Los finales me estaban matando.

En días como este me preguntaba porque maldita sea había decidido estudiar física cuántica, y porque ninguno de mis "amigos" me detuvo al momento de ingresar mi solicitud.

Los más de 6 exámenes que había tenido en la semana me habían desgastado física y mentalmente. Solo quería dormir y despertar hasta que la temporada de pruebas hubiera terminado.

En ese momento me encontraba sentado en uno de los patios de la escuela, debajo de un árbol, y mientras el aire soplaba deliciosamente tibio, me quede dormido por lo que sentí, un breve momento de 5 minutos.

Soñé con Tenten, desnuda y de espaldas, sentada sobre mí, en mi habitación. La televisión frente a nosotros sintonizaba "León, el profesional" pero nosotros estábamos ocupados en otras cosas. De pronto ella se ponía de pie, dejándome sorprendido.

-¿A dónde vas? –le preguntaba tomándola del brazo.

-Tengo una cita con Juugo.-Me decía, poniéndose un vestido blanco y saliendo

Después de eso desperté un poco confundido, gracias a mi celular que sonaba con el tono asignado a Tenten.

Me sentí nervioso al pensar que estaba marcándome para "terminar" conmigo para salir con Juugo. Nervioso y estúpido, no había forma de que mi sueño fuera una especie de profecía. A demás, técnicamente, Tenten y yo no éramos nada. Nos veíamos a veces en su casa, otras veces en algún motel. Pasábamos horas increíblemente satisfactorias, pero nada más.

Ninguno de mis amigos sabía que me estaba acostado con ella, aunque sus compañeras de piso, Temari, Karin y mi prima Hinata, lo sabían desde el primer momento. Ni siquiera sabía si estaba haciendo lo mismo con alguno de mis otros compañeros, amigos suyos.

Una repentina ráfaga de ira me envolvió al pensar siquiera en la posibilidad de que alguien más estuviera tocando a Tenten a la par mía. Y, en un arranque de celos injustificados, ignoré su llamada y apague el celular.

Sabía que me arrepentiría más tarde, al momento de mis actos, pero me permití disfrutar al menos por una vez, que se sentía llevar la batuta en la "relación" que mantenía con ella.

Al otro día, temprano, caminé por el campus, buscando a Tenten. El arrepentimiento de haber rechazado su llamada y haber apagado el celular me invadió por completo dos horas después de haberlo hecho.

Inventé una excusa mediana mente creíble, y la llamé al celular. No contestó, claro está. A ella se le daba muy bien eso de jugar al gato y al ratón. Tan bien, que te hacía creer que lo hacia inconscientemente. Pero yo sabía que lo hacía al propósito, era una diosa pagana, sensual, lujuriosa y perversa que engañaba a los pobres hombres enamorados de su belleza con su falsa inocencia y su sencilla personalidad.

Para cuando la encontré, estaba en la cafetería, con un libro en sus manos, una taza de café, y un hot cake a medio comer. Encantadoramente atrayente como siempre. Apresuré mi paso hacia ella, pero en mi camino se adelantó Gaara, quien, sin haberme visto, se sentó con ella y le dio un casto beso en la mejilla a modo de sorpresa. Tenten, le sonrió y bajó el libro. Empezó a conversar con él.

Yo, que estaba a unos pasos de distancia de ambos, que me daban la espalda, pude escuchar toda la conversación:

-Me la pasé muy bien ayer. –Dijo ella, después de que mi "amigo" ordenara un café.

-Yo igual, gracias por invitarme

-De que, tenía muchas ganas de ir a bailar y tu eres un excelente bailarín. Me alegra que hayas estado desocupado.

-Espero entonces, que la próxima vez me consideres tu primera opción y no la de emergencia. Creo que me lo gané anoche –dijo Gaara en un tono seductor que yo nunca le había odio.

Tenten rió, cómplice del pelirrojo y le dio un sorbo a su café. Cortó un pedazo de hot cake y se lo dio en la boca a Gaara.

-Ya lo creo que si –Dijo ella con una sonrisa y mi corazón se partió.


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DE CORAZÓN, GRACIAS POR LEER.