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ENCONTRÉ EL AMOR EN EL FIN DEL MUNDO
"Porque el destino puede jugarnos de maneras extrañas cuando se trata de amor"
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CAP7: Un bochornoso suceso en la competición.
Llegan a casa dos pelinegros y un castaño cargando un bulto blanco.
— ¡¿QUE ACEPTÓ QUÉ?! —vocifera Kiba luego de ayudar a depositar a la dulce rubia en el sofá— ¡ESTÁ LOCO! —con tales gritos Naru despertó. Se sentó mientras miraba su entorno— ¡¿POR QUÉ LO HICISTE?!
— ¿Qué? —ladea la cabeza.
Hinata aparece de la cocina trayendo un vaso con agua.
— Te lo prohíbo. —la voz de Sasuke se escucha desde el otro extremo del sillón.
— Bebe esto, Naruto-chan. —entonces recuerda por qué se desvaneció del mundo mortal.
— ¡NOOOOOO! —empezó a tirar de su cabello con desesperación y sus ojos se tornaron blancos.
— C-calma, Naruto-chan. —intenta tocar su mano en el hombro de la rubia, quien al sentir el suave tacto de su amiga, voltea rápido y la abraza mientras sumerge la cabeza en esas almohadas. Hinata la abraza y acaricia su cabello con suavidad— Tranquila... —Kiba las observaba mudo, silencioso. No apartaba sus ojos de esa escena al recordar aquellos tiempos cuando Naruto era hombre.
Kiba, Naruto y Hinata. Un trío poco común de niños en aquel entonces.
Él y su atolondrado amigo rubio siempre escapaban de clases. Un día de travesuras, ambos terminaron raspados colina abajo y ella los ayudó. Una niña tímida que no salía con nadie porque creían que era demasiado callada. Un día, unos tontos la molestaron por su particular color de ojos y ellos la rescataron. Desde entonces la ven como una hermanita.
Lo curioso es que... Hinata gustaba de pasar más tiempo con Naruto que con él. Cuando ambos salían lastimados por sus tontas luchas y recurrían a sus pomadas; el rubio siempre iba primero. Siempre...
— Te ayudaré, Naruto-chan. —comunica con una sonrisa.
— (Él siempre...) —desvió la mirada y apretó los puños al darse cuenta que la relación entre ellas seguiría tal cual, si él no fuera un conocido. Se sentía inútil.
— Todo es culpa tuya, niña. —recrimina el pelinegro; sentado con los brazos cruzados.
— ¡Oye! —se aparta de la dulce chica bajita y arruga la frente— ¡No le digas eso!
— ¡Tsk! —voltea la cabeza hacia el lado opuesto por la leve regaño y se cruza de brazos.
— ¡Es una locura!
— Ya no grites, Kiba-kun.
— No dejaré que lo hagas.
— ¡¿Por qué lo alientas, Hinata?!
— Ella necesita mi apoyo...
— Tus amistades olvidan que eres mi prometida.
— Y-yo no sabía que una prometida no podía hacer eso.
— ¡No alientes esa relación!
— E-es que yo...
— No es de tu incumbencia, can.
— ¡No me digas así!
— ¡YA CIERREN LA BOCA, MALDITA SEA! —todos mira a la rubia— ¡Lo haré por orgullo!
— ¡¿Orgullo?! —mencionan al mismo tiempo.
— Un hombre no retrocede a su palabra. —sonroja un poco y evita el contacto visual con sus conocidos— A-aunque de... deba usar e-e-eso.
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Pasó la semana de una forma extraña. Lenta cuando estaba en casa o clases y rápida cuando iba a practicar por las tardes con Hinata.
Se preguntarán qué practicaban.
Bueno... Al inicio creyeron que sólo el equipo de judo femenino y las chicas del club de natación serían el jurado ideal para la contienda. Lamentablemente, la pelirroja de anteojos se encargó, personalmente, de invitar a cada estudiante al evento del sábado.
Incluso repartió volantes en las tiendas cercanas al instituto. La maldad era grande... ¡GRANDE!.
Así que, la adorable Hinata se encargó de ayudar a Naru con el traje de baño adecuado. Ya saben. Que no apriete demasiado o se esparcirá el contenido, y que pueda salir de los vestidores con la frente en alto.
¡Y lo logró!
Salió con la mirada la cielo y la cara completamente roja al notar que toda la población masculina se encontraba allí.
— ¡Es Naru-chan!
— ¡YA SALIÓ!
— ¡PARECE SUPERMOELO!
Una cantidad significativa de luces aparecieron de la nada y empezaron a cegarla en pleno sol. La cantidad de fotos que le tomaban a la rubia era abrumadora.
El rojo en su rostro cambió a varias venas muy marcadas en su angelical perfil y levantó los puños decidida a patear sus traseros por pervertidos. Se detuvo cuando un estruendoso trueno se escuchó en pleno día de verano y una descarga estática descompuso cada uno de los celulares, cámaras y artefactos electrónicos en el lugar... y tres kilómetros a la redonda.
— Te dije que no... —la reprimenda a su prometida por su imprudencia quedo en blanco al verla.
Sus mejillas levemente rojas, aquellos azules ojos brillantes con el sol, y ese traje de baño ajustado; realzando cada curva con un toque mágico y provocativo. Desvió la mirada rápido cuando una imagen llegó a su imaginación. Una imagen nunca antes vista en su mente, y que si alguien se enterara de ello sería conocido en todo el universo como el Rey Supremo Pervertido.
— Ponte algo. —expresó mirándola de perfil y ella notó la vergüenza en él, provocando un ¡Ba-dum! en su interior.
— ¡N-no puedo-dattebayo! —desvió la mirada... incómoda. ¡¿Por qué sucedía eso en su pecho?!
— ¿Acaso te das por vencido, rubio pervertido? —señala Karin, al abrirse paso entre la multitud. Su traje de baño le quedaba bien, pero su delantera no llegaba ni a la mitad de lo que se apreciaba en la rubia.
— ¡Te venceré! —aprieta el puño y caminan hacia la plataforma en la piscina.
— Suerte, Naruto-chan.
— ¡Tú puedes, nee-chan!
— ¡Dale, Naruto! —alentaban sus conocidos, junto a toda la población masculina. Kiba no podía regresar la mandíbula a la normalidad, hasta que Sasuke lo golpea en la cabeza.
— No te daré una segunda oportunidad, can. —su cuerpo hierve, pero la verdad era que su nariz sangraba ligeramente. Se limpió rápido para que su amigo no vea que babeaba como los demás.
Una vez en la plataforma, no sabía qué era peor. Ser humillado al vestir esa licra ajustada femenina azul o que todos los que estaban presentes lo apoyaban por ser la más sexy en uniforme de natación. Pero eso no lo haría avergonzarse, aunque no podía enorgullecer de usar aquello. ¡Es un hombre, con un demonio!
Quiso buscar a Hinata entre tanto escándalo, debido a que mirar los calmados ojos de su hermanita lo tranquilizaba un poco; además de que todo esto lo hacía para que ella no sufriera del bullying. Mas sus azules ojos se toparon con los oscuros irises del príncipe.
— ¡Y dejen de mirar, PERVERTIDOS! —vocifera al estar abrumada por el coro masculino gritando su nombre y dando porras de orgullo. Aunque el grito lo expresó viendo al Uchiha fijamente quien limitó a chasquear la lengua y desviar la mirada.
— ¡APOYENME A MI TAMBIÉN, TARADOS! —los alaridos de la pelirroja también resuenan en la piscina. Coloca la mano en su cintura y la señala con desprecio; sus lentes brillaban con el sol— ¡Pagarás caro por ser tan desagradable, Naruto!
— ¡¿Pero qué?! —ladea la cabeza al no comprender.
— ¡Un hombre no puede verse mejor que una mujer en traje de natación! —una flecha atravesó su orgullo. Porque si ya era malo que los varones reconocieran su perfecta figura, que una chica se lo diga con tal seriedad sólo lo ponía más depresivo.
Se acuclillo con un gran nubarrón al darse cuenta y el sonoro coro de admiradores exclamó: "¡INICIO!". Naru levantó la mirada y lo único que alcanzó a ver fue el trasero de Karin empujándola al vacio.
Emerge del agua, tosiendo y maldiciendo por la falla.
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— ¿Sabes la razón?
— Dicen que pelean por ese imbécil de hielo.
— ¡Maldito suertudo!
— ¿La lucha es por Sasuke?
— ¡¿Mira ese traje?!
— Oe, el trasero de la peliroja no está mal.
Un sinnúmero de comentarios empezaron entre la multitud masculina y llegaron a los oídos de sus conocidos.
— ¡¿QUÉ?! —los dientes de Kiba se vislumbraban en su boca ante los murmullos; se acerca a Hinata— ¡¿No habías dicho que era por el bullying?!
— S-sí... Naruto-chan aceptó el reto para que no me lastimaran.
— Alguien debió esparcir ese rumor sobre mi nee-chan. —los castaños y la peliazul voltean hacia el moreno de postura imponente.
— No fui yo. —expresa con los ojos cerrados y con los brazos cruzados; señala ligeramente con su dedo índice la plataforma y comprenden que todo es culpa de la pelirroja.
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— ¡Lista para perder, Naruto!
— ¡Cállate! —cuando la rubia llega a la plataforma, en sus oídos retumban los rumores de la lucha. Molesto. Avergonzado. ¡Como era posible!— ¡CÁLLENSE! ¡No es por ese imbécil! —señala al príncipe, quien resalta cuando los estudiantes se apartan un poco de él.
Sasuke abre los ojos y nota una mancha correr hacia la rubia con rapidez— ¡Naruto! —sólo para apreciar su cuerpo de nuevo en la piscina.
— Naruto-chan... —lleva sus manos a la boca al comprobar que iba mal: 2 a 0. Un punto más y perdería. Después de todo lo que había soportado en esa vestimenta.
— ¡Maldita sea! —expresa cabreada cuando vuelve a emerger del agua. Regresa a la plataforma.
Era tan incómodo vestir aquello, pero era peor perder debido a lo incómodo que era el traje. Por eso, aprieta los puños y la mandíbula.
— ¡NO PERDERÉ-DATTEBAYO! —empieza a correr con toda la velocidad que podía y la rabia que potencia le daba.
— ¡Con el trasero, nee-chan! ¡Con el trasero! —expresa a voz alta su hermanito y escuchar que debía sacar nalga le molestaba, pero así era la regla. Si la empujaba con algo que no fuera su retaguardia, perdería.
Ambas habían subido a la plataforma sin tocar el agua, para que el agarre del primer golpe, diera ventaja. Por ello, Naru estaba empapada por las dos caídas. Karin apoyó los pies con firmeza y apretó la espalda baja para tomar el golpe y regresárserlo; su victoria estaba asegurada y sus lentes brillaron con el sol— ¡Maldita seaaa! ¡Agh! —las plantas de sus pies estaban húmedas, sin contar la parte de ella donde el agua escurría.
Un resbalón provocado cuando dio giro para empujar a la cuatro ojos con su perfecto cabús, llevó a la rubia a golpear la plataforma con las rodillas; adoptando una pose en cuatro... ¡BAM!
Por estar ensimismada en su rotunda victoria, Karin no se dio cuenta que la rubia resbaló, y terminó golpeando sus piernas. Arrastrándola sobre su espalda y cayendo a la piscina haciendo un enorme chapuzón.
— ¡Demonios! —vociferó cuando emergió y golpeó a la superficie con sus palmas. Llevó sus ojos a su querida ojiperla para indicarle que lo había echado a perder— Lo lamento, Hinata-chan. —expresa cuando llega a la orilla de la piscina.
— Descuida, Naruto-chan. —ella sonríe en agradecimiento— Lo hiciste... con eso soy muy feliz. —la rubia rasca su nuca dibujando una gran sonrisa por las palabras de ánimo en la derrota. Kiba las observaba desde lejos. De nuevo sentía que era un estorbo de amigo.
— ¡KARIN! ¡KARIN! ¡KARIIIN! —se escuchan los gritos de sus seguidoras y los amigos de la Uzumaki miran hacia el escándalo. Un chico de la multitud le pregunta el porqué de su gritos— ¡Ella no sabe nadar!
Naru abre los ojos y sin pensarlo dos veces se lanza al agua.
Observa a la pelirroja moviéndose desesperadamente y cuando se acerca a ella para llevarla a la superficie, esta se altera por la falta de oxígeno y empieza a tirar de Naru con fuerza, golpeándola en la nariz con su rodilla. El dolor provoca que expulse la bocanada de aire y no podía subir debido a que la pelirroja la quería usar como apoyo.
Su visión se tornó oscura.
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Llevaban bajo el agua más de tres minutos— Naruto-chan se está demorando. —dos golpes en el agua y los demás seguían ansiosos por lo sucedido.
Un minuto pasó como un año y emergió un chico de cabello blanco con Karin agarrada de la cintura. La ayuda a llegar a la orilla y luego lo empuja— Si que eres tonta, Karin.
— ¡Cállate, Suigetsu!
— ¡¿Y Naruto?! —Kiba vociferó hasta que, luego de 5 agobiantes y eternos segundos, salió Sasuke con Naruto en sus brazos.
— ¡Está inconsciente! —la coloca sobre el suelo, Hinata empezó a llorar en silencio y Kiba abría espacio de los curiosos. Nadie podía llamar una ambulancia porque el príncipe había destrozados los aparatos electrónicos.
— ¡Nee-chan! ¡Nee-chan!
— ¡-! —la mandíbula de todos los presentes terminó en el suelo y sus ojos tan redondos y blancos como un plato.
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Sus párpados se abrieron poco a poco. Las siluetas empezaban a tomar forma y color— (¿Eh?) —una presión en su pecho al distinguir los rostros de aquellos que la observaban y luego llega una calidez y suavidad a sus labios— (¿Qué... Qué pasó?) —ese algodón cálido en su boca no desaparecía, y notó algo cerca... muy cerca... ¡tan cerca!— ¡-! —cuando lo comprendió, sus mejillas y toda su cabeza se coloreó de un encendido rojo.
Sasuke tenía sus labios unidos a los suyos.
Lo apartó con un puño en el rostro y se levantó como un demonio. Una capa de ira y llamas rojas la cubrían, pero eso igual permitía ver su rostro colorado— ¡Saaa... suuu... keee...! —dispuesta a dejarle la cara destrozada por haber sido capaz de... de... de...!
— ¡Eso fue un beso!
— Eso significa que sí son prometidos.
— ¿Naruto es... Naruko?
Los murmullos y el espanto en la cara de todos lo golpeó como una ráfaga de hielo y lo mejor que pudo hacer era salir de allí a toda velocidad.
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Llegó a casa y se encerró en el baño. Tomó la pasta y la vació en su boca, haciendo gárgaras sin parar.
Su amigo, su hermano y el destructor de sueños estaban en la sala. Hinata golpeaba la puerta del baño con cautela, intentando calmarla. Porque cambiar de sexo sin consentimiento fue duro, pero ser besado... ¡Aún peor!
— Buenas tardes, jóvenes. —expresa un poco desconcertado por la presencia de los chicos— ¿Cómo estuvo la competencia? —sí, Minato sabía del lío y estaba muy orgulloso de que su hijo aceptara esa petición tan vergonzosa para ayudar a un ser querido.
— Verás, papá... —así fue como Konohamaru le contó todo el asunto. El rubio se limitó a sonreír incómodo.
Luego de un par de horas intentando sacar a Naru del baño, aparece Hinata con pesar en la sala. Todos la observan con expectativa, pero ella ladea la cabeza de un lado a otro.
— Descuiden. —Minato aparece con un vaso de agua— Conozco bien a mi Naru, no es una persona de rencores. —camina hacia la escalera y coloca la mano en el hombro de la pequeña peliazul— Se le pasará, sólo necesita de tiempo. Regresen a casa. Para el lunes será la misma de siempre.
Llega la noche y el baño seguía con la puerta cerrada. La merienda había pasado desde hace un par de horas y su estómago rugía un poco, pero no saldría del lugar porque... porque... Ya ni ella sabía porqué se mantenía oculto de los demás.
Nadie se acercaba a ese vórtice de odio que succionaba la felicidad en aquella lejana puerta del corredor, excepto su amado padre.
— ¿Naru? —la puerta se abre lentamente y aparece un demonio zorruno— ¿Podemos hablar? —la sinceridad y amabilidad en sus gestos y palabras le impedía tratar mal a su progenitor; además de que el hambre rasgaba sus tripas.
Van a la cocina y la rubia se coloca el mandil. La cocina era su don. Don que cultivó con su madre y le calmaba tener la mente ocupada en algo más que no sea el incidente de esa mañana.
— ¿No crees que eres demasiado ruda?
— ¿De qué hablas otou-chan? —habían varios platos sucios y decidió limpiar su centro de paz. Sabiendo que eran tan inútiles en la cocina que habían tenido que comprar comida a domicilio.
— Ya eres lo suficientemente grande como para comprender la diferencia entre un beso y CPR.
— ¿Qué con eso? —su flequillo ocultaba la mitad de su rostro.
— Naru... Sasuke-kun se lanzó para salvarte.
— Lo sé.
— ¿Ah sí? —le sorprendió escuchar eso. La rubia voltea lentamente.
— Me... Me doy cuenta que las personas junto a mí me quieren; se preocupan por mí. —sus ojos fijos en los de su padre— Entiendo ciertas cosas que antes no y temo que sea por... por este cambio.
— Naru...
— Me doy cuenta lo que sufre una chica, papá. —aprieta el puño con rabia— Hay hombres que sólo buscan el cuerpo y... y... ¡Y él es uno de ellos!
— ¿Qué?
— ¡Si! —arruga la frente— Busca mi cuerpo y nada más. Porque si fuera hombre no estaría pasando esto. ¡Hoy me di cuenta que todos son unos asquerosos pervertidos-ttebayo!
Volteó y bajó la mirada, tomando un plato y continuando el lavado.
— Pero, Naru, no todos son así. Es cierto que hay hombres que tratan mal a las mujeres, pero eso no debería molestarte. Sabes defenderte. —comenta orgulloso y a su mente llega la imagen de su querida difunta esposa— Hay hombres que saben tratar a las mujeres con delicadeza... cariño. Sasuke-kun no se ha sobrepasado contigo y por eso me agrada.
— ¡Eso ya lo sé!
— ¿Entonces? —ladea la cabeza— ¿Por qué eres tan violenta con Sasuke-kun?
Sin que su padre pueda verla, u oírla, murmura con las mejillas coloradas— Porque es vergonzoso...
— ¿Que?
— ¡Porque me convirtió en mujer-dattebayo!
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Aquel domingo el aroma de tostadas, huevos revueltos, jugo fresco y demás alimentos despertó a todos en el hogar. Todos se toparon en el pasillo y se observaron por un momento. Les parecía escuchar una melodía a modo de tarareo.
Al llegar a la puerta se quedan absortos al notar el aura floreada y energética que desprendía la rubia.
— ¡~Buenos días~! —comenta con una sonrisa.
— ¿Nee-chan? —en lo que iba de vida, sólo tres veces había escuchado tararear a su hermano y eso se debía a haber aprobado el año escolar después de su expulsión en segundo de secundaria— ¿Te encuentras bien?
— Todo bien, todo bien. ¡No te preocupes-ttebayo!
— Pero... ya no estas molesta por lo del b- —sentir el agarre de su padre en el hombro le hizo comprender que no debía pronunciar aquella palabra. Su hermana daba por olvidado el asunto y así sería.
Sasuke no pronunció palabra alguna y tomó asiento donde siempre. Sirviéndose aquellos deliciosos platillos de la mano de su prometida. Los demás también se reúnen a desayunar.
— Sasuke —la sonrisa desaparece, pero mantiene la alegría de siempre— Gracias por salvarme.
Su padre y su hermano no podía estar más asombrados. La determinación y sinceridad en sus palabras, sin demostrar un atisbo de vergüenza en su mirada, los hizo estremecer.
Naruto lo había meditado bien; toda la noche para ser exactos. No quería dejar de ser el de siempre. Un chico alegre y despreocupado que siempre mostraba su lado positivo sin importar lo sucedido, que agradecía con respeto.
Sasuke lo alteraba en ocasiones... Normal. Con Kiba y Hinata pasaba también.
Avergonzarse era normal.
Agradecer era normal.
Si hubiera sido una chica quien hubiera realizado la maniobra de salvamento... ¿Habría reaccionado igual?
Si él hubiera sido besado por una mujer no le habría molestado, pero si él, hubiera sido una mujer, sí (no aceptaba el hecho de que ya era una mujer). Así que eso lo hacía ver como un pervertido. Cosa que su madre desaprobaría con espanto... y golpes. Por ello se limitó a ser como siempre. Esperando que sus conocidos sepan entender.
Sentía que había madurado un poco y sus ojos brillaban por ello.
— De nada. Después de todo eres mi futura esposa.
Su paz se quebró, su madurez para la situación se evaporó como el agua en una olla y sus mejillas colorearon levemente— ¡TEMEEEEEEEEE
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Da-chan: ¡Hello! :3 Perdonen la demoran, pero he estado bloqueada D: ¡No saben lo horrible que es! Dx Bueno, si son escritoras, lo saben... sólo lo dije por decir. xD
Gracias, chicas y chicos (sí, aún tengo la esperanza de que algún muchacho esté leyendo esto). Procedo a responder vuestros reviews.
Uzumaki Oriana-chan: Sí, creo que aún no sé manejar sus personalidades, pero eso es normal. No soy Masashi-shi, así que me limito a "creer" cómo reaccionarían en una situación así. ;D
Fran.s: ¡Flaca! D: Disculpa que el pedido de la peli aún no lo suba... Por andar de fisgona en donde no debía, borré el archivo del fic Dx y me toca iniciar de cero... sorry :'( Tendrás que esperar más.
Luna1986: Espero que te haya gustado. xD Yo sé que Naruto masculino es para babear, ¡lo mismo para Naruko-chan, ¿no?! xD
Me pueden dar un review. ¡Por fis! :'D
Besos y abrazos en papel... ¡de cocina!
