Max:

Luego de tres clases sin ver a Lin, Mick o claro Megan me sentía totalmente aburrido, los demás alumnos no eran de mi agrado. Así que decido tomar mi teléfono mientras el profesor corrige algunos exámenes y llamar a Megan.

-¿Max? –Escucho la voz de mi amiga, ya no se siente tan débil como antes, debe estar mejor pienso.

-Megs, me aburro de lo loco aquí, ¿Cuándo vuelves?

-Mañana, esta tarde me gustaría ver a Lin, ¿Puedes decirle?

-Claro. –Sonrió aunque es estúpido porque ella no me ve hacerlo. –Te quiero adiós.

-Te quiero más tontorrón. –Escucho el clic de su teléfono.

-Señor Lewis. –Escucho la voz del profesor y rápidamente me acomodo en mi asiento como si nunc a hubiera hecho nada malo. –Felicidades.

-¿A mí? – Pregunto confuso, escucho algunas risas femeninas a mi espalda pero las ignoro, el profesor asiente.

-Su examen es el con nota más alta. –Sonríe, claro que tiene sentido Megan no está ahora aquí y ella me ayuda a estudiar. –Puede salir.

-Amm…-me aclaro la garganta mientras tomo mi mochila. -Gracias.

Mientras salgo de clases noto como mi corazón se acelera de la nada, ¿Es por Lin? Mis pensamientos están teñidos de miedo por ella, ¿Le paso algo? Muevo la cabeza intentando sacar mis pensamientos cuando me choco con alguien, levanto la vista y es una mujer de no más de 30 años, la conozco, mi madre.

-¿Qué haces aquí? –Murmuro y ella sonríe. –No en serio madre, que haces aquí.

-Vine a pagar tu cuota escolar. –Sonríe mientras da un vistazo al lugar, lo observa como si jamás hubiera visto tal desorden y caos. –Y tú, deberías estar en clases.

-Debería si no hubiera tenido la nota más alta. –Mi voz está teñida de una fingida superioridad, ella niega y me besa la mejilla, murmura un 'te quiero' pero antes de seguir caminando gira sobre sus botas y me mira fijamente.

-¿Por qué estabas tan apurado al salir que te chocaste con tu madre?

-No encuentro a Lin o a Mick, los buscaba. –Ella asiente, técnicamente no estoy mintiendo, estaba buscando a Lin, y si encuentro a su amigo la encuentro a ella. –Solo eso.

-¿Preguntaste en dirección? –Dice como si fuera lo más obvio.

-Lo hare. –Y con eso dicho tomo carrera hasta la dirección, está en el piso de arriba cerca del baño de chicas, me maldigo a mi mismo por tener tanta ropa puesta, puedo sentir mi sudor en la parte posterior de mi cuello, pegándose con mi cabello.

Al llegar pienso en tocar pero al ver la puerta entreabierta simplemente la abro, me preparo para un sermón del director diciendo de mi mala educación pero en vez de recibir eso, veo a Lin y a Mick, abrazados, ella susurra palabras en su cabello y puedo sentir los ¿Celos? ¿Deseo de ser yo? No lo sé pero puedo sentir a mi corazón latir más rápido, y temo que ellos lo escuchen también.

-Los encontré. –Suelto al fin, Lin se despega del abrazo y me mira con confusión, Mick no me mira, ni siquiera sé si el realmente está concentrado en el mundo real, tiene la mirada perdida.

-¿Nos buscabas? –Ella se acerca un poco a mí, me mira como intentando descifrar a que realmente van mis palabras, entrecierra los ojos un poco lo que hacen que se vea como un león feroz mirando a un conejito. Y de mala suerte yo soy el conejito. -¿Por qué no me llamaste?

-Se me acabo el crédito llamando a Megan. –Suelto rápidamente, no estoy seguro pero puedo sentir mis mejillas más rojas, cosa que pasa cuando miento. No puedo decirle 'no llame porque quería verte, quería tenerte cerca'.

-Como sea, no creo que sea buen momento para hablar. –Sus ojos giran hacia Mick, pero el esta aun perdido en sí mismo, no lo culpo.

-Tranquila, yo estoy bien. –Mick por primera vez de que llegue habla, aunque su voz dice lo contrario de lo que dicen sus palabras. –Ve con él si quieres.

-Mick… -ella apoya su mano en el hombro de su amigo y lo mira tristemente, yo claramente estoy de mas.

-Creo que será mejor que me vaya. –Anuncio y ella asiente. Con pasos lentos, como esperando otras palabras camino hacia atrás, siento como la puerta se abre lo que choca contra mi espalda. Maldición ¿Alguien más? Casi rezo por que no sea mi madre, estaba seguro de aclararle ayer que la parte de pagos es abajo.

-¿Qué hacen ustedes tres aquí? –Es la voz firme y recta del director. –Yo solo llame al señor Mick.

-Lo sé, y lo siento. –Digo rápidamente intentando salir de su camino, pero él se encuentra fijo en la abertura de la puerta.

-Quédate, tu amigo necesita apoyo.

-Claro. –Asiento y me dirijo a donde Mick esta, apoyo mi mano en su espalda y el no se mueve, realmente está mal.

-Llamaron del hospital, tu madre va a ser internada en un centro de rehabilitación. –Lo suelta demasiado rápido, veo como los ojos de Mick se agrandan, pero no llora solo mira hacia adelante, como si lo esperara después de todo. –Tu tutela se queda a cargo de tu padre.

Lin:

Luego del largo día escolar Max me dijo que Megan me necesitaba, lo que me hizo sentir bien, me gustaba tener una amiga mujer, era raro para mí, pero no era malo. Leo atentamente las palabras de la dirección de Megs, cuando llego veo una casa pequeña frente a mí, no es elegante pero la cantidad de flores fuera de ella hace que se vea hermoso.

La madre de Megan me indica que ella está en su habitación, camino por un largo pasillo hasta al fin llego a toparme con una puerta de roble, se ve antigua y tiene escrito con una letra hermosa 'Megan'. Golpeo dos veces y escucho un 'Pase' seguido por una tos.

-Hola Megs. –Digo sonriendo, al entrar veo que su habitación es pequeña, pero muy bien decorada, de un verde azulado, hay muchas cosas antiguas por toda la habitación, también un lio de hojas y libros en su escritorio. –Linda habitación.

-Oh, me gusta las antigüedades. –Dice sonriendo. –Como notaste ya.

-Sí, lo note, ¿Ya elegiste tu vestido? –Pregunto casualmente, ella niega lo que hace que sus rizos se muevan con ella, había llovido bastante ayer lo que hace que la humedad haga que su cabello se vea así, en cambio el mío se esponjo.

-Estaba enferma ¿Lo recuerdas? –Su voz está teñida de un tono burlón. -¿Me perdí de mucho?

-No tanto, un examen sorpresa según me conto Max, dijo que tenía la mejor nota.

-Ah eso se debe a que yo no fui. –Ella se pone frente a su computadora, veo una página de vestidos. -¿Me ayudas?

Asiento, aunque yo tengo menos idea en vestidos. Si fueran botas, o chaquetas, remeras podría ayudarla, así que hago mi mejor intento y me siento junto a mi amiga.

-Jamás creí estar ayudando a alguien a elegir vestidos. –Digo sinceramente, ella niega con una sonrisa.

-¿Acaso a Mick no le gusta comprar unos lindos vestidos? –Tira una risita lo que hace que yo también ría.

-No la verdad, prefiere los raros comics, y molestarme como notaras. –Hago una mueca. –Hoy estaba peor que hace días.

-Lo entiendo. –me mira por un segundo como intentando descifrar mi reacción, ¿Espera lagrimas? No voy a llorar me digo a mi misma. -¿Qué hay de ti?

-Yo estoy bien.

-Lin….

-Oh mira ese vestido esta lindo. –Señalo cambiando de tema a un vestido violeta, es largo por atrás y corto, no demasiado adelante, tiene un decorado de flores en la parte de la cintura. –Bastante.

-No creo que sea mi estilo Lin. –Bromea. –Es demasiado.

-¿El costo? –Miro el precio y casi suelto un grito ahogado, es bastante, pero algo en mi mente me dice 'Tus padres tienen mucho dinero'. –Yo puedo ayudar.

-¡Ni lo sueñes! –Grita ella. –No quiero ser tu amiga por tu dinero Lin.

-Bah, si eres mi amiga por mi hermosa personalidad, mi bello cabello y mis encantadores ojos. –Bromeo. –Solo te decía que si querías mi ayuda, la tomaras.

-No, gracias buscare en otro sitio. –Asiento mientras me pierdo en mis pensamientos, es mañana el baile y del todo no quería ir.

-Si te soy sincera… -Comienzo, llevo mis manos a mi cabeza, y siento como mi cabello se mete entre mis dedos, como tinta roja escurriendo de él. –No quiero ir.

-Oh ¿Real? Pero… Te divertirás, conmigo, Mick y Max, será divertido. –Sonríe mirándome, aunque yo la veo a medias, mi cabello me tapa la mitad de su cara, y su flequillo esta largo.

-¿Es algo tuyo y de Max tener el flequillo largo? –Saco los mechones de mi pelo lejos de mi cara y la miro.

-¿Es algo tuyo y de Mick cambiar de tema? –Responde sonriendo.

-No, solo preguntaba y será mejor que sigamos con el maldito vestido. –Suelta una carcajada y volvemos al computador.

Max:

Luego de que volviera de el extraño día escolar me quede en mi habitación pensando, en realidad mis pensamientos eran absorbidos por el volumen de la música, no sé qué canción es pero escucho un poco del estribillo 'Se que somos diferentes, pero la lluvia y el sol hacen algo hermoso'.

-¡Izz, Max, Molly vengan tengo buenas noticias! –Escucho la voz de mi padre abajo, esta gritando.

-¿Qué sucede? – Bajo las escaleras demasiado rápido lo que hace que me doble el pie.

-No seas tontorrón hermanito. –Molly dice sonriendo mientras entra a la sala con mamá, tiene todo el cabello lleno de pasto lo que me hace pensar que han estado afuera jugando. –Casi te caes.

-Lo note. – murmuro. –Y ¿Cuál es la noticia?

-¡El café es mío, el dueño accedió a vendérmelo! – Grita mi padre. Mi madre chilla y luego corre a sus brazos a felicitarlo, Molly empieza a saltar mientras canta alguna canción de comercial.

-Te felicito papá. –Digo levantándome de las escaleras. -¿Trabajaremos todos ahí verdad?

-Así es. – Isabelle sonríe. –Yo me encargo de atender contigo Max, papá y algún chef de la cocina, todo será perfecto.

-No existe la perfección mamá.

-En las personas hijo. –Levanta un poco el mentón y me mira directamente a los ojos, típico de ella. –No en una empresa.

-Tuche. –Sonrió.

-¿Y yo que hago papa? – Pregunta Molly con una vocecita. – No quiero nada difícil.

-Puedes ayudar a tu hermano. –Los tres me miran, asiento.

Lin:

Me despierto rápidamente, noto que es algo tarde por lo que el sol esta alto, aunque haga bastante frio los rayos brillantes se clavan en mis ojos como agujas, casi siento la necesidad de gritar y maldecir, es el día del baile pienso, la mayoría de las chicas ya empiezan a prepararse pero yo, aun estoy en pijamas.

Luego de un rato de pensar si levantarme o quedarme un rato mas haciendo nada opto por la segunda opción. Me acomodo en mi cama mientras escucho a mi padre hablando por teléfono, su voz está alterada. No lo pienso más de un segundo, me levanto y empiezo a caminar hacia la habitación de mis padres, antes de llegar a la puerta, me apoyo en la pared e intento escuchar que es lo que lo tiene así.

-No padre, no. –Grita él, ¿Padre? Me pregunto como el abuelo puede alterarlo así, es imposible. –Ella no es como yo cuando lo entenderás, ella tendrá una vida normal, no como la mía.

¿Ella? Quien es esa ella que tanto habla, ¿Mamá? Saco mis pensamientos de lado y sigo escuchando, se que está nervioso porque puedo sentir sus pasos sobre el piso de madera, se mueve de un lado a otro.

-¿Posible? – Suelta una risa irónica. –Mi vida no fue fácil papá, esos sueños me tenían loco, esa casa también, deja de llamar y sacar el tema. Y si no te quedo claro Edeline no es como yo.

Yo, está hablando de mí. Mi cabeza empieza a dar vueltas, si no fuera por la pared a mi lado estoy segura que me hubiera tropezado, necesito respuestas, ahora mismo, no estoy segura de donde saco la suficiente valentía pero camino hacia la puerta y me paro frente a mi padre.

-¿Por qué no soy como tú? –Mi voz suena más débil de lo que esperaba, aun así me mantengo firme, me cruzo de brazos mientras miro su expresión, esta pálido y quieto como un niño pequeño cuando lo descubren haciendo una travesura.

-No es lo que parece. –Dice al fin. –Mi padre está loco, solo es eso cariño.

Max:

-¿Hoy es ese baile tuyo, cierto? –Izzy dice mientras decora unos pastelitos, siento mi estomago gruñir y espero que sepan tan deliciosos como se ven.

-Sí, iré ''en grupo''. –Hago comillas con mis dedos. –Con Lin, Megan y Mick.

-Haber si entendí, tú, tú mejor amiga, la chica pelirroja que te gusta y su mejor amigo irán a un baile, juntos.

-No me gusta Lin. –No estoy mintiendo, lo que siento por ella es más que gustar. Me gusta la música, la comida de mi madre, los días de lluvia, pero yo quiero a Lin, la deseo. –Y técnicamente somos todos amigos.

-No te agrada ''Mick'' –Ella imita mi voz haciendo lo mismo que yo. -¿Cierto?

-Me agrada, solo…

-Te quita tiempo con tu chica. –Ahora su voz es burlona.

-¿Quieres que le pregunte a papá la historia de cómo te derretiste con su amor? –Bromeo, estoy acostumbrado a hacer ese tipo de bromas con mi madre, porque ella no es solo eso, también es mi mejor amiga. –Sabes que lo haría.

-Yo no me derretí con su amor. –Dice agitando una cuchara hacia mí, un poco de crema cae en mi nariz.

-Como sea. –Niego. -¿Tienes algún traje por ahí que me prestes?

-Yo no uso traje cariño.

-Sabes a que me refiero. –Me sonríe y empieza a caminar hacia la habitación de ella y papá, cuando regresa tiene un traje en la mano, es negro y la camisa es azul oscuro.

-Son las siete, tienes una hora aun, ve a bañarte y quiero verte impecable. –Coloca sus delicadas manos en su cadera y me mira firme. –Mierda, te pareces demasiado a tu padre.

-¿Y yo que hice ahora? –La miro confusa, pero ella sonríe y revuelve mi cabello haciendo que se esponje más de lo que estaba por la humedad.

-Eres igual de desarreglado, tontorrón, algo despistado… -Comienza a enumerar mis defectos, aunque no lo dice de mala manera, me mira fijamente y estoy seguro de que no me ve a mí, si no a mi padre de joven. –Y de buen corazón como él.

-Pero tengo los ojos azules de tu familia. –Agrego. –Y tu mal humor en las mañanas.

-¡Oye!

Lin:

Luego de tomar un baño de media hora me acomodo frente a mi espejo ¿Debería agregar maquillaje? Tomo mi delineador y me agrego un poco, coloco sombra negra a los costados de mis parpados, un poco de rubor en mis pálidas mejillas y por ultimo labial rojo. Miro hacia la chica frente a mí, no se parece mucho a la Lin de siempre, niego mientras me coloco el vestido, no usare tacos por lo que me coloco mis botas de siempre, mi cabello esta lacio y normal. No me veo mal pienso.

-Lin… ¿Podemos hablar? –La figura de mi padre aparece frente a mí, me mira de arriba abajo y casi puedo sentir sus pensamientos paternos de que su niñita creció. –Te ves radiante cariño.

-Gracias, y si podemos hablar. –Me apoyo contra la pared y me preparo para el típico sermón paterno de que vuelva temprano.

-Es sobre ti, sobre mí, sobre lo que somos. –Enuncia cada frase lentamente, yo lo miro confusa no entiendo de que habla. –Sobre tus sueños…

¿Cómo lo supo? Siento como mi estomago se revuelve y mi boca se seca, por lo que debo estar más pálida, cierro los ojos y suspiro intentando relajarme para que el color en mi cara vuelva y no sospeche nada.

-¿Mis sueños?

-No sé cómo decirlo, o explicarlo, pero eres especial, mucho. –Sacude la cabeza mientras levanta su mano para pasarla por sus mechones rubios. –Tú eres más diferente de lo que crees.

-Mira papá… -Comienzo y me cruzo de brazos para mirar su reacción ante mi enfado. –Si vas a comenzar con que soy una antisocial, o que soy rara por leer te lo ahorras, ya que debo irme. –Con eso dicho empiezo a caminar hacia la puerta.

-¡Eres el osirian, mi descendiente, y debo llevarte al internado donde me crie para que lo hagas tu también! –Grita, yo giro y solo escucho la palabra internado.

-¿Un internado? –Grito más fuerte y siento como mis ojos se llenan de lágrimas. -¡Tengo mis amigos aquí, no podría dejarlos!

-Lin…

-¡NO IRE A UN MALDITO INTERNADO! –Mi voz suena fuerte, demasiado por lo que oigo pasos detrás de mí.

-¿Internado? –Veo a Patrick acercarse. -¡Bingo! – Grita con felicidad mientras hace un movimiento con su brazo y empieza a bailar de felicidad.

-¡Tú no te metas idiota! –Lo golpeo en el brazo, no muy fuerte pero lo suficiente para que se calle y me deje salir de mi habitación, antes de irme giro y miro a mi padre como jamás lo mire, con odio y furia. –Te odio.

Max:

Luego de casi media hora de pensar si era mejor ir primero por Lin o por Megan decidí por Megs, me cruzo de brazos mientras la espero sentado en el auto viejo de mi padre, me lo presto solo por hoy. Niego pensando en el momento familiar de hace unos momentos cuando me tomaban fotos como si me estuviera graduando o algo así.

-Perdido en tus pensamientos Maxwell. –Giro y veo a Megan, lleva un vestido muy simple pero bonito, tiene un escote de corazón lo que hace que se vea más alta, es largo atrás y corto adelante, le queda bien.

-Algo así. –Abro la puerta y se sienta atrás. –Me gusta tu peinado.

-Gracias. –Lo decía en serio aunque ella contesta en un tono burlón, lo lleva un poco levantado arriba y puedo ver el broche de pluma por un costado.

-Bueno a buscar a los otros dos. –Sonrió mientras pienso en lo hermosa que Lin se debe ver, niego aunque no puedo dejar de sentir una cierta felicidad, hoy podríamos bailar, hoy podría dejar de ser mi amiga.

Lin:

No sé cómo pero logro correr hasta la casa de Mick, golpeo la puerta varias veces hasta que abre una mujer, alguien que jamás vi. La nueva esposa del padre de mi amigo pienso.

-Oh debes ser Lin. –La mujer no se ve mala, en realidad tiene rasgos nada firmes, ojos azules y un cabello negro. -¡Mick!

Mick aparece detrás de ella, se ve bien pienso, aunque su cara no tiene una pizca de felicidad, saluda a la mujer y empieza a caminar conmigo hacia la vereda.

-Si te digo que tu maquillaje esta corrido ¿Me golpeas?

-Si te digo que te cuento porque esta así en el auto de Max ¿Me disculpas? –Digo imitando su tono de voz, él sonríe y niega.

-Si te preguntas esa mujer es mi tía, la hermana de mi padre, es bastante buena y es mejor que ella este conmigo a que este mi padre y su esposa con sus horrorosos hijos. –Suelta rápidamente mientras se acomoda su corbata.

-Se ve buena, parece la clase de mujer que vende pastelitos y le sonríe a la vida.

-Ves demasiadas películas Lin. –Tiro una carcajada aunque quiero llorar, lo extrañare claro que lo hare, pero antes de permitirme cualquier momento de debilidad veo el viejo auto de Max estacionarse frente a nosotros.

Me siento rápidamente en el asiento copiloto, Mick y Megan van atrás escucho una risita de Megs al acomodar la corbata de mi amigo, niego intentado sacar cualquier pensamiento de cómo extrañare cada pequeño momento como este, al estar perdida en mis pensamientos no noto que Max me mira, fijamente.

-¿Te pasa algo? –Dice el al fin. –Tienes lágrimas frescas en tus ojos.

-Lo notaste. –Mick responde. –Creí que era el único.

-Tal vez sea la nueva moda, maquillaje corrido. –Bromea Megan. Y ya no lo soporto mas, debo decírselos, siento como el aire me empieza a faltar, casi puedo oír mi corazón latir más rápido de lo normal.

-Me voy a un internado. –Suelto rápidamente. Miro hacia Max, el detiene el auto y me mira, giro porque no soporto ver su cara de tristeza, Mick y Megan están iguales, aunque mi mejor amigo, el chico que conozco de mi infancia esta pálido, bajo la mirada y siento como una lagrima cae de mi ojo manchando de color negro mi vestido, dejando un pequeño punto negro en medio del color plata. Como mi alma ahora mismo, rota y con un vacio que no se si algún día en ese lugar pueda sanar.


Meli