los personajes son de S.M la historia es mia
toda la ropa en mi profile.
6. día de picnic.
Bella POV
Cuando me desperté noté algo suave en mi cara, levante la cara y vi que era el pecho desnudo de mi novio. Me sonrojé solo de pensar que había pasado la noche recostada en él.
Note una mano en mi cintura cuando intente moverme y me acerco mas a él.
- buenos días- dijo mientras abría sus hermosos ojos verdes y me miraba con una sonrisa.
- buenos días- dije, me acerco mas y me dio un beso en los labios.
- Bella, estas bien?- me pregunto, pude ver preocupación en sus ojos.
- si, siento lo de anoche…- me corto
- no sientas nada, quieres contarme lo que paso? Solo si quieres- me dijo
Bella no puedes decirle que tuviste ese sueño y que lo mataba el mismo asesino de tus padres. Sabía que me sentiría mejor cuando le contara el sueño, pero no le podía contar todo.
- fue un sueño, tu ibas en un coche y tenias un accidente y morías.- baje la cara recordando el sueño, no era buena mintiendo pero no lo estaba haciendo, solo estaba recortando información.
Me volvió a abrazar y me besó.
- no pasa nada, mi vida. Quieres ir a desayunar?- me pregunto.
- vamos.- lo cogí de la mano y me levante.
Empecé a tirar de el pero con un movimiento rápido volvió a tumbarme y me besó. Fue un beso algo pasional, y la verdad me encanto, este hombre lo hacía todo tan perfecto. Cuando nos separamos estábamos jadeando y buscando aire.
- te quiero, mi Bella.- me susurró antes de levantarse.
Le seguí, lo abracé por la cintura y le bese.
- yo también te quiero.- y con eso salimos de la habitación y nos dirigimos hacia la cocina.
Cuando llegamos a la cocina estaban, Alice, Jasper, Esme y Rose.
- buenos días- dijimos a la vez.
- buenos días parejita- dijo Alice. Vale genial, empiezo el día color tomate. Me gire y vi que Edward no estaba mejor que yo, empecé a reírme y el conmigo.
- nos hemos perdido algo?- dijo Rose, tenía una hermosa sonrisa en su cara. Me gustaba verla feliz.
-no, solo me hace gracia verla con esas mejillas tan rojas- dijo mi novio.
- sabes Edward, tengo algo en lo que me tienes que ayudar- le dije para que recordara la noche anterior y por lo que se ve funciono porque su cara se puso de un color rojo escarlata.
Empecé a reírme, el solo me miraba. Cuando pude calmarme le dije:
- tendrías que saber que meterte con mis tonalidades de rojo te trae problemas- y dicho esto me fui a poner un vaso de zumo que había encima de la mesa.
Todos nos miraban con cara de no entender nada. Así que les tuve que explicar lo de la noche anterior. Edward todavía se veía algo serio, así que cogí su mano y me acerque a su oído.
- lo siento, no quería hacerte sonrojar, pero te ves tan mono- le susurre.
Al momento pude ver como aparecía su sonrisa.
- vale, estos son los planes para hoy- dijo Ali- iremos de picnic, mama y papa también vendrán. Saldremos en una hora. Bella y Rose vamos a arreglarnos.- dicho esto empezó a tirar de mi hacía su habitación.
Cuando llegamos se metió dentro de su gran armario, una habitación entera, y saco unos pantalones tejanos de pitillo, una camiseta blanca de mis dibujos preferidos, Arale y unas bambas blancas.
- vale, Bella esta es tu ropa. Ves a ducharte y vestirte. Después vienes a mi habitación. Las toallas están dentro del armario del lavabo. Vamos, vamos- me hecho de su habitación, cogí la ropa y me fui a mi habitación, la cual tenía lavabo.
Me duche e intente relajar mis músculos. No sabía el motivo pero dentro de la familia Cullen se encontraba tan bien. Parecía que eran sus hermanos y sus padres de verdad. No se sentía sola después de mucho tiempo, sabía que tenia a personas a su alrededor. Aunque echaba de menos a un grandullón. Vamos Bella, una semana, solo una semana y lo tendrás de vuelta.
Cuando acabe de ducharme y vestirme me cepille el pelo y lo deje suelto, la verdad la ropa le quedaba bien, se ajustaba un poco a sus curvas.
Iba camino a la habitación de Alice cuando me crucé con mi dios griego. Todavía iba con sus pantalones negros de pijama, cuando me vio me sonrió, me cogió de la cintura y me besó.
- vaya…nunca pensé en encontrarme con un ángel por mi casa, pero ya veo que las cosas no son siempre como uno piensa.- me dijo.
- estas intentando que me sonroje?- le pregunto. Me volvió a besar.
- no, solo te estoy diciendo la verdad- me dio otro beso- sabes, me estoy volviendo adicto a ti, a tus besos.- y me volvió a besar pero esta vez fue un beso largo, dulce que se fue convirtiendo en pasional.
Paso su lengua por mi labio inferior pidiendo permiso para entrar y se lo di. Cuando nuestras lenguas empezaron una danza sincronizada nos tuvimos que separar por falta de aire.
- sabes, será mejor que te vayas a arreglar, no querrás tener a un duendecillo chillando- le dije todavía jadeando.
- si será lo mejor. No olvides que te quiero, pese todo lo que te haga mi hermana- me dijo me dio un corto beso y se fue-
- yo también te quiero.
Cuando llegue a la habitación de Alice, vi que esta y Rose iban igual que yo. Lo único diferente eran sus camisetas.
La de Alice era blanca con la cara de Heidi en amarillo y verde. Y la de Rose era de la campanilla en tonos rojos y negros, sus bambas eran negras.
Me maquillaron un poco, y mientras lo hacían me dijeron:
- y bueno, mi hermanito y tu ya están juntos?
- si, Alice, pero no quiero que lo vayas publicando a los cuatro vientos esta claro, todavía no hemos decidido cuando lo diremos, vosotras dos sois las únicas que lo sabéis.
- no te preocupes Bella, no diremos nada, yo me encargare de Alice hasta que queráis decirlo.- me sonrió.
- estas de muy buen humor hoy Rose, me alegro. Hacía días que no te veía muy bien- le dije y después la abrace.
- esta bien chicas vamos, a ver si podemos ayudar en alguna cosa.- asentimos y salimos hacia la cocina.
De camino vi a Carlisle, nos saludo, llevaba una camiseta azul del Mario BROS. Al entrar a la cocina vi a Jasper y Esme.
Ella también llevaba los mismos pantalones que nosotras y llevaba una camiseta de Mickey y Minnie en color gris. Cuando vi a Jasper con la camiseta naranja del Doraemon empecé a reírme.
Cuando pude controlarme todos me miraban con una sonrisa.
- lo..lo siento- dije entre risas- es que, no sabía que iríamos todos con dibujos.
-no te preocupes Bella, a nosotros también nos dan ese tipo de ataques de vez en cuando. Pero no sufras así son los picnic Cullen.- dijo Jasper
- de verdad?- pregunte, que cosas mas raras tienen esta familia, pero eran divertidos.
- si,- dijo Esme-desde que nuestros hijos eran pequeños íbamos de picnic muy seguido y ellos normalmente llevaban camisetas de sus dibujos preferidos, cuando creció Alice, se convirtió en una tradición y todos las llevamos- miro a cada uno de nosotros, soltó una risita y siguió.- mi pequeña es la que elige nuestras camisetas cada vez que decidimos hacerlo, y a veces son demasiado graciosas como para no reírse.
- ah- fue lo único que pude decir.
De golpe sentí dos manos en mi cintura y unos labios en mis cabeza.
- podemos ayudar en algo?- pregunto una deliciosa vez aterciopelada.
- podéis ir llevando las cosas a los coches, llevaremos el de vuestro padre y uno de los vuestros.
- el mío- dijo mi novio.
Los chicos empezaron a coger bolsas y a llevarlas a los coches mientras nosotras ayudábamos a Esme a poner las cosas que faltaban.
- esta bien, vamoos!!- dijo Ali- Jasper y yo iremos con Edward y Bella. Rose tu vas con papa y mama?- la aludida asintió.
Cuando nos dirigimos al Volvo me fije en la ropa de Edward, su camiseta era negra del Goku, sus pantalones eran negros desgastados y llevaba unas converse negras.
Me di cuenta de que los chicos también llevaban el mismo pantalón y sus bambas eran de los colores de sus camisetas, Jasper naranjas y Carlisle azules.
Me abrió la puerta de copiloto.
- y bien hermanito, se te ve muy feliz- dijo Alice. Oh, dios, ya empieza. Rodé los ojos.
- lo estoy hermanita, lo estoy- contesto- y no me preguntes porque, lo sabes muy bien.
La duendecillo se cruzó de brazos e hizo un puchero.
- esta bien, yo lo se, pero Jasper, papa y mama no, pensáis decírselo algún día?
- si, Alice, algún día. Jasper tu sabes el porque verdad?- asintió- dudo que papa y mama sean tan tontos como para no saberlo. Pero no sufras se lo diré.
Al rato llegamos a un parque enorme, empecemos a bajar las cosas.
Extendimos unas cuantas mantas en el suelo. Aun era pronto para comer, así que nos pusimos a hacer otras cosas.
Alice y Rose estaban mirando unas revistas de ropa, Jasper estaba leyendo un libro tumbado al lado de ellas.
Mis suegros estaban hablando animadamente sobre una gran fiesta que se celebraría en unas cuantas semanas. La cual Esme estaba organizando y que era del hospital.
Yo estaba sentada entre las piernas de mi novio, sus manos estaban en mi cintura y su barbilla en mi hombro mientras leíamos Orgullo y Prejuicio. Teníamos varias cosas en común y una de ellas eran nuestros libros favoritos, canciones…
- sabes, te queda muy bien la camiseta de Songoku- le dije. Me dio un beso en el cuello.
- a ti te queda todo bien, me encanta la Árale- me sonroje y seguí leyendo.- Bella?
- si?
- te parece decirles a la familia lo nuestro hoy?- me pregunto, quería hacerlo, era un peso menos encima.
-claro- sonreí y el también lo hizo.
Seguimos leyendo y las horas pasaron volando tanto que al rato ya estábamos comiendo.
- Bella? – me susurro mi novio- vamos a decirlo- asentí.- familia hay algo que tengo que deciros- se veía nervioso y algo rojo, así que cogí su mano, sonrió- Bella y yo somos novios- vale ahora si sentía vergüenza pero no solo el, también yo.
Parecíamos dos tomates, nos miramos de reojo y nos sonreímos.
Esme se levanto y nos abrazó.
- me alegro tanto por vosotros- vale, no esperaba tanto. Pero después respondí al abrazo.
- gracias Esme.
- hijo, no se te ocurra hacerle daño- dijo Carlisle- esta chica vale oro.- y me abrazó.
La comida paso entre risas. Me sentía en mi sitio.
Después de comer Edward y yo estábamos tumbados uno enfrente del otro, con nuestros iPods puestos. Nos mirábamos a los ojos y hablábamos a través de ellos. En un momento nuestras manos se unieron y tocamos la mejilla del otro, únicamente para juntarnos poco a poco y fundirnos en un beso lleno de amor.
Edward POV
El día de hoy había sido genial, esta mañana nos habíamos arreglado para venir de picnic y como era costumbre todos íbamos con camisetas de dibujos. Mi Bella se veía divina con la camiseta de Árale. Y cuando la vi en el pasillo con el pelo mojado y de esa manera tan inocente no pude evitar besarla. De verdad me estaba volviendo adicto a ella.
Habíamos estado leyendo por la mañana, la tenia entre mis brazos y le daba pequeños besos en el cuello y la mejilla mientras leíamos. Se estaba tan bien con ella.
A la hora de la comida le dije a mis padres nuestra relación y lo aceptaron, aunque ya lo sabía no pude evitar avergonzarme, era la primera vez que hacía esto.
Ahora me encontraba enfrente de mi ángel, estábamos escuchando música. Solo nos mirábamos a los ojos, sin darme cuenta juntamos nuestras manos. Le toque la mejilla a la vez que ella hacía lo mismo conmigo. Parecíamos piezas sincronizadas. Empezamos a acercarnos hasta quedar con nuestros labios a milímetros del otro. Y nos fundimos en un beso lleno de todo lo que sentíamos.
Cuando nos separamos nos miramos a los ojos, le quite uno de sus auriculares y le dije:
- vamos a dar un paseo?- asintió.
La cogí de la mano y nos fuimos por el parque, era genial. Estábamos callados, no hablábamos. Solo disfrutábamos de la compañía del otro, de los roces de nuestras manos, de los besos. Vimos un banco enfrente de un pequeño lago y nos sentamos.
Se recargó en mi pecho la abracé la atraje hacia mi. Me encantaba sentir la sensación de su cuerpo contra el mío. Su calor, parecía una corriente eléctrica a través de mi piel. Cerré los ojos, escuchando la música y sintiéndola a ella.
Sin saber porque mi mano se movía por su espalda, sus brazos, su cintura, su cadera…parecía temblar con mi toque. La senté en mis piernas, quería verle la cara, ver su ojos y fundirme en ellos.
Recostó su cabeza en el hueco de mi cuello y dejó pequeños besos en él. Me deje llevar por las sensaciones que me producía, nunca antes había sentido algo así.
Cogí su mano y entrelace nuestros dedos. Empezamos a mirar esa unión, la unión de dos personas. Me jure internamente que algún día, ya fuera de aquí a días, meses o años, haríamos esa unión real. Seríamos marido y mujer.
Levante nuestras manos y bese cada uno de sus dedos.
Ya no existía música, me quite los cascos y ella también.
- te amo- le dije mientras perfilaba su cara y pasaba mi pulgar por sus labios, eran tan suaves.
- yo también te amo, Edward Cullen- me dijo mientras acercaba su rostro al mío.
Roce mi nariz con la suya.
- para siempre- le dije.
- para siempre- asintió.
Nos besamos, todos nuestros besos hasta el momento habían sido llenos de nuestro amor, pero este beso fue el que de verdad nos dijo lo que sentíamos.
Yo tenía mis manos en sus mejillas, ella tenía las suyas en mi cuello. Parecía que nos movíamos a cámara lenta. Me quede con cara movimiento de su cuerpo, con la sensación de sus manos en mi cuello y después en mi pelo, desordenándolo mas de lo normal.
La electricidad en mis manos mientras las bajaba a su cintura y la juntaba mas hacía mi. Empezamos a besarnos con urgencia, nos necesitábamos. Todos los movimientos que antes parecían lentos ahora eran rápidos, ella me atraía a ella por el cuello y yo de la cintura. Pase mi lengua por su labio inferior, pidiendo permiso para entrar y poder comprobar una vez mas ese sabor, el mejor manjar del mundo que solo era mío.
Entrelazamos nuestras lenguas, estaban en una danza sincronizada de movimientos. Volvimos a bajar la intensidad del beso cuando vimos que nos faltaba aire. Nos separamos, buscando aire. Nuestras frentes estaban juntas y nuestras manos entrelazadas. Nos miramos a los ojos.
Y nos dimos un pequeño beso.
Al mirarla vi que la luz a nuestro alrededor estaba desapareciendo, era tarde. Teníamos que volver con los demás. No me quería separar de ella, pero sabía que en un rato lo tendría que hacer y no la vería hasta la mañana siguiente. Me volvía loco pensar en estar separados.
- será mejor que vayamos con los demás, se esta haciendo tarde.- dije
- de acuerdo. Vamos – se levanto y nos fuimos.
Llevaba mi brazo por su cintura y ella el suyo por la mía.
Tal vez fue una tarde de pocas palabras, pero todo lo que nos teníamos que decir lo decíamos sin palabras, pero si con gestos, besos y miradas.
Al llegar mi familia estaba empezando a recoger. Ayudamos y nos fuimos hacía los coches.
- Bella- dijo mi madre, mi novia la miro- porque no vienes a cenar con nosotros. Si quieres puedes quedarte a dormir en casa- le sonrió, yo solo quería que dijera que si.
- mañana hay universidad, y no tengo los libros- dijo, eso significa que no.
- podemos pasar a por ellos mañana, o ahora si quieres- dijo mi hermana, por una vez me alegre de que dijera eso. De verdad quería que se quedara.- que dices? Podemos pasar por tu casa a buscar tus cosas- sonrió.
- si te digo que no me obligaras verdad?
- si te obligare- dijo la duende con una risilla.
-entonces esta bien, me quedaré pero ahora pasare a mi casa a por mis cosas
- esta bien, de mientras haré la cena- dijo mi madre.
Nos subimos al coche, esta vez solo íbamos Bella y yo. Mis hermanos se fueron en el coche de mi padre.
Llevaba su mano entrelazada con la mía. Su casa estaba cerca del parque así que no tardamos mucho en llegar. Le abrí la puerta del copiloto.
-nunca me acostumbrare a esto- dijo.
- pues acostúmbrate, porque esto lo vas a tener por el resto de tu vida.- le dije, y era verdad.
Empezó a dirigirse a su casa y yo me quede recostado en mi coche. No sabía si ella querría que yo pasará y no quería incomodarla.
- quieres pasar?- me dijo mientras se mordía el labio.
- solo si tu quieres.- conteste, de verdad que no quería incomodarla.
- si, por favor.- cogió mi mano y me guió hacía la puerta.
Por dentro la casa, era muy espaciosa y estaba muy bien decorada. Las paredes eran en tonos pasteles dándole mas luz. Subí las escaleras detrás de ella. Al llegar a su habitación empezó a coger los libros que necesitaba.
Me fijé en una estantería con CDs y me acerque. No me sorprendió lo que vi, Beethoven, Debussy… había uno que no tenía nombre, lo cogí y busque su mini cadena.
- te importa?- le pregunte mientras señalaba a la mini cadena.
-no, como si estuvieras en tu casa- y dicho esto siguió con lo que estaba.
Puse el CD y nunca me imagine lo que sonaría. Era Bella, cantando, tenía una voz preciosa y se acompañaba por una guitarra.
En cuando escucho la música, Bella se tensó y me miro. Me acerqué a ella y la cogí de la cintura.
- cantas como los ángeles, aunque no se de que me extraña, tu eres uno de ellos.- le dije y después bese sus labios suavemente.
- no canto tan bien- se separó de mi y paro la música. – vamos? Ya e cogido todo lo que necesitaba. – me dijo.
- vamos.
Salimos de la casa, nos metimos en mi volvo y nos fuimos dirección a mi casa.
olaaa!! =)
bueno hoy e subido 3 capitulos
espero que os vayan gustando.
pronto se sabra como sigue la historia de Rose y Emmet.
aparecerá cierto personaje detestable: Tanya Denali.
espero noticias vuestras positivas o negativas.
__angelofdarkkness__
