Capítulo 7
Yuri llamó a su tía Chiyoko para decirle su decisión, ella lo felicitó.
Hablarlo con sus padres y hermana fue difícil, pero ellos lo apoyaron.
Les contó a Yuuko y Takeshi quienes también lo apoyaron.
Sólo le faltaba contárselo a Reiji, una parte de él le decía que no era necesario, que no tenía por qué hacerlo, pero otra parte le decía que debía contárselo, que Reiji era como un amigo y merecía conocer sus planes para su futuro.
Le hizo caso a su segunda parte pero cuando quiso iniciar la conversación sobre ese tema no pudo.
No pudo porque Reiji estaba desesperado porque no sabía cómo llenar una guía que le preguntaba cuáles eran sus planes para al futuro.
Sintió que era desubicado de su parte hablar de sus planes decididos cuando su compañero estaba colapsando por las dudas.
—¿Dijiste que tu sueño era dedicarte a la música, verdad?— preguntó Yuri.
—Sí, pero eso no significa que de verdad vaya a dedicarme a eso— respondió Reiji.
—¿Por qué no?— preguntó con la voz baja, deseando no ser escuchado, la pregunta había salido de sus labios por inercia.
—¿De verdad crees que me irá bien?— cuestionó frunciendo el ceño.
—Eres bueno tocando la guitarra.
—Gracias, pero eso no significa nada, no soy tan bueno, muchos tienen el sueño de dedicarse a la música y es muy difícil— dijo mirando con rabia la hoja de papel que tenía en sus manos.
Yuri se quedó en silencio.
Al final no pudo contarle nada.
Los días comenzaron a pasar, hasta que el día de la graduación llegó.
La ceremonia terminó y los alumnos comenzaron a regresar a sus casas.
Yuri y Reiji miraban la entrada de su escuela con melancolía.
—Vamos— dijo Reiji.
—Hay algo que quiero contarte— comentó Yuri.
Reiji lo miró atento.
—Voy a ir a estudiar a una universidad de Detroit— contó nervioso, no sabía porque se sentía tan nervioso de contarle.
El rostro de Reiji se deformó del asombro y se palideció.
Sintió un dolor en el pecho y mucho nerviosismo, como si algo importante para él se lo estuvieran quitando de las manos.
Aunque era algo parecido, la persona de la que se había enamorado le había dicho que se iría al extranjero, lejos de su lado.
—Yo... bueno...— trató de decir— felicidades, que bien por ti— fingió una sonrisa.
—Gracias— dijo Yuri con duda, se percató de inmediato que algo raro sucedía con su compañero.
—Estoy seguro que allá podrás convertirte en un gran patinador artístico— dijo con un buen ánimo falso.
—¿Tú que harás?
—En realidad no lo sé, creo que buscaré un trabajo, pero es obvio que me rindo con lo de ser músico, no es para mí.
Yuri lo miró con seriedad pero prefirió no decir nada.
—Ya debo irme a casa— declaró Reiji, rápidamente se despidió de Yuri y se fue corriendo, dejándolo confundido por su actuar.
Reiji corrió hasta llegar a un lugar lejano y se detuvo.
Muchas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos y llevó su mano al pecho, dolía demasiado.
Desde el primer momento en que lo vio algo en Yuri le llamó la atención, pero fue en segundo año de preparatoria que se dio cuenta que le gustaba, siendo ya a finales del tercer año que aceptó su realidad y comprendió que se había enamorado.
Nunca antes había sentido algo así por alguien, él era su primer amor.
Y ya no podía hacer nada porque su amor se iría a otro país.
Con el paso de los días Reiji recibió un mensaje de Yuri que decía que día se iría a Estados Unidos.
Reiji lo decidió, no importa si él se iba hasta incluso el lugar más lejano del mundo, no podía permitir que se fuera sin antes decirle sus sentimientos.
Por lo que le pidió que le dijera a qué hora se iría, quería acompañarlo al aeropuerto.
Yuri no se negó y le dio la información.
Llegó el día del viaje, Yuri llegó al aeropuerto acompañado de sus padres, Mari, Minako y la familia Nishigori.
Todos abrazaban a Yuri mientras no podía evitar que las lágrimas se les escaparan.
Reiji llegó y lo abrazó, los demás prefirieron dejarles un tiempo a solas.
Yuri se sintió incómodo con el abrazo, pero al igual que aquella vez que se reconciliaron prefirió dejarse abrazar y no arruinar el momento.
Lentamente levantó sus brazos y abrazó a Reiji, quien se sobresaltó sorprendido y separó el abrazo.
Al darse cuenta de la mirada de confusión de Yuri se sintió un gran idiota.
—Yo...— dijo Reiji sonrojado.
Yuri soltó una pequeña risita, haciéndolo sonrojar mucho más.
—Te voy a extrañar— declaró «y mucho» pensó.
—Yo igual— contestó con una sonrisa.
—Es bueno que estés dando un paso hacia tu sueño, estoy muy feliz por ti— comentó— quiero verte realizando tu sueño— sonrió.
—Yo igual quiero verte así.
—No es tan fácil, tú de verdad te has esforzado, que yo sueñe con algo así es ridículo.
—Reiji, tu sueño no es ridículo— dijo mirándolo a los ojos.
Reiji iba a comentar algo pero Yuri lo interrumpió siguiendo hablando.
—Lo que sea a que te dediques será difícil, así que si de todos modos será difícil ¿no es mejor dedicarte a lo que te hace feliz?
Reiji lo miró atento, Yuri continuó.
—¿Cómo puedes pensar que es algo ridículo o que no eres bueno si ni siquiera has intentado dar un paso más adelante? Eres bueno en la música, es eso lo que te hace feliz, me di cuenta cuando canté contigo, ¿Por qué decides sin antes intentarlo que no eres bueno y que no tiene caso?
—Es fácil para ti decirlo...
—¡No lo es, para nada lo es!
Reiji lo miró sorprendido, Yuri se avergonzó y llevó su mano a su boca.
—Muchas veces quise rendirme— confesó sin mirarlo a la cara.
Reiji lo miró en silencio y con tristeza.
«Es la primera persona que me anima a seguir mi sueño. El que me insistas tanto a que no me rinda, al punto de regañarme, hace que no pueda evitar pensar que hice bien al enamorarme de ti...y eso me duele mucho más» pensó.
—Ya es hora de que me despida— dijo Yuri acercándose a él con la intención de darle un abrazo de despedida.
—Me gustas— susurró Reiji.
Yuri lo escuchó claramente y se sonrojó. Retrocedió un paso y lo miró impactado.
—¿Te refieres como amigo, verdad?— preguntó nervioso.
Reiji negó y lo miró serio.
—Estoy enamorado de ti.
Yuri abrió la boca de la impresión, su rostro se tornó más rojo y unas lágrimas comenzaron a caer sin permiso de sus ojos.
—Perdón— susurró, limpiando sus lágrimas.
—Sé que es muy tarde para decirlo— reconoció Reiji— pero no podía permitir que te fueras sin saberlo.
—Perdón— susurró y se rindió de limpiar sus lágrimas, dejándolas simplemente caer.
—Sé que no soy correspondido y me hubiese gustado que me dieras una oportunidad...
—Pero me iré lejos, no puedo darte una oportunidad de ese modo— interrumpió y estalló en llanto— perdón, perdón.
Reiji lo abrazó fuertemente— te voy a superar— prometió— por eso no debes sentirte culpable.
Yuri calmó el llanto, sintiéndose mal.
«No debo llorar, él debe estar sintiéndose peor, después de todo estoy rechazando su confesión» pensó.
—Yuri, te superaré, pero quería decirte como me sentía.
Yuri lo miró a los ojos y asintió. Se dio cuenta que ya era hora de que abordara el avión.
—Ya debo irme, tengo que despedirme nuevamente de mi familia— comentó limpiándose sus lágrimas.
Reiji se acercó al rostro de Yuri con la intención de besarlo en los labios, pero él alcanzó a reaccionar y corrió la cara, logrando besarlo en la mejilla.
—Perdón— dijo Yuri sonrojado y desviando la mirada.
Reiji bajó la mirada avergonzado, Yuri lo miró con seriedad y tomó su rostro con sus manos para besarlo en la frente.
—Cuídate mucho— dijo y comenzó a marcharse.
Reiji muy sorprendido se tocó la frente.
—Por cierto, Reiji— dijo Yuri volteándose y recordó todas las veces que pensó en rendirse con el patinaje.
El nombrado lo miró atento.
—Soy completamente el más inadecuado para decir esto, pero...—tomó aire antes de continuar —por favor, no te rindas sin haberlo intentado todo hasta el final— dijo con voz firme.
Luego de eso, volvió a darse vuelta y continuó su camino.
Se acercó a su familia y amigos para despedirse.
Abrazó con fuerza a su madre y se fue a abordar el avión.
Reiji miraba desde la lejanía, conteniéndose las lágrimas.
—Dudo poder superarte, Yuri— susurró con la voz entrecortada.
Yuri subió al avión, cuando ya estaba sentado y listo para viajar, comenzó a llorar.
Cubrió su rostro con sus manos, tratando de limpiar las lágrimas y detenerlas.
«Lo herí» pensó.
El avión despegó y cuando ya estuvo estable, Yuri comenzó a mirar por la ventana, sus lágrimas ya habían cesado.
«Reiji gracias por tus sentimientos, haré que valga la pena no haber podido corresponderte».
Suspiró y una sonrisa se moldeó en su rostro.
«Este es mi primer paso adelante. Te alcanzaré, Victor».
Yuri no había podido evitar botar algunas lágrimas mientras le relataba a Victor sobre su pasado.
La nostalgia se apoderó de él, recordar sus fallos y lamentos, las veces que creyó que se rendiría y no podría seguir adelante, los comentarios negativos y positivos. Estaba feliz de donde estaba ahora, con una medalla de plata del Grand Prix Final y con Victor como su entrenador.
Jamás creyó que sus sentimientos de admiración cambiarían a sentimientos de amor, y que amaría tanto a Victor al punto de que ambos estuvieran comprometidos para casarse.
—El segundo día que me junté con Reiji después de reencontrarnos, él me confesó que le gusté por mucho tiempo y que cuando se enteró que me iría a Detroit decidió confesarme sus sentimientos— contó Yuri— me dijo que logró superarme y que tuvo varias parejas pero actualmente estaba soltero— miró el piso— bueno, era obvio que no me diría la verdad— se mordió el labio.
—Pero igual le creíste y no te imaginaste que te dijera eso— comentó Victor mirándolo atento.
—Quise creérselo, porque estaba seguro que no intentaría nada, pero no me esperé a que me dijera que todavía tiene sentimientos por mí— dijo con la voz débil.
—Tienes que hablar con él.
Yuri lo miró a los ojos, muy sorprendido.
—Aunque nunca lo dijeron como tal, él fue tu amigo— explicó Victor.
—Me duele— susurró.
Victor lo miró preocupado y se le acercó, tomándole los brazos.
—Yo lo herí, pero igual me duele, me duele haberlo herido, pero no podía corresponderle, hasta el día de hoy no puedo corresponderle.
—Yuri...
—Me duele saber que no pude hacerlo feliz a él y por mi culpa sufre.
—No es tu culpa.
—Yo lo herí, porque no pude corresponder sus sentimientos, es mi culpa— bajó la mirada.
—No considero que sea tu culpa, y sí, es obvio que lo heriste, cualquiera se siente herido si la persona que amas no te corresponde, pero si le hubieses dado una oportunidad sin sentir nada por él, lo hubieses herido mucho más— dijo mientras que con sus manos le tomaba lentamente los brazos.
—Pero hasta el día de hoy, él sigue siendo amable conmigo, me duele que sea así, porque yo nunca podré verlo como él me ve a mí.
—Tienes que hablar con él.
—Victor, yo no quiero hacerte daño a ti— lo miró a los ojos— siempre soñé con llegar a ti, aunque jamás me imaginé que me enamoraría de ti, y ahora que estoy a tu lado tengo miedo de perderte o herirte— dijo con la voz entrecortada.
Victor lo abrazó —Puedes estar tranquilo, lo único que me heriría sería que te fueras de mi lado, pero no te lo voy a permitir, jamás te dejaría ir, te amo demasiado.
Yuri correspondió el abrazo y puso su cabeza en el pecho de él.
—Yo igual te amo muchísimo— sonrió —estoy tan feliz de tenerte a mi lado, Victor.
Al día siguiente, Victor y Yuri despertaron tarde, debido a que se quedaron hasta muy tarde conversando del mismo tema del pasado.
Victor se sentía feliz, al fin conocía más sobre su amado.
Ambos se levantaron, muy soñolientos.
Cuando llegaron al comedor para desayunar, fueron recibidos por una visita inesperada.
—¡Yuri-onii-chan!— exclamó una voz femenina.
Una muchacha de 16 años corrió hacia Yuri y lo abrazó.
—¡Yuriko!
—Te extrañé muchísimo, Yuri-onii-chan— confesó abrazándolo muy fuerte.
—Es cierto, la última vez que te vi fue antes de irme a Detroit, has crecido mucho— comentó correspondiendo el abrazo con mucha emoción.
—He visto todas tus competencias, eres increíble. ¡Estoy tan feliz de que hayas llegado al podio y seas entrenado por Victor Nikiforov!
Yuriko separó el abrazo y miró a Victor, quien presenciaba sorprendido toda la escena.
Ella bajó la cabeza en modo de reverencia, poniéndolo un poco nervioso.
—Muchas gracias por cuidar de mi primo, me hace muy feliz que esté a tu cuidado.
—Gracias, Yuri es muy importante para mí.
Yuriko lo miró confundida, Yuri le mostró el anillo que posaba en su mano.
—Nos vamos a casar— contó sonrojado.
Una gran sonrisa se formó en el rostro de Yuriko y saltó a su primo para abrazarlo.
—¡Felicidades Yuri-onii-chan!— exclamó— de verdad estoy muy feliz por ti, realmente me hace feliz verte de este modo— comentó mientras varias lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.
—¿Yuriko?— preguntó preocupado al notar que lloraba.
—Lo siento Yuri-onii-chan, estoy emocionada, hace tiempo que no te veía y el poder ver que estás tan bien ahora, me hace muy feliz— confesó limpiando sus lágrimas.
—Te extrañé mucho, Yuriko— dijo acariciándole la cabeza.
—Creo que debemos presentarnos como corresponde— comentó Victor.
—Oh sí— dijo Yuriko sonriendo— me llamo Natsume Yuriko, un gusto conocerlo— se presentó.
—Victor Nikiforov, un gusto también conocerte, Yuri me habló de ti— se presentó sonriendo.
Yuriko soltó una risita— Yuri igual me habló siempre de usted, él siempre lo ha amado.
—¡Yuriko!— exclamó Yuri sonrojado.
Victor lo miró sorprendido.
—Incluso tenía su pieza llena de posters de usted— contó.
—¡Yuriko!— llevó sus manos a su rostro, muy sonrojado.
Victor sonrió y lo miró contento.
—Por cierto Yuriko, ¿y los demás?— preguntó Yuri.
—Vine sola, mamá viajó con papá por asuntos de trabajo, y no quise quedarme con onii-chan, está muy insoportable— respondió.
—¿A pesar de que ya es adulto?
—¡Es un idiota! Anda llorando porque sus novias lo dejan cuando él mismo se lo buscó por andar ofendiéndolas con su superficialidad.
—Ya veo— comentó no muy sorprendido.
—Incluso espanta a los chicos que me gustan— se quejó.
—Sí que la tienes difícil.
—Por cierto, me dijo que te dijera "felicidades, al fin tienes a tu ruso rendido a tus pies".
Victor miró sorprendido y confundido a Yuri, quien se sonrojó.
«Al fin dejó de equivocarse de país» pensó.
—Quería venir a verte, Yuri-onii-chan. Eres mi ejemplo a seguir— confesó sonriendo.
Yuri la miró sorprendido y sonrió.
—Yo igual quería verte— la abrazó.
Victor sonrió ante tal escena.
—¿Quién es esa mujer?— preguntó una voz masculina con sorpresa.
Yurio miraba confundido a los tres.
Yuriko lo miró y con un poco de emoción se acercó a él.
—Un gusto conocerte, soy Natsume Yuriko, prima de Yuri— se presentó.
—Oh— contestó Yurio.
—Preséntate como corresponde, Yurio— regañó Victor.
El mencionado chasqueó la lengua y la miró dudoso, ella le sonrió.
—Yo soy Yuri Plisetsky— se presentó un poco sonrojado.
—Te he visto ¡Tu patinaje es muy hermoso!
Yurio se sonrojó más.
Victor sonrió malicioso —Yuriko es muy linda, ¿Verdad Yurio?
—¿Ah?— dijo molesto, dándose cuenta de sus intenciones.
—Gracias Victor-onii-chan— dijo ella riéndose.
Yurio nuevamente chasqueó la lengua.
—¿Puedo llamarte también "Yurio-kun"?— preguntó Yuriko.
—No me gusta ese apodo y no entiendo que es eso del "kun", pero sí.
—Vaya, Yurio ha sido cautivado— comentó Victor con burla.
Yuri soltó una pequeña risita.
—¡Cállense ustedes!— exclamó Yurio sonrojado.
La tarde pasó siendo muy alegre y familiar.
Los dos rusos habían simpatizado con Yuriko, y Yuri se sentía feliz de poder volver a ver a su querida prima.
Victor molestaba a Yurio insinuándole que el pequeño rubio se había flechado con la bella Yuriko.
Yurio se molestaba sonrojándose mucho y dándole miradas de odio.
No iba a negar que Yuriko era muy bella e incluso le daba una sensación de que ella era muy amable, tierna, frágil y delicada.
Hasta que la hizo enojar.
—¿Por qué le has dicho cerdo a Yuri-onii-chan?— preguntó enfadada cuando escuchó como Yurio había llamado a su querido primo.
—Tranquila, así me dice siempre— dijo Yuri riendo.
—¿Qué?
—A veces le digo katsudon también— comentó Yurio, un poco sorprendido por la reacción de la chica.
—¿Yurio-kun es un abusivo?
—Ya estoy acostumbrado— comentó Yuri.
—¿Soportar tanto a mi onii-chan te hizo inmune a los mocosos engreídos que se creen superiores al resto?
—¿A quién le dices mocoso engreído?— preguntó Yurio ofendido.
—¡A ti! ¿Qué te crees al dirigirte así a mi Yuri-onii-chan? Él es mayor que tú, llámalo con respeto.
—Yo lo llamo como quiera, mocosa.
—¡¿A quién le dices mocosa?! ¡Tengo 16!
—¡¿Qué? No parece!
Yuriko lo miró enfurecida, Yurio chasqueó la lengua.
Victor y Yuri miraban en silencio la escena, aguantándose la risa.
—Creo que Yurio finalmente encontró su alma gemela— comentó Victor.
—Yuriko no tiene paciencia con las personas explosivas como Yurio, dudo que algo entre ellos pudiera funcionar— comentó Yuri.
Yurio y Yuriko se lanzaban miradas de odio.
—Es divertido ver de ese modo a Yuriko— comentó Yuri riéndose.
—Digo lo mismo en cuanto a Yurio— comentó Victor riéndose también.
Los días comenzaron a pasar.
Los cuatro pasaban su tiempo juntos, a pesar de que Yurio y Yuriko demostraban no llevarse muy bien.
Victor comenzó a molestarlos más, diciéndoles que hacían una linda pareja.
—Jamás estaría con una bruja explosiva como ella— afirmó Yurio.
—Y yo no estaría con un rubio oxigenado con complejo de gato— afirmó Yuriko.
—¿A quién crees que llamas así?
Yuri soltó una risita al escucharlos. Los cuatro se encontraban en la calle rumbo a un determinado lugar.
La tienda de música de Reiji.
Victor había convencido a Yuri que fuera a hablar con él y arreglaran las cosas.
Los cuatro llegaron y al entrar a la tienda se encontraron con Reiji quien hablaba por teléfono.
—¡¿Cómo que no podrá ir?!— se quejó Reiji con el celular— ¿Cómo es que se enfermó de la garganta justo hoy día? Hoy nos presentaremos en ese bar, no podemos faltar y es el único que canta— reclamó.
«Qué déjà vu» pensó Yuri.
Reiji miró a Yuri y abrió la boca de la impresión.
—Espérame, te llamo enseguida— dijo al teléfono y cortó.
Yuri se sintió nervioso y bajó la mirada.
—Nosotros vamos y volvemos— dijo Victor, llevándose a los dos adolescente fuera de la tienda.
Yuri se quedó solo junto a Reiji.
—Yuri...
—¿Podemos conversar?
—Yo...
—Quería pedirte disculpas, no sabía que todavía te sentías así, de verdad lamento no haber podido corresponder a tus sentimientos.
Reiji se removió sorprendido y se sonrojó un poco.
—Yo no debí haber reaccionado así.
—Reiji...
—Yuri, necesito pedirte un favor— dijo un poco desesperado— con unos amigos vamos a tocar en el bar que hay a la vuelta hoy en la noche y nuestra vocalista nos falló— contó.
Yuri lo miró nervioso, sabiendo a que quería ir.
—¿Podrías cantar con nosotros, por favor?
Yuri lo pensó unos segundos, pero finalmente accedió.
Reiji se lo agradeció un millón de veces.
Luego de eso, el pelinegro les avisó sobre lo sucedido a Victor, Yurio y Yuriko.
Reiji le dio entradas y se llevó a Yuri para que practicara la canción.
Yuri se sentía frustrado, no sentía como si hubiese conversado lo suficiente con Reiji, y jamás pensó que terminaría haciéndole nuevamente ese tipo de favor.
Finalmente llegó la noche.
Yuri junto a Reiji y los amigos de él se prepararon para tocar en el bar.
Victor estaba emocionado, era la primera vez que escucharía a Yuri cantar.
Yurio y Yuriko también estaban emocionados por escucharlo.
Le presentación empezó.
Yuri se sorprendió al escuchar la guitarra de Reiji, había mejorado bastante. Sonrió mientras cantaba.
Miró hacia el público y vio la mirada de sorpresa de Victor, sintió su corazón latir agitado.
Después miró a Reiji, quien tocaba la guitarra con una gran sonrisa en su rostro.
Sintió un cosquilleo de alegría por verlo de ese modo, haciendo lo que amaba.
«Qué bueno que no te rendiste, Reiji» pensó.
La presentación acabó luego de tocar varias canciones.
Detrás del escenario, Yuri muy cansado se sentó en el piso.
—¡Fue excelente!— escuchó gritar a los amigos de Reiji y no pudo evitar sonreír.
Reiji con una sonrisa se le acercó.
—¡Muchas gracias!
—Estuviste increíble, Reiji— dijo Yuri sonriendo.
Reiji se sonrojó y bajó la mirada, quedándose en silencio unos segundos.
Yuri lo miró confundido e iba llamar su nombre cuando Reiji lo miró con seriedad, lo tomó del torso y lo levantó del piso.
—¿Reiji?— alcanzó a decir pero fue interrumpido con algo cálido que tocó sus labios.
Victor que estaba en el público fue para atrás del escenario a ver a Yuri.
Al llegar se encontró con una escena que jamás hubiese deseado ver.
Reiji estaba besando a Yuri.
Yurio y Yuriko llegaron tras él y al ver lo sucedido, abrieron la boca por el asombro.
Yuri que había quedado paralizado, al percatarse que era observado, logró reaccionar y acabó con el beso.
Llevó sus manos a su boca y miró con furia a Reiji.
Victor bajó la mirada y prefirió marcharse del lugar, sin decir nada y a paso rápido.
Aquí el penúltimo capítulo :3
Muchas gracias a todos por leer ❤
Ya subí el one-shot que mencioné el capítulo pasado, se llama "Niño sonriente" por si les interesa leerlo :3
Nos estamos leyendo! n.n
