NOTA DE RAMONIUM: Este apoyo es entre el Daraen masculino y la mejor cazarrecompensas del Universo: ¡Samus Aran! Creemos que pueden hacerse muchas cosas interesantes con estos dos personajes, pero hemos optado por algunas ideas en concreto que esperamos que sean de vuestro agrado. Sin embargo, el rango S es bastante más forzado de lo normal: con la personalidad de Samus, es difícil hacerlo, pero ahí está. Este apoyo es más serio por las características del personaje. Como ocurre con Fire Emblem: Awakening: hay apoyos serios y otros que son puramente humorísticos.
En fin, esperamos que os guste. Y a ver si sacan un buen Metroid, por cierto, que ya toca:
Apoyo C
Música recomendada: 64 We Battle Supported By Bonds
Daraen había estado peleando con bravura durante los últimos días. Tanto, que quizá se había esforzado en exceso: durante un duro combate contra el Captain Falcon había recibido un Rodillazo de la Justicia en el hombro y se le había descolocado un poco el hueso.
— Uff... esto duele muchísimo — dijo el estratega para sí mismo mientras intentaba estirar el cuello.
Entonces, se acercó una figura enfundada en un traje metálico y se dirigió al luchador:
— ¿Ha sido un mal movimiento? ¿Dónde te duele?
El estratega se giró y vio a Samus. Era una persona muy alta, y enfudada en su Power Suit imponía bastante. Lo poco que sabía es que era cazarrecompensas y que había realizado grandes hazañas en su mundo.
— Oh, no te preocupes... se me ha descolocado un poco el hueso durante un combate. Iré a ver si Dr. Mario puede ayudarme, aunque no me fío mucho de una persona que trabaja arreglando tuberías y que de repente dice que es médico tras ponerse una bata blanca...
— ¿El hueso? A ver, espera un momento...
— Ah, pero n… Espera, ¿qué haces? ¿Por qué me miras fijamente?
— Te estoy escaneando. Espera un momento a que termine de evaluar los daños.
— Eh... ¿Evaluar daños? ¿Escáner?
— Escaneo completado. El diagnóstico es una luxación en el hombro. El procedimiento es simple. No te muevas mientras actúo.
— ¿Qué? No, no, no, espera, para. ¡AH, AL MENOS QUÍTATE EL CAÑÓN!
*Crack*
Samus le recolocó el hombro con un movimiento brusco y profesional. Al principio, el dolor atravesó a Daraen como una flecha, pero pronto la sensación desapareció. Samus seguía a su lado, mirándole (o eso creía, porque no se le veían los ojos) a través del casco.
— Eso es todo. Ahora podrás pelear.
— ¿Ya está? ¿Así de fácil? Es verdad que no me duele nada, pero...
— Sí, así de fácil. Me lo enseñaron en el ejército de la Federación Galáctica. Si no sabes algo de medicina ahí fuera, estás muerto. Es obligatorio estudiar durante varios años y hacer una carrera militar para entrar.
— ¿En serio os obligan a estudiar? ¿No basta con saber luchar? Eso es muy interesante... quizá podríamos tomar ejemplo los Custodios de Ylisse. Como estratega, eso me interesa. ¿Podríamos hablar de eso algún día? Y ah, por cierto, me olvidaba: ¡Muchas gracias! La verdad es que ya no me duele.
— De nada. Y sí, claro, cuando tú me digas.
Daraen y Samus llegan al nivel de apoyo C.
Apoyo B
Música recomendada: 64 We Battle Supported By Bonds
— ¡¿Cien flexiones en dos minutos?! ¿Nadar cien metros con el uniforme? ¿Pilotar naves? Pero... pero...
— No, no solo pilotarlas. Tienes que destruir los 145 blancos en cinco minutos y, además, hacerlo sin recargar la munición. Aparte, debes pasar por una prueba de vuelo y otra de aceleración.
— Pero si en nuestro ejército acogemos incluso a niños...
— ¿Niños? ¿Entrenáis niños para la guerra?
— Todo aquel que quiera luchar es bienvenido. Basta con que apoye nuestra causa. Tenemos jinetes, espadachines, magos... Supongo que en tu mundo todo es mucho más organizado... Basta con ver la tecnología que hay en tu traje. Supera de por mucho a todo lo que he visto.
— Bueno, es que en el Universo hay múltiples civilizaciones de muchísimas especies diferentes. Nuestra tecnología es muy avanzada y viajamos entre planetas o incluso galaxias. El ejército de la Federación Galáctica probablemente sea más grande que toda la población de tu mundo...
Daraen se sentía avergonzado. Por primera vez en muchísimo tiempo, se sentía un ignorante y además no tenía ganas de presumir de los Custodios de Ylisse. Los que ayer pensaba que eran los mejores guerreros del mundo ahora le parecían una pandilla de bárbaros desordenados e incultos. ¿Cómo podría haber tantas diferencias entre el mundo de Samus y Daraen?
— La vida debe de ser muy fácil en un lugar con tantos avances.
— Bueno, no del todo. Hay especies muy hostiles que también disponen de tecnología avanzada y una organización comparable a la nuestra. Por ejemplo, los piratas espaciales causan muerte y dolor a diario. Yo conseguí destruir su planeta y acabé con la mayor parte de ellos, pero tarde o temprano vuelven a aparecer para sembrar el caos. Su comandante, Ridley, fue el que mató personalmente a mis padres durante mi infancia...
— Vaya, yo... Lo siento mucho.
— No te preocupes, Daraen. He podido vengarme de los piratas espaciales en muchas ocasiones. De hecho, he matado a Ridley cinco o seis veces. O tal vez siete. La verdad es que ya he perdido la cuenta.
— ¿¡Qué!? ¿Que lo has matado... varias veces? ¿Cómo es eso posible?
— Ya te he comentado que la tecnología que hay en mi Universo es mucho más avanzada que la que conoces.
— Entiendo. Te habrá supuesto un enorme shock el haber tenido que enfrentarte tantas veces al asesino de tus padres...
— En absoluto. Algunos creen que me afecta muchísimo enfrentarme a Ridley, pero he peleado contra él ya demasiadas veces como para que eso siga ocurriendo. El odio que siento hacia él supera de por mucho a cualquier tipo de miedo.
Tras la charla, Samus estuvo explicándole más cosas relacionadas con la organización militar y las técnicas de combate de su mundo y se marchó.
(Este Samus es impresionante. Creo que tengo un montón de cosas que aprender de él. A ver si volvemos a coincidir pronto).
Daraen y Samus llegan al nivel de apoyo B.
Apoyo A
Música recomendada: 64 We Battle Supported By Bonds
Desde ese día, Daraen y Samus empezaron a hablar bastante. Sus conversaciones consistían especialmente en preguntas del estratega sobre tácticas de combate. También practicaban juntos. Tras una sesión de entrenamiento, se sentaron a charlar.
— Vuestra tecnología es fascinante, Samus. Es complicado pelear contra ti.
— Tu magia me ha puesto en apuros en más de una ocasión. La verdad es que puede ser un arma muy a tener en cuenta. En mi mundo no existe.
— Samus, ¿no te cansas de estar todo el día con el traje puesto? Debe de ser un poco claustrofóbico.
— Oh, no, en absoluto. Es un exoesqueleto que posee mi ADN. Es muy cómodo. De hecho, a veces estoy mejor con él puesto que sin él. Aunque lo cierto es que llevo muchas horas sin quitármelo. Voy a respirar un poco de aire fresco.
Daraen se dio cuenta de que nunca había visto la cara de Samus. ¿Qué tipo de aspecto tendría? Viendo lo alto que era, el estratega se imaginaba que sería un fortachón, y por alguna razón lo visualizaba calvo y con barba. Su sorpresa fue mayúscula cuando se quitó el casco y pudo ver una larga y preciosa melena rubia cayendo sobre la espalda de Samus. La cazarrecompensas pulsó un botón de su Power Suit y este se desmaterializó, quedándose en su traje Zero.
— En fin, Daraen, sobre tu ma... ¿Eh? ¿Pasa algo? ¿Por qué me miras así?
— E-e-eres u-u...
— ¿"U"?
— ¡Eres una mujer!
— Eh... ¿Sí? ¿Y?
— ¡Eres una chica!
— Ya, desde que nací, sí. ¿Y? ¿Me explicas qué tiene de sorprendente?
— ¡Llevo todo este tiempo pensando que eras un hombre! ¡Ay, por Naga! Si Libra viera esto...
— Daraen. Ya. Cálmate. ¿Qué te crees, que me has ofendido, o algo? ¿Qué más da que te hayas confundido?
— Pero es que te he tratado de una forma que... Si hubiera sabido que...
— Rectifico. Ahora SÍ me estás empezando a ofender.
Samus se cruzó de brazos.
— Escucha, Daraen: soy Samus Aran, y eso no va a cambiar, sea hombre o mujer. Todo lo que he hecho en mi vida lo habría repetido si hubiera nacido de otro modo. ¿Entiendes?
Finalmente, el estratega se calmó.
— Perdona, perdona. Sé que tienes razón, pero es que en mi mundo... Bueno, le damos más importancia a eso. ¡Aunque hay muy buenas guerreras! Mira a Lucina, por ejemplo.
— No sé mucho de vosotros, pero Lucina se hizo pasar por hombre, ¿no? ¿Habrían cambiado mucho sus hazañas con un sexo distinto?
— No, claro que no. Habría actuado de la misma forma. Pero me he sorprendido mucho. No conocía tu sexo, Samus.
— Daba por hecho que sabías que soy una mujer. De todos modos, nunca es algo a lo que le haya dado importancia. En el espacio no existen hombres o mujeres: solo existe el valor y la habilidad. De hecho, algunos alienígenas terribles son de sexo femenino, como Mother Brain...
— Lo siento si te he ofendido. Te debo una disculpa.
— No me importa, Daraen. No me ofendo por estas cosas.
— Lo cierto es que no. Siempre he admirado tu capacidad para ser fría como un témpano.
— Pues ya está. No le des importancia.
— Samus...
— ¿Qué?
— Seguimos siendo amigos, ¿verdad?
— Lo éramos antes de esta conversación, y lo seguimos siendo. A decir verdad, eres la única persona con la que he intimado en la Mansión Smash, y eso que llevo bastantes años aquí. Y es algo que valoro.
— Pareces enfadada...
— No, no lo estoy. Perdona si ha parecido eso. No estoy muy en contacto con otras personas y siempre he sido una loba solitaria. Por eso no estoy acostumbrada a tratar con gente.
— Me alegra saber que me consideras amigo tuyo. Siempre me has parecido una persona impresionante, más allá de tu sexo. Tus grandes gestas hablan de ti.
— Muchas gracias, Daraen. Debo decir lo mismo.
La cazarrecompensas le tendió la mano al estratega.
— Aprecio mucho tu amistad. Gracias por entrenar y charlar conmigo.
Daraen le dio la mano a la guerrera.
— Lo mismo digo, amiga.
Daraen y Samus llegan al nivel de apoyo A.
Apoyo S
Música recomendada: 71 I~Safety (Support Theme)
Daraen estaba sentado en el sofá del salón, leyendo un libro. Entonces, algo golpeó sus zapatos.
— ¿Eh...? ¿Qué demonios es esto...?
Vio una pelotita naranja en el suelo. La reconoció enseguida: era la Morfosfera. Samus estaba intentando llamar su atención sin que los demás se dieran cuenta. Tras golpear suavemente los pies de Daraen, la bola salió por debajo de la mesa y se dirigió hacia otra sala, sorprendiendo a Ganondorf, que estaba leyendo el periódico, y al Dúo Duck Hunt, que apaciblemente estaban durmiendo delante de la chimenea. Daraen se levantó y la siguió.
— ¿Samus? ¿Qué pasa?
— A ver, mira. Necesitaba hablar contigo a solas. A ver cómo te lo explico...
La cazarrecompensas se quitó su Power Suit y se quedó solamente con su traje Zero.
— Podrías habérmelo dicho directamente, sin hacerme señales extrañas...
— No podía, Daraen. Quiero hablar contigo de algo muy serio y no quiero que nos moleste nadie.
— Comprendo. Te escucho.
— Daraen... soy una loba solitaria. Te lo dije hace unos días, y de hecho lo sigo siendo. Estoy acostumbrada a no tener ningún tipo de compañía. Ni siquiera tras muchos años estando aquí, me he hecho amiga de nadie... salvo tú.
— ¿Preferirías que te dejara sola? Si es así, lo entiendo...
— No, Daraen. No es eso, sino todo lo contrario. Mira, sé que soy una persona muy opaca. También da la impresión de que soy fría, y probablemente lo sea. Pero me sentí dolida.
— ¿Qué quieres decir?
— Me dolió mucho que no supieras que era una chica. Sentí que... Hmm... que no me conocías realmente.
— Samus... lo siento mucho. No sabía que eso te importaba tanto.
— Y no debería hacerlo. Pero ocurre porque me he dado cuenta... de que te quiero.
— Samus... pero... yo...
— Sé que no puedes verme como una mujer, más tras darme cuenta de que hemos compartido muchos momentos sin que conocieras mi verdadera identidad. Pero tenía la necesidad de decírtelo.
— Samus... sí que te veo como una mujer. Y yo... yo también te quiero.
— No puede ser...
— Sí, Samus. Al principio sentía admiración por ti. Tras conocerte mejor, comenzaste a provocarme cierta atracción. Me parecías una persona extremadamente interesante. Quería conocer más cosas de ti, de tu mundo... me daba la impresión de que eras admirable.
— Daraen, yo...
— Y luego vi que esa persona perfecta... era una bellísima mujer. Que tras ese enorme armazón metálico latía el corazón de la mejor chica del Universo. Desde ese momento empecé a quererte yo también, Samus.
— Daraen, no quiero volver a estar sola. Quiero compartir mi vida contigo. Tras haberte conocido, no podría soportarlo.
— Lo mismo te digo. Cuando acabe este torneo, compraré un anillo para pedirte... que te vengas conmigo a Ylisse. Chrom te acogerá de buen grado, estoy seguro.
Samus le dedicó una sonrisa al estratega. Nunca había podido ver a la cazarrecompensas reír, y lo cierto es que le gustó. Tras eso, la chica respondió:
— Desde luego, seguro que Chrom no dice que no a una persona capaz de traer una tecnología superior a su reino. ¿Habéis oído hablar de la democracia en Ylisse? — dijo la guerrera en todo jocoso.
— No sé qué aceptación tendría algo así en mi mundo, pero supongo que todo se puede hablar — respondió Daraen entre risas.
Daraen y Samus llegan al nivel de apoyo S.
NOTA DE VARANUS K: Sí, eso que habéis leído es una puya encubierta a Other M. Sí, Ramonium y yo odiamos ese juego.
Saludos a todo el mundo y gracias por leer.
