Me han salido monos en cada una de las roscas que comí... y si soy bien gorda por que en total reuní 3...

Sin más que decir... por ahora... LOS LEO ABAJO~


Lavi lo interrumpió.

-No- Ahora si lo había hecho reír –Yo lo hice, te duche y cambie, ¿Creíste que había sido ella?

Kanda solo podía sonrojarse… pero que pensamientos más idiotas había tenido.

-No seas estúpido- respondió el japonés.

-Se está bañando- Lo miro Lavi un tanto libidinoso –Por si quieres ir a buscarla.

El de largo cabello lo fulmino con la mirada.

-Ni te atrevas- le advirtió.

-Yo sería incapaz de hacer tal cosa- dijo mientras reía y negaba con sus mano –Solamente te lo digo para que después sepas donde está.


Lavi salió de la habitación mientras Yuu se peinaba; había decidido ir a buscar a Alice para agradecerle todo lo que había cuidado de él.

Se ató el cabello mientras caminaba, no era una cola de caballo alta como siempre, si no que esta vez simplemente se acomodó el cabello de manera baja, un tanto de lado, y su cabello lo poso sobre su hombro al momento de terminar.

Llego a donde quería, era una puerta en un corredor largo, adentro se supone habría un lobby, y a la izquierda los vestidores, a la derecha se encontraban los baños comunitarios para uso exclusivo de las mujeres.

Incluso dentro del gran lobby se encontraba un pasillo que conectaba la habitación de la izquierda con la de la derecha, de tal forma que el lobby era visible para todos… pero no las chicas [No sé si me explico, pueden verlo en la página de Facebook].

Kanda la vio frente a un espejo, pareciera como si mirara a un punto dentro del mismo pero sin ser a ella con exactitud; su cabello se veía húmedo pero no empapada, sin embargo se notaba que su ropa si lo estaba y el piso bajo ella también.

-Ya no seas idiota.

Una voz que se le hizo familiar sonó tras ella pero no le hizo caso; simplemente se embobo con el reflejo.

-No creo que te esté escuchando- Respondió otra voz por detrás, esta vez sonaba justo como la de una niña.

Y luego ella volteo, estaba con los ojos hundidos… sus ojeras la hacían ver mucho mayor de lo que realmente era.

No tenía un rostro feliz, más sin embargo solo se quedó pensando.

Cuando Kanda dio un paso más hacia al frente y se pudo dar cuenta de los dos individuos a un lado de Alice.

El mayor de los dos seres sin invitación tomo el cabello de la albina y mientras se agachaba solo un poco para que sus ojos quedaran a la misma altura le beso el mechón de cabello en sus manos.

Alice se paralizo y casi lo cachetea, pero su mano fue detenida por este hombre.

-¡Suéltame!- le grito.

Kanda no lo soportó más y simplemente entro.

-¡Suéltala ahora Tyki!- Repuso Kanda con un gran grito mientras sujetaba la mano de aquel que tenía el cabello de la albina.

-Te lo dije- Repuso la chica de atrás- Lo has arruinado todo… este era el mejor momento y simplemente echaste todo a perder.

-Tu cállate Road- Se molestó el más alto de todos en la habitación.

A sabiendas de la amenaza de Kanda simplemente lo ignoro mientras seguía mirando a la albina frente a él.

-¿Entonces qué dices?- Pregunto Road asomándose por un lado.

Los ojos se le cerraban pero tenía que responder.

-No quiero- contesto antes de desmayarse de lo agotada que estaba.

El japonés la sostuvo antes de que cayera al suelo… simplemente quería matar a los dos frente a él.

-Deberías cuidarte- Dijo Tyki antes de dar media vuelta; Kanda estaba confundido –No sabes quién es ella.

Se mofó pero tan pronto como quiso contestar él ya no estaba.

Era raro y se cuestionaba lo ocurrida.

-No te preocupes- Dijo Road mientras se ponía en cunclillas –Algunas veces es mejor no saber la verdad, ella está bien.

Había cambiado el tema de manera sorpresiva y después de decir aquello también desapareció.

¿Ella? Por qué no habrían de llamarla "Allen" como siempre, o simplemente referirse a él como un hombre.

¿O es que acaso los espiaban y sabían lo sucedido? Quizás no sabría de eso ahora, pero no se imaginaria cuan pronto sería eso.


La levanto con una toalla y la recargo en un sillón dentro de aquel lobby. La seco lo más que pudo y cuando la vio casi seca la cargo en su espalda.

Estaba muy dudoso de todo aquello que había pasado, pensaba en que mugen no estaba con él y que si hubiera tenido que pelear no estaría con vida ahora.

Sentía su pecho en la espalda y eso le molestaba… no de mala manera, si no que se sentía muy incómodo por la situación.

Quería quitarla de su espalda por el momento… pero simplemente no podía, era la forma más rápida de llevarla a su habitación (aunque realmente no podía fingir que eso le molestara).


Una vez llegado a la habitación de la chica se metió como si viviera ahí. Y si se ponía a pensar él nunca había entrado ahí.

El lugar era completamente blanco, lleno simplemente con una cama, una silla, un ropero y un espejo.

La cama estaba tendida y pareciera como si no hubiera estado ahí desde hacía ya mucho tiempo. La silla tenía una playera y un pantalón doblados, eran de una talla masculina, así que supuso que eso y los zapatos a un lado eran de cuando aún era un chico.

El espejo en aquella habitación no estaba colgado como de costumbre, si realmente te fijabas bien solo podías verte del cuello para abajo (en este caso Kanda se veía de poco menos de la mitad del torso hacía abajo, por su altura); era algo raro… simplemente el pensar que esta chica fuera eso… una mujer y pensaba que a cualquier mujer le gustaba mirarse en el espejo… pero simplemente a ella pareciera que no.

Busco ropa por algún lado pero simplemente no encontró. Así que fue a revisar su ropero.

Al abrirlo se ruborizo.

La ropa interior estaba acomodada a la vista y al ver los sostenes doblados ahí Kanda no pudo evitar pensar en la sensación de su espalda que aún sentía.

Trato de ignorarlo mientras checaba cada uno de los ganchos con ropa.

"Creo que esto le pondré" Pensó… y luego se quedó pensando.

"¿Le pondré?"… "¿Yo la cambiare?" Se repetía a sí mismo en voz baja.

No tenía marcha atrás, no podía decirle a nadie lo ocurrido o la acusarían a ella de traidora y eso era algo que él no quería.


Tomo aire y mentalmente se preparó.

Toco su cabello para asegurarse de que estuviera completamente seco y luego lo ató torpemente con un listón rojo que encontró dentro del ropero.

Se dio a la tarea de quitarle la blusa que tenía, aquella que seguía húmeda junto a sus pantalones holgados.

Trato de no mirar pero le era casi imposible.


¿Yuu es un pervertido?~ (me parece que todos tienen su lado así).


¿Qué le estaban ofreciendo Tyki y Road a nuestra protagonista?

Eso y mucho más es la novela de los miércoles ¡Pociones, Amores e Inocencias!


... Okey no ;_;

Bueno... con todo lo que se aproxima no duden en que esto sera una nueva novela de la que no podrán despegarse. Si no es que ya amaran este Fanfic desde el inicio.

Espero les guste lo que esta aquí, les aseguro que lo que sigue les encantara. Los amo.

Y sin más que decir, LOS LEO EN LA PRÓXIMA.