Los personajes son de ROMITO TAKAHASHI, y es una Adaptación del libro El jefe y yo de Ivonne Lindsay y perdon la trama es una adaptación sin fines de lucro y sin ofender anadienLos personajes son de ROMITO TAKAHASHI, y es una Adaptación del libro El jefe y yo de Ivonne Lindsay y perdon la trama es una adaptación sin fines de lucro y sin ofender a nadien. Ya esta historia a sito publucata por serenity233 por la cual tengo su autorisacion de ella

Capitulo 7

-Esta en los primeros días de embarazo. No hay dura –le dijo a sesshomaru la doctora, una prima suya, al cerrar tras ella la puerta de la sala de examen para darle a Rin algo de privacidad para vestirse.

-Maldita sea –sesshomaru dejo de pasear por la sala y se hundió en una silla al otro lado del escritorio de Setsuna

-Es la chica que trajiste al almuerzo el día de Navidad, ¿no? –sesshomaru asintió-. Pensaba que el tío Inutaisho tenía estrictas normas sobre los romances de oficina.

-Fue un error.

-Tener sexo sin protección es un error.

-Me aseguro que no pasaría nada –sesshomaru no podía mirarla a los ojos, ver la mirada de reproche que sabia que encontraría.

-Bien, pues por lo visto será mejor que recapacites.

-Ya –mas de lo que Setsuna pensaba. Sesshomaru echo un vistazo hacia la puerta aun cerrada-. ¿Estará bien?

-En cuanto empiece a comer bien y descanse. Te daré una lista de suplementos para ayudarla a fortalecerse. No se ha cuidado demasiado bien. Si quieres tener un bebe sano, hay cosas que tienen que cambiar.

Un bebe sano. La cabeza empezó a darle vueltas. ¡Iba a ser padre! Se le empañaron los ojos, el pecho se le oprimió, y una llama de esperanza se prendió en su interior.

-No te preocupes, me encargare de que se cuide.

Rin permaneció un rato sobre la camilla de la sala de examen. Las últimas palabras de la doctora aun retumbaban en sus oídos.

-Sin duda,sesshomaru y tú tendrás que hablar.

Se llevo la mano al vientre llena de incredulidad. Embarazada. Ni en sus peores pasadillas se había imaginado que algo así pudiera pasarle a ella. Siempre había tenido tanto cuidado de no dejar a nadie acercarse a ella demasiado. La única vez en su vida que se había dejado llevar y cedido a un impulso, a la necesidad de otra persona, necesidad que había ocultado durante tanto tiempo, el destino se la había jugado.

Rin se estremeció. No podía permitirse criar a un niño. Apenas se podía permitir mantener a kikyou, y menos a si misma. Levanto las rodillas, adoptando una posición fetal. ¿Qué iba hacer? Si hubiera tenido el lujo de unas circunstancias normales, la noticia de llevar al hijo de sesshomaru en su vientre habría sido una alegría, pero el peso de la responsabilidad que se le venia encima la paralizaba. ¿Y si el bebe tenia problemas? No podía soportar ver a otra persona amada morir de una muerte lenta y dolorosa. ¿Amada? No podía amar al bebe todavía. Era demasiado pronto. De hecho, no podía permitirse sentir nada por aquella nueva vida que crecía en sus entrañas cuando había tanto en juego.

Lentamente se estiro y se quito de encima la sabana que la doctora le había puesto encima para mayor privacidad, un termino totalmente incongruente después de un examen interno.

El sonido apagado de voces se filtraba a través de la puerta. Tenía que vestirse y salir. No podía permitir que sesshomaru hiciera planes con la doctora, que le correspondía hacer a ella.

Al menos, aquello significaba que no tendría que seguir restringiendo sus visitas a kikyou por una infección de estomago.

La puerta de la sala se abrió.

-¿Estas bien? –pregunto sesshomaru con un brillo en los ojos que no pudo identificar.

-¿Bien? No, no estoy bien. No podía estar peor –no pudo reprimir la amargura de sus palabras. Deseaba escapar de aquella sala. Escapar de sesshomaru. De la verdad.

La expresión de sesshomaru se endureció.

-Ven. Tenemos que hablar de tu condición y cuidado.

-¿Qué tiene eso que ver conmigo?

-Todo.

¿Cómo se atrevía a discutir sobre su cuidado con una extraña? Ya había sufrido lo suficientes personas en su vida tomando decisiones por ella. Ya no era una niña, sino una mujer adulta, fuerte y capaz, con responsabilidades. Una mujer que no necesitaba a nadie más.

La doctora estaba sentada en su mesa, mirando a Rin como si estuviera sopesando sus palabras antes de hablar. Rin se sentó en la silla que sesshomaru le indico.

-Según Setsuna, necesitas suplementos y más descanso para recuperar las fuerzas. Sea lo que sea que hayas estado haciendo para llegar a este estado, tienes que parar.

-¿Parar? No tienes derecho a dictarme lo que hacer. Es mi cuerpo, mi elección, y no quiero traer otro niño no deseado al mundo –Rin sintió a sesshomaru tensarse junto a ella.

Setsuna la miro espantada y con una mirada critica.

-Si crees que este bebe no es deseado, te equivocas completamente –sesshomaru se puso de pie-. Lo siento, Setsuna, pero Rin y yo tenemos algunas cosas que discutir en privado.

-Claro, es comprensible –Setsuna le dedico una sonrisa de preocupación antes de mirar a Rin-. No te precipites con ninguna decisión. Se que la noticia ha sido una sorpresa imprevista para , creo que ya he dicho suficiente por hoy.

-Gracias, Setsuna. Llamare al especialista mañana.

-¿Especialista? No puedo costearme un especialista –Rin deseaba gritar… hacer cualquier cosa para llamar la atención. ¿Acaso su opinión no importaba? Durante toda su infancia, se había sentido ignorada por la gente, que hablaba como si ella no existiera o como si no importara. Había hecho un gran esfuerzo por tomar el control de su vida, y no iba a sacrificarlo ahora.

La fuerte mano de sesshomaru la agarro por el codo, haciendo que se levantara de la silla. Una vez en el coche, Rin se sentó de mala gana en el asiento del copiloto.

En lugar de poner el coche en marcha, sesshomaru agarro el volante forrado de cuero y se volvió hacia ella.

-Voy a dejar esto bien claro. No vas a encargarte de esto tu sola, ¿me entiendes?

Rin lo miro. La determinación en su mirada hizo que las palabras que iba a pronunciar se disiparan en la oscuridad. No iba a ganar la batalla, al menos no en ese momento.

-Te entiendo

-Bien –sin más palabras, sesshomaru giro la llave del coche, poniendo su BMW en marcha.

Rin no presto atención al camino de vuelta a casa hasta que tuvo que bajar la visera del coche para protegerse del sol de la tarde que brillaba frente a ellos. Si estuvieran de camino a su casa, el sol estaría a sus espaldas, y no cegándoles.

-Este no es el camino a mi casa. ¿Por qué no me llevas a mi casa?

-Te estoy llevando –las manos de sesshomaru apretaron el volante.

-Este no es el camino a mi casa.

-No.

-¿Entonces adonde me llevas?

-A la mía.

¿Al apartamento?

-No, a la isla.

-¿Qué?

-Ya me has oído –sesshomaru giro el volante, y entraron en la rampa que llevaba al aparcamiento del edificio de Imperio . kazami

-¿Por qué?

-Rin, se razonable. Ni siquiera tienes comida suficiente en tu casa para preparar una comida decente, y menos todavía el dinero para comprarte una.

-¡Eso tu no lo sabes! –Rin lo miro con horror. ¿Cómo podía saberlo?

Detuvo el coche en su espacio del aparcamiento, se volvió y arqueo una ceja. Le dijo vagamente que sabía más sobre ella de lo que estaba dispuesta a contarle.

-Y tenemos que hablar del bebe, hasta cuando puedes trabajar y esas cosas –sesshomaru le desabrocho el cinturón cuando ella fue a hacerlo.

¡Su trabajo! No podía permitirse dejar de trabajar. Se hundió impotente en el asiento del coche. Sesshomaru detecto su abatimiento al instante en la caída de sus hombros y la inclinación de su cuello y de sus labios. Un destello de compasión se encendió brevemente, pero pronto lo sofoco. No podía permitirse ninguna compasión, y menos cuando su mente todavía dudaba de ella. A lo mejor jamás le hubiera contado lo del bebe si no la hubiera presionado. Y quien sabía que decisiones habría tomado ella sola, especialmente dada su precaria situación financiera. Y desde luego, no iba a dejar que nada le pasara aquel niño. Ya le habían ocultado la verdad con anterioridad, y no iba a dejar que le ocurriera de nuevo.

Salio del BMW, apenas capaz de resistir el deseo de dar un portazo. Rodeo el vehiculo para ayudar a Rin a salir de el. Ella reacciono cual muñeca de trapo, una mujer completamente distinta de la mujer que había discutido con el en la consulta de medico, y mas lejos todavía de la mujer cuya pasión había despertado en sus brazos, y que desde entonces invadía todos sus sueños y pensamientos. De camino al ascensor, sesshomaru hizo una llamada desde su teléfono móvil.

-jaken, por favor, prepara una cena para dos junto a la piscina –hizo una pausa mientras escuchaba la respuesta de jeken, su mayordomo-. No, la habitación de invitados no será necesaria. Llegaremos pronto –cerro el teléfono.

-¿Vuelvo esta noche? –Rin levanto la cabeza con esperanza en su mirada.

-¿Por qué ibas a pensar eso?

-Bueno, dijiste que no hacia falta preparar ninguna habitación adicional –su voz se desvaneció, sonando de repente insegura.

-Dormirás conmigo, donde pueda vigilarte a todas horas.

Le gustara o no, iba a dormir con el. No iba a correr ningún riesgo con algo tan preciado como un bebe. Compartir cama con Rin iba a resultar ser una tortura, pero su hijo o hija estarían seguros en sus brazos cada noche.

-No recuerdo haber aceptado ir a tu casa a dormir.

Se supone que solo íbamos a hablar.

-Hablaremos, no te preocupes por eso.

-¿Pero tengo que quedarme contigo?

-Si –no era negociable.

Vio a Rin mordisqueándose el labio inferior.

-Una noche, entonces. Para que podamos aclarar las cosas.

Sesshomaru dejo escapar el aire que Rin no había notado que estaba aguantando, aliviado por no tener que enfrentarse a su negativa. Pero una noche no seria suficiente para aplacar su preocupación. Haría todo lo posible para proteger a su hijo en todo momento.

Siguieron en silencio hasta el helipuerto en el tejado del edificio. A esas horas de la tarde, la mayoría de los empleados se habían marchado.

El helicóptero de la empresa, un elegante Agusta negro personalizado para Imperio kazami estaba preparado en la pista. El piloto estaba ya en la cabina y la hélice en marcha, haciendo que se levantara el polvo.

Sesshomaru apretó a Rin contra su cuerpo para protegerla del viento y la guió a la puerta del helicóptero. Una vez dentro, Rin se abrocho el cinturón y se quedo quieta, sin osar moverse al notar que su corazón se aceleraba y su estomago la advertía de que ya había tenido suficiente agitación por un día. Aunque había viajado en el Agusta con anterioridad, nunca había ido al santuario privado de sesshomaru.

-¿Vamos a la isla, señor?

-Si, jaken nos espera. Gracias,sesshomaru.

Sesshomaru miro a Rin y, ajustando sus auriculares, le hizo una señal para que hiciera lo mismo. Ella rechazo la invitación con la cabeza. No tenia ganas de mantener una conversación con el, al menos mientras sus nervios una conversación con el, al menos mientras sus nervios estuvieran tan a flor de piel. Necesitaba cada gramo de compostura para preparar sus ideas para la discusión que se avecinaba.

Tenia entendido que sesshomaru jamás había llevado una invitada que no fuera miembro de la familia a la isla que había comprado tras su divorcio. A corta distancia del distrito financiero de la cuidad, la isla era su oasis particular de paz y tranquilidad, un paraíso que guardaba celosamente.

Cuando llegaron a la isla y aterrizaron, Rin se sentía tan crispada y tensa, que un solo roce, una sola palabra, harían que saltara en mil pedazos. Ignoro la ayuda de sesshomaru para salir del helicóptero, prefiriendo hacerlo por si misma a pesar de la debilidad de sus piernas. Se agacho y camino lo más rápido que pudo hacia la casa de piedra gris plateada de dos pisos que había unos cientos de metros más allá. Rin contó al menos tres chimeneas sobre el tejado de pizarra de pronunciada pendiente.

-¿Este es tu hogar? –pregunto, fastidiada por no ser capaz de borrar de su voz la impresión que le causaba la casa.

-Es mi casa. Hace falta una familia para conseguir formar un hogar.

Familia. El que los dos desearan lo que no tenían era una cruel ironía. Dadas las circunstancias actuales, el tendría una familia en menos de un año, pero ¿Dónde encajaría ella? ¿Querría formar parte de su vida? Rin apretó los puños ante su tormento mental. No quería tomar ese camino. Todavía quedaban demasiadas preguntas sin contestar en su vida.

CONTINUARA….

hola a todos aquí actualizando mas pronto de lo que esperaba primero le agradezco sus comentario mucha gracias sobre mi otra historia muy pronto voy a actualizarla buene eso es todo espero que le guste este capitulo y dejen sus comentarios