¡Nuevo capítulo! Si, sé que no es el día que había dicho... pero de verdad no tuve tiempo. Espero que os guste y... ¡nos leemos!

- Lourdes: ¡Bienvenida! Y gracias por leer

- dianahime13: Seh... bueno. La mención a Lucy Diamond era casi inevitable XD

...


CAPÍTULO 7. Como dos enormes asteroides a punto de colisionar.

Caos. Caos es lo que había significado aquel estúpido beso con Shego. Caos en su mente, caos en su vida, caos en la misión… por eso ahora Kim Possible estaba caminando a las tres de la mañana por uno de los barrios más pijos de la ciudad. ¡Oh! Y Ron. Ron… bueno… él caminaba a su lado asaltándola con preguntas que la pelirroja no estaba dispuesta a responder.

Era absurdo vigilar de nuevo el lugar del crimen porque era ovbio que quienquiera que fuese el ladrón de diamantes NO iba a volver. ¿Qué esperaba Wade? ¿Qué el diamante reapareciese en su sitio con una nota de "Disculpas. Besis"?

- Sigo viendo esto totalmente absurdo – bufó la pelirroja - Quien haya robado el pedrusco ya tiene lo que quería. No va a volver a darse un paseo por aquí…

- Bueno. Quizás podamos encontrar alguna pista, Kim Possible

- No vamos a encontrar nada. ¿Crees que alguien capaz de robar un diamante de esas dimensiones va a dejar alguna pista? Siento bajarte de la nube Ronald, pero esto no es más que un paseo nocturno…

- Bueno. Siempre eres una buena compañía para un paseo nocturno, Kim Possible – dijo el rubio titubeando.

Lo que le faltaba. Su vida sentimental ya era un absoluto caos como para que ahora Ron quisiera ser su caballero de brillante armadura… quizás… si era sutil… podría destruir sus esperanzas sin hacer pedazos su corazón ¿no?

Demonios, ¿a quién intentaba engañar? Ese chiquillo llevaba suspirando por ella desde preescolar…

- Ronald… esto… es complicado – dijo en voz baja. – Quiero… necesito hablar contigo sobre algo que me está pasando. Desde hace una semana o así… realmente no… no fue nada planeado – susurró mientras las primeras lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas - Y la verdad es que soy la primera sorprendida por esto…

- Hey – dijo el rubio sorprendido – Kim… Kim Possible ¿estás llorando? Vamos… vamos a sentarnos ahí – dijo señalando un portal - y… y, bueno, te calmas o… no sé si hay algo que pueda hacer por ti.

- No, tranquilo – susurró con una mueca parecida a una sonrisa – ya has… siempre haces demasiado por mí. Más de lo que merezco.

- Nah… idioteces – dijo el rubio poniendo una mano en su hombro. – Estoy aquí para ti.

- ¿Por qué no fuiste tú? – dijo escondiendo su rostro entre sus manos – todo sería tan fácil…

Un silencio incómodo se instaló entre ambos. Ronald tenía su mirada fija en algún punto concreto del horizonte. Su respiración pesada su fundía con los sollozos de la pelirroja.

- No lo sé… - dijo el chico finalmente – dicen que el amor es complicado. ¿Quién es? – susurró pasando un brazo por los hombros de la pelirroja.

- ¿Eh? ¿Q… qué…? - balbuceó aún aturdida.

- Pregunto que quién es, Kimmie. No creo que ese chico merezca tus lágrimas… pero, háblame de él. – Finalizó con una pequeña sonrisa.

- ¿De verdad me estás preguntando esto? – dijo con incredulidad.

- Claro. ¡Oh, vamos! Somos amigos ¿no?. Pues los amigos se cuentan estás cosas. No me obligues a usar otros métodos…

- ¿Qué métodos? ¿Me vas a torturar para que hable? – dijo con una sonrisa burlona

- Pues… para tu información, Kim Possible, sí. Te voy a torturar. Con un ataque de… ¡cosquillas! – dijo cogiendo a la pelirroja en brazos y comenzando su despiadado ataque.

- ¡Ron! – dijo dando un gritito – Ronald, para– dijo encogiéndose por las cosquillas – ¡Ronald! Que me hago pis… ¡ESTÁ BIEN. TE LO CONTARÉ! ¡PERO PARA! chilló con la respiración agitada. – La verdad es que… es complicado. No sé por dónde empezar… - dijo rascándose la nuca.

- Hmmm… ¿Por el principio? – dijo el rubio burlón

- Es que no… no tengo claro que tengamos un principio. Son… tantos años… y no… ¡No entiendo por qué ahora cambió todo! ¡No entiendo por qué ella! - gritó frustrada.

- ¿E… ella? – repitió sorprendido

- Yo… yo… mierda – musitó la pelirroja bajando la mirada

- Hey, Kimmie. – Dijo cogiendo la cara de la pelirroja obligándola a mirarle – No hay ningún problema con eso… y ahora, dime ¿Quién es tu chica?

- M… mi… ¿mi chica? – preguntó sorprendida

- Oh. Vamos… si no lo es no creo que le falte mucho. Me gustaría destacar que eres bastante irresistible… - dijo burlón

- ¡Cállate Ronald! – rió dándole un golpe en su hombro.

De nuevo el silencio se volvió a instalar entre ellos. Por una parte, Kim tenía demasiado que asimilar y Ron entendía que no era bueno presionarla.

- Es raro ¿sabes? – susurró por fin la pelirroja – Somos… somos totalmente opuestas – dijo mientras se encogía abrazando sus rodillas. – Ella… buscada en trece Estados… - suspiró – y al final soy yo quien acaba encontrándola a ella.

El rubio abrió los ojos sorprendido, pero no tuvo tiempo de interrumpir.

- Somos… somos como dos caras de una misma moneda. Y sé que estoy violando todas las estúpidas leyes… pero se siente tan bien. Tan estúpido y temerario… y tan inevitable a la vez. "Como dos enormes asteroides a punto de colisionar…"

.

.

.

Le había dolido. En el fondo le había dolido que desconfiara de ella. Y más por un estúpido robo insignificante. Y de diamantes. Pffffff. ¿De verdad se pensaba esa absurda pelirroja que se iba a conformar con una piedrecita? ¡PUES NO!

Shego abrió la puerta de su piso franco y la cerró con fuerza. ¿De verdad pensaba que iba a cambiar algo? Al fin y al cabo ella era la villana… no sería tan descabellado pensar que podría tener algo que ver… pero entonces ¿por qué le dolía aquella desconfianza por parte de la pelirroja?

.

.

.

Llevaban días intentando encontrar alguna pista, vigilando todas las joyerías de la ciudad en espera de un nuevo robo, rastreando y monitorizando a todos los posibles sospechosos… desde Lucy Diamond hasta… ¿por qué no decirlo?. Al fin y al cabo era una sospechosa más. Desde Lucy Diamond hasta Shego. Y nada. ¡NADA! Ni una maldita pista… nada. Era exasperante. Y agotador.
Por no decir que Shego la ignoraba olímpicamente. ¡Sí! La ignoraba. Ni un "Princess", ni una sonrisa burlona ¡nada!

Se había encontrado con ella el otro día, mientras realizaba una de sus patrullas nocturnas por la zona del robo. Y allí estaba Shego. Con su traje verde y negro, que se ajustaba perfectamente a su cuerpo, marcando cada una de sus curvas.
Estaba segura de que la había visto. Pero la ignoró deliberadamente. Simplemente tomo su casco y montó en su moto, levantando una enorme cantidad de humo al derrapar y tomando la avenida en dirección a las afueras a toda velocidad.
En parte no le extrañaba que Shego tuviese "negocios" por allí. Todos sabían la clase de gente que se juntaba por aquella zona de madrugada…

CONTINUARÁ...