hola!no, no estoy muerta! aqui traigo el tan esperado fliqpy x flaky!
HTF no me pertecene
Noe y Noa si me pertencen.
En la fría y lluviosa noche, dentro de la estación de autobuses, la pelirroja y el ex militar de cabello verde esperaban a que la mitad oveja, el alce y el conejo volvieran con la única fuente de energía que pondría al micro a andar y sería su salvación. Handy, por otro lado, parecía custodiar las puertas del lugar con preocupación.
La oscuridad y la humedad del sitio, que por apariencia parecía haber sido abandonado hace tiempo, llegaban a darle al puercoespín bastante espanto como para acercarse cada vez más al oso, al punto de tomar el brazo de éste.
Fliqpy no objetó, sin embargo, no le agradó demasiado la idea de que en el interior de su mente, Flippy insistiera una y otra vez en recuperar el control de su cuerpo.
Si su alter ego lograba apoderarse, Fliqpy no sabría cuando podría volver a salir. Observó a su alrededor, hasta que su vista descendió a su lado. Si algo pasara cuando Flippy estuviera al mando, muy probablemente morirían todos, incluso él.
Entonces, ¿sería la última vez que vería a esa joven tan cobarde como bonita? Claro está que en previas ocasiones ha amenazado con matarla, el demostrar afecto por alguien seria clara presencia de debilidad. Aun así, no dejaba de ser prioridad que ésta saliera viva, no le importaba los demás, ¿Por qué debería?
-u-um…-murmuró Flaky, en una voz que apenas pudo escuchar el militar. Su rostro denotaba una leve sonrojes. Un largo silencio se interpuso entre ambos, llegando a agotar la paciencia del muchacho de ojos amarillos.
-¿sí? Si piensas decir algo, hazlo ahora-demandó incitando a la asustada joven a proseguir. Tragando saliva, continuó.
-gracias por salvarnos-dijo bajando la mirada hacia sus piernas, cuyos raspones y rasguños sangraban levemente-bueno, al menos a quienes pudiste-agregó cerrando los ojos por quienes no habían llegado a donde estaban ahora.
Fue entonces, cuando sintió que perdería el control en cualquier momento. Aferrado a la última esperanza de despedirse de Flaky, tomó el rostro de ésta y lo levantó, obligándola a que lo viera directo a los ojos. Acercándose con lentitud, sin dejar de verla a los ojos, pudo admirar y reír internamente al admirar como la chica se tornaba mas roja que el color de su cabello mientras presionaba sus labios con los suyos.
Si en adelante llegase a morir, al menos podría recordar éste momento.
El sonido de una puerta rechinando al abrirse retumbaba en todo el comercio. Luego de buscar por fuera del local, decidieron intentarlo por ultimo en aquel pequeño puesto de golosinas.
Lammy buscó incansablemente, negándose a la idea de que ya no hubiera ni una sola gota de gasolina en ese lugar. Los estantes, los baños, incluso el baño, pero no había ni rastro de su objetivo.
Cuddles revisaba por cerca de las bombas de gasolina, tratando de revisar y tomar todo lo que le sirviera para llevar, encontró algo de alcohol, un par de grandes tijeras, incluso una pistola. Guardó la ultima con cuidado, notando que solo habían unas cuatro o cinco balas, y planeando usarla solo cuando fuera realmente necesario.
El profesor de grandes cuernos inspeccionó cada uno de los autos que se encontraban estacionados ahí. Unos cuantos autos y un par de camionetas. Lo bueno era que, hasta el momento, ningún extraño zombi parecía rondar por el lugar, y eso lo aliviaba, solo un poco.
En ese momento, en la parte trasera de uno de los autos, que tenía una especie de techo corredizo, encontró un par de bidones blancos, y con una sonrisa casi de oreja a oreja se acercó a ellos y los tomó con las manos.
Al sacarlos, sintió una fuerte punzada en su muñeca, seguida por un agudo y desgarrador dolor.
No advirtió el cuerpo, constituido solo desde su cabeza hasta la parte inferior de su torso, se encontraba agazapado, esperando a atacar.
Un aullido del adulto fue lo suficiente para atraer la atención del par de alumnos, quienes acudieron a él de inmediato.
El hombre tenía medio cuerpo dentro y medio fuera. La fuerza con la que el cadáver mordía y clavaba sus dientes en su brazo, casi llegando hasta el hueso, impedía que pudiese apartarse del vehículo. Con la mano que quedaba libre, alcanzó a lanzar fuera el par de bidones, que quedaron en el suelo a pocos centímetros de ambos jóvenes. La lucha por zafarse se provocó que la alarma del auto se activara, causando un gran eco en el ambiente, y por ende, en todo el lugar.
Lumpy exigió a los menores que se fueran, que él lograría escapar y luego buscarlos.
Lammy se aferró al machete en su mano, adentrándose en el automóvil y con fuerza cortó por completo el brazo, solo hasta el codo, del alce.
La sangre se derramaba con rapidez, los gritos y sollozos del adulto eran reprimidos mientras huían los tres y se refugiaban momentáneamente dentro de un local de revistas.
Los pasos por los charcos de agua en las calles revelaban la cercanía de los muertos vivos que venían a su búsqueda.
-¿Qué haremos?-el conejo rubio tembló al mirar la extremidad faltante de su superior. La palidez de su piel confirmaba cada vez más el hecho de que se encontraba grave.
-¡lo lamento, lo lamento!-lloró Lammy, siendo tranquilizada, fallidamente, por el hombre de cabello azul.
-sigan…-respiró con dificultad, sintiendo que ya no podía mover ninguna parte de su cuerpo, sonrió levemente-deben…vivir-cerrando sus ojos, el alce dio su último suspiro antes de quedar sin vida, sentado contra la pared del lugar.
Cuddles sintió ganas de vomitar, el olor repugnante a sangre era intenso, cubrió su rostro, sus orejas se posicionaban hacia atrás. Llevó su mirada a Lammy, quien le extendió ambos objetos que contenían su salvación.
-asegúrate de llevarlos hasta la estación-dijo con voz tranquila, al entregarle los bidones, la mitad oveja dio un cálido y amable abrazo a su amigo. Acomodando su cabeza en el hombro de éste. El chico pudo ver que un rastro de sangre salía de una de sus manos, la cual le faltaba uno de sus dedos, el más pequeño. El conejo se separó, preocupado al no haberlo notado antes.
-¿Puedes creerlo? ¡Se robó mi dedo!-bromeó de forma triste mientras su herida parecía infectarse rápidamente-dile a Flaky, y a Noe si la ves…que lamento no haber podido llegar al final-soltando una última sonrisa, salió por la única ventana que se encontraba rota, corrió en sentido contrario de donde se ubicaba la central de autobuses, llamando la atención de todos los caníbales presentes y motivándolos a seguirla.
Cuddles esperó hasta que el último se fuera también, y se dirigió hacia su destino, sabiendo que Flaky se pondría muy triste al saberlo, y que él mismo ya no sonreiría como antes.
La calle que guiaba hacia la supuesta salvación, según habia indicado el militar con orejas de oso y sádica personalidad, se encontraba bloqueada por varios señas de "prohibido pasar", algunos conos de transito y un gran agujero en el suelo. Examinando su única opción, se adentraron en el centro comercial.
Noa abrió con sigilo, y entró sin hacer ningún tipo de sonido. El edificio estaba en completa oscuridad. Nada que él no pudiera superar. Cargando en su espalda a su alma gemela, se dio paso entre los varios objetos, cuerpo y todo que se encontrase en su camino. Se detuvo solo cuando sintió el temblor de la joven, cuyo cuerpo pegado al suyo, le daba cierta preocupación.
-¿tienes frio?-en ese momento sintió la necesidad de golpearse a sí mismo por la pregunta. ¡Claro que tenia frio! Y también él, atravesando casi toda la ciudad bajo la helada lluvia, se encontraban empapados.
Sus ojos rastrearon en la oscuridad y dieron con un lugar que vendía ropa para dormir, sabanas, colchones y toallas. Se encaminó hacia el comercio, se adentró y buscó la sección de toallones. Tomó algunos y se dirigió a una de las camas de muestra, sentó a su hermana en ella y luego se subió él.
-¿recuerdas cuando nos conocimos por primera vez?-preguntó el joven demonio mientras con una toalla cubría y secaba con gentileza a la humana, cuya expresión en su rostro denotaba debilitamiento y confusión, debió seguramente a la pérdida de sangre.
-nuestra primera vez, cuando solo teníamos seis años y nos hablábamos por el espejo que tenias en el orfanato, y por segunda vez, diez años después. Tú y yo, en el limbo, tierra de los espíritus, tratando de escapar de allí antes de que mi padre lo supiera. Recuerdo que estábamos tan confundidos del porqué éramos iguales-relató luego de terminar con su gemela y seguir con él mismo.
La herida que llevaba por encima de la ceja izquierda, en su frente, había dejado de sangrar con intensidad gracias a una venda acomodada por el castaño.
-temí que pudiera perderte-murmuró, bajando la mirada. Detestaba esa idea, le aterraba el solo pensarlo. Noe posó su frente con la de su hermano, sorprendiendo a éste.
-a-alma…-dijo la joven llevando una mano a su pecho. El chico sonrió, imitando el gesto.
-exacto…gemelos, hermanos, contrapartes, mellizos…nada de eso sirve para definirnos, para describir que tan conectados estamos el uno con el otro-su cola se deslizo y se enroscó en la cintura de Noe. Ésta se acercó a su dicho gemelo y lo abrazó, acurrucándose en su pecho mientras prosiguió a terminar-un alma dividida en dos partes, seguirán siendo una.
Estuvieron así durante unos momentos. No habían podido secarse del todo, pero aun así era mejor que nada. Se separaron levemente, y se quedaron unos minutos mirándose entre sí.
Noa se acercó lentamente entrecerrando los ojos, su rostro apenas alejado del de Noe, pero ella se alejó un poco, evitando que éste se acercara más. Soltó a su gemelo y cubrió su boca. Noa entendió perfectamente y no insistió.
-tienes razón, la infección sigue en tu sistema. Aunque no te afecte del todo, puedes contagiar a otros-se puso de pie y, tapando el cuerpo de su hermana con su saco y cargandola al estilo novia, se encaminó hacia el otro extremo del shopping, saliendo del lugar y teniendo contacto una vez más con la fría lluvia-tendremos que evitar el contacto cercano con algún otro.
flippy se separó rápidamente de Flaky, sonrojado de forma violenta. Lo último que recordaba era estar en la habitación del hotel con Noe y la pelirroja, ahora, se encontraba besando al puercoespín. No era que no le gustase, era muy tímido para volver a ver a la joven por el momento.
Handy, quien vio la escena desde distancia pero con detalle, juraba que esos dos estaban en su propio mundo.
Cuddles entró de pronto, con mirada sombría. Llevaba consigo los bidones de gasolina. Cuando los demás le preguntaron sobre el profesor y la joven oveja, el solo bajo la mirada. Flaky cubrió su cara y cayó de rodillas, siendo confortada por el ex militar, quien también lamentaba la perdida de ambos dos.
Se apresuraron a cargar el tanque, pero fueron sorprendidos por golpes fuertes en las puertas de vidrios. Handy se acercó y sus ojos se abrieron aun mas al ver que, quienes se encontraban en la puerta eran los gemelos.
-¡rápido! ¡Hay varios que vienen para acá!-gritó con exasperación el demonio. El oso y el castor abrieron la entrada y dejaron entrar a ambos.
-cuando veníamos, habíamos visto a varios que se dirigían a este lugar-observo a quienes estaban presentes. Notó la falta de la oveja y el alce. Bajó la cabeza, con expresión de dolor, cuando su hermana lo supiera seguro que se angustiaría, tenia suerte e que ahora ella estaba durmiendo.
Subieron al único autobús que parecía ser su salvación y esperanza. Handy se dispuso al volante, apresurándose en encender el móvil antes de que la gran cantidad de cadáveres vivientes se infiltraran en el edificio y los persiguiera, incluso después de haber arrancado a andar.
Llegaron a la ruta, el castor era bastante bueno conduciendo. Pronto, los zombis dejaron de seguirlos.
En su camino habían varios autos parados, otros quemados, y demás, obstruían y bloqueaban el paso, por lo cual debió de esquivarlos un par de veces.
Flaky suspiró, sentada junto a Flippy en uno de los asientos primeros en el micro. Cuddles seguía parado, cerca de donde se encontraban los demás. El demonio castaño depositó a su gemela en el asiento de la segunda fila. El conejo la inspeccionó e reojo, con temor.
-¿Qué le pasó?-preguntó con lágrimas en los ojos. flaky dirigió su mirada a su amiga, también muy preocupada.
-fue mordida-respondió Flippy poniéndose de pie levemente, Noa se estremeció y tomó de la mano a su humana.
-¡eeek!-Flaky y Cuddles exclamaron alejándose levemente, sabían qué podía pasar si te mordía alguna de esas cosas.
-no hará daño, no le causó el mismo efecto que los demás-defenió Noa, Flippy pasó de Flaky, con expresión seria y angustiada.
-¡eso no importa, puede contagiar a cualquiera de nosotros o matarnos!-insistió enfurecido.
-no te dejaré que le hagas algo-amenazó haciendo aparecer un par de grandes y blancos cuernos en su cabeza, detrás de los rulos de su cabello.
-¡ESA CHICA DEBE MORIR!-exclamó Fliqpy, sus ojos amarillos neón surgiendo de pronto mientras saca su navaja.
perdooooon! estoy en el ultimo año de secundaria, y si alguien te dice que es facil, no le crean! tengo que hacer muchos trabajos, grabaciones, estudiar, y demas... jaja, bueno, creo que esta vez describi un poco mas la escena. espero que les guste, y que no haya sido muy melosa W
bien, comenten porfavor!
