NOTAS DE AUTOR:YAA CHICOSSS CAPITULO 7! jamas me cansare de agradecerles a todos por sus comentarios, por leer mi historia en especial a aquellos que me siguen desde el primer capitulo y obvio que a los nuevos lectores , me hacen los días mas felices y bueno como es mi primer fics me doy cuenta de que tan mala no soy jajaja , bien como ya les había mencionado antes hay cosas que son evidentes que deben pasar perooooo no se confíen ..en esta historia los esperan unos capítulos de infarto! muajajaja yaaa sin mas los dejo para que lean este cap les leo sus comentarios saludos!

PD:Los personajes no me pertenecen son de completa autoridad de Masashi Kishimoto, esta historia es sin fines de lucro solo entretención ,el drama es de mi completa creación, QUEDA PROHIBIDO SU PLAGIO, si desean publicar mi historia en otras paginas web deberán pedir mi autorización.

CAPITULO VII

Despertó en una sala blanca, sin muchos adornos en las paredes más que un reloj, reconociendo inmediatamente el lugar en donde se encontraba, el Hospital de Konoha. Intento recordar lo sucedido pero en su mente todo era aún confuso, Kakashi con Naruto molestos discutiendo con Sasuke. Ante la mención de este último, se sentó de golpe en la cama, llevándose su mano al pecho ya que le dolía demasiado costándole incluso respirar.

-Hola Sakura…al fin despiertas niña.

-Tsu...nade…-sama...

La rubia mujer estaba sentada a los pies de la cama de la joven, llevaba 2 días cuidándola y bajándole la fiebre, el Rinengan que Sasuke uso en ella fue muy fuerte ya que la mantuvo inconsciente por más de 48 horas y delirando, algo esperado ya que el joven peli negro descendía de uno de los clanes más poderosos de Konoha.

-Tsunade-sama… ¿él…él…me...dejo...?

Sakura tapo su rostro con ambas manos, dejando escapar sus lágrimas, al recordar todo lo sucedido, el dolor en su pecho se hacía más intenso y ahogante. La desilusión era mayor que el dolor físico, Sasuke la había abandonado, entregado a los shinobis como si no le importara nada, después de lo que habían compartido, movía su cabeza de manera negativa como rechazando la cruel realidad en la que se despertó.

-Sakura…. Tranquila… niña no es el fin del mundo, tu sabes cómo es Sasuke él está perdido en la oscuridad, sabes que ni Naruto ha podido traerlo de vuelta, ya no llores más.

La rubia mujer se acercó más a su discípula, le tenía tanto cariño a aquella joven, paso muchos años junto a ella entrenándola, preparándola para que estuviera a la altura de sus compañeros de equipo y aprendió a conocerla, era una muchacha algo torpe e inocente, con un corazón demasiado grande ya que cada vez que podía ayudaba a los más necesitados del pueblo o hacia guardias en el hospital sin recibir nada cambio solo por ayudar al resto. La abrazo fuertemente para consolarla, estaba en conocimiento del amor casi obsesivo que poseía por el Uchiha, que a pesar de los años transcurridos, las traiciones y desprecios de este hacia la joven, era evidente que aún lo amaba y sufría por él.

-ya tranquila, todo estará bien volverás a tu vida aquí en Konoha, todo volverá a ser como antes pasara el tiempo y ese dolor que tanto te hace sufrir ira disminuyendo hasta desaparecer.

Mientras Tsunade la consolaba con aquellas palabras, Sakura solo pensaba en esa noche de entrega en donde pudo conocer a un Sasuke más relajado, pacífico y dedicado a ella.


Habían levantado un gran campamento en el bosque, eran por lo menos unos 100 shinobis de rango Jounin en el lugar. Desde que había entregado a Sakura al cuidado de Konoha que lo mantenían vigilado, siendo escoltado siempre por 4 ANBUS y un clon de Kakashi. Le causaba gracia aquello, si quisiera escapar ya lo habría hecho deshacerse de aquellos molestos shinobis era fácil, pero les había entregado a su mujer y de él dependía que se mantuviera a salvo y tuviera una vida feliz, hizo una mueca ante aquel pensamiento. Si bien la Haruno siempre había estado enamorada de él, desde que era una niña y lo perseguía en el patio de la escuela ninja, eso podía cambiar ¿no? Era una joven muy hermosa y exótica, siempre había tenido pretendientes desde Naruto hasta Rock Lee, podría rehacer su vida con otro hombre o podría cansarse de sus constantes desprecios y traiciones, apretó sus puños con rabia y arrugo más su frente, quizás no había sido la mejor decisión de dejarla partir y menos ahora que ya era una mujer.

-¡Sasuke!..teme...estoy hablando hace mucho rato y tú no has hecho otra cosa que gruñir como un animal molesto e ignorarme.

Naruto estaba sentado en frente de él, sobre la tosca mesa de madera tenia extendido un mapa de las aldeas shinobis y apuntaba un lugar que tenía una X.

Fue en ese momento que Sasuke se percató de la alianza de matrimonio que su amigo poseía en el dedo, ya que esta argolla brillo como una estrella en su mano. Levanto una ceja y frunció más su ceño. Naruto se percató del rostro confundido de su amigo, si bien el Uchiha era muy introvertido, había aprendido a reconocerle algunas expresiones sin que tuviera que hablar.

-yo…me case con Hinata-chan hace 3 meses, quise cancelar la boda hasta encontrar a Sakura-chan...Me hacía mucha ilusión que ella estuviera presente en el día más importante de mi vida , claro que también me habría gustado que tu hubieras estado ahí pero...al ver que pasaban los meses y no lográbamos dar con el paradero de Sakura, no podía seguir posponiendo mi matrimonio , Hinata-chan…siempre me apoyo y me alentaba a seguir buscando, pero su rostro se volvía triste cuando retrasábamos un mes más la boda por lo que decidí casarme con ella.

Naruto jugueteo con la argolla de matrimonio en su dedo y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro al recordar un secreto que tenía guardado.

-Sasuke… tu deberías hacer lo mismo, deja atrás toda aquella venganza y aprende a vivir en paz al lado de alguien…a quien ames, puede ser que quizás nunca te intereso Sakura-chan pero busca tu felicidad en otra mujer, así esa carga que llevas en tu espalda la podrías compartir con otra persona y te sentirías más aliviado y por otro lado Sakura-chan quizás entienda que contigo nunca tuvo oportunidad y rehaga su vida.

Naruto observaba atento al que aun consideraba como su hermano. Entrelazo sus manos y las dejo descansar sobre el mapa, mientras esperaba alguna reacción de Sasuke.

-Lo que Sakura haga no es de mi incumbencia.

El Uchiha bajo la mirada hacia la mesa, sintiendo la hiel en su boca al escuchar las palabras de Naruto y como un animal herido le hizo saber de qué Sakura no le importaba, tenía que defenderse a su manera del dolor que sentía en su pecho al saberse lejos de ella y que esta quizás podría rehacer su vida sin él.

Naruto capto muy bien aquella reacción del joven, estaba claro que la Haruno le importaba y mucho, pero su orgullo no lo dejaba reconocerlo.

-Claro…Sasuke… mejor volvamos a estudiar este mapa para que podamos volver a casa, no me siento tranquilo sabiendo que Madara está oculto en alguna parte y nosotros dejamos Konoha casi desprotegido, además…

Naruto dirigió su mirada hacia los 4 ANBUS que estaban detrás de Sasuke, quería contarle un secreto a su amigo sin que nadie más escuchara, por lo que se levantó por sobre la mesa, quedando semi acostado en ella y en el oído del pelinegro le susurro su mayor secreto y felicidad.

-Hinata-chan está esperando un hijo mío, me dio la noticia 1 día antes de que tu amiga Karin llegara a Konoha y diera tu ubicación.

Sasuke no movió un solo músculo, tenso su mandíbula y apretó más fuerte sus manos. Estaba sorprendido por la noticia, con que Naruto tendría descendencia, por fin el solitario rubio no estaría más solo y disfrutaría de una familia. Por una fracción de segundos experimento felicidad por Naruto, a quien consideraba como un hermano pese a todo lo que había ocurrido entre ellos, estaba feliz por él que había formado una familia junto a la mujer que amaba.

-No me sorprende lo de Karin… nunca estuvo de acuerdo con que Sakura estuviera bajo mi techo.

-Sasuke…tú no pierdes el encanto con las mujeres, de veras.

Diciendo aquello ambos jóvenes volvieron a la labor de estudiar atentamente el mapa y aportando cada uno con información del posible paradero de Madara y de cómo poder atraerlo a ellos.

Llegada la noche realizaban guardias para proteger el campamento y seguir vigilándolo, la situación ya le empezaba a molestar, tener a esos shinobis pegado a su espalda era irritante, se alejó un poco de la fogata y camino en silencio hacia un árbol sentándose en el frio suelo y apoyando su espalda en el tronco de este. Miro hacia el cielo, había un mar de estrellas en él y la luna llena en lo alto. Suspiro y frunció el ceño, desde que Itachi había acabo con su clan se le hizo costumbre andar siempre con el ceño fruncido. Su familia, eran demasiados los años que habían transcurrido desde aquel incidente, la imagen de sus padres sin vida en el suelo de su casa lo habían marcado, destruyendo su infancia y su mundo, los extrañaba, a veces pensaba como habría sido su vida si Itachi no hubiera exterminado a su familia, quizás ya tendría sobrinos, estaría viviendo en el exclusivo distrito de los Uchiha y quien sabe tal vez próximo a contraer nupcias con Sakura, teniendo una vida tranquila , protegiendo lo más preciado que podría tener una familia.

Bajo la vista al suelo, estaba cansado de vivir así, siempre alejado de su aldea, solitario, pensando en la venganza, sufriendo en silencio por quedar huérfano y experimentar tanto odio hacia el mundo. Como le dijo Naruto en la tarde llevaba un tremendo peso en su espalda y quizás ya era hora de dejarlo.

-Oye teme, te congelaras sentado ahí.

Su hiperactivo amigo se acercó para hacerle compañía, llevaba un buen rato observándolo desde la fogata, Sasuke caminaba arrastrando los pies y con los hombros caídos, se le notaba a kilómetros que no estaba bien, ya no era odio ni maldad la que lo rodeaba más bien era tristeza y melancolía, eso a Naruto le dio una punzada en su pecho, ver a su amigo tan triste y solo lo hacía sentir egoísta y mal, aquella tarde le había compartido su mayor felicidad sin pensar en la tristeza en la que Sasuke se encontraba.

-Naruto...Déjame en paz.

-Sasuke… te estado observando y... ¿qué te tiene tan suspirón y triste?

El Uchiha siguió con la mirada perdida en el suelo, cabizbajo, sintiendo el frío de la noche calarle los huesos y llegando incluso a su alma.

-¿es por Sakura-chan?

Naruto se sentó junto a él, cruzándose de piernas y brazos, admirando el paisaje que les ofrecía la naturaleza aquella fría noche.

-Ya te dije que lo que haga ella no me importa.

-mmmmm entonces… ¿Por qué la mantuviste tanto tiempo como una prisionera?

El silencio volvió reinar entre los dos, ante aquella interrogante que ni el mismo Sasuke Uchiha podía responder. Naruto suspiro, su amigo era un caso perdido jamás cambiaria.

-Bueno…si no me quieres decir lo entiendo, pero no estés como alma en pena que cualquiera pensaría que sufres por Sakura-chan jajajajaja

El rubio se rasco su cabeza ante la loca idea que se le había ocurrido, provocándole unas carcajadas estruendosas al imaginarse al Uchiha sufriendo por amor.

-eres muy molesto Naruto.

El peli negro perdía la paciencia ante su amigo, quería un poco de paz y por eso se apartó del grupo , necesitaba ordenar sus ideas , pensar en Madara y olvidarse de aquella joven de ojos verdes y Naruto no hacia otra cosa que hurgar en algo que él prefería olvidar.


Los días se le hacían rutinarios, le habían asignado una casa pequeña de apenas 2 habitaciones cerca de la oficina del Hokage. Sus padres habían armado un escándalo en la oficina del Sexto, la cual estaba siendo administrada por Shikamaru, momentáneamente hasta que Kakashi volviera de aquella larga misión, porque habían decidido que debía vivir sola y cerca de la oficina del Hokage, le costó un par de semanas hacerles entender a sus padres que era lo mejor para ella.

Al volver a su aldea se había enterado de muchas cosas como del matrimonio entre Naruto y Hinata, lo cual le provoco una enorme felicidad ya que por fin la integrante del clan Hyuga se había atrevido a declararle sus sentimientos, por otro lado se dio cuenta del avanzado embarazo de su amiga Ino, quien ya tenía 4 meses de gestación y más asombrada quedo al saber que Sai era el progenitor de aquella criatura y por último de la extraña pareja que habían formado Shikamaru con Temari, quienes se habían casado y también estaban en espera de su primer hijo.

Suspiro resignada, mientras caminaba por las solitarias calles de Konoha, todos habían hecho sus vidas, formado una familia, mientras que ella… ella seguía esperando que un milagro ocurriera y Sasuke volviera a su lado. Una lágrima resbaló por su mejilla, secándola rápidamente y subiendo el cuello de su abrigo, el invierno había llegado y el frio cada día se hacía peor. Giro en una esquina y vislumbro la que era su nueva casa, nadie la esperaba en ella y debido al clima se mantenía muy helada por dentro, lo cual le molestaba.

-hasta esta casa se burla de mí... sola y fría como yo.

Ingreso en ella, dejando su abrigo colgado en el perchero, encendió la calefacción la cual no era más que una estufa eléctrica y se dirigió a la cocina, estuvo todo el día en el Hospital ayudando a Tsunade-tsama con algunos casos clínicos y ahora su cuerpo le exigía ingerir algún alimento y descansar.

Mientras revolvía unos huevos en el sartén , miraba un calendario que tenía colgado en su pared.

-1 mes…desde que me dejaste… ¡IDIOTA!

Le grito al calendario como si fuera aquel joven pelinegro que le causaba tanto dolor. Estaba tan molesta consigo misma, pese a todas las cosas que le había hecho Sasuke, ella seguía amándolo, le dolía su corazón de pensar en los peligros que podía estar pasando, soñaba casi todas las noches con él, escuchaba su voz , observaba su rostro tan perfecto para ella y cuando despertaba ...la realidad era muy diferente.

Un pequeño malestar la trajo de vuelta de sus pensamientos, el olor a los huevos fritos hizo que le provocara náuseas y asco, se tapó con una mano la boca para evitar expulsar el contenido de su estómago, respiro fuertemente por la nariz e intento calmarse. De seguro estaba cursando por alguna gastroenteritis o su sistema nervioso le estaba jugando una mala pasada. Tomo otra bocanada de aire sin éxito, sintiendo aún más nauseas sin dejarle otra opción de correr al baño y arrodillarse en frente del escusado mientras vertía en él su escaso contenido estomacal.

Al día siguiente se dirigió como siempre al Hospital de Konoha, para otro rutinario día de trabajo, al menos la mantenía con la cabeza ocupada, olvidando sus problemas de manera momentánea.

-Buenos días frentona… ¿te sientes bien?

Ino estaba en la sala de espera del Hospital, lucía un abrigo morado el cual enmarcaba aún más su abultado vientre. Observo ingresar a su amiga la cual lucia muy pálida y ojerosa, con sus ya acostumbrados aires de tristeza.

-Hola Ino… ¿Cómo estás?

Sakura se sentó junto a su amiga, había llegado 15 minutos antes de iniciar el turno lo que le daba algo de tiempo para conversar con ella.

-yo de maravillas, mi bebe está creciendo cada día más fuerte y sano, solo quiero que Sai regrese luego, me siento muy sola en casa y ¿tu? …¿te encuentras bien?

-aa…si… ¿Por qué lo preguntas?

-Estas muy pálida Sakura, luces…enferma.

Sakura le sonrió a su amiga para luego mirar el suelo, ese día en particular había amanecido más cansada de lo normal.

-Si…solo...comí algo que me hizo muy mal ayer, estuve casi toda la noche en el baño vomitando y amanecí sin fuerzas…eso es todo.

Ino observo muy atenta a su amiga, poso una mano en su vientre para apaciguar un movimiento de su bebe el cual le provocaba un poco de dolor.

-qué curioso… antes de saber que estaba embarazada yo no soportaba ni el agua, cada vez que comía algo tenía que correr al baño porque lo vomitaba….claro ese fue mi caso el tuyo debe ser indigestión o algo así ¿no?

Ino levanto una ceja y se acercó más a su amiga, estaba preocupada por ella, ya que al mencionar la palabra embarazada la peli rosada se había puesto más pálida de lo que estaba y el labio inferior le temblaba.

-Sakura…oye... ¿me estas escuchando?

La rubia tomo del brazo a su amiga con la intención de que volviera en si ya que parecía estar al borde de la histeria, sin embargo un médico salió de un box y la llamo.

-Ino Yamanaka, pase.

La rubia no le quedó otra opción que levantarse de su asiento y dirigirse hacia el joven médico que la llamaba, le tocaba control de su embarazo por lo que no podía perder aquella valiosa hora, sin embargo quedo muy preocupada al dejar a Sakura en estado de ausencia en la sala de espera.

La Haruno se llevó una mano a su boca, sentía como su labio temblaba y la impresión de lo que Ino le había dicho la afecto más de lo normal. ¿Sería posible? , movió su cabeza de manera negativa, solo había estado una vez con Sasuke, no podría tener tanta mala suerte… ¿verdad? Observo su plano vientre y sus ojos se llenaron de lágrimas, nublándole un poco la vista. Mejor volvería al trabajo y dejaría sus problemas y dudas de lado, ya después vería si era una gastroenteritis u otra cosa.

El día se le paso rápido, revisando fichas clínicas, haciendo visitas médicas y aprendiendo nuevos jutsus, puso todo de su parte para poder concentrarse y realizar su trabajo de la mejor manera posible, sin embargo aquella conversación que tuvo con Ino en la mañana le retumbaba en su cabeza y las náuseas que experimento durante todo el día, no hacían otra cosa más que recordarle que debía salir de las dudas pronto.

Movió su cabeza de manera negativa, últimamente aquel gesto se le hacía costumbre.

-¿Ocurre algo Sakura?

Tsunade estaba sentada en su escritorio en el cual habían torres de documentos y fichas clínicas que debía analizar y casos que cerrar. En frente de ella estaba su aprendiz con la mirada perdida en una hoja del libro de jutsus médicos que no había volteado hace más de 10 minutos.

-¿Qué?

Sakura se sobresaltó al escuchar la voz de su sensei, dirigiendo la mirada hacia la rubia mujer.

-¿Qué si ocurre algo? Vamos muchacha hoy andas más distraídas de lo normal, no has leído nada de ese libro y lo único que has hecho es suspirar.

Tsunade bajo sus gafas de lectura y frunció el ceño, si analizaba bien a su alumna estaba muy pálida, en sus ojos verdes se formaba unas sombras muy oscuras, la notaba más delgada y para que hablar de los aires de tristeza y melancolía que la rodeaban.

-jeje…nada Tsunade-sama.

-¿Sigues pensando en él?

La quinta apoyo su cabeza en su mano, de manera despreocupada y con la mirada fija en Sakura.

-yo…no debieron encontrarme… estaba bien al lado de...de…

La Haruno no pudo ni siquiera mencionar el nombre del pelinegro, así le era más fácil llevar aquel dolor, sin escuchar su nombre.

-Bueno agradécele a su amiga esa la colorina, ella los delato.

Sakura levanto su vista y abrió sus ojos, se levantó de un golpe de su asiento y apoyo ambas manos sobre la mesa en donde se encontraba estudiando.

-¿KARIN? ¿ESTA AQUÍ? POR FAVOR TSUNADE-SAMA LLEVEME CON ELLA.

La rubia mujer no pudo negarse ante la petición de Sakura, desde que regreso a la aldea que no había mostrado interés en nada y de un momento a otro verla expresar curiosidad y determinación, le impidieron negarle ver a aquella mujer.

Caminaron hacia la oficina del Hokage, Sakura le llevaba delantera, era evidente que estaba ansiosa por ver a la pelirroja, una vez que se encontraron en el interior de aquella habitación, Tsunade-sama le explico los motivos de su visita a Shikamaru.

-mmmmm el Sexto no estará de acuerdo en que Sakura hable con Karin, no me mal interpretes pero estuviste viviendo 6 meses con Sasuke a quien consideramos un enemigo y podrías darle alguna información a Karin quien ya sabemos de qué bando esta, menudo fastidio.

-Shikamaru…por favor…solo quiero hablar con ella seré breve y si quieren pueden estar ustedes presentes.

-Está bien, tienes 10 minutos y hablaras con ella en nuestra presencia.

Diciendo aquello, Shikamaru le dio la orden a uno de los shinobis que custodian las puertas de la oficina de que trajeran a Karin.

Al rato se escucharon gritos en el pasillo e insultos. Sakura reconoció inmediatamente la voz de la que alguna vez fue compañera de viaje de Sasuke. Ingreso a la oficina con cadenas en manos y pies, traía un uniforme blanco con líneas azules a lo que a la Haruno la hizo pensar más que Karin estaba en un manicomio y no vago vigilancia de los shinobis de Konoha.

Karin al ver quienes estaban en aquella habitación, se irguió con orgullo, no dejaría que su enemiga la viera en lamentable condición.

-Pude sentir tu mugroso chakra a kilómetros.

-Hola Karin.

Sakura ignoro aquel venenoso comentario, tenía muchas preguntas que hacerle y no perdería su valioso tiempo en insultos.

-dime…. ¿tu sabias de la relación que tenía Sasuke con Madara?

Las manos le sudaban a montones y su corazón le latía rápido, estaba ansiosa por saber la verdad de Sasuke y Karin parecía demorarse con intención en responderle.

-jajajajajajajajajajaja claro que si tonta, Sasuke me confiaba todos sus secretos es más yo estuve ahí cuando el puerco de Madara hirió a mi amado Sasuke con aquella daga que contenía el veneno... ¿Lo recuerdas?

Karin se reía de manera enfermiza, esto provoco en Sakura nauseas, llevándose una mano a la boca y rogando a Kami que pudiera controlarse.

-ya entiendo….jajajajajaja… ¡MALDITA SEA! No te quería en el equipo, me canse de decirle al idiota de Sasuke de que te dejara libre, ya que veía el interés que le tenías y claro tu no desaprovechaste la oportunidad y te acostaste con el ¿no?

Karin intento abalanzarse sobre Sakura, pero fue firmemente sujetada por los shinobis. Observaba a la peli rosada con aires asesinos. La Haruno palideció y se tuvo que afirmar del escritorio del Hokage para no caer, las náuseas se hacían más intensas y sentía que se desmayaría en cualquier momento.

-tu chakra…. Tienes doble chakra… es débil…. pero lo puedo percibir….te acostaste con Sasuke y ahora llevas en tu vientre un hijo de él, ¡TE ODIO SAKURA TE ODIO Y A TI SASUKE UCHIHA!

Sakura fue lo último que pudo escuchar ya que sus sentidos se apagaron y su cuerpo cayó al suelo inerte con el único pensamiento en su mente de que estaba embarazada de Sasuke Uchiha.