Segunda parte

Giovanni Bragolin había aceptado ir a Londres pero no acepto alojarse en la mansión Phantomhive, por consejo de su manager, y se hospedo en el hotel Threadneedles, un hotel 5 estrellas. A Ciel le irrito mucho esto y lo considero una excentricidad pero lo que más le molesto fue que le mandara una invitación para ir a verlo a su cuarto de hotel y poder hablar, era como si ese pintor de tercera estuviera poniendo las reglas a él, al perro guardián de la reina.

Como a las 4:56 Ciel y Sebastian llegaron al hotel para reunirse con Bragolin también habían traído a Bard, a MeyRin y a Finny ya que eran sobrevivientes del ataque de las almas en pena de los cuadros. De repente se escuchó que alguien tocaba el piano, no era extraño ya que en el lovi del hotel había un piano, pero era la extraña melodía era muy melancólica y quien la tocaba también comenzó a cantar una canción igualmente de triste que provocando fascinación, tristeza, melancolía y el llanto a quienes escuchaban.

my heart and i have decided to end it all

soon there'll be prayers and candles are lit, i know

let them not weep, let them know that i'm glad to go

death is a dream, for in death i'm carresing you

with the last breath of my soul, i'll be blessing you

gloomy sunday...

El pianista volteo para ver a Ciel y a Sebastian, y se levantó para dirigirse hacia ellos no sin antes darle un pañuelo a una mujer que lloraba como una Magdalena por causa de la melancolía que le causo aquella melodía. Aquel hombre no pasaba de los 25 años, estaba muy bien vestido, tenía la tez clara, era bastante guapo, su pelo era castaño algo largo y rizado pero recto, sus ojos eran de color chocolate con destellos rojos y era alto. Cuando Sebastian lo vio le pareció que ya lo había visto y que había algo extraño en él, mientras los sirvientes quedaron sorprendidos por su elegancia sobre todo MeyRin que lo encontraba muy guapo.

—Ciao, mi nombre es Franco Lozga y soy el manager il señore Bragolin, usted debe ser el conde Phantomhive – dijo el hombre

—Si lo soy – contesto Ciel

—No eres algo joven, bambini?

—La juventud es lo de menos para mi

—Como usted diga

—Es una hermosa melodía que acaba de tocar aunque no la conozco ¿Cómo se llama? – dijo Sebastian

—Es una canción húngara y relativamente nueva, se llama Szomorú Vasárnap o Gloomy Sunday – contesto Franco

—Donde se encuentra el señor Gionnavi Bragolin? – dijo Ciel yendo al grano

—El maestro está en su habitación esperándolo – contesto el manager

Franco los llevo al cuarto de Bragolin mientras sonreía al comprobar que lo que pensaba de Ciel era cierto. Al llegar a la Suite del pintor este los recibió con los brazos abiertos como si de viejos amigos se tratase, algo típicamente italiano. Giovanni Bragolin era un hombre que estaría en sus 30 o en sus 40: era alto, esbelto, tenía el pelo rubio oscuro, usaba barba, sus ojos eran color verde esmeralda y tenía una pequeña cicatriz en la frente; pero lo que más sorprendió a todos era que los 27 cuadros originales de los niños llorones estaban colgados en las paredes también uno que jamás habían visto, el de una hermosa mujer. Cuando Ciel salió del asombro de ver esos cuadros otra vez comenzó a interrogar a Bragolin. Este por su parte negó rotundamente haber dado el permiso para fabricar las copias de los cuadros hasta se mostró indignado por eso, y cuando Ciel le recrimino que los niños de sus cuadros estaban muertos Bragolin solo dijo que esos cuadros mostraban los horrores y las injusticias que sufrían los niños desamparados y huérfanos, Ciel siguió interrogándolo hasta que llegaron a la pregunta mayor: Bruno Amadio.

—Quien es Bruno Amadio? – pregunto Ciel y luego miro a Franco – acaso eres tú?

—No, no soy yo – contesto Franco

—Como sabes de Bruno Amadio, bambini? – pregunto Giovanni arqueando una ceja

—Eso no importa! Quién era?

—Alguien que sufrió como nunca…..pobre, pobre Bruno

—Lo conoce? – pregunto Sebastian

—Conozco su historia y lo que le paso ¿quieres escucharla bambini?

—Está bien

Giovanni Bragolin se sirvió una copa de vino italiano y comenzó a relatar la historia del misterioso Bruno Amadio.

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Bruno Amadio nació en el seno de una familia humilde pero trabajadora, desde muy joven Amadio supo lo que era trabajar, el ayudaba a su padre con su trabajo y también tomaba otros pequeños trabajos para así la familia pudiera mantenerse. Cuando el pequeño Bruno tenía 7 años su madre enfermo de escarlatina y su padre se fue con otra mujer ya que no quería hacerse cargo de una enferma, dejando solos a sus hijos con una mujer moribunda; sin dinero para comprar medicinas o pagar a un doctor aquella pobre mujer murió sufriendo una fuerte agonía. Después de su muerte ningún familiar quiso hacerse cargo de Bruno o de sus hermanitos ya que los veían como una carga más y como tres bocas más que alimentar, y nadie estaba dispuesto a criarlos o recibirlos en su casa por lo que Bruno y sus hermanitos: Chiaro y Aron, fueron mandados a un orfanato.

En el orfanato Bruno y sus hermanitos eran maltratados y malvivían en pésimas condiciones aun así Bruno siempre cuidaba y protegía a sus hermanitos y a los demás niños del orfanato, a quienes les había tomado cariño. Aquel orfanato era un lugar pequeño, casi en ruinas y sucio que era dirigido por 4 sacerdotes corruptos que siempre se ensañaban con Bruno y cada vez que podían lo castigaban por cualquier cosa, lo golpeaban, lo explotaban, abusaban de él, etc. El chico era muy buen dibujante y esos sacerdotes se aprovechaban de estas habilidades poniendo a Bruno a dibujar personas en la calle o lo hacían dibujar a gente rica, a aristócratas y a austriacos.

Pasaron los años y a Bruno le faltaban 3 meses para cumplir los 13 años, lo que significaba que tenía que dejar a sus hermanitos y el orfanato para irse a trabajar a una fábrica, ir a trabajar en condiciones infrahumanas, y dejar a sus hermanitos y los otros niños para que fueran explotados y abusados por esos malditos. Uno de esos días paso una desgracia, Aron había matado por accidente a su amiguita de juegos, Bruno sabía lo que le pasaría y se echó la culpa de la muerte de la niña para proteger a su hermano, los sacerdotes le dieron una paliza y lo echaron a la calle antes de cumplir los 13 años. Bruno mendigo y vago cerca del orfanato para seguir cuidando de sus hermanitos y de los otros niños, siempre teniendo cuidado de que esos sacerdotes no lo vieran y le den otra paliza. Una noche Bruno encontró 2 lienzos en blanco tirados en la basura y se acordó de Chiero y de Aron y de la promesa que les hizo de volverse un gran pintor y darles a todos una feliz vida lejos de ese orfanato; y con un trozo de carbón que encontró dibujo en cada lienzo a Chiaro y a Aron, los dibujo sonriendo y felices como siempre los vio. Días después el orfanato se quemó y todos los niños murieron por inhalar el humo o quemados, a pesar que Bruno trato de salvarlos no lo consiguió, solo consiguió quemarse una pierna.

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Después de terminar el relato los sirvientes de la mansión se pusieron a llorar ya que encontraban la historia de Bruno Amadio muy triste. Por su parte Giovanni Bragolin se paró y descolgó del cuadro de la mujer y se lo enseño a Ciel, este pudo notar que el cuadro no estaba firmado por Bragolin sino por Bruno Amadio.

—Este es el único cuadro que pinto Bruno Amadio, según él era una mentira tras otra que le permitió seguir vivo, la llamo Leia

—Porque lo tienes tú? – le pregunto Ciel

—Todo lo que tenga que ver con Amadio me interesa

—Y por eso tus cuadros tienen su firma también?

—No lo niego – respondió sonriendo

—Sabes que tus cuadros están matando gente?!

—Eso no lo había oído jamás

—Pues eso está pasando!

—Claro que está pasando! Casi me mata ese niño siniestro! – exclamo Bard señalando uno de los cuadros

—Lo que dice es verdad! A mí también trataron de matarme!– dijo MeyRin

—Eso es cierto! – agrego Finny

La intervención de los sirvientes de la mansión Phantomhive estuvo demás por lo que fueron ignorados pero aun así molesto a Ciel y causo la diversión de Bragolin quien después de reírse un poco volvió a colgar el cuadro de Leia en su lugar.

—Que quiere de mí? Conde Phantomhive. Debe ser algo muy importante para que me haga venir desde Italia – dijo Bragolin

—Eres el creador de estos cuadros del demonio, debes tener algo que ver

—No la tengo, eso arruinaría mi reputación

—Y como explicas lo que está pasando?! Las casas se queman con gente a dentro por culpa de esos niños!

—Sabes? Deberías ir con el maledeto que hizo las copias, sin mi permiso, y haz que deje de hacerlo. Así los niños se calmarían

—Así que si sabes lo que está pasando!

—Por lo que me has dicho mis niños están molestos y debe ser porque están haciendo esas copias, sé que las almas de mis niños no quieren irse de este mundo y por eso se refugian en los cuadros, al crear esas copias los han molestado ¿Por qué crees que no he vendido los cuadros originales, bambini?

—Vas a tener que rendir cuentas por esto!

—Te equivocas! No he hecho nada solo pinte los cuadros, no tengo ninguna responsabilidad

A Ciel le molesto mucho las palabras de Bragolin y se enfureció, pero este lo tomo como el berrinche de un niño mimado y los hecho a todos, Sebastian intento convencerlo pero Franco lo hecho a la fuerza a él y a Finny, quien apoyaba a Sebastian para que esos 2 dieran una explicación y se hicieran cargo de esto, pero Franco era muy fuerte y pudo sacarlos del cuarto a los dos sin problemas y antes de cerrarles la puerta en la cara le dijo: "no me provoquen" y les tiro la puerta en la cara. Finny estaba entre confundido y extrañado ya que ese hombre fue capaz de sacarlo del cuarto a pesar que el jardinero uso toda su fuerza, y Sebastian se había dado cuenta que Franco era un demonio y uno muy poderoso ya que logro causarle mucho dolor y le dejo marcado el brazo. Después que Ciel y sus sirvientes se fueran indignados, Bragolin y Franco comenzaron a hablar.

—Parece que les gusto la historia de mi vida, no lo crees Franco – dijo Bragolin acomodándose en el sillón

—Eso parece, vi a algunos llorar, dime ¿Cómo crees que ese niño reaccione cuando sepa que tú y Bruno Amadio son la misma persona?

—Tal vez vuelva aquí con otro berrinche pero eso es lo de menos, te tengo a ti y a Leia

—Aun sigues aferrado a ese cuadro? – pregunto Franco arqueando una ceja

—Eso no te importa!

—Como digas

—Sé que te debo mucho Franco. Me sacaste del orfanato en llamas y me ayudaste a ser quien soy y a tener todo lo que tengo y me merezco pero quiero saber porque

—Cuando te encontré dibujando en las paredes con carbón vi que tenías tanta esperanza y tanta amargura que quede muy sorprendido y soy difícil de sorprender, por eso me acerque a ti aparte mi gusta como dibujas

—Que honor

Mientras tanto Ciel no sabía qué hacer. La gente seguía embelesada por los cuadros de esos niños y los seguían comprando, lo que significaba que las almas en pena se pondrían más violentas, lo que significaba que habría más incendios y muertes. Por lo que decidió seguir el consejo de Bragolin y fueron a ver la fábrica donde fabricaban las copias; ahí descubrió que Bragolin no dio la autorización pero uno de sus asistentes si, seguramente Franco, pero lo peor era que la demanda de los cuadros era cada vez mayor pero debía detenerlo, Ciel compro todo los cuadros y se encargó que ya no se siguieran fabricando más copias de los cuadros, luego convenció a la policía que si la gente seguía manteniendo esos cuadros en sus casas serían atacados por el asesino pirómano por lo que los mismos oficiales de policía sacaron los cuadros de las casas, la gente se comportó como si en vez de cuadros se llevaran platería, todos los cuadros fueron llevados a un lote baldío para ser quemados. Y todo por consejo de Giovanni Bragolin, de repente notaron a William T. Spears que miraba la pila de cuadros en llamas con detenimiento.

—Pasa algo Shinigami? – le pregunto Sebastian a William

—Nada que te importe – contesto William

—Puede que sí, habla

—Dije que nada, bestia ¿Qué acaso estas sordo?

—Hay algo que no me quedado claro, dime shinigami ¿acaso pasa algo más?

—Por qué debería pasar algo más?

—No encuentro otro motivo por el que sigas rondando todo lo que tenga que ver con los cuadros

—Tal vez si pero no tengo porque decirte nada, bestia

Dichas estas palabras se retiró. Efectivamente si pasaba algo y era que hasta que los cuadros originales no fueran destruidos la maldición no se detendría y esas almas en pena seguirían causando problemas, y no era conveniente dejar a esas almas tan violentas sueltas por eso William estaba aquí, sin embargo, a un demonio eso no le gustaba para nada. No se trataba de Sebastian sino otro demonio, uno mucho más antiguo y poderoso, uno que solo traía el caos y la locura, que era el horror encarnado; a aquel demonio no quería que nadie y mucho menos un shinigami interfiriera con sus planes por lo que lo abordo, William al principio pensó que se trataba de Sebastian quien quería que le respondiera por lo que lo ataco con su Death Scythe pero al hacerlo se dio cuenta que quien lo estaba siguiendo no era el mayordomo demonio sino una entidad maligna caótica en forma de hombre joven. Al tener a esa ser destructivo y portador de la locura cerca William supo que no tenía oportunidad con él e intento huir pero aquel ente del miedo lo tomo violentamente del cuello y lo arrojo contra una pared.

—Sé quién eres….eres Zalgo – dijo William

—Fufufu! Al parecer sabes algo sobre mí, eso me alaga

—Que quieres?

—Sabes pequeño shinigami, no me gusta que se metan en mis planes y mucho menos que intenten estropearlos por eso quiero que salgas de mi camino

—No te entiendo, no sé de qué me hablas – contesto William sonriendo triunfante

La actitud de William no le gusto para nada a Zalgo y se molestó muchísimo por lo que volvió a lanzar a William contra la pared pero esta vez no le soltó el cuello.

—Vuelve a pasarte de listo y te arrancare los intestinos, y te los haré comer!

—L-lo siento…

—Y ahora que ya estamos serios escucha – dijo soltándolo – te quiero lejos de esos niños y del pintor!

—Acaso crees que te tengo miedo?

—Si

—Pues….te equivocas, sé que lo que está pasando debe ser obra tuya

—Y que si es cierto? Que harás? Me acusaras con mi hermano?¡ja,ja! Por favor no me hagas reír!

—Q-que rayos quieres?

—Seré directo, no quiero verte cerca y si llego a saber que me desobedeciste, acabare contigo y créeme que lo haré, no eras el primer shinigami que elimino ¡ ja,jajajajajaja!

Zalgo soltó a William y se fue caminando tranquilamente mientras William recuperaba el aliento, el shinigami sabía que Zalgo no era un demonio que amenazaba sino que ejecutaba y no era bueno hacerlo enojar, y William no estaba dispuesto de enfrentar ese riesgo tenía miedo le tenía miedo a Zalgo por lo que se fue dando su misión por cumplida.

Por otra parte Ciel aunque ya había destruido todas las copias de los cuadros aun había algo que le inquietaba, algo que se le había pasado por alto pero no sabía que. El joven conde se paseaba por todos los rincones de su despacho intentando calmarse pero no podía: no podía quitarse de la cabeza como los niños de los cuadros trataron de matarlo, las palabras de Bragolin ni a su extraño manager. De repente se vio rodeado por todos los niños de los cuadros quienes lo miraban con sus pequeños e inocentes ojos muertos.

—Q-quieren ahora?! – exclamo Ciel alejándose

—Estamos tristes – dijo una niña

—Q-que?

—No quieres ser nuestro hermano – dijo un niño

—Y por eso lloran?

—Ya no estamos perdidos pero aún no lo encontramos a la persona que amamos – dijo la niña arlequín

—No entiendo

—No podemos encontrarlo, no podemos encontrar a Bruno nii –chan ahora hay otro Bruno adulto – dijo un niño pequeño

—Un Bruno adulto?

—Si, ya es viejo pero lo seguimos amando pero …..el otro nos asusta …..ese hombre que toca el piano nos asusta muchísimo – dijo una niña rubia

—Cuídanos! Ayúdanos! Protégenos! Ampáranos! Sálvanos! Sálvanos! Sálvanos! No dejes que nos encuentre! – exclamaron todos los niños

—A-aléjense!

Los niños fantasmas se abalanzaron sobre Ciel quien no pudo olvidar como esos pequeños monstruos intentaron matarlo y lo estaban haciendo de nuevo pero esta vez los niños no se daban cuenta que lo lastimaban en su afán de que Ciel los protegiera de lo que sea que le temían esos niños. De repente un niño pequeño le rasguño el pecho a Ciel y lo hizo sangrar pero quedó maravillado ya que sus dedos se mancharon con su sangre y sintió su calidez.

—Qué maravilla tu sangre es cálida, no es fría como la nuestra – dijo un niño

—Es verdad! Nos recuerda a la vida – dijo una niña

—Me siento un poco celosa – comento una niña

—Pero no importa que estemos muertos y que nuestra sangre este fría podemos ser felices, verdad? – dijo un niño

—Q-que van a hacerme?! – pregunto un aterrado Ciel

Pero los niños no respondieron solo se lo quedaron mirando con esos ojos muertos y diabólicos que tenían por un largo tiempo, esto aterro aún más a Ciel y llamo desesperadamente a Sebastian pero no fue su mayordomo quien apareció sino una sombra más negra que la oscuridad que tenía 6 bocas, cuando los niños lo vieron se aterraron y comenzaron a gritar: " es él! Es él!" e intentaron escaparse pero aquella sombra los atrapo a todos y se los llevo desapareciendo en las sombras. Segundos más tarde apareció Sebastian.

—Joven amo! Que le pasa?!

—Donde habías estado idiota?!

—Oh! Mil disculpas es que encontré en los jardines a una mamá gata con sus gatitos

—Eres un idiota!

—Que ha pasado joven amo?

—Esos niños volvieron a atacarme y casi me matan

—Y dónde están esas almas?

—Se las llevo una especie de ente

—Un ente?

—Eso no importa!...al parecer Bragolin oculta algo

—Como qué?

—Los niños mencionaron que había dos Brunos: uno joven y otro adulto, lo que quiere decir que Bragolin me ha ocultado cosas

— Piensa volver después de que lo hecho, joven amo?

—Ese pintor de tercera y su manager tienen mucho de que explicar!

—Eso me recuerda – dijo sacando un papel de su bolsillo – me tome la libertad de investigar más profundamente a Gionnavi Bragolin

El papel era un certificado de que Giovanni Bragolin se había cambiado de nombre y que ese no era su verdadero nombre sino Bruno Amadio. Al enterarse de esto Ciel se paró de la sorpresa, Giovanni Bragolin y Bruno Amadio eran la misma persona, ahora entendia como sabia tanto sobre Amadio ya que él es Amadio y la historia que le conto era su historia. Rápidamente Ciel le ordeno a Sebastian preparar el carruaje para ir al hotel Threadneedles para que Giovanni Bragolin o Bruno Amadio, como quiera que se llame, page por la maldición que el mismo desato. Mientras tanto Bragolin o Amadio, se emborrachaba pensando en su pasado: pensaba en Chiaron y en Aron, y la forma tan horrible que murieron después de que los dibujo en aquellos lienzos; como su padre los abandono para años volver atraído por el éxito de su hijo y como luego se suicidó al ser rechazado por su hijo; como pinto a Leia, su mujer ideal aun sabiendo que no existía y que nunca existiría; en su madre, una mujer excepcional; cuando Franco lo salvo de morir quemado y como lo convenció de tener un contrato con él; etc. Cuando de repente dos de las almas de los cuadros de los niños llorones se le acercaron: ambos eran de cabello claro y se parecían físicamente pero uno traía un abrigo deshilachado que le quedaba grande y el otro traía una especie de chal viejo sobre su viejo abrigo: eran Aron y Chiaro. Cuando el pintor los vio no se asustó sino que sonrió feliz al verlos.

—Aron, Chiaro – dijo el pintor casi borracho

—Eres tu hermano? – pregunto Aron

—Si … soy yo

—Porque estas viejo? – pregunto Chiaro

—Han pasado muchos años desde aquel incidente….es natural que este viejo ¡je,je!

—Porque? Porque ya no eres como antes? – pregunto Aron

—Como ya dije pasaron muchos años y en esos años pasan muchas cosas….muchas cosas

En eso se acercaron las otras almas de los demás cuadros. Los niños del orfanato en donde vivían con él y que adoraba como a sus hermanitos, y que algunos habían muerto en el incendio y los que sobrevivieron murieron de hambre o devorados por alimañas como los piojos o las ratas en las calles, sin que a nadie le importara ni hiciera nada. Los niños sabían que él era su hermanito Bruno pero aun así estaban sorprendidos de que fuera un adulto ahora y ya no un niño de 12 años. Por su parte el pintor aunque estaba algo pasado de copas se dio cuenta de la presencia de las pequeñas almas.

—Alejandro, Sofía, Paolo, Liliana, Ignacio, Érica, Francesco, María, Mario, niños! Vengan aquí, acompáñenme!

—Bruno nii-chan te estuvimos buscando – dijo una niña

—Lo se ….me lo dijeron

—Esa gente nos robó! Eso no fue justo! – dijo un niño enojado

—Lo siento….no pude impedir lo que paso ¿me perdonan?

—No fue tu culpa onii –chan, tu jamás serás culpable – dijo una niña rubia

—Y díganme ¿Dónde estuvieron?

—En muchas partes pero sobre todo en la casa de un niño como nosotros – dijo el niño del corbatín

—Un niño como ustedes?

—Sip, era como tu antes de que muriéramos pero más bajito – dijo otra niña

—Enserio? Cuéntenme más sobre ese niño

Los niños comenzaron a contarle sobre una casa que parecía un castillo y del niño abandonado sin amor que vivía ahí. Según la descripción física supo que se trataba de Ciel y les dijo que ese niño era de verdad un ser sin amor pero solo porque el mismo mataba todo el amor y que debían tener cuidado con él y no creer sus mentiras. Más bien lo decía para que Ciel no los manipulara y los niños le creyeron. Después de un rato Franco se acercó y los niños se asustaron, a pesar que el pintor les dijo que no tenían que temerle a Franco. El manager se acercó a Bragolin y le dijo:" el muchachito viene en camino" al oír esto Bragolin le pidió que lo ayudara a prepararse para recibir al joven conde. Después de una hora Ciel y Sebastian llegaron al hotel.

Cuando Ciel llego estaba más que decidido a arrestar a Giovanni Bragolin o Bruno Amadio, como quiera que se llame, y llevarlo ante la reina pero cuando entro a la suite vio que aparte del pintor y su manager también estaban los 27 niños llorones que estaban sentados mirando con indiferencia y sollozando.

—A que debo su visita poccola peste? – pregunto el pintor

—Ya lo sé todo! Eres Bruno Amadio! – dijo Ciel

—Y? eso ya lo sabía – dijo el pintor con sarcasmo

—Ya sé que lo estuviste ocultando! No te convenía que supiera que eres Bruno amadio!

—En realidad no me preguntaste, se lo preguntaste a Franco

—Es cierto – dijo el aludido

—Ya basta! Eres el responsable de esto y mi deber como el perro guardián de la reina es detenerte!

—Ya te dije que no hice nada

—Cállate – luego le hablo a su mayordomo – Sebastian! TRAE AQUÍ A ESE PINTOR DE QUINTA!

—Temo que no puedo permitirlo – interrumpió Franco

El manager se paró en entre Sebastian y el pintor, a pesar de Ciel le ordeno que lo sacara de en medio Sebastian quería saber qué clase de demonio era Franco y porque no estaba rondando ese molesto shinigami si dijo que estaría cerca. Franco por su parte dijo que no era necesario usar la violencia que Amadio y Ciel hablaran tranquilamente mientras él y Sebastian esperaban a fuera, dijo esto mientras arrastraba a Sebastian fuera del cuarto para que esos dos hablaran a solas. Fuera de la suite Sebastian podía hablar con Franco.

—Sé que eres un demonio y uno muy fuerte para causarme dolor – dijo Sebastian

—Me disculpo por eso pero ese joven amo tuyo y esos molestos sirvientes se estaban volviendo desagradables

—Dime quien eres en realidad

Franco no dijo nada y solo sonrió, y con esa sonrisa el mayordomo demonio se dio cuenta de quien se trataba de Zalgo.

Por otra parte Ciel y Amadio tenían su propia conversación mientras eran observados por las rabiosas miradas lloronas de los 27 niños llorones.

—Que quiere de mí? Ya detuviste la ola de incendios y tu ciudad está a salvo gracias a ti, yo ya puedo volver a Italia

—Me temo que no es tan fácil. Mi deber es llevarte ante la reina

—Porque? Me ha encargado que le pinte un cuadro?

—Hablo en serio!

—Yo también hablo en serio niño! Ya dije que no tengo nada que ver en esto!

Ciel estaba cada vez más molesto y en un arranque de ira por el sarcasmo del pintor, le quito el vaso de licor y lo lanzo a la pared, justo donde estaba el cuadro de Leia. Esto enfureció al pintor e intento estrangular a Ciel pero este se defendió usando su pistola pero durante el forcejeo se le escapo un tiro que roso el marco del cuadro de Leia provocando que el cuadro se incendiara. Bragolin casi enloquece al ver el cuadro arder en llamas e intento apagar el fuego; no solo provoco esto, sino que los niños comenzaron a llorar y a gritar por el miedo que les provocaba el fuego hasta el punto de volverse ensordecedor, Ciel tuvo que taparse los oídos ya que los gritos y llantos lo mareaban al punto que soltó la pistola y cayó al piso, para después verse rodeado por los niños llorones quienes sollozaban con rabia.

—No es gusto! No es gusto! No es gusto!

—Has hecho trampa! Has hecho trampa!

—No eres como nosotros!

—Mentiste!

Sin que Ciel pudiera darse cuenta los niños se le lanzaron encima para morderlo y rasguñarlo, el joven conde sintió como si le arrancaran la piel y la carne, intento gritar para llamar a Sebastian pero no le salía la voz además Bragolin/Amadio estaba más ocupado en intentar rescatar desesperadamente algo del cuadro de Leia que ni le importo que sus niños se comportaban como las almas en pena que eran. Cuando de repente Bragolin/ Amadio se desmayó y los niños corrieron a un rincón aterrados, como pudo miro hacia arriba y vio a Franco y a Sebastian entrando a la habitación, pero Sebastian estaba serio y Franco tenía los ojos de un color fosforescente.

—Esto es un desastre aunque por fin desapareció ese molesto cuadro – dijo Zalgo

—Lamento las molestias

—No te preocupes, será mejor que te lleves a tu joven amo no se ve nada bien y que no se preocupe, yo me encargo de todo

—Muchas gracias

—Te preguntaras porque hice esto

—Yo….

—Me alimento del caos además me aburro con tanto arte, solo fue por diversión tal vez

—No soy quien para juzgarlo

—Mejor así ahora vete

—Si

Sebastian tomo a un semiinconsciente Ciel y salió del hotel. Cuando Ciel despertó Bragolin, su manager y sus cuadros de los niños llorones habían desaparecido y probablemente el pintor se encontraba en España; el mayordomo demonio esperaba que su joven amo quisiera ir tras el pintor pero este dijo que no lo haría y que era un caso cerrado.

—Este es un caso cerrado, no tengo tiempo de estar detrás de ese tipo

—Como usted diga joven amo pero…

—Pero qué?

—Por nada simple curiosidad

—Mejor tráeme el té

—Yes, my lord

Sebastian no dijo nada y supuso que no se dio cuenda de lo de Zalgo por lo que fue por el té de la tarde para su joven amo.

…...

Fin de este capitulo

…..