Mil perdones por la tardanza al publicar, pero este curso me están explotando a trabajos y exámenes y mi tiempo libre se ve reducido cada vez más, estoy empezando a transformarme en vampiro con eso de que apenas veo la luz del sol...
Pero basta de lamentaciones, aquí un nuevo capítulo de las correrías de Danielle. Quizás me halla quedado un poco pobre el cap, pero el siguiente (que se empieza a confeccionar en mi cabeza) va a ser bastante bueno.
Ya os dejo con el cap y espero que lo disfrutéis.
Danielle miró el reloj que llevaba colgado al cuello con forma de mariquita, un regalo de Sebastian hacía ya tanto tiempo que ni se acordó de porqué fue, y vio que tan solo había pasado media hora desde la última vez que había mirado el interior del insecto. Aún era pronto para volver al Instituto, a pesar de que esa noche ella y su novio iban a preparar la cena.
Llevaban todo el día fuera de casa. Una frenética Isabelle había insistido en ir de compras todos juntos y como ya faltaba cada vez menos para la boda de Jocelyn y Lucke, Danielle había aprovechado la ocasión para regalarles a la pareja un día, y si se les hacía tarde y ella ya contaba con eso, y una noche en un spa de bastante prestigio a las afueras de la ciudad.
Maryse y Robert se habían quedado en el Instituto para poder limar las asperezas que todavía podían existir tras haberse ido Robert durante una temporada a Irdis después de la muerte de Max. Alec también se había quedado en el Instituto. Desde la ruptura con el Gran Brujo de Brooklyn, el primogénito de los Lightwood estaba melancólico y apenas salía de su habitación.
Era un brillante día de primavera, la temperatura era alta pero sin llegar a ser sofocante y el sol brillaba con fuerza desde lo alto. Todos, a excepción de sus alumnos que tenían cierta obsesión por los bares oscuros y quizás un poco antihigiénicos, estaban disfrutando del sol y calor de las calles de la Gran Manzana. Ellos, en cambio, estaban en un bar donde la humedad era el doble que la del exterior y donde la música era horrible y la cerveza insípida además de caliente. Lo único bueno que tenía aquel bar era un billar en lo que una vez fue el escenario, ahora remodelado en un cubículo con barras americanas, en el que jugaban pesimamente Jordan y Simon mientras que junto a Clary y Maia les explicaban a Jace e Isabelle como se jugaba.
Danielle le pegó otro trago a su cerveza que le supo a detergente y quizás al final cierto sabor a cerveza. Apoyó la espalda en la columna que tenía de tras, dejó la cerveza a un lado de la barra en la que estaba sentada y volvió la cabeza para ver si algún milagro habría obrado y sus alumnos, la pareja de licántropos y el vampiro diurno había dejado de jugar al billar y querían irse a casa. Para decepción de la chica, sus amigos no estaban por la labor de abandonar tan fácilmente el bar.
-No hables tanto que me tienes mareado.- Sebastian se apoyó en la misma columna que estaba ella y se volvió para sonreírla.
-Es que todavía estoy intentando saber qué hacemos aquí-explicó la chica poniendo la cabeza en el hombro de su novio.-Mientras todo el mundo está fuera disfrutando del buen tiempo, nosotros estamos aquí bebiendo cerveza que sabe a detergente, con una música horrible y viendo como no le hacen agujeros a la mesa de billar de milagro. ¿Alguien se ha parado a preguntarse porqué somos los únicos en el bar? Por favor, si hasta el bar de Moe es mejor que esto.
-La verdad es que no podemos decir que el bar sea el sitio de moda de Manhattan.-comentó Sebastian mientras veía como Simon y Jordan se picaban por quien ganaba la partida.
-Como sigáis jugando así de mal-habló Danielle levantando la cabeza del hombro de su novio- vamos a echar raíces.
-El billar lleva su tiempo.-Explicó Jordan mientras le ponía tiza al taco mirando la situación de las bolas y pensando en su jugada.
-Cien pavos a que hago carambola-anunció Danielle mientras se bajaba de su sitio e iba hacia el billar.
-Esto se pone interesante.-Comentó Jace que había estado atento a las jugadas de los subterráneos mientras hacía carantoña a Clary. Su novia le miró advirtiéndole de que no debía aceptar las apuestas de su tutora, siempre salía perdiendo.
-Pero si todavía no hemos terminado.-dijo Simon asombrado ante la apuesta de la nefilim.
-En ese caso subo a doscientos, cada uno. Cien si meto todas las bolas en las troneras y otros cien si a la siguiente hago carambola-explicó la chica poniendo los dólares en cima de la mesa.-Sino lo logro os doy doscientos a cada uno.
-Acepto.-El hombre lobo puso los dólares sobre la mesa y miró a su compañero de piso.
-Yo no apuesto,-expresó el vampiro- primero porque no tengo doscientos dólares y segundo porque he visto demasiadas apuestas con Dani para saber que no apuesta sino tiene todas las de ganar.
-Pero esto es una apuesta bastante suculenta.-Se excusó Jordan ante la mirada recriminatoria de Maia.
La sonrisa de la cazadora de sombras se hizo más grande y cogiendo Sebastian el dinero de la mesa para dejar a su novia y al licántropo el billar libre para poder hace la apuesta.
Jordan se hizo a un lado para dejar a la chica realizar la apuesta.
Danielle untó el extremo del taco con tiza mientras calculaba la posición que debía de tener en el tablero y cómo debía de efectuar el golpe.
-Veinte pavos por Dani.-sonrió Jace al ver la seguridad de la chica mientras se tomaba su tiempo en hacer la jugada recogiéndose el pelo en su eternamente goma de la muñeca.
-La apuesta mínima son cincuenta- explicó Sebastian.-Si gana Dani, los dólares se los lleva ella. Si gana Jordan, los dólares se los lleva él, ¿todavía quieres apostar?
-No, no va a apostar.-sentenció Clary cogiendo a Jace por la parte de atrás de la camiseta y reteniéndolo donde estaba ella sentada en otra barra parecida en la que estaba Danielle sentada antes.
-Pues yo sí- Isabelle fue hacia su bolso y le dio cincuenta dólares a Sebastian ante la mirada atónita del vampiro diurno-. Es más,- volvió a sacar cincuenta dólares de la cartera para dárselos al francés- estos cincuenta por Simon que seguro que no le importaría apostar si tuviera dinero.
-Izzy, no.-Dictó Simon- No quiero que apuestes por mi.
La chica se dio la vuelta y fue hasta donde estaba el subterráneo y dándole un rápido beso le dijo:
-Lo hago porque quiero, a demás- la chica se inclinó hacia delante y le susurró algo al oído, que de haber tenido el vampiro circulación, se le habrían encendido las mejillas.
-¿Podemos dejar el calentamiento verbal para otro momento? Mis cuartos están por medio y me gustaría terminar cuanto antes.-Propuso Jordan un poco incómodo por la escena que estaban realizando la cazadora de sombras y el subterráneo.
-Qué genio,-comentó Danielle apoyada distraídamente en el taco de billar- cualquiera diría que tienes un humor de perros.
El licántropo ante la broma no hizo más que fruncir el ceño. Ese tipo de chistes fáciles eran típicos de Jace, pero creía que su tutora tenía un humor un poco más cosmopolita, al fin y al cabo siempre le habían dicho que los europeos eran más sofisticados.
-No frunzas el ceño de esa manera,-le riñó la cazadora de sombras- las arrugas se marcan muy fácilmente y sobre todo cuando frunces mucho el ceño.
-¿Vas a tirar o nos dejas a Simon y a mi terminar la partida?- preguntó el licántropo con los brazos cruzados y el semblante inescrutable.
La chica miró a su novio quien le sonrió y se puso de espaldas al hombre lobo para efectuar el golpe. Al solo llevar una camiseta blanca de licra de tirantes anchos y escote a la caja, cuando se inclinó en el billar se le subió dejando ver el final de la espalda y un tatuaje con un símbolo celta que hizo a Jordan atragantarse al intentar tragar saliva.
-¿Te gusta lo que ves?-Danielle sonrió por encima del hombro al chico, lo que hizo que se pusiera más nerviosos aún. Y sin dejar de mirar al joven licántropo realizó la apuesta sin tan siquiera mirar al frente.- Cien dólares, ¿vamos a por los doscientos o te arrepientes?
-No creo que seas tan buena- el subterráneo todavía creía que tenía alguna oportunidad de ganar al billar, pero las posibilidades de recuperar cien dólares cada vez eran más bajas.-Esto solo ha sido un golpe de suerte, hacer carambola es mucho más difícil. Llevo toda mi vida jugando al billar y nunca he podido hacer carambola.
-Tú mismo- la chica se encogió de hombros y ayudada de Clary juntó las bolas en el centro de la mesa dentro del triángulo.- Id alguien a pedir alguna cerveza bebible y que no sepa a detergente, la pago yo si hace falta.
Danielle se volvió hacia Jordan que estaba hablando con Maia intentando su novia que entrara en razón el joven y no perdiera más dinero, pero al parecer todos sus esfuerzos eran en vano.
-Última oportunidad de rajarte.-Advirtió la chica.
-Cumplo hasta el final mis apuestas.-Respondió el licántropo cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.
La cazadora de sombras asintió y después de darle un último trago a la cerveza ya caliente y con sabor a detergente, se dispuso a tirar teniendo los ojos de Jordan clavados en su nuca y los de Jace y Simon en el tatuaje.
Clary levantó el triángulo de plástico negro después de que su tutora hubiera asentido con la cabeza ante la muda pregunta de la pelirroja. La española miró una vez más a su público y con un certero golpe del taco metió todas las bolas en las troneras como ya preveía Jordan que iba a pasar.
Sus amigos estallaron en aplausos y Sebastian le acercó una nueva cerveza para brindar por la victoria.
-Por Jordan- dijo Danielle alzando su cerveza y siendo secundada por los demás-, para que aprenda que no debe apostar contra mi y porque si sigue frunciendo el ceño de esa manera tendrá arrugas ante de los veinte.- se llevó la cerveza a la boca y tomó un trago.
Esta vez no le supo a detergente, el líquido estaba fresco y sabía a cerveza. Miró la marca de la bebida y luego a su novio.
-Aunque no sea conocido por ser uno de los mejores cazadores de sombras de la historia, a demás de un kamikaze,- comentó Sebastian sin importancia- ni tampoco ser uno de los héroes de la Guerra Mortal, sí sé de cervezas.
Todos sonrieron dándole la razón al francés.
-Quiero la revancha.-Anunció Jordan que había estado callado desde que Danielle había ganado la apuesta.
-Me temo que eso no va a ser posible, estoy lesionada por si no lo habías notado.-La chica levantó su muñeca izquierda enseñándole la muñequera- Consecuencias de volar por los aires.
-Cuéntanos cómo es posible que habiendo volado de la manera que lo hiciste, según me contó Izzy, sólo te hicieras daño en la muñeca.- Simon llevaba algún tiempo dándole vueltas a lo perfecta que era la tutora de su mejor amiga. Sabía que algunos cazadores de sombras podían ser excepcionalmente buenos como lo era Jace, pero nunca había visto a nadie tan perfecto como Danielle. Se preguntó si había recibido una formación especial al resto de los de su clase para tener esas aptitudes que la hacían ser tan buena.
La chica se sentó en el poyete donde estaba antes de apostar con Jordan No le gustaba hablar de ese tema y ellos estaban empezando a hacerse preguntas, era cuestión de tiempo que se dieran cuenta de quien era ella, sino se lo decía antes Jonathan.
-Soy muy aerodinámica.-La nefilim se encogió de hombros apoyando la espalda en la pared mientras le daba otro trago a su cerveza.
El vampiro diurno iba a hacer otra intervención cuando el móvil de Clary empezó a sonar.
-Es mi madre- anunció la chica mirando la pantalla del teléfono.-Voy a hablar fuera, aquí tengo mala cobertura.- Se bajó de la barra americana donde había estado la mayor parte del tiempo y se fue a hablar por teléfono sintiendo los ojos de Jace clavados en ella mirándola con preocupación.
-Va a hablar por teléfono, no te va a abandonar.-Dijo Maia con irritación. Comprendía que estuviera preocupado, pero Clary había demostrado valerse por sí misma y más con el adiestramiento de Danielle.
-Lo sé, pero tengo una sensación extraña.-suspiró Jace.
-Jocelyn llamará para ver que tal el día y para decirle que se quedan a dormir, asique va a tener que dormir en el Instituto.- Explicó su tutora sin la menor importancia. Aunque cuando mencionó el rubio la sensación extraña, no pudo evitar sentirse intranquila por su pupila que estaba hablando fuera del bar.
Jace la miró interrogante. Sabía que tenían la posibilidad de quedarse en el spa a hacer noche, pero después de su desaparición y que ella se fuera a buscarle, le parecía raro que Jocelyn hiciera noche fuera de su casa lejos de su hija.
-Hablé con el dueño del spa,- explicó la joven- y le dije que eran una pareja que se iban a casar en breve y que con el estrés de la boda necesitaban un descanso. Le comenté si el circuito podía durar más de lo previsto y hacer noche allí para que vinieran lo más descansados posibles. Asique conociéndole hasta mañana a la hora de comer no vienen.
-¿Sabes que estás saliendo con una arpía, verdad?- le preguntó Simon a Sebastian con humor.
-Bueno,- el aludido miró a su novia, quien le alzó una ceja esperando a ver qué contestaba- depende de cómo se mire. Yo prefiero llamarlo organización con buena suerte, quizás un poco obsesiva.
Todos rieron ante la pequeña broma del francés.
Jace miró inquieto la puerta, hacía un rato que Clary había salido y todavía no había vuelto.
-Clary está tardando mucho, ¿no creéis?- preguntó el joven no sin inquietud.- Voy a ver que pasa.-Sin dejar hablar a los demás fue con paso ligero hacia la puerta.
-Eso ha sido una estampida en toda regla.-Declaró Maia cuando vio a su amigo salir por la puerta.
-Últimamente está más nervioso- comentó Sebastian mirando pensativo a la puerta-, ¿no ha dicho nada del porqué?
-Si ha hablado con alguien es con Alec. Yo siempre estoy en un segundo plano.-respondió Isabelle dándole un trago a la cerveza.
-Estará alterado por lo de ayer- salió Danielle en defensa del chico- y se pone nervioso cuando no está Clary dentro de su campo de visión. Paranoias infundadas por él mismo. Jace es como mi hermano Alex: hay que protegerles de ellos mismos.
La puerta se abrió dejando pasar un resquicio de sol que pedía a gritos salir fuera y disfrutar de ese maravilloso día de primavera. Pero la luz enseguida fue engullida por las siluetas de Clary y Jace y seguidamente por la puerta.
-Por lo que veo la has encontrado de una pieza y sin un rasguño.-bromeó la española cuando la pareja llegaron al billar.
Clary miró a Jace en busca de una respuesta. Este miró a su tutora con mala cara y con un suspiro respondió:
-Dani cree que me estoy obsesionando por mantenerte a salvo.
-Cree bien.-asintió la chica subiéndose a donde estaba antes de ir a hablar por teléfono- Pero hasta que no te des cuenta de que no me voy a romper y que puedo defenderme sola, no creo que cambies de actitud.-se encogió de hombros y pegó la espalda a la pared bebiendo como si nada la nueva cerveza que había traído Sebastian.
Jace la miró asombrado, vale que habían hablado a cerca de que él solo se ponía en peligro y que a ella la mantenía entre algodones, pero nunca se lo había dicho tan abiertamente.
-Pero yo te quiero igual- la chica se inclinó hacia delante para darle un beso en la mejilla de su novio, cuya única reacción fue fruncir más el ceño.
Un proyectil impacto en el ceño fruncido de Jace haciendo que este se sobresaltara ante el inesperado ataque.
-Ese ceño desfruncido ya- ordenó Danielle con un cacahuete preparado en la mano- o te tiro otro cacahuete. El próximo puede que valla con corteza y todo.
Jefe, ponga otro hilo musical-alzó la voz para que le oyera el camarero que estaba distraído secando vasos con un paño no muy limpio-, algo un poco más alegre.- añadió con una sonrisa angelical como solo ella sabía poner.
El dueño del bar, ante la sorpresa de todos excepto de la pareja de nefilim, sonrió con cara de estúpido ante la sonrisa de la chica y cambió la canción deprimente y apenas perceptible para el oído, pero sí para el humor, por una más alegre y algo más alta.
-No era lo que estaba buscando- murmuró al escuchar So What de Pink,- pero hemos mejorado.
En cuanto la cantante empezó con la letra, la joven se unió a la canción interpretando a la perfección el tono de Pink. Cuando terminó la canción, el camarero se acercó a donde estaban ellos.
- No he podido evitar escucharte cantar- se disculpó el dueño del local-, ¿cantas profesionalmente?
-Tengo un grupo y versionamos canciones- respondió la chica-, nada serio.
-Yo tengo un par de amigos que podrían hacerte una prueba y a lo mejor grabas algo.
-Estoy haciendo una carrera, la música es solo un pasatiempo pero gracias por la oferta- Danielle miró el reloj y vio que era hora irse, se bajó de la barra y se puso el bléiser azul marino que estaba junto a las bolsas.- Recoged que se hace tarde.
Los chicos se pusieron las chaquetas, recogieron las bolsas y salieron al exterior. La española agradeció la luz del sol cuando salieron, aunque el astro rey ya estuviera bajo y preparándose para el anochecer.
Llegaron al Instituto un poco más tarde de lo acordado, pero Isabelle se demoró en la despedida con Simon, pero aún así tenían tiempo suficiente para hacer la cena. Menos mal, se dijo Danielle, que habían elegido un plato rápido y sencillo.
-¿Seguro que no necesitáis nada?- preguntó Maryse algo preocupada.
Danielle y Sebastian habían tomado la cocina y no dejaban entrar a nadie hasta que no estuviera la cena lista y la mesa puesta. Sólo habían dejado pasar a la directora a por una botella de vino francés y unas copas.
-Seguro- respondió la cazadora de sombras desde la puerta haciendo barrera para que no entrara.- Llevo en el Instituto el tiempo suficiente para saber donde está cada cosa, tú solo ve a sentarte y que te enseñen las compras.
La directora del Instituto, algo contrariada, solo pudo acatar las órdenes de la chica y dejar que tomaran el control de su cocina.
No pasó mucho tiempo cuando Sebastian fue a avisar de que la cena estaba servida y lista para comer.
-Habíamos pensado hacer pato a la naranja- comentó Danielle mientras se sentaban a la mesa-, pero sabiendo la fobia que tiene Jace con los patos no queríamos causarle un trauma.-sonrió al rubio que estaba sentado en frente suyo cuya respuesta fue entornar los ojos hasta volverse dos finas líneas doradas.
-Qué considerada- apuntó irónicamente el aludido mientras todos los demás sonreían, incluso alguna risa se escuchaba camuflada de tos por parte de Isabelle.
-Es una de mis virtudes- sonrió dulcemente, una sonrisa que hasta ahora Jace no había visto porque nunca le había salido un hoyuelo cerca de la comisura del labio derecho al sonreír y los gestos de la chica los tenía bastante controlados.
"Otra cosa más que añadir a la lista de cosas extrañas en Dani", pensó el cazador de sombras mientras cortaba su solomillo con mostaza dulce.
-Esto está delicioso.-Comentó Robert vocalizando con dificultad al tener la boca llena.
-Es el plato favorito de Dani- respondió Sebastian complacido ante la voracidad de los comensales.- Lo solemos hacer cuando está en París y es curioso porque solo se hace cuando está ella, es una norma que ha cogido mi tía desde la primera vez que Dani probó el solomillo, una mala norma en mi opinión.
Todos sonrieron ante la mirada que la española le echó al francés reprendiéndole.
- Ya me daréis la receta- habló Maryse encantada con la cena.
La mostaza dulce le daba un sabor intenso y peculiar a la carne pero sin llegar a tapar el sabor del solomillo, la combinación perfecta de sabores.
Cuando terminó la cena Jace y Clary se fueron a la habitación de él para estar un rato a solas con la advertencia de Danielle de que si tardaban en aparecer más de lo necesario, los arrastraría por todo el Instituto; Alec intentó escabullirse una vez más, pero su intento de fuga fue en vano cuando su tutora pronunció las palabras mágicas:
-Alec, tenemos que hablar.-La joven tenía un semblante serio y tenía los brazos en jarras, señal de que la oferta no era declinable.
El primogénito de los Lightwood volvió a sentarse en la mesa de la cocina cabizbajo. Había tenido suerte, se dijo, al menos la conversación solo la iba a escuchar Danielle ya que sus padres y su hermana había desparecido una vez recogida la mesa y fregada la vajilla y el novio de la chica se había ido a hablar con su tía por teléfono.
-¿Cuánto tiempo hace que Magnus y tú habéis cortado?-preguntó Danielle sentándose al lado del chico.
-Unas semanas.-respondió esquivo.
-Quiero la fecha exacta y porqué.-La chica hizo una pausa y suspiró, tendría que armarse de paciencia ya que los chicos Ligthwood no eran de hablar fácilmente. Y aunque a Jace le podía extorsionar, Alec era algo más sensible y tendría que utilizar otros métodos para llegar al final del asunto- Alec, no me quiero meter en tu vida privada, pero en cuestión de Magnus es preferible que me lo cuentes todo, tal vez te pueda ayudar.
El moreno meditó su oferta durante un corto silencio. Había ayudado mucho desde que ella estaba aquí, sus padres se habían reconciliado, habían recuperado a Jace,.. incluso Iglesia estaba contento de tenerla allí, no veía el porqué no le iba a contar porqué habían cortado.
-Hace tres semanas, en cuanto Jace despertó y volvió a ser él mismo- empezó a narrar con un hilo de voz-, me llegó un mensaje de Camille diciéndome que quería que me reuniera con ella. A Magnus también le mandó el mismo mensaje y explicándole el porqué de mis reuniones con ella: estaba buscando la manera de que Magnus y yo estuviéramos juntos para siempre, y ella le dijo que quería arrebatarle su inmortalidad. Había ido para decirle que no quería más tratos con ella, pero Magnus me encontró antes y no le gustó que fuera a entrevistarme con ella. Intenté explicarme, pero el daño ya estaba hecho y no quería saber más de mi ni de mis amigos.
Danielle estuvo muy atenta todo el relato dejando que el joven narrara los hechos. Las relaciones con inmortales eran muy duras y la mayoría no terminaban saliendo bien, pero Alec y Magnus eran diferentes, o al menos ella lo había pensado hasta ahora.
-Hablaré con Magnus- respondió ella cuando estuvo segura de que su pupilo no iba a hablar más,- pero no te prometo nada. Va a ser una misión complicada, pero no imposible. Ya verás como todo se arregla.
-Gracias Dani.- los dos se levantaron de la mesa y se abrazaron- Necesitaba hablar con alguien, pero mi hermanos no eran una opción.
-Para lo que necesites, ya sabes- sonrió la chica y salieron de la cocina rumbo a sus dormitorios.
De camino a su habitación, Danielle pasó por la de Jace para advertirles que Maryse iba a hacer la ronda y que era hora de que Clary se fuera a su habitación. No se quedó a comprobar si los jóvenes amantes obedecían o no, estaba cansada y quería acostarse cuanto antes.
Cuando llegó a la habitación, su novio ya estaba en pijama y colgaba con su tía en ese momento.
-Te manda un beso- dijo Sebastian en cuanto la vio.
-Que mona tu tía.- sonrió- A ver si cuando termine de niñera voy una temporada a verla.- Empezó a desnudarse para ponerse el pijama.
-¿Qué tal la charla?
-Intensa, Camielle se metió por medio y Magnus no quiere perdonar a Alec. Es una misión dura pero no imposible.
-Para ti no hay ninguna misión imposible.-sonrió el francés. Conocía a Danielle desde hacía diez años, y cada vez que le mandaban hacer algo por imposible que pareciera, ella siempre decía lo mismo y hasta ahora siempre había ocurrido así.
-Puede.-se encogió de hombros y ayudó a su novio a abrir la cama.
Estaban a punto de apagar la luz cuando el teléfono de la chica empezó a sonar avisando de que acababa de recibir un mensaje. La española leyó el mensaje varias veces con cara de sorpresa, no podía creer lo que estaba leyendo.
-¿Qué pasa?- preguntó Sebastian preocupado porque la chica no decía nada.
Sin decir nada, le pasó el teléfono para que leyera el mensaje de su mellizo:
"Ve preparando una habitación en el Instituto porque en breve iré a hacerte una visita. Aquí me aburro y te echo de menos.
PD: My Little Ponny se ha manifestado presentándose en casa y dice que se adoba a mi visita.
Besitos, Álex."
La pareja se miraron y solo pudieron llegar a la misma observación:
-Llegan los problemas.
Prometo darme más prisa en subir los siguientes capítulos... bueno mejor no porque no creo que lo pueda cumplir :D
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