Capítulo 7: Cambios del tiempo y la Enfermedad

Al término de las clases, tomaban un camino conocido que los guiaba a la antigua mansión de Clow. Sakura, Tomoyo y Meiling iban juntas adelante, mientras que Eriol y Shaoran las seguian un poco alejados. Todos conversaban entre sí.

- Oye, Daidouji, cuéntanos que ocurrió - dijo Meiling, curiosa.

Tomoyo contó todo lo que había sucedido la noche anterior, y sus oyentes quedaron emocionadas.

- Te felicito, Tomoyo - le dijo Sakura, contenta.

Mientras tanto, Eriol y Shaoran conversaban.

- ¿Por qué motivo nos invitaste a tu casa, Hiragizawa? -

- Puedes llamarme Eriol, Li. Solamente para pasar un rato entre amigos. Todo lo referente a las Cartas Legendarias de Clow se dijo en la casa de Sakura -

- ... -

- Se que estabas por preguntármelo, así que decidí contestar - Eriol, diciendo esto, se dibujó en su rostro una de sus clásicas sonrisas enigmáticas. - Por cierto... - Eriol cambió su expresión rápidamente para ponerse serio - ¿Has visto a los guardianes de Sakura últimamente ¿Ocurrió algo? -

Shaoran recordó, al oír esa pregunta, las preguntas que Yue le formuló la noche anterior, por lo que se lo comentó a Eriol.

- Me lo imaginaba - murmuró para sí. Era de imaginarse que eso ocurriría, ya que su guardiana le había preguntado exactamente lo mismo, y se le veía la curiosidad que reflejaba al hablar del asunto.

- ¿Disculpa? - preguntó Shaoran.

- No ocurre nada. Solo deseaba saber - dijo Eriol. La conversación había terminado justo a tiempo, al detenerse todos ante el portal de la mansión. Eriol la abrió mágicamente, entraron, dirigiéndose hacia el edificio, mientras éste cerraba el portal con el mismo método de cuando lo abrió.

Entraron, caminaron por el largo pasillo y llegaron al comedor, el cual estaba dispuesto para el té. Tomaron asiento mientras Nakuru servía el té. Para sorpresa de todos, Kero, en su forma falsa, y Yue, se encontraban allí. Yue estaba sentado al lado de Clow, pero era evidente que no comería, fue por eso que Nakuru no le sirvió, al saber ese detalle. Spinnel se encontraba en su forma falsa, totalmente ebrio, peleándose con Kero por un apetitoso dulce. Era de esperarse que Kero, enfadado por la actitud indiferente del felino negro por la comida, lo hubiese atragantado con una galleta, provocando la ebriedad del pobre Spinnel.

- No han cambiado nada ninguno de los dos - comenta Eriol, al ver la divertida escena. - Sin embargo, el tiempo ha surtido efecto en alguno de ustedes - dijo, posando su atenta mirada en cada rostro familiar, para terminar mirando dulcemente a Tomoyo, quien le devolvió la mirada con la misma expresión.

Ella nada dijo. El solo hecho de verle la hacía ruborizarse bonitamente, reflejando que los cinco años que pasaron había modificado su persona, convirtiéndola en toda una señorita de su edad, llevando casi siempre su cabello trenzado, contrariamente a su costumbre anterior. Sus ojos conservaban el encanto de niña, pero en su rostro se veía claramente la madurez que había adquirido con el paso del sabio tiempo, además de un poco, solo un poco, de cordura, aunque era inevitable que explotara de la emoción que la caracteriza, siempre que se ponía a mirar los videos de Sakura y sus luchas.

Meiling reaccionó al oir aquello. "- De alguna manera... - pensaba - De alguna manera, creo que yo también he cambiado -". Y estaba en lo cierto, ya que se veía claramente los cambios. Los más evidentes eran los de su corazón. Nayoki había cambiado sus sentimientos de ella hacia su primo. Ahora sentía un profundo afecto y la amistad que los unía era visible. Nayoki era ahora el ser querido de Meiling, alguien especial a quien amar con toda el alma. Por otra parte, al igual que Tomoyo, Meiling conservaba algunos rasgos intactos. Sus ojos reflejaban más tranquilidad que antes, al igual que se había adquirido la paciencia como consuelo, para esperar a Nayoki. Seguía usando el mismo peinado que la hacía única y que la particularizaba. Se había convertido en una hermosa joven, aunque aún disfrutaba la suerte de no haber madurado del todo.

"- ¿Yo pude haber cambiado? - pensaba Sakura. - Si cambié, no me dí cuenta de ello -". De hecho, cambió. Se hizo un poco más distraída y, para sorpresa de los que la conocen, era más valiente y corajuda que antes, tanto que, por increible que parezca, había dejado de temerle a los fantasmas. Por otra parte, había mejorado bastante en lo que respecta a las matemáticas. Su poder había aumentado considerablemente, ya que, como se veía lógicamente, Yue estaba con sus poderes intactos. Seguía manteniendo ese hermoso rostro de niña, pero, por alguna misteriosa razón, se veía como el rostro de una joven de su edad. Su cabello ahora llegaba hasta por debajo de sus hombros, lo que la hacía más bonita para los ojos de cierto muchachito...

Hablando de Roma... Shaoran se había convertido en un muchacho aún más fuerte que antes. Sus poderes también habían aumentado, ya que había estado practicando su magia constantemente. Ya no se debilitaba tan fácilmente como antes. Por otro lado, su seriedad no le había abandonado y se había vuelto un poco más protector con los seres queridos que le rodeaban. Al igual que Sakura, él había mejorado en la asignatura de Japonés. Sus expresivos ojos seguían teniendo el mismo brillo que obtenían al pensar en el objeto de su amor. Era evidente que la felicidad que esto le provocaba lo hiciera sonrojarse, sin perder esa costumbre con los años. Su gran amistad con Meiling le había proporcionado un cariño hacia su prima, más como hermano mayor que como primo, aunque por supuesto, que era su amigo ante todo.

Yue conservaba sus rasgos y características. Seguía protegiendo a Sakura como siempre lo hizo. No era necesario que se obligara a cumplir la promesa que le hizo a Touya, ya que desde hace mucho tiempo que Yue había aprendido a quererla mas como amiga que como su ama. Más, por algún indescifrable motivo, deseaba con todo su corazón averiguar y aprender sobre le sentimiento que ella experimentaba con respecto a Shaoran. Yue veía que ese sentimiento era más poderoso que la magia, pero no sabía con exactitud la razón, como tampoco sabía el porque aparecía un ser en particular en su mente, cada vez que pensaba en ese tema...

Por otra parte, la reencarnación de Clow, al no ser Clow en sí, sino Eriol, también había cambiado. Aunque tenía la memoria y la experiencia de vida del poderoso mago, había algo que este no había hallado ni había experimentado: el amor mutuo e infinito entre dos personas. A diferencia de Clow, Eriol estaba experimentando ese sentimiento, lo que le hizo cambiar. Ahora era un poco más romántico con lo que respecta al trato con su amada Tomoyo. Su poder se hallaba intacto, manteniendo el altísimo nivel que lo diferenciaba, aún, de Sakura y Shaoran juntos.

Todos estaban comentando los distintos cambios de cada quien y de cual cambio se notaba más, cuando...

- ¡Una carta Legendaria de Clow! - exclamaron Sakura y Shaoran a la vez.

Sakura, Shaoran, Kero y Yue se habían levantado precipitadamente al sentir esa presencia. Era un poco lejana, pero la podían percibir desde allí. Rápidamente, Kero volvió a su forma original y siguió junto con los demás a Sakura, Shaoran y Eriol, quienes echaron a correr inmediatamente. Los guardianes de Eriol retornaron a sus verdaderas identidades, listos para proteger a su amo.

Sakura invocó su báculo y llamó a la carta Vuelo y Flote, y así, todos volaron hacia el lugar donde la presencia se sentía más fuerte. Finalmente llegaron. Se encontraban en un claro del bosque que está al lado del parque Pingüino. De repente, ocurrió algo inesperado. Tomoyo cayó, pero no estaba desmayada. En su rostro se veía reflejado el sufrimiento corporal que la hacía sentir terriblemente mal. Eriol corrió hacia donde se encontraba y se arrodilló a su lado, sosteniendo su cabeza. Sabía que la carta que estaban siguiendo había provocado aquello.

- ¡Sakura, ten mucho cuidado! - le gritó Eriol. En sus ojos se veía la desesperación. - ¡Esta es la carta Enfermedad¡La carta está atacando a Tomoyo! -

Sakura quedó petrificada al oír aquello.

- ¿¡Qué voy a hacer!? - preguntó angustiada y desesperada, a punto de echarse a llorar.

Alguien le puso una mano en su hombro.

- Sakura, por favor, no llores. Llorar no servirá de nada ahora. Debes pensar en un método para ayudarla - le dijo Shaoran, seriamente.

Sakura secó sus lágrimas, lo miró directo a los ojos y asintió decidida, aunque aún estaba un poco angustiada. Caminó hacia donde estaba Tomoyo y la observó. Estaba muy pálida y un sudor frío recorría su frente. Eriol estaba allí, secándole el sudor con su pañuelo. Miró a Sakura. Estaba seguro de que se le ocurriría algo para detener a la carta. Y era verdad. Sin previo aviso, Sakura empezó a pronunciar un conjuro.

- Permite que mi deseo se haga realidad ¡Deseo! - exclamó Sakura, invocando a la carta.

La carta, que se transformó en la niña alada, se dirigió hacia donde estaba Tomoyo y apuntó su varita hacia su corazón. Una esfera de luz oscura salió de allí, la cual revoloteó rápidamente, con la intención de escapar, pero Sakura invocó a la carta Aro, y la luz, finalmente, comenzó a tomar la forma de una cobra negra gigante de ojos color rojo sangre. Era la carta Enfermedad. La cobra no tenía escapatoria. Ella se dio cuenta de ello y por eso usó su último método. Tomando de sorpresa a Sakura, la carta lanzó esferas de luz oscuras que provenían de su boca, la cual tenía enormes colmillos. Sakura no perdió su tiempo. Usó a Escudo para proteger a todos, pero ella salió de la protección que la carta brindaba. Shaoran, al ver aquello, corrió tras ella, seguido de Kero y Yue.

- Sakura¿qué piensas hacer? - preguntó Shaoran.

- ¡Por favor, Shaoran, invoca tu espada y ayúdame a pelear! - Sakura solo se inmutó a contestar aquello, dejando a Shaoran medio confundido. Reaccionó enseguida e hizo lo que Sakura le pidió.

- Kero, por favor, cuida a Shaoran - le dijo Sakura.

Kero asintió y se posó a lado del descendiente de Clow, quien lo miraba sorprendido. Pero no había tiempo para dar lugar a las reacciones. Una esfera se acercaba hacia él peligrosamente, con intención de introducirse dentro. Shaoran no la había visto, y estuvo a punto de ser su víctima, si Kero no le hubiera cubrido con sus alas.

- Tú aún no me agradas, pero eres el objeto de la felicidad de Sakura y no permitiré que ella sufra por tu culpa¿me oíste? - Kero le había susurrado esto al oído.

Shaoran le sonrió y asintió. Otras esferas se acercaban, esta vez, hacia Kero. Shaoran invocó al dios del trueno y las destruyó.

- Protegeré a quien me protege. Sakura también te aprecia mucho y sufriría mucho si tú le faltaras - Shaoran le había susurrado este al oído del guardián, el cual quedó asombrado. En ese instante, los dos se sonrieron, haciendo un acuerdo sin palabras, del cual se engrendaría una nueva amistad.

De pronto, se oye un grito. Ambos voltean hacía donde habían escuchado el sonido. Sakura estaba esquivando a duras penas las esferas que la carta le lanzaba ferozmente. Kero le lanzó una bola de fuego, a la cual la carta hizo desaparecer con una enorme esfera que había salido de su boca, para defenderse. Era la oportunidad que Sakura esperaba. Invocó a su misteriosa carta. Esta envolvió a la carta y Sakura la selló. Al tener la carta en su mano, Sakura la observó solo un momento. Recordó entonces a Tomoyo.

Sakura corrió hacia ella. Cuando llegó, Tomoyo tenía los ojos cerrados. Eriol aún le estaba sosteniéndola, con una sonrisa en su rostro. Tomoyo abrió los ojos, al parecer estaba cansada.

- ¡Tomoyo! - exclamó Sakura, mientras se abrazaba a su amiga, llorando. Tomoyo, a pesar de estar agotada, se sentó en la hierba teñida en verde oscuro, por la noche que se había avecinado, y le acarició la cabeza, consolándola.

- Sakura, ya estoy bien, no te preocupes - le decía.

Sakura se separó y extendió una hermosa sonrisa de alivio en su rostro. De repente, Tomoyo reacciona.

- ¿Qué sucede, Tomoyo? -

- ¡Se me olvidó traer mi cámara de video para grabarte y un traje para que pudieras luchar! - dijo, decepcionada.

Sakura, que estaba de pie de nuevo, se cayó ante el comentario, al igual que todos. Estaban pensando en retirarse de allí, cuando...


Continuará...