Disclamer: Los personajes de Sekaiichi Hatsukoi le pertenecen a Shungiku Nakamura. Sólo hago esto por diversión y sin fines de lucro.
Una gota de lluvia
-Kisa-san, por favor, espera, yo… escucharé todo lo que tengas que decir, espera, Kisa-san, déjame acompañarte-
-No, volveré en un rato-
-Kisa-san, no te dejaré ir-
-¡Quiero estar solo, Yukina!-
El pelinegro se soltó del agarre del más joven de manera enérgica. Su rostro estaba ensombrecido. Se puso la chaqueta rápidamente y comenzó a caminar con pasos largos y pesados. El castaño le miró largamente antes de que se alejara de él. Se sentía herido e inútil, sin embargo no quiso actuar con egoísmo o terquedad en ese momento.
No era habitual que el mayor tuviera una actitud como esa, generalmente cuando algo le alteraba ponía una mala cara o actuaba como si no le importase, pero hoy realmente se sentía enfadado. Había pasado todo el día torturándose mentalmente, pero sin dejar salir una sola palabra.
-¡Qué frustrante!- murmuró mientras se llevaba las manos a los bolsillos.
El viento le chocaba fuertemente en el rostro mientras caminaba sin rumbo, la noche estaba helada y casi no se podían ver estrellas por la gran cantidad de nubes que se habían acumulado sobre su cabeza. Había apresurado el paso inconscientemente y no dejaba de pensar en que nuevamente su rendimiento resultaba mediocre, le hacía hervir la sangre. Apretó sus manos con fuerza dentro de su abrigo, el sentimiento amargo se repetía una y otra vez en su pecho. Su rabia comenzó a transformarse lentamente en tristeza.
- Trabajo arduamente, corrijo mis errores, asisto a todas las reuniones ¡¿Qué más debo hacer?- susurró para sí mientras caminaba.
La angustia se expandía en su pecho, la sensación gélida le entorpecía los movimientos, su mente no dejaba de formular quejas contra sí mismo, no importaba el qué tenía el implorante deseo de golpear algo, pero no. Llevaba todo dentro de sí, guardado, acumulado, debajo de su temple serio y cansado. Hace muchos años había jurado a no dejar escapar ninguna queja, ningún lamento, ni ninguna lágrima. A lo largo de su vida había endurecido su corazón y había enfriado su mente innumerables veces para que nada ni nadie pudiese verlo como un blanco fácil. Para que nadie pudiese engañarlo cómo él lo hacía con los demás. No importaba si parecía un amargado, no importaba si hería a otra persona, el pelinegro jamás iba a verse lamentable. Llegó hasta una pequeña plaza y se dejó caer agresivamente contra una banca. El sonido de las tablas rebotó entre los árboles. Por suerte no había gente alrededor que apreciara tal espectáculo.
-¿Cómo puede ser mejor que yo? Maldición, no lo comprendo, ¿cómo lo hace?, ¿de dónde saca esas ideas?.- Hablaba despacio, reflexionando sobre cada cosa, conversando consigo mismo en busca de respuestas.
Sus emociones golpeaban cada fragmento de su mente, pero él las mantenía encerradas dentro de sí sin exteriorizar absolutamente nada. Se recogió sobre la banca afirmando sus piernas. El clima se había vuelto muy frío y unas nubes oscuras se paseaban amenazantes. Miraba sin una expresión específica hacia el frente, respirando hondo y de forma rítmica, Kisa se consideraba a sí mismo un sobreviviente, un adulto resistente, alguien que podía soportar cualquier cosa. ¿Porqué esto le afectaba tanto?. Golpeó la banca un par de veces tratando de sacar todo lo que sentía, pero nada, todo permanecía dentro de él como una maldición. Sabía perfectamente que ya no era un adolescente y que los adultos igual demostraban, de vez en cuando, sus emociones. Sabía que podía colapsar por unos instantes sin sentirse un idiota, pero no podía hacerlo, por enésima vez iba a quedarse con las ganas de llorar y armar un escándalo. Sería muy vergonzoso, sí, pero él jamás había experimentado algo así, siempre se que sentía triste una sensación amarga crecía dentro de su interior y lo agobiaba hasta que no llegaba a pronunciar palabra o a realizar movimiento alguno pero luego sin más se desvanecía sin dejar rastro. De alguna forma sentía envidia, en especial de Ritsu, quien aparentemente podía demostrar sus emociones sin prejuicio alguno. Él quería demostrarle todo tipo de expresiones suyas a Yukina, aunque fuese ridículo, más su serenidad tenía un límite tan alto que no paraba de sentirse en desventaja contra todas las demás personas que se le acercaban al castaño.
-¡Maldita juventud súper eficiente! ¡¿Qué hace él que yo no haga?-
Una gota de lluvia cayó sobre su mano, alzó la vista y otra gota cayó sobre su frente. Exhaló largamente para luego volver a capturar un poco de aire. Su cuerpo estaba frío, un poco adormecido y temblaba cuando el aire se colaba por los espacios que dejaba la ropa. Dejó caer su cabeza hacia atrás. Se sentía patético, había sido demasiado dramático al correr de Yukina, había sido irrazonable con él. Lamentaba dejar de lado a su pareja, pero se sentía extraño, pensaba que resultaría embarazoso tratar de explicar aquello que le ocurría, además de que no podía expresar claramente lo mal que le sabia no ser suficiente para sí mismo, no lograr las cosas que esperaba y sentirse mediocre. Ciertamente, lo mejor para él era estar solo por un momento.
La lluvia había comenzado a caer con mayor fuerza. Se reacomodó en la banca tratando de comportarse con normalidad para volver a casa. Lo que había ocurrido era simple: había estado inmóvil en un parque, en una pose sombría y hablando consigo mismo por un buen rato, era muy extraño, sí, pero aliviaba su pecho de la angustia y le dejaba espacio para soportar un poco más. Luego de unos instantes, un paraguas cubrió el cielo sobre él y seguido de esto sintió que lo abrazaban con fuerza. Su mente estaba un poco más despejada y correspondió el abrazo cuando identificó a la persona que había venido a buscarle.
-Kisa-san, pensé que estarías llorando-
Al oír el comentario el pelinegro soltó una leve risa. Yukina dio un suave brinco al sentir el aliento cálido de su amante en su cuello. Las manos del pelinegro se aferraron al abrigo de su acompañarte de manera dulce. El castaño le acarició el cabello apreciando aquella muestra de afecto pública de su pareja y le besó en las mejillas para asegurarse de que Kisa no estuviese ocultando su tristeza. El pelinegro le tomó de la mano, esperó a que el castaño se sentara a su lado para comenzar a hablar con él mientras ocultaba su mano y la de su amante dentro del abrigo.
-No pude superar…
-No es necesario que hables de ello conmigo si no quieres Kisa-san-
-No, está bien, Yo simplemente no pude alcanzar las ventas de los demás- Su voz era tan suave que a Yukina le costó un poco descifrar lo que decía.
El castaño esperó a que algo de angustia se entreviese en su voz o en sus gestos para poder reconfortarlo y mimarlo, pero Kisa no mostraba ningún signo de agitación. Acarició sus mejillas mientras giraba su rostro para que lo mirase, los ojos oscuros del pelinegro estaban tranquilos, pero emitían un brillo combativo inigualable. Yukina le miró de forma serena, la fuerza que demostraba en esos instantes el pelinegro le cautivaba, el hecho de que nada podía hacerle caer le hacía sentir vulnerable pero le motivaba a mejorar y querer ser alguien digno de estar a su lado. Por primera vez sintió que la diferencia de edad interponía una barrera entre ellos, mas deseó que fuese sólo un punto más a mejorar.
-¿Tus ventas estuvieron bien, Kisa-san?-
-S…Sí- - asintió desviando la mirada.
-Entonces, todo está bien.-
-Qui… Quiero lograr más que esto…- Dijo mientras se sonrojaba, se sentía un poco avergonzado al decir algo como eso frente a Yukina.- Pero… todo lo que hago, no es suficiente y… no sé qué más debo hacer-
-Ummm, Yo realmente no sé… cómo son las cosas en la editorial, pero cuando mis profesores critican mal mis trabajos, sólo sigo haciéndolos hasta alcanzar algo que realmente me haga sentir satisfecho. Entonces, sólo pienso en cómo yo quiero hacer las cosas y en lo que me hará feliz… a mí.
Se quedaron en silencio luego de la confesión del castaño, el cual comenzó a mover sus piernas de forma impaciente a medida que comenzaba a avergonzarse por no recibir respuesta alguna. Sentía que necesitaba la aprobación del mayor en esta ocasión, que tenía que hacer algo para ayudarlo. Cualquier gesto de Kisa le haría sentir satisfecho pero necesitaba que él hiciera algo para demostrarle que había servido ir hasta allí y que sus palabras lo habían animado un poco.
-Yo amo tus trabajos, sabes, porque tú, Kisa-san, eres muy bueno en lo que haces.- Sonrió de soslayo- Además… aún si pierdes todo, yo siempre estaré en casa para hacerte la cena.
El pelinegro asintió en forma de agradecimiento y apretó la mano del menor dentro de su abrigo, al poco tiempo se levantaron y se encaminaron de vuelta a los apartamentos. Yukina no dejó de abrazar al más bajo en ningún momento, le atraía muy cerca de él para que los latidos de su corazón ocultaran el inexplicable bochorno de su amante. Al menos esta vez no lo golpearía por ser tan meloso en público.
Nota de Asu: Hola! Aich, no me quedó como yo quería, siento que no fue tan penoso como lo había imaginado al principio… pero bueno, no hay más en mi cabeza por hoy, el final fue muy difícil de hacer. Esto se me ocurrió cuando releí Kisa Shouta no baai, justo estaba pensando en que Kisa es bastante adulto y me di cuenta de que, pase lo que pase, no lloraba jamás. Excepto en una situación en particular, que tiene que ver con una habitación, una cama y Yukina. Pero en realidad no supe si agregar eso en alguna parte, sentí que iba a sobrecargarlo o algo, aunque si se les ocurre donde puedo ponerlo editaré el capi xD. Espero que no les haya aburrido tanto, igual quería poner algo sobre emociones y Yukina tratando de apoyar a Kisa como buen novio preocupado… en fin. Me cuesta pensar en cómo sorprenderles para el próximo capítulo pero prometo esforzarme!. Muchas gracias por leer y por los hermosos reviews! Me motivan, me motivan mucho! Así que no se aguanten y sigan mandándolos.
(Respondiendo reviews sin log-in)
Clarita: Hola! Bienvenida! … Dios! Tu review fue tan wow! En serio no supe cómo reaccionar cuando lo leí. Lo leí muchas veces tratando de procesar, estaba muy emocionada por tus palabras. Agradezco mucho tus comentarios y me esforzaré en seguir con la sexydad! Quizás no en esta serie pero en algún otro proyecto sobre esta pareja u otras, todo depende de lo que se me ocurra para los siguientes capis. Gracias por leer y nos vemos próximamente. Abrazos!.
