Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo imagino y escribo la historia.


Capítulo 7: Primer encuentro

Durante la noche se la pasaron en la cueva tratando de conciliar el sueño y activando todos sus sentidos para evitar cualquier ataque de un animal. El suelo era duro pero muy cómodo, la arena hacia más suave su cómoda cama improvisada. No tenían sábanas solo se cubrían con sus chaquetas de cuero.

Esa tarde habían alimentado bien, y se podía decir que ya habían controlado esa hambre que tenían desde hacía varios días. Durante su 'Cena' -si se le podía decir de esa manera- hablaron sobre las distintas experiencias que habían vivido en el planeta Tierra. Pero ninguna se comparaba con aquellos vídeos que les había mostrado el director de la EFPP. También dieron varias opciones para poder regresar a Picfor, pero ninguna funcionaria. No o al menos que volvieran a recuperar aquella nave que se destrozo sobre el aire.

El trío más sexy yacía sobre el suelo, descansando plácidamente después de varios días sin a ver dormido ya que solo estaban inconscientes y eso les había provocado un desgaste terrible de energía.

En la ciudad de Gelks todos estaban bastante preocupados después de la noticia que corría como pólvora. De los tripulantes de la última nave de la misión ETR no se sabía nada. En centro de la estación recibían llamadas por parte de algunas personas ya que eran muy buenos amigos de algunos de ellos.

Después de dos días sin saber nada de aquella nave desaparecida en el planeta Tierra dieron por extraviada la nave y por supuesto los tripulantes.

—Hoy es un día que marcara toda la historia de Picfor desde nuestra llegada a este planeta. En la misión ETR se han perdido a los mejores guerreros. Es una perdida para nosotros así como para todo Picfor. Se reportó que fueron 24 personas contando al capitán y a nuestros alumnos. Hasta nuestras nuevas investigaciones daremos aviso para dar nuestro reporte.— comunico el director Marcus ante una videocámara que transmitiría el mensaje a todo aparato de comunicación.

Al terminar se dirigió a su oficina sin antes cerciorarse de que ya nadie se encontraba ahí, solo él con su sombra. De inmediato sintió la presencia de alguien. Marcus sabia que en algún momento el llegaría para reclamar lo que era suyo.

—¡Que es lo que necesitas Aro? Ya hice lo que me dijiste. Hacer estallar una nave que lleve a todos los tripulantes más fuertes de este Planeta y lo hice. ¿Que mas necesitas?— Marcus era un traidor, se había unido con Aro y todo para salvar a su familia y su jodido pellejo.

Aquella alianza se había formado hacia cuatro años, Marcus acepto por miedo, pero también porque si se aliaba con el tenia seguridad en su reino, él y su familia. Nadie sabía nada más que ellos dos y todos los seguidores del rey Aro.

—Sabes que quiero a la nueva princesa. ¿Por qué la enviaste a la Tierra? ¡Ella era para mi hijo y ahora está Muerta!— grito el rey —Sabes que era perfecta para él. Por cierto te felicito por aquella actuación de la vez pasada.

—Muchas gracias señor, pero envíe a Isabella a esa misión porque si ella viviera, nosotros moriríamos en sus manos. Pero tengo a la perfecta para su hijo. Vuelva hacer lo mismo que hizo con Isabella y será igual— respondió Marcus nervioso.

—Tú sabes perfectamente porque la escogió a ella.

—Señor, la fuerza de la nueva es casi igual que la de Isabella. Le prometo que no se arrepentirá.

—¿Cual es su nombre?

—Su nombre es Victoria. Y ella si estará dispuesta a unirse con vuestro hijo. Es mi sobrina mi señor.

—Está bien, Esta bien. Aunque me agradaba mas Isabella tendré que confórmame con tu sobrina.

La unión entre una Humana y un Closvult daría mucho que hablar ya que si estos procreaban a un embrión el resultaba sería catastrófico. Muerte y destrucción en muchos partes de Picfor.

Un Bebé Closvult podía destruir con un solo lloriqueo toda una ciudad pues la fuerza de una humana que tenga grandes habilidades y un closvult que tenga sangre real en las venas hacían que aquel ser fuera como ser un niño poseído.

—Entonces esta unión se hará como usted ordene mi señor. Siempre y cuando mi familia este a salvo.

—Marcus sabes que estarán a salvo gracias a que te has aliado conmigo.

—Gracias mi señor— y con una reverencia frente al rey volvieron a aliarse pero esta vez para unir a una humana con un Closvult de sangre real.

El trío más sexy pudo sentir el amanecer de aquella mañana. Algunas aves silbaban alegres y sin impedimentos. Parecía que estaban sincronizados pues mientras uno terminaba el otro comenzaba. Estas aves hacían más alegre aquella mañana sin sentido en un planeta desconocido para aquellos.

Emmett se movió inquieto al sentir su estómago rugir como fiera, era la hora de almorzar y el moría por probar un bocado de aquella deliciosa fruta. Lentamente fue abriendo los ojos para encontrarse con una tenue luz que se filtraba por aquel gran orificio de la cueva.

Se incorporo lentamente para dirigirse a su objetivo, pero se detuvo por un momento para guardar en su memoria aquella imagen que tenia frente a él; era Bella y Jake dormidos plácidamente acogidos unos contra el otro.

—Definitivamente yo aquí soy el sobrado— musito para sí muy decepcionado.

Volvió a su tarea de recoger un fruto, de aquellos que habían recolectado la tarde anterior, y comérselo entero. Lo recogió del suelo donde se encontraban. Lo froto contra su ropa para poder limpiarlo y darle el primer mordisco. "Esto es de los mismísimos dioses" pensó al saborearlo.

Cuando por fin termino el primer fruto comenzó a bostezar, no era extraño de él siempre después de alimentarse solía tener demasiado sueño. No dudo ni un momento cuando ya estaba otra vez en el suelo durmiendo junto a sus dos hermanos.

Ya después de cinco siestas más para Emmett por fin Bella decidió levantar a su dormilón hermano. Jake se encontraba mucho mejor después de que su hermano lo había sanado. La joven trato de mover aquel gran cuerpo que se encontraba descansando pero fue imposible, pero a Jake se le ocurrió una mejor idea para levantarlo mucho más rápido.

—Emmett a fuera te está esperando una hermosa dama que dice conocerte. Es una rubia con un cuerpo escultural...— susurro Jacob y no un segundo tardo cuando el grandulón de su hermano ya estaba de pie.

—¿Donde? ¿Dónde está esa hermosa rubia?— preguntaba eufórico Emmett

—Qué gran idea Jake. Te felicito— dijo Bella mientras se ataba el cabello en una coleta.

—¿Que les sucede a ustedes par de mentirosos?— Emmett los regaño

—Nada, solo que era la única forma de que te levantaras y mira te lo hiciste— respondió Jacob muy despreocupado.

—Bien, ahora estaré de mal humor por el resto del día. Es mejor que coma ahora antes de que algo malo suceda aquí— mascullo Emmett

Los tres comieron tranquilos de aquellos frutos, mientras trazaban un plan para conseguir más de aquel exquisito manjar. Para no perderse marcarían los árboles con una navaja que siempre solían tener hasta llegar a un lugar no muy lejano y regresar antes del atardecer para no sufrir los ataques de cualquier depredador.

Salieron de la cueva muy seguros de ellos pero a los pocos metros de a ver avanzado se encontraron con una vestía desconocida para ellos. Un tigre los asechaba con gran sigilo. De la nada había salido.

Los ojos de color oro del tigre los observaba detenidamente. Seria astuto para atacarlos a los tres.

—Nos tenemos que separar— dijo Jacob aun con posición de ataque por si el tigre se disponía a lanzarse antes.

—Pienso igual. Debemos de reunirnos aquí antes del atardecer, recuérdenlo. Junten todos los frutos que vean solo de los que conocemos. Nos vemos aquí— ordeno Emmett. —Cuando diga 'ahora' nos separados. Ahora!— sin mas todos comenzaron a correr en distintas direcciones.

Pero el tigre solo persiguió a Isabella ya que era la más pequeña. Aunque la castaña era muy veloz el tigre le estaba pisando los talones. Puso toda su fuerza en las piernas y su cuerpo se hizo más ligero, esto le permitía ser más rápida de lo que ya era.

Pero fue imposible.

El tigre ya estaba a un escaso metro de ella. Su fuerza se agotaba y sus piernas comenzaban a temblarle por miedo a que el tigre la atacará. Entonces ella seria fuerte ante todo y si fuera posible ella lo mataría primero antes que él a ella.

Pero una mano la tomo del brazo y la arrastro con fuerza dentro de una cueva misteriosa. Una mano la tenia sujeta de las manos para inmovilizarla y otra en su boca para que no saliera ningún grito de ella. Su espalda podía sentir aquel duro pecho que se levantaba y bajaba ligeramente por la respiración.

Con temor en sus cuerpo se quedo inmovilizada, se esperaba lo peor de aquel ser extraño, quería cerrar los ojos para no ver pero por otra parte quería saber quién era este ser.

—No te vayas a soltar y tampoco a gritar si quieres que salgamos vivos de esta— susurro un hombre a su oído con voz melodiosa y angelical. Los bellos de la joven se erizaron al sentir su aliento fresco golpear contra su oído. Por un momento se quedo abrumada.

—No te muevas. ¿Está bien?— indico aquel hombre. Bella solo asintió.

El tigre estaba en la cueva intentando rastrear por el olor de Bella, pero en ese movimiento tan veloz y busco el perfume de la joven se había mezclado junto con el olor del musgo, la tierra húmeda y los pinos de alrededor. Aquella vestía se dio por vencida y se fue furioso por no haber encontrado a su presa.

Bella al escuchar que ya no estaba allí, se zafo del agarre de aquel misterioso hombre. El impacto en sus ojos de verlo de frente se hizo notar. Y por supuesto que él no se quedo atrás con la belleza de Isabella.

Sus facciones eran perfectas, su cabello de color cobrizo y despeinado, labios bien definidos y carnosos. Sus ojos eran de un hermoso color esmeralda que brillaron al ver a Bella.

—¿Quién eres?— exigió saber el joven pues en su rostro parecía un joven de 22 años, máximo de 25. Sin un toque de rudeza pero con dulzura volvió a preguntar: —¿Quién eres?

—Mi nombre es Isabella— contesto ella. El joven se impresionó al escuchar aquella voz tan femenina de la castaña. Sus ojos brillaron más.

—¿De dónde vienes?

—De Picfor.

—Yo soy Edward...— antes de que pudiera presentarse bien Bella había llegado con una patada en el estómago de él, sacando todo el aire de sus pulmones. Lo había golpeado con mucha fuerza que hasta a ella le dolió, pues el estómago de Edward era muy duro pero aun así lo sofocó.

—¡Y a mí me importa una mierda quien seas!— le grito cuando estaba en el piso. Fue una grosera después de que el cobrizo le había salvado la vida ella se lo pagaba de esa manera.

Salió de esa estrecha cueva corriendo lo más rápido que pudieron sus piernas, se había recuperado un poco después de la perdida de energía. Corrió, corrió y corrió para que no fuera perseguida por aquel apuesto hombre llamado Edward.


Me gustaria mucho saber su opinion sobre esta historia en un bello Reviews ^_^