Kate acunaba entre sus brazos a Alexis. La pequeña no había articulado palabra, tan solo lloraba. Su llanto hacía que todo su pequeño cuerpo se estremeciese.

-Cariño, papá está muy preocupado – El tono de voz empleado por al detective era sumamente dulce- ¿No quieres que salgamos? – La pequeña continuaba llorando mientras movía la cabeza de un lado a otro negando- Está bien, nos quedaremos aquí hasta que estés preparada para salir- Le acariciaba la espalda intentando tranquilizarla.

Kate apretaba contra su cuerpo el pequeño cuerpo de Alexis. Podía sentir en cada poro de su piel el dolor que estaba sintiendo la pequeña incluso empezaba a sentirlo como propio.

-Es mi culpa – La voz de la niña salió como un susurro. A Kate le costó entender lo que la pequeña había dicho- Es mi culpa – Repitió entre lágrimas.

-No, cariño no es culpa tuya – Kate no entendía como la niña podía estar creyendo ser la culpable de lo que había sucedido.

-Mami no va a volver y es mi culpa- Esta vez la pequeña separaba su cuerpecito del de Kate para poder mirarla.

-Lex, cariño – Comenzó a decir acariciando el rostro de la niña- No es culpa tuya que mamá no vaya a regresar. El culpable es un malo- Se sorprendió a ella misma al usar esa palabra.

-¡No! – Gritó Alexis- Es mi culpa. Pedí un deseo – Decía agachando su cabecita- siempre he querido más a papi y quería poder vivir con él siempre, pedí no tener que vivir nunca más con mami- Kate acarició con ternura la cara de la pequeña limpiando cada lágrima. Ahora entendía la insistencia de la pequeña.

-Cariño, tú sólo querías vivir con papá todos los días. Eso no significaba que no quisieras ver a mamá, sólo que preferías vivir aquí – Alexis la miraba y después agachaba su cabeza. Kate decidió ser profesional a ver si así lograba convencerla- El otro día de madrugada, un hombre entró en la casa de mamá y su marido – Lex levantó nuevamente su cabeza- revolvió toda la casa, era como si estuviese buscando algo que hubieran escondido. Al no encontrarlo lo que buscaba se enfadó mucho y se portó mal con mamá y su marido – Prefería no contar que les pegó un tiro terminando con sus vidas.

-Les mandó al cielo – Dijo Alexis- Papi me ha dicho que ahora mami está en el cielo – Kate asintió.

-Sí cariño, el hombre malo se enfadó mucho y les mandó al cielo. Y eso no tiene nada que ver con que tú quisieras vivir con papá.

Castle caminaba por su vivienda. Se estaba volviendo loco. Miraba continuamente la hora en su reloj. Los minutos le parecían horas. Se acercó hasta la puerta del baño. Suspiró al comprobar que al menos ahora ya no se escuchaba el llanto de su hija. Estaba nervioso, se pasaba la mano por el pelo repetidamente. De repente la puerta del servicio se abrió. Ante sus ojos apareció la detective llevando en sus brazos a Alexis.

-Cariño – Rick se acercó hasta ellas y acarició el rostro de su hija.

-Está agotada, será mejor que la llevemos a su habitación y la dejemos dormir – Mientras le decía eso la detective caminaba hacia el cuarto de la pequeña. Cuando llegó la tumbó con infinita dulzura en su cama.

-No te vayas – Alexis alargó su manita hasta tomar la de la detective. Rick observaba la escena con los ojos llenos de lágrimas. Agachó la cabeza al ser consciente de que su hija no le había pedido a él que se quedase con ella- Papi – Lex giró su cabecita- no quiero que te vayas.

-Claro que no mi amor- Se sacaba los zapatos y se tumbaba en aquella cama al lado de su hija. Lex inmediatamente se abrazaba a su padre- Todo va a estar bien, cariño. Todo irá bien.

-Kate va a coger a los malos – Dijo con total seguridad.

-Seguro que lo intenta – Respondió Castle.

-Lo hará, me lo ha prometido – Kate agachó la cabeza cuando Rick la miró.

-Lex cariño, ahora tengo que regresar al trabajo – Alexis la miró con tristeza y comenzó a llorar- Tengo que coger a los malos, pero te prometo que cuando termine el día regresaré a tu lado.

-¿Y te quedarás a dormir conmigo? – Preguntó con timidez la pequeña haciendo que la detective dibujase una pequeña sonrisa en su rostro.

-Sí, me quedaré a dormir contigo – La pequeña se aferró nuevamente al cuerpo de su padre y dijo un "bien"- Ahora debo marcharme – Rick comenzó a moverse para salir de la cama- No hace falta. Quédate con ella. Cuando vaya a venir te llamo para ver si tengo que traer algo para comer o lo que sea- Rick asintió.

-Kate – La detective se giró al escuchar su nombre- gracias.

-Siempre – Fue lo que decidió responder con una sonrisa dibujada en su rostro.

Cuando regresaba a la comisaria decidió parar en la morgue. Caminó con paso decidido hasta la sala de trabajo en la que se encontraba la forense.

- No hay nada para ti – Kate ignoró el frio comentario de su amiga y se acercó hasta ella.

-Ponte las pilas. Deja de lado el enfado que tienes conmigo. Revisa toda la autopsia – Le decía tomándola del brazo- porque le he prometido a una pobre niña que meteré en la cárcel al hombre que ha matado a su madre- Lanie la miraba sorprendida- He tenido que convencerla de que ella no tenía culpa de nada. Creía que todo había pasado porque ella pidió un deseo, vivir siempre con su padre. Así que tú, vas a olvidar tu enfado y vas a olvidar el resto de casos y me vas a dar una pista del asesino. ADN, una huella lo que sea. Para que yo pueda cumplir la promesa que le he hecho a Alexis. Y cuando esta mierda de caso termine, tú y yo tendremos una larga charla en mi casa y no te dejaré marchar hasta que no hayamos resuelto nuestro problema. ¿Está todo claro? – Lanie asintió. Nunca hasta ese momento había visto a la detective de aquella forma.

-Gracias Kate – La detective la miró sin entender a qué se refería- Rick me llamó para contarme lo que habías hecho por Alexis. Gracias – Repitió posando su mano en el brazo de Kate- Y por cierto, con lo que has hecho hoy por esa pequeña mi enfado ha desaparecido. Pero sí tendremos esa charla.