Raven.
Minutos después, Red Robin volteó a vernos. Lucía preocupado…
-¡Oigan! –Nos llamó.
Lo observamos, esperando cualquier señal o palabra. Lo que viniera primero.
-Chicos… ¿Dónde está Jason?
Me olvidé por completo de ese sujeto.
-Por Dios… ¡Starfire! –gritó Cyborg.
Robin por fin salió de su trance y se volteó con brusquedad.
-Jason –dijo casi con odio.
Nos miró a todos… incluso a Batman.
-Imagino que confiamos en la persona equivocada –dijo Wally.
Pienso… que tiene razón.
Continuará…
Cap. 7: La Nueva Recluta
"¡Sigue peleando!"
Starfire.
Vuelo por encima de Gotham City justo ahora. El aire está helado y golpea fuertemente mi piel. Mi respiración es agitada, pero no puedo detenerme. La lluvia, que se había soltado antes, aumenta gradualmente mientras empapa mi cuerpo y mi cabello se torna pesado.
Encima del océano puedo observar mi reflejo naranja. Parezco un cometa muy brillante, con un hermoso destino.
Claro que, no es verdad.
El paisaje es increíblemente hermoso, incluso estando oscuro. Las montañas y todo lo que he recorrido me deja boquiabierta.
Qué hermosa creación.
Sólo en esto puedo concentrarme, pues lo que hice hace unos minutos no me permite sentirme bien. Y eso es lo que quiero intentar. Sentirme bien conmigo misma para recobrar el control sobre mí y mis poderes.
Sigo volando, con mis brazos extendidos hacia el frente.
No sé hacia donde voy, pero también sé… que de igual manera voy a llegar.
Ahora soy esclava de ellos.
…
El viento hacía ruidos tan fuertes que parecía escuchar a alguien silbando. De hecho, me alarmé un par de veces ante esa posibilidad.
Es muy probable que Los Titanes y la Liga de la Justicia estén tras de mí.
Los lastime, y no puedo perdonarme por ello.
Logro divisar una montaña. Una enorme, llena de vegetación y pequeños ríos. Luce agradable a la luz de la luna.
Me voy acercando más y más hasta que por fin empiezo a descender.
La altura no puede ser menos de cien metros, no veo un lugar para aterrizar y ya me tardé demasiado tratando de hallarlo. O eso creo…
Sigo bajando hasta que ya veo el final. Parece una especie de… bóveda o algo parecido.
Mi cuerpo empieza a disminuir su velocidad.
Me siento como un robot.
Metálica y brillante. Una caja está a pocos metros de mí y se ve conectada a la montaña. Pronto se empiezan a abrir unas puertas gigantescas por el medio y una luz roja se enciende al instante.
Pasé volando con tanta prisa que ni siquiera pude ver mi reflejo en el material que parecía tan claro como el agua.
Al parecer ya estoy aquí, y ellos me estaban esperando.
La Liga de las Sombras.
De la nada, unas luces se encendieron en el suelo. Estábamos dentro de la montaña que viéndola mejor ahora, es un escondite inmenso. Dos soldados con espadas y máscaras negras cubriendo sus rostros me miraban sin decir o hacer nada.
Mi cuerpo por fin dejó de volar y ahora estoy plantada al suelo sin deseos de mover otra articulación de mi cuerpo.
Momentos de silencio no se hicieron esperar… solo mi respiración era la que hacía eco en el lugar.
Pronto… un sonido poco audible fue incrementando en mi dirección hasta que por fin pude verla.
Mejor dicho, verlos.
-Es fascinante la rapidez con la que llegaste, Starfire –Talia estaba frente a mí. Traía un traje completamente nuevo, negro y lleno de armas por todos lados. A su izquierda se encontraba un soldado que no supe reconocer, y a su derecha estaba alguien más… era un señor de edad avanzada. Sentí escalofríos recorrer mi cuerpo en cuanto vi parte de su rostro.
-Así que ella es la menor –dijo él con voz calma. –Fascinante –terminó.
-Y la más delicada de todos –le respondió la mujer.
-Vayamos adentro –el hombre avanzó y yo simplemente me moví para seguirlos a pie. Ahora estoy a su servicio…
Recorrimos un estrecho túnel iluminado con lámparas en el suelo. Se prendían cuando nuestras pisadas se acercaban mucho.
Esto está mal, muy mal.
Cuando me di cuenta de que solo descendíamos más y más, me exalté tanto que solté un gritito.
-¡¿A donde me llevan?!
Uff, pude librarme un poco y al fin mi verdadero ser habló.
Talia me miró sonriendo. –Oh, te encantará querida, créeme.
La energía invisible que ha estado controlando mi cuerpo me obliga a moverme otra vez. Y así, seguí caminando tras esos tres seres sin poder negarme.
Ni siquiera quiero pensar en lo que hice en la Mansión Wayne.
Probablemente ahora todos me detesten, en especial Robin.
¡AH! ¡Ya! ¡No pienses en él!
Es tonto, incluso patético para mí, pero por más que intente negarlo, él ha estado en mi mente todo el tiempo, desde que arribe a la Mansión… desde que se fue esa tarde de mi cuarto… y el solo recuerdo de él traicionando mi confianza me llena los ojos de lágrimas. Mi garganta arde, no puedo ni hablar de tan solo imaginarlo.
¿Por qué me hizo esto?
Dijo que yo había cambiado. Que mi naturaleza estaba mal.
¿Se refería a esto? ¿A mi blanda personalidad?
Creí que eso lo gustaba de mí…
-Oye –una voz me interrumpió. –Extiende el brazo derecho –dijo el soldado de negro.
Obedecí a lo que me dijo y noté como pinchaba mi muñeca con una jeringa. No pude oponer resistencia, y sinceramente… creo que no quiero hacerlo.
-Bien, ahora inclina un poco tu cabeza –volvió a ordenar. Sujetó mi cabello con fuerza e introdujo la aguja con rudeza. Solo di un leve gemido, el dolor desaparecía rápidamente, y eso me gustaba.
-Ya está –le dijo el tipo de negro a Talia y al anciano. Ellos veían una pantalla enorme.
Con mi mano apoyada hacia atrás, toqué mi cuello y sentí el lugar en donde me acababan de inyectar. En esa posición, por fin divisé en donde nos hallábamos. Era parecido a la Baticueva, pero era muy grande y cuadrado. Parecía ser un centro gigante, parecido a un hospital. Había muchos hombres de negro con guantes naranjas que llevaban charolas llenas de instrumentos puntiagudos y filosos.
Ya me habían torturado con eso antes.
¿Y ahora qué..?
¡Oh! ¡No p.. puede ser!
¡X'Hal!
¡Por todos los cielos!
Esas enormes cápsulas verdosas y transparentes tenían personas en su interior. Imagino que han de ser más de diez compartimentos de ese tipo… Todas forman una curva y de la superficie unas mangueras negras se conectan con las computadoras del recinto.
Lo que me ha quitado el aliento es la persona que me mira desde ese cascarón. Sus ojos están fijos en mí, está consciente de quién soy.
Mi hermana yace en ese espacio, es una prisionera más… parte fundamental del plan de La Liga…
A estas alturas ya no me impresiona en lo absoluto todo esto. Después de todo, Slade y Talia buscaban personas como yo…
Fáciles de manejar y con poderes nucleares que pudiesen mejorar.
Les gusta innovar sin duda alguna.
-Te presentaría a tu nuevo ejército Koriand´r, pero estoy seguro de que ya los conoces –Ese era Slade. Venía caminando hacia nosotros. Pero ahora… no traía su máscara.
Increíble.
Es la primera ocasión que veo su rostro por completo.
Con razón nunca se quitaba el casco…
-Aun así creo que será lindo hacer un recuento… -Dijo Talia. –Por aquí Starfire –Hizo seña para que me colocara a su lado. Lo hice, por mí misma claro.
-AIB01, es la cápsula de tu hermana, Blackfire de Tamaran, mejor conocida como Komand´r, una de las mejores guerreras en toda la Galaxia –Me miró de reojo. –Te será muy útil.
Continuamos avanzando.
-AID04, cápsula de Starfire 2.0 –Se giró otra vez para mirarme.
Me quedé helada unos instantes.
-¿Es… soy… yo? –Pregunté asombrada.
-Sí, eres tú. Aunque mejor, mucho mejor. A esta versión no le cuesta acatar mis órdenes –Dijo ella. El orgullo en su voz brotaba como fuente de agua.
No puedo… ¡Esto está muy mal!
-¿C-Cómo la hicieron? –Les pregunté a todos. -¿Cómo es posible que sea tan parecida a mí?
-Está claro que no tienes buena memoria, preciosa –Slade cubrió mi espalda con su brazo. –No te quitábamos sangre nada más porque sí… Los ácidos líquidos que probábamos en ti, todo parte de un plan bien realizado. Nos tomó más de cinco meses obtener el código genético que te hace tan resistente, tan… -Tosió riendo. –Bien, no fuimos capaces de igualar tu linda sonrisa pero… -Acercó su boca a mi oído. –Quedó bastante bien.
-Además –Talia habló. –Corregimos ese pequeño error de tu naturaleza Starfire. Ya no tiene debilidad por nada. Está preparada para correr riesgos, para ser el arma letal que hemos estado buscando.
-Lo que hiciste allá –Dijo el hombre encapuchado. –Me dejo impresionado, muy impresionado. Tú sola diste una gran batalla. Imagina lo que pasará… cuando tu familia entera esté preparada, lista para servirnos –Estiró uno de sus brazos y logró encender otro compartimento.
AID07 – Darkfire
-No necesito presentártelo, ¿O sí? – Terminó él mientras retiraba su enorme capucha. Su cara… por fin vi su rostro completo.
Nunca lo había visto antes. Aunque me recordaba ligeramente al Hermano Sangre.
Pero no, no era él.
Me importó muy poco, pues ahora frente a mí se encontraba un ser preciado para mí. Más que nadie, incluso mucho más que mi hermana.
-¡Wildfire! –Grité desesperada.
¿Cómo habían encontrado a mi hermano?
Yo nunca pude lograrlo. ¿Pero ellos sí? ¡Mi hermano! ¡Mi familia!
-¿Qué le han hecho? –Volví a gritar con enojo. -¿Por qué me hacen esto? ¡¿Por qué nos hacen esto?! –Enfurecí demasiado.
Quise soltarme de su agarre, pero Slade y Talia me sostuvieron con fuerza y el control inminente me volvió a comprimir.
¡No! ¡No!
-¡WILDFIRE! –A todo pulmón exclamé, tanto, que el lugar entero se sacudió, tierra escurría por unos ductos pequeños en el techo.
Todos se habían asustado, incluso Slade.
No esperó para propinarme una golpiza en el abdomen y hacerme caer de rodillas.
-¡Haz silencio! –Furioso volvió a tomar mi rostro y lo levantó con brusquedad. -¿No querrás morir…? Al menos no por ahora niña, así que mantente en silencio.
Un ruido nos hizo girar sigilosamente a todos. Provenía de la cápsula de mi hermano.
-¡Koriand´r? –Dijo en cuanto me vio. -¡Hermana! ¡Qué! ¿Qué pasa? –Se comenzó a alterar al darse cuenta de mi condición, y después de la suya.
-Oh por favor, sólo duérmanlo de nuevo –Slade me jaloneó mientras Wildfire seguía lanzando sonidos y amenazas a nuestros opresores.
-Por eso es que decidimos crear clones, los primeros experimentos siempre suelen tener fallas –Talia oprimió un botón en un control negro sin mirar siquiera a mi hermano y continuó a mi lado caminando. –Excepto tu hermana, Starfire. Ella está dispuesta a servir a la Liga. Claro que… -La miró de reojo. –Necesita unas mejoras, como tú.
Tras eso, hizo que me llevaran a una cápsula vacía, la estaban preparando para mí.
¿Qué hara? ¿Aumentar aún más y más mis poderes? ¿Quieren acaso morir?
Con tanta energía dentro de mí es muy probable que explote… o algo peor.
No importa cuánto patalee, grité y maldije a todos ellos. Me iban a lavar el cerebro por completo… y junto a mi familia ayudaríamos a la Liga y a sus horrendos planes.
…
Dentro de esa pecera verde, mi respiración era sustentada por tubos angostos de color oscuro. Allí dentro pude notar que mi hermana y su cápsula estaban a lado de su doble. Una chica idéntica a mi hermana físicamente, pero lucía más… falsa, irreal.
Aún no dejo atrás mis pensamientos sobre Wildfire, mi hermano.
Lo poco que recuerdo de la última vez que creí verlo, es que todo había sido un plan maestro de Blackfire y Madame Rouge para hacerme creer que él estaba conmigo y atacar a mis amigos.
Desde ese día, juré que encontraría a mi hermano.
Le dije a Blackfire que ella y yo ya no éramos familia.
¿Mi única familia? Está frente a mí…
A unos seis metros. Luce hermoso, pacífico después de que le inyectaran no sé qué cosa y lo pusieran a dormir.
A pesar de que su tonta máquina dice Darkfire, no cambia el hecho de que es mi hermano.
Curiosamente, escuché a Talia decir que Wildifre tendría un nombre clave mejor, más aterrador y con mejor significado.
Darkfire o Wildfire… da lo mismo, tengo que salvarlo.
Al igual que Black, él tiene un clon. Es parecido, como el de mi hermana, como el mío…
Oh… mi cabeza solo da vueltas
No tengo ni la menor idea de cómo escaparé de esta.
Y luego, mi mente trajo otro pequeño recuerdo…
Al volver a mí, me espanté. Juro que pensé que eso… se me iba a olvidar.
No es de gran importancia.
Aunque…
Red X… o… Jason…
Él… me… me…
Lo que hizo…
Me ayudó.
Pero igual, no creo que sea la respuesta a mi situación.
Y es absurdo pensar en eso justo ahora…
Eso ha de ser. La concentración… mi mente en otro lado… debo…
-Hola Ra´s, ha pasado… tiempo ¡Mucho tiempo! –Un hombre mencionó y empezó a reír con locura. Al mirarlo, comprobé que se trataba de… ese maniaco del que Dick me platicó hace algún tiempo. Bueno, a todo el equipo.
Señaló hacia las cápsulas. -¡Wow, wow, wow! ¡Pastelito! ¡Es… muy tierno!–Caminaba hacia nosotros, aplaudiendo.
-Sólo son seis, y no son lo que esperaba –La chica que me golpeó con su enorme bate de madera caminaba de manera extraña y también giraba sobre sí misma a su antojo. Vaya, luce muy ágil. –Pero creo que tendremos que conformarnos con esto… -Me miró y notó que yo era la única consciente de todos los demás. –Uhhh… es ella… la chica prodigio, la elegida –Eso lo dijo con mucho énfasis, y demasiada burla para mi gusto.
-¡Oh! ¡Oh! ¡La chica! ¡Claro! La princesita… -Dijo El Guasón. –Linda… linda… -Apoyó su mano en su barbilla y empezó a rascarse. –Sí… eres muy bella… -No pudo continuar, pues la chica le había dado una bofetada, una muy dura. La marca de su mano seguía en su mejilla cuando ella la retiró.
Él la empujó y le sacó la lengua. –Oh… No te ensañes bebé… -Volvió a verme. –Ella no es tan bella como tú…
-Claro que no lo es –Dijo ella sonriente.
-Si ya dejaron de jugar, es momento de poner en marcha nuestro plan –Slade por fin se había decidido a hablar.
¿Qué…? ¿Otro plan?
-Aún no está lista –Talia me señaló.
-Si mis cálculos son correctos, la liga de idiotas y los jóvenes patanes estarán aquí muy pronto… -El Guasón dijo alegre. –No podremos detenerlos solos, tendrás que usar a la familia completa.
-Ese no era el trato Guasón –Slade sonaba alterado.
-El dinero que nos pagaste no es suficiente –La chica de coletas gritó. –Querías que los entretuviésemos y eso hicimos… Sin nuestro antídoto jamás habrían sido capaces de controlar a la chica… y por cierto… son diez mil dólares más por eso…
-¡Cierra la boca! –Le gritó aquel hombre llamado Ra´s.
-No queremos problemas ¿No amigos? ¡La fiesta va a comenzar! –Guasón sacó dos armas y las apuntó, una hacia Talia y la otra a Ra´s.
-Es broma ¿No? –Slade sacó su espada. –Te mataría antes de que toques el gatillo.
-Suficiente –Talia se puso en medio de todos. Miró al tipo de traje morado. -¿Por qué asumes que ellos van a venir? Te pagamos para mantenerlos ocupados.
-Después de que la chica alíen perdiera el control, envié a mis secuaces para atacar la Mansión de Brucy… pero por favor, ella –Apuntó con su dedo a mi rostro. –No hizo bien su trabajo. ¡No pudo matar siquiera a uno! –Volvió a reír.
-Algo hizo que nuestro control en ella fallara por breves minutos, luego de eso la recuperamos y la trajimos hasta aquí. Por eso tu parte imbécil –Slade lo sujetó por su ropa y lo levantó. –Era mantener a esos malnacidos ocupados por mucho más tiempo.
-¡Ay sí! Ahora esto es culpa mía ¿No? –Le contestó con sarcasmo.
Slade no respondió, o más bien, le respondió con un puñetazo en la cara.
Creí que chillaría de dolor… pero solo soltó una risa espantosa.
-Pegas como niña –Continuó riendo. Fastidiaba muy bien a los demás. La muchacha también reía.
-Te aseguro que yo no pego como niña –Un sujeto se abalanzó del techo y pateó con su pierna al payaso, que dio un gran escupitajo de sangre y cayó de lado. La alarma empezó a sonar con mucha fuerza.
-¡Qué sucede! ¡Qué demo… -Bombas de polvo y un arma pequeña hicieron a Slade guardar silencio.
-¿Quién diablos eres? –Talia le apuntaba con un arma enorme.
-La máscara sirve para algo, primor…
¿Primor?
Ya había oído eso antes…
El sujeto le disparó en ambas piernas y en el brazo que empuñaba el arma.
¿La mató acaso? ¿O solo la dejó inconsciente?
-¡Suelta tu arma ahora! –La chica de rojo disparó una y otra vez, pero aquel hombre era increíblemente hábil. Ni una sola bala logró rosar su cuerpo.
-¡Espere mucho para esto, pedazo de basura! –Le dio una patada en el rostro tan fuerte que… sentí mucha lástima por ella. –No me gustan las payasitas –Dijo y luego apuntó a Ra´s que estaba justamente enfrente de un holograma, oprimiendo botones con velocidad.
-Deja de hacer eso y tira tus armas, ya conoces la rutina anciano –Le dijo con mucha burla…
-Qué atrevido eres al venir hasta aquí solo… -Ra´s seguía oprimiendo botones y empuñaba su arma hacia él.
-¡Maldito gusano infeliz! –Slade ya se había recuperado y prontamente iniciaron una pelea entre ambos.
Eché un vistazo rápido a aquel justiciero.
Nunca lo había visto… sin embargo, sentía que lo conocía.
Vestía un traje negro, con artefactos por todos lados, su pantalón estaba rasgado y era más holgado de lo que creí. Con una chaqueta de piel color marrón y guantes negros, un símbolo rojo en forma de murciélago estaba impregnado en su pecho, y ese enorme casco del mismo color no dejaba ver absolutamente nada de su rostro.
Ni idea de quién es… pero supongo que viene a…
¡Oye! ¡Qué…! ¡Qué estás…!
El Guasón empezó a golpear mi compartimento, con una enorme sonrisa macabra disparó a Ra´s en el estómago y continuó apretando hasta que un sonido pequeño dio lugar a que la puerta se abriera.
-¡No! –Gritó el caballero del casco.
Riendo con todas sus fuerzas, sacó un cuadrito diminuto color púrpura y me lo enterró ferozmente en el cuello.
-¡Ahhhh! –Grité.
Caí de la cápsula, empapada de líquido verdoso y empecé a respirar con fuerza.
-¡Déjala en paz idiota! –El chico le disparó pero él logró esquivar sus balas.
Corrió hacia mí e intentó ponerme de pie.
-Vamos… vamos niña, es un buen momento para pelear –Dijo jadeante.
La joven de negro y rojo intentó atacarlo con su bate, pero al momento de estrellarlo contra su casco, este se hizo añicos.
-¿Es una jodida broma, Quinn? –Rio y puso una pistola en su frente. –Dame una razón para no volarte los sesos, y una buena.
Slade lo atacó por detrás y empujó a la chica al suelo.
-¿Trabajando solo de nuevo? Eso no te funcionará jamás –Le gritó mientras iniciaban nuevamente su disputa.
El Guasón reía como loco.
-¡Es hora de mejorar las cosas! ¡MÁTALOS A TODOS! –Gritó eufórico, extasiado mientras oprimía un botón rojo gigante de uno de los controles negros que había en el lugar.
-¡No! –Exclamó Ra´s.
-¡Harley, lo logramos! ¡Lo logramos –Seguía gritando y saltando con regocijo.
-¡Estás muerto! –El enmascarado quiso atacarlo, pero Slade lo volvió a impedir.
-Es lo que tenemos, ¡Debemos usarlo! ¡Activa a los sujetos ahora! –Le gritó Slade a Ra´s.
Él titubeó, me miró; observó con cuidado mi rostro y mi mano tocando el área de mi cuello.
-Lo siento –Con voz baja me dijo, y luego presionó un botón en el brazalete de su muñeca.
Las cápsulas empezaron a zumbar, el suelo temblaba. Me balancee de un lado a otro intentando ponerme de pie. No podía volar, creo que el chip que ese maniaco introdujo en mí me ha…
De nuevo, esa sensación.
Pude notar que Ra´s Al Ghul cargaba a su hija inconsciente en medio de todo el escándalo. Los sirvientes de negro corrían y sacaban artefactos y armas del recinto. Imagino que este lugar colapsará en pocos instantes…
El sujeto del casco y Slade seguían combatiendo, El Guasón y Harley intentaban quedarse quietos pero no dejaban de lado su risa ensordecedora.
Bruscamente, mis dos hermanos y sus clones salieron de su sueño y despertaron.
Mi nuevo clon también estaba respirando.
Gemían y tosían
Esto no puede ser…
-¡ALTO!
¡Esa voz!
No pude hacer otro movimiento, el chico del casco me jaló y empezamos a correr juntos. Apretaba mi mano con tanta fuerza que no pude decir o hacer nada, solo seguir corriendo a su lado.
Escuchamos el inicio de una nueva batalla. Ese espantoso payaso tenía razón, La Liga y los Jóvenes Titanes habían arribado al lugar.
-¡Espera! ¿Quién eres? ¿A dónde va… -Me interrumpió al abrazarme y hacernos girar juntos hacia una puerta angosta.
-¿De verdad quieres hacer ese tipo de preguntas? –Respiraba con fuerza. –Inclina tu cabeza –Dijo al mover mi cabello de un movimiento y apretar mi cuello.
Tocó el área donde estaba incrustado el chip y a juzgar por su desesperación asumí que intentó sacarlo, sin éxito.
Soltó una maldición y luego habló:
-¿Te sientes rara? –Preguntó sin dejar de toquetear mi cuello.
-E-Estoy bien… -Le respondí nerviosa. –Necesito volver.
-Si vuelves les será más fácil controlarte.
-¿Quién eres tú?
-Soy el que acaba de salvar tu… -Dejó de hablar justo cuando de un impulso le quité el casco.
Se hizo silencio por unos segundos.
-¿Tú…? –Era el joven que me había… ayudado en la Mansión… tras mi ataque demencial…
-¿No podías esperar a que saliéramos de aquí? –Dijo Jason volviendo a colocarse el casco.
-No.
-Ya me di cuenta.
-Necesito… volver.
-Te dije que no. Tenemos que irnos.
-No iré contigo a ningún lado –Zafé mi brazo de su agarre. –Quiero ir a ayudar a los otros.
-¡No puedes! Entiende, estás expuesta, entre más lejos mejor…
-¡Dije que no!
-Por suerte para mí, no me importa lo que digas linda –Me cargó a la fuerza y comenzó a correr.
-¡Jason! ¡Suéltame!
Lo hizo. Vaya que sí… solo porque le habían disparado… ¿Starbolts?
Él en el suelo escupió saliva y gimió al hablar.
-Te dije que nos fuéramos a tiempo niña –Tosió y puso su mano en su hombro.
Nuestra atacante era yo.
Bueno, un clon mío…
Al verme no hizo nada, solo avanzó y estaba dispuesta a atacar a Jason.
Cuando él le disparó ella liberó un campo de fuerza color verde. Las balas por suerte no nos dieron a nosotros al rebotar.
-¡Sal de aquí! –Me ordenó.
-¡No!
-Starfire…
-¡Qué no!
Mi otro yo le lanzó otro ataque y solo escuché su dolor.
Me tomó por el brazo y entonces… mi cuerpo empezó a sentir una especie de energía cosquilleando por toda mi sangre… estoy ardiendo por dentro.
¡Cielos! ¿Qué me pasa?
-¡Starfire! ¡Vas a sumergirte en la oscuridad! ¡No los dejes ganar! –Jason me gritaba con fuerza.
-¡Star! –Robin llegó corriendo y se quedó sin aliento al ver a mi doble electrocutando mi mano y tocando mi cuello.
¿Estaría activando el chip de control?
-Maldición ¡¿Qué estás haciendo?! –Gritó Jason iracundo. -¡Mátala! –Señaló a mi atacante.
No era difícil diferenciarnos. Ella era la que estaba vestida de blanco y yo seguía usando las pijamas que me dieron en la Mansión.
¿Cómo estarán todos ellos? ¿Mis amigos?
¡Ay por Dios! ¡Chico Bestia!
Yo lo había dejado malherido.
Robin empezó a luchar con ella, mientras Jason se ponía de pie y pensaba en qué hacer…
¿Ayudarme? ¿Ayudar a Robin?
Optó por ayudarlo a él, y yo intenté usar mis poderes pero… el dolor y la energía que regresaban a mí… no me permitían un control total sobre mí misma.
-¿Qué… Qué hago? –Les dije a ambos mientras los observaba, no dejé de temblar en ningún momento.
Ellos continuaban peleando, pero… ¡Cielos! Esa chica… es una recluta muy poderosa, me atrevo a decir que es más letal que yo controlada por esa maldita cosa…
-Supongo que el hechizo que lancé sobre ti no funciono –Una voz dijo.
-¡Raven! –Exclamé cuando la vi. Al momento de querer darle un abrazo, de mis palmas salió energía que la hizo volar al otro lado del pasillo.
¿Qué hice? ¡AY NO!
¡No de nuevo!
Vi como Robin y Jason caían a lado de ella. La pierna de mi líder parecía estar lastimada y el otro joven sostenía su abdomen con fuerza.
-Estúpido clon, ni siquiera eres sexy –Dijo él.
¿Cuándo entenderá que sus bromas no ayudan en nada?
-Cállate Jason –Robin le gruñó.
Mi otro yo me miró y vio lo que había hecho. Sonrió con complacencia y en su mano encendió una starbolt más potente, era como el fuego; como aquella que yo había creado bajo el encantamiento de control…
Inconscientemente hice lo mismo.
Ambas nos preparábamos para atacar a los tres sujetos frente a nosotras.
Un momento… ¿Quiénes son ellos?
Lo único que sé es que… debo matarlos.
Son mis enemigos.
Quieren destruirme a mí y a mi familia.
Mis ojos se encendieron, a lado de ella. Ambas palmas listas para acabar con el enemigo.
Son nuestros.
-No puede ser… -dijo el tipo de casco rojo.
Por detrás, un artefacto envolvió mi cuerpo y me hizo llorar a gritos. Me estaba lastimando demasiado.
-Lo lamento mucho princesa –Decía un joven de amarillo que corría demasiado rápido. Su cuerpo descargaba energía hirviendo.
-¡Cúbranse los oídos! –gritó el chico que traía un antifaz. Lanzó una pequeña bomba que me hizo estremecer. Creo que un poco más de esa cosa y me habría quedado sorda.
Mi familia estaba siendo atacada por la chica de azul, junto con una muchacha de rosa, más sujetos de trajes coloridos arribaban hacia donde estábamos.
Aturdida, intenté buscar algo para salir de aquí…
¿Qué es lo que sucede?
¿Por qué querrán atacarnos?
Pronto los vi. A mis hermanos, Ryand´r y Komand´r, intentaban defenderse a lado de nuestra familia. Pero las personas con las que luchaban eran más, tenían todo para evitar que la victoria fuese nuestra.
Un momento.
Aquí no es Tamaran.
¿Dónde estamos?
-¡Starfire! –El chico de casco rojo me gritó y jaló mi brazo. -¡Despierta!
Le hablé, furiosa, pero no pareció entenderme.
Por fin había salido de aquel aro de energía provocado por el tipo de amarillo, que estaba ahora muy ocupado atacando a mi igual.
-¿Qué? ¿Qué dijiste?
Volví a hablarle…
-Por el amor de Dios, no te entiendo nada…
Quise hablarle de nuevo pero entonces al tipo lo golpearon y cayó con fuerza lejos de mí.
Komand´r me había rescatado.
Al darle las gracias, alguien más la agarró por detrás y la golpeó.
-¡Starfire! –Extraña la mujer que me veía… era similar a un halcón.
-¡Kori! ¡Ven! ¿Te encuentras bien? –Al observar al joven percibí una punzada. Me sentía de pronto muy molesta con él… no sé por qué.
Extendió su mano hasta mí pero la rechacé.
¿Quién es él?
-¡Star! ¡Vamos! –El sujeto de rojo gritó. -¡Starfire! ¡Sigue peleando!
La lucha continuaba.
Más personas llegaban e intentaban detenernos. A mi hermano, a su igual. A mi hermana y a nuestras iguales.
-¡Starfire! ¡Despierta! ¡Hazlo! ¡Te necesito a mi lado! –Sonó su voz en todo ese lugar.
Un momento…
Empiezo a…
-¡Soy yo, Robin! ¡Por favor despierta! ¡Yo te… necesito! –Ese hombre seguía jadeando, siempre que tenía la oportunidad de gritarme lo hacía. Pues continuaba luchando con mí igual.
Lo que no entiendo es porque de pronto decidimos venir a este lugar…
-¡Maldita perra! ¡Transfórmate de una buena vez! –Una mujer rubia y llena de sangre cojeaba mientras presionaba un botón azul en un dispositivo muy pequeño.
¿Quiénes son estas personas?
Entonces mi cuerpo se empezó a retorcer. Jadeaba sin control alguno y me sentía muy mal.
Ganas de vomitar, mareo, dolor, tristeza.
¿Quién soy?
-¡STARFIRE! –Escuché que gritaban mi nombre, pero no pude hacer nada.
Los golpes y ataques no paraban.
La muchacha que había oprimido el aparato ahora era sometida por… un momento…
¡Ryand´r!
¿Por qué nos ha traicionado?
-¡Star! –El mismo chico de antifaz volvía a mí.
-¡Necesitamos ayuda! –Gritó una mujer de cabellera negra y ojos claros.
En mi idioma, grité con ira hacia aquel traidor.
¡TRAICIÓN!
Volé hacia él para matarlo, no sin antes ser detenida por mis piernas con dos brazos rodeándolos.
-¡Vamos linda coopera! –El tipo del casco seguía molestándome. -¡No dejes de pelear! ¡Tienes que…-Disparé con mis ojos para cerrarle la boca y emprendí mi vuelo.
Tumbé a otros tres seres que nos atacaban y tomé a Ryand´r por su cuello, él no soltó a la mujer rubia que sostenía y los tres salimos volando de allí.
Gritaba con ira al torcer el cuello de mi hermano traidor. La otra chica lucía impresionada pero para mi sorpresa no gritaba ni decía nada.
La roca se abría paso a mí alrededor, era sencillo desplazarla al otro lado para que no me estorbara.
Él me gritaba que me detuviese, pero no podía.
Atravesamos un lago enorme, el alba estaba en posición. Pero…no reconozco este lugar.
-¡Suéltame! ¡Suéltame! -Jadeaba la chica. –Esto no es divertido… ¡Ayuda!
Mi hermano pronto se liberó y comenzamos a pelear cuerpo a cuerpo.
No puede ganarme, jamás podría. Siempre fui la mejor guerrera de la familia.
La muchacha lloraba sin cesar, tanto que ya me había fastidiado.
Grité que se callara, pero al contrario, gemía con más ganas.
¡Traidor! le reclamaba a Ryand´r.
¿Por qué de pronto siento que debo matarlo?
¡Matarlos a ambos!
Los sujeté con todo mi poder y empecé a liberar mi energía a través de mi tacto. Haría que explotasen como la bomba nuclear que ellos dicen que soy.
-¡Starfire! ¡Detente! –Una nave gigante iba persiguiéndonos. Esa voz… esa molesta voz otra vez resonaba con fuerza a través de ese artefacto.
Me giré violentamente y le lancé una buena dosis de energía.
Seguían tras nosotros, pero entonces me elevé más y sé que estaba matando a ambos. Se quedaban sin aire, la energía que introduzco ahora en ellos… no tienen la fuerza suficiente para resistirla, ni siquiera el traidor de mi hermano.
Muerte es lo que merece.
Nos estrellé violentamente a través de una enorme torre y pronto esta colapsó encima de nosotros.
Yo no sentía dolor.
Yo… yo…
Miré a la joven entre mis brazos.
Su rostro estaba tranquilo. Una de sus piernas seguía atrapada por un enorme pedazo de roca. Sangraba por la nariz, la frente y el cuello.
Mi hermano estaba abrazado a mi espalda, sangrando por sus manos… al igual que yo.
Quizá fue el golpe tan duro que me di en la cabeza al caer a más de treinta metros de altura. Posiblemente fue la energía que se liberó y me hizo despejar mi mente.
Creo que se debe a que mi cuello está roto, y el miserable artefacto dejó atrás su función.
Siento mi sangre hervir por mi piel. Wildfire solloza en mi hombro, sus lágrimas caen en mí y yo…
Yo…
Murmullos salen de las personas que tuvieron que presenciar esto. Somos el nuevo centro de atención en la ciudad. Ni siquiera sé en donde estamos ahora…
-¡Starfire! –Ese es Robin sin duda alguna. Sus pisadas eran rápidas, desesperado destrozó pedazos de roca para llegar hasta mí.
Se quedó sin palabras cuando vio en mis brazos a Harley Quinn, muerta.
¿Qué es lo que he hecho?
Continuará…
