My Dear
El verdadero reencuentro
Grimmjow miraba a la luna con el rostro descompuesto, aquello era una locura, casi, por poco muere ahí. "Todo por seguir ordenes, con lo que me gusta hacerlo" pensó con ironía. Hasta él a quién lo único que llegó a importarle era pelear y probarse a sí mismo, tenía que reconocer que si las cosas seguían así, Hueco mundo y la Sociedad de las almas colapsarían. Esos tipos blancos era un verdadero grano en el culo.
Volteó a su costado, ahí estaba esa chica curando a su amigo grandulón, el tal Chad. El aro naranja hacía su trabajo y ella lo mantenía vigilante.
A penas lo habían logrado, salir de ahí… su vista se fijo en el humo que salía kilómetros atrás. Sí seguían por este camino llegarían a Las noches y tampoco serviría de mucho, ahí también estaban los blancos esos.
-Grimmjow san- el tipo de sombrero verde se sentó a su lado, incomodándolo-¿te dice algo?
-¿quién?-sabía a quién se refería, pero no estaba seguro de haber interpretado bien, ese hombre rubio era extraño, mucho. Pero tenía una intuición maravillosa.
-él-dijo el otro acomodando su sombrero-¿te ha dicho algo? ¿Algún mensaje o instrucción?
-no sé de qué habla.
-Grimmjow san, lo de allá atrás-dijo cabeceando hacía la columna de humo- lo hizo él, ¿no? Para darnos tiempo.
El espada lo miró con sus profundos ojos azules, ese tipo, era la mar de intuitivo.
-¿quién más lo sabe?
-sólo yo. No te preocupes. Pero dime ¿te ha dicho algo?
-Lo de siempre.
-lo de siempre-repitió el rubio- te choca ¿no?
-¡claro!-dijo el peliazul poniéndose de pie- si los quincys esos son molestos, ese tipo lo es más. Maldita la hora en que…no debería de decirte esto.
-pero aún así le obedeces. ¿Por qué? ¿Sólo por quién es?
-¡Tsk! ¡Claro que no, eso me vale una mierda! Pero… el desgraciado tiene razón, siempre la ha tenido.
-Ya. Eres un buen chico, inesperadamente, ¿eh? Creo que él lo sabe y por eso…-no terminó la frase pero miró significativamente a la chica que los acompañaba, Grimmjow asintió. Sí, era por eso.
-Pero no soy un buen chico.
Urahara asintió risueño y se puso de pie.
-tendrá que venir-dijo- la sociedad de las almas tendrá que pedir su ayuda.
-sería suicidio.
-es la única opción.
-o-o-o-o-
Cuando Rukia llegó junto con Renji, las cosas no parecían ir bien tampoco para la sociedad de las almas.
-Los hollows siguen desapareciendo-dijo Rukia a Urahara y los demás- el equilibrio se romperá pronto si no hacemos algo.
-¿qué podemos hacer?-Orihime la miró preocupada.
La chica suspiró- Aizen dijo algo interesante, aparte de que solo nos ayudaba porqué estaba dentro de sus planes hacerlo. Él dijo que necesitamos al Rey de Hueco Mundo.
-¡Tsk!- Grimmjow lanzó una pequeña carcajada-¡serás imbécil! Barragan está en el infierno, y Harribel que gobernaba hasta ahora, esta presa dentro de Las Noches.
-entonces llévanos a ella-dijo Renji.
-¿pero qué puede hacer ella?-dijo Chad-ya fue derrotada.
Todos guardaron silencio, pero Urahara se rió y le dio una palmada en el hombro a Grimmjow.
-no nos times, Grimmjow san-dijo-Llama al Rey de Hueco mundo, él te escuchará.
El de ojos azules frunció el ceño. Los demás lo miraban expectantes.
-él, él está aquí-dijo- siempre. En el aire de Hueco mundo, él es Hueco Mundo. ¿Entienden? Si quieren un ser como ustedes o como yo, no lo encontraran, está por encima de esto.
-Muy encima pero no pudo detener lo que los quincys hicieron-refunfuño Renji.
-¡No podía hacer nada entonces!-gritó, odiaba tener que defender a ese tipo, pero lo que era verdad era verdad-¡Por eso estaba Harribel en el trono, pedazo de idiota! Apenas está recuperando todo su poder, más bien apenas está controlándolo, es un rey joven, imbécil. No esperábamos algo así de pronto.
-¿entonces, existe?-dijo Rukia-él existe. Y lo necesitamos.
-¿Para qué?
-El dios Shinigami y él, son equivalentes-dijo Renji mirando al espada con recelo-si ellos trabajan uno junto al otro la línea que nos separa del mundo real se mantendrá, el poder del uno con el del otro chocarán y el equilibrio se mantendrá.
-es solo tiempo-dijo Rukia- Ichigo está peleando ya. Necesitamos darle tiempo a él y al resto de los capitanes, para derrotarlos. Necesitamos al Rey de Hueco Mundo.
Grimmjow frunció el ceño y pateó la arena- ¡Entonces díganle a ella!-dijo señalando a Orihime que dio un brinquito en su lugar por la sorpresa.
-¿eh?
-¿Orihime chan?-Urahara la miró, como todos, pero ella negó con la cabeza incapaz de entender nada-Grimm…
-Ella tiene que llamarlo, ella. Si no él jamás tomará forma. ¿No se los dije? Él es hueco mundo, él es la arena que pisan, el cielo que ven, el aire que respiran. Quieren que parezca y los salude de mano, díganle a ella.
-Pero ¿cómo?-dijo Inoue-¿Y-yo yo porqué?
-¿Por qué?-Grimmjow estaba al borde del colapso, ¿qué? ¿Todos era idiotas y no se habían percatado?- ¡¿sabes por qué te trajo Aizen?! ¡¿Sabes la verdadera razón?! ¡O mejor aún ¿saben por qué estoy aquí cuidando de todos ustedes bola de insectos inútiles? ¿Tienen idea?! Muy simple- dijo señalando de nuevo con el dedo a la chica- Eso es por qué tú, Inoue Orihime eres la reina de este lugar, tú eres la mujer del rey de Hueco Mundo. ¿Entiendes?
La expresión de sorpresa fue de todos, excepto, quizás de Urahara que ya tenía una ligera idea de eso.
-¿Yo? ¿Yo? ¿Pero por qué yo?
-¿y yo que sé? Solo llámalo, si puede una voz despertarle por completo es la tuya.
-¿pero có…?
La conversación se terminó abruptamente, un par de quincys los atacaron. La pequeña batalla se estableció.
Grimmjow sentía la irá de su rey golpearlo, no debió decir nada, ahora que sabían quién era ella la querrían, la llevarían con su propio rey y la matarían, si lo hacían Hueco mundo estallaría. La tomó de la mano y la llevó con él, los quincys se dieron cuenta y los persiguieron, no eran los únicos, también había arrancars que fungían como sirvientes que los perseguían y pronto quedaron rodeados.
-¡maldita sea!
Orihime miró a la gente a su alrededor. Arrancars todos, ¿Quién era el Rey de Hueco Mundo? ¿Por qué ella era la Reina?
El eslabón débil de todo hombre siempre es la mujer que ama, no importa que tan fuerte este sea, si ella le falta no podrá ganar. Lo mismo aplica para un rey, si era ella… entonces todos ellos la querían eliminar. ¿Cómo podía ella ser el pilar de alguien? ¿De quién?
La arena se levantó en un remolino y los arrancars parecieron ser tragados por ella. Ese era él ¿verdad? Tenía que serlo. Grimmjow resopló a su lado.
-llámalo-le dijo-deseas verlo ¿no? Tanto como él a ti. Llámalo.
Orihime despegó los labios. A unos metros, sus amigos se debatían contra los quincys, estos parecían más fuertes, tenía que ayudarles, tenía que salvarles. A quién podía pedir ayuda, no se le ocurría nadie más, nadie más bajo ese oscuro cielo lleno de recuerdos.
-Ulquiorra san-murmuró
Justo entonces un halo de luz verde engulló a los quincys. La pelea se detuvo y cuando la arena dejo de arremolinarse, la figura de un hombre se dibujó frente a ellos.
La luna le iluminó, él también vestía blanco, como un espada más, pero había cambiado, sus mejillas pálidas no tenían más las marcas verdes de antiguas lágrimas, su cabello negro no tenía más los restos de una máscara, y la base de su cuello era lisa, sin un solo hueco en ella.
Atónita lo miró desde donde estaba, nada tenía demasiado sentido. Solo una cosa, una cosa que antes bailaba en el fondo de su corazón, algo que ignoró como se ignora un ruido lejano.
Lo había extrañado.
Por las noches había deseado escuchar unos paso del otro lado de la puerta, había deseado que una figura lacónica entrara y le llamara. Esperaba ver una mirada profunda que parecía consumirla desde la base de sí misma, una mirada que la desnudaba por dentro y le mostraba quien era.
Lo había extrañado y las largas noches de una espera incomprensible ahora tenían sentido. Cada lágrima solitaria, cada vez que despertaba de una pesadilla que no podía recordar, cada vez que estiraba su mano y atrapaba el aire.
Ulquiorra caminó lentamente hasta ella, con los mismos pasos de antaño, tranquilos, firmes, con un deje de majestuosidad, y por supuesto, con las manos en los bolsillos. Esa característica manía con la que dejaba de lado las posibles dudas sobre quién era él.
Cuando estuvo a unos pasos de ella, no tuvo más palabras que una, solo una que, aun en su simplicidad, dice tantas cosas.
-Onna
Con la mirada esmeralda sobre ella todos los sentimientos del pasado agolparon su mente, las lágrimas de nostalgia silenciosas resbalaron por las cándidas mejillas.
Y él con una mano, esa mano que podía herir de manera cruenta, se posó suavemente en su mejilla, la deslizó con ternura y eliminó aquel río salado.
-Ulquio…
-¡AAAHH!-gritó Grimmjow-Si van a besarse que sea fuera de mi rango de visión, ¡es asqueroso!
-Cierra la boca-dijo Ulquiorra y el peliazul se le quedo viendo con el ceño fruncido-incumpliste la orden que te di.
-Me dijiste que la protegiera, ¿acaso le ves algún hueso roto?
Ulquiorra entrecerró los ojos y en un movimiento bestialmente rápido cerró su mano en el cuello de su ex compañero Espada.
-Te dije que no permitieras que estuviera en peligro. Al decir quién era, la convertiste en el blanco principal. Fallaste.
Grimmjow quiso contestar pero su tráquea estaba siendo aplastada, ni siquiera había visto cuando Ulquiorra le atacó. No era igual, ya no eran compañeros Espada, ya no compartían asientos laterales en la sala de reunión. Ahora el pelinegro era su jefe, más que eso, su Rey. Había fallado su misión y ahora…
-Ulquiorra san-Orihime apretó el brazo de Ulquiorra con sus manos-déjalo ir, por favor. Nos ayudó mucho… Ulquiorra san, mírame, estoy bien.
Los dedos pálidos de Ulquiorra liberaron el cuello del Espada, quién, tosiendo, se dejó caer en el piso cubierto de arena.
-vaya-dijo Grimmjow al tiempo que se incorporaba lentamente-te dejas llevar por lo que una simple humana te dice. Dominado por ella, valiente Rey tenemos.
-Esta simple humana como la llamas-le contestó impávido- es tú Reina, imbécil. Cuida tus palabras, porque la próxima vez no la escucharé.
-bastardo-murmuró y se alejó hasta donde Urahara y los demás aguardaban.
-o-o-o-o-
-o-o-o-o-o-o-o-
-¿cómo es que me hice Rey?-preguntó Ulquiorra-¿Era plan de Aizen que yo…?
Urahara lo miró y sorbió de su tasa.
-excelente pregunta. Era su plan B. Sabía que había una pequeña posibilidad de ser derrotado, así que necesitaba un aliado fuerte. Y entre sus subordinados eras el mejor.
"En Hueco Mundo nunca ha existido una familia real como en la Sociedad de las Almas. Pero así como existía la profecía de un Shinigami increíblemente poderoso que vendría de fuera. También lo había de un Hollow.
Un Hollow daría inicio a la primera familia real. Un Hollow nacido Hollow, muerto como Hollow y renacido como Hollow, pero que tendría algo que ningún otro Hollow poseería: Un corazón.
Tú, Ulquiorra naciste como todo Hollow, moriste siéndolo y regresaste de las cenizas como tal, pero tú, tienes un corazón. No hay un hueco en tu pecho o ninguna parte de tu cuerpo, y no hay ninguna máscara que cubra tu rostro.
Al final de tu vida como la Cuarta Espada te enamoraste de Orihime chan. Ella te dio esa parte que te faltaba. Así es como te convertiste en el soberano de tu mundo.
Pero ahora déjame terminar mi historia.
-o-o-o-o-
-o-o-o-o-o-o-
-¡qué rey tan estricto tienes!-le dijo Urahara a Grimmjow, cuando se reunió con ellos.
-No me hace ninguna gracia que él sea mi Rey.
-Aun así, no es como los demás.
-¿de qué hablas?
-Conozco Reyes que por el hecho de serlo piensan tener la razón y justicia en sus manos. Pocos escuchan otras palabras que no sean las propias. Él escucha a su mujer, la persona que ama y le ama, sabe que ella no le dirá nada que pueda lastimarlo. Confía en ella, y la consulta-Urahara se llevó la mano al sombrero- Ellos son opuestos en muchos sentidos pero, como el Ying y el Yang, se complementan. Así que, Grimmjow san, confía en tu Rey.
Grimmjow chasqueó la lengua y miró en otra dirección-Ya te dije que no me agrada-dijo- pero también que tiene razón. Es por eso que le sigo.
Urahara sonrió y volteó a ver a Rukia que lo miraba expectante.
-Creo que es buen momento Rukia chan.
La chica asintió y camino hacia donde Ulquiorra y Orihime tenían una conversación en voz baja. Al llegar a su lado, ambos la miraron en silencio. Rukia hizo una reverencia y luego irguiéndose se explicó.
-Mi nombre es Kuchiki Rukia, teniente de la treceava división de la Sociedad de las Almas, mi hermano mayor es Kuchiki Byakuya, capitán de la sexta división y cabeza actual de mi clan. En su nombre y el de toda la Sociedad de las Almas te pido, Ulquiorra Cifer sama, Rey de Hueco Mundo, nos ayudes a derrotar a los invasores.
Ulquiorra la miró largamente o al menos pareció que lo hizo por mucho tiempo. Rukia aguantó el escrutinio sin decir nada. Al final el ex espada suspiró.
-No tengo ninguna otra opción. No puedo permitir que el mundo humano colapse.- dijo- pero necesito un poco de tiempo.
-Pero no tenemos mucho tiempo-intervino Renji que levantó la voz y se ganó una fuerte mirada de parte de Rukia.
-No es mucho-dijo Ulquiorra, sin darse por enterado-Si ponen atención notaran que Hueco Mundo está agitado. La perturbación de su energía se refleja directamente en mí. Necesito estabilizar mi poder, como dijo Grimmjow, soy un Rey joven, aun no conozco el alcance de mi poder y mucho menos su límite, pero sé que no es estable. Y en lugar de ayudar puedo provocar que la frontera entre nuestros mundos se difumine más rápidamente.
-¿Cuánto tiempo necesitas, Ulquiorra san?-preguntó Orihime ganando su atención.
-el tiempo que tú necesites, tu poder me ayudará-dijo él- Pero antes, necesito recuperar Las Noches y liberar a Harribel.
Sus ojos se desviaron a Grimmjow que lo miró y sonrió como demente.
-Cuenta conmigo-dijo el Espada ante la expectativa de peleas-después de esto no tendrás opción… tendrás que darme un nuevo rango.
Ulquiorra le devolvió la sonrisa, solo que la suya fue suave y casi imperceptible.
-Dependerá de tu actuación-dijo
-o-o-o-o-
-o-o-o-o-o-o-
-Logramos el objetivo. Enfrentándonos a los Quincys que permanecían en el palacio de Las Noches, liberamos a Harribel.-explicó Urahara-las peleas son difíciles y muy largas de contar. Pero debo decir que ganamos aliados Arrancar en el camino. Ahora que el Rey había despertado… Orihime chan, ¿puedo tomar más té?
-Claro, Urahara san-dijo ella y le sirvió un poco más. Al hacerlo miró de reojo a su novio, Ulquiorra permanecía silencioso y casi inmóvil. Mientras Urahara contaba la historia, los detalles de esta comenzaban a dibujarse en sus recuerdos, su memoria regresaba rápidamente.
-¿Estabilice mi poder?-preguntó el ojiverde cuando Urahara por fin tuvo en sus manos la taza de té humeante.
-¡Oh claro! Y gracias a eso logramos detener el colapso de Hueco Mundo, hiciste un soporte con tu Riatsu, como si amurallaras sus límites. Tal vez nunca vuelva a ver algo así, ¡que afortunado soy! En fin…
-Dile cómo-intervino Ichigo con cara de pocos amigos-Vamos Urahara, dile como logró estabilizar su poder.
-¿es necesario?-Urahara se encogió de hombros-tampoco es nada del otro mundo. Quiero decir, es demasiado normal. Y no estamos seguros, pero casi jeje.
-¿cómo?-terció Ulquiorra que miraba al pelinaranja, y este a él, en un afán casi retador.
-Bueno, todos los seres buscamos equilibrio, Ulquiorra san. Tú eres un hollow y posees muchas características de ellos, es decir, eres cruel, calculador, poco empático y un tanto salvaje. Pero eres un hollow diferente, ya te dije porque. Sin embargo no habías podido comunicarte con tu corazón de manera correcta, por eso tu poder estaba disperso. Para comunicarte con él, necesitabas un puente emocional que solo Orihime chan podía darte.
-¿y entonces?
-Sencillo, pienso que tan solo consumaron su matrimonio.
Ichigo se puso de pie de golpe, y señalo con su dedo a Ulquiorra.
-¡Bastardo!-le gritó-¡¿Te das cuenta de porque debes estar lejos de ella?! ¡No voy a permitirte que vuelvas a…!
-¡Kurosaki Kun!-Orihime se levantó-¡Ulquiorra san jamás haría algo que yo no quisiera!
-¿qué? Inoue te llevó a Hueco mundo a la fuerza…
-¡No!-dijo ella-Yo acepté ir. Es cierto que habrían muerto ustedes, de haber dicho no. Pero pude hacerlo. Ulquiorra san dijo "Ven conmigo…" y yo acepte.
Ichigo se dejo caer en el piso y cruzó los brazos. Todos guardaron silencio por un momento.
-Hasta ahora-dijo Ulquiorra a Urahara rompiendo así el silencio- has dicho que estábamos casados, y aún lo estamos si no me equivoco. Pero, ¿en qué momento pasó eso?
-No lo sé. Piénselo un poco ustedes. Lo único que nosotros sabemos es que es así. Aizen los casó de manera silenciosa. Orihime chan, piensa, ¿en qué momento te convertiste en la mujer de un Espada? Piensa en el curso de las cosas. Quizás bastó que llegaras con él a Hueco mundo. No lo sé.
Ambos chicos se miraron. Perderse un momento así de sus vidas era una gran estupidez. Urahara les sonrío.
-Piénselo-dijo- recuerden eso, y también recuerden aquel día en el palacio de Las Noches. Incluso revívanlo- añadió pícaramente.
-¡Urahara!-dijo Ichigo frunciendo el ceño.
El rubio se encogió de hombros como diciendo "¿y por qué no?"
-Mañana regresaremos. No es como si tengamos mucho tiempo, pero creo que el tiempo, aunque poco, siempre es necesario. Y más para una pareja tan joven-les guiño el ojo y se puso de pie-Les dejo el resto de la historia a ustedes. Mañana iniciaré una nueva.
Sus acompañantes también se pusieron de pie y antes de dirigirse a la salida hicieron una reverencia, excepto Ichigo que miró aquello con los brazos cruzados y el rostro crispado.
-Y…-Urahara se dio la vuelta a medio camino- me temo que necesitaremos de nuevo su ayuda, amos de Hueco Mundo.
wola! Espero que les haya gustado. Me falta explicar lo de la boda, pero les aseguro que todos la vimos .
Bueno, disculpen la inmensa tardanza u.u y también perdonen si hay algunos errores, los de siempre y también en los nombres de los Espadas- siempre se complican.
Ya lo sabe, un review si lo merece y si no, también XD
Ciao!
