Capitulo 7: El nombre del padre.

Tecnicamente hablando, una mujer que ya ha pasasdo la menopausia y rebasado el humbral de los 60 años, no puede ser madre.

Pero cuando esa mujer en cuestion es Minerva Mcgonagall, una de las mejores brujas de la historia de Gran Bretaña, que ha educado y enseñado a varias generaciones de pequeños magos, que es apreciada y respetada por cientos de adultos que pasaron su infancia bajo su tutela...cuando una mujer asi pide ayuda, son muchos los que acuden a devolver favores y a pagar deudas de gratitud.

Nadie tiene muy claro cuanta magia, hechizos pociones y encantamientos hicieron falta en el cuerpo de la transformista para permitirle concebir, engendrar un hijo y dar a luz, pero lo cierto es que fue posible.

Y asi llego al mundo Andy. Un niño que nacio contra todo pronostico posible. La excepcion que confirma la regla.

Y cuando eres un niño con unos padres cuyas edades harian creer a todos que son tus abuelos...y mas aun cuando tu madre es una estricta profesora britanica y tu padre un sargento de instrucción militar...eso te hace desarrollar cierta...llamemoslo personalidad fuerte.

Tecnicamente hablando, su madre le llamo Andrew. Pero todos le llamaban Andy. Y era cabezota, testarudo y revelde por naturaleza. Aun que con unos padres como los suyos, nadie podia culparlo.

Cuando a los once años recivio su carta para Hogwards, Fue la unica vez que Andy vio orgullo e incluso lagrimas de alegria en el estricto rostro de su padre. A quien por cierto, nunca llamo papa. Simplemente era el sargento.

Hubo una pequeña conmocion en Hogwards el dia que Andy llego alli. Cuando en la ceremonia del sombrero seleccionador fue llamado. Andrew Spangler. Se sento en la banqueta, y su madre le puso con orgullo el sombrero en la cabeza.

Ahi empezaron los problemas.

Demasiado temperamental y orgulloso para ir a Griffindor...aun que valor no le faltaba.

Demasiado testarudo e impulsivo para ir a Ravenclaw...aun que inteligencia tenia de sobra.

Demasiado leal, honrado y recto para ir a Slytherin...aun que ambicion tenia mas de la que necesitaba.

Asi que el sombrero hizo lo unico que pudo hacer.

-HUFFLEPUFF!

Minerva no pudo retirar el sombrero. Su hijo con la velocidad del rayo habia llevado las manos a su cabeza y habia agarrado con furia demente aquel pedazo de tela.

-A hufflepuff ira tu madre maldito trasto! Yo no soy un hufflepuff! Yo no soy un tejon!

-Andy!- chillaba la transformista mirando a su trastornado hijo estrangular a un sombrero picudo mientras intentaba arrancarle el ala a mordiscos y reventarle las costuras.

Varios hechizos despues consiguieron separar al niño de lo que quedaba del sombrero, y lo mandarona la mesa de los tejones, que se apartaron de aquel pequeño saco de ira homicida que era Andy aquella noche. Lo iban a obligar a vestir de amarillo...

Lo que nadie nunca tuvo claro es si el sombrero habia acertado o no con el pequeño Spangler...a fin de cuentas, nunca nadie trabajo mas duro que el. Nunca nadie se esforzo tanto como el...aun que solo fuera para demostrar que no era un Hufflepuff...fue el arquetipo mas eminente de lo que la casa del emblema amarillo representa. Aun que en honor a la verdad. Habria que decir que no se llevaba muy bien con sus compañeros tejones...todos le tenian un miedo terrible al pequeño niño eternamente cabreado con todo y con todos.

Siete años pasaron en apenas un suspiro, y cuando Andy se matriculo en la escuela de magia y hechiceria, el viejo sargento lo llevo al campamento militar.

"vas a apreciar lo que eres" le dijo el padre al hijo mientras rellenaba los formularios de ingreso. "vas a valorar la magia y a aprender que sin ella tambien eres un hombre. Vas a aprender el valor de la vida, y del esfuerzo que cuesta conseguir lo que quieres".

Y fue asi como ligeramente en contra de su voluntad, Andy se vio immerso en los tres años mas duros de su existencia. Recien graduado en un colegio de magia, se le nego el poder usarla. Toda su vida llena de facilidades y comodidades se convirtio de pronto en estricta disciplina, rigurosa meticulosidad, entrenamientos fisicos y dureza espartana. Pero al menos su ira, su rabia, y su frustracion encontraron un enfoque practico al poder ser expresadas de una manera canalizada y controlada.

Aun que a una semana de su graduacion militar, habiendo alcanzado el rango de capitan de escuadron en el 314...Andy se sentia confuso. Era mago. Pero tambien era militar. Y ahora no sabia que hacer con su vida. Tenia literalmente, todas las opciones delante de sus ojos, y no sabia que hacer con su existencia.

Las cosas se complicaron mas cuando con 21 años, y a un dia de licenciarse en el ejercito britanico, le llego una lechuza con una carta. Una en la que le anunciaban con pesar, que su padre, el sargento de instrucción Spangler, habia sufrido un infarto y habia muerto.

Es curioso como esperamos que las cosas sucedan de cierta forma. Andy habia esperado que en el funeral de su padre no hubiera nadie. Que nadie podia apreciar a alguien tan cabron, retorcido y severo como el sargento. Pero alli habia una multitud impresionante.

Habia esperado que fuera un dia gris, triste y deprimente. Pero era una soleada mañana de mayo. Con un cielo radiante y despejado.

Mientras el ataud descendia en aquel agujero, Andy dejo vagar su mente. Recordo cuando tenia cinco años, y habia entrado llorando en el cuarto de sus padres, diciendo que tenia miedo al monstruo del armario. Ycomo su padre lo habia llevado de nuevo a su cuarto, le habia dado un cuchillo de cocina de dos palmos de largo y le habia dicho que un hombre de verdad no se asusta aunte los monstruos. Se cabrea. Y que si algo salia del armario y entraba en su cuarto era responsabilidad suya dejarle claro que con un Spangler no se juega.

Andy habia estado muy confuso y aterrado. Pero tuvo que reconocer que dormir con un cuchillo en la mesita de noche habia hecho maravillas con sus terrores nocturnos. Puede que no fuera muy sensato por parte de su padre dejar a un niño armado...pero Andy no habia vuelto a tener miedo. De hecho mas de una vez casi deseo que el monstruo del armario tuviera los cojones de entrar en su cuarto...menuda sorpresita se iba a llevar...

El hijo de Spangler recordaba con nitidez la primera vez que se metio en lios en el colegio. Con doce años. Unos Ravenclaw se metieron con el y salio mas bien mal parado de la pelea. El sargento le cogio, le solto dos guantazos y le dijo que un Spangler nunca comienza una pelea. Pero que si un Spangler se ve metido en una pelea, ese Spangler la termina.

-Nunca empieces una pelea, pero si alguien te ataca, si alguien osa levantarte la mano, mata a quien haga falta...-le aullo el sargento con las venas del cuello hinchadas por la furia de ver a su hijo acongojado y asustado. Andy no entendio a que venia aquello hasta que la siguiente vez que se metieron con el, reacciono con rabia. Con miedo. Tenia mimedo de que su padre volviera a reñirle y castigarlo por no llegar hasta el final.

El balance de esa segunda pelea fueron dos costillas rotas, varios musculos desgarrados y un buen monton de hematomas y cardenales. Eso por parte de Andy. Los otros dos chicos no acabaron en la enfermeria del colegio. Acabaron en San Mungos. El sargento invito esa noche a su hijo a cerveza de mantequilla en Hogsmeade.

Andy nunca recordaba haber estado sentado en el regazo de su padre. El sargento no era de esos hombres paternales. Era...bueno. Era un sargento. Y lo era hasta sus ultimas consecuencias.

Andy nunca habia ido de acampada con su padre. Bueno, si habia ido. Pero no habian asado Masmalows en una hoguera ni habian pescado contandose sus cosas a la luz del atardecer. Habian cazado ciervos con arcos y ballestas y los habian despiezado en medio del bosque para comerse la carne de los animales que acaban de matar con sus propias manos. Habian dormido al raso, pasando frio y humedad. Se habian arrastrado por el barro acechando a presas para abatir, y habian comido gusanos y larvas mientras el sargento le enseñaba tecnicas de superviviencia basicas. Cuando tienes trece años, esos recuerdos son un poco perturbadores.

El sargento nunca le habia hablado de las chicas y las relaciones. Cuando Andy cumplio quince años le regalo un paquete de 30 condones y le dijo que hiciera lo que hiciera, que no dejara a nadie preñada ni se contagiara de nunguna enfermedad vergonzosa por que entonces le daria una paliza que no olvidaria.

El sargento nunca le habia dicho que no fumara o no bebiera. Le dijo a Andy que hiciera lo que quisiera, pero que tuviera los suficientes cojones de cargar con las consecuencias de sus actos. De hecho, la primera borrachera de Andy fue a los dieciseis. El sargento lo sento en salon de casa, le dio dos botellas de whiskey de fuego y le dijo que se las bebiera. Que le iba a enseñar que era una resaca. Y joder si lo aprendio...El sargento enseñaba sus lecciones a conciencia, y Andy lo tuvo muy claro cuando a la mañana siguiente abrazaba la taza del vater vomitando hasta el higado y desando morir. Andy nunca volvio a emborracharse. Tenia un pequeño trauma con el alcohol. Siempre bebio, pero era el bebedor mas comedido y sensato que ha caminado sobre la tierra.

Cuando todo acabo, y el cuerpo del viejo sargento estuvo bajo tierra, en un campo cercano a los terrenos de Hogwards, Andy se quedo alli, mirando la sencilla lapida gris de su padre. Varias personas se le acercaron. Los conocia de vista.

-Lamento tu perdida, Andy...tu padre nos era muy querido...-le dijo Draco Malfoy palmeandole amablemente en un hombro.

-No hace falta que sea amable, Sr Malfoy...-espeto Andy con acidez en la voz- Se perfectamente quien era mi padre, y como era...EL sargento era un pedazo de …..

Andy nunca termino la frase. Blaise Zabini le habia soltado un increible y fortisimo peszcozon que le hizo arder la nuca.

-Ves con cuidado con lo que dices de tu padre, chaval...-le advirtio severamente el moreno mientras Andy miraba con ojos alucinados al hombre que le acababa de tratar como si fuera un crio.- era uno de losmejores hombres que he conocido en mi vida... Y si, era un pedazo de cabron. Pero nosotros nos hemos ganado el derecho a decir y pensar eso de el. Tu hablas desde el despecho.

Andy lo miro con ojos alucinados. Otros hombres se fueron congregando a su alrededor. Reconocio a Gregory Goyle y a Vincent Crabble, que parecian dos huerfanos gigantes con ojos llorosos mirando la lapida del sargento. Vio a Theodore Nott, increiblemente solemne. Y a Draco Malfoy y Blaise Zabini acuchillandole con los ojos. Andy realmente llego a temer por su integridad fisica en ese momento.

-Ven con nosotros...tenemos que hablar...-Blaise le llevo a una lapida cercana y se sentaron. Poco despues llego una mujer. Hermione Jane Granger, mas conocida como la señora Malfoy.

Hablaron. Andy se entero encones de como su padre habia torturado a ese grupo de hombres en su adolescencia, y como su padre habia matado a un grupo de licantropos con sus propias manos. Andy sabia que su padre era una especie de heroe de la guerra magica...pero nunca se habia interesado por los detalles. Ahora se daba cuenta, escuchando a esos desconocidos de los que apenas sabia el nombre, de que nunca habia conocido realmente a su padre.

Es curioso como a veces los hijos se pasan la vida huyendo de los padres, viendo a los progenitores como a una especie de monstruos desalmados y crueles que no nos comprenden...y de pronto, alguien viene, y nos cuenta cosas de ese padre del que nos hemos pasado tanto tiempo intentando mantenernos lejos. Y lo vemos con unos ojos totalmente nuevos, con una perspectiva nueva que nos da a entender que por mas que creyeramos saber como eran, no los conociamos en absoluto.

Es facil achacar la culpa a un padre de habernos criado mal. Pero se le puede hechar en cara haber hecho lo unico que sabia hacer de la mejor forma posible? A Andy nunca se le ocurrio pensar que el Sargento Spangler nunca habia criado a un hijo, pero que habia criado, educado y adiestrado a docenas de soldados a lo largo de las decadas. Asi que cuando se supo padre, hizo lo unico que sabia hacer, y lo hizo de la unica forma que sabia hacerlo.

Cuando la noche empezo a caer, Andy se fue a un bar con el grupo de antiguos miembros del escuadron que el actualmente capitaneaba. Y le contaron mas historias...de como el sargento le planto cara a medio mundo magico, de como contra todo pronostico se hizo respetar...de como sedujo y se caso con su madre...

Andy estaba boquiabierto. Como si le contaran cosas de un hombre al que no habia conocido en absoluto. Esa persona de la que le contaban historias era su padre? El mismo que cuando a los ocho años le dijo que tenia miedo a la oscuridad lo tuvo una semana encerrado en el sotano sin luces para hacerle comprender que no tenia nada que temer?

A la semana siguiente, con su madre ya jubilada y retirada, Andy acepto sin saber por que la plaza de profesor de educacion fisica en Hogwards, como si ocupar el puesto que habia ocuapado el sargento pudiera acercarle un poco mas a el padre del que apenas habia sabido nada.

Y la vida continuo. Como todo continua. Y Andy acabo comprendiendo por que su padre era como era: torturar psicologica y fisicamente a un monton de adolescentes aterrados tiene un cierto encanto adictivo.

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Minerva entro en Hogwards aferrada al baston que necesitaba para caminar. El nuevo director no le puso ninguna pega a la mujer para que paseara por el despacho vagando entre sus recuerdos. La anciana transformista se acerco a la repisa donde descansaba el sombrero seleccionador. Y lo tomo con sus artriticas manos.

-Tengo que preguntartelo...-dijo la mujer con voz cascada.

-Despues de tantos años?- Susurro el sombrero con una sonrisa en su costura.

-Si...siempre me lo he preguntado...Por que pusiste a mi hijo en Hufflepuff?

-Por que en algun sitio tenia que ponerlo...-mascullo el sombrero mirando de reojo el zurzido que le habian tenido que hacer despues de que Andy lo atacara e intentara rasgarlo en mil pedazos.- Desde aquella vieja historia con las muglelimpiadas, una nueva casa se formo aquí...Andy no era un leon, ni una serpiente, ni un aguila, ni un tejon...pero la casa de Hufflepuff acepta a los que no encajan en ningun otro lugar. Y Andy es una quymera. Pero aun no estaba listo. En algun sitio tenia que ponerlo hasta que encuentre su verdadero hogar...su verdadera casa...

-Y si nunca la encuentra?- Inquirio Minerva aceptando bastante bien lo que acababa de oir.

-Eso es algo que el tendra que buscar, Profesora...-El sombrero hizo un encogimiento, como si aquello no fuera con el- Yo hice lo que pude. El resto del camino tendra que hacerlo el...

-Si...tendra que hacerlo el...-Susurro Minerva sonriendo. Se acerco a la ventana y miro el campo de deportes. Y a su hijo. Ya todo un hombre, gritando a la nueva generacion que corrieran mas deprisa, que saltaran mas alto. Que se esforzaran mas. Andy no se parecia en nada a su padre. Y sin embargo, de alguna forma, no podian ser mas parecidos.

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Tras el funeral del sargento, Blaise cayo en la cuenta de algo. Habia algo que siempre habia querido saber, y que nunca habia podido preguntar. Y esta era su ocasión.

Una tarde, se escapo de casa y se acerco al cementerio. Busco la lapida de Spangler y se planto delante de ella.

Varios minutos despues, si alguien hubiera estado por alli hubieran oido las risas atronadoras del moreno.

-Hugh!- Aullaba Blaise entre risas- Su nombre de pila era Hugh!