Reto Hope, Día 7: Humor.


Miradas


VII

Pillo


La cara de Mai se encontraba tan roja de ira que cualquiera hubiera podido imaginar que lanzaría fuego de un minuto a otro. Su mano se encontraba en su cuello intentando borrar la evidencia.

Trunks, oculto detrás de la sábana, abrazaba una almohada sonriendo con nerviosismo. Estaba acabado. Mai iba a matarlo o no, aun peor: no dejaría que la tocara nunca más.

—Mai, hermosa. No es para tanto, apenas y se nota —dijo moviendo las manos de un lado a otro.

—¿Que no es para tanto? —le dijo entre dientes mientras apretaba los puños—. ¡¿Que no se nota dices?! —gritó y señaló la marca de una mordida en su cuello.

Trunks la observó. Sí, era bastante evidente, realmente no sabía por qué lo había hecho, solo se había dejado llevar por todo lo que ella le hacía sentir. Quería demostrárselo sin saber cómo, quería unirla más y más a él, y justo en el momento del éxtasis total donde sus almas y cuerpos se encontraban más conectados que nunca le mordió el cuello. Para Mai que se encontraba tan sumida en la misma pasión cegadora que la suya, este fue el aliciente para hacerla explotar en el éxtasis total.

Pero de eso ya habían pasado horas, y apenas Mai se despertó y notó la marca en su cuello los colores se le subieron al rostro.

—¡Me mordiste, Trunks! ¿Cómo se te pudo siquiera ocurrir hacer algo así? Eso... ¡Eso no es normal! –Se cubrió la cara—. ¡Ay, no! Todos se darán cuenta.

Tenía que controlar la situación, si de por sí llevarse a Mai a la cama siempre era una odisea por todos esos prejuicios y pensamientos extraños que poblaban su mente. Ahora que pensaba que todos se darían cuenta de lo que habían estado haciendo seguro sería casi imposible.

¿Qué hacer? ¿Qué decir para calmarla? Pensó intentando encontrar alguna manera, pero le estaba costando mucho concentrarse, con Mai prácticamente corriendo de un lado a otro envuelta en una sábana. ¿Qué diría su padre? "Soy el príncipe de los saiyajin, hago lo que quiero". Bueno, mal consejo, su madre seguro se escaparía de una situación con alguna de sus artimañas. ¿Por qué estaba pensando en sus padres en momentos así? No podía estar dando más largas así que sin más soltó lo primero que se le vino a la mente:

—Mai…—Habló serio—. Ven, siéntate. —Estiró la mano para llamarla pero Mai estaba frente al espejo buscando formas de tapar la marca.

Al no obtener respuesta se puso de pie y camino hacia ella. La sostuvo de los hombros aún frente al espejo

—Mai, esta marca… —le dijo, dando un suave beso en su cuello.

—¡No, Trunks! ¡Suéltame ahora! —Lloriqueó—. ¿Qué pensará el emperador Pilaf de mí? ¡Ya sé! —Se separó y se acercó mas al espejo—. Le diré que me mordió una serpiente. –Observó en el reflejo a Trunks reír y esto causó que se molestara de nuevo—. ¡No te burles! ¡Esto es tu culpa! ¿Cómo pudiste hacer algo así?

—Bueno, no vi que te quejaras cuando lo hice —bromeó y se ganó un empujón—. Mai, como te he contado antes, soy descendiente de una raza guerrera de otro planeta. —Nuevamente se puso serio.

—¿Y eso qué tiene que ver?

—En mi raza, existe un ritual. Cuando encontramos a la mujer con la que compartiremos nuestra vida nos unimos mediante una mordida.

Mai se le quedó viendo con los ojos como platos. ¿Qué era exactamente lo que le estaba insinuando Trunks? Y Trunks al ver el brillo en sus ojos se felicitó internamente por esa genial idea que se le ocurrió, después de todo… eran una raza rara, tenían hasta colas. ¿Quién le aseguraba que no podían hacer algo así?

—Me estás diciendo que…

—Sí, que te he elegido como mi compañera. Veras, aún somos muy jóvenes para casarnos, por eso es que no te mordí por completo. Esa marca desaparecerá en unos días.

—Trunks… yo… —Se quedó sin palabras.

—Mai… ven acá. —Y quedó por completo olvidado el problema de la mordida, la atrajo a sus brazos y la besó.

Mai le regresó el beso, llena de emoción, y Trunks solo esperaba que cuando se enterara de su mentira no estuviera demasiado molesta. Total, una cosa era cierta, él la había elegido como su compañera y esperaba que fuera para toda la vida.


Goten entró a la Corporación Cápsula con una sonrisa de oreja a oreja en sus labios cuando una tarta de fresas se le estrelló en la cara. Después su mejor amigo salió volando a toda velocidad cargando con él.

—¡Huye! —gritó

—¿Qué pasa? —preguntó el joven inocente quitándose el pastel de la cara para probarlo.

—Que mamá se compró un collar nuevo —le respondió Trunks mientras seguía volando a toda velocidad, esquivando proyectiles de un robot que los seguía muy de cerca.

—¿Y? ¿Mai, se molestó porque no le regalaste uno a ella?

—No, lo que pasa es que vio el cuello de mamá, quien rara vez lo trae descubierto, un cuello sin "marcas"...


N/A: Jaja, aprovechando el cliche que ronda nuestro fandom, si alguien usa esto, pido porfa que no se lo tomen personal, solo intentaba hacer algo cómico con esto. Por cierto ¿Que tal? He de admitir que el humor se me dificulta, pero un reto es precisamente eso, probarte que puedes lograr algo , si no, no seria un reto.
Muchas gracias por los comentario, como dije los aprecio todos pero hubo uno en especial que me llenó de emoción.

Y muchas muchas gracias a Schala. Pocas lo saben, pero la razón por la que tome este reto fue ella. por que se que le encanta Trunks y por que de alguna forma quería darle ánimos =) solo espero no cansarla mucho ajjaja por que le toca betearme toda la historia, digo ayudarme una vez cada meses es una cosa, pero esto es a diario. Muchas gracias Schlita, tu sabes que te adoro.