Buenas noches! si, he vuelto. Debo pedir disculpas por la demora, he estado intentado sobrevivir a la universidad y ha sido difícil intentar escribir. Bueno, espero les guste el capitulo, intentare postear el próximo en menos tiempo.

Los personajes no me pertenecen, pero la historia si (:

-¿Problemas?- Dijo Maki un poco aturdida por como se habían tornado las cosas en tan solo segundos.

-S-si.- Respondio Umi.

-Entonces será mejor que comiences a contarnos.- Nico entró en la discusión.

Honoka había tomado asiento mientras la observaba, los recuerdos inevitablemente inundaron su memoria. Mientras Umi comenzaba su relato.

Flashback

Umi caminaba a toda velocidad hacia su departamento, la editorial donde llevaba sus eventuales trabajos quedaba cerca por lo que no se molestó en tomar el metro a su casa, cada cinco zancadas miraba el reloj y cada otras mas checkeaba su teléfono por nuevos mensajes. Subía las escaleras saltándose un escalón, algo innombrable invadió todo su cuerpo y la hacia reaccionar como lo estaba haciendo.

-Bienven...- Escuchó al abrir la puerta, su compañera adivinó su estado apenas entró.

-¿Me puedes explicar esto, Kotori?- La nombrada frunció el ceño al no entender y la otra le acercó rápidamente el teléfono a la cara, tan cerca que tuvo que echarse para atrás para poder enfocar de mejor manera.

-No tengo idea de que es...Umi...- La chica de cabello rubio ceniza miraba aquella pantalla impactada. Lo que el aparato mostraba era una foto de ella desnuda mientras una chica desconocida la abrazaba por la espalda.

-¿No sabes? Yo te explicaré ¡Eres tú maldita sea! ¡Estas viéndote en la puta pantalla y no eres capaz de reconocerlo!- Kotori se sorprendió de aquello, la verdad es que Umi no era una persona así, aunque si lo pensaba un poco mejor, este tema tocaba su fibra.

-Baja el tono de voz...- Al decir eso la vio apretar la mandíbula, quizás estaba apagando el fuego con gasolina.- No soy yo.- Prefirió afirmar.- Tu sabes todo lo que ha hecho tu familia...-

-¿Pretendes que crea así de fácil que después de estos años mi familia sigue intentando hacernos la vida imposible?- Umi se acercaba peligrosamente a Kotori.- ¿Así como con Honoka?-

Un silencio infernal invadió aquella sala de estar donde se encontraban, Kotori solo la miro y se levanto del sillón en donde hace minutos estaba tejiendo algo. Caminaba de aquí para allá con cosas en sus manos, no eran muchas, un peluche, un poco de ropa y un bolso donde echarlo todo. Los recuerdos se los metería en cualquier otro lado, pensó.

-¿Que haces?- Preguntó la de cabello azul un poco asustada por lo que estaba adivinando.

-Sabes lo que hago, sabes que esta no es la primera ni la ultima vez que te afecte este tema y sabes que me duele.- Contesto la otra bajando la mirada.- Si no me vas a creer, en el caso de alguna vez lo hacerlo. Si no confías es mi, entonces estoy sobrando en este hogar.- Sentenció parada en la puerta, aún no se iba, quizás la detendría.

-Eso...escapa, cobarde.-

Kotori no esperó más y se fue dejando un portazo detrás de si. Umi se quedo viendo la puerta, arrepintiéndose de sus actos, iba a tomar las llaves para ir a buscarla cuando el sonido del frenar de un vehículo y gente gritando la detuvo e imaginando lo peor se asomó por la ventana. Ahí estaba el oso de peluche que ella alguna vez ganó para Kotori, tirado en el cemento junto a su ropa, se quedó paralizada un microsegundo. Bajó las escaleras a máxima velocidad, corría por la calle empujando a todos, no sabia si su corazón latía con fuerza por el esfuerzo físico o si se estaba preparando para detenerse en el caso de haberse detenido el de ella, porque nunca se lo perdonaria. Se hinco tomando la mano de Kotori, al lado de un chico que usaba su teléfono para llamar a la ambulancia.

-¡Kotori, Kotori!- Dijo desesperada.

La nombrada sentía un pesar en todo su cuerpo, era como si el solo respirar le quitara todas sus energías, que apenas le quedaban. Dio un suave apretón a la mano de su novia, no quería irse así, no quería que la imagen de ella con sus hermosos ojos llenos de lágrimas de dolor fuera lo ultimo que viera. Entonces cuando ella se abalanzó para abrazarla de una manera incomoda por su estado y luego la miró otra vez repleta de sangre que supuso era de ella, reunió sus ultimas fuerzas.

-Te amo...- Susurró antes de que sus ojos se cerraran.

-¡Kotori!- El grito desesperado de Umi alertó a todos los testigos, los brazos de un hombre la sostenían para que no interrumpiera en el procedimiento.

7 horas después.

Umi se encontraba en el hospital caminando de un lado para otro como un león enjaulado. La madre de la chica estaba tomando un café y sentía su mirada mientras lo revolvía. Umi sabia que ella conocía lo que paso, ella misma contó lo sucedido al momento de dar su versión a la policía, si la odiaba en estos momentos no la culpaba, porque ella también se odiaba.

-Deja de pasear con la culpa, no sirve de nada.- Le dijo la mujer de los mismos cabellos que su hija.

-Soy una tonta.-

-Si, lo eres.- Le dijo mientras estiraba la mano con un café para ella.- Pero el accidente no fue tu culpa.-

Estaba a punto de rebatir eso cuando un hombre cano entro a la sala de espera buscando a los familiares de Minami Kotori, entonces ambas mujeres se dirigieron al doctor.

-Los familiares pueden entrar.- Dijo frenandolas un poco.

-Soy la madre y ella es la novia.- Dijo la mujer mayor.

-Lo lamento, yo entiendo estas cosas pero dado el estado y el lugar donde se encuentra, si no es el esposo, tan solo familiares directos pueden pasar.- Dijo el doctor un tanto apenado.

-Entiendo...- Umi no iba a discutir, no era culpa de el si el gobierno aún no reconocía legalmente esta clase de unión y todas esas cosas que no se detendría a pensar en estos momentos.

-Te traeré la información.- Su suegra le apretó el hombro antes de entrar por la misma puerta en donde había entrado aquel hombre.

Al otro día.

Umi sentía como la movían, sus párpados le pesaban. Cuando abrió los ojos se topo con que todo lo que había sucedido no era una pesadilla, ella misma se encontraba doblada en un sillon para una persona. Dos personas se encontraban en frente de ella observándola, a una la reconocía pero se quedo observando la mirada fría de la segunda.

-Buen día.- Saludo educadamente. La mujer que se encontraba ahí parada al lado de un caballero bien vestido y sus mismos ojos pero de mas edad era su suegra.

-No tienen nada de buenos señorita, estoy al tanto de lo que sucedió y contrario a lo que piensa mi hija, mi nieta esta en coma por su culpa.- Ahí fue cuando supo de quien se trataba, Kotori le contó la historia de como su madre discutía con su abuelo al ser este tan conservador y frío, si hasta se fue de la casa, luego se hizo cargo del colegio, ciertamente lo menor que poseía ese señor.

-Lo sé.- Dijo la peliazul limpiándose una lágrima que amenazaba con salir.

-Al menos lo sabes, a penas la saquemos de aquí tendra prohibido siquiera acercarse o mirarte, tan solo le has traído tragedia.- Hablo el abuelo. Umi tan solo se quedó callada, no lo podiacreer.

-Padre...- intento intervenir la otra mujer.

-Tu tampoco tienes opinión aquí.-

-Es mi hija.-

-Y no eres capaz de protegerla.- Sentenció el caballero antes de girarse e irse.

Fin del flashback

Todas estaban en silencio después de escuchar la historia de Umi quien luchaba por no llorar en aquel bar.

-Siempre has sido buena diciendo cosas hirientes al ultimo momento.- Susurro Honoka.

-Lo sé y por eso necesito superar todo.- Se le acercó Umi.- Incluso esto.-

-Bueno, pero para eso tendrán tiempo...- Hablo Maki. Sentía que debían arreglarlo ellas solas, incluso con Kotori presente, sea lo que sea.

-Entonces ¿Aún no la ves?- Preguntó Rin un poco curiosa.

-Lamentablemente no he tenido la oportunidad.- Contestó.- Gracias por venir...- Agregó un tanto apenada.

El mesero las interrumpió preguntando si querían ordenar y todas asintieron, algunas pidieron una cerveza, otras solo un refresco y ordenaron una porción grande de papas fritas para compartir.

-Ya veras como todo se va a solucionar, el tiempo se encargará.- Agregó Nico dándole un sorbo a su cerveza.

-Entonces si has madurado.- Dijo Umi un poco sorprendida haciendo que todas, hasta la misma Nico se rieran.

-Deberías ver las cosas de grande que hacen con Maki.- Agregó Honoka riendo un poco mas simpática, como si de pronto volvieran a la secundaria. Ganándose un golpe de Nico y viendo como Maki le daba un pequeño beso a la pelinegra.

-N-no sean desvergonzadas.- Dijo Umi sonrojada y tapándose los ojos al ver la escena.

Todas rieron aún más, quizás era el alcohol o no, pero a pesar de no verse hace años, el sentimiento de familiaridad las invadió profundamente. Umi así lo sintió y Hanayo que pensaba que todo iba a ser incomodo también, quizás no era exactamente igual con las personas que les interesaba estar realmente reconciliadas, pero exactamente como dijo Nico, el tiempo de encargaría.

Eran las tres de la mañana y Umi no sabia como se había pasado el tiempo tan rápido, se encontraba en el baño un tanto ebria, respiro profundamente, en verdad lo necesitaba. Por el espejo vio como Honoka entraba y se dio vuelta para encararla.

-Ven.- Le dijo Honoka estirando sus brazos y la peliazul no hizo mas que abalanzarse sobre ella y llorar. Llorar como le faltaba hacerlo, quizás era el alcohol pero le hacían falta las idioteces de Honoka y sobretodo sus consuelos.

-Lo lamento Honoka...- Dijo en su pecho.

-Tranquila, ya hablaremos de esto...- La pelinaranja sobaba su espalda.- Especialmente cuando no estemos ebrias.- Agregó con una pequeña risa y lágrimas en sus ojos. Esto no significaba que ella iba hacer como si nada hubiera pasado, pensó Honoka, pero si amaba mas a su amiga que el rencor a una tonta pelea y lamentaba todo lo que le estaba sucediendo.

Luego, ambas chicas llegaban con sonrisas en sus rostros mientras volvían a tomar asiento.

-Lastima que no sabemos nada acerca de Nozomi y Eli.- Agregó Hanayo. Corrección, Nico si sabia.

-Es extraño.- Dijo Rin inocentemente.- ¿Tampoco sabes nada tu, Nico?-

-No he tenido contacto, hace mucho tiempo.- La nombrada bajo su cabeza, otra mentira.

El silencio se apodero de la mesa un momento, hasta que Hanayo anuncio la hora y todas decidieron que era buen momento para volver a casa, incluso Umi decidió ir a tomar un baño, dormir y volver al hospital.

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Nico y Maki caminaban de la mano por la calle que iba hasta el apartamento de la menor. El frío de la noche las abrazaba de manera dulce. Nico pensaba que en la mañana tenia asuntos que hacer y no le agradaba tener que mentirle a Maki.

-¿Te quedaras?- Preguntó Maki despreocupada mientras observaba el tomar de sus manos con un leve sonrojo y tomando por sorpresa a la otra.

-No puedo, mañana temprano tengo los últimos exámenes y no traigo ropa.- Dijo Nico con pesar porque si quería quedarse.

-Es una lastima.- Dijo Maki tomándola de la cintura con evidente coqueteo en su mirada.

-Maki estamos en la calle.- Dijo Nico siguiendo su juego poniendo sus manos en su pecho.- Podrían vernos.-

-Son las cuatro de la mañana Nico, nadie puede vernos.- La menor clavaba su mirada violeta en su novia y la nombrada sólo pensaba en quedarse. Entonces sin pensarlo más se elevo un poco buscando los labios que tanto quería probar. Maki le devolvió el beso gustosa, sus lenguas se buscaban hambrientas haciendo que sus cuerpos se desearan. La pelirroja pegaba mas su cuerpo sacando un suspiro ahogado en la mayor.

Alguno que otro auto pasaba a veces, aparentemente ignorando la demostración de dos amantes en medio de la noche.

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-Rin...- Decia Hanayo cargándose en la chica gato.

-Hanayo, estas demasiado ebria.- Dijo Rin con un poco de molestia en su voz. En el fondo ella sabia que cuando habia cambiado su refresco por unas copas de quien sabe lo que tomó, a la de anteojos le pasaría esto.

Ya estaban cerca de la casa de la rubia, si, Rin sabia donde quedaba porque la había ido a buscar, se sentía un poco rara respecto a eso.

-¡Mira!- Hanayo se emociono y se soltó del agarre de la otra para ir tambaleándose pero a paso apresurado hacia la pileta que se encontraba ahí.

-No vayas a hacer nada extr...- Rin no alcanzo a terminar ya que el sonido del agua chapoteando le indico que habían hecho todo lo que ella quería evitar.- ¡Hanayo!- No sabia si tenia mas miedo que de lo ebria se ahogara en esos centímetros de profundidad o que esa no era una conducta normal de la otra.

-¡Ven Rin!- Decía Hanayo mientras chapoteaba en la pileta.

-Te vas a enfermar.- Dijo sería la otra con su mano sobando su frente ¿En que momento se había metida en esto?

-Entonces llevame.- Rin no sabia que Hanayo ocultaba un mensaje en esas simples palabras, por lo que en un gesto caballeroso le puso su chaqueta en los hombros y se dirigieron hasta su casa.

La pelinaranja buscaba las llaves en la cartera de su amiga mientras la otra se colgaba de su cuello y reía hasta que logro abrirla.

-No hagas muchho ruido.- El tono juguetón que se le escapaba a la rubia no paso desapercibido por la otra y mucho menos el dedo que poso en sus labios. La tomo de la mano dirigiéndole hacia un lugar desconocido. La chica de anteojos corria por un largo pasillo, Rin observo que en su interior habia un patio rodeado por mas pasillo y puertas dobles, hasta que choco con la espalda de su acompañante que abría con dificultas una de esas puertas.

Cuando entraron, Rin percibió el olor de la rubia, era indiscutible que se trataba de su habitación, la luz de la luna entraba por un ventanal e iluminaba la cama para dos con cubrecama rosa. Sin previó aviso Hanayo la abrazó haciendo que dieran vueltas por el espacio de la habitación, el estado de ella no ayudaba para nada a Rin para mantener el equilibrio, entonces cayeron en la cama, con la pelinaranja encima y cada uno de sus brazos al costado de su cabeza.

-Hanayo...- Dijo Rin.

-Kayocchin.- Susurró la otra.

-¿Que?-

-Sabes que debes decirme así...- Dijo poniendo sus brazos en cuello de Rin que seguía e la posición en la que había caído.

-Me dijiste que no te llamara de esa forma.- Contestó.

-Fue hace tiempo.-

-¡No puedes Hanayo! Deja de hacer el ridículo y explicarme que quieres porque por mi parte no creo que sea la mejor forma de querer arreglar algo...- La pelinaranja ya se estaba exasperando.- No puedes venir y hacer como si no me has hecho daño.- Lo ultimo lo dijo en un susurro. La nombrada aflojo el agarre y poco a poco sus brazos cayeron a la cama, ya no la podía mirar a los ojos, entonces volteo su cara, haciendo que sus ojos resaltaran con la luz lunar.

-Te necesito a ti...- Dijo intentando no llorar.- Estoy completamente sola ¿Sabes? Fui yo quien tomó esa aguja y mató a su padre agonizante, porque ni aunque me convirtiera en criminal desobedecí a su palabra.- Por fin la miró a los ojos.- Y eso es lo que menos me interesa Rin, me duele que ya ni me mires como lo hacías antes.- Finalizo la de anteojos.

-Y-yo...No puedo.- Dijo Rin acariciando su rostro, la otra pensó que al fin la iba a reconfortar como quería, pero la pelinaranja solo se levanto y salió muy rápido de ahí.

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Eran las 9 a.m y Honoka caminaba apresuradamente por una calle demasiado más lujosa de las que siempre estaba acostumbrada transitar, no le agradaban mucho, se había ganado bastantes miradas de sospechas e incluso acusadoras de los vecinos que se levantaban temprano para pasear a sus perros de razas extravagantes o limpiar sus jardines decorados pulcramente. Caminaba sin ganas hasta que llegó a uno de esos jardines y una mujer de edad, baja con un delantal la recibió.

-Señorita Honoka ¿Que la trae por aquí?

-Ya te dije que me dijeras solamente Honoka, abuela.- Le dijo Honoka sonriente, a la señora le hacia gracia que la joven la llamara así por lo que no se quejó.

-¿Vienes buscando a la señorita Tsubasa? Veo que son muy amigas.- Dijo inocentemente la abuela con una sonrisa, a Honoka ese titulo que no era malo, pero no le correspondía, le molestaba un poco, pero la abuela no sabia nada de eso.- Esta en su habitación, no hay nadie en la casa, yo iré hacer unas compras.-

-Si somos grandes amigas y como lo somos, creame que se que no es una señorita.- Dijo Honoka acercándose a ella como contándole un secreto, logrando que soltara una risa.- Gracias, la iré a buscar.-

-¡Hice galletas!- Grito la señora antes de irse.

-¡La amo abuela!- Honoka le devolvió el grito.

Entro a la casa, que ella mas consideraba una mansión directamente al gran mesón de la cocina, donde si descansaba un plato de galletas horneadas, tomó unas cuantas y se dirigió a las escaleras que , para el gusto de ella, innecesariamente se dividía en dos. Sabia que la de la derecha era la más cercana a la puerta de su novia por lo que la subió rápidamente. Se topo con un largo corredor que, incluso, seguía mas allá doblando una esquina, tocó las paredes y contó uno, dos, tres, la tercera puerta era la indicada. Entró suavemente cuidando de que no se cayeran sus preciadas galletas, ahí estaba la castaña con sus audifonos puestos y un cuaderno en la mano, mientras golpeaba su escritorio con un lápiz logrando un ritmo. La ojiazul supuso que se trabajaba en una canción, entonces aprovechó el momento.

-¡Soy un monstruo!- Gritó mientras se abalanzaba sobre la cantante tocando sus hombros de manera brusca y haciendo que su presa se girara con una cara indescriptible.

-¡Honoka! ¿Lo que tengo en mi cara es galleta molida y baboseada?- La ojiverde efectivamente se limpiaba pequeñas migas de galletas que cayeron en su rostro mientras que la otra la asustaba sin piedad.

-Es parte del realismo.- Dijo Honoka con su típica sonrisa jovial.

-Ven aquí monstruo...- La castaña tomó su mano y la jalo hacia ella para que se sentara en sus piernas, aprovechando que la silla donde estaba era grande. Honoka obedeció y no contenta con tan solo el contacto, decidió besarla mientras acariciaba su cabello corto, que ella pensaba le quedaba de maravilla.

-¿Como has estado?- Preguntó a la pelinaranja sosteniéndola por la cintura, Tsubasa sabia que debido a sus horarios y los estudios de su novia, combinado con que la relación era secreta, excepto para el circulo de Honoka, no podían verse a menudo o como ella deseaba hacerlo y sabia que su novia lo ha estado aguantando muy bien.

-Bien...Ayer fuimos a un bar con las chicas...-

-¿Las chicas? ¿Rin, Nico, Maki y tu?- Preguntó la castaña.

-Y Hanayo...y...Umi.- Confeso Honoka sintiendo como los músculos de Tsubasa se tensaban un poco. Hace apenas una semana, cuando no tenian idea de si Umi seguía existiendo en este mundo, ella y Tsubasa se quedaron en el cuarto de Honoka toda la noche y decidieron hablar sobre ellas y otras cosas, entonces inevitablemente el tema de Umi y Kotori había salido.

Flashback

Honoka caminaba sonriente, faltaba poco para que terminaran las clases y con eso las de tercero se graduarían, no le gustaba pensar de mala manera eso, aunque habían acordado que con la graduación vendría el termino de u's, se encontraba feliz por toda la gama de posibilidades que tenían sus amigas luego de la secundaria. Iba a doblar la esquina hasta que vio la puerta de alguna sala y un sollozo provenía de ahí, decidió entrar para ayudar a quien sea que fuera.

-Kotori...- Llamó Honoka al reconocer el cabello que se veía entre las mesas y sillas, su amiga se encontraba hincada abrazando sus rodillas mientras su cuerpo se agitaba por el intento de tomar aire. No recibió respuesta.

La pelinaranja se abrió paso hasta llegar a la otra y poner su palma en su espalda, acariciándola lentamente en manera de apoyo.

-¿Tengo algo mal?- Susurro Kotori entre llanto.

-¿Que?-

-¡Lo que dije! ¿Que es lo que no tengo?- A la ojiazul le sorprendió aquella pregunta, Kotori era una persona animosa y siempre cariñosa con ella ¿Es que el amor hacia tan mal? Le era un tanto impactante que esa Kotori fuera la que siempre la protegía de Umi cuando jugaban.

-Eres casi perfecta Kotori.- La nombrada levanto la mirada hacia su amiga como si la ayudara a escucharla mejor.- Cuando pienso en ti no pienso nada más que en buenas cosas...- Honoka no sabia que decía, solo vomitaba lo que pensaba y reflexionaba a veces pero mantenía en secreto, no porque se avergonzara, sino que, bueno, no siempre había que decirlo todo.-

-Lo dices para hacerme sentir mejor...-

- Sabes que no es así.- Honoka soltó una risa, sus ojos se fijaron en los rojos de llanto de su amiga y la abrazó.- Creo saber el porque de tu angustia y puedo decirte que no tienes nada malo, eres atenta, graciosa, sabes contener y mírate, eres hermosa No tienes motivo para estar celosa de Maki- Dijo logrando que la chica de rubio ceniza también soltando una pequeña carcajada.- No sufras por las inseguridades de Umi...- Lo ultimo lo susurro.

La más alta se separó de su amiga logrando quedar muy cerca, de pronto se sintió comprendida, ya no era ella quien protegía a la otra en juegos, se había dado cuenta que Honoka la estaba protegiendo y era real, de pronto un sentimiento la inundó de la nada, espontáneo y efímero. Entonces lo hizo, sus labios acortaron la distancia entre las dos juntándolos.

Honoka no sabia que sucedía, su amiga la estaba besando y quizás era lo que necesitaba entonces no se separó, al contrario, cerro sus ojos buscando apoyarla con aquel contacto tan intimo. Luego de unos segundos se separaron y la ojiazul no pudo evitar reírse por lo había pasado.

-¡Lo siento!- Kotori se tapaba la boca, el rastro de las lágrimas aun estaba en sus ojos.

-No te preocupes...para eso estamos las amigas.-

-¿Amigas?- Una voz bastante conocida las interrumpió. Kotori, como si quemara, se alejó de Honoka lo que más pudo.

-Hola umi...- Saludó Honoka.- No sabia que estabas por aquí- Dijo casi inocentemente, para ella era difícil estar en la situación de ellas dos. Nunca había querido elegir un bando pero no podíanegar que su apoyo estaba donde Kotori, por distintas cosas, pero principalmente porque Umi estaba siendo una idiota esos días. Al principio había sido gracioso pensar en que tanta sensibilidad y su alma de poeta la hacían así ¿Los artistas estaban locos, verdad? Pero se estaba pasando.

-Ya veo lo que pasa aquí.- Dijo la de cabello oscuro ignorando a la ojiazul, para luego darse media vuelta y caminar a otra parte.

-¡Umi espera!- Kotori se levanto para ir corriendo detrás de ella pero una mano agarrando su muñeca la detuvo.

- Limpiate la cara, Kotori.- Honoka se acercó a ella limpiando sus lágrimas mientras le sonreía. Luego la soltó, sabia que ambas tenían cosas de que hablar.

2 días después.

Una clase muy aburrida para Honoka había terminado, odiaba ingles. Se quedó dormida por lo que el salón estaba vacío, se disponía a arreglar sus pertenencias para irse hasta que un portazo la saco de su trance.

-Umi...- Dijo cálidamente.

-¿Hasta cuando vas a hacerte la idiota?-

-¿Que?-

Umi estaba parada seriamente esperando que la otra respondiera, este no era alguno de sus juegos por lo que Honoka no hizo como si le tuviera miedo. Se paro frente a ella para que fuera al grano.

-Si tienes algo que decir, dilo Umi, este método funcionara con Kotori, no conmigo.- Dijo Honoka, quizás un poco más desafiante de lo que había planeado.

-Esta bien- Dijo su amiga mirando hacia abajo por la diferencia de altura.- Sabes que me gusta y se supone que eres nuestra amiga...si hubiera sabido que querías quitármela.-

-¿Ah?- La pelinaranja estaba un poco confundida, ella había imaginado que Kotori la buscaría, le explicaría que fue un mal entendido, un simple impulso de amistad y todo quedaría ahí para siempre.- Estas enferma...- Le dijo, no sabia hasta donde llegaba su imaginación, pero le iba a explicar. Sin embargo, la otra no la dejo continuar.

-¡Por favor! Si Kotori me dijo que tu fuiste quien la besó.- Umi levanto los brazos como explicándole algo obvio. - No dejare que te metas.-

-¿Y que harás...Umi?- En estos momentos Honoka ya no cabía en si, estaba enojada por caer en el estúpido juego de ellas dos, estaba enojada porque ellas, siendo sus amigas la dejaron caer y estaba enojada con Kotori porque quiso salvar su trasero y sin dudar la lanzó hasta Umi, quien ciertamente era una idiota testaruda. Por todo eso no tomó una actitud pasiva.- ¿Estarás con ella a escondidas toda tu vida porque aun no eres capaz de decirle a tu padre...-

-Callate...-

-¡Mirate! Siquiera puedes afirmarlo para ti misma y te atreves a comportarte como un perro guardián con ella...quizás si disfrutaras más del tiempo que pasas con Kotori que importarte los demás...- Honoka había suavizado su tono, en verdad quería darle ese consejo a su amiga.

-No me digas esas cosas, envidiosa, solo quieres liberarte el camino, como siempre has sido la tercera rueda...- Soltó Umi un tanto insegura, sabía que eso iba a doler pero lo hecho, hecho estaba. Y lo supo cuando Honoka solo bajó su mirada.

-¿Solo eso soy?- Susurró verdaderamente triste. Quizás si lo era. Se quedó callada, le iba a explicar las cosas pero no le iba a dar esa satisfacción.

Mas tarde en ese mismo día había llegado temprano y se encontró con Nico en la escalera de la azotea, quizás esperaba a alguien pero solo la saludó, cuando entro se encontró con Kotori que la saludaba sonriente. "Idiota" pensó, como de costumbre la saludo, luego de un momento, escucharon la puerta abrirse y cerrarse pero no apareció nadie, Honoka supuso que era Nico mientras intentaba no escuchar la charla común de la rubia de como Umi estaba muy cercana a Maki. No quería escucharla, ese día en verdad no quería, por lo que la paro en seco y solo se dedico a estirar.

Kotori nunca supo porque Honoka desde ese día la trataba diferente o quizás tenia una idea de porque, pero no se atrevía a confirmarlo.

Fin del flashback

-Entonces...¿Como estuvo la convivencia?- Preguntó a Honoka atrayéndola mas hacia ella.

-Bien...- El animo de Honoka había cambiado un poco, analizando su situación se había metido en algo parecido que Kotori, Tsubasa no le había dicho nada a su familia, entendía lo de los medios, pero ella quería entrar a esta casa como su novia, a veces se preguntaba si era caprichosa, pero las cosas en secreto traían problemas y simplemente no le agradaban.

-Sé lo que piensas Honoka, solo dame uno dias, yo no te llevaré lejos y tampoco te tratare mal, no soy Umi.- Dijo Tsubasa un poco avergonzada. Provocando que la otra soltara una carcajada.

-Ella no trataba mal a Kotori, solo eran adolescentes dramáticas, bueno, quizas Umi un tanto celosa, pero si te fijabas bien, se notaba que Umi es una auténtica caballero, atenta, un poco loca, pero romántica y esas cosas.-

-Lo siento por no ser ella.- Soltó Tsubasa esta vez con sarcasmo y humor.

-Pues yo te quiero a ti.- Dijo Honoka pasando sus manos por el cuello de la castaña hasta anclarlos en su nuca y atraerla hacía ella.

Tsubasa suspiro en aquel beso que habían comenzado, tomó las piernas de su novia y con un poco de esfuerzo la cargo hacia la cama sin dejar de besarse, Honoka aventuraba sus manos traviesas por debajo de la falda que ella usaba y podía sentir la lengua caliente de la pelinaranja provocándola en su cuello. De pronto la temperatura de la habitación fue ej aumento, la castaña intentaba desabotonar los jeans ajustados que traia Honoka, quizás solo para provocarla, pensó. Ambas se dedicaban a besarse, tocarse e intentar sacar todo lo que estorbaba. Tsubasa estaba dedicándole atención con su boca a uno de los pechos de su amada cuando la puerta se abrió de golpe.

-Wow...-

Ambas se cubrieron con lo único que encontraron y solo se dedicaban a mirar hacia la puerta. Tsubasa estaba estupefacta mientras Honoka se preguntaba si así se sentía Maki cuando la interrumpían.

-Hijo ¿Le avisaste a tu hermana que hay hela...- Honoka abrió aun mas los ojos cuando vio a una mujer pelinegra e inconfundibles ojos verdes asomarse por la misma entrada donde se encontraba el hermano menor de su novia.

¿Por que tardan tanto?- Esta vez vio a un hombre castaño con unas cuantas canas y ojos café hacerse un espacio por la misma puerta. Honoka pensaba que esto no era una amiga interrumpiendo. Esto era definitivamente peor.

Tsubasa y Honoka se encontraban, vestidas, sentadas en uno de los sillones de la sala mientras eran observadas por la familia, todos esperaban que alguien hablara primero. La ojiverde se encontraba sin poder creerlo al lado de su novia, adiós sus planes de decirle sutilmente a su familia conservadora y millonaria que asiste a muchas reuniones, adiós mundo cruel. Tsubasa pensaba todas esas cosas cuando un carraspeo la trajo al mundo real otra vez.

-¿No vas a decir nada...Hija?- Pregunto el hombre de la familia.

-Yo...-

-Vera señor, yo estoy muy enamorada de su hija.- Los bellos y los músculos de Tsuabasa se tensaron al escuchar a Honoka, ella sabia que su novia no era la mas sutil hablando. - Y ella de mi...- Continuó tomando su mano entre la suya.- Lo digo para que no crea que me aprovecho de ella dada la situación en la que nos encontró.- La castaña estaba entrando en pánico.

-Padre...- Dijo la más nerviosa en ese lugar, vio hacia su hermano y estaba mirándola esperando una explicación, su madre solo sonreía y su padre miraba a Honoka con una expresión que no podía descifrar.

-¿Tsubasa, es verdad lo que dice esta señorita?- Preguntó su padre.

-Ehhm...- Tenía dos opciones, podia desmentir todo o finalmente aceptar la verdad e intentar ser feliz con Honoka, miro hacia ella quien aun tenia sus dedos entrelazados, le sonreía genuinamente, estaba ahí dando la cara junto a ella, apoyándola. Sus inseguridades la presionaban, entonces decidió.- Así es padre, es verdad.- Apretó suavemente el agarre y miro a su familia directamente.

-¿Y que intenciones tienes tu con mi hija?- El hombre seguía haciendo preguntas.- Además de las ya vistas...- Claramente se refería a la situación en la que fueron encontradas.

-Mmm...- La otra se llevo un dedo a su barbilla pensando.- Por ahora somos novias pero quisiera que nos casáramos y viviéramos felices.- La madre de su novia quien se había mantenido en silencio escuchando, soltó una risa al escuchar la inocencia de aquella chica.

-¿Como esperas llevar eso a cabo?-

-Bueno ¿Se refiere a mantener el hogar? Voy en mi tercer año de leyes, creo que podre...- Dijo Honoka.

El hombre las observó, por primera vez esa chica había dicho algo relevante y se notó interesado.- Nos vendría bien un abogado en la familia.- Finalizó el hombre con una sonrisa en su rostro. Tsubasa estaba feliz, eso quería decir que su familia no tenia problemas con ella o Honoka, miró a su hermano y se desilusiono un poco al ver su cara un poco molesta.

Al llegar la ama de llaves o abuela como le decía Honoka, su, ahora, suegra oficial la invitó a quedarse para el almuerzo, cosa que aceptó gustosa, los medios serían otro paso que dar.

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La luz del sol entraba sin permiso por la ventana, haciendo que Hanayo abriera sus ojos pesadamente, el alcohol y su poca costumbre habían hecho efecto en ella. De pronto todos los recuerdos de la noche la inundaron, desde el momento en el que estaban en el bar hasta fragmentos de cuando estaba en la pileta y uno cuando Rin era iluminada tan solo por la luna ¡Rayos! Si hasta borracha la encontraba hermosa. Se levanto preguntándose que tanto habrá dicho mientras rascaba su cabeza. Sus pasos dieron hasta la gran cocina ¿Que iba hacer ahora con esta casa tan grande solo era para ella? Abrió la el refrigerador buscando algo, con la resaca nada le apetecía mas que una gran botella de agua, destapo una y le dio un sorbo gigante mientras sentía como el frío del liquido aliviaba un poco su malestar.

Se preguntaba si era muy apresurado llamar a la chica que ocupaba su mente, vio su teléfono dudando en escribir, luego pensó que era mejor dar tiempo a todo. Fue nuevamente hasta su habitación, conservaba todo lo que le gustaba de las idols y recordó inevitablemente los buenos momentos que paso junto a las chicas de u's ¿En que momento sus miedos lanzaron todo a la mierda? Bueno, todo fue con Rin, lo que mas apreciaba, incluso más que las famosas idols.

Se recostó en su cama, el dolor de cabeza hizo que quisiera dormir, checkeo otra vez su teléfono y descubrió una notificación.

"Espero recuerdes todo aquello que dijiste"

Era así de corto y era de Rin. Se sentó de la emoción para pensar en que iba a escribir, quizás no todo era tan difícil como pensaba.

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Nico estaba en la entrada apunto de tocar una puerta de madera, bueno, todo era de madera, sentía unos ruidos extraños.

-Diganme que estan vestidas por favor.- Nico abrió sin ver nada ya que tapaba sus ojos con unas de sus manos.

-No seas malpensada Nicocchi.- Dijo Nozomi haciendo que la nombrada se destapara los ojos encontrándose con una escena un tanto enternecedora, temía encontrarse con algo más, en la escuela estaban acostumbradas a esconderse por los rincones, en verdad estaba convencida que la mente enferma de Nozomi obligaba a la pobre rubia. Pero esta vez Eli levantaba un sofá para que Nozomi barriera debajo de el mientras que una pequeña niña jugaba con un pequeño peluche de...¿ELLA?

-¿Dime si no es lindo?- Dijo Eli bajando el sofá - Nozomi es muy buena con esas cosas.-

-¿Estas segura no es vudú?- Preguntó Nico mientras veía como la pequeña niña agarraba lo que seria su pequeño brazo, se palpo el propio a ver si sentía algo pero nada. Dejo la bolsa que traía en la pequeña mesita de centro.

-¡He llegado!- Todas reconocieron la voz de la castaña.

-¿Que haces aquí?- Preguntó la pelinegra.

-Gracias Nico, tambien me alegra verte.- Dijo con sarcasmo logrando que las otras dos presentes rieran, sabían que se llevarían bien. - Ustedes quiten esa sonrisa, me interrumpieron en medio de un almuerzo familiar con Honoka.-

-¿Familiar?- Preguntó Eli curiosa tomando asiento en el sofá y animando a que todas se sentaran en los sillones para conversar casi rodeando a la pequeña que jugaba inocentemente sin entender nada.

-Si...- Admitió Tsubasa bajando la mirada con timidez, Eli estaba al conocimiento desde antes de su "problema".

-Felicidades.- Dijo Nozomi con una sonrisa.- ¿Cuando nuestra Nicocchi se presentará ante sus suegros?-

Lo dicho tomo por sorpresa a la nombrada, ella no había dicho nada sobre Maki y ella, tan solo una persona pasó por su cabeza.

-Fue un accidente...- Se excuso la castaña levantando sus manos en un gesto de inocencia.

-Ahora tendré que aguantar las burlas de estas dos.- Nico llevo la palma hasta su cara lamentandose.- Ahora tocando otros temas mas importantes ¿Que hacemos aquí?-

-Nico, Maki puede esperarte.- Dijo Eli

-No empiecen.-

-Esta bien, esta bien.- La mirada de la rubia se torno en una seria.- Estamos listas para volver a la ciudad.- Hablo otra vez, dijimos que seria peligroso pero tenemos un informante que nos dijo que esta todo tranquilo por ahora.-

-Además las extrañamos.- Nozomi agregó con una sonrisa sospechosa.

-Tu solo quieres ver como van nuestras vidas y hacérnosla imposible.- Dijo Nico sonriendo, a ella igual le hacia falta la pelimorada pero no lo diría.

-Juntemonos hoy, todas.- propuso Eli.- Tu tambien estas invitada
Tsubasa.-

-Habrá un problema...-
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Nico caminaba rápidamente por los pasillos blancos del departamento de medicina de esa gran universidad. Observaba todo lo que le era posible con curiosidad, recordó las palabras que una vez le comento Honoka "nada confiable huele así de limpio" y claro que iba a buscar a Maki. Un poco más temprano cuando ya se había ido de la cabaña de Eli y Nozomi, Rin le había mandado un mensaje que decía algo sobre Hanayo y su casa, le comento a sus dos amigas, las conocía, harían la entrada perfecta.

Pero lo primero era encontrar a la pelirroja entre todas las batas blancas que se movían de un lugar a otro.

-Hola.- Dijeron detrás de ella logrando que se girara para ver a la dueña de esa voz

-Hola.- Le devolvió. Ambas estaban un poco nerviosas, no sabían como saludarse o más bien, solo querían hacerlo de una forma, se miraban tímidas. La menor pareció detectar eso y se inclinó posando sus brazos al rededor del cuello de la sorprendida pelinegra, que a pesar de eso se sujetaba de la espalda de la más alta. Nico estaba nerviosa, aún así se descubrió ella misma un tanto excitada, solo porque Maki había decidido besarla en medio de ese pasillo en el cual debía ser conocida y no le importó.

-Wow...- Dijo Nico al separarse.- ¿Estas marcando territorio?- Preguntó Nico juguetonamente.

-No, hago tu trabajo, ya que tu no marcas el tuyo.- La tomó de la mano para ir caminando.- Cuando me acerque a tu facultad, marcare el mio.- Dijo con un extraño brillo en los ojos ¿Decisión? Se pregunto Nico.

Ambas caminaban por la universidad hacia la salida, Nico la llevaba hasta la casa de Hanayo que era donde, sospechosamente para ella, estaba Rin. Sentía el agarre de su ¿Novia? Que extraño se sentía decir eso, a veces se preguntaba si todo había pasado muy rápido y pese a su respuesta afirmativa, intentaba ignorar todo lo que ella creía era producto de sus inseguridades, nada podia ser tan rápido si consideraban el tiempo que habían esperado. Por eso una tímida sonrisa se formaba en sus labios cada vez que Maki la miraba para decirle algo que encontraba interesante y ella sabía que asentía como idiota al encontrarle la razón y también sabia que amaba y le encantaba una buena discusión, que solo por llevarle la contraria, entraran en pequeños "intercambio de opiniones".

No se había dado cuenta cuando llegaron al metro, iba ensimismada pensando cuando siente el sonido de los vagones pasar a velocidad para entrar en uno de ellos. Las personas provocaron que ambas quedaran de frente muy cerca, la diferencia de altura hacia que los ojos de la pelinegra dieran justo en el pulso de la menor. Maki levanto su mano para sujetarse y de paso proteger a Nico que supuso que no alcanzaba o si lo hacia iba a estar incomoda. Hace tiempo se sentían así. Maki se maldecía por no haber alimentado sus hambre adolescente cuando pudo, ahora la temperatura subía y sentía el aliento de Nico sobre su cuello, eso inevitablemente lograba que sus musculos se tensaran y sintiera un ligero cosquilleo bajo su vientre, a veces miraba hacia abajo queriendo ver si su compañera se sentía igual. Nico por su parte estaba igual de tensa, no entendía como solo el hecho de estar así la aturdía y es que su olor era extasiante para ella y como buena estudiante de gastronomía, solo quería probarla. Entonces no lo pensó más, con cuidado de no ser tan obvia, acerco su rostro aún más al cuello que se le presentaba sin ninguna prohibición y sin previo aviso besó la parte mas frágil en un inocente gesto de cariño. La pelirroja paso su otra mano por la cintura de Nico escabullendola por debajo de la ropa y tomándola por sorpresa la acercó más a ella como pidiéndole que continuara con su tarea. Indudablemente el juego hacia todo un poco mas emocionante, con las personas a su al rededor experimentaron un nuevo estado que no habían sentido nunca.

Todo término igual de rápido que la velocidad de aquel tren. Seguían el flujo de personas que iban por el mismo rumbo de ellas, escuchaban a lo lejos alguien cantando mientras parecía vigilar que algún guardia no lo viera. Subieron las escaleras dándose de frente con la luz del día. Maki reconoció la pileta que estaba cerca de la casa de Hanayo.

-¿Me puedes decir porque estamos aquí otra vez?- Preguntó. No le molestaba, solo le parecía extraño.

-Rin llamó para que viniéramos aquí a pasar la tarde.- Dijo Nico como si fuera obvio.- Supuse que no te molestaría.- Seguían caminando hacia la puerta.

Dieron unos golpes a la madera, Maki recibió un mensaje en su teléfono , la mayor observo como una micro expresión se permitió pasar por el rostro de su amada antes de volver a la normalidad, espero que le explicara pero nada y antes de poder preguntar una figura conocida pero no esperada las recibió en la entrada.

-¿Que rayos haces aquí?

Continuara...

Esta bien, admito que el final podía carecer de intriga(?) pero hice lo que pude jajaja (no me maten) espero les haya gustado este capitulo un tanto tranquilo, pero no se preocupen, preparence para los problemas y mas vale que teman!

Como siempre he dicho, he querido captar un poco la esencia adolescente que siento que hay en esa edad (obvio) y traerlos como problemas no tan resueltos al presente en el que se encuentran, por si no les gusta como escribi a algunos personajes (Si, me refiero a umi, perdon a los fans muajaja, no es mala eh!)

Para despedirme quiero agradecer a las personas que se toman el tiempo de leer y comentar, para ellas estoy y son bienvenidas las sugerencias (pero con respeto si po) mmm eso! Cuidense y que les vaya bonito, espero sigan disfrutando de esta historia (: