¡Hola! Whoa, un mes y unos días que no subimos, ¡miles de perdones! Estuvimos hasta el cuello de exámenes, pero por suerte ya pasaron y tenemos 3 meses libres para escribir y escribir.
No puedo CREER que ya tengamos 80 comentarios!! La última vez que los había podido ver, teníamos unos 50! ¡Muchas Gracias!
Y también cabe agradecer a las personas que nos pusieron como autoras favoritas/fics favoritos. Estamos muy agradecidas y contentas :)
Por cierto, me han llegado varios MP's diciendo que las agregue, pero siempre me olvido xD Les dejo mi correo, y las que quieren me agregan:
strwberry.__* (borren el *) el correo es de hotmail, pero no me agrega el arroba, ni el hotmail, asi que ya saben.
Esperemos que les guste este cap, es largo!


Alguien está… ¿celoso?

- De acuerdo. Iré contigo al baile – acepté su propuesta con una sonrisa.

- ¡Si! – festejó - Digo… Ah, está bien – agregó mientras recorría con su mirada la mesa, avergonzado por su reacción.

- Pero prométeme que no sucederá nada malo con Samantha.

- Okay, de acuerdo. Te lo prometo – aceptó resignado y luego sonreímos.

Quedamos un momento mirándonos mutuamente, él todavía sostenía mi mentón. Quien haya contemplado esa escena pensaría que estaríamos a punto de besarnos. No sé por qué razón aún seguíamos en esa postura ni tampoco por qué no podía tan solo decir que debía irme a dormir y así escapar para no estar presenciando este momento. Sólo sentía ganas de estar a su lado. ¿Pero qué digo? ¿Con él? ¡Nunca, ni pensarlo! Seguíamos de ese modo hasta que se escuchó ruido de rechino de escalera.
Rápidamente nos alejamos y yo me puse de pié.

-Cof, cof –comencé aclarándome la garganta –Mira, Nick… Yo… -me quedé unos segundos tildadas, se estaba acercando de nuevo pero reaccioné y agaché mi cabeza.

-¡Ouch! – se quejó cubriéndose la nariz mientras yo me acariciaba mi cabeza. Lo había cabeceado (sin querer).

-Ups… -dije traviesa y me reí, aunque me había dolido el cabezazo- Bueno, prosigo… -asintió- Aceptaré –empezó a festejar y al darse cuenta del papel ridículo que estaba haciendo paró y se disculpó.

-Pero… -me interrumpió.

-­Exacto –sonreí- Pero con una condición –dijimos los dos al unísono. Balanceó su cabeza para que siguiera- Si tú… -comencé nerviosa- Si tú me cantas. Quiero escuchar tu voz –concluye tímida.

-Oh, no… Yo… No lo sé, soy muy vergonzoso –dijo dudoso.

-Si, claro, vergonzoso –ironicé- Vamos, Nick, es lo único que te pido.

-De acuerdo, de acuerdo –aceptó girando los ojos.

-¡Gracias! –dije contenta y me sonrió.

-Puedes abrazarme si quieres –propuso guiñándome un ojo.

-No, gracias –contesté con asco y reímos- Bueno -dije luego de un largo silencio, ¿por qué me miraba así? Estaba duro como una piedra, sentado enfrente mío, y su cara no hacía movimiento alguno, excepto el vaivén de sus ojos que no paraban de mirarme. Tenía miedo-, ya es tarde y tengo sueño… -fingí un bostezo que no tuvo mucho éxito y más que bostezo pareció una especie de grito.

-Lo mismo digo. Nos vemos… -miró hacia su reloj-, más tarde –terminó sonriente-. Ya es jueves.

Yo sólo asentí y guardé el pote de helado, que por cierto estaba delicioso. Al traspasar la puerta de la cocina, noté que ésta estaba entreabierta. Rogué en mi fuero interior por que nadie haya visto aquello y aun más porque no me encontrara en el trayecto a mi habitación con alguien, de esa manera no tendría que responder a su cuestionamiento.

-Lindas piernas –comentó riéndose, y trató de ponerse serio cuando le devolví una mirada asesina- Okay, okay… Son espantosas –dijo burlón y le saqué la lengua antes de subir por las escaleras para poder dormir de una buena vez.

Toc Toc. Sonó la puerta de mi pieza y tuve que abrir. "Espero que sea rápido", pensé por dentro. Decidí sacar mi cabeza por la puerta nada más, así podría ir a dormir más pronto.

- Maddie… -comenzó y lo interrumpí.

- ¿Qué rayos quieres? –pregunté de mala manera. Estaba muriéndome de sueño, ¿no lo entendía?

- No deberías tratar así a tu amigo Nick, sabes… -dijo pícaro sonriendo y se apoyó en el marco de la puerta.

-Ah, ¿no? ¿Y por qué no te puedo tratar así, Nicky? –inquirí levantando una ceja.

- Porque tengo información de Benny –me contestó burlón-, y si me maltratas, no te diré lo que me dijo… -canturreó un poco lo último.

Lo tomé del brazo para hacerlo entrar en mi habitación y por tal fuerza e impulso que hice, cayó sentado en mi cama. Yo cerré la puerta.

- No sé por qué siento que ya viví éste momento… -comentó entre risas.

- Quizá en alguno de tus sueños cochinos asquerosos –expresé secamente.

- ¿Crees que soñaría cosas pervertidas contigo? –curioseó travieso.

- ¿Eh? ¿De qué hablas? Yo no hablé en ningún momento de sueños pervertidos.

- Oh, no, claro, no hablaste de sueños pervertidos.. –ironizó.

Lo miré sin palabras.

- Mejor… cambiemos de tema, ¿si? –opiné.

- Mejor –aceptó el cabeza de virulana.

- Asique… ¿tienes información de Ben?

- Oye, creí que habíamos aceptado el cambiar de tema de conversación pero no abarcando el tema acerca de tu Benny.

- ¿Asique, todo fue una farsa?, ¿Qué, no hay información acerca de Ben? –pregunté alterando el nivel de volumen de mi voz.

- No bobita. Es que acaso, ¿todo es Benny para ti? –me cuestionó algo seco, molesto.

- Pues… - 'Si, claro… Ben. Su forma de ser me agrada, pero… para nada que es todo Ben.' - ¿Hace falta que responda a tu pregunta? – obvié mintiendo.

- ¡Ag! Está bien, de acuerdo.. –comenzó – Invité a Ben a que venga a hacer los deberes mañana, mas bien, hoy a la salida del colegio. También vendrá Mike.

- ¿Y vendrá?

- ¿Hace falta que responda a tu pregunta? –me copió para molestarme.

Lo fulminé con la mirada.

- ¡Genial! Entonces lo veré a la hora de la cena – dije contenta.

Nicholas comenzó a tentarse de la risa.

- ¿Qué? –inquirí molesta.

- Que no has entendido… Vendrá a hacer los deberes, por lo tanto que tu también estarás haciendo los deberes con nosotros.

- Pero… ¿Por qué? –me miró sin entender- ¿Por qué no avisaste? Así por lo menos tendría tiempo de avisarle a Amanda a que venga.

- Es que… no había pensado en ello.

- ¿Y ahora qué hago? Seré la única chica. Y no soportaría estar aguantándome tus bromas frente a tus amigos. Mejor no hagamos eso, ¿Si?

- Pero es que ya arreglé. Y lo que puedes hacer, sería de mañana antes del colegio, llamarla a Amanda e invitarla y listo. Seguro la dejen.

- Ah… no lo había pensado –Nick me miró si palabras.

- Debes entender, tengo sueño. Y a estas horas digo cosas sin sentido, así que si es solo eso lo que debías decirme… - lo tomé del brazo para que se ponga de pié, ya que estaba sentado en mi cama.

- Ahm… -sólo llegó a decirme ese gesto.

- Era solo eso ¿Cierto? –pregunté mientras lo llevaba hasta la puerta.

- Creo que… si.

- Entonces… - y le abro la puerta y lo invito a salir, haciendo señas con ambas manos – ¡Adiós! –dije canturreando.

- ¡Pero qué mala eres! –se quejó Nicholas, mientras que con su mano tomó la puerta, evitando que la cerrara.

- ¿Y ahora qué es lo que quieres? –pregunté de mala manera.

- Pues, es que.. no tengo sueño, al menos me vendría bien hablar contigo.

- ¿Y por qué lo haría?

- Por qué tú aburres y haces que me dé sueño –dijo burlón. Yo le sonreí con sarcasmo.

- Sé que aburro, pero tampoco es para que lo digas así.

- Así que… ¿puedo quedarme un rato hablando contigo, así me aburro con tus conversaciones hasta que me dé sueño?

Comencé a reírme burlonamente.

- Ahm.. ¡NO! –y le cerré la puerta en la cara.

Jueves a las 06:00a.m.
Me levanté, algo confusa por lo que había sucedido aquella noche. Fue algo extraño, pero fue la primera vez que había soñado con Nicholas Jonas. Me preparé para ir al colegio y bajé a desayunar. Sólo se encontraba despierta Denisse, haciendo quaffles, nunca los había probado, pero se veían exquisitos.

- Cariño, ¿cómo has amanecido hoy? –me preguntó cuando le besé la mejilla en modo de saludo.

- Bien… -"Raro despertarme bien con la imagen de Nick en mi cabeza" - ¿Y tú?

- Estupenda, como siempre –dijo entre risas. Amaba el humor de esa mujer, la hacía lucir joven, y la energía que largaba con su sonrisa radiante, era inmensa.

- Se ven ricos –comenté respecto el desayuno que tendría hoy.

- No quiero ser modesta, pero los quaffles son mi especialidad y me salen deliciosos… Prueba –me ofreció una pequeña rebanada de su especialidad. No creí que pudiera cocinar algo mejor que sus guisos.

- Espantosa y horrorosamente… -su cara se desfiguró desilusionada- ¡riquísimo! –exclamé entre risas por su cara y sonrió aliviada.

- Buenos días… -dijo alguien en un suspiro. Nick. ¿Desde cuándo amanecía sin molestarme?

- Buenos días – respondimos al unísono su madre y yo.

- ¿La has llamado a Amanda? – preguntó curiosamente Nick.

- Ah, cierto… ¡Amanda! –tomé un quaffle y salí a toda velocidad en busca del teléfono.

Subí a mi habitación, busqué por todas partes pero el teléfono no se encontraba allí. Seguro fue…

- ¡Nicholas! – dije secamente, mientras me levantaba del suelo después de husmear bajo la cama.

Salí de mi cuarto y me crucé con Kevin, quién recién se había levantado, ¿Cómo me di cuenta? Pues estaba bastante despeinado y con su pijama de ositos. Sólo largué una carcajada.

- Wow, linda pijama y… estilo –exclamé divertida.

- Si, es grandiosa, ¿no es así? Si quieres te regalo una –dijo animado.

- Ahm… si, claro –respondí mientras intentaba aguantarme la risa.

- ¿Y buscabas algo?

- Pues… si. El teléfono. Parece que Nick me lo ha sacado ayer a la noche cuando vino a mi cuar… -callé, al tiempo que puse los ojos como platos, al darme cuenta que eso no debía decirle, ni mucho menos a Kevin. Ahora estará vigilándonos todo el día por si acaso sucede algo. Cosa que no sucederá, porque no sucede nada con el cabeza de virulana. Él largó una sonrisa pícara.

- No. Fui yo quién te sacó el teléfono anoche, como no estabas no pude avisarte. Y… supongo que he ganado la apuesta.

- ¿Qué? Me parece que no escuché bien, ¿Tú has dicho que has ganado la apuesta? Debes estar bromean… -me interrumpió.

- Claro que si, la gané.

- Aguarda. ¿Y por qué la has ganado? ¿Cómo pruebas lo que dices?

- Pues, ¿no crees que es bastante prueba lo que sucedió anoche en la cocina Señorita Madeline? –inquirió Kevin, levantando una ceja.

- Mhm… la verdad que no lo creo. Que estés conversando con una persona hasta tarde no significa que le gustes.

- Y también tengo otra prueba: el que haya estado en tu habitación luego.

- ¡Para nada!

- ¿Y sucedió algo en la cocina? me pareció ver una escena muy melosa.

- Ya para, no sucedió nada –dije algo molesta- Y con que tú fuiste quien estaba espiándonos, estaba en lo cierto. Sabía que alguien nos espiaba.

- Si que esas son pruebas –dijo confiado y como con orgullo.

- Claro que no, no las son. Tu para demostrar que has ganado y que yo he perdido tienes que mostrar pruebas mas como… convencibles –dije aquello último dudando, debía darle rodeos sobre este asunto hasta convencerlo que no he perdido.

- ¿Ah? –expresó ese gesto en prueba que no entendió.

- Verás, para demostrar que has ganado, las pruebas tendrían que ser fotografías o grabaciones en las que nos encontremos en como tú dices: "escenas muy melosas" –dije mientras hacía gesto de comillas con los dedos- Sino nadie te creerá, incluso yo, por más de que sepa que algo sucedió, cosa que es muy imposible.

- Ah… -dijo aquello mientras que asentía con la cabeza y tenía la boca abierta, como si estuviera impresionado o algo así. Tenía ganas de reírme, pero si lo hacía iba a echarlo todo a perder, aunque debo admitirlo: es fácil inventarle cosas a Kevin, rápidamente por tan increíble e imposible que sea, te lo cree. Parece un nene pequeño al cuál le dicen que el ratón de los dientes existe y ellos ansiosamente esperan la caída de un diente para meterlo bajo la almohada y esperar su visita en la noche mientras que reemplaza tu diente por una moneda.

- ¿Entonces…? –pregunté.

- Entonces… está bien. Aunque no creo que hagan falta pruebas, ¿sabes?

- Lo que digas, Kev. Yo sólo te advierto que no voy a caer en tu trampa.

- Querrás decir, en la trampa de Nick… -me corrigió pícaro, y me entregó mi celular para marcharse y dejarme parada sin poder decir palabra alguna.

- ¿Qué trampa? –pregunté hablando sola en medio del pasillo- Ya, no importa… -murmuré y marqué el número de Amanda en mi celular.

- ¿Qué cosa no importa? –preguntó alguien detrás mío.

- El idiota de Nicholas…-contesté de mala manera y me giré para verlo a Joe con un pijama de los Power Rangers. Despeinado, con sus ojos desorbitados, medios cerrados, bostezando, lucía serio. No pude aguantar la risa.

- ¿No crees que en realidad sí te importa mi hermano? Es que… si no te importara, no estarías tan molesta por él… Ni preguntándote cosas sobre él en medio de un pasillo, pensativa, tratando de encontrarle la respuesta a preguntas sobre él. Creo que me entiendes… -dijo rascándose la cabeza haciendo una mueca.

- Si, algo –respondí divertida y el sonrió como diciendo «¡Te importa Nick!»- No… Lo que quiero decir es que entendí algo de todo tu sermón pero, tu hermano, no me importa. Por cierto… Debo admitir que es realmente extraña esta situación de recibir 'consejos' o lo que sea, viniendo de un chico con esa pijama…

- Oye, todo el mundo ama a los Power Rangers –se quejó bromeando- Cambiando de tema… ¿Estabas por llamar a Amanda?

- Así es. ¿Quieres que le diga algo? –pregunté pícara.

- No… Bueno, sí… O mejor… -tartamudeó nervioso- No, deja, se lo diré cuando la vea. Iré a cambiarme, te veo luego, Mad –dijo y se marchó a su habitación. Ahora, que estaba sola, pude apretar el botón 'Send' para llamar a mi amiga.

- ¡Maddie! –exclamó mi amiga.

- Hey, Amanda, Nick dijo que te invitara hoy a hacer 'deberes' –le comenté haciendo énfasis en la última palabra, seguramente lo que menos haríamos serían nuestros deberes escolares.

- Oh, suena divertido –contestó sarcástica riéndose- ¿Y Joe?

- Recién acabo de hablar con él. Tienes que ver su pijama… -dije en una carcajada y al parecer el Power Ranger estaba escuchando porque gritó «¡Cállate, Maddie!».

- ¿Ese fue él, cierto? ¿Está ahí? ¡Dile que lo amo! –exclamaba detrás del teléfono.

- ¡Joe! Amanda dice que… -grité pero una voz desesperada me aturdió el oído.

- ¡Maddie! ¡¡Estaba bromeando!! ¡No le digas nada! –nuevamente, no pude aguantar la risa.

- ¡¿Qué dice?! –preguntó Joe desde su pieza.

- ¡Dice que…! -no sabía qué contestar- ¡A ella también le gustan los Power Rangers!

- ¿Qué? –preguntó Amanda.

- ¡Oh, genial! –festejó Joe.

- Maddie, ¡a mí no me gustan esas cosas raras!

- ¿Preferías que le diga que lo amas? –pregunté bajando las escaleras para que Joseph no siguiera escuchando nuestra conversación.

- No, claro que no, pero… ¿eso?

- Lo que sea, amiga. ¿Vienes entonces?

- Claro que sí, cuenta conmigo.

- Entonces, te veo luego. ¡Adiós! –corté la llamada.

- ¿Qué eran esos gritos, Maddie? Estaba a punto de subir pero Nick dijo que siempre eras así de gritona, por lo que pensé que estaba todo bien… -comentó Denisse. Nicholas se rió y las dos lo miramos - ¿Era mentira, cierto? –le preguntó molesta al cabeza de virulana, y él asintió- Lo siento, Maddie…-se disculpó su madre.

- Oh, no… No tiene por qué disculparse, yo debo disculparme por gritar. Lo siento.

- En realidad, tengo que agradecer tus gritos ya que pudiste despertar a Frankie, y eso es un gran logro, créeme –dijo entre risas Denisse. Frankie se encontraba desayunando cereales con su codo apoyado en la mesa y su cabeza sobre su pequeña mano.

- Hola, Maddie… -dijo en un bostezo el Bonus Jonas, como lo llamaban ellos.

- Hola lindo –lo saludé con un beso en la mejilla- perdona por haberte levantado con mis gritos –le hablé en susurros.

- No te hagas problema Maddie. ¿Hoy cuando acabes los deberes podemos jugar a algo tu y yo? –ofreció el pequeño.

- ¡Claro que sí! –le respondí sonriente. Él me hacía recordar a las horas de niñera con mi primito o los vecinos, ya que ellos siempre querían que jugara con ellos.

- Maddie, podrías tan solo dejar de acosar a mi hermano, ¿Si? Gracias –apuntó el Cabeza de virulana. Yo sólo le sonreí sarcástica.

- ¿Por qué dices eso Nick? ¿Estás molesto porque Maddie no te acosa a ti y a Frankie si? –inquirió Kevin, quien acababa de llegar a la cocina para sentarse a mi lado y así molestarme con sus teorías de que yo a Nicholas le gusto. Miré a Denisse, ella estaba mirando impaciente, mientras secaba con un trapo un plato, lo que respondería Nick. Y yo hice lo de siempre, ponerme roja por la situación.

- Si, claro… ¿Cómo estar molesto porque Maddie no me acose? Al contrario, estoy agradecido porque no lo haga.

- ¿Y entonces por qué no dejas que lo acose a Frankie? –inquirió Kevin levantando una ceja.

- Hey, aguarden. Yo no acoso a nadie.

- Lo que digas Maddie – Respondió Nick, mirándome y luego volvió a mirar a su hermano mayor quién lo estaba reprendiendo – Mira, Kevin ¿Acaso crees que me gusta Maddie? Si a ella le gusta Benny ¿o qué no recuerdas?

- Claro que… - lo interrumpió el timbre y Nick que se apresuró para hablar.

- Okay, veo que ya entendiste. Debo ir a abrir la puerta, seguro es para mí, ¡Adiós! – dijo aquello y salió caminando apresuradamente para la puerta.

- Si, claro. – respondió Kevin desalentado, mientras que ponía en blanco sus ojos.

Después de notar que Denisse ya no estaba pendiente de lo que hacíamos y decíamos, me acerqué a Kevin y le susurré a regañadientes:

- ¡Si que quieres ganar a toda costa!

Y el sólo sonrió, satisfecho porque consiguió molestarme.

- ¡Maddie! – llamó Nicholas, quien estaba en la puerta - ¡Te buscan!

- ¡Oh, Amanda! – Saludé a todos, tomé mis cosas y me dirigí hacia la entrada.

- Hola Maddie – me saludó mi amiga al llegar.

- Hola Amanda… - le devolví el saludo.

- ¿Vendrás hoy a casa para hacer los "deberes"? – inquirió Nick.

- Ahm… si, creo que si –respondió ella como dudando.

- ¿Vamos? – pregunté a Amanda.

- Si, vamos.

- Nos vemos allá – le dije a Nick en forma de saludo y fuimos caminando con mi amiga al colegio - ¿Qué fue eso? – le pregunté al llegar.

- ¿El qué?

- El responderle así a Nick, fue algo como si te sorprendiera que te hablara.

- Pues, algo así. Para ser sincera me sorprendió el que me haya hablado. Él es popular al igual que sus hermanos, es bueno en los deportes y más en el fútbol americano, sale con Samantha, la chica más popular del colegio y nunca nos hemos hablado. Él es como suficiente para hablar con personas como yo, nunca me saludó y siempre que pasaba por mi lado era como si fuera invisible y a veces confundía mi nombre. ¿Eso lo explica todo? – lo que acababa de decirme Amanda, me había impactado, era como si Nicholas fuera una persona repugnante, creída, fastidiosa, superior a todos. No podía ser que fuera así, que molestara, eso suelen hacer los chicos, pero no sé por qué razón sentía que él no era realmente así. Muy pocas veces conocí a un Nicholas divertido, agradable y simpático, pero sólo muy pocas y eso me bastaba para pensar de él cosas diferentes a otras personas.

- Ah… - dije sin ánimo alguno.

- ¿Estás bien? – preguntó mi amiga.

- Si. ¿Por qué lo preguntas?

- Porque te ves como algo angustiada o decepcionada.

- No, me encuentro bien – le respondí.

Pasó el día rápidamente, y esos comentarios que había hecho Amanda de Nick, mas la suma de las imágenes fugases de mi sueño, que pasaban por mi mente, me tenían como perdida. Amanda podía notarlo perfectamente, aunque ello no fuera mi intención, asique probó distraerme con ir a la hora del almuerzo a comer en la misma mesa con sus amigas, de las cuales ya me había presentado mi primer día de clases allí. Pero, no lograba concentrarme en lo que hablaban, eran varios temas a la vez, así como: el baile, los vestidos que usarán, con quienes irán, etc., etc., etc. Fue realmente estresante. Busqué con la mirada al responsable del que hizo que me encontrara en este preciso momento en otro mundo que no sea este. Se encontraba con sus amigos, almorzando, y a su lado su bella novia, Samantha. Lo tenía justo frente a mí, claro, luego de unas cuantas mesas, pero aún así podía ver exactamente lo que estaba haciendo y a qué miraba. No logré quitarle la mirada de encima, hasta que nuestras miradas se encontraron. Rápidamente desvié la mirada a mis manos, que se encontraban inmóviles en la mesa, sosteniendo un tenedor con una porción de fideos enroscado. Ya no tenía apetito, aunque apenas había tocado la comida. Dejé el tenedor a un costado y recorrí con la mirada mi bandeja, la contemplé por un momento para hacer tiempo así volvía a ver lo que estaba haciendo. Volví a mirarlo y seguía mirándome, por lo tanto que volví a desviar mi mirada de la de él. Amanda, quien estaba a mi lado y quien se encontraba hablando con las chicas, había notado lo que pasaba. Y fue en ese momento que me preguntó algo, para que al menos hablara un poco y no siguiera así.

- ¿Ya escogiste el vestido con el que iras al baile Maddie?

- Ahm… si, pero no estoy segura de si voy.

- ¿Por qué? Vamos, ve. No quiero estar sola con Joe. Por fa… - dijo en forma de súplica - ¿si? – y me miró con esos ojos brillantes que tenía ella.

- Okay, está bien. Lo veré, pero no te aseguro nada –contesté casi en un suspiro, como desganada.

- Estoy segura de que irás – dijo confiada, sonriendo- Por cierto… ¿Ocurrió algo con Nick?

- ¿Por qué lo preguntas? –dije un poco nerviosa.

- Porque no para de mirarte… -me respondió pícara cerca de mi oído y mientras lo miraba a Nicholas.

- No lo mires –ordené secamente- No ocurrió nada. Sólo bromas de su hermano mayor…

- ¿Joe?

- El mayor –contesté elevando el tono.

- ¿Frankie?

- ¡Frankie es el más pequeño, Amanda!

- ¡Oh! ¡Kevin! –exclamó sonriente.

- No, Paul –ironicé.

- ¿Paul? Creí que era más maduro, es un señor grande…

- Agh –dije colocando mis codos sobre la mesa y apoyando mi cabeza sobre mis manos.

Llegó la hora de salida, luego las densas clases que parecían no tener final alguno. Nick y sus amigos estaban esperándonos afuera, justo a un lado de la camioneta para irnos a casa.

- Hey –me saludaron Mike y Ben.

- Hey –respondí con un entusiasmo fingido.

- ¿Cómo estás? –preguntó Ben.

- Muy bien, ¿y tú? Luces…bien, hoy.

- No creo que mejor que yo, ¿eh? –comentó Nick.

- ¿Celoso? –preguntó pícara Amanda y unos deseos involuntarios de querer matarla surgieron dentro de mí.

- Lo que digas -dije sin mirarlo mientras continuaba mirando a Ben y él me sonreía- ¿Y tú, Mike? Hace tiempo que no hablamos… -pregunté al rubio cuando estábamos subiendo a la camioneta.

- Bien, tengo todas mis asignaturas aprobadas.

- ¿Cómo no las vas a tener aprobadas si no hemos tenido ningún examen todavía? –preguntó entre risas Amanda.

- Agarra confianza enseguida la enana, ¿eh? –contestó el rubio mirando a mi amiga con una sonrisa bufona.

- ¡Yo no soy enana! –se defendió.

- Sí, claro –dijo sarcástico Nick y reímos, mientras Amanda bufaba.

Llegamos a la casa, digo, mansión Jonas, y dejamos nuestras cosas en la gran mesa de una de las tantas salas de estar que había en la residencia.

- ¿Chocolatada, café, té…? –ofreció Nick cuando estabamos todos sentados en la mesa.

- Chocolatada –contestamos al unísono Amanda (que estaba sentada enfrente mío), Ben (sentado a mi lado) y yo.

- Té –pidió Mike, que estaba al lado de mi amiga.

- De acuerdo, espérenme un minuto mientras pido las cosas –dijo Nicholas y se dirigió a la cocina.

- ¿Las hará él? –preguntó horrorizada Amanda.

- Claro que no, tiene a unas sirvientas –contestó Mike.

- ¿Sirvientas? Nunca las ví –comenté sorprendida.

- ¿No? Quizás tomaron algunas vacaciones ya que Nick no tiene que hacer concier…

- ¡Listo! –exclamó Nick con una bandeja con nuestra merienda.

- ¿No tiene que hacer qué cosa? –pregunté curiosa.

- No tiene que… que… concientizar sobre su enfermedad.

- ¿Eh? –exclamé sin entender nada.

- Nada, no importa –dijo Nick, sentándose en la punta de la mesa, al lado de Ben.

- A mí si me importa –contesté molesta.

- ¿Te importo yo? –inquirió travieso Nicholas.

- No me interesa –aseguré inmediatamente tomando un gran sorbo de mi chocolatada.

- Tienes… -comenzó Ben sonriente, y tomó una servilleta para pasarla sobre mi boca, casi como una caricia. Me incomodó- manchado.

- Siempre es así, se mancha comiendo, y tira la comida fuera del plato –mintió Nicholas entre risas.

- Cállate –ordené- Gracias, Ben –dije y el morocho me sonrió, mientras Nick hacía caras burlonas por detrás y tomó de su té cuando Ben giró y lo miró ya que Mike se reía del cabeza de virulana.

- ¿Vemos una película? –propuso Nick.

- ¿No vinimos a hacer deberes? –preguntó entrecerrando las cejas Amanda.

- Si, pero tenemos tiempo, son las 4 apenas.

- Sabes que nuestras madres nos obligan a estar en casa antes de las 7, Nick –dijo Ben.

- Tenemos deberes para la semana que viene, no para mañana… -contestó la virulana.

- De acuerdo, ¿qué película? –preguntó Ben.

- No lo sé, ¿terror? ¿Comedia? ¿Drama? Tenemos muchas películas.

- Terror –dijeron Ben y Mike al unísono, intercambiando una mirada pícara.

- Bien. ¿El juego del miedo?

- No me gustan las películas de terror –comenté, viendo que ni siquiera nos habían preguntado a nosotras qué queríamos ver.

- Son divertidas, Mad –me animó Ben.

- A mi tampoco me gustan –dijo Amanda.

- Puedes taparte los ojos –propuso Joe entrando a la sala.

- ¡Joe! –exclamó mi amiga sonriendo de oreja a oreja- Digo… Joe… -repitió más tranquila para no parecer tan desesperada- Está bien, miremos esa película –aceptó sin dudar.

Nos fuimos a otra sala con un gran sillón y dos sofás, uno en cada lado, enfrente de una televisión con una pantalla gigante, y a sus costados unos parlantes. Unos grandes parlantes.

- Tomen asiento… -dijo Nick mientras ponía la película en el DVD.

Me senté en el medio del sillón, y a mi lado nuevamente Ben. Amanda se sentó en la otra esquina del sillón, para estar cerca de Joe, que se encontraba en uno de los sofás. Mike se sentó en el sofá restante, y Nick al otro lado mío. Había ofrecido sentarse en el medio mío y de Ben para que su amigo no tuviera que sentir mi apestoso aroma, según dijo Nicholas, pero el morocho le contestó que en realidad olía realmente bien, por lo que quería sentarse a mi lado.

Ben me estaba cayendo muy bien. Era simpático, tierno, algo chistoso, e inteligente. Si el bobo con virulana como cabello, no se entrometiera tanto cuando estamos juntos o hablando, podría llevarme mejor con Ben. Parecía que lo hacía apropósito.

Empezó la película, y me tuve que tapar los oídos porque el volumen del sonido estaba muy fuerte. Luego de un rato, en un momento de suspenso se escuchó abrir la puerta y todos pegamos un grito. Era Denisse, con palomitas, ella también se había asustado por lo que por el respingo que hizo, se cayeron algunas palomas al suelo. Miré hacia mi amiga y estaba abrazada a Joe por el cuello, haciéndose la que tenía miedo. Joseph reía y también la abrazaba. No parecía quejarse, y se quedaron así un largo rato.
Hubo una parte donde tapé mis ojos ya que era demasiado horrible, y Ben dijo que todo estaba bien, y me contaba lo que iba a suceder, y se ofreció a abrazarme si con eso se me quitaba el miedo. Dije que quizás se me quitaría y me abrazó. Apoyé mi cabeza en su hombro y seguía con mis ojos cubiertos por mis manos. Ben olía bien, me gustaba su perfume. Al cabo de unos minutos de estar así, el morocho pegó una sacudida y se soltó de mi.

- ¿Qué pasó? –pregunté preocupada, se estaba tomando de su mano que estaba en mi hombro.

- Algo me picó –contestó haciendo una mueca. Miré hacia Nick, y él sonreía. Lo había pellizcado. Le dí una patada en el tobillo y me tapé los ojos de nuevo. Ben ofreció a abrazarme otra vez, pero le dije que no, quizás si lo hacía de nuevo, Nick lo mordería o algo así.

Terminó la película y Nick comenzó a levantar los vasos y las palomitas que se encontraban en la sala.

- Te ayudo – le dije algo cortante y tomé algunos de los muchos vasos que llevaba en la mano.

- Gracias.

- No hay de qué – le respondí secamente.

- ¿Te ayudo? – me preguntó rápidamente Ben mientras que sin responder al menos, los tomó.

- Ella puede con eso. Mejor ayúdame con esto. Toma la película y entrégasela a mi mamá, así ella lo… guarda –dijo lo último dudando. 'Realmente lo está haciendo a propósito'.

- Oh, okay – asintió él. Y nosotros nos dirigimos a la cocina.

- ¿Qué es lo que haces? – le pregunté mientras dejaba los vasos en la mesada.

- Nada, ¿Por qué lo preguntas?

- Pregunto porque él intentaba ayudarme con las cosas y tú no lo dejaste. Es como si no lo dejaras que se acerque a mí.

- Jaja. Si, claro Maddie…- respondió y volvió a la sala. Luego fui yo tras él.

- ¿A ustedes también les gustó? –preguntó Mike mientras se incorporaba del sillón y estiraba sus brazos hacia el techo.

- Si, algo –contestó Amanda.

- ¿Algo? Creo que ni 'algo' viste, estuviste toda la película con tus ojos tapados –dijo Joe.

- Si, si, todo muy lindo, ¿hacemos los deberes? –pregunté.

- Ya… debo irme –dijo Mike mirando su reloj.

- Yo también –comentó Ben.

- Y yo… -dijo apenada Amanda.

- Entonces creo que tendremos que hacer los deberes por separado –concluyo Nick.

- Eso creo, amigo –le contestó Mike.

Se marcharon cada uno, y por último quedaron Amanda y Joe en la puerta hablando, o eso creo. Me fui a la sala de estar y comencé a hacer mi tarea escolar, no era mucha por suerte.

- ¿Puedo…? –preguntó Nick sentándose a mi lado. Asentí con la cabeza sin mirarlo, estaba enojada con él, pero no mucho esta vez.

- ¿Estás molesta conmigo? –preguntó mirándome, asentí nuevamente con la cabeza mientras leía lo que tenía que hacer- ¿No me vas a hablar? –me encogí de hombros como diciendo 'No lo sé'- Uhm… Si piensas que lo que le picó a Ben en la mano fui yo, cre…

- Yo en ningún momento dije nada de eso –interrumpí inmediatamente- Sabía que eras tú –dije y lo miré, no parecía tener cargo de conciencia alguno-, y lo acabas de afirmar, eres un idiota. Menos mal que me estabas ayudando, porque si no estuvieras ayudándome, no imagino lo que hubieras hecho.

- Él no tenía buenas intenciones –me contestó elevando el tono de voz, tratando de parecer serio.

- ¡Dios, Nick! ¡Sólo me estaba abrazando! ¿Qué malas intenciones pueden haber en un abrazo? Aparte, tú no eres mi papá o algo así para protegerme de ese modo. Y yo soy mucho más madura que tú para darme cuenta si tiene buenas intenciones o no.

- ¡De acuerdo! Lo siento, te pido perdón. ¿Quieres que me arrodille? ¿Eso quieres? Sólo fue un pellizco, eres demasiado… dramática. Si, eso eres.

- Entonces, si soy tan dramática, olvídate que te acompañaré al baile, puedes ir sólo, porque no pienso acompañarte.

- De acuerdo.

- De acuerdo –respondí enfadada. Nos quedamos mirando unos instantes y desviamos las miradas para parecer más furiosos, pero cuando nos volvimos a mirar, yo pude aguantar la risa pero él no, por lo que comenzó a largar carcajadas y me contagió su risa. Miré hacia mis deberes y comencé a completarlos fingiendo seguir molesta. Ya no me importaba, Ben no me gustaba tanto para ponerme tan molesta.

- ¿En serio no irás conmigo al baile? –preguntó preocupado después de unos minutos.

Lo miré y le sonreí, y él hizo lo mismo.

- Si –contesté y cerré el libro de un golpe. Me incorporé de la silla y él también se paró.

- Sabía que irías… -festejó triunfante.

- Me refiero a que hablaba en serio cuando dije que no iría al baile contigo.


Maddie cambia de opinión como de calzón (?)
Esperamos que les haya gustado, estuvimos un montón de tiempo para escribir éste capítulo, es que hicimos casi todo entrecortado, y era muy poco lo que escribíamos todos los días. Anyway, ya está, y estamos empezando nuestro octavo capítulo!
Como cambiaron el sistema de , ahora, es más fácil dejar un review. Sólo tienen que darle al botoncito verde ahí abajo, y listo :D, déjennos su opinión que es realmente valerosa para nosotras, en serio :)
También, si quieren, en la lista que está al lado del botón Go!, pueden seleccionar Add Story to Story Alert, click al botón, y no tendrían que entrar todos los días para ver si pusimos capítulo nuevo (se tienen que registrar para eso, pero es más cómodo).

Besos!
damnperfect & Kelseey