuro para que regresara con vestimenta nueva e insumos varios que servirían para su época, y a la vez, para los laboratorios de casa.

—Pero mamá, no puedo llevar todas estas cosas en la nave del tiempo —comentó Trunks al verse atestado en bolsas y grandes cajas intentado mantener el equilibrio por la cantidad de peso sobre sus brazos.

—Lo sé, por eso las encapsularé antes de que te vayas, así ahorraras espacio y tendrás un bonito guardarropa para el futuro, me imagino que con toda aquella destrucción es difícil encontrar un buen lugar donde comprar lindos trajes, ah, y también llevaras para mi

Cuando el crepúsculo se visualizó en el cielo, la familia Brief retornó a C.C; se sentaron en la mesa a cenar, Vegeta aún entrenaba sin presentarse ante la comida pareciendo eludir todo contacto humano. Siguiente a la cena, la pareja Brief se encaminó a su recamara a descansar, Bulma y sus hijos se dirigieron a su laboratorio para reparar un imperfecto de la nave de tiempo, y empezar el proceso de encapsulación de lo comprado aquel día; las horas pasaban y el sueño se apoderaba de cada integrante, Bulma dejó al bebe durmiendo a su lado en una pequeña cuna, Trunks adulto se despidió de su madre quien insistió en que se fuera a dormir en tanto ella continuaba organizando la vestimenta e insumos en cápsulas. Otro par de horas transcurrieron, pero solo cuando la temperatura bajó repentinamente Bulma salió de su estado de concentración, decidiendo irse a la cama tomó al bebe en sus brazos y lo arrulló en varias mantas de algodón, en el camino desde el laboratorio a su casa, notó que la cámara de gravedad estaba apagada: Ya era hora que decidiera descansar.

Camino a la habitación de su hijo bebe, la luz de la cocina alertó la presencia del Saiyajin y desvió el paso hasta allí.

—Vegeta, ¿quieres que te prepare algo? —preguntó amable, abrazando al bebe sobre su pecho.

—No es necesario —respondió en seco sin mirar.

—Vegeta…

—¡Qué quieres! —bramó volteándose con desdén sobre sus talones.

—Necesito hablar contigo, pondré a Trunks en su cama, si no estás aquí para cuando regrese, iré hasta tu habitación

—No me molestes —dijo rotando nuevamente hasta la nevera.

—Es importante

Luego de meter a Trunks en su cuna, Bulma regresó a la cocina pero Vegeta no estaba, por lo que cumplió aquello mencionado. En la habitación, el Saiyajin permanecía recostado con las luces apagadas, la ventana de la recamara yacía de par en par permitiendo a la brisa gélida inmiscuirse, Bulma se arrulló en su abrigo de polar, cerrándola y sentándose cerca del guerrero.

—Seré directa y clara, y quiero que me respondas, por favor —tartamudeo un poco antes de continuar hablando, se arregló el cabello despeinado por la brisa, y espero a que el guerrero musitara aunque fuese un gruñido peculiar.

—Habla

—¿Sientes algo por mi?, ¿Hay algo por lo que deba seguir junto a ti? —preguntó sin más.

—Eres mi mujer, debería bastar con eso

—No, no basta. ¿Has estado conmigo todo este tiempo solo porque intimábamos, porque fui la primera persona en preocuparme por ti, en apreciarte, en amarte, hay algo reciproco en todo esto?

—Bulma, te recuerdo que no soy un humano, si bien mi cultura y la tuya no difieren demasiado, los sentimientos no son algo que en mi raza importaran, al menos no estos sentimientos de los cuales quieres hablar

—Mh… entiendo. Supongo que tienes razón, los sentimientos de bondad y amor no son parte de ti, y no esperé que los tuvieras, pero… quizás me ilusione demasiado en creer que te podría hacer cambiar, al menos en que el aprecio fuese mutuo

—Te equivocaste —dijo tajante, sentándose en la cama para mirar de manera directa a la ojos de la mujer.

—Después de todo besarme con Yamcha no fue tan mala idea —comentó.

—¿Qué dijiste? —las palabras de Bulma hicieron eco en la mente de Vegeta, su rostro serio dio paso al de asombro, sus ojos se abrieron rápidamente y sus labios, un tanto separados demostraban la imposibilidad de hacer como si nada importara.

—Tienes el pase libre, haz lo que quieras —dicho esto, Bulma se levantó de la cama y partió hasta su habitación.

—Suponía que ese miserable no venia por nada, como te atreves a contarme esto —le cerró el paso, y la tomo por los hombros. —¡Y con esa basura!

—¿De qué te preocupas? Acabas de decir que no tienes ningún tipo de sentimientos hacia mí, ¿Qué quieres entonces?

—¡Eres mi mujer, como puedes preguntar con tanta calma, como te atreves a confesar que estuviste con ese gusano!

—¡No me grites, Saiyajin terco, si hubieras expresado algo, si me hubieras dado a entender que te importaba, o que al menos algo sentías por mí, jamás hubiera aceptado aquel beso!, ¿Sabes Vegeta? Soy humana, para mí los sentimientos si importan, al principio no quise hostigarte con este tema, es más ni siquiera me importaba si continuabas a mi lado, o si te ibas, vi el hecho de que procrear a Trunks fue un mero trámite accidental para ti, pero el tiempo ha pasado, las cosas han cambiado, si tú no eres lo suficientemente valiente para aceptar lo que sientes, si tu orgullo es mucho más grande que el cariño que puedas sentir por mí, lo entiendo, porque al menos sé que tu hijo te importa, y eso me reconforta, pero no vengas con esta actitud de orgullo herido, porque no hay ningún orgullo por herir, debería ser yo la ofendida, soy yo a quien tratas como un objeto de apropiación a la cuál puedes poner título de 'tuyo' sin dar nada a cambio. Te doy cobijo, un hogar, comida, un espacio de entrenamiento, sexo, placer, facilidades, amor, preocupación, ¿Y tú que me das a mí, Vegeta? —Bulma detuvo sus palabras para darse un respiro. —, buenas noches.

Vegeta dejó de detenerla. Frente a la ventana veía como hojas secas danzaban intermitente siendo acariciadas por el aire; por el rabillo del ojo divisó la caja de capsulas que el Dr. Brief le había entregado, la tomó y leyó la nota que Bulma había escrito y dejado en ella: Cuida a tus nuevos robots, gracias por volver a ser el mismo hombre del cual me enamoré.


Continuará...

P.s: Gracias a todos por sus Reviews, antes respondía uno por uno, pero lamentablemente ya no dispongo del mismo tiempo, sin embargo cuando logre tener un espacio para hacerlo, cada uno recibirá los agradecimientos respectivos. :)