- Éste cuadro también – indico Silver, al tiempo que señalaba un cuadro de un paisaje colocado arriba de la chimenea. Gold y Sapphire tomaron el cuadro cada uno de un lado y lo bajaron de la pared.
- ¿Qué otra cosa me llevo, Silver? – pregunto Red al entrar a la sala.
- Ese jarrón – señalo Silver un jarrón arriba de la mesita de centro. Red asintió, tomo el jarrón y se lo llevo.
- No cabe duda de que eres un chico bastante responsable, Silver – expreso el padre de Blue mirando la casi vacía casa. El lugar estaba prácticamente limpio de cualquier objeto que de una u otra forma pudieran terminar hechos pedazos tras la fiesta – A mi no se me ocurrió quitar todas las cosas de valor. No cabe duda de que no pudimos dejar a nuestra niña en mejores manos.
- Silver siempre ha sido muy bueno para cuidarme, papi – señalo Blue asomándose desde la cocina con una gran sonrisa.
- Yo diría que es al revés – murmuro Silver con una media sonrisa.
- ¿Qué hacen? – pregunto Green al ver a Red metiendo un jarrón en un gran camión de mudanzas. Ya llevaba un buen rato viendo desde la ventana de su casa como sacaban cosas de la casa de Blue.
- Sacar todas las cosas de valor – informo Red recargándose en la puerta del camión.
- Idea de Silver, supongo – dijo Green.
- Si, solo a él se le ocurre – señalo Gold bajando del camión junto con Sapphire.
- Hola, Green – saludo Sapphire.
- Hola, lamento no haber estado ayer para recibirlos – se disculpo Green.
- Es que se está escondiendo de Blue – indico Gold ganándose una mirada fría de parte de Green.
- No hay problema – dijo Sapphire.
- ¿Ahora si vienes a ayudar, Green? – aventuro Gold.
- No – negó Green.
- Deberías, así por lo menos la venganza de Blue no será tan mala – expreso Red.
- No voy a caer en ninguna de sus trampas, por lo cual, no tengo por qué preocuparme – señalo Green metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón. Gold se encogió de hombros, se dio la media vuelta y regreso al interior de la casa. Sapphire no tardo en seguirlo.
- Blue es muy hábil, tú y yo lo sabemos muy bien – advirtió Red.
- No pienso actuar como su sirviente solo por miedo a las represalias – puntualizo Green.
- ¿Y entonces qué haces aquí? – pregunto Red.
- No le vi objeto a abrir el gimnasio – respondió Green.
- ¡Buenos días! – saludo una voz detrás de ellos. Ambos giraron la cabeza para ver a Yellow llegar acompañada de Chu Chu. Red sonrió.
- Hola – regresaron el saludo los dos al unísono.
- ¿Cómo sigue tu pie? – pregunto Red.
- Mejor, gracias a ti – respondió Yellow sonriendo – Voy a ver a Blue – a continuación, Yellow camino hasta la entrada de la casa, para después entrar en ésta, sin saber que tenía la mirada de Red y de Green sobre ella.
- ¿Qué le paso en el pie? – pregunto Green.
- Ayer se cayó mientras ponía las decoraciones del jardín – informo Red – Por suerte solo se torció un poco el tobillo.
- Y tú la curaste – concluyo Green. Red sonrió llevándose una mano a la cabeza.
- Algo así – hablo Red.
- Parece que todo se está arreglando entre ustedes – indico Green.
- Eso parece – asintió Red feliz.
La operación "Proteger cosas de valor" termino algunos minutos antes de las doce. Blue comenzó a reunir a todos en el comedor e incluso mando a Crys por el profesor Oak para que también estuviera presente. En punto de las doce ya todos estaban sentados a la mesa del comedor… bueno, casi todos.
- ¿Dónde está Ruby? No lo he visto en toda la mañana – pregunto Sapphire preocupada.
- Está trabajando en un pequeño proyecto – respondió Blue.
- Voy por él o nunca comenzara esto – hablo Sapphire levantándose, para después ir escaleras arriba en busca de Ruby.
- Bueno, en lo que vienen Ruby y Sapphire, quiero utilizar este momento para agradecerles a todos su ayuda en la organización de la fiesta – expreso Blue. Todos sonrieron ante esto – No tienen idea de lo mucho que significo para mi contar con el apoyo de todos.
- Nos alegramos de haberte ayudado, Blue – aseguro Crys.
- Pero la próxima vez, acepta los ofrecimientos de Silver y pon al Equipo Rocket a hacerlo todo – pidió Gold – Créeme, cada vez que les das una orden, su hígado se retuerce.
- Lo pensare para el próximo año – prometió Blue no muy convencida.
- Listo – dijo Sapphire entrando al comedor con Ruby detrás de ella. El muchacho llevaba sus lentes puestos, una pulsera-alfiletero en su muñeca izquierda y una pequeña caja envuelta de color rosa en la otra mano. Los dos se sentaron a la mesa. La mamá de Blue se puso de pie para dirigirse a la cocina, saliendo minutos después con un gran pastel con cobertura de chocolate y velitas encima. Dejo el pastel en la mesa. Mientras prendía cada velita, todos pudieron leer la inscripción del pastel: "¡Feliz cumpleaños, Blue! ¡Gracias por estar este año con nosotros!" A Blue le costó mucho no comenzar a llorar al leer el pastel. Esta era la segunda vez que festejaba su cumpleaños con sus padres desde haberse reencontrado y ese simple hecho la emocionaba hasta las lágrimas. Sin embargo, era su cumpleaños y no tenía planeado llorar en un día tan especial como ese.
- Ahora si – señalo la mamá de Blue dando la señal para que todos comenzaran a cantarle las mañanitas a Blue. Blue sonrió moviendo su dedo como si fuera la directora de una orquesta, haciendo reír o sonreír a todos. Al finalizar, Blue cerró los ojos pensando en un buen deseo. La verdad, después de encontrar a sus padres, se había quedado sin deseos. Pensó por un largo rato, hasta que una idea ilumino su cabeza. Abrió los ojos y soplo apagando todas las velas. Todos irrumpieron en aplausos.
- ¡Córtalo! ¡Córtalo! – comenzó Gold y al instante Red, Emerald, Sapphire, Ruby e incluso Crys lo corearon. Blue tomo la pala para partir pasteles y corto el pastel, lo cual provoco otra ola de aplausos.
Pasaron algunos minutos en los que todos disfrutaban del delicioso pastel preparado por la mamá de Blue y platicaban sobre algunas cosas que faltaban para la fiesta, como las mesas, el servicio de bebidas y comida y el equipo de sonido. Todo eso llegaría hasta más tarde.
- Bueno, ya que comimos pastel, ahora viene la parte más importante de este día – hablo Blue de repente ganando la atención de todos - ¡Los regalos!
- Yo pensé que lo más importante era pasarlo con tu familia y amigos – señalo Gold.
- No, lo más importante son los regalos – negó Blue - ¿Quién va primero? – Todos se vieron entre si.
- Nosotros, mi niña – indico el papá de Blue, al tiempo que su mamá aparecía con una caja de tamaño mediano, la cual puso enfrente de ella sobre la mesa. Blue tomo la caja y prácticamente rasgo la envoltura para poder abrirla. Al ver su contenido, está vez fue incapaz de contener las lagrimas. Era una foto de sus padres abrazados y en los brazos de su madre se asomaba una pequeña bebe recién nacida.
- Es la primera foto que nos tomamos como familia – explico la mamá de Blue.
- Gracias, mami. Gracias, papi – agradeció Blue abrazando a sus papás sin dejar de llorar. Silver, el más cercano a Blue, tomo la foto entre sus manos y la miro con una sonrisa. Al instante los demás se acercaron a Silver para ver al causante del llanto de Blue. Blue soltó a sus padres, se limpio las lágrimas y regreso su atención a sus amigos - ¿Quién sigue? – Todos la voltearon a ver para de nuevo repetir la acción de verse entre si.
- ¡Feliz cumpleaños, Blue! – felicito Yellow entregándole una hoja de papel. Blue vio el dibujo impreso en la hoja. Era ella junto con su Jigglypuff al parecer volando y abajo las palabras "¡Feliz cumpleaños!"
- Gracias, Yellow – agradeció Blue abrazando a la pequeña Dex Holder – Adoro tus dibujos.
- Ahora seguimos nosotros – hablo Sapphire entregando la pequeña caja de envoltorio rosa – Ruby lo escogió.
- Es de la mejor joyería en Hoenn – añadió Ruby. Al oír la palabra joyería, Blue tomo la caja de manos de Sapphire y la abrió en menos de un segundo. Se trataba de unos hermosos pendientes hechos con pequeños cristales en forma de rosa.
- Es increíble – salto Blue poniéndose los pendientes en el acto - ¿Cómo me veo?
- Muy bien – respondió Gold en tono seductor, siendo golpeado instantáneamente por la pokébola de Sneasel otra vez en la cabeza. Para suerte de Gold, la pokébola estaba vacía está vez, pues Sneasel estaba comiendo pastel felizmente en el suelo al lado de Silver.
- Silver – le reprocho Blue.
- No es mi culpa que Gold no conozca la palabra respeto – señalo Silver.
- Estoy de acuerdo – apoyo Crys.
- Par de sensibles – se quejo Gold sobándose la cabeza.
- En fin, ¿quién sigue? – volvió a preguntar Blue.
- Toma, Blue – le ofreció Red una tarjeta. Blue la tomo y la abrió. La tarjeta no tenía nada especial dentro, más que el dibujo de un pastel de cumpleaños y la frase "Vale por lo que quieras" escrita por la mano de Red. Blue miro al muchacho con la cara de alguien que está a punto de cometer una travesura. Red se rasco la cabeza – Soy malo con los regalos, por eso te dejo que tú lo escojas.
- ¿Lo que yo quiera? ¿Estás seguro de eso, Red? – pregunto Blue con la misma expresión en la cara. Red asintió levemente – En ese caso prepara tu billetera. Pasado mañana me llevaras a Ciudad Azulona.
- Está bien – acepto Red tranquilizándose. Lo más seguro era que la chica quisiera algo de ropa o alguna joya.
- Y seguimos nosotros – hablo Crys entregándole una caja a Blue – Es de parte de Gold, Rald, el profesor y mía.
- O solo tuya – indico Blue abriendo la caja, al tiempo que Gold, Emerald y el profesor Oak se sonrojaban. Adentro estaba algo parecido a su pokédex, de color azul, con la cara de Blasty dibujada en forma chibi, su nombre arriba de la cara de Blasty, y abajo el nombre de su región.
- Es una funda para tu pokédex – explico Crys. Al oír eso todos se acercaron a ver el regalo.
- Crys las diseño ella misma, existe una para cada uno de los Dex Holder – informo el profesor Oak.
- Quiero la mía – dijeron al unísono Red, Gold y Sapphire.
- Tendrán que esperar hasta su cumpleaños – indico Crys desilusionando a los tres Dex Holders – Cada quien recibirá su funda como regalo de cumpleaños.
- Pero falta un mes – se quejo Gold cruzando los brazos.
- Por lo menos, para el mío faltan dos meses – indico Red.
- Bueno, ¿quién sigue? – inquirió Blue. Green y Silver, quienes eran los únicos restantes, se miraron entre si.
- Tú primero – hablo Green. Silver saco una pequeña caja de uno de sus bolsillos y se la entrego a Blue. Blue la abrió y saco de la caja una llave. Todos miraron la llave con interrogación.
- No comprendo – indico Blue viendo si en la cajita había algo más, como una nota.
- Sal y lo comprenderás – expreso Silver. Blue salió despedida al exterior de la casa siendo seguida por el resto de cerca. Afuera de la casa se encontraba una flamante motocicleta color azul oscuro con el nombre Blue escrito en uno de sus lados con un tono más claro de azul.
- No puedo creerlo - dijo Blue incrédula - ¡Una motocicleta! – Se lanzo contra la motocicleta revisando cada detalle.
- Incluye clases de manejo – señalo Silver con una sonrisa. Sabía que uno de los sueños de Blue era tener una motocicleta y tomando en cuenta de que poseía una gran fortuna, no iba a escatimar en gastos para el regalo de su amiga. Todos miraban en regalo con la boca abierta. Gold se acerco para ver más de cerca la impresionante motocicleta.
- Silver, prométeme que me vas a regalar algo tan bueno como esto – pidió Gold dándole una vuelta a la moto.
- Pórtate bien y lo considerare – expreso Silver.
- Voy a prenderla – anuncio Blue subiéndose a la moto con el ademán de encenderla.
- ¡No! – exclamaron al unísono los padres de Blue.
- Porque no mejor dejas eso para cuando sepas como conducirla bien, querida – propuso su mamá algo asustada.
- Tienes razón – acepto Blue bajándose de la moto, para después, lanzarse sobre Silver en un abrazo, casi tirando al muchacho al suelo – Gracias, Silver.
- De que – respondió Silver regresándole el abrazo a Blue. Blue lo soltó y le planto un beso en la mejilla, haciendo crecer la sonrisa de Silver.
- Bueno, supongo que solo falta uno – indico Blue volteando a ver a Green peligrosamente. El líder de gimnasio estaba apoyado en la puerta de la casa. Blue se acerco a él y una vez enfrente del chico le sonrió – Necesitarás de mucho para superar el regalo de Silver.
- ¿Y quien dijo que quiero superar el regalo de Silver? – pregunto Green fastidiado. Acto seguido, saco una caja del bolsillo de su pantalón. Era una caja con forma cuadrada, pequeña y de color azul – Feliz cumpleaños – Blue tomo la caja de manos de Green y la abrió. Era una pequeña medalla de plata de forma circular, en cuyo centro relucía la palabra "Blue" escrita por lo que parecían ser diminutos zafiros. La cadena, era de plata también y tenía algunas incrustaciones también de zafiros. Blue simplemente se quedo maravillada ante el regalo de Green. Estaba acostumbrada a recibir de parte de Green regalos muy parecidos al regalo de Red de ese año. Siempre la llevaba a escoger su regalo y ella siempre aprovechaba la oportunidad para sacarle cuanto se le ocurriera al muchacho. Este era el primer regalo real venido de Green y no podía describirlo con otra palabra que no fuera maravilloso. Levanto la mirada para ver a Green a los ojos. Éste le devolvió la mirada estoicamente, como siempre.
- Gracias – agradeció Blue. A continuación le ofreció la caja a Green - ¿Me lo pones?
Todos miraban expectantes esperando la respuesta de Green. El muchacho tomo la cadena del interior de la caja y le hizo la señal a Blue para que se girara. Blue actuó obedientemente y aparto su cabello. Green abrió el broche de la cadena, la coloco en el cuello de Blue y volvió a cerrar el broche, todo esto con una lentitud que todos notaron. Blue se giro para encarar a Green de nuevo.
- Gracias a esto, mi venganza no será tan mala – indico Blue guiñándole un ojo a Green, antes de pasarlo y entrar de nuevo a la casa.
- Green sí que es listo – murmuro Gold a lo que todos asintieron.
Tras la entrega de regalos, el pequeño festejo en la casa de Blue concluyo. Una hora después, los padres de Blue se iban con rumbo a las islas Sevii a pasar algunas días ahí, dejando a su adorada hija y su casa en manos de Silver, quien les aseguro que cuando volvieran encontrarían tanto a Blue como a la casa completamente intactos. Conociendo a Blue, Silver solo rezaba porque pudiera cumplir la promesa. En punto de las dos, todo lo restante para la fiesta llego y mientras Silver y el resto de los chicos Dex Holder se encargaban de arreglarlo todo, Blue había decidido tomar a todas las chicas y llevarlas al piso superior para arreglarlas, hecho que no extraño a nadie. Lo que si extraño a todos, fue que Emerald también fuera llevado por Blue, casi a rastras y pidiendo ayuda.
- Probando, probando – hablo Gold por un micrófono que venía con el equipo de sonido. El DJ contratado para la fiesta lo miro extrañado. Era un hombre de unos veintitantos años completamente rasurado y con gafas de sol.
- Ese es mi trabajo – señalo el DJ.
- Lo sé, pero siempre quise hacer algo así – expreso Gold entregándole el micrófono al DJ, para después saltar de la tarima en la que estaba puesto el equipo de sonido al suelo y sentarse en éste, al lado de Red. El campeón de Kanto se entretenía en esos momentos hojeando los catálogos de canciones que llevaba el DJ – ¿Algo interesante? – inquirió Gold. Red se encogió de hombros y le paso uno de los catálogos a Gold, el cual lo tomo y comenzó a repetir la acción de su superior.
- Corrígeme si me equivoco, pero, ¿no ya escogieron tú y Blue la música para hoy? – inquirió Silver acercándose al dúo.
- Si, pero no hay nada de malo en escoger alguna canción de aquí – respondió Gold.
- A estas alturas ya deberías de hacer lo que yo hago con Red, no preguntar – hablo Green con un vaso en la mano.
- ¿Y eso? – pregunto Gold.
- Limonada – respondió Green.
- ¿De dónde la sacaste? – pregunto Gold. Green señalo al recién puesto mini bar. El lugar tenía un anaquel enorme lleno de botellas de todos los tamaños y colores, detrás de una larga barra, que iba de un costado al otro costado del jardín de Blue. Y detrás de la barra, se encontraban cinco hombres jóvenes comandados por uno de mayor edad, todos ellos preparando vasos, copas y botellas. El mini bar daba directo a la puerta de la casa que llevaba al jardín.
- ¡Genial! – festejo Gold haciendo el ademán para pararse.
- Olvídalo, no dan nada con alcohol hasta que yo dé la orden – lo detuvo Silver, desilusionando a Gold, quien continuo revisando el catalogo de música. En ese momento, Red se puso de pie y subió a la tarima, donde el DJ probaba que todo funcionara bien.
- ¿Podría ponerme esta canción, por favor? – pidió Red señalando una de las canciones del catalogo en sus manos.
- ¿Audífonos o bocinas? – inquirió el DJ.
- Audífonos – indico Red. El DJ le paso unos audífonos y mientras Red se los colocaba, el DJ buscaba la canción. Una vez encontrada le dio play, para que comenzara. Green, Gold y Silver miraban a Red como seguía la canción viendo la letra en el catalogo. Minutos después, Red se quito los audífonos y le sonrió al DJ - ¿Puede apartar esta canción y ponerla cuándo se lo pida?
- Es parte del trabajo, amigo – respondió el DJ con una sonrisa de autosuficiencia. Red bajo de la tarima sin dejar de sonreír y volvió a tomar su lugar en el suelo para continuar con su tarea de hojear el catalogo. Green, Gold y Silver se vieron entre si.
- ¡Hey, chicos! – los llamo una voz detrás de ellos. Todos voltearon para encontrarse con Blue asomada por la ventana de su cuarto - ¿Cómo va todo allá abajo?
- Ya todo está listo – anuncio Silver acercándose a la ventana.
- ¡Qué bien! – se alegro Blue. Al instante, Blue fue hecha a un lado por un Emerald furioso.
- ¡Voy a matarte, Gold! ¡Juro que lo hare! – amenazo Emerald. El pequeño Dex Holder tenía el cabello sin las toneladas de fijador que usaba, dejando ver su largo natural.
- Me lo agradecerás, ya lo veras – señalo Gold sin moverse del suelo y sin dejar de ver el catalogo de música. Emerald continuo lanzando maldiciones a su amigo, mientras era alejado de la ventana por Ruby.
- ¿Y ahora qué hiciste? – pregunto Red.
- Nada malo – respondió Gold pasando una hoja.
- Oigan – llamo su atención Blue – Como ya todo está listo por aquí, quiero que todos vayan a sus respectivas casas y se arreglen para la fiesta. Y no se les ocurra venir vestidos con su ropa de siempre porque lo pagaran.
Acto seguido, Blue cerro la ventana.
- Yo ya lo pagare, así que no veo por qué preocuparme – señalo Green tomando un trago de su limonada. Red, Gold y Silver lo voltearon a ver como si de un hombre condenado a muerte se tratara.
Horas después...
- Aquí en Kanto no son muy puntuales, ¿verdad? - señalo Ruby mirando la hora en su pokégear. El muchacho llevaba una playera de manga larga de botones color rojo y un pantalón de mezclilla color negro.
- Es una fiesta, las personas no son muy puntuales para las fiestas – indico Gold detrás de la barra del minibar analizando las botellas en el anaquel. Era una de las pocas veces que Gold no llevaba su característico gorro con googles, dejando ver su cabello, el cual ya estaba un poco largo. Iba vestido con una playera sin mangas blanca y un pantalón de mezclilla azul, junto con su inseparable chamarra roja.
- ¿Qué haces ahí? - pregunto Silver acercándose a los dos Dex Holders. Silver llevaba una vestimenta parecida a la de Ruby, solo que su ropa era enteramente negra.
- Solo veo que tienen – respondió Gold. Silver rodó los ojos.
- ¿Todavía no llega nadie? - pregunto Red entrando al lugar acompañado de Green, Daisy y Bill. Los últimos dos acababan de llegar esa misma tarde para asistir a la fiesta de Blue. El único cambio en la vestimenta de Red era la desaparición de su gorra y de su chaleco. Green, a pesar de lo dicho unas horas antes, llevaba puesta una playera de manga larga con botones de un color verde muy oscuro junto con un pantalón negro. Daisy llevaba un vestido verde claro muy corto y topless y el cabello sujeto en una cola de caballo. Bill simplemente decidió ir vestido como siempre, con la excepción de un saco que combinaba perfectamente con el vestido de Daisy.
- Es una fiesta, la gente no llega temprano a las fiestas – repitió Gold subiéndose en la barra para después saltar al otro lado. En ese momento el pokégear de Ruby comenzó a sonar
- Bueno – respondió Ruby tomando la llamada – Ok, yo los reúno – y corto la comunicación – Muy bien, todos a la escalera.
- ¿Para? - pregunto Gold.
- Para ver a las chicas – anuncio Ruby. Gold salió en estampida al interior de la casa, siendo seguido por el resto. Ya que todos estuvieron enfrente de la escalera Ruby grito hacia el segundo piso – ¡Listo!
Pasaron unos minutos antes de que Blue bajara las escaleras como si de una pasarela se tratara. La cumpleañera llevaba puesto un vestido color azul oscuro, topless, peligrosamente corto; zapatos de tacón que le aumentaban por lo memos cinco centímetros de altura, del mismo tono que su vestido; su largo cabello estaba recogido en una cola de caballo alta; los pendientes regalados por Ruby y Sapphire al igual que la medalla de Green relucían sobre ella.
- ¿Y? ¿Qué les parece? - pregunto Blue dando una vuelta.
- Te ves increíble, Blue – expreso Daisy encantada con el atuendo de la Dex Holder.
- Genial – dijo Red con una sonrisa.
- Te ves muy bien, Blue – hablo Silver. ¿Muy bien?, por Arceus, se veía increíble, asombrosa, hermosa, deslumbrante. Sin embargo, era incapaz de decir todo eso sin que su cara se pintara del mismo tono que su cabello.
- Espera un momento, aquí falta alguien – noto Blue volteando a ver a Gold, quien la miraba con una expresión estoica, muy parecida a la de Green - ¿No te gusto como me arregle, Gold?
- Pienso muchas cosas sobe ti ahora, Blue, pero ya recibí mi golpiza del día de parte de Silver – respondió Gold ganándose una mirada fría de parte de Silver - ¡No dije nada!
- ¿Y tú Green? - inquirió Blue acercándose al muchacho peligrosamente. Green no se movió ni un centímetro.
- No está mal – respondió Green.
- Con eso me conformo, por ahora – acepto Blue acercándose a la escalera - ¡Crys, tu turno!
Crys bajo la escalera tranquilamente. La chica llevaba puesto un vestido color morado con escote en forma de "V", cuyo largo llegaba a sus rodillas; sus zapatos tenían muy poco tacón; por primera vez desde que todos conocían a Crys, la chica tenía el cabello suelto y ondulado, mostrando que su cabello rebasaba un poco sus hombros.
- Vuelta - exigió Blue, a lo que Crys dio una vuelta algo sonrojada. - ¿Y bien?
- Impresionante – dijeron al unísono Red, Bill y Silver. En verdad era un shock ver a Crys sin su habitual ropa y bata de laboratorio.
- De haber sabido que se arreglarían tan bien, habría venido a que me arreglaran – expreso Daisy.
- Y me sigue faltando uno – señalo Blue – Gold... - se detuvo al ver la cara de Gold. Todos giraron para ver al nombrado. Gold tenía la boca abierta de par en par y sus ojos estaban fijos en Crys, lo cual hacía sonrojar a la muchacha. Silver le dio un suave golpe en la cabeza a Gold para regresarlo a la realidad.
- Linda – puntualizo Gold.
- ¿Solo linda? - inquirió Blue.
- Si, ¿qué más esperabas? - respondió Gold.
- Por tu cara esperábamos alguna de tus acostumbradas frases - dijo Silver.
- Le tengo mucho respeto a Crys como para dedicarle una de mis acostumbradas frases – indico Gold. Por alguna extraña razón, esto hizo sonrojar más a Crys quien se coloco al lado de Blue.
- ¡Bien, Yellow, sigues tú! - exclamo Blue.
- Eh, Yellow se encerró otra vez en el baño - informo Crys susurrándole en el oído.
- No puede ser – dijo Blue golpeándose la frente con la palma de su mano – En fin, ¡Emerald, baja!
- ¡Olvídalo! ¡No voy a bajar vestido así! - exclamo Emerald desde el piso de arriba.
- ¡Oye, esa ropa es de primera calidad! – salto Ruby ofendido.
- ¡Sapphire, baja! - llamo Blue entendiendo que hacer bajar a Emerald era igual de imposible que sacar a Yellow del baño otra vez.
Fue cuestión de segundos para que Sapphire apareciera en la escalera, mas no iba sola, Emerald la acompañaba a su lado. Sapphire iba vestida con un vestido color celeste, topless, pegado hasta la cintura, donde comenzaba a ensancharse hasta llegar a sus rodillas; llevaba puestas unas zapatillas del mismo tono celeste y su cabello estaba recogido en una cola de caballo baja. Emerald por su parte presentaba un cambio mucho más radical: su cabello perdió la forma de media luna en la que acostumbraba estar peinado y ahora estaba suelto, lacio, cortado en capas, siendo la más larga a la altura de su barbilla y con las puntas peinadas hacia arriba; su ropa era parecida a la de Ruby, cambiando los colores de la playera por un verde esmeralda; pero sin duda, lo que más llamo la atención, fue la falta de las extensiones que solía usar como manos. Era un hecho que seguía utilizando las plataformas, pues rebasaba la estatura de Sapphire, sin embargo, ver el largo de sus brazos le indico a todos que en los últimos dos años el Dex Holder había crecido y bastante. De su pequeña estatura de cuando lo conocieron, ahora bien podía medir lo mismo o un poco más que Yellow.
- Los dos lucen muy bien – expreso Daisy.
- Si, son mi orgullo – señalo Ruby mirando a ambos como si fueran su obra maestra más grande.
- Esto sí es raro – dijo Red a lo que Green asintió.
- Yo solo tengo dos cosas que decir – hablo Gold – Sapphire... quiero bailar contigo esta noche. Rald... te ves genial.
- ¡Me veo horrible! - corrigió Emerald.
- ¿Estás insinuando que nuestro trabajo es horrible? - preguntaron Blue y Ruby mirando a Emerald asesinamente.
- No – negó Emerald nervioso.
- Me alegro – dijo Blue antes de subir por la escalera.
- ¿Y Yellow? - pregunto Red. Estaba ansioso de ver cómo estaba arreglada la pequeña Dex Holder.
- Se encerró en el baño en cuanto Blue bajo – informo Sapphire.
- ¿Por qué? - inquirió Red. Pero no necesito una respuesta.
Yellow bajaba por la escalera seguida de cerca por Blue. La mirada de la chica estaba plantada en el suelo y su cara presentaba un leve color rojo. Tenía puesto un vestido de tirantes color crema cuyo largo llegaba abajo de sus rodillas. Al igual que con Crys, Yellow llevaba por primera vez el cabello suelto, llegándole hasta la cintura. Sus características botas habían sido reemplazadas por unas zapatillas también color crema.
- Hermosa – expreso Red ganándose la atención de todos, incluso de Yellow. Lo imagino o acababa de escuchar a Red diciéndole hermosa. No, tal vez se equivoco – Te ves hermosa, Yellow – repitió con más énfasis acercándose a Yellow. La palabra hermosa era poco al tratar de describir a su amada Yellow. Sentía el inmenso impulso de tomarla entre sus brazos y besarla en los labios, pero su sentido común le indicaba que ese no sería un inteligente movimiento en ese momento.
- Bueno, ya que todos estamos aquí, pues comencemos con la fiesta – hablo Blue para quitar la atención de Red y Yellow – Vamos, todos al jardín. - Fue cuestión de segundos para que ambos Dex Holder quedaran solos al pie de la escalera.
- No sabía que tu cabello era tan largo – admitió Red tomando un mechón del cabello de Yellow. El simple acto le erizo la piel a la chica.
- ¿Por qué no vamos afuera? - propuso Yellow sin agradarle el hecho de que los dejaran solos.
- Claro – acepto Red tomando de la mano a Yellow, para después comenzar a caminar hacia el exterior de la casa. Yellow, incapaz de hacer algún movimiento, simplemente siguió a Red.
En las siguientes tres horas el jardín de la casa de Blue se convirtió de un pacifico jardín a un centro de diversión jamás antes visto en Pueblo Paleta o sus alrededores. Las personas no paraban de llegar y era más que un hecho que la gran mayoría eran completos extraños. Bueno, no tan extraños, pues eran vecinos de Pueblo Paleta o personas venidas de Ciudad Verde. Red y Yellow estaban bastante entretenidos precisando si conocían o no a cada invitado que llegaba, mientras comían frituras de uno de los platos colocados a lo largo de la barra. Ambos estaban sentados a la barra, junto con Green, quien simplemente miraba a ambos platicar, hacer chistes o comentar sobre los invitados. Era bueno volver a ver a ese par como antes. Blue, estaba en ese justo momento bailando con Morty. Para estas alturas, Blue ya había bailado con la mitad de los invitados masculinos, incluidos Red, Gold, Ruby y Emerald. Green, quien por decisión propia permanecería en la barra toda la noche alternando entre limonada y refrescos, no había aceptado ninguna de las ya cinco invitaciones de Blue a bailar y Silver, se encontraba muy ocupado vigilando a quienes llegaban. Gold, Crys, Ruby, Sapphire y Emerald, bailaban al centro de la pista en grupo, exceptuando los momentos en que Gold los dejaba para ir detrás de cuanta mujer hermosa pasara a su lado.
- Oye, Green, ¿piensas quedarte aquí toda la noche? - pregunto Yellow antes de tomar un trago de su refresco.
- No pienso ponerme en charola de plata para Blue – respondió Green dejando su vaso vacio en la barra – Otra limonada, por favor – le pidió al encargado. Éste asintió y tomo el vaso.
- No crees que estás exagerando – señalo Red.
- Debo de confesar algo – hablo una voz enfrente de los tres. El trío volteo para ver que se trataba de Jake. El muchacho llevaba su acostumbrada playera de manga larga, pero su pantalón no era de mezclilla y era de un color negro. - Antes de hoy no creía en los ángeles, pero, después de hoy, será un poco difícil refutar su existencia teniendo a uno tan cerca. Te ves bellísima, Yellow.
- Gracias, Jake – agradeció Yellow bajando la mirada con la cara completamente roja. Red sintió su sangre hervir.
- Vaya, Jake, creo que por primera vez estamos de acuerdo en algo – dijo Red tratando de sonar lo más tranquilo posible – Yo también creo que Yellow se ve hermosa hoy.
- Interesante, al parecer ya estás usando el cerebro – hablo Jake en el mismo tono tranquilo. Red entrecerró los ojos.
- ¡Jake! - grito una voz detrás del muchacho. Todos voltearon a ver al grupo de amigos de Jake, quienes le hacían señas para que fuera con ellos.
- Esto es para ti – mostró Jake una hermosa flor amarilla ofreciéndosela a Yellow. Yellow alargo la mano para tomarla, pero Jake la alejo de ella. El muchacho partió el tallo de la flor para dejarlo más corto y a continuación puso la flor detrás de la oreja de Yellow, haciendo parecer que Yellow llevaba un broche en el cabello en forma de flor – Ahí queda mucho mejor. Nos vemos luego, preciosa.
Y sin decir nada más, Jake fue donde sus amigos, dejando a una Yellow totalmente sonrojada y a un Red también sonrojado, pero de coraje. ¿Cómo se atrevía a hablarle de ese modo a Yellow? Realmente deseaba golpearlo, pero su sentido común lo detuvo una vez más. Golpear a Jake sería una estupidez, comenzando por el hecho de que era amigo de Yellow. El jamás haría algo que lastimara a Yellow directa o indirectamente. Volteo a ver a la chica, quien estaba muy ocupada tratando de controlar su propio nerviosismo ante las palabras de Jake. Tal vez él no era un romántico como Jake, ni era bueno en los temas del amor, pero tenía un as bajo la manga, algo que Jake hasta ahora no había hecho.
- Ahora regreso – hablo Red antes de desaparecer del lugar. Justo en ese momento llegaba Blue con una inmensa sonrisa en la cara.
- Linda flor, ¿Jake? - pregunto Blue mirando la flor en la cabeza de Yellow. Yellow asintió con una pequeña sonrisa. - Ese chico nunca pierde oportunidad, eh. - volteo a ver a uno de los encargados del bar - ¿Me da un margarita?
- Por su puesto, señorita – asintió el joven antes de comenzar a preparar la bebida.
- ¿Un margarita? Ni siquiera sabes qué es un margarita – comento Green.
- Lo sé, pero Eusine estaba tomando uno y quiero probarlo – admitió Blue, para después mirar con ojos traviesos a Green - ¿Y ya vas a bailar conmigo?
- Una vez más te diré que no – negó Green tajantemente.
- Por favor, Green, no puedes pasar toda la noche aquí sentado – indico Blue exasperada.
- Puedo y lo hare – concluyo Green – Además no seré el único, Red y Yellow también pasaran toda la noche aquí.
- Red ya bailo conmigo hace rato y a Yellow ahorita me la llevo para bailar – corrigió Blue tomando de la mano a Yellow. La pequeña se sintió palidecer. ¿Bailar? Ella no sabía bailar.
- Lo lamento, Blue, pero Yellow va a bailar conmigo – dijo Red apareciendo de nuevo y llamando la atención de todos. Yellow tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no terminar en el suelo desmayada del shock - ¿Bailamos? - invito Red. Yellow miro al chico, quien le ofrecía su mano y le sonreía como solo Red sabía hacerlo.
- Pero no sé bailar – comento Yellow nerviosa.
- Ni yo – señalo Red sin dejar de sonreír – Así que seremos dos personas que no saben bailar bailando – Yellow sintió como Blue soltaba su mano y le daba un pequeño empujoncito para acercarla a Red.
- Está bien – acepto Yellow incapaz de encontrar alguna excusa buena. Era un hecho, cuando Red estaba cerca, su cerebro tenía problemas para funcionar correctamente.
- Vamos – dijo Red tomando de la mano a Yellow y llevándola a la pista de baile, con la mirada de Blue y Green sobre ellos.
- El amor es tan lindo – hablo Blue sonriente. Green rodo los ojos.
- Su margarita, señorita – le ofreció una copa el encargado.
- Gracias – agradeció Blue tomando la copa entre sus dedos. Miro una vez más a Green - ¿Entonces?
- No – negó Green acomodándose en su asiento.
- Aburrido – lo nombro Blue antes de irse, con su margarita en mano.
Yellow llego a la pista de baile, lugar que no tenía pensado tocar en toda la noche, tomada de la mano de Red. Noto como la música que se estaba tocando en esos momentos se detenía y cambiaba por una un poco más suave. Red se detuvo y la volteo a ver. Puso sus manos en su cintura y Yellow por inercia puso sus manos sobre los hombros de Red.
- Escucha la canción – pidió Red, antes de comenzar a balancearse de derecha a izquierda, el paso de baile más sencillo de la historia. Yellow asintió, dejándose llevar por Red y puso toda su atención en la canción que resonaba en todo el jardín y sus alrededores.
Look at the stars
look how they shine for you
and everything you do
yeah, they were all yellow
I came along
I wrote a song for you
and all the things you do
and it was called yellow
So then I took my turn
oh, what a thing to have done
and it was all yellow
Su mirada estaba fija en el suelo. Estaba demasiado nerviosa como para ver a Red. La realidad era que sabía, aunque no muy bien, ingles. Blue le había enseñado. Jamás había escuchado esa canción en su vida, pero después de escuchar tantas veces su nombre en ella supuso que esa era la razón por la que Red le pidió que la escuchara, por lo cual decidió seguir la petición del chico.
your skin
oh yeah, your skin and bones
turn into something beautiful
and you know
you know I love you so
you know I love you so
Sus ojos se abrieron de par en par. Levanto la mirada encontrándose con los rojos ojos de Red. El muchacho le regresaba una mirada extraña para ella, una mirada llena de un sentimiento que nunca había visto reflejado en los ojos de Red. Acaso… no, de seguro solo eran imaginaciones suyas. Una vez más estaba viendo solo lo que su mente quería ver.
I swam across
I jumped across for you
oh, what a thing to do
'cos you were all yellow
I drew a line
I drew a line for you
oh, what a thing to do
and it was all yellow
O tal vez no, tal vez su mente no jugaba con ella, tal vez la mirada de Red, la canción, la forma tan dulce como la abrazaba en este momento o en cualquier otro, sus besos en la frente y el beso que le dio en la mejilla un par de días atrás. Tal vez, Blue no estaba equivocada. Red la trataba como a ninguno otro de sus amigos, se preocupaba por ella como ninguno otro. Cabía la posibilidad de que en verdad no fuera una simple amiga para su amado Red.
and your skin
oh yeah, your skin and bones
turn into something beautiful
and you know
for you I bleed myself dry
for you I bleed myself dry
No, no era un hombre romántico. En definitiva no servía para esas cosas del amor, pero, en cuanto leyó la letra de esa canción, no pudo evitar pensar en Yellow, no pudo evitar pensar que esa canción era capaz de decir todo lo que él era incapaz de poner en palabras lógicas. Solo esperaba que eso fuera suficiente para que Yellow se diera cuenta de sus verdaderos sentimientos. Si no, no tendría otra opción que ser más radical.
it's true
look how they shine for you
look how they shine for you
look how they shine for
look how they shine for you
look how they shine for you
look how they shine
look at the stars
look how they shine for you
and all the things that you do
Ambos se quedaron viendo, sumergidos cada uno en los ojos del otro. Ni siquiera les importo que la canción hubiera terminado y ahora la canción en turno fuera mucho más movida. Lo único que les importaba a los dos era la persona enfrente de ellos.
- ¿Te gusto? – pregunto Red.
- Si – asintió Yellow sonrojándose y bajando la mirada al suelo. Estaba lo suficientemente nerviosa como para apostar que en ese momento su cuerpo temblaba. Por suerte no era así, sin embargo, su cara estaba tan roja que Red comprendió que era mejor cambiar el tema antes de que le sucediera algo a Yellow.
- ¿Seguimos bailando? – inquirió Red soltándola a lo que Yellow asintió, también quitando sus manos de los hombros del muchacho.
- ¡Red! – lo llamo una voz detrás de él. Ambos voltearon para ver a Brock acompañado de Erika. Brock iba vestido como siempre, mientras Erika llevaba un increíble kimono color rosa. En cuanto llegaron a donde estaban ellos, Brock saludo - ¡Hola! Se ve que la fiesta está muy animada.
- ¿Cómo han estado? - pregunto Red un tanto molesto por ser interrumpido.
- De maravilla – respondió Erika, cuya mirada pasaba de Red a Yellow.
- Yellow, hace mucho que no nos veíamos – dijo Brock - ¿Cómo está Gravvy?
- Muy bien, como siempre – respondió Yellow con una gran sonrisa. A diferencia de Red ella no se sentía interrumpida.
- ¿Y Misty? - pregunto Red al notar la falta de la entrenadora de pokémon de agua – Pensé que vendría con ustedes - La simple pregunta provoco un vacio en el estomago de Yellow. Era lógico que preguntara por Misty, al fin y al cabo, aunque terminaran su noviazgo, de seguro seguían siendo amigos.
- Misty tuvo algunos problemas en el Gimnasio de Ciudad Celeste, nada que no se pueda arreglar – mintió Erika. La verdad era que Misty se había negado a ir por el simple hecho de que la chica no quería ver a Red y a Yellow toda la noche juntos como una feliz pareja.
- Que lastima – dijo Red. "Que lastima" repitió Yellow en su mente. El muchacho esperaba ver a Misty ahí.
- Bueno, iremos a felicitar a la cumpleañera – anuncio Erika.
- A todo esto, ¿dónde está Blue? - pregunto Brock tratando de encontrar a la Dex Holder con la mirada.
- La última vez que la vimos estaba tratando de sacar a bailar a Green, otra vez – informo Red.
- Venimos de saludar a Green y Blue no estaba con él, así que habrá que buscarla – dijo Erika – Bueno, nos vemos más tarde.
- Voy al baño – anuncio Yellow en cuanto Erika y Brock se fueron. Red, tomado por sorpresa, no reacciono lo suficientemente rápido como para detenerla. Suspiro y emprendió el camino hacia donde se encontraba Green en la barra.
En la planta baja de la casa existía un baño, al igual que en el primer piso. Sin embargo, por razones de seguridad, Silver había clausurado la entrada al primer piso, es decir, las escaleras, con dos soldados del Equipo Rocket, cada uno parado a cada lado de la escalera. A Blue no le había hecho mucha gracia esto, pero no pudo negarse ante el argumento de Silver de que todo era por su seguridad. Lo único bueno de eso, era que los soldados tenían la orden de dejar pasar a cualquiera de los Dex Holder. Yellow atravesó la vigilancia en la escalera y subió al siguiente piso, solo para encerrarse en el baño, cuarto que era contiguo a las escaleras. Se sentó en el suelo abrazando sus piernas. Era una tonta, una gran tonta. ¿Cómo se le ocurrió pensar por un momento que Red sentiría por ella algo más que amistad? ¿Cómo pudo ocurrírsele que la canción, la mirada, el abrazo, los besos significaban algo más? Era una tonta, una ilusa, por caer de nuevo en el mismo hoyo. Red estaba enamorado de Misty, esa era la verdad. No importaba que no fueran novios en ese momento; hace un mes lo eran y con seguridad en cualquier momento lo volverían a ser. Debía de dejar de hacerse ilusiones, debía de dejar de ver cosas donde no existía nada, debía arrancarse a Red del corazón. Se quedo sentada ahí recordando la canción, recordando a Red tomándola de la cintura, mirándola a los ojos, como si ella fuera todo su mundo. ¿Por qué era tan difícil pasar un minuto sin pensar en Red? Oyó como alguien tocaba la puerta del baño.
- Yellow, ¿estás ahí? – pregunto la voz de Red del otro lado de la puerta. Yellow levanto la mirada nerviosa. Con seguridad llevaba mucho tiempo encerrada ahí como para que Red decidiera ir por ella.
- Si – respondió Yellow en un tono audible.
- ¿Estás bien? – pregunto el muchacho. La preocupación era notable en su voz, aunque lo más seguro era que ella lo estuviera imaginando.
- Si, ¿por qué? – regreso la pregunta Yellow.
- Es que te tardaste mucho y me preocupe, eso es todo – respondió Red – Te espero con Green.
Y después de esas últimas palabras, escucho alejarse los pasos de Red. Se puso de pie y se vio en el espejo colocado arriba del lavabo. Sus ojos estaban rojos y sus mejillas mojadas. No podía precisar el momento exacto en que comenzó a llorar. Se limpio rápidamente la cara y salió del baño. Lo último que quería era a un Red preguntando porque lloraba. Bajo las escaleras y una vez más salió al jardín, donde la fiesta continuaba. Dirigió su mirada hacia Red y Green, ambos sentados a la barra, platicando. Lanzo un suspiro y camino hacia ellos.
- Que bueno que ya regresaste – se alegro Red en cuanto la tuvo lo suficientemente cerca. Sin embargo, esa felicidad se opaco al notar la tristeza en la mirada de Yellow, esa misma tristeza con que lo veía desde hace un tiempo, la misma tristeza que pensaba haber eliminado en los últimos días. ¿Acaso hizo algo mal? ¿Hizo algo que entristeciera a Yellow?
- Vaya, parece que esta noche nuestras mentes están sincronizadas – señalo una voz burlona a su lado. Los tres voltearon a ver a Jake. Red rodo los ojos exasperado – Yo estaba a punto de decir lo mismo – le ofreció su mano a Yellow - ¿Me concede esta pieza, hermosa señorita?
- Está bien – acepto Yellow, agradecida porque Jake llegara en el momento preciso. Ya no quería estar cerca de Red, eso solo la hacía sufrir y no cabía duda en ello. En cambio, con Jake era diferente. No importaba lo que hiciera Jake, siempre la hacía sonreír y sentir feliz. Tomo la mano de Jake y ambos fueron a la pista de baile, ante la mirada de Red y Green. Green volteo a ver a su amigo. Red miraba con furia a Yellow y Jake, además de que sus manos estaban cerradas en forma de puños. ¿Celos?
- Voy al baño – anuncio Red antes de dirigirse al interior de la casa. Green lo siguió con la mirada estoicamente como ya era costumbre en él.
- Me da un Martini, por favor – pidió una voz llamando su atención. Al lado de él se encontraba Blue mirándolo con diversión, una vez más.
- ¿Martini? – inquirió Green.
- El Presidente de la Asociación Pokémon tiene uno y quise probarlo – respondió Blue, para después sentarse al lado del muchacho.
- ¿Ya te cansaste? – pregunto Green.
- Algo, pero no pienso detenerme hasta que amanezca – indico Blue – Además estoy buscando a Silver. No se va a salvar de bailar conmigo si eso tiene planeado.
- Su Martini – le dijo el encargado dejando una copa en la mesa.
- Si sigues así te vas a emborrachar – advirtió Green – Pensándolo mejor, sigue, verte borracha sería muy divertido.
- Que gracioso – dijo Blue tomando un trago de su bebida - ¿Y Red y Yellow?
- Yellow con Jake y Red en el baño – informo Green.
- Por un momento pensé que Red y Yellow pasarían toda la noche juntos, después de la canción que le dedico – hablo Blue desilusionada.
- ¿Canción? – inquirió Green sin entender.
- ¿No viste? Cuando bailaron, Red le pidió al DJ que pusiera "Yellow" de Coldplay – respondió Blue – Casi me da un ataque. Se veían como dos tortolitos enamora…
Acto seguido, Blue dejo caer la copa en su mano al suelo. Por suerte la copa no se rompió, pero si dejo todo su contenido sobre el pasto del jardín. Green, sin comprender porque la acción de Blue, busco con la mirada lo que llamaba la atención de la chica. No supo como su vaso no tuvo la misma suerte que la copa de Blue. En la pista de baile, llamando la atención de todos quienes los conocían, Yellow y Jake tenían sus labios unidos en un beso.
***** Minutos antes *****
Llegaron a la pista de baile y Jake comenzó a bailar. Él era adicto a las fiestas, a diferencia de Red y de ella. A él si le gustaba el bullicio de la gente. Si Red era muy diferente a ella, Jake era diametralmente opuesto. ¿Cómo un chico como Jake se enamoro de una chica como ella? No podía explicárselo. Jake la tomo de las manos
- Déjate ir – le dijo Jake en su mismo tono seductor.
- No sé bailar – señalo Yellow.
- Bailar no es gran ciencia y mucho menos en una fiesta – indico Jake – Lo único que debes de hacer es moverte de un lado al otro, saltar, girar, etc. Anda, solo suéltate – Yellow hizo caso y comenzó a balancearse de un lado al otro. Jake sonrió – Sé que ya lo dije, pero repetirlo no hace daño. Hoy luces hermosa.
- Gracias – agradeció Yellow sintiéndose sonrojar.
Jake era por sobre todas las cosas, muy listo. Su madre, cada vez que la veía, siempre le repetía que debía de aprovechar todas y cada una de las oportunidades que la vida le diera y él seguía esa filosofía como línea de vida. Sus abuelos, con quienes vivía desde niño, siempre lo instaban a arriesgarse por todo lo que quería y él siempre lo hacía. No estaba acostumbrado a perder, es más, no recordaba alguna vez no haber conseguido algo que se propusiera. Y eso se aplicaba en cada aspecto de su vida. Por eso, minutos atrás, cuando vio a Yellow y a Red bailando, sintió por primera vez algo parecido a la derrota. No podía negarlo, y mucho menos después de leer un poco los pensamientos de Red: el campeón de Kanto al fin se dio cuenta de sus sentimientos por Yellow y pensaba decírselo a la pequeña Dex Holder. Y no solo eso, tenía la oportunidad perfecta para hacerlo. Sin embargo, cuando, en lugar de ver a los dos Dex Holders confesándose su profundo amor, vio a los líderes de gimnasio de Ciudad Plateada y Ciudad Azulona acercarse a los dos, y después de un rato de platica, ellos se fueron y Yellow huyó, Jake sintió alivio. Red había tenido una oportunidad de oro, no, no solo una, tuvo miles de oportunidades y no aprovecho ninguna. Él no era Red, él no dejaría pasar la única, probablemente la última, oportunidad que tendría de conquistar a Yellow.
- Oye, Yellow – la llamo Jake parando de bailar, ganándose la mirada de Yellow - ¿Ya te he dicho que me gustas?
- Si – asintió Yellow bajando la mirada.
- Eso es bueno, porque así no se verá tan raro lo que voy a hacer – dijo Jake. Yellow levanto la mirada extrañada.
- ¿Qué vas a hacer? – pregunto Yellow.
- Esto y espero no te enojes, si te enojas eres libre de golpearme – respondió Jake.
Jake se agacho y unió sus labios con los de Yellow. La chica, completamente en estado de shock, tardo en procesar lo que estaba sucediendo, mas, cuando su mente logro comprender que Jake la besaba en los labios, no supo qué hacer. Era su primer beso, lo cual convertía todo esto en un conjunto de sensaciones ajenas a ella. No sabía a ciencia cierta qué era lo que sentía, mucho menos si le gustaba o no la sensación de los labios de Jake sobre los suyos. De repente y sin saber porque, comenzó a corresponder el beso.
Se quedo estático, viendo la escena enfrente de él. Su pecho le dolía como si alguien acabara de atravesarlo con un puñal. Sus puños estaban cerrados con tanta fuerza que sus uñas no tardarían en atravesar su piel. Su corazón le exigía correr y separar a Yellow y Jake, darle una paliza a Jake y dejarle muy en claro que Yellow era suya, suya y de nadie más. Sin embargo, al ver que Yellow correspondía al beso, al ver que la pequeña Dex Holder no hacía ni el intento de separarse de Jake, cayó en cuenta de algo: No importaba si él amaba a Yellow con todo su corazón si ella no sentía lo mismo por él. Se dio la media vuelta y camino a la entrada de la casa, para después salir de ésta.
Jake rompió el beso y miro a Yellow, a la espera, por lo menos, de una bofetada. Claro, también estaba listo para salir corriendo en caso de que Yellow decidiera lanzar a sus pokémon en contra de él, pero esperaba no llegar a ese extremo. Yellow miraba a Jake con curiosidad.
- ¿Por qué hiciste eso? – pregunto Yellow aún sin comprender las motivaciones del chico.
- Me gustas, cuando a alguien le gusta otra persona normalmente la besa – explico Jake – Eres libre de golpearme o lo que tú quieras.
- No voy a golpearte – indico Yellow – No tengo por qué hacerlo – se sonrojo –, además no estuvo tan mal.
- Perdón, pero yo beso muy bien así que ese "no estuvo tan mal" es un insulto para mí – indico Jake seductoramente.
- Eres un tonto – dijo Yellow riendo.
- ¿Quieres ser mi novia? – propuso Jake, sorprendiendo una vez más a Yellow. La chica miro los ojos de Jake, encontrando no solo su mirada de autosuficiencia, sino también sinceridad. En verdad le estaba pidiendo ser su novia. ¿Quería ser su novia? Durante todos estos años, sus sueños e ilusiones amorosas fueron protagonizados por Red. Era difícil imaginarse con alguien más. Sin embargo, Red era un imposible, un amor platónico. Jake era una realidad, alguien alcanzable, alguien que la quería más que como amiga. ¿Quería ser su novia? Jake tenía todo a su favor, no solo era un gran entrenador, también era una gran persona. La quería y se preocupaba por ella. Siempre buscaba la forma de hacerla sonreír y cada una de sus palabras era medicina para su alma.
- Si – asintió Yellow con seguridad sonrojada. Jake se sorprendió, no se esperaba un sí, mas, si esa era la decisión de Yellow, no podía hacer otra cosa más que festejarla.
- Genial – se alegro Jake antes de juntar una vez más sus labios con los de Yellow, esta vez en un beso más corto – Ahora si, a bailar – y continuo bailando, como si nada hubiera pasado.
Green y Blue aún no salían de la sorpresa. Y es que era difícil no sorprenderse al ver a Yellow besando a Jake o a quien fuera.
- ¿Y esas caras? – pregunto una voz, llamando la atención de Blue y Green. Era Silver.
- A ti te buscaba – salto Blue poniéndose de pie. Tomo del brazo a Silver y lo arrastro a la pista del baile, haciendo caso omiso a las quejas del pelirrojo. Green se agacho para recoger la copa de Blue en el suelo, sintiendo lastima por Silver.
- Blue, sabes que no me gusta bailar – dijo Silver una vez que Blue lo soltó del brazo.
- Oh, vamos, ¿te vas a quedar toda la noche sentado como el amargado de Green? – inquirió Blue comenzando a bailar.
- Ese era mi plan – respondió Silver cruzándose de brazos.
- Pues, cambio de planes – hablo Blue y poniendo sus cara de niña buena añadió – Anda, hazlo por mí, Silver.
- Algún día tus chantajes dejaran de servir – señalo Silver volteando a ver a otro lado. Era incapaz de decirle no a Blue.
- Y hasta ese día, seguiré usándolos con gusto – anuncio Blue abrazando al muchacho del cuello. Por suerte Silver tenía un gran control de sus emociones, de lo contrario, su cara ya estaría de un color rojo intenso en ese momento.
- ¿Quiere algo más, señor? – le pregunto el encargado del bar en cuanto dejo su vaso vacio en la barra.
- Por ahora no – negó Green levantándose de su asiento.
Camino al interior de la casa y se acerco a la puerta del baño, la cual toco tres veces. Al no recibir respuesta, decidió subir al siguiente piso, para revisar el baño de arriba. Ahí tampoco estaba. Fue entonces que comenzó a preocuparse. Ya casi se cumplía media hora desde que Red anunciara su ida a baño y ya era hora que el muchacho no aparecía. Reviso cada uno de los cuartos de la casa, sin tener éxito. ¿En dónde estaría Red? Bajo de nuevo las escaleras y salió de la casa de Blue. Recorrió algunos metros hasta llegar a la casa de Red. De seguro estaría ahí, tomando un descanso del ruido característico de una fiesta, aunque escapar del ruido provocado por la fiesta de Blue era prácticamente imposible. Podía apostar que la música se oía hasta Ciudad Verde. Se acerco a la puerta y antes de tocar se detuvo. Pegado en la puerta se vislumbraba un pequeño papel. Green lo tomo entre sus manos y leyó su contenido, escrito con la caligrafía de Red.
Me voy a entrenar por un tiempo. Lamento no quedarme a tu fiesta Blue. No me busquen.
Red
Releyó las palabras de Red sin entender absolutamente nada. No era propio de Red desaparecerse así, de la noche a la mañana, y mucho menos durante un evento importante, como lo era la fiesta de Blue. Algo aquí no estaba bien. Y entonces, lo comprendió. Los cambios de humor de Red, su cercanía a Yellow, su desagrado a Jake, sus palabras de hace unos días. Blue tenía razón, siempre la tuvo. Red y Yellow estaban enamorados uno del otro. Con seguridad, Red vio a Yellow y Jake besándose y ese simple hecho lo hizo tomar la decisión de irse. No podía culparlo, nadie es capaz de soportar ver a la persona que ama besando a otro, aunque, si él fuera Red, habría reaccionado de otra manera. Metió el papel en uno de los bolsillos de su pantalón y emprendió su camino de regreso a la fiesta. Sorprendentemente, se encontró con Blue y Silver sentados a la barra platicando.
- ¿A dónde fuiste? Acaso pensabas irte de mi fiesta – le recrimino Blue, no bien se hubiera sentado en su lugar de antes.
- No, aunque no es mala idea – hablo Green sacando el papel de su bolsillo, entregándoselo a Blue – Fui a buscar a Red – volteo a ver al mesero mientras Blue y Silver revisaban la nota dejada por Red – Otro refresco, por favor.
- ¡¿Qué? – exclamo Blue - ¡¿Cómo se atreve a irse en medio de mi fiesta? – Green simplemente se encogió de brazos. Blue lanzo un resoplido – En fin, él se lo pierde. Vamos, Silver.
- Dijiste un baile – señalo Silver sin intenciones de moverse de su lugar.
- Por favor – pidió Blue usando de nuevo su cara de niña buena. Silver rodo los ojos y se puso de pie ofreciéndole su mano a Blue. La chica salto de su asiento, tomo la mano de Silver y una vez más lo arrastro a la pista de baile.
- Su refresco, señor – le indico el mesero ofreciéndole un vaso de refresco.
- Gracias – agradeció Green tomando el vaso con una mano.
Tomo entre sus dedos su copa llena de vino. La puso enfrente de ella, a la altura de su nariz, inhalando profundamente. Amaba el olor del vino y aún más tomarlo. Era una de las pocas cosas que disfrutaba con un deleite casi sagrado. Se acomodo en su lugar mientras tomaba un trago de su vino. Al mismo tiempo, su mirada recorría, como si de un halcón se tratara, la fiesta que sucedía debajo de ella. Se encontraba en una pequeña terraza, el punto más alto de la casa de Blue, vigilando. Esa era su orden del día, vigilar a una bola de adolescentes problemáticos.
- Y como siempre, vigilando desde las sombras – hablo una voz detrás de ella. No necesito voltearse, conocía de memoria esa voz, como también reconocía el tono de burla en ella.
- Es mi trabajo, que se le va a hacer – señalo Sird dejando su copa de vino en una mesa al lado de su silla. Al lado de la mesa, se encontraba colocada otra silla, en la cual se sentó su interlocutor.
- Así que te pasaste al bando de los buenos, eh, Sird – remarco Koga con una sonrisa burlona, mirando a la mujer a su lado.
- Yo no he hecho tal cosa – negó Sird sin mirar a Koga.
- Seguir las órdenes de un Dex Holder se considera pasarse al bando de los buenos – puntualizo Koga.
- Cállate, Elite Cuatro – soltó Sird, lo cual provoco una carcajada de parte de Koga.
- Y no me arrepiento, es bastante divertido ser parte de la Elite Cuatro – admitió Koga.
- ¿Esa es tu hija? – pregunto Sird señalando hacia abajo, exactamente a un punto en la barra en donde estaban Janine, líder de gimnasio de Ciudad Fucsia, junto con Falkner, líder de gimnasio de Ciudad Violeta.
- Si – asintió Koga con una sonrisa.
- Ya pasó el tiempo, la última vez que la vi tenía un año – hablo Sird – Ahora es una mujercita que disfruta la compañía de las aves.
- Ni me lo recuerdes – dijo Koga con disgusto – No me agrada para nada esa relación, pero no hay nada que pueda hacer.
- Matar al muchacho siempre es una opción – propuso Sird.
- Ya deje esos métodos, aunque podría considerarlo – expreso Koga tomando la botella de vino sobre la mesa, para después servirse en su copa – Supe lo que paso con Orm – Sird sintió un vacio en el estomago ante la mención de su viejo amigo. Ella y Orm eran inseparables desde el momento en que Madame Boss decidiera darles, a la corta edad de quince años, el título de las Bestias del Equipo Rocket. Su muerte le dolía, mas, demostrar emociones era un lujo que ella nunca se permitía, así fuera ante alguien como Koga, que también era uno de sus más fieles amigos. Para todos era la fría e inhumana Sird, incapaz de sentir cualquier sentimiento o emoción.
- De todas las muertes ridículas posibles, la suya se gana el premio – se burlo Sird.
- No lo creo – negó Koga – Te acuerdas de la muerte de Daco. Esa si fue ridícula.
- Cierto, me había olvidado de esa – apoyo Sird antes de echarse a reír junto con Koga. Burlarse de la desgracia ajena, esa era una característica que todos los miembros del Equipo Rocket, aún estando retirados, compartían.
- Realmente me sorprende verte aquí – admitió Koga al terminar de reír – Todos creíamos que en cuanto muriera Giovanni, tú serías la primera en presentar tu renuncia – tomo un trago de su vino – Tú y yo sabemos muy bien que Giovanni te dio el suficiente dinero para que pudieras vivir el resto de tu vida sin mover un dedo, sentada en una hamaca en cualquier parte del mundo. ¿Qué haces aquí? ¿Por qué sigues las órdenes de un adolescente de quince años que además es un Dex Holder?
- Tengo un plan – explico Sird – Me ganare la confianza de Silver, lo matare y me quedare con todo – tomo un trago de su vino - Sird, la jefa del Equipo Rocket. Suena bien, ¿no?
- Muy bien – acepto Koga divertido – Solo no te olvides de los amigos.
- Por supuesto que no, tú ya tienes tu lugar asegurado – indico Sird. En cuestión de segundos, los dos se echaron a reír una vez más. Hacer bromas en plena conversación, bromas que cualquiera tomaría como verdaderas sino conoce bien a Sird, era una de las características de la última Bestia del Equipo Rocket. A Koga le costó años diferenciar la verdad de la mentira en las palabras de Sird. Y es que la mujer podía mentir con tal seguridad, que era imposible saber si era verdad o mentira. Esa era una de las razones por las que Madame Boss le tomo cariño desde niña y la hizo una de sus favoritas. Giovanni haría lo mismo en su tiempo.
- En pocas palabras, estás aquí para cuidar a tu hijo – soltó Koga, desapareciendo cualquier expresión de la cara de Sird – Los hijos siempre son una buena razón para pasarse al lado de los buenos – Sird no dijo nada, simplemente continuo bebiendo su vino – Si es así, deberías de preocuparte por todos los generales que renunciaron.
- Son una bola de patéticos inútiles – hablo Sird – No veo por qué preocuparme por ellos.
- Serán patéticos e inútiles separados, pero si se juntan, podrían ser peligrosos, Sird – señalo Koga – Escuche rumores de que Archer está reuniendo a algunos generales.
- Archer es un idiota, además de cobarde – indico Sird – Le faltaría iniciativa y pantalones para conseguir algo.
- También escuche que ya cuenta con el apoyo de Ariana – informo Koga. Sird sintió revolvérsele el estomago. Odiaba a Ariana; su simple nombre le causaba malestar – Tú sabes muy bien lo peligroso que eso podría ser, en especial para Silver.
- Koga, tú nunca dejas de ser un exagerado – dijo Sird quitándole importancia a las palabras de Koga.
- No es exageración, es prevención – señalo Koga acomodándose en su asiento. Miro su copa y la alzo, acercándosela a Sird - ¿Un brindis?
- ¿Por? – pregunto Sird chocando suavemente su copa con la de Koga.
- Por nuestros hijos – respondió Koga causando una sonrisa de burla en Sird. Ambos tomaron un trago de vino. Koga volvió a acercar su copa a la de Sird y ella una vez más choco la suya con la de él – Por Orm – dijo Koga, para después tomar un trago de su vino cada uno, y por última vez unir sus copas, para un último brindis. Era una tradición entre ellos. Siempre que brindaban, era por tres cosas diferentes, aunque fueran simples estupideces – Por Giovanni – Sird lanzo una carcajada, antes de llevar su copa a sus labios y tomar el último trago de vino.
- ¿Pero quién está aquí? - pregunto Gold asustándola. Se encontraba sentada a la barra tomando un poco de refresco. Giro un poco para ver de frente al muchacho, quien se sentó al lado de ella. - ¿Descansando, chica seria?
- Tengo un nombre, Gold – señalo Crys rodando los ojos.
- ¿Y el trío raro? - inquirió Gold buscando con la mirada a los Dex Holder de Hoenn
- Siguen bailando, pareciera que no se cansan – informo Crys.
- Es una fiesta Crys, cansarse no es una opción y menos antes de las doce – indico Gold. Acto seguido, se puso de pie. - ¿Qué dices, chica seria? ¿Bailamos? - Crys estuvo a punto de ahogarse con el refresco.
- ¿Ya te rechazaron todas las chicas lindas? - aventuro Crys.
- No, aún no – respondió Gold.
- Está bien – acepto Crys. Lo peor que podría pasar es que la dejara en medio de la pista de baile sola, para después salir en persecución de alguna hermosa chica.
- Voy a enseñarte a bailar, chica seria – dijo Gold tomando de la mano a Crys para llevarla a la pista de baile. Crys sonrió. Una vez en la pista, Gold comenzó a bailar. Crys lo siguió enseguida. No tardo en notar que la mirada de Gold estaba estática sobre ella – Hoy te ves muy bien, Crys - Al escuchar eso, no pudo evitar sonrojarse.
- Si tú lo dices – dijo Crys tratándole de quitar importancia a las palabras de Gold. Para el criador era tan fácil decirle a una chica que se veía bien.
- Y lo digo en serio, aunque aún no sé si me agradan más tus colitas o tu pelo suelto – hablo Gold. Crys se sorprendió ante esas palabras – No importa, de todos modos te ves bien.
- Pues tú también te ves bien hoy – admitió Crys.
- Tú crees, yo extraño mi gorra – expreso Gold.
- Yo creo que te ves mejor sin gorra – hablo Crys, para después sonrojarse por completo al darse cuenta de que acababa de decir sus pensamientos en voz alta.
- Si tú lo dices – repitió Gold las palabras de Crys. Justo en ese momento, la música cambio a una más lenta. Gold se acerco a Crys y puso sus manos sobre su cintura.
- No me digas que también sabes bailar canciones lentas - se burlo Crys poniendo sus manos sobre los hombros de Gold, evitando pensar en que las manos de Gold estaban en su cintura. No recordaba jamás haber estado tan cerca del muchacho.
- Yo sé bailar de todo, Crys – aseguro Gold con una sonrisa de autosuficiencia – Si quieres te puedo dar clases a domicilio.
- No, gracias, tengo mejores cosas en las que gastar mi dinero – negó Crys sonriendo. Tampoco recordaba haber pasado tanto tiempo junto con Gold sin que alguno de los dos comenzara una batalla verbal.
- ¿Y cuando dije que te iba a cobrar? - murmuro Gold acercándose al oído de Crys, hecho que erizo la piel de la Dex Holder.
- Aún así, tengo mejores cosas en las que gastar mi tiempo – señalo Crys tratando con todas sus fuerzas mantenerse tranquila.
- Adicta al trabajo – murmuro Gold lo suficientemente audible para Crys.
- ¡No soy adicta al trabajo! - exclamo Crys alejándose un poco de Gold.
- Vamos, no podrías vivir un día sin hacer absolutamente nada – señalo Gold divertido.
- Por supuesto que sí – contradijo Crys.
- Deberíamos de apostarlo, ¿no? - propuso Gold acercando su cara peligrosamente a la de Crys.
- De ninguna manera, apostar contigo sería un error – puntualizo Crys.
- Entonces admites que no podrías vivir un día sin mover un solo dedo - soltó Gold triunfante.
- Piensa lo que quieras – hablo Crys sonriendo.
- Siempre hago eso – expreso Gold acercando más su cara a la de Crys. Ambos se quedaron viendo a los ojos en silencio, mientras bailaban. ¡Arceus! ¿Por qué Gold no podía ser así todo el tiempo? Y tan pronto como formulo la pregunta, la respuesta se le dio. Gold dejo de verla para mover su mirada hacia algo detrás de ella. Crys giro un poco la cabeza, justo en el momento en que una hermosa chica, más o menos de su edad, vestida lo más provocativamente posible, pasaba, guiñándole un ojo a Gold en el proceso.
- ¡Ve con ella si quieres! - exclamo Crys furiosa soltándose del agarre de Gold. Acto seguido, se dirigió al interior de la casa.
- ¡Crys, espera! - salto Gold, sin embrago, Crys no detuvo su paso hasta entrar a la casa - ¡Demonios! - maldijo Gold lanzando un pisotón al suelo – No puede pasar ni cinco minutos antes de que se enoje – metió sus manos a los bolsillos de su pantalón – Y yo que me espere todo este tiempo hasta que se quedara sola – lanzo un suspiro. Su mirada viajo por toda la fiesta, hasta detenerse en el bar.
- Es un idiota – murmuraba Crys mientras subía las escaleras para subir al siguiente piso de la casa de Blue.
- ¿Quién es un idiota? - pregunto alguien enfrente de ella. Crys se asusto y levanto la mirada, encontrándose con Sapphire.
- Gold – respondió Crys apoyándose en la pared – Estábamos bailando tranquilamente y a él se le ocurre voltear a ver a otra. Es un idiota.
- Creo que debe de ser algo de género – hablo Sapphire – porque Ruby también es un idiota. Se necesita ser idiota para olvidar una confesión de amor.
- Se necesita ser idiota para no darte cuenta de que la chica enfrente de ti está enamorada de ti – añadió Crys.
- Te apoyo, pero que se le va a hacer – dijo Sapphire – Al fin y al cabo, si fueran diferentes, no serían Ruby y Gold.
- Tienes razón en eso – apoyo Crys.
- Regresemos a la fiesta – dijo Sapphire – No es momento para estar amargándonos por nadie.
- Y menos por Gold – asintió Crys sonriendo.
- ¿Se puede saber que estás haciendo? - pregunto Silver mirando a Gold. No necesitaba escuchar la respuesta del chico, era más que obvio.
- Crys se enojo conmigo y no sé porque – informo Gold, para después tomarse de un trago el líquido en su vaso. Gold estaba sentado en una de las pocas mesas colocadas en el jardín, con vaso en mano y una botella enfrente de él.
- Porque eres un imbécil – señalo Silver sentándose al lado de Gold – y tomar no va a remediarlo.
- Tomate un trago conmigo, Silver – dijo Gold sacando de quien sabe donde otro vaso. Lleno el vaso, ofreciéndoselo a Silver.
- No, gracias – negó Silver. El alcohol y él no eran buenos amigos, y no porque alguna vez lo hubiera probado, sino porque conocía a la perfección lo que el alcohol podía provocar en una persona. Máscara de Hielo era un gran amante de las bebidas alcohólicas.
- ¿Me vas a dejar emborracharme solo? - pregunto Gold dolido.
- Si – asintió Silver.
- Mal amigo – puntualizo Gold, antes de tomarse una vez más de un solo trago el contenido del vaso.
- ¿Qué hacen? - pregunto Ruby llegando al lugar junto con Emerald. Ambos se sentaron a la mesa.
- Gold ha decidido emborracharse – informo Silver.
- Toma conmigo una copa, Ruby – pidió Gold ofreciéndole el mismo vaso que le ofreciera minutos antes a Silver.
- Olvídalo, si mi padre se entera, moriré – negó Ruby. Antes de subir a la avioneta, Norman había dejado muy en claro que si durante su estancia en Kanto hacia algo que pusiera en ridículo el nombre de la región Hoenn lo pagaría con creces. Tomando en cuenta que era su primera vez fuera de la región sin la supervisión de sus padres, la amenaza no estaba tan fuera de lugar.
- Si quieres yo la tomo – salto Emerald haciendo en ademán de tomar el vaso, mas Gold lo alejo de él.
- No, tú eres muy pequeño para andar tomando – indico Gold.
- ¡Tengo la misma edad que Ruby! - exclamo Emerald.
- Pues no lo parece – dijo Gold sorprendido, para después mirar a Ruby – Anda, chico cursi, solo una copa.
- Dije que no – repitió Ruby – Si quieres emborracharte, hazlo solo.
Una hora después...
- ¡No tienen ni la más remota idea! - exclamo Ruby golpeando la mesa con sus puños. Silver y Emerald miraban entre la incredulidad y la diversión a Gold y a Ruby. Ambos Dex Holder estaban borrachos, claro, Gold mucho más que Ruby. Por lo menos había que felicitar al coordinador por tener más autocontrol.
- ¿De qué? - pregunto Gold tomado por sorpresa por el repentino golpe.
- ¿Saben lo horrible qué es? ¿Lo difícil, lo desesperante? - pregunto Ruby completamente fuera de si. Silver y Emerald se vieron entre si.
- ¿De qué hablas? - pregunto Emerald sin entender nada. Hace unos segundos estaban hablando sobre los profesores pokémon, cuando de repente, al escuchar el nombre del profesor Birch, Ruby simplemente estallo.
- Cada vez que me pregunta... una y otra vez... no deja de preguntarlo – dijo Ruby tomándose la cabeza.
- Ruby, no te entendemos nada – señalo Gold sirviéndose lo poco de líquido que quedaba en la botella. No era la botella del principio. Esta ya era su segunda botella.
- ¿Saben lo difícil que es hacerte el amnésico? - pregunto Ruby – Cada vez que me pregunta: "Te acuerdas de lo que paso en la Isla Espejismo", tengo que decir "No tengo idea de lo que me estás hablando", cuando sé perfectamente de lo que me está hablando.
- ¿Eso quiere decir que recuerdas lo que paso en la Isla Espejismo? - inquirió Emerald. No tenía idea de que había pasado en la Isla Espejismo, pero ese tema era una de las principales razones por las que llegaban a pelear Ruby y Sapphire.
- ¡Por supuesto que lo recuerdo! - admitió Ruby - ¿Cómo demonios se me va a olvidar algo así?
- ¿Y qué paso? - pregunto Gold curioso.
- No te interesa – respondió Ruby con rudeza, algo no muy natural en él.
- ¿Y por qué no le dices que lo recuerdas? ¿Para qué te haces el amnésico? – inquirió Emerald tratando de comprender el comportamiento de su amigo.
- No puedo decírselo – negó Ruby con tristeza – Si lo hiciera ahora, después de cuatro años de mentirle, Sapphire no me lo perdonaría nunca. Tampoco sabría cómo explicarle porque le mentí en un principio.
- ¿Y por qué lo hiciste? – pregunto curioso Gold.
- ¡Tenía once años! ¡¿Quien a los once años está listo para tener una relación amorosa? – exclamo Ruby - ¡Me asuste! Además… - dejo de hablar y bajo su mirada.
- ¿Además qué? – trato de continuar la conversación Gold.
- Nada – negó Ruby.
- Tú no estás hecha para este tipo de eventos – señalo Jake al ver a Yellow bostezar. Ambos estaban en la pista bailando.
- No, sin contar que la música me provoca dolor de cabeza – señalo Yellow – Creo que mejor ya me voy a acostar.
- ¿Te vas a quedar aquí? – pregunto Jake. Yellow asintió.
- Blue me dijo que me quedara aquí, para que no regresara tan tarde a mi casa – explico Yellow.
- Buena idea – admitió Jake antes de besar a Yellow en los labios. La chica correspondió al beso, no muy segura de cuáles eran los sentimientos que besar a Jake le provocaba.
- Voy a despedirme de Blue – anuncio Yellow en cuanto se separaron.
- Te acompaño – dijo Jake ofreciéndole su brazo. Yellow lo tomo con una sonrisa, para después comenzar su búsqueda de la festejada.
Una pequeña vocecita en su cabeza le decía que la pista de baile se veía muy bien después de todo, lo cual era bastante extraño, viniendo de él. Incluso una parte de él esperaba que Blue apareciera con sus incesantes propuestas, para decir que sí. Eso era aún más extraño. Green lanzo un suspiro, dejo su vaso de limonada sobre la barra y se puso en pie. El simple acto de ponerse en pie le provoco tal mareo, que estuvo a muy poco de caerse al suelo. Se agarro de la barra, mientras recuperaba el equilibrio lentamente. ¿Qué demonios le sucedía? Él jamás había sufrido de mareos. Se volvió a sentar en su lugar. Acto seguido, tomo su vaso de limonada y le dio un trago. Levanto la mirada al notar que el mesero más cercano a él no dejaba de mirarlo. Y entonces, lo comprendió todo. Dejo su vaso en la barra con una lentitud de muerte, sin dejar de ver al mesero, quien comenzaba a notarse nervioso.
- ¿Cómo está mi aguafiestas favorito? - pregunto Blue al llegar a su lado. Green quito su mirada del mesero y la paso a Blue. La chica lucía muy despeinada.
- Bien – respondió Green tranquilo.
- ¿Me da una limonada? – pidió Blue al mesero. Éste asintió aún nervioso, hecho que extraño a Blue, aunque decidió no tomarle mucha importancia y regreso su mirada a Green - ¿Y ya lo pensaste mejor? ¿Vas a bailar conmigo?
- No – negó Green.
- Eres increíble, Green – expreso Blue.
- Blue – la llamo una voz enfrente de ellos. Ambos voltearon para ver a Yellow y Jake.
- Pero mira quienes están aquí, si son los tortolitos más lindos de la fiesta – anuncio Blue, provocando un sonrojo en Yellow y una sonrisa de autosuficiencia en Jake.
- Solo quería avisarte que ya me voy a acostar – informo Yellow.
- ¿Tan temprano? – pregunto Blue desanimada.
- Son las once de la noche Blue, ya paso mi hora de dormir hace mucho – señalo Yellow.
- Bueno, ya te contare mañana como estuvo el resto de la fiesta – aseguro Blue con una sonrisa. Yellow asintió son una sonrisa, sonrisa que desapareció enseguida.
- ¿Saben algo sobre Red? Después de que bailamos ya no lo volví a ver – pregunto Yellow. Realmente le preocupaba la repentina desaparición de Red.
- Ya sabes que él no es mucho de estas cosas, prefirió irse a descansar – mintió Green. No tenía deseos de arruinar la felicidad de Yellow en ese momento. Blue asintió en apoyo.
- Bueno, ya lo veré mañana – dijo Yellow sonriendo de nuevo.
- En ese caso, vamos, que tú cama te espera, princesa – hablo Jake en tono caballeresco, haciendo reír a Yellow.
- Buenas noches – se despidió Yellow, antes de que ella y Jake se dirigieran al interior de la casa.
- Hacen tan linda pareja – señalo Blue – Aunque me sigue gustando más la pareja de Red y Yellow.
- Su limonada, señorita – anuncio el mesero, ofreciéndole un vaso lleno del antes mencionado líquido.
- Gracias – agradeció Blue haciendo el ademán de tomar el vaso, sin embargo, Green fue más rápido, tomo el vaso de manos del mesero, para acto seguido, ante la mirada de Blue, tomar un trago de él. No necesito tomar más, con un solo trago pudo notar que el sabor era diferente al de su limonada. Poso el vaso sobre la barra, con una mirada asesina sobre Blue. La chica trago saliva lentamente, sabía perfectamente que acababa de ser descubierta.
- ¿Tienes algo que decirme, Blue? – inquirió Green con una voz tan tranquila, que asusto a Blue.
- Está bien – acepto Blue lanzando un bufido, al tiempo que cruzaba sus brazos sobre su pecho – Le ordene a los meseros que le pusieran alcohol a todas las bebidas que pidieras.
- ¡¿Por qué? – salto Green incapaz de mantener la compostura. Tomando en cuenta que, según sus cálculos, ya llevaba inconscientemente más de botella y media ingerida de alcohol, mantener la compostura o cualquier aspecto que lo caracterizaba, era prácticamente imposible.
- Por no ayudarme en la organización de mi fiesta – explico Blue – Te dije que lo pagarías.
- ¿Y cuál era tu gran plan? – inquirió Green
- Que te emborracharas lo suficiente como para hacer algo ridículo enfrente de todos – respondió Blue.
- ¡Estás loca! – exclamo Green.
- Oye, es tu culpa por no mover un solo dedo para preparar esta fiesta – indico Blue – Todos ayudaron, menos tú.
- ¡Soy tu amigo, no tu sirviente, ni tu títere para que puedas manejarme a tu antojo! – señalo Green furioso - ¡Durante todo este mes no has hecho más que explotar a todos con tu ridícula fiesta!
- ¡Pues los habré explotado, pero por primera vez en nuestras vidas todos nos reunimos para algo que no era una catástrofe de proporciones mundiales! – exclamo Blue, sorprendiendo a Green - ¡Se supone que somos amigos, compañeros, y solo nos vemos cuando algún malvado está listo para acabar con el mundo! – bajo la mirada - Esta fiesta, la organización, no solo lo hice por mí, lo hice por todos. Creo que merecemos un momento de diversión antes de que aparezca otro loco con ganas de matarnos a todos – levanto su mirada, fijando sus ojos en los de Green – Quería que estuviéramos juntos todos, que esta fiesta no solo fuera mía, también de ustedes. Pero, como siempre, el gran Green es incapaz de hacer algo que no le dé un beneficio.
- ¿Y todas las veces que he salvado al mundo y en personal a ti? – inquirió Green – Eso no me aporta ningún beneficio.
- En fin, plan descubierto y arruinado – salto Blue, haciendo caso omiso a las últimas palabras de Green – ¿Ahora qué harás?
- Irme de aquí, antes de que termines matándome – respondió Green levantándose de su asiento.
- Ah no, tú no te vas de aquí sin bailar por lo menos una vez conmigo – negó Blue poniéndosele enfrente a Green. Éste rodo los ojos.
- Si bailo una canción contigo, ¿podre irme? - inquirió Green.
- Con mucho gusto – acepto Blue con una gran sonrisa. No le agradaba la idea de que Green se fuera de su fiesta, pero ya pensaría en algo para detenerlo después de que bailaran - ¿Vamos? - le ofreció su mano al muchacho.
- Vamos – accedió Green caminando hacia la pista de baile, con Blue detrás de él. Detestaba bailar, pero si eso le quitaba a Blue de encima lo haría con mucho gusto. Llegaron al centro de la pista de baile y Green volteo a ver a Blue – Una canción.
- Una canción – repitió Blue, para empezar a moverse al ritmo de la canción.
Bastaron unos segundos para que Green comenzara a seguirla, sorprendiendo a Blue y a cuantos conocían al muchacho. Y es que Green, a pesar de lo que cualquiera pudiera pensar, sabía bailar y muy bien, incluso se podría decir que mejor que Blue. En pocos minutos la pareja se gano la atención de todos los concurrentes, quienes comenzaron a rodearlos, sin dejar de hacer comentarios. Por su puesto, ni Green ni Blue se dieron por enterados de ser los causantes de tal conmoción. Ambos estaban lo suficientemente preocupados por el otro como para fijarse en el resto del mundo.
- Creo que ya bebí demasiado - señalo Gold tallándose los ojos.
- Yo también – hablo Ruby con la frente pegada a la mesa.
- ¿Ese es Green bailando o ya estoy sufriendo de alucinaciones? - pregunto Gold, señalando hacia la pista de baile. Todos voltearon a ver, para después esbozar su mayor cara de sorpresa. ¡Green estaba bailando con Blue, y bailaba muy bien!
- No puedo creerlo, en serio funciono – dijo Silver incrédulo. Él era el único al tanto del plan de venganza de Blue.
- ¿Qué funciono? - pregunto Emerald.
- Blue le ordeno a los meseros ponerle alcohol a todas las bebidas de Green – informo Siver.
- Eso muestra lo que el alcohol puede hacer – señalo Gold. Acto seguido, miro a Emerald como un padre ve a su hijo – Por eso, Rald, uno nunca debe de beber – se puso en pie, trastabillando un poco.
- Viniendo de ti, lo tomare en cuenta – asintió Emerald tratando de suprimir una risa.
- Voy por otra botella – anuncio Gold antes de salir en camino al bar. Los chicos lo siguieron con la mirada esperando a que en cualquier momento Gold se tropezara con sus propios pies, mas, el criador logro ir y regresar a la mesa sin recibir daño alguno.
- ¿Se puede saber que están haciendo? - inquirió una voz aprehensiva, ganándose la atención de los dex holders. Era Crys, acompañada de Sapphire. La primera tenía sus manos sobre sus caderas y miraba como mamá enojada a Gold; la segunda, resistía las ganas de echarse a reír.
- Tomando – respondió Gold sirviéndose líquido en su vaso - ¿Quieres un poco?
- No, gracias – negó Crys – Que linda imagen dan de los Dex Holders tú y Ruby.
- Yo no estoy tan mal – señalo Ruby acomodándose en su asiento.
- Esto le va a encantar a Norman – indico Sapphire suprimiendo una risa.
- ¡No le digas nada! ¡Me matara en formas que ni siquiera puedes imaginar! - salto Ruby volteándola a ver.
- Vamos, Sapphire, dejemos a los borrachos ahogarse en su bebida – dijo Crys, para después darse la media vuelta y caminar hacia la pista de baile.
- Solo trata de no ponernos en ridículo, Ruby – hablo Sapphire antes de seguir a Crys, sin dejar de reír.
- ¡Bien, váyanse, pero volverán, claro que volverán! - exclamo Gold recriminatoriamente, ganándose una mirada de extrañeza del resto de los dex holders.
- Esta buena la bebida, eh – se burlo Jake antes de tomar asiento en la mesa.
- ¿Un trago? - ofreció Gold sacando otro vaso, al igual que el de Ruby, de quien sabe dónde.
- Claro – acepto Jake – Hoy tengo que festejar.
La canción termino, seguida de una más lenta.
- Bueno, ya me voy – anuncio Green recuperando el aliento perdido.
- ¿No hablas en serio, o si? - salto Blue – No pienso dejar ir al mejor bailarín de esta fiesta – puso su cara de ruego - ¿Otra canción?
- Eso funcionara con Silver, pero conmigo no – señalo Green – Me voy.
- Por favor, Green, por una vez en tu vida que te diviertas el mundo no se va a acabar – argumento Blue – O me vas a decir que no te divertiste.
- Acordamos una canción – puntualizo Green, aunque mantenerse en eso era bastante difícil, tomando en cuenta que la pequeña voz en su cabeza le exigía quedarse y bailar con Blue toda la noche. ¡Maldito alcohol!
- Una canción más – pidió Blue, acercándose peligrosamente a Green. Estaba segura de que una oportunidad como esta solo se repetiría en el fin del mundo, por lo cual, no tenía planeado desaprovecharla. Green incapaz de negarse a la petición de Blue, la rodeo con un brazo y la acerco más a él, dejando sus caras a centímetros de distancia. Blue se sorprendió ante esto, sorpresa que aumento cuando Green decidió acercar su boca a su oído.
- Si me quedo, bailare contigo toda la noche, sin darte un solo minuto de descanso – susurro Green en su oído. Blue sintió como si una descarga eléctrica recorriera su espalda. Esto era más de lo que esperaba y tenía planeado – Si no tienes problema con eso, entonces me quedare.
- No tengo problema con eso – admitió Blue. Green no lo sabría nunca, pero el último mes no había parado de soñar con ella y Green bailando en su fiesta; esto si era un sueño hecho realidad.
- Entonces prepárate, cumpleañera – dijo Green separándose de ella, con una sonrisa de autosuficiencia dibujada en su rostro.
Existía una palabra que definía a la perfección sus sentimientos de ese momento: celos. Si, estaba muerto de celos. Era difícil no estarlo después de ver a la chica de quien estás enamorado bailar con otro por las últimas dos horas. Por extraño que sonara, más viniendo de él, en ese momento el trago ofrecido por Gold no se veía nada mal. Sin embargo, emborracharse no era una opción, no tenía intención de perder el control de sus acciones. Un ruido a su lado llamo su atención. Gold se acababa de levantar de la silla, casi incapaz de mantener el equilibrio, mas, eso no lo detuvo de emprender su camino hacia lugar desconocido. Silver, Ruby, Emerald y Jake, siguieron con la mirada a Gold, hasta verlo llegar a donde el DJ manejaba la música y el audio. En cuanto vieron a Gold platicar con el DJ, todos en la mesa presintieron lo que ocurriría. Silver fue el primero en ponerse en pie, para salir corriendo y detener a Gold, sin embargo, como ya era costumbre, Gold siempre le llevaba la delantera. La música se apago, hecho que llamo la atención de todos los invitados a la fiesta, los cuales voltearon a ver al DJ con interrogación. Otros más, giraban a ver a Blue, como si la chica supiera la respuesta.
- ¡Gold, bájate de ahí! - exigió Silver, llegando a la tarima sobre la que estaba la consola, justo en el momento en que Gold tomaba un micrófono de manos del DJ.
- Ahorita bajo, Silver, tranquilo – aseguro Gold en tono tranquilizador, provocando una mayor histeria en Silver. El pelirrojo hizo el ademán de subirse a la tarima, mas fue detenido por Gold, quien lanzo una de su pokébolas, liberando a Ataro, el cual se coloco enfrente de Silver para impedirle el paso.
- ¡Esto no es un juego, Gold! ¡Baja de ahí! - exclamo Silver. Gold le hizo un movimiento con la mano para que se relajara. Justo en ese momento Ruby, Emerald y Jake llegaban al lado de Silver.
- ¡Hola a todo el mundo! - saludo Gold amplificando su voz con la ayuda del micrófono. Todos los asistentes voltearon a ver a Gold, percibiendo inmediatamente que el muchacho ya no estaba en sus cinco sentidos.
- ¿Y ahora qué demonios piensa hacer? – murmuro Crys, a penas siendo oída por Sapphire a su lado.
- Antes que nada, quiero decirles algo – continuo Gold al ver que ya todos le prestaban atención - ¿Se habían dado cuenta de que el piso de mueve?
- Por Arceus – dijo Silver mirando hacia el cielo, al tiempo que Ruby, Emerald y Jake se echaban a reír, sin ser los únicos, pues la gran parte de los invitados también comenzaron a reír.
- Ya hablando en serio, tengo algo que confesar – hablo Gold callando todas las risas.
- Que no sea una estupidez, que no sea una estupidez – pidió Silver.
- Va a ser una estupidez, Silver – aseguro Ruby, alegrándose de no estar en el estado de Gold.
- Quiero que todos sepan, que estoy perdidamente enamorado – anuncio Gold. Todos miraron a Gold con cara de sorpresa.
- Ves, te lo dije – señalo Ruby.
- Estoy enamorado de la mujer más hermosa de este planeta – prosiguió Gold, para después levantar su mano y señalar hacia un punto en la pista de baile. Todos siguieron la señalización de Gold - ¡Crystal te amo!
Sabía a la perfección que todas las miradas estaban sobre ella. Una parte en su interior le decía que se fuera y la otra deseaba seguir escuchando al alcoholizado de Gold. Tal vez estuviera más inconsciente que consciente, pero eso no cambiaba el hecho de que siempre había querido escuchar a Gold decir esas palabras. Aunque hubiera sido mejor si las dijera en sus cinco sentidos.
- Muy bien, ya estuvo – dijo Silver antes de sacar a Sneasel, el cual se lanzo sobre Ataro, ambos cayendo de la tarima. Acto seguido subió la tarima y se coloco al lado de Gold.
- Crys, eres la mujer más hermosa del mundo. Frente a ti todas las demás son un asco – expreso Gold, justo antes de que Silver le arrebatara el micrófono y se lo pasara al DJ. Gold lo miro con cara de pocos amigos.
- Ponga música y no vuelva a prestarle el micrófono ni a este imbécil, ni a ningún otro borracho de esta fiesta – ordeno Silver mirando al DJ, quien solo asintió y continuo con su trabajo.
En cuanto vio a Silver tomar el control de la situación, ya nada le impidió seguir sus instintos e irse a esconder al interior de la casa. Adentro de esta, lejos de las miradas de todos, se dejo caer sobre uno de los sillones. No sabía a ciencia cierta si estaba dolida, furiosa o ambas cosas al mismo tiempo.
- Crys, ¿estás bien? – pregunto Sapphire tomando asiento a su lado.
- No, no estoy bien – negó Crystal tapando su cara con sus manos.
- Esto es malo – señalo Blue, separándose de Green muy a su pesar – Ya sé, tú vas con los chicos a tratar de controlar a Gold y yo voy a buscar a las chicas.
- Silver puede encargarse del borracho y Sapphire puede encargarse de Crys – indico Green, sin deseos de dejar ir a su pareja de baile.
- Pero que egoísta eres, Green – se burlo Blue, para después dirigirse al interior de su casa, dejando a Green sin más opciones que ir a controlar al resto de los Dex Holders.
- ¡Estaba en medio de una confesión! – exclamo Gold.
- Estabas ridiculizando a Crys, Gold – indico Silver, antes de bajar de la tarima.
- Yo no haría eso – negó Gold siguiendo a Silver. Sin embargo, al intentar bajar de la tarima, cayó al suelo, dándose un buen golpe. Ruby y Emerald enseguida lo ayudaron a levantarse – Que raro, habría jurado que la tarima era más grande.
- Vamos a la mesa, antes de que te hagas daño o le hagas daño a alguien – hablo Silver tomando de la camiseta a Gold. Éste se zafo del agarre de Silver.
- No, antes debo de ir con Crys – expreso Gold haciendo el ademán de ir a buscar a la Dex Holder, mas Silver se le puso enfrente.
- Olvídalo, no voy a dejar que te le acerques a Crys en ese estado – negó Silver, para después tomarlo otra vez de la camiseta y prácticamente arrastrarlo hasta la mesa donde habían pasado las últimas horas sentados y emborrachándose.
- Eres malo, tú no entiendes lo que es estar enamorado – espeto Gold justo en el momento en que Silver lo sentaba a la fuerza a la mesa.
- Eres la desgracia de los Dex Holders, Gold – puntualizo Green al llegar a la mesa.
- Tú ni hables, bailarín, que estás igual de borracho que yo – soltó Gold.
- Buen punto – admitió Green.
- Pues yo no sé ustedes, pero yo creo que Gold es valiente – comento Jake. Al muchacho ya se le notaba también estar bajo los efectos del alcohol – No cualquiera se le declara a la mujer que ama.
-Deja de apoyarlo – lo regaño Silver.
- Es la verdad – continuo Jake – Todos ustedes son unos cobardes, comenzando con el inútil de Red – señalo a Silver – Tú deberías de ir con Blue a declararle tu amor – señalo a Ruby – Tú ve con esa chica, dile que lo recuerdas y que la amas – señalo a Emerald – Y tú dile a ese tal Wally que te encanta y que quieres repetir el beso.
Todos los presentes se quedaron viendo a Jake con la boca abierta. El "chico psíquico" tardo un poco en darse cuenta lo que acababa de hacer.
- Perdón, esto de leer las mentes es involuntario, y más con media botella encima – se disculpo Jake, para después alejarse de los Dex Holders antes de sufrir las represalias.
- ¿Wally? – pregunto Ruby, en cuanto recupero la conciencia, viendo a Emerald. Éste se sonrojó con gran rapidez.
- ¡No tengo idea de que está hablando! – exclamo Emerald, antes de irse también.
- Eso explica la desaparición – comento Ruby tranquilamente.
- ¿Te gusta Blue? – inquirió Gold con un nuevo trago en la mano.
- ¡Eso no te interesa! – exclamo Silver quitándole el trago de las manos a Gold.
- ¡Es un idiota! – repetía Crys por decima vez, mientras caminaban de un lado al otro - ¡Es un idiota!
- Tranquilízate, Crys – dijo Sapphire en un intento de calmar a la Dex Holder.
- ¿Cómo estás? – pregunto Blue entrando a la sala.
- ¿Cómo demonios crees que estoy? – regreso la pregunta Crys.
- Cálmate, Crys – la tranquilizo Blue – Piensa en el lado positivo, Gold te declaro su amor.
- ¡Eso no fue una declaración! ¡Fue una estupidez de Gold borracho! – corrigió Crys – De seguro solo lo hizo porque le pareció divertido.
- Pues yo no sé, pero recuerda lo que dicen: los niños y los borrachos nunca mienten – señalo Blue tratando de contentarla.
- Los niños y los borrachos nunca mienten – repitió Sapphire en un susurro, al tiempo que un plan comenzaba a formularse en su cabeza – Ahora vuelvo – anuncio. Acto seguido, regreso al exterior de la casa, topándose con Emerald en la entrada.
- ¿Cómo estás, Crys? – pregunto Emerald.
- ¡Mal! – respondió Crys.
- Oh, Crys, vamos – hablo Blue – Es una fiesta, las fiestas son para estar felices, no para enojarse – tomó del brazo a Crys – Anda, vamos a afuera a divertirnos. ¿Qué dices?
- Yo no vuelvo a salir con Gold en ese estado – negó Crys.
- No te preocupes, Silver lo tiene controlado, no va a dejar que se te acerque – aseguro Emerald en tono tranquilizador. Crys lo considero un momento. No tenía deseos de regresar a la fiesta, pero sería una estupidez irse después del espectáculo dado por Gold. Eso solo demostraría lo mucho que le había afectado y eso era lo que menos deseaba.
- Está bien – acepto Crys, forzando una sonrisa.
Existían dos probabilidades. La primera, que su plan funcionara y al fin hiciera confesar a Ruby; la segunda, que Ruby volviera a negarlo. Se acerco a los chicos, quienes trataban de hacerle entender a Gold que por ningún medio se acercaría a Crys hasta que recuperara la consciencia.
- Ahora si la hiciste, Gold – dijo Sapphire uniéndose a la plática.
- ¿Dónde está Crys? – inquirió Gold casi en una súplica.
- Adentro, enojada, ¿Qué esperabas después de lo que hiciste? – respondió Sapphire.
- Yo no hice nada – señalo Gold, antes de dejar caer sobre la mesa su cabeza, asustando a todos los presentes, quienes temían que hubiera sufrido una contusión. Sin embargo, Gold hablo, calmando a todos – Yo solo le dije lo que siento.
- Pues hay modos para hacer ese tipo de cosas – indico Silver.
- ¿Y cómo lo vas a hacer con Blue? – pregunto Gold levantando la cabeza.
- Vuelve a nombrar a Blue y te juro que vas a desear jamás haberme conocido – amenazo Silver, con un poco de rojo en las mejillas.
- Cómo crees que voy a desear jamás haberte conocido, Silv – dijo Gold abrazando al pelirrojo con un brazo – si tú eres mi amigo, mi hermano, sangre de mi sangre, mi compadre – abrazo por completo a Silver, quien no supo qué hacer – Yo te quiero mucho, Silver.
- Muy bien, ya tuve mi dosis de estupidez por hoy – dijo Green poniéndose de pie – Yo me voy.
- No te vayas – pidió Gold, mientras soltaba a Silver – No sientas celos de Silver, también te quiero a ti.
- ¿Y a mí? – pregunto Ruby a punto de echarse a reír por la actitud de Gold.
- A ti también – respondió Gold, colocando su mano sobre el hombro de Ruby – Yo los quiero a todos.
- Yo me largo – dijo Green fastidiado.
- Tú no te largas a ninguna parte – negó Blue llegando a su lado en la mesa, para después agarrarlo de la mano y arrastrarlo a la pista de baile.
- Ese si es amor – dijo Gold, pasando su brazo detrás del cuelo de Silver - Lo lamento, hermano.
- Yo también lamento que Crys no quiera nada contigo – hablo Silver.
- ¡Crys! – exclamo Gold antes de echarse a llorar, ante la mirada perpleja de Silver, Ruby y Sapphire.
- Muy bien, esto ya me asusto – dijo Sapphire, lista para poner su propósito en marcha – Vamos a bailar, Ruby.
- Con mucho gusto – acepto Ruby, poniéndose de pie como un rayo. Ambos Dex Holder se fueron, con dirección a la pista de baile.
- Arceus, este si va a ser un momento para recordar – comento Silver esforzándose demasiado por no echarse a reír enfrente de su triste amigo.
- Esta vez Gold si se paso – hablo Sapphire, una vez que ella y Ruby ya estuvieran en la pista de baile.
- Lo peor, es que para mañana no se va a acordar de nada – señalo Ruby, al tiempo que comenzaba a bailar. Sapphire sonrió levemente.
- Ruby, ¿puedo preguntarte algo? – inquirió Sapphire.
- Lo que tú quieras – asintió Ruby.
- ¿Recuerdas lo que paso en la Isla Espejismo? – pregunto Sapphire con la palabra esperanza escrita en cada facción de su rostro. Ruby puso cara de sorpresa, al tiempo que se quedaba estático.
- Sapphire, he respondido tanto esa pregunta, que me sorprende que sigas preguntando – admitió Ruby – No sé de qué me estás hablando – repitió su respuesta de siempre, odiándose de inmediato, pues los ojos llenos de esperanza de Sapphire se opacaron al instante. Tan solo unas horas atrás se había quejado por tener que mentirle a Sapphire y una vez más lo volvía a hacer. Y es que era imposible para él no hacerlo. Era incapaz de decir la verdad, pues estaba seguro de que en cuanto lo hiciera, perdería a Sapphire para siempre.
- Tienes razón, ya no sé ni para que pregunto – apoyo Sapphire, desilusionada. Ya debería de estar acostumbrada a recibir siempre la misma respuesta, sin embargo, no podía evitar seguir preguntando, en caso de que en cualquier momento la respuesta fuera diferente. Fingió una sonrisa – En fin, que siga la fiesta.
- Si – asintió Ruby, al tiempo que los dos comenzaban de nuevo a bailar.
- Esto es una fiesta – salto Gold, parando de llorar. Silver rodo los ojos.
- No, ¿en serio?, no me había dado cuenta – dijo Silver con sarcasmo.
- Uno debe divertirse en las fiestas – señalo Gold, levantando su puño en el aire.
- Normalmente así debe de ser – apoyo Silver.
- Vamos a divertirnos, Silvi – propuso Gold, parándose de su silla.
- Siéntate y deja de usar diminutivos conmigo – ordeno Silver desde su asiento.
- No, voy a divertirme – negó Gold. A continuación, se subió en la silla donde minutos antes estuviera sentado y de ahí se subió a la mesa. Silver se puso en pie al instante.
- ¿Qué haces? – pregunto Silver.
- Bailar – respondió Gold, justo antes de empezar a bailar como loco sobre la mesa.
- ¡Gold, bájate de ahí! – exigió Silver por segunda vez en la noche.
- Bájame – lo reto Gold sin dejar de moverse.
- No voy a seguirte el estúpido jueguito – señalo Silver tomando su distancia de la mesa.
- ¿Qué hace? – pregunto Ruby, llegando al lugar junto con Sapphire.
- No escucharme – indico Silver, cruzándose de brazos.
- Sapphire, Ruby, dejen al amargado de Silver y suban – dijo Gold.
- Ni loco – negó Ruby. En ese momento, salido de quien sabe dónde, Explotaro tomo a Ruby de la cintura y lo dejo sobre la mesa - ¡Estás loco!
- No, estoy bailando – corrigió Gold, tomando a Ruby de los brazos – Anda, baila.
- Por supuesto que no – negó una vez más Ruby.
- No es tan mala idea – hablo Sapphire, al mismo tiempo que subía a la mesa también – Digo, no hay ninguna regla que prohíba bailar sobre las mesas.
- ¡Son reglas implícitas de educación! – exclamo Ruby.
- Oh, no te preocupes, Ruby – lo calmo Sapphire – Norman no se va a enterar de nada – acto seguido, Sapphire comenzó a copiar los pasos de Gold, ante la mirada de incredulidad de Silver y Suby.
- ¿Tú también estrás borracha? – pregunto Silver.
- No, así es ella normalmente, incivilizada – respondió Ruby.
- Niña – lo señalo Sapphire.
- Salvaje – puntualizo Ruby.
- Nada de peleas, es un momento de alegría y felicidad – intervino Gold abrazando a los dos por el cuello – Déjense llevar por la música, por el amor, por la paz.
- Estoy de acuerdo – apoyo Sapphire, para después bailar, siendo seguida por Gold. Ruby los miro por un rato, antes de encogerse de hombros, decidiendo que no había nada de malo en bailar sobre una mesa, para unirse al baile de Sapphire y Gold.
Silver cerró los ojos, negando con la cabeza, en un acto de apagar todo intento homicida dentro de él, sin embargo, por razones que ni él mismo pudo precisar, enseguida, comenzó a reír como no recordaba haberlo hecho en toda su vida.
¡Hola! Aquí está la tan esperada fiesta de Blue. Espero que les haya gustado y que haya podido cubrir todas sus espectativas. Quiero agradecer a Joey Hirasame, a Danyeda Goofy Panterita, a sayato y a Andy Elric por sus comentarios y por seguir leyendo. Este capitulo es para ustedes. Espero poder actualizar pronto, nada más para que vean como quedaron nuestros queridos Dex Holders después de la fiesta.
Adiós ;)
