Muchas gracias por leer y, sobre todo, tomaros la molestia de comentar. Sobre todo después del gran hiatus. Aquí va la conti dedicada a zanzamaru, y otra más subiré para felicitarle. Enhorabuena :3

Aclaraciones: Normal(conversación)/Negrita(Kyuubi)/Cursiva(Pensamientos)/Negrita cursiva(pensamientos Kyuubi)
Advertencia:
Err... extremadamente random? Y lenguaje, err, bueno, advertidos quedáis.
Disclaimer:
Naruto y sus personajes no me pertenecen. Son obra y propiedad de Masashi Kishimoto

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"¡Shikamaru!"gritó Sakura, intentando que el chico no se resbalara de su mano, Kyuubi sugetándola con delicadeza por la cintura para que no cayera aún más.

"¡Ino!" gritó el chico a su vez a la rubia que se sugetaba a su tobillo.

"¡Sasuke!" chilló Ino al pelinegro que se agarraba a su cintura "¡Toca donde no debes o mira donde no debes y te dejo caer ¿entendido?"

"¿Quien quiere mirar?"preguntó Sasuke en un tono algo más alto de lo normal, indignado.

"¡Joder, Ino!" gritó Shikamaru, fastidiado "¡Déjalo ya y asume que no le interesas!"

"¡Cállate y dime porqué pesas tanto, maldita sea!" le gritó a su vez Sakura, que aguantaba como podía a los cuatro con un solo brazo, agarrada con el otro a la cola del bijuu, para aseguarse de que no se resbalara de su cintura.

"El que carga aquí con el peso es mi pobre e inocente cola ¿sabéis?" añadió el demonio zorro, de improviso, haciendo que todos miraran hacia arriba con molestia.

"¡Tú cállate!" gritaron al unísono.

"Los jóvenes de hoy en día no tienen respeto por sus mayores" musitó Kyuubi, desviando la mirada hacia la caja de piedra en la que se encontraban, con paredes llenas de pinchos que se cerraba lentamente, dejando la estancia sin espacio y sin aire.

La bestia de las nueve colas ya había reducido su tamaño al de un perro grande, como ese del chico de las marcas rojas en la cara, Akamaru, para no ocupar tanto espacio y reducir el consumo del valioso aire, pero los chicos estaban empezando a perder frente a la angustia y la oscuridad, cada vez más notable según profundizaban en la mente del rubio.

"¿Sabéis? Si fuera vosotros pensaría algo. Y rápido. Sin Naruto despierto no podréis salir si caéis ahí" informó el zorro, como quien habla del tiempo, con completa calma y parsimonia, llamando la atención de los cuatro shinobi, que tragaron con nerviosismo y algo de miedo.

"Bien" dijo Shikamaru "Primero que Sasuke suba, luego Ino, luego yo, luego Sakura y cuando estemos en suelo firme decidiremos lo del factor 'al borde de la muerte' ¿vale?"

"Por mi bien" asintió Sakura, apretando la mandíbula. Se estaba quedando sin chakra y la fuerza no era eterna.

El Uchiha tan solo asintió.

"Bien, pero cuidado dónde pones las manos, monín"refunfuñó la rubia.

Con rapidez -y mucho cuidado donde ponía las manos-, Sasuke subió la escalera humana, llegando finalmente a la cola del Kyuubi, que gimió de dolor cuando le tiró del pelaje para darse impulso y llegar a tierra firme.

"Por esto mismo no me gustan los Uchiha" gruñó el demonio, por lo bajo "Esto es abuso animal"

"¿Quieres ir a la perrera?"preguntó un irritado Sasuke, a punto de activar su Sharingan, pero la voz de Ino pidiendo ayuda para subir le distrajo, dejando a un demonio zorro indignado y a un Sasuke no demasiado contento.

Sasuke se acercó al borde, tendiéndole una mano a la rubia y ahorrándole al bijuu otro tirón de cola, seguida de cerca por Shikamaru. Sakura volvió a tierra firme con un simple y suave movimiento de la ahora pequeña bestia.

"¿Por qué estás tan...?" no pudo evitar empezar la pelirrosa, pero la bestia la acalló con la mirada, señalando las paredes de pinchos.

"¿Pensad rápido?" sonrió, volviéndose de la misma materia que Sasuke había visto tiempo atrás recubrir a Naruto, aquel chakra líquido de color naranja, burbujeante y ardiente, como agua hirviendo.

Shikamaru cerró rápidamente los ojos en concentración mientras Sakura avanzaba hacia los pinchos, revisándolos para comprobar que, aunque no tenían veneno, estaban recubiertos de una propiedad viscosa que absorbía chakra.

Era imposible de escalar, ni con métodos tradicionales ni con métodos rutinarios.

La única vía de escape era una caída segura hacia la muerte porque, Kyuubi les había advertido, el acceso de un nivel a otro no es siempre el mismo, así que caer hacia un abismo no iba a salvarlos esta vez.

Estaban muertos.

La pelirrosa se dejó caer, rendida, así como los pinchos se acercaban lentamente a ella.

"¡Sakura!" gritó Ino.

Y en un instante Sasuke estaba a su lado, cogiéndola en brazos, y llevándola junto con los demás, Shikamaru aún pensando.

La pelirrosa estaba igual que en el examen de chunnin, pensó Sasuke, como si la muerte fuera la única posibilidad daba igual lo que hicieran para evitarla. No pudo evitar abrazarla.

"Tranquilízate. Hemos estado en situaciones peores... 'Has' estado en situaciones peores" recalcó, con firmeza y calma, y cierta serenidad que calmó a la pelirrosa, sonrojada por la cercanía del pelinegro, que pareció salir del trance justo a tiempo para darse cuenta de que Shikamaru se había levantado, con una sonrisa.

Tenía un plan.

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Naruto se sentaba solo, de rodillas, en medio de un amplio mar rojo, de sangre, pudo deducir, de todos aquellos que había matado.

Resonaban por todas partes los gritos de angustia, de odio. Los ojos acusadores, aquellas miradas de desprecio flotaban sobre él, acechando su endeble y expuesta forma desnuda para encontrar el momento preciso, el instante en el que fuera más débil, para atacarle sin compasión tal y como otros, aliados, habían hecho en un tiempo pasado.

Su cuerpo empezó a sangrar también.

Viejas heridas abiertas.

Sus mejillas, su hombro derecho, sus manos, sus tobillos y cintura, su pecho y espalda... Todo él se tiñó del mismo rojo sangre sobre el que se sentaba.

Y el dolor...

El dolor era insoportable, insufrible, intolerable.

¿Dónde estaba? ¿Le había abandonado también? ¿Y el ególatra de Kyuubi?

Sin aquel que velaba sus sueños, Naruto suspiró, estaría por siempre sumido en una pesadilla interminable, una pesadilla de la que nunca podría despertar, una pesadilla llamada vida. Cerró los ojos.

'Su' vida.

"Mi vida"

"Nuestra vida" esuchó.

Abrió los ojos de nuevo, mirando el cielo, y todo el escenario cambió, el dolor se desvaneció, el zorro apareció. Y aquella voz... aquel sufrimiento, aquella 'oscuridad' volvió a las sombras.

"¿Kyuubi?"

El gigantesco zorro avanzó por las ahora oscuras aguas, solo iluminadas por las estrellas, brillantes, brillantes estrellas que, como luciérnagas, bailaban en el cielo y daban luz a un hermoso mundo de oscuridad.

Kyuubi se tumbó frente al rubio que, como un niño pequeño, subió a su lomo, haciéndose una bola entre los homóplatos del gigantesco zorro.

"Tranquilo bebé. Pronto todo irá bien" respondió el zorro, acariciando con cuidado con una de sus colas la mejilla del muchacho, lleno de preocupación "Ya están cerca. Pronto te salvarán"

"Me da igual no despertar, Kyuubi" el zorro le miró lleno de preocupación así como el muchacho temblaba, seguramente llorando. Le cubrió con una de sus colas, tapándole a modo de manta y calmando un poco al chico "Solo... No me dejes... No me dejes solo. Tú no... Te lo suplico" musitó.

"No lo haré" aseguró el zorro, con una de sus sonrisas que muestran todos los colmillos antes de agachar la cabeza y apoyarla entre sus patas "Nunca"

"No quiero... volver... a estar...completamente solo...nunca más" murmuró, antes de caer dormido de nuevo.

Kyuubi le miró con tristeza y algo de rabia.

Todo era culpa de los demás humanos, ellos habían dejado a un bebé, a 'su' bebé, completamente solo durante doce años, provocándole aquel trauma. Por no hablar de lo 'otro'.

Apretó los dientes con ira, pero intentó calmarse, no alterar su chakra para no molestar a Naruto.

Él quería que los cabrones pagasen por todas y cada una de las cosas que le habían hecho a su bebé, pero Naruto no le dejaba. 'Si haces eso no serás mejor que ellos', le había dicho después de la guerra, cuando Naruto logró que se hicieran, no amigos, pero algo así como compañeros de bromas y batallas en Konohagakure 'Yo no les odio. No lo hagas tú, porque entonces tendré que soportar ese odio también'

Y así le había dejado sin merienda.

Maldito, estúpido, demasiado amable y bueno de corazón, demasiado comprensivo, maldita su empatía y su rostro angelical, maldita su animosidad y aire risueño y maldita su alma brillante y cálida como la luz del sol.

Porque era por culpa de todo esto que Kyuubi se sentía mal consigo mismo.

Porque era por todo esto por lo que no le gustaban -cuidado, no les odiaba- los Uzumaki.

Porque todos y cada uno de ellos le hacían sentir culpable por existir, porque su existencia traía dolor a vidas de humanos que nunca merecerían sufrir pero, a su vez, no le permitían odiarse a sí mismo.

Maldita Mito.

Maldita Kushina.

Maldito Naruto.

¡Malditos todos ellos!

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Muchas gracias por leer.

Próxima actualización: EN 5 MINUTOS :3