EL NUEVO SOLDADO

Skipper toma a Lucrecia del brazo obligándola a levantarse y le habla de frente.

-te hice una pregunta, ¿a dónde crees que vas?.- Lucrecia lo mira a los ojos, estaba decidida a decirle la verdad.

-me voy, ¿me escuchaste?... me voy para siempre, lejos de ti.- Skipper al oír su respuesta siente como arde su corazón.

-si te vas a ir lejos de mí, entonces contéstame ¿Por qué demonios te casaste conmigo?, ¿para qué?... ¡contéstame!.- le ordena gritando en la última palabra.

-para no estropear tus sentimientos de amor hacia mí, solo por eso… ¿Qué a caso no lo entiendes?... ¡no siento nada por ti!, ¡me das lástima!, ¡no te amo!...- Lucrecia deja de hablar al sentir como Skipper la avienta hacia el suelo y esta cae acostada, mira hacia arriba y ve al líder.

-una hembra como tú no vale la pena.

-por favor Skipper, déjame ir…

-¿con quién?... ¿con ese pingüino al que estabas abrazando?

-¿nos viste?

-sí, si los vi.- miente.

-deja me ir, todo esto de la boda fue un error, podemos tramitar el divorcio lo más pronto posible, alejarnos y olvidarnos para siempre, desapareceré de tu vida y tu de la mía, te dejare en paz.- le pide levantándose del suelo.

-no eso nunca.- la toma de los hombros acercándola a él.- te casaste conmigo a tu gusto o no, ahora eres mi esposa, mi mujer y muy pronto serás la madre de mis hijos.- la avienta de nuevo hacia el suelo.- ahora comienza a empacar tus cosas rápido.

-¿empacarlas?... ¿o sea que si me puedo ir?.

-sí, te puedes ir… pero conmigo, nos vamos, apresúrate.- Skipper sale rápidamente del cuarto y la pingüina lo mira enojada, esta avienta un tubo de ensayo que choca contra la puerta del laboratorio.

-¡te odio!.- le grita comenzando a sollozar, tan cerca estaba de poder escapar con Adolfo, de poder ser libre con el pingüino al que amaba y ahora todo se ha arruinado para ella.

Mientras que Skipper al salir del laboratorio comienza a despedir a los invitados, que ya se retiraban de su boda y continuaba festejando con otros, Lucrecia salió del laboratorio y también convivió con sus invitados, Skipper da la orden de cerrar el portón del zoológico, sus soldados lo obedecen y cierran aquellas puertas de la libertar para Lucrecia. Esta solo ve con el corazón destrozado el cómo se cerraba el portón, mirando hacia el exterior esperando ver a Adolfo, todo sus planes se habían estropeado y la pingüina conforme ve su derrota, solo baja la cabeza.

La noche se hizo llegar, apagando el ambiente de la fiesta, pues los invitados comienzan a retirarse y los animales del zoológico se dirigen hacia sus habitas. Skipper entra al laboratorio y jala a Lucrecia del brazo llevándola hacia afuera.

-felicidades Skipper, Lucrecia, espero que pasen una velada especial en esta noche de bodas.-los felicita el teniente.

-gracias Kowalski, estaremos hospedados en el hotel la luna, por si hay alguna emergencia.

-hablando de emergencias, toma.- le habla cabo entregándole un woki toki.

-gracias cabo.- agradece tomándolo.- bien, hasta mañana muchachos.- se despide subiendo las escaleras junto con su esposa, suben hacia el auto rosa y se van del zoológico al lugar mencionado.

Al llegar al hotel, ambos caminan a la habitación y entran. Lucrecia se sentía con demasiado temor e incómoda, Skipper se acerca a una mesita y toma una copa de vino.

-¿quieres?.- le pregunta ofreciéndole otra copa, pero esta voltea a mirar a otro lado con los brazos cruzados. Ambos se envuelven en un silencio total, solo se escuchaba como el líder continuaba bebiendo un poco de vino.- mira Lucrecia, dejemos las peleas a un lado y solo limitémonos a disfrutar nuestra noche de bodas.- exclama acariciándole una mejilla y esta solo se alejaba poco a poco de él.

-¡no!.- exclama levantándose de la cama, el pingüino en acto de desesperación se levanta también y la toma con rudeza de la cintura.

-¡ya estoy arto de ti!, ¡vas a ser mía en esta noche o en alguna otra!.- grita con mucha ira, comenzando a besarle el cuello, acariciándola por todas partes, Lucrecia solo se limitaba a gritar y a llorar, sentía como las aletas del pingüino comenzaban a desatarle las agujetas de su corset del vestido de novia.

-¡no!, no quiero… no quiero.- gritaba ella sin parar, Skipper la acuesta en la cama, siguiendo con su tortura, Lucrecia rápidamente trata de pararse, pero es imposible, ya que el pingüino se acuesta sobre de ella. Trata de alejar las aletas del líder de su cuerpo, pero no puede debido a que su fuerza es mayor que la de ella, mas adelante logra quitarle su corset y el resto de su vestido, de besar su cuello pasó a besarla por el pecho y se apodero de ella abrazándola por los costados. Ella sintió como Skipper abría sus piernas arriba de ella, fue el momento precisó para defenderse, le dio un rodillazo en su entre pierna, logrando sacarle un grito de dolor y dejarlo débil, logro quitárselo de encima, salió corriendo y lo encerró con llave adentro del cuarto.

Skipper aun con dolor, camina hacia la puerta y comienza a tocarla.

-Lucrecia ábreme la puerta… ábrela.- le ordena alzando la voz, pero esta solo se limita a seguir llorando, para ella ese momento fue horrible, se abraza a sí misma y se sienta en el suelo, negando con la cabeza ante las ordenes de Skipper que seguía diciéndole del otro lado de la puerta.

Skipper al ver la negación de la pingüina al no quererle abrir la puerta se acuesta en la cama directo para dormir, por otro lado Lucrecia decidió darse un baño, abrió la llave de la regadera y dejo al agua hacer contacto con sus plumas, comenzó a tallarse con una esponja de baño aun mas fuerte las zonas donde Skipper llego a tocarla y a besarla, aun con sus lagrimas perdidas entre las gotas de agua, se sentía tan sola, triste y frustrada, deseaba con todas sus fuerzas regresar el tiempo e irse con Adolfo en la oportunidad que se le presento, se sentía tan arrepentida de haber regresado por sus cosas.

Horas más tarde Lucrecia salió del baño, entro al cuarto y miro a Skipper dormido de un lado de la cama, esta se acerca temerosa a él y se acuesta del otro lado de la cama, dispuesta a dormir a su lado, continua llorando en silencio y se duerme.

A la mañana siguiente, Lucrecia despierta con los rayos del sol que se asomaban en su ventana iluminando sus plumas, trata de levantarse pero no puede, debido a que se siente abrazada de la cintura, mira hacia atrás y ve a Skipper durmiendo a su lado, atándola a él con sus aletas enredadas en su cintura.

-¿a dónde vas?.- le pregunta despertando.

-a donde sea, con tal de estar lejos de ti.- contesta quitándose las aletas del líder y parándose de la cama, caminando rápidamente hacia la puerta, pero al girar la manija, no abría la puerta. Escucho como chocaban unas llaves, que la hicieron voltear su mirada hacia atrás y lo ve tomando entre sus aletas unas llaves.

-¿cerraste la puerta con llave?.- pregunta sorprendida.

-no soy tan tonto como tu pensabas.- le responde aun con las llaves en su aleta. Minutos más tarde, con algunas discusiones de los dos pingüinos, regresan al zoológico.

Mientras que allá, los tres pingüinos que ya también habían despertado, deciden hacer limpieza para la llegada de su capitán, en eso escuchan como tocan su plato de comida como si fuera la puerta, Kowalski sube arriba por la escotilla de salida y mueve su plato a un lado para ver quién era.

-hola.- lo saluda una nutria macho de pelaje color canela, con ojos verdes y un poco alto, con una maleta a su lado.

-hola, ¿Quién eres y que haces aquí?.- le pregunta el teniente mirándolo de arriba abajo.

-vengo a ocupar mi lugar en el equipo.- le contesta mientras le extendía con su aleta una carpeta que decía:"confidencial". El teniente toma la carpeta entre sus aletas, abre su contenido que son papeles y comienza a leerlos.

Skipper y Lucrecia, ya al estar cerca de llegar al zoológico, detiene el auto el líder para conseguir algo de comida.

-ven, debemos ir por comida.- le habla tomándola de la aleta.

-yo no voy a bajar.- reprocha zafándose de su aleta.

-¡te digo que bajes del auto!.- le ordena casi a gritos, sacándola a jalones del auto, Lucrecia ya al estar fuera del auto, mira a Skipper con coraje, se zafa de su aleta y lo cachetea fuertemente, Skipper ante tal golpe coloca su aleta en la mejilla donde recibió la cachetada, volea a ver a Lucrecia serio y muy lentamente comienza a destaparse su mejilla, mostrándosela a la pingüina, esta se tapa el pico con ambas aletas y queda sorprendida ante su acción. La mejilla que recibió su aletazo estaba sangrando debido a un pequeño rasguño que le había provocado.

- está bien, quédate en el auto, pero no salgas.- le habla empujándola de nuevo al coche. Lucrecia lo mira alejarse y se queda pensando, ¿Cómo pudo ser posible ese rasguño por su cachetada? Si no tiene uñas, tal vez le provoco un rozón que le dio como resultado ese rasguño. Paso varios minutos pensando en eso, hasta que llego el líder al auto, acomoda en la parte trasera del vehículo las cosas, se sube al auto y sin decirle una palabra a la pingüina, comienza a conducir hacia el zoológico.

Al llegar, ambos bajan del auto, regresan a la base y al bajar por las escaleras, ven a aquella nutria macho sentada en una de las literas.

-¿Quién eres tú?.- le pregunta el líder alzando su voz.

-(Isaac).- lo nombra la pingüina en su mente, era Isaac aquella nueva nutria macho en la base, Lucrecia lo conocía muy bien, por ser el compañero de celda de Adolfo, pues además de ser amigo de su novio, también era amigo suyo.

-mi nombre es Isaac señor, soy su nuevo soldado.

-¿soldado?...- le pregunta Skipper extrañado.

-Skipper, debo decirte algo muy importante.- interrumpe el científico llevándole la carpeta.

-¿qué cosa Kowalski?.- pregunta acercándose también a él. Ambos comienzan a hablar en susurros e Isaac aprovecha aquella charla para acercarse a Lucrecia.

-hola amiga.- la saluda.

-hola Isaac, ¿Cómo has estado?

-bien, te tengo un recado de parte de Adolfo.- Lucrecia se siente de nuevo aliviada al escuchar eso y lo mira con una tierna sonrisa.- gracias por todo esto que haces por Adolfo y por mí.

-de nada, tienes mucho que contarme acerca de todo esto, que es nuevo para mí.-le pide con una pequeña risa.

-… está bien, yo lo entiendo.- habla el líder con voz normal.- bien Isaac, bienvenido al cuartel.- le da la bienvenida extendiéndole su aleta, este la estrecha y se miran con una sonrisa.

-gracias señor, no lo defraudare.

-eso espero, ahora vamos a darte un lugar para que te acomodes.-pide caminando junto con el hacia una de las literas.-tú ocuparas mi litera para dormir.

-pero Skipper, ¿tu donde dormirás?.- pregunta cabo acercándose con ellos.

-dormiré en el laboratorio, juntó con mi esposa.- responde mirando a la pingüina.

-claro, había olvidado que ya eres un pingüino casado.- termina cabo con una pequeña risita.

-Isaac, te espero arriba en la isla de cemento para explicarte cómo funcionan las cosas en este cuartel.

-sí señor, gracias por todo.- agradece colocando su maleta encima de la litera de cemento.

Lucrecia al ver a Skipper y su equipo al salir, corre hacia Isaac y lo abraza fuertemente.

-no sabes cuánto le agradezco al cielo de que estés aquí.

-tranquila, ya no vas a estar sola en esto… Lucrecia, ¿Skipper te ha hecho daño?.- la pingüina al oír su pregunta, recuerda su pesadilla de anoche y sin poder evitarlo comienza a sollozar.

-ayer… en la noche… Skipper, trato de hacerme su mujer a la fuerza.- Lucrecia continuo con su dolor en brazos de la nutria macho y continua llorando con su cabeza apoyada en su pecho.