Capítulo VII: ¿Quién es Cindy Vortex?

Eran pasadas de la una de la mañana. Todas las niñas dormían en la parte de atrás del deslizador, al igual que Goddard. Sólo una somnolienta Libby permanecía despierta, animando a Cindy con canciones para que continuara conduciendo. Cindy estaba muy cansada, por momentos sentía que no podía más, pero el canto de Libby la animaba y alguna fuerza desconocida para ella, le daba energía para continuar.

–Cin, ¿quieres que conduzca yo? –Preguntó Libby tallando sus ojos con los puños.

–No, estoy bien, Libby. Según esto, ya no falta mucho–. Dijo ella en un bostezo.

–Cindy, puedes poner el piloto automático, no pasará nada –dijo Libby.

–No, Libs. Quiero estar al pendiente de todo lo que pase a nuestro alrededor. Si los radares de su base nos detectan, podrían mandar misiles para derribarnos, y hay que estar alertas si eso sucede –dijo la rubia bostezando nuevamente. Luego, sacudió su cabeza, y regresó a una concentrada actitud, fijándose en el camino.

–Vaya Cindy –dijo Libby acercándose a su amiga–, en serio te preocupa Jimmy, ¿verdad?

–¡¿Qué?! –Exclamó Cindy, quien se había despertado de golpe por la pregunta, totalmente ruborizada y luchando por ocultar su sonrisa–. No seas ridícula, Libby. Hago esto para que me pague por los daños que sus constantes ganas de hacerse el héroe, provocaron en mi cuarto esta noche. ¿Puedes creerlo? ¿Neutrón, secuestrado por una mafiosa? Es increíble… –Dijo ella; pero al terminar, no pudo evitar sentirse preocupada al pensar en que justo ahora, quizás Jimmy podría estar herido.

Mientras tanto, en la guarida de Linda Hermosa, las ninjas se habían encargado de trasladar a Jimmy a una celda con barrotes de titanio. Lo llevaban cargando entre todas, y como estaba atado de pies y manos, por más que se contorsionara, Jimmy no podía escapar de sus garras.

–Así que, Cindy Vortex es una niña de tu salón y la dueña de la casa en la que irrumpimos… ¡Ups! –dijo Linda Hermosa fingiendo preocupación, mientras caminaba a un lado de la comitiva–. Y yo que creí que te gustaba exageradamente el color rosa, Neutrón.

Las ninjas se rieron y al mismo tiempo, lo aventaron a la celda.

–¡Auch! –Exclamó Jimmy–. No era mi habitación, era la de Cindy, y conociéndola, si no viene a buscarme a mí, vendrá a buscar venganza por lo de su cuarto.

–Seguro no nos odiará por eso, después de todo, su habitación era espantosa –dijo ella, y las ninjas asintieron con su cabeza murmurando–. Además, si tengo problema contigo es porque tienes un IQ de 210. ¿Cuánto problema me puede dar una niña pequeña? No creo siquiera que tenga la capacidad para llegar hasta acá.

Jimmy sintió cómo se le revolvía el estómago con enojo. Era extraño, como si esa burla hacia Cindy hubiera estado dirigida hacia él mismo.

–Pero entonces, ¿qué hacías ahí? –Continuó preguntando Linda Hermosa.

–No es de tu incumbencia –contestó Jimmy enojado, asido a las barras y evitando darle el gusto a su captora de dirigirle siquiera la mirada.

–Oh, Jimmy, claro que lo es. Puedes decírmelo y quizás, después de que haya secado tu cerebro, podré contártelo nuevamente–. Dijo la villana con una malvada sonrisa.

–¡¿Que vas a hacerme qué?! –Preguntó Jimmy preocupado, no pudiendo evitar volver su mirada hacia Linda Hermosa.

–¡Así me gusta, Neutrón, pórtate bien conmigo! –Dijo ella elevando la voz–. Bueno, ya que eres el conejillo de indias para este experimento (y ya que mi padre seguro se tardará años en tratar de explicártelo, por su incapacidad para terminar frases), está bien, te contaré. En unos momentos, mi padre saldrá de la cárcel a través de una serie de túneles que ha ido excavando todo este tiempo. Cuando llegue, conectaremos tu cabeza y la de él en un nuevo invento suyo que transferirá todo tu conocimiento a la mente del viejo, lo que terminará de una vez por todas con su problema de memoria o lo que sea y a ti, bueno, te dejaremos peor que un mono cilindrero.

Linda Hermosa terminó su explicación con una risa loca y malvada, lo que hizo sentir a Jimmy todavía más perturbado.

–¡No puedes hacer eso! –Gritó Jimmy.

–¡Ah, claro que lo haré! –Dijo ella–. Pero te diré un secreto… YO tengo el poder para retrasar o apresurar tu inminente fin. Así que sé bueno y coopera, Neutrón. Vamos a divertirnos un poco y cuéntame, ¿qué hacías en casa de esta niña?

Jimmy estaba perturbado. Por su enorme cerebro pasaban muchas cosas. Planes, formas de salir de ahí por su cuenta… Y así, distraído totalmente, comenzó a contarle a Linda Hermosa su plan.

–Iba a… a… a hacerles una broma. A… a… Iba a…

–"A-a-a" ¡¿A qué?! –Dijo la villana, imitándolo.

–A explotar una bomba fétida en su pijamada –dijo por fin Jimmy, absorto en sus pensamientos.

Linda Hermosa abrió los ojos como platos y dijo: –¿Estabas a punto de hacerle algo tan cruel y todavía crees que vendrá a rescatarte? –Preguntó ella con genuina incredulidad, apoyada por el murmullo de las ninjas.

Jimmy, despertando de su letargo por la palabra "rescate", se dio cuenta de la pregunta y de la gran verdad que encerraba.

–¡Claro que sí! Es decir, bueno, acepto que no nos llevamos bien, que se la pasa gritándome y burlándose de mí porque en teoría somos enemigos; pero en la práctica, en los momentos de peligro ella nunca ha dudado en…

Las mujeres interrumpieron a Jimmy con un estallido de risas, haciéndole fruncir el ceño.

–A ver si entendí– dijo Linda Hermosa secándose una lágrima por la risa–. ¿Prácticamente se odian mutuamente y tienes la esperanza de que ella venga y arriesgue su vida por ti?

Jimmy titubeó un instante. Era cierto. Pero bueno, es que al final de todo, los dos eran… eran… ¿qué eran?

–Pues es que ella es mi… es mi…

–¿Tu novia? –Preguntó Linda Hermosa con tono de burla y todas las ninjas se rieron.

–¡NO! –Respondió Jimmy en un grito–. No es mi... novia… –aclaró, bajando el volumen de voz, en un tono que parecía triste.

–¿Entonces qué es? ¿O por qué vendría a rescatarte? –Continuó Linda Hermosa en su tortuoso interrogatorio. Luego, como en una epifanía, ella emitió débilmente: –Un momento, ya entiendo… ¿Ella te gusta, no es así?

Jimmy notó la retorcida sonrisa de Linda Hermosa y supo entonces que con tal de desquitarse de él, ella podría lastimar a Cindy.

–¡No! ¡Claro que no! ¡Ella no me gusta! –Gritó Jimmy.

–¿No? Te altera mucho hablar de ella como para ser una simple compañera tuya...

–¿Alterado? ¿Yo? ¡Para nada! De hecho, es la chica que menos me importa sobre la faz de la Tierra. Es más, un meteoroide podría salirse de su órbita y venir a millones de kilómetros para impactarse directamente contra su casa y no me importaría en lo más mínimo. Si creo que ella puede venir a salvarme, es porque SÉ que YO le gusto a ella. Aunque por otro lado, quizás tienes razón, ella jamás podría encontrar este lugar, porque es TAN tonta que me necesita hasta para llevarla de vuelta a su casa después de la escuela. Así que supongo que tendré que arreglármelas yo mismo.

Linda Hermosa lo miró con incredulidad.

–Muy bien, Neutrón. Ya decía yo que tipos como tú no pueden sentir nada por una chica– dijo la villana–. Bien, suficiente por ahora. Sólo nos queda esperar a que llegue mi padre por la mañana y termine contigo. Vámonos de aquí –dijo ella y comenzaron a irse; pero una de las ninjas la detuvo:

–Jefa, tenemos noticias que quizás le gustarán. La redada salió mejor de lo que esperábamos y obtuvimos algo que podrá servirle. Si me acompaña a la Sala de Tortura, podré mostrarle.

–Excelente, excelente –dijo Linda Hermosa–. Por cierto… no me fío de las palabras de Neutrón. ¿Alguna novedad en los alrededores?

–Sí, Jefa. Justo hace unos minutos, nuestros radares detectaron un vehículo que se dirige hacia acá a gran velocidad. Calculamos que estará entrando en nuestro espacio aéreo en aproximadamente media hora. Esperamos sus órdenes para derribarlo.

–¡¿Qué?! –Gritó ella y en seguida volvió a bajar la voz–. ¿Pero quénes? ¿Qué no me acabas de decir que ya se encargaron de los amigos de Neutrón?

–Así es, Jefa. Y nos aseguramos de que no escaparan. Por eso desconocemos quién pueda venir en esa nave.

–Mmm… Creo tener una idea de QUIÉN viene en la nave.