Super Smash pertenece a Nintendo.

Pac Man pertenece a Namco.


Se detuvieron y observaron la ciudad. Varias luces estaban encendidas, así que seguramente más de la mitad de la ciudad estaba despierta, ahora que lo pensaba, ¿qué hora sería? Sonic silbó y observó lo enorme que era la ciudad, sería difícil encontrar a quien buscaban, aunque con su velocidad la tarea se simplificaba. Miró por sobre su hombro y miró a su compañero, el cual miraba la ciudad a una distancia un poco más lejos del risco donde estaban. Lo veía masajearse las manos con impaciencia y ajustarse los guantes cada cinco segundos.

Torció la boca, no es que Luigi le desagradara, el plomero vestido de verde era un gran amigo, un peleador de cuidado y una de las mejores personas que conocía, pero al hombre le faltaba confianza. Luigi solo iba porque se sentía obligado a ayudar, al parecer no le gustaba el título de veterano, título que apenas Sonic había conseguido y estaba fascinado con eso. Volvió la vista al frente, mirando la bulliciosa ciudad. Entre antes comenzaran, antes acabarían. Se giró y le realizó un gesto a Luigi, el plomero asintió y ambos bajaron de un salto.

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Autos yendo y viniendo, establecimientos a reventar, las calles inundadas. Sábado por la noche, sentía como la paz lo inundaba por dentro, inhaló y exhaló lentamente. Miraba con una sonrisa en los labios a la gente que pasaba frente suyo. Estaba solo, sentado en una cafetería; su mujer junto con su hija estaban en un centro comercial que estaba a unas cuantas calles y su hijo, bueno, él prefería pasar más tiempo con sus amigos que con el anciano de su padre. No lo culpaba, ya se había vuelto un padre aburrido, ya no vivía tantas aventuras como en su juventud.

Cerró los ojos y sacó con lentitud el aire que estaba en sus pulmones, ciertamente su vida se había vuelto algo aburrida; atesoraba cada momento en familia, lo adoraba, pero sin duda extrañaba la adrenalina corriendo por su cuerpo, la sensación de peligro. Y ahí estaba lo malo de haber sido un aventurero, ahora retirado sentía que nada llenaría el vacio que sentía. Abrió los ojos y se sobresalto ligeramente.

Frente suyo había dos… personas. Una de ellas era azul, quien estaba sentada en la silla que estaba frente suyo, la otra persona permanecía un poco más alejada y debía admitir que portaba un bigote asombroso. Intercaló miradas a ambos, curioso, jamás había visto seres así, eran simplemente asombrosos… Sonrió, iba a preguntar algo cuando uno de ellos habló, con una clara falta de respeto.

-¿Eres esta persona?-. Preguntó, sacando una fotografía y mostrándosela.

Pac Man la tomó y observó, era él, sin duda, pero varios años más joven. Sonrió al recordar de nuevo aquellos días, un sentimiento de nostalgia lo invadió. Un golpeteo captó su atención, levantó la mirada ligeramente y vio que quien estaba sentado frente suyo golpeaba la mesa con su dedo índice con cierto fastidio. El compañero de este se llevó una mano a la cara y se tapó, al parecer bastante avergonzado por la actitud de su compañero. Le regresó la fotografía.

Asintió ante la pregunta y sonrió. –¿En qué puedo ayudarles?-.

Un gruñido salió de la garganta del de azul, levantó los brazos con exageración y elevó la voz. –¡Al fin!-.

-Fueron treinta minutos, Sonic… No es para tanto-. Habló el de verde con paciencia y frunciendo las cejas.

-Muchas cosas se pueden hacer en treinta minutos, en ese tiempo ya conocería esta ciudad como la palma de mi mano-. Comentó Sonic, sin levantarse y mirando a Luigi, el plomero rodó los ojos.

Ciertamente habría sido más fácil usar la velocidad de Sonic para dar con quien buscaban, pero desde que llegaron a la ciudad Luigi se dio cuenta que no sería fácil; la gente de ese lugar se parecía demasiado y lo mejor era andarse con cuidado, no iban a atacar a cada persona que se les pasara enfrente y se pareciera, y vaya que todos se parecía. Dijera lo que dijera el erizo, había sido buena idea preguntar antes, y habían sido treinta minutos, Sonic exageraba.

Pac Man observaba en silencio, no entendía que pasaba entre esos dos, pero lo estaban buscando para algo. La jovialidad y descaro del que correspondía al nombre de Sonic contrastaba con el bajo perfil que mantenía y paciencia el otro, un par de amigos bastante graciosos. Soltó una risa corta y baja, que linda es la juventud. Captó la atención de los otros dos, intercalaron miradas y volvieron a sumergirse en el silencio. Pac Man los volvió a mirar, sin desvanecer su sonrisa.

-No es nada personal-. Comentó Sonic, con un tono más sobrio.

El mayor dejó de sonreír, ¿a qué se refería con eso? Lamentablemente lo descubrió de mala manera. Sonic levantó la mesa de un golpe desde la parte posterior, todo lo que estaba sobre la superficie salió volando. El mueble tapó la visión de Pac Man, el cual solo veía el blanco del mantel. Fue tan inesperado que no lograba procesar lo que pasaba. Escuchó la madera ser rota y un fuerte golpe, el cual lo mandó a volar con todo y silla.

La mesa de madera cayó partida en dos, la calle quedó en silencio, solo la música de los establecimientos sonaba, incluso creaba eco. Sonic estaba de pie, había partido la mesa con una patada, la silla en la cual estaba sentado estaba en el suelo debido a que se levantó muy rápido. Observó a lo lejos a Pac Man, envuelto en el mantel, la silla de Pac Man también estaba rota.

Luigi miró a la gente a su alrededor, bien, habían captado la atención, gruñó lo más bajo que pudo. Ahora estaban en un problema, simplemente genial. Miró a Sonic, el cual estaba impasible, observaba al pobre hombre que había mandado a volar de una patada, el erizo se había pasado, no estaban en un campo de batalla, además peleaban con un hombre retirado, un poco de consideración no estaría mal.

De pronto Pac Man se levantó y arrojó el mantel a un lado, sus cejas estaban fruncidas y apretaba con fuerza los puños. Nadie venía a preguntarle su identidad y después golpearlo, absolutamente nadie, menos un par de desconocidos. Sonic sonrió al ver que su contrincante ya había captado el mensaje, se había preocupado de que no lo captase correctamente. Luigi volvió a cubrirse el rostro con una mano, ¿por qué había aceptado hacer equipo con Sonic? ¿Qué clase de pecado había hecho para merecer eso?

El primero en moverse fue Sonic, corrió hasta Pac Man y estaba listo para darle un puñetazo, pero su mano se encontró con la de Pac Man. Lo había sostenido, tenía buenos reflejos, lo admitía. Estando frente a frente, Sonic volvió a sonreír, gesto que no fue compartido por el otro. Tomó la muñeca de su contrincante y lo levantó del suelo, arrojándolo hacia arriba. Una vez en el aire le dio una patada, enviándolo aún más lejos.

Pac Man se recuperó en el aire y cayó de pie, su corazón latía con tanta fuerza que sentía lo iba a sofocar. Apenas se había levantado, listo para volver a recibir al otro, recibió un golpe directo al rostro, esta vez un puñetazo. Cerró los ojos y retrocedió, como pudo abrió los ojos, para no ver nada frente suyo. Una patada por detrás lo hizo rodar por el suelo, se giró lo más rápido que pudo y no encontró nada de nuevo.

Observó a su alrededor, sabía quién le golpeaba, pero no lo veía, ¿por qué? Su vista se topó con el hombre de verde, este seguía en su posición, no se había movido nada desde que el otro había volcado la mesa. Lo tomaron de los tobillos, dio un quejido ahogado ante la sorpresa, comenzaron a girar; todo iba tan rápido que cuando lo soltaron y se golpeó contra el concreto, se sintió aliviado. Se levantó, con una mano en la cabeza.

Veía doble y sentía unas ganas terribles de devolver su comida, más no lo hizo. Levantó la mirada y lo vio, de pie, frente a él, con los brazos cruzados y una mirada de decepción. Apretó los dientes con molestia, no comprendía bien que pasaba, pero no le hacía ni una pizca de gracia lo que pasaba. Sonic lanzó un suspiro nada disimulado y giró a ver a Luigi, levantó los hombros con desinterés; al parecer el sujeto no era tan bueno como habían dicho.

Se levantó y corrió, lanzó un puñetazo, estaba seguro que daría; el enemigo estaba distraído además de que tardaría en girar. Sin embargo no fue así, casi cae de bruces al no tocar nada con su puño, una ráfaga de viento fue todo lo que sintió antes de ver al erizo a su lado derecho. Estiró su brazo en esa dirección y de nuevo falló el golpe, una nueva ráfaga de viento se hizo presente. Ahora el erizo estaba de nuevo detrás suyo, lo tomaron de los hombros y lo volvieron a arrojar.

Bueno, eso sin duda no lo había visto venir; el sujeto no volaba o se hacía invisible como llegó a pensar, simplemente corría… muy rápido, pero al final era solo correr. Se levantó adolorido del suelo y se quejó. Sin duda eso de ser padre de familia las veinticuatro horas lo habían oxidado demasiado, miró al frente, el erizo azul le miraba aún como exigiéndole algo. Pac Man sonrió, levantó la mano y le hizo una seña para que se acercara, ¿quería un reto? Le daría uno.

Sonic arqueó una ceja, el otro estaba más relajado y con un aire desafiante. Sonrió, ¿qué podría hacerle? No era si quiera capaz de verlo moverse. Le daría una oportunidad más, no es como si fuera mala idea, quizás le daría una buena sorpresa. Se acercó por enfrente, a la misma velocidad que había usado para evitar los golpes de Pac Man.

La suave ráfaga se hizo presente y con eso se llevó los brazos a la cara y se cubrió, un puño colisionó con sus antebrazos, el impacto lo obligó retroceder dos pasos. Usando su mano derecha, tomó la muñeca del erizo, jalándolo aún más y pretendía dar un golpe con el puño izquierdo, pero el otro lo evitó; aún a corta distancia se ve que sería casi imposible darle un buen golpe. Se sonrieron, con todo menos hospitalidad.

Ante la imposibilidad de asestar un golpe, Pac Man recurrió a su plan B, plan el cual acababa de hacer, porque la verdad no se le había ocurrido nada. Aún con una sonrisa en labios, pateó la tapa lateral de un hidrante que estaba a su lado, el agua no se hizo esperar. Sonic fue arrojado hacia el callejón que estaba a la derecha de Pac Man, se escuchó un grito ahogado por parte del erizo además de cómo colisionaba contra la pared de concreto. El agua a presión siguió su curso. El hombre mayor miró al frente, con la misma sonrisa.

Y ahí estaba Luigi, observando en silencio como su compañero había sido arrojado lejos del campo de batalla con dos movimientos… Tragó con dificultad. Nunca esperó ver a Sonic ser derrotado en tan poco tiempo y de manera tan ridícula, en parte había sido culpa del erizo por tomárselo a la ligera. Frunció el ceño, había deseado no tener que intervenir, pero al parecer las cosas no serían fáciles.

El agua del hidrante se detuvo, Pac Man desprendió el resto del objeto del suelo y lo arrojó hacía el callejón, se logró escuchar el quejido de Sonic ante el impacto del metal contra su cabeza. Pac Man comenzó a caminar, acortando la distancia entre Luigi y él. Cuando estaba a un metro y medio, corrió hacia el plomero. En esta ocasión, nadie lo evitó, en su lugar el hombre corrió en su dirección. Se encontraron frente a frente, sus manos hechas puños y las de Luigi extendidas, sosteniéndolo.

Luigi levantó sus manos, acción que obligó a Pac Man a levantar las manos también, al haberse soltado y haber roto lo que podría servir de defensa, Luigi aprovechó el hueco que creó y golpeó a Pac Man, o eso intentó, ya que el otro se dejó caer al suelo, evitando el golpe. Una vez en el suelo, intentó patear a Luigi en las piernas, pero el plomero saltó hacia atrás, evitándolo. Pac Man se levantó y corrió hacia Luigi, el plomero no se movió. Una vez cerca, Luigi lanzó un puñetazo envuelto en llamas.

Por instinto Pac Man lo evitó y retrocedió, el fuego de color verde desvaneció poco a poco, sin dejar rastro alguno. Debía andarse con cuidado si no quería salir quemado. Luigi apretó los puños, no tendía a usar las flamas fuera de combate en arena, pero había sido un acto que no pudo evitar. Aprovechando que Pac Man se alejó, Luigi tomó impulso y lo alcanzó, con los puños por delante comenzó a atacar.

Salió mojado y mareado del callejón, se recargaba en la pared. La cabeza le daba mil vueltas y qué decir de su magullado orgullo, una vez estuvo cerca de la salida se asomó ligeramente y vio la pelea cuerpo a cuerpo que tenía lugar. Luigi se las apañaba bien solo, de los dos, el plomero era el que mejor en sostener un combate a cuerpo y en lugares concurridos, mientras que él necesitaba un lugar más abierto para poder explayarse. Ahora que lo pensaba, tenía que asegurarse que nadie se enterara que fue sacado de combate por un hidrante.

El bloqueó de ataques comenzaba a ser cansino, pero cada vez más agresivo. Sabía que si baja la guardia por un segundo, recibiría un golpe que lo doblegaría de terrible manera y era lo menos que quería. Con esa concentración y manera de atacar era fácil descubrir que el hombre había estado, y seguía, en aventuras bastante peligrosas. Logró evitar por milímetros el puño que iba dirigido a su rostro.

Necesitaba distancia, una considerada para poder pensar; el hombre de verde era distinto a su compañero ya que sus golpes se basaban más en la cercanía que en la velocidad. Se las arregló para sostener a Luigi de la muñeca y acercarlo, dándole un golpe en el rostro. Cuando lo notó aturdido aprovechó y le dio una patada en el estomago, mandándolo a volar.

Apenas y tocó el suelo, Luigi se inclinó ligeramente, estaba exhausto, no había asestado un solo golpe desde que llegó. Levantó el rostro con gesto cansado y miró al otro. Se le notaba igual, respiraba agitadamente y con los puños en alto. Luigi se levantó, como detestaba ese tipo de peleas, prefería un buen golpe a puro bloqueo. Alcanzó a notar a Sonic, quien se asomaba por la cornisa del callejón.

El erizo observó como su amigo se relajaba, al parecer Luigi ya no quería hacer nada más, y lo comprendía; no vaya a ser que arrojen otro hidrante. El plomero ignoró a todo el público que tenían en ese momento. Estaba muerto de cansancio y la verdad, para que alguien le bloquease todos sus ataques y fuera capaz de sacar a Sonic de combate en tan poco tiempo, era alguien de cuidado. Metió las manos a sus bolsillos y comenzó a buscar.

Pac Man observaba todo con recelo, ya se había confiado una par de veces pero ahora no lo haría, se quedó intrigado cuando el enemigo comenzó a buscar algo. Aún en guardia lo observó, quizás sería algún truco sucio en caso de que no pudieran con él. Al final el otro sacó una carta, la cual solo observó y arqueó una ceja, ¿qué significaba eso?

Luigi sacudió un poco la carta, pero ninguno de los dos se movió. Una fuerte ráfaga de aire casi lo tira y se vio obligado a cerrar los ojos, al abrirlos, el pedazo de papel ya estaba entre sus dedos. Dirigió la mirada sorprendido al frente y notó al erizo, este le sonreía con un poco más de amabilidad, mientras que el otro seguía en silencio.

-Lamentamos los inconvenientes-. Se disculpó Luigi.

Sin esperar nada más, Sonic lo tomó de la muñeca y lo último que vieron fue una estela de color azul que desapareció. Pac Man observó la carta, no supo en qué momento le colocaron esa carta. La multitud que había observado todo comenzó a susurrar entre ellos, comentando lo que había pasado y sobre los extraños. Pac Man extendió la carta, observando que carecía de remitente y solo tenía un sello de cera.

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Cuando regresó su mujer, recibió mil y un preguntas, pero solo respondió a una de ellas. Su esposa estaba al borde de un colapso nervioso, su hija simplemente preocupada y su hijo orgulloso de que su padre le había dado su merecido a un par de desconocidos. La carta que se le había entregado estaba escondida en el cajón de su buro, no había comentado nada sobre eso y el sobre seguía perfectamente cerrado.

Algo le decía que era importante el contenido de la carta, no por nada dos desconocidos le habían creado pelea solo para entregársela. Ellos no habían querido nada, no dinero, no secuestro. Sabía que ese par ocultaba algo, y que posiblemente la carta tenía la respuesta a la extraña conducta de ambos, quizá hasta quienes eran en realidad. Estaba nervioso, una parte de él quería abrir la carta y otra no.

Su parte más aventurera, aquella parte que había disfrutado de la pelea que le habían presentado los otros dos. Quizás no sería mala idea abrir la carta y dar una hojeada. Pero su parte más tranquila, aquella que formó quedando en casa con su familia le decía que no, no podía darse el lujo de abrir así como así la carta de un par de extraños que lo atacaron. Sin duda su esposa estaría furiosa.

Sería fácil ignorar la carta, el incidente y todo estaría bien… pero no podía, simplemente no podía. Unas cuantas semanas después del incidente, no pudo y terminó comentándoselo a su mujer, en privado, cuando sus hijos estaban en la escuela y ellos en la sala, observando un programa de talentos. Sobra decir que ella no se mostró muy contenta ante el hecho de que se lo escondiera, pero se le pasó con rapidez, ella pensaba lo mismo; ¿Por qué meterse en una pelea solo por una carta?

En la sala, con la televisión en silencio, Pac Man procedió a abrir la carta. Retiró el sello con cautela y lo colocó entre él y su esposa. Sacó la carta y la extendió, la impecable escritura los recibió. Ambos leyeron en silencio el contenido.

"Estimado Pac Man.

Me complace informarte que has seleccionado como participante para el torneo Super Smash.

Este torneo consiste en peleas entre diversos seres de poderes, capacidades y otras facultades fuera de lo que común.

El fin de este evento no es otro más que probar las habilidades innatas de cada peleador, no se tiene porque cuestionar en que las emplean en sus respectivos mundos.

El que poseas esta carta significa que has pasado la prueba que se te fue impuesta por veteranos del torneo.

Ciertas cosas no pueden ser respondidas por este medio, si decides asistir, responderé todas tus dudas en persona.

Para finalizar diré dos cosas, primera; este torneo no se debe tomar a la ligera, por lo que pido cautela ante la decisión que tomaras. Y segunda; si decides asistir, rompa el sello de cera, este le mostrara la entrada al torneo.

Atentamente.

Master Hand"

La sala seguía en silencio, Pac Man miró a su esposa, este le respondió de nueva manera. La fémina frunció el ceño y se levantó de golpe. Se giró con los brazos cruzados, Pac Man comenzó a reír ante el gesto de su esposa, lo conocía tan bien que solo basto un gesto para que ella dijera su postura, releyó la carta en silencio.

La mujer se giró y lo observó; los tiempos habían cambiado, la vida de ambos ya era más tranquila, rayando la monotonía. Lo conocía, sabía que su marido tenía un espíritu aventurero tan indomable que era un peligro para sí mismo. Suspiró y volvió a sentarse a su lado, lo tomó de la mano, él giró a verla y se sonrieron.

-Creo deberías contárselo a los chicos-. Comentó y él asintió.

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En esa tarde, cuando regresaron ambos jóvenes, encontraron a su padre con un par de maletas en la sala. Se sentaron en la sala y les comentaron la decisión del patriarca de la familia. Para su sorpresa sus hijos se lo tomaron bien, hasta les parecía grandioso que su padre fuera elegido para un torneo de esa clase, Pac Man sonrió ante el apoyo que le ofrecía su familia.

Salieron de su hogar, su hijo mayor cargando las maletas. Una vez fuera, observó el sello que carga en su mano; esa pequeña y curiosa cosa sería la que le guiaría a una aventura más… Estaba emocionado. Lo rompió en dos y tiró los fragmentos al suelo. Todos miraron expectantes lo que pasaría ante eso.

Sabía que no era el joven de hace muchos años atrás, sabía que no contaba con el atletismo de hace tantos años, pero había sido capaz de darle pelea a unos veteranos y además estaba seguro que su experiencia valdría de mucho en el campo de batalla. No evitó sorprenderse al ver que un portal de colores neón se abría frente a él y su familia, escuchó un grito ahogado de su hija. Si solo la supuesta entrada misma era sorprendente, no podía si quiera esperar para ver el resto de lo que el torneo podía ofrecer.

Poco a poco una figura salió del extraño portal, una mujer, alta y vestida de rosa les sonrió. Toda la familia le respondió de la misma manera. Señaló con delicadeza el portal. Pac Man tomó sus maletas.

-Soy su guía, la princesa Peach-. Habló con delicadeza. –Sígame, por favor-.


Oh my Gawd, si que sufrí con este capitulo. Y yo que pensé que había sido difícil el de Rosalina xD