N/A: Pues como todos los jueves, aquí tenéis un nuevo capitulo. Lo escribí hace un par de meses, en verano y me gustó mucho. Además creo que es lo más largo que he escrito hasta ahora en un capitulo de este fic (3 páginas de word).

Disclaimer: Mira que solo es un frase en la que tengo que decir que no soy Oda, pero es que no se me ocurre qué decir de forma guay, graciosa o ingeniosa.


Había una gran tormenta. Las olas iban de un lado para otro amenazadoramente. A veces eran tan altas que salpicaban las bordas de algunos barcos.

Porque sí, había barcos en la tormenta. Muchos.

Algunos eran piratas. Pero la mayoría eran de la armada.

La armada que se había movilizado hasta ahí para saber porqué la navegación de piratas había cesado tan de repente.

Estuvieron esperando un par de días. El temible G5.

Y de repente, como si una barrera invisible se hubiera levantado, empezaron a salir los dichosos barcos piratas. Por un tubo.

Los piratas luchaban con ferocidad por sus vidas. Daba igual que fuera el G5 o el mismísimo almirante de la flota. Habían sido capturados por un pescado parlante, liberados por unos piratas y no pensaban dejarse capturar por la armada.

Ellos también estaban ahí.

Tashigi y Smoker. Smoker y Tashigi.

Habían pasado dos años y los habían conseguido. Habían ascendido y llegado a ser muy conocidos (entre los suyos) y muy temidos (entre los piratas), también eran respetados y tenían admiradores (sobre todo Tashigi) en el G5.

Tashigi se libraba de las balas de cañón, contándolas con la espada.

Mientras que Smoker se dedicaba a aparecer en los barcos del enemigo y derrotar a todos. Excepto a los capitanes, necesitabas respuestas a su preguntas.

Cuando hubo conseguido un buen número de piratas los subió a bordo para el interrogatorio.

Por lo visto Jody Jones había estado capturando piratas, para poder esclavizarlos. Pero gracias a…alguien que era muy estúpido, que se había enfrentado a 100.000.00 Gyoyin, les había liberado.

No tenía a nadie en concreto en mente. Había muchos detalles que no encajaban.

Para empezar, ¿un pirata que se enfrenta a otro pirata y rescata a gente? Era de locos, o más bien de estúpidos…estúpido. Solo había llamado estúpido a un pirata en toda su vida.

El pelele de goma.

Bien pensado, eso era algo típico del pelele de goma

Liberar a los oprimidos sin importar las consecuencias.

Además…la isla Gyoyin estaba portegida por Big Mom. Y Luffy era de lo más descuidado.

Pero no.

No era posible. Hacía dos años que no se sabía nada de él y de su banda.

Había oído rumores, como todo el mundo, de que estaban vivos. Pero un día era en el Nuevo Mundo, como en el mar del Este como en Arabasta.

No debía confundir el deseo de querer que estuviera vivo con los rumores. Por supuesto, confiaba en que el pelele de goma estuviera vivo. No podía haber muerto. No le dejaba. Todavía no habían tenido su pelea. Y hasta que no la tuvieran no le dejaba morir.

Antes de morir le metería entre rejas. Para que se pudriera. Por eso el interrogatorio se volvió más duro. Necesitaba saber si era el pelele de goma. No se había ido al Nuevo Mundo porqué sí, le estaba esperando.

Por eso cuando los piratas se pusieron a discutir sobre si decir el nombre del liberados, él se impacientó aún más.

Todo encajaba. Un pirata que liberaba a otros piratas y que se mete en una pelea para rescatar a los buenos de los malos.

Una banda de piratas que se salía de lo común.

Eran ellos. Estaba seguro.

Por eso, cuando el pirata gritó el nombre de la banda pirata, él sonrió.

Estaban vivos.

Estaba vivo.

Estaba vivo y venía hacia el Nuevo Mundo.

Y él le iba a encontrar.


Las balas de cañón salían por todas partes, para acribillarles. Para hundirles. Para matarles.

Pero ella las apartaba, paraba y cortaba sin ninguna dificultad.

Había pasado dos años entrenando sin parar, sin descanso.

Solo pensaba en su meta. Ser más fuerte. Ser más fuerte para derrotarle. A él.

Las balas de cañón cesaron de pronto. Un pequeño respiro.

Un pequeño respiro en el que podía descansar.

Después de ponerse las gafas se acercó a donde Smoker tenía muertos de miedo a un puñado de capitanes piratas debatiendo sobre si solar el nombre del pirata que los había liberado.

El nombre no tarde en salir de la boca de uno de ellos.

Eran ellos.

Era su banda.

Era él.

Después de dos años, volvía a tener noticias suyas. Noticias de verdad y no rumores sin sentido ni fundamento.

Estaba vivo. Navegando hacia el Nuevo Mundo. Navegando hacia ella.

Navegando hacia el lugar donde tendrían su pelea. En la que vería que durante estos dos años no había estado tocándose las narices. Había entrenado hasta el final, sobrepasando sus propios límites.

En breve llegaría al Nuevo Mundo.

Y ella le iba a encontrar.


¿Y bien? Espero vuestros review. No seáis tímidos.

Mitsuki Sakurai.