Hey Arnold! Fan Fic
Ni la muerte nos podrá separar
La serie de Hey Arnold le pertenece a Craig Bartlett. Todos los derechos reservados.
Este fan fiction transcurre luego de los últimos episodios de la serie y la misma película.
NO APTO PARA MENORES DE 9 AÑOS.
Posee temas a penas fuertes y trágicos, lo que puede herir la sensibilidad de algunos.
Mi objetivo es hacerlos llorar con este fic, espero que lo logre.
Capítulo 7: Este amor nunca morirá
Etapa 7: Paraíso
_ ¡Madre de Dios! _
Quien había vociferado tan agresivamente había sido nada más y nada menos que Big Bob Pataki, quien se encontraba muy molesto tras al haber intentado abrir la puerta corrediza, pero esta estaba trabada.
Todos los presentes miraron completamente asombrados la escena, la puerta estaba completamente sellada, algunos miraban hacia alrededores del salón para ver si se encontraban algunos de los custodias del velatorio, pero nadie quería llamarlos, ni mucho menos los niños, cuanto más tarde se llevaran a Arnold al cementerio mejor para ellos.
_ No puedo creerlo… _ había dicho Gerald completamente estupefacto al ver la puerta trabada, y pensar que el enorme Big Bob no pudo abrirla _ Helga se encerró en la habitación con Arnold… _
_ Gerald estoy muy preocupada _ había dicho Phoebe casi al borde del llanto, con la voz quebrada.
Tanto los padres como los abuelos de Arnold no dejaban de ver por la puerta, estaban igual de preocupados por la rubia que aún no se dignaba a salir de la habitación, pero ellos no podían comprenderla también como lo hacían sus compañeros, o al menos algunos de ellos.
Brainy miraba atentamente a la puerta, si bien su rostro no denotaba preocupación, pero estaba fielmente atento a cualquier cosa que pudiera ocurrir.
_ Créeme Phoebe que estoy tan preocupado como tú, y no sé si más por Helga… _ dijo el moreno un tanto apresurado.
Phoebe miraba hacia la puerta corrediza, algunos de sus compañeros hacían comentarios y murmullos entre ellos, pero nada realmente relevante, y fue cuando recordó algo.
_ ¡Oh no! ¿Qué tal si se dio cuenta? _ preguntó atolondradamente.
_ ¿De qué hablas Phoebe? _ había preguntado el moreno confundido.
Phoebe observó a su pareja un tanto preocupada, la voz de ella empezaba a quebrarse, y respiraba forzosamente, ella iba a decir algo.
_ Pues Arn… _
_ ¡No Phoebe! _
Lila había gritado desesperadamente para acercarse a Phoebe e interrumpir su intento de hablar de aquello.
_ ¡Lila! _ exclamó sorprendida la oriental.
_ Phoebe… recuerdas que prometimos no decir nada ¿recuerdas? _ había dicho la pelirroja aceleradamente y algo asustada pero en voz baja al oído de Phoebe.
La pequeña oriental asintió con la cabeza, haciendo que Gerald las viera extrañamente.
_ ¿Crees que Helga se haya dado cuenta? _ le preguntó en voz baja a la pelirroja.
_ Pues… sólo espero que no Phoebe… _ terminó por expresar Lila con preocupación.
Ella miraba a la puerta corrediza, la cual aún estaba trabada, y Bob Pataki había hecho varios intentos de abrirla, pero todo había sido inútil. Helga estaba allí dentro, encerrada con Arnold, y quién sabe cuándo saldría ella de ahí.
_ ¡Aish! ¡Sólo a mí se me ocurre re-escribir estos poemas en estos papeles nuevos! ¡Cielos! ¡Están todos muy afilados! _
Helga había sacado varias hojas con escritos de ella de su bolso, dejando escapar aquel comentario dando a aclarar que fueron aquellas hojas las que hicieron que se cortara el dedo.
_ ¿Papeles dices? Entonces… no era lo que yo pensaba… gracias a Dios. Helga me pegaste un susto tremendo… _
Helga ordenaba cuidadosamente los papeles apilándolos unos con otros coincidiendo su posición y llevarlo entre sus manos con cuidado para no volver a cortarse.
_ Te leeré algunos de los que traje, ya que si trajera mis quince volúmenes creo que estaría demasiado tiempo jaja _ mencionaba divertidamente _ con ello te daré el gusto de oír los poemas dedicados a tu persona por mi propia voz _
_ ¿Helga…? ¿Tú sabes que puedes oírme? ¿O es mi imaginación? _
_ Todos los días en mi semana. Escribo el nombre que no me atrevo a pronunciar. El chico con el aciano cabello, mi amado, mi desesperación… _
_ ¡Hey! Ese es el poema del concurso de Poesía que ganaste el primer lugar… que en un principio pensábamos que era Phoebe _
_ ¿Te diste cuenta Cabeza de Balón? Es el mismo poema del concurso _ dijo un tanto divertida moviendo la hoja hacia un lado y llevándosela cerca de la cintura.
_ Eso mismo dije… ¡bien hecho Helga! _
_ Era un fragmento nada más… _ dijo sin mucho interés guardando la hoja y sacando otra _ a ver… ¿dónde está? ¿dónde está? _
_ Mmmm… me tienes intrigado y aún sorprendido, niego rotundamente que aquellos poemas hayan sido escritos para mí… _
Finalmente Helga sacó un nuevo papel y muy sonriente se puso a leerlo mentalmente.
_ Este seguro que lo conoces, te parecerá muy familiar jaja… _ dijo muy divertida.
_ ¿Lo conozco acaso? _
_ Arnold, mi amor… mi deseo sensual ¿por qué sólo te abrazo en mis sueños? _ recitaba con cierto entusiasmo y diversión.
_ Es cierto… ese es el poema recitado por aquel loro… _
_ Siempre estaré esclavizada a tus palabras ¿por qué debo adorarte y nunca, nunca decírtelo? ¡Arnold! Hace temblar en mi ser ¡mis sentidos están locos! _
_ ¿Yo hago eso? ¡Cielos…! _
_ Algún día le confesaré al mundo mi amor o mi nombre no es Helga G. Pataki _
_ Oh Dios… ¡hey! ¡un minuto! Eso no lo recordaba… ah… ahora entiendo todo… estabas ahí, como siempre _
_ Sorpresivo ¿verdad? _ preguntó divertida _ obviamente no iba a dejar que contara esa parte jaja _
_ Debí imaginarlo… _
_ Déjame ver… _
Helga seguía revisando su bolso y revolviendo papeles, todo se lo tomaba con mucha calma, demasiada quizás, si bien había bloqueado la puerta, pero se olvidó de un gran detalle.
_ ¡HELGA POR FAVOR CONTÉSTANOS! ¿Estás ahí? _
La voz quebrantada y desesperada de Phoebe se había oído bastante alta, lo suficiente para llamar la atención de todos los metidos en la sede, llevando la misma voz atravesando la habitación donde Helga se encontraba junto a Arnold.
_ ¡Asch! _ había exclamado la rubia al escucharla.
_ ¿Helga? ¿Qué ocurre ahí? _
_ ¡Helga sal por favor! _ había gritado Lila que se había llevado las manos a los costados de su boca, con voz de súplica.
El corazón de la pelirroja palpitaba de los nervios, le carcomía el interior no saber lo que Helga se encontraba haciendo allí, y para peor aún, era el silencio que emanaba el lugar.
_ ¡Helga por todos los diablos! ¡Ya sal de ahí! ¡Tú no eres la única dolida! _ replicó Gerald bastante molesto acercándose a la puerta.
Todos miraron a Gerald bastante curiosos por lo que decía, por sobre todo los restantes compañeros, a excepción de Brainy. Lo que no podían entender es ¿por qué Helga se siente tan mal por la muerte de Arnold? Claro que era evidente que sería una completa descorazonada no sentir pena a pesar de que Arnold es conocido como rival y enemigo de Helga (según la mayoría de sus compañeros). Pero la duda era ¿TAN mal se siente Helga por la pérdida del pequeño Shortman? Lo que esta pregunta para algunos pocos era tan obvia, para otros era un completo misterio. O quienes dicen, que a veces los enemigos están más cerca que los propios amigos.
_ ¿Helga? _
Volvió a preguntar la oriental con desesperación al no encontrar ninguna respuesta, prácticamente lo único de lo que se oía el otro lado de la habitación eran constantes gritos de los niños del cuarto grado incitando a la rubia Pataki a salir de allí lo más pronto posible, porque además los custodias del velatorio se encontraban a pocos metros de la puerta mirando constantemente el reloj de pulsera, confirmando la hora definitiva, y más por sobre todo, uno de ellos tenía la llave que podría abrir la puerta definitivamente y poder sacar a la chica de allí. Ya le había informado Bob respecto a la puerta trabada, cosa que a los custodias no les incomodó en absoluto, pues parecía que este tipo de actitudes eran comunes en los velatorios realizados con anterioridad.
Lo más curioso a pensar, es que repentinamente el tema de la muerte de Arnold ya no parecía ser lo más preocupante por parte de las personas del sitio, sino el silencio y la falta de señales de vida de Helga, como también su alocada idea de encerrarse allí.
Gerald no lo soportó más se acercó a uno de los custodias vestidos de traje, especialmente al que portaba la llave, ya finalmente hablándole con mucha dificultad, pues no estaba seguro de lo que hacía, pero debía hacerlo.
_ ¿Señor? Creo… que deberá abrir la… _ mencionaba mientras señalaba la puerta corrediza, actualmente bloqueada.
Los custodias miraron seriamente a Gerald con rostro de pocos amigos, no dijeron una sola palabra, y fue cuando Gerald recordó que minutos más atrás él había suplicado con que aún no se llevaran a su amigo, ahora parecía estar pidiendo todo lo contrario, pero no era por Arnold que se encontraba así, sino por Helga. Gerald estaba seguro que Helga tenía algo tramado y nada bueno con el estar allí. Parecía tonto decirlo, pero a pesar de su confidencial amistad con su novia, Gerald aún no lograba comprender ni confiar lo suficiente en la hija menor de los Pataki, pues siempre que la conoció ha ideado planes en su única conveniencia, propia y personal, sin importar el tomar provecho de otros, de quien sea, como ha pasado en ocasiones también con Arnold, el ejemplo primordial, el Día de los Inocentes.
Para fortuna de Gerald, Bob Pataki se acercó a los custodias a reclamar lo mismo que el niño Johanssen.
_ Oigan ustedes, el niño tiene razón, abran la puerta, mi hija menor se encuentra allí desde hace mucho tiempo y no tengo todo el día para esperar… _
_ Señor… verá, su hija nos pidió que la dejáramos hasta las 12 del mediodía _ dijo uno de los hombres mirando su reloj de pulsera.
_ ¿Ah sí? Pues yo quiero que esté ahora aquí… _ mencionó exigente señalando directamente hacia el suelo.
Gerald se fue alejando de Bob Pataki, la rudeza y exigencia del gran hombre le daba algo de temor, hasta incluso parecía que por unos segundos parecía estar un poco (pero muy poco) apenado por Helga.
Los hombres custodias empezaron a murmurar entre ellos hasta que otro se apareció a juntarse en un pequeño círculo a susurrar otra cosa, de manera que varios fueron caminando en grupo dejando a uno siguiéndolos y mirando hacia Bob de manera apresurada y despreocupada.
_ Discúlpenos señor, debemos atender unos asuntos en la oficina _ había dicho lo más calmado.
A Bob parecía que se le iban a estallar las neuronas, la mayoría de los presentes notaron ese cambio de humor ligero del dichoso Rey del Localizador. Phil y Gertie por sobre todo estaban algo atemorizados porque sabían que Bob ahora estaba furioso porque lo ignoraban y una vez que parecía estar preocupado por su hija Helga le echaban todo a perder.
_ ¿¡Cuánto más tendré que esperar! _ terminó por vociferar muy molesto, haciendo que algunos se alejaran un poco de él por temor.
Olga se acercó para contenerlo y abrazarlo, y así tranquilizarlo, pero Bob no había quitado sus ojos del custodia, el cual volvió a mirarlo sereno y despreocupado.
_ En 10 minutos marcarán las 12 del mediodía, no se preocupe más. Cuando llegue la hora entraremos sin más preámbulos y sacaremos a su hija por las buenas. _
_ ¡Bien! _ terminó por decir un tanto satisfecho pero no del todo.
Todos se habían quedado mirando a Bob mientras que otros veían a los hombres de traje salir de la sala hacia la oficina que se encontraba en el piso de abajo.
Phoebe se había quedado perpleja por unos segundos mirando la escena hasta que volvió a acercarse a la puerta corrediza y volver a alzar la voz, ya no tanto como lo había hecho antes.
_ ¿Helga? Donde sea que estés escucha, tienes 10 minutos para despedirte completamente de Arnold, los custodias del velatorio abrirán la puerta con la llave que portan, sólo aprovecha estos 10 minutos Helga… has lo debido por favor _
Por un momento Phoebe parecía que iba a quedarse sin oxígeno, su novio Gerald se acercó a posar una mano en su hombro, mientras seguían mirando tras esa puerta, como todos los demás niños del cuarto grado, padres y abuelos de Arnold, con las manos entrelazadas, pendientes de cada cosa que podría pasar, de incluso cualquier ruido que podrían oír o identificar con un posible acontecimiento que sucedía allí dentro, más por sobre todo en los niños de la escuela les provocaba cierta curiosidad saber qué tanto hace Helga allí que no sale.
La rubia por otro lado había oído todo lo que le había dicho su amiga, miró de reojo desinteresada al lugar, apenas giró cuarto de vuelta su cabeza para volver a mirar directo hacia el cuerpo de su amado.
_ 10 minutos… _ se dijo en voz alta sin demasiado interés _ es más que suficiente para lo que quiero hacer… _
_ ¿Helga? ¿Qué es lo que buscas hacer? Estás asustándome de nuevo… _
Helga inspiró aire profundamente, ya decidida y mirando con cierta debilidad a su amado, había llegado el momento más difícil, en tan sólo cuestión de minutos, aquella imagen del verdadero Arnold desaparecerá para siempre, pues la esencia y lo más dichoso de él, se había ido ya hace días.
_ Arnold no me queda mucho tiempo… _ dijo ya más calmada acercándose un poco a él, apoyando sus manos por los costados del cajón.
_ Helga tranquila… _
_ Ha llegado el momento más difícil _ decía dejando escapar un profundo suspiro. _ y he estado pensando… que justo ahora, que yaces inerte e inmóvil y en ese cajón… yo… _
_ Helga ¿qué ocurre? ¿Qué es lo que quieres? _
Helga entrelazaba sus dedos y movía sus manos nerviosamente, miró hacia un costado muy tímida y avergonzada, volvió a mirar al rostro de Arnold, ya más valientemente, aún como si Arnold pudiera responder a sus enunciados.
_ Me da vergüenza decir esto… pero ahora estamos solos, podré abrazarte y besarte como yo quiero, aunque tú estés ahí recostado sin poder decirme nada… _ mencionó nerviosamente.
_ Helga, a mí lo que me importa es que estés bien. Si eso te hace feliz adelante, no me opondré… no podrás oírme pero sé que lo harás _
_ ¿¡Ay a quién engaño! _ terminó por decir la rubia bastante desesperada.
La chica se desplomó levemente sobre el cuerpo de Arnold apoyando su cabeza hacia un costado y llevando sus manos cerca de él para contenerlo.
_ H-Helga… _
_ ¡Mira nada más cómo tuve que encontrarte para cumplir con este tonto capricho por tonta falta de cariño! _ decía la muchacha, con la voz derrochada y expulsando un par de lágrimas.
Llevó una mano al pecho de Arnold, apretándolo un poco mientras el brazo izquierdo cuidadosamente lo llevaba alrededor de la cintura del chico, a modo de un fuerte abrazo, un abrazo del que Helga ha podido muy pocas veces hacerlo, prácticamente nunca, sólo aquella vez que pareció confesar sus sentimientos hacia él para luego negarlo cobardemente. Si antes se había abrazado, era porque Arnold lo había hecho primero, y como siempre, todas las veces que eso ocurría, Helga lo terminaba empujando con violencia.
_ ¿Qué es lo que haces Helga? _
El cuerpo de Arnold se encontraba frío, pero esto no inquietaba a Helga, ni la hacía moverse de allí, ni siquiera se contrariaba de la baja temperatura proveniente de su amado, ella de una extraña manera, en un raro intento, proponía brindarle aunque sea un poco de ese calor que ella tenía dentro de su ser, aquel calorcito tan peculiar, no tan normal, aquel calor inundado en los deseos apasionados de la joven Pataki de explayar su amor por el chico Cabeza de Balón.
_ Esto es… _
La chica se perdía en sus sollozos e intentos por recomponer su voz, pero le era inútil, tan cerca que lo tenía, pero tan lejos que él estaba, completamente inalcanzable.
_ Helga… deja de llorar por favor _
Helga llevó la mano derecha a secar violenta y rápidamente sus lágrimas y se alejó apenas del cuerpo de Arnold, para intentar recomponer el aire, inspirarlo con fuerza y recuperarse aunque sea un poco de su terrible estado.
_ ¿Qué es todo eso que empiezo a sentir cada vez que…? _
_ Ay Arnold… todavía no caigo… no lo acepto… no lo… _
_ Algún día lo harás Helga, yo lo sé, tú eres más fuerte de lo que demuestras _
La voz de Helga de desequebrantó dejando escapar nuevamente esas gruesas lágrimas, inundando e hidratando las mejillas de la joven, pero no iba a ceder más, terminó por limpiarse las lágrimas ya comprobando que finalmente había encontrado lo que quería para ese momento, hace pocos segundos atrás, lo había descubierto.
_ Antes de irme… Arnold… hay algo que debo darte _ mencionó serenamente.
Ella metió la mano dentro de su bolso con cuidado y de allí una cinta rosada, mejor conocida como la cinta que Helga usa para amarrar su cabello y crear aquel moño tan característico de ella. Ella llevó el listón en su mano derecha cerrándola en un puño mientras la sostenía, dejándose caer por los costados de su mano.
_ ¿Q-qué traes ahí Helga? _
_ Arnold, este es el lazo rosado que he usado desde preescolar, desde aquella vez que nos conocimos… _ mencionó mirando al listón con cierta melancolía.
_ El de tu moño… _
_ El mismo que uso como ese característico moño que uso arriba de mi cabeza _ decía con una plena sonrisa, aunque su melancolía seguía carcomiendo su ser _ ¿no te ha parecido extraño por qué siempre usé ese moño, a pesar de tener 9 años? ¿Y el vestido rosa acompañándolo? _
_ Sí, creo que puedo entender mejor las cosas… _
Helga llevó su otra mano sobre el listón, contemplándolo con todo su esplendor, dejando perder su vista en él.
_ Parece increíble que por un sencillo cumplido haya sido capaz de una cosa así… ¡pero qué ingenua he sido! Sólo querías ser mi amigo… _ dijo terminando de apretar los puños y sosteniendo el listón con fuerza.
_ Helga, lamento mucho herir tus sentimientos así… yo te lo compensaré, no sé cómo, pero lo haré _
_ Pero yo era demasiado pequeña… _ dijo con cierta lástima _ y como mis padres no me ponían la atención que yo necesitaba, el afecto que yo necesitaba. Pero tú fuiste quien me lo dio primero Arnold… _
_ Helga… _
_ Me dabas una razón para seguir adelante, tener tu atención, tu contención, tu solidaridad… por un principio pensé que estaba mal, pues no eres mi padre para andar cumpliendo mis caprichos… _ mencionó con la voz en alto y asegurándose de mantener la posición que tomaba y no desplomarse inconscientemente debido a la tristeza que carcomía su ser _ pero con el tiempo, te fui conociendo Arnold, te he observado a cada momento, y me daba la seguridad de que tú serías el indicado para mí _
_ ¿Lo soy? _
_ Cada momento que te observaba, ahí estabas tú siempre, ayudando a los demás, sacrificando lo tuyo en torno a los demás, sin nada a cambio. Admiraba plenamente eso de ti, en secreto, pero sí, te admiraba por ello y por más. Cada día encontraba algo de ti que me convencía de permanecer a tu lado por el resto de mi vida _
_ No lo entiendo ¿por qué yo te doy esa impresión? No lo comprendo… _
_ Perdona por todas las veces que dije que te odiaba, pero es verdad… muchas veces decía que te odiaba y te amaba al mismo tiempo. Por más disparatado que parezca, creo que siempre dije haberte odiado porque en el fondo sabía que no corresponderías a mis sentimientos, y no cumplirías el capricho de acompañar a tan extraña persona que soy yo… _
_ Helga no eres extraña… bueno quizás un poco. Pero no en el modo que lo dices, no eres un bicho raro, sólo eres… especial… y con lo que dices lo comprendo… es fácil odiar a alguien porque no te da lo que quieres, no es tu culpa _
_ Pero la culpable de todo esto he sido yo misma Arnold, mi orgullo y mi auto-cuidado y mi manera de enfrentar al mundo ha sido de esta manera, si alguien tenía que protegerme, era yo misma, y no podía mostrar mis debilidades a los demás, sería humillante para mí. Y por eso te molestaba todo el tiempo, para que cuanto más tarde supieras la verdad, mejor sería para mí _
_ Pero el tiempo cambia, y las personas con él, pronto se descubriría Helga… y así fue _
_ Pero ha sido lo peor, creo que este es el karma por haber hecho tantas atrocidades contigo, pero no lo merecías Arnold, no tú… _ replicó echándose a pedazos derramando más y más lágrimas, sostenía el listón en una mano y con la otra se limpiaba el rostro con fuerza.
_ Las cosas no ocurren porque sí Helga… es común no aceptar una muerte, pero lo superarás, lo sé _
Helga terminó de secarse sus lágrimas, para luego mirar hacia la puerta corrediza, la cual se encontraba trabada, pronto saldrían a buscarla, y no quería salir de allí, nunca, jamás, la idea de que no volvería a ver a Arnold le aterraba, y por otros momentos pensaba en que Arnold desde allá arriba podría enfadarse con ella por buscar algún método rápido para encontrarse con él, tal como el suicidio, pues no estaba muy equivocada a pesar de no poder escuchar los pensamientos del niño Cabeza de Balón que yace inmóvil en el cajón de madera.
Finalmente volvió a darse la vuelta para mirar a su amado con una sonrisa triste, pero dulce a fin y al cabo, llevó sus brazos al costado del cajón, mirando a su querido Arnold con gran contemplación.
_ ¡Esta espera me está volviendo loco! _
Bob Pataki estaba bastante furioso debido a que las cosas no salían como él esperaba, o mejor dicho como él quería. Estaba de pie con los brazos cruzados y golpeteando con un pie sobre el suelo. El abuelo de Arnold estaba con las manos a hacia atrás entrelazadas caminando de un lado hacia otro mientras miraba al suelo pensativo. Miriam y Olga miraban a su padre con preocupación. Todos los demás estaban pendientes de lo que ocurría por detrás de aquella puerta, de la cual no podía intuirse nada, porque además no se escuchaba nada por el bullicio que se creaba en el ambiente, pues no todos permanecían callados en la sala. Los padres de los niños murmuraban entre ellos conversaciones sobre temas que nadie de los que vigilaban la puerta parecía importarles o más posiblemente, temas que los demás no deberían oír tratándose del niño Arnold.
_ ¿No creen que Helga ya lleva demasiado tiempo allí dentro? ¿Qué tanto estará haciendo? _ preguntó Sid sin dejar de mirar hacia la puerta.
_ No tengo la menor idea… _ había respondido Stinky.
_ Lo que me hace dudar fue su repentina acción de entrar última… parecía muy desesperada por entrar ahí _ había opinado Rhonda.
Todos se quedaron mirando a Rhonda, mientras esta miraba directo a la puerta corrediza.
_ ¿Quién sabe? Quizás se sentiría culpable de no despedirse de él… _
La opinión había sido de Lorenzo, con lo que todos, incluyendo Rhonda lo observaron curiosos, posiblemente era cierto. Los niños volvieron a mirar a la puerta, esperando al momento de la verdad.
Fue repentinamente cuando llegaron a la sala la doctora Bliss y el señor Simmons. Miraron hacia todos lados, todo parecía casi igual que la noche anterior.
_ Creo que llegamos justo señor Simmons… _ comentó la doctora en voz baja.
_ Sí parece que sí… _ le respondió en voz baja también y luego alzó la voz saludando a todos mientras pasaba con la doctora _ ¡buenos días a todos! _
_ ¡Buenos días! _
Habían respondido algunos adultos.
_ Buenos días señor Simmons… _
Habían respondido un par de niños y otros conocidos adultos del profesor del cuarto grado, quien se quedó mirando hacia todos lados, esperando quizás alguna respuesta por sí mismo de lo que pasaría, si ya se habían llevado a Arnold o no. Con mucho cuidado se acercó a uno de los hombres de traje que vigilaba cerca de la puerta.
_ Dis-disculpe señor ¿a qué hora será el traslado al cementerio? _ le había preguntado el profesor.
_ A las 12 del mediodía _ y miró su reloj de pulsera _ faltan 5 minutos _
La gran mayoría de los presentes en la sala bajaron la cabeza al escuchar la última frase, ahora vendría la parte más difícil.
_ Gracias _
Había dicho Simmons retirándose a unos pasos con los demás chicos, con quienes se puso de cuclillas para darles un abrazo en grupo, el cual fue respondido con espontaneidad.
Phoebe, Gerald, Lila y Brainy se encontraban más apartados y concentrados en lo que sucedía por detrás de aquella puerta, Phoebe por sobre todo se encontraba nerviosa.
_ 5 minutos… Helga apresúrate por favor… _ había dicho la pequeña oriental, dejando a su novio Gerald concentrado igual en aquella puerta.
Helga permanecía allí, con los brazos levemente cruzados, contemplando el cuerpo de su querido Arnold, con una sonrisa melancólica pero tierna.
_ Voy a extrañar el delicioso perfume que emana en tu cabello Arnold, jaja… creo que nunca te dije que me encanta la colonia o el shampoo que usas _ decía un tanto divertida mientras llevó su mano izquierda a sus cabellos, jugando con ellos.
_ No creo que no me lo dijiste nunca, pero ya me lo dijiste jaja… gracias me alegra que te guste _
Helga echó un profundo suspiro, sin decir nada, entrelazaba los dedos con los cabellos rubios de Arnold poco a poco acercándose a la cabeza del chico, llevando sus dedos a ella, acariciando con suavidad y delicadeza a pesar de la fría piel del chico.
Nuevamente, aquel escenario vacío… Arnold parado allí en medio de la nada, un pequeño brillo alumbra cerca de su cabeza comienza a acariciar aquella zona, como una suave ráfaga, que a la vez esta alumbrada por finos rayos luminosos, proporcionando un leve calor. Una sensación agradable, el chico cerró sus ojos moviendo levemente la cabeza en dirección a la zona resplandeciente, con tal de disfrutar aquella leve caricia, aprobando el cariño propagado por aquellas suaves caricias cerca de su cabello. Un leve sonrojo invade las mejillas del chico, haciendo que abra los ojos violentamente, despertando de aquella clase de sueño fantasioso que parecía estar teniendo, de parecer andar volando por las nubes, ahora se encontraba en otro lugar…
Helga seguía contemplándolo a pesar de verlo tan inmóvil y tan pálido, más allá de todo eso, seguía siendo su más querido amor.
_ H-helga… t-tu piel es muy cálida… _
Lo siguió acariciando por un tiempo sonriente, ya pensando que poco tiempo le quedaría, pronto tendría que despedirse de él, terminar de cumplir todos los caprichos que no le podría volver a pedir a Arnold, soltó su cabeza y dejó de acariciarlo para meter su mano en el bolso.
_ ¿Ya te vas Helga? _
_ Arnold, quiero que te quedes con algo que es mío, pero te lo doy para ti… _ comentaba mientras metía una mano dentro del bolso _ ¡aquí está! _
Y sacó de su bolso el famoso relicario que siempre portaba.
_ Este relicario siempre lo llevo conmigo, es como un tesoro único que me sirve en los momentos más tensos, en los que necesito reflexionar con respecto a tu persona Arnold… y siempre tengo esta imagen tuya guardada en mí _
_ Ah, el relicario… sí, tampoco imaginé que era tuyo, a decir verdad… no sé de dónde sacaste una foto mía, quizás del anuario, pero no importa _
Helga abre el relicario dejando al aire una inscripción hecha a mano y abrió otro seguro donde quitó la fotografía de Arnold recortada con forma de corazón, para guardarla en su bolso.
_ La fotografía me la quedaré en recuerdo tuyo, pero quiero que portes mi relicario contigo _ dijo ya luego alzando el relicario frente a sus ojos _ tiene una inscripción adentro que dice: Arnold, mi vida, siempre en mi corazón. Con amor, Helga G. Pataki _
_ Ahora entiendo por qué desapareció ese relicario… y por qué mi abuelo sospechó que se lo quitaron… ay Helga, estás en todos lados _
_ Espero que no te moleste tenerlo contigo, si yo lo conservo aún, no sería muy bueno para mí _ dijo metiéndolo dentro del saco de Arnold.
_ No te preocupes Helga, lo tendré conmigo siempre, y cada vez que vea la inscripción te recordaré como aquella buena chica que quisiste ser, aunque para mí siempre lo fuiste _
Las manos de Helga nuevamente quedaron libres, a excepción del listón rosado. Que mantenía en su mano derecha con el puño cerrado. Con la otra mano sacó un par de papeles y los fue doblando en pedazos pequeños.
_ También quiero que te quedes con algunos de mis escritos… _ dijo sonriendo mientras metía los papeles también dentro del saco, cerca de donde había colocado el relicario.
_ ¡Me encantaría! ¡Me encantaría! _
_ Así puedes devolverme mi libro rosa _ dijo divertidamente llevando sus manos a la cadera.
_ Jaja ¡es verdad! Como que es tuyo y yo me lo quedé… pídeselo a mi abuelo cuando quieras _
Helga se quedó unos segundos en silencio, ya pensando en cuántos minutos pudieron haber pasado ese tiempo… empezaba a tener miedo de que justo abrieran la puerta en el momento indebido, a ella le quedaba una última cosa que hacer antes que marcharse de aquella habitación ¡era ahora o nunca!
_ Y quiero darte un último regalo Arnold _ dijo entre suspiros y con tranquilidad.
_ ¡Cielos Helga! ¿Qué podrá ser? _
Helga alzó levemente la mano donde tenía el listón rosado mirándolo por momentos y luego miró hacia Arnold, llevando ambas manos entrelazadas sosteniendo aún el listón.
_ Quiero darte mi listón rosado… _
_ ¿Tu listón? Creí que era muy importante para ti Helga… no creí que era algo por mí, creía que era algo más de ti… de tu persona _
_ Parece una locura que diga esto… este listón tiene mucha historia y valor para mí, quizás como lo es tu gorra… _ mencionaba con cierta suavidad _ pero necesito seguir adelante, usé este moño rosado desde los tiempos que te conocí… debo dejar atrás a esa Helga que solía ser… además… _
_ ¿Además? _
Helga miraba el listón un tanto dudosa de lo que decía hasta que lo captó.
_ Sé que a ti te gusta este listón… o al menos como recuerdo aquella vez en el preescolar cuando nos conocimos _
_ Sí me gusta, me gusta cómo te queda… pero ni hablar Helga tienes razón, si no quieres usarlo más no lo uses, si crees que es tiempo de cambiar, hazlo, no te detendré _
Helga sonrió dulcemente, con melancolía hacia su listón, estaba despidiendo muchas cosas, y ahora era momento de dejarlas con aquel quien debía despedirse para siempre, difícil de aceptar, pero debía hacerlo ¡tenía que hacerlo!
Llevó el listón a su mano izquierda llevando la derecha a la mano derecha de Arnold, entrelazándola, llevando su pulgar entre el índice y el mismo pulgar del chico. Los otros 4 dedos restantes, rodearon la parte de atrás del resto de su mano, a modo que Helga terminó de sujetar la mano de Arnold por completo.
_ Helga ¿qué haces? _
Llevó el listón rosado dando una vuelta entre las manos entrelazadas cruzando los límites de reste por detrás de la mano de Arnold, donde Helga cuidadosamente con la ayuda de los dedos de su mano izquierda primero creó un nudo con el listón y con algunos dedos de la misma mano entrelazada con la de Arnold terminó por crear un moño, atando así las manos de ambos chicos.
_ Quebrar este lazo se me complica demasiado Arnold… por eso te doy todos mis preciados tesoros, para que te quedes con una parte de mí por siempre. _
_ Helga… te prometo… te lo prometo, estaré contigo siempre, protegiéndote, a tu lado. Para lo que sea, aunque no puedas verme, siempre estaremos juntos… sólo prométeme que estarás bien _
Helga acariciaba tiernamente la mano que traía atada con la de Arnold gracias al listón rosa. La mano que le quedó libre, es decir, la izquierda, fue a parar a la mejilla derecha de su rostro, el cual también lo acarició suavemente con la yema del dedo pulgar, mientras iba acercándose de a poco al rostro de su amado.
Arnold se encontraba completamente tieso, pero su cuerpo estaba completamente relajado, una suavidad recorría su mano, y una caricia su mejilla, mientras que una suave ráfaga recorría el rostro del chico, sintiendo una leve ventisca envuelta en absoluta delicadeza, tan sutil como ninguna otra que exista. Una luz, aparece en lo más alto… un fuerte destello, apenas reflejado en lo más alto del escenario.
Helga se encontraba cara a cara con Arnold, a tan pocos centímetros de sus labios, clavando la mirada en él, atenta a su estado, a sus detalles, a ese rostro que vería por última vez, ese rostro que no vería fuera de lo que era una fotografía, una fría imagen artificial.
_ Probaré tus labios una última vez, y me iré de aquí… te lo prometo. _ dijo la muchacha con la voz suave y bastante baja.
_ Hel… _
De un segundo a otro, Helga ya estaba llevando sus labios con los de Arnold, los cuales estaban fríos, cosa que por un principio hizo que Helga frunciera el ceño levemente, aunque nadie la vería, no se avergonzaría de lo hecho, por el contrario estará agradecida de haberlo hecho al despedirse de él.
_ ¿Qué es esto? ¿Qué ocurre? _
Era igual, no había duda que aquel era el mismo Arnold, porque a pesar del frío cuerpo del rubio Cabeza de Balón, Helga podría recordar mejor que nadie la sensación de contactar sus labios, pues si ella había sido la única que lo había besado; la primera vez, en la obra escolar de Romeo y Julieta; la segunda vez, en las vacaciones de verano en la grabación de la serie Babewatch; la tercera vez; aquella fatídica noche en el edificio de las Industrias Futuro; y finalmente, la cuarta y por desgracia última vez, en el velatorio.
Helga no lo podía contener más, todos aquellos recuerdos de su amado Arnold pasaron por su mente como una ráfaga veloz de viento. Tener la idea de que nunca más volvería a verlo, a abrazarlo, y besarlo como lo estaba haciendo en ese preciso instante hizo que lágrimas de sus ojos salieran rápidamente recorriendo las mejillas de la joven, sumado a esto, sujetaba con fuerza la mano derecha de Arnold, la cual estaba aún amarrada por el listón rosa, y la mano izquierda que sostenía el rostro del chico también lo sostenía con fuerza y pasión, llevando sus dedos detrás del cuello, con objetivo de acariciar el nacimiento de aquellos cabellos rubios, los cuales ahora no tenían ni una pizca de vida, ni una. Esto no pasó por desapercibido para el rubio Cabeza de Balón, donde sea que se encontrara…
_ ¡H-Helga! _
Una intensa y voluminosa luz arrasa a impactar sobre Arnold, dando a reflejar aquel oscuro escenario donde se encontraba. Todo se ve radiante y brillante, espacioso y bello, una fuerte ráfaga de viento se avecina nuevamente sobre Arnold, sintiéndose relajado, pues aquella ventisca lo hacía sentirse bien. Mira hacia todos lados, y parece ver algo, una clase de silueta, o figura ovalada resplandeciente, color dorada, invadiendo con fuertes rayos por el escenario, incitando al chico, avanzar poco a poco hacia aquella luz, donde el viento se hacía más fuerte, y el calor propagado de la luz era más y más fuerte.
Helga seguía sumisa en los labios de su amado, lo que fueron tan pocos segundos de seguir besándolo parecían eternos para ella, su tiempo se había detenido completamente. Quería expresar sus sentimientos, sacarlos al aire, pero cuanto más pudiese seguir disfrutando de aquellos labios, más tiempo se quedaría allí.
Las lágrimas seguían fluyendo con intensidad sobre el rostro de Helga, y seguían cayendo con brutalidad, pronto se quedaría sin aire, pero no quería despegar sus labios de él ¡no ahora! ¡Jamás!
Arnold seguía avanzando con dificultad, pero aquella ventisca, empezaba a irrumpir su paso, y no lo dejaba continuar, era una lucha, la fuerte ráfaga evitaba que el pobre muchacho siguiera moviéndose, pero él debía seguir avanzando, con esfuerzo, pero debía seguir adelante, alcanzar aquel resplandor.
De repente, la luz empieza a desaparecer de a poco, lo que quedaba del escenario empieza ennegrecerse.
_ ¡No! _
Había exclamado el chico haciendo hasta lo imposible por seguir avanzando, Arnold lleva una mano hacia adelante, logrando por fin tocar aquel resplandor dorado, pero algo se transforma, y la luz se hace más potente, centelleando con toda su fuerza el escenario, iluminándolo, la luz se transforma, cobra forma, y en ella se ve diversas figuras. Arnold por un principio parece cerrar los ojos debido a la ceguera que le producía aquella luz, pero al hacerse más leve mira hacia ella, con atención.
La luz cobra forma y en ella se empieza proyectarse la imagen de dos personas adultas, una pareja adulta, un hombre de cabello rubio alborotado, marcado y acentuado mentón y a su lado una bella mujer de cabeza redondeada, cabello color marrón claro.
_ ¡Mamá! ¡Papá! _
_ Arnold, hijo. Sé fuerte, más allá de la distancia siempre estaremos juntos _
_ Papá… _ se había emocionado el pequeño rubio empezando a lagrimear.
_ Te amamos mucho hijo, jamás te dejaremos _
La imagen se desenfoca haciendo que el pequeño Cabeza de Balón se desesperara al no verlos más, aquella lastimosa ilusión, no era más que eso, una ilusión. La luz vuelve a cobrar forma, y de allí se proyecta la imagen de dos ancianos, uno de ellos calvo, de acentuado mentón con rasgos tan similares a los del hombre rubio anterior, la mujer de su lado, de cabello canoso, atado con una cola de caballo y lentes redondeados adornados cerca de sus ojos.
_ Sigue adelante hombre pequeño, nunca te rindas Arnold _
_ ¡Sigue cabalgando Tex! ¡Y por fin nos iremos juntos en el rancho! _
El niño Cabeza de Balón dibujó una media sonrisa divertida, pero melancólica al mismo tiempo por las frases tan diferentes, pero tan similares de significados.
La imagen vuelve a cambiar y transformarse, allí ya no se veían a dos personas, sino a 4, se veía a un hombre de cabeza ovalada, cabello negro, barba y bigotes y rasgos orientales, a su lado había un hombre de corta altura, cabello pelirrojo rizado y larga nariz, a su lado un hombre también calvo y de una abundante barba color café, su nariz era larga también, su piel era rosada y tenía rasgos de un típico checoslovaco y finalmente a su lado una mujer delgada de cabellera rubia rizada y nariz respingada y mirada solidaria.
_ Arnold amigo ¡gracias por los buenos tiempos! _
_ Eres único niño _
_ ¡Gracias por todo Arnold! _
_ ¡Cuídate mucho! Te queremos mucho _
Una sonrisa solidaria se terminó de dibujar en el rostro del chico, a pesar que la luz volvió a transformarse y de allí se vio a un niño, de piel morena y de gran cantidad de cabello, parecía un chico carismático y con un estilo bastante único. Se lo veía sonriente extendiendo loa brazos hacia los costados.
_ ¡Viejo eres el mejor amigo que un niño puede tener! ¡Nunca cambies Arnold! _
Arnold observó con felicidad la imagen de su mejor amigo desvaneciéndose de a poco hasta luego dejarse ver la imagen de tres niños, uno de ellos era delgado y muy alto, tenía una inmensa nariz y sus orejas eran algo puntiagudas, a su lado se encontraba un muchacho de complexión robusta, algo obeso de poco cabello y con un gran diente acentuándose saliendo de su boca, finalmente a su lado se encontraba un muchacho de altura pequeña, de gorra verde, y una larga y fina nariz.
_ ¡Arnold amigo! ¡Cuídate! _
_ ¡Gracias por todo Arnold amigo! _
_ ¡Eres lo máximo! _
Arnold volvió a sonreír, pues no lo podía evitar, todos aquellos, tan especiales para él. La luz volvió a transformarse, esta vez veía a tres niños y un adulto allí, el adulto era un tanto calvo de cabello rubio cobrizo, vestía con un saco verde, camisa blanca y pantalones marrones, cerca de ellos se encontraban un chico de cabello color marrón cortado en taza, con un abrigo color violeta y lentes de sol color verdes, más cerca había un chico de cabello negro de vestimenta correcta y pulcra, parecido a un adulto pero en niño con llenando consigo un gran portafolio, por el medio se encontraba un muchacho rubio de lentes redondeados, saco anaranjado, y sonrisa extrañamente divertida.
_ Arnold estamos orgullosos de ti, siempre recuerda que eres especial _
_ Gracias por todas las enseñanzas Arnold _
_ Gracias por los buenos momentos, gracias a ti, no cambies _
_ Eres… un chico… bueno… _
Arnold nuevamente estaba sonriendo pero se dio cuenta que no eran los únicos en aquella proyección, repentinamente adelante apareció un muchacho pequeño, de cabello negro cortado en taza, gruesos lentes rojos y sonrisa maníaca pero sin duda muy divertida.
_ ¡Sorpresaaaaa Arnold! ¡Gracias por todo! ¡Y únete a mí a liberar a los animales del zoológico! _
Arnold no pudo evitar dejar escapar una risa al incluso ver como los demás intentaban controlar a tan alocado chico. Para cuando dejó de reír volvió a ver aquel resplandor cambiar de forma, para ahora verse proyectada a 3 chicas, una de ellas de piel semi-morena y cabellera rubia con unas características rastas creando una especie de arácnido, a su lado una chica de gran altura, cabello corto y negro y de imagen elegante ya su vestimenta demostraba ello, y a su lado una pequeña muchacha de cabello negro corto con un chongo por detrás de su cabeza, grandes lentes azules, notándose rasgos orientales en la muchacha.
_ Arnold cuídate mucho, te queremos _
_ Gracias por todo, eres el muchacho más bueno por sobre la Tierra, te extrañaremos _
_ Muchas gracias por el apoyo de siempre Arnold, jamás te olvidaremos _
Arnold no podía quitar su sonrisa debido a tan reconfortantes palabras provenientes de aquellas personas que tanto quería, volvió a notar la luz tomar forma y transformarse, se veía una pareja, una niña de gran altura, delgada de cabello corto castaño claro, utilizando unas evillas rosadas a los costados, vestida de una inmensa playera con el enorme dibujo de una flor, a su lado, un muchacho de corta estatura, cabello rizado pelirrojo, inmensa sonrisa feliz y delgado cuello.
_ Arnold gracias por ser nuestro amigo ¡tú puedes seguir adelante! _
_ Arnold amigo del alma ¡gracias por todo! ¡por acompañarnos siempre en todo momento! _
El chico se sentía emocionado ante las palabras de los dos jóvenes, comenzaba a conmocionarse de a poco. Nuevamente la luz tomó forma, y de allí se reflejó la imagen de una bella niña, de cabellera pelirroja y dos delicadas trenzas adornando su cabello, sutiles pecas en sus mejillas y un precioso vestido verde.
_ Arnold eres una persona dulce, muy dulce, no cambies por favor _
Por un impulso el niño intentó correr hacia ella, recordando algo, su imagen, era especial para él, ella era…
_ ¡Lila! _ había gritado con tal de acercarse.
La chica pareció contrariarse alejándose de él, la luz alumbró más potentemente, logrando alejar al chico Cabeza de Balón.
_ Ay Arnold, ya te lo he dicho muchas veces… tú no me gustas-gustas, sólo me gustas _
Arnold se quedó desconcertado ante el comentario de la pelirroja, que sólo le regaló una feliz sonrisa, desvaneciéndose su imagen lentamente, para luego transformarse en otra, una nueva silueta, otra niña, de cabellera rubia, dos coletas adornando su cabello, tenía un inmenso moño rosado arriba de su cabeza, un vestido rosa haciendo juego con este, pero además tenía una característica uniceja marcada en su frente.
_ ¡Helga! _ había gritado ahora Arnold intentando con todas sus fuerzas acercarse a ella.
Pero la niña de la uniceja y el moño rosa lo detuvo más bruscamente que la pelirroja, de modo que Arnold sintió como si fuera repentinamente bloqueado por un muro.
_ ¡Arnold eres un tonto! Un pelmazo, un zopenco, siempre metiéndote en los asuntos de los demás, siempre buscando la aprobación de los demás con los consejos de niño bueno, siempre con ese papel de niño samaritano ¡te odio Cabeza de Balón! _
El chico quedó impactado por las aplastantes palabras de la rubia que furiosa se notaba, de hecho le daba temor y comenzaba a alejarse de ella, pero detrás de él, la oscuridad comenzaba a expandirse por el lugar, no de nuevo… volvió a mirar a la chica ¿por qué gritaba así? ¿ella era así? Y fue cuando repentinamente la furiosa expresión de la muchacha pareció verse ya mucho más tranquila, amigable, mucho más… cariñosa.
_ Pero siempre cautivas mi corazón con cada acto solidario que realizas, con cada buena acción que logras, con cada nuevo de ti que siempre descubro más comienzas a enamorarme ¡Te amo Cabeza de Balón! _
_ Helga… _ había dicho el chico sonrojado y regalándole una sonrisa dulce a la niña.
_ Ven _
La muchacha le había extendido la mano cerca de su rostro, sorprendido de la acción de la rubia, notó esta mano con unos luminosos rayos saliendo de ella, volvió a mirar el rostro de la rubia y decidido tomó su mano con fuerza. Rápidamente la rubia la comprimió y llevó a Arnold cerca de ella, quedando cara a cara ambos.
_ ¡Ja! ¿Qué harías sin mí Arnoldo? _
Sin comprender a dónde iba aquel comentario fue cuando sintió que algo lo extraía, que lo llevaba hacia aquella luz tan potente, perdiéndose en ella, su vista empieza a nublarse, la claridad se hace intensa, cada vez hace más y más calor…
Helga seguía besando a su amado Arnold, pero la tristeza le carcomía, y su pasión se empezaba a reducir a la nada, despedida tan difícil para ella, su voz se oía como un profundo chillido interior, destrozándose poco a poco, sus lágrimas inundaban su rostro.
En ese segundo, pareció sentir un leve calor recorriendo cerca de su nariz, dejando que sus mejillas se sonrojaran y dejara de besarlo, para así alejar poco a poco los labios de Arnold, pero sin abrir aún sus ojos.
Esto no pareció sorprender a Helga, pero lo que sí la había impresionado es que había jurado que por un momento sintió una mano que limpiaba su mejilla derecha inundada por las lágrimas. La chica abrió repentina y violentamente los ojos, ella no había movido ninguna de sus manos ¡¿y entonces quién fue?
No pudo ver de dónde provenía la mano, estaba completamente tiesa, y lo único que tenía a la vista era el rostro de su amado Cabeza de Balón que… ¡por todos los cielos! Estaba… ¡despertando! Sus párpados estaban levemente fruncidos, y su boca se movía con lentitud y respiraba con dificultad, con mucho esfuerzo y lentitud abrió los ojos, dejando pasar en pocos segundos, el color blanco de la piel del chico empezaba a hacerse más rosada, más colorida y viva.
Helga estaba completamente estupefacta, no sabía ni siquiera lo que sus ojos estaban percibiendo, Arnold estaba despertando y estaba sosteniendo su mejilla, mientras la acariciaba lentamente para quitarle las lágrimas que ella había derramado con desesperación, sonriéndole tiernamente, agradecido ante tanto gesto y tanta preocupación, tantas cosas que le debía, intentando expresárselas de manera gratificante. Pero ¿¡Cómo podía ser! ¡Pero si él estaba…! Sólo había una explicación…
_ ¡Un sueño! _ dijo repentinamente la chica con desesperación _ ¡esto es un terrible sueño! O una pesadilla intentando atraparme… ¡pero es un sueño! _
El chico se vio algo contrariado por la repentina actitud de Helga que parecía atemorizada, pero antes que lo hiciera sostuvo con su mano izquierda su brazo derecho, del cual su mano aún seguía atada al listón rosa.
_ No Helga… no es un sueño, es real… _ suplicó el chico un tanto triste.
Helga respiraba con dificultad por el contrario, lo había de manera forzada y demasiado rápida, estaba aterrada, no sabía lo que estaba ocurriendo y parecía que de la nada había empezado a tener alucinaciones, pero algo que no podía negar, era que no podría separarse de Arnold jamás en aquella situación, ni aunque se tratara de un nefasto sueño.
_ Pero… A-arnold… _ había dicho con la voz completamente carcomida por el susto _ ¡e-estás v-vivo! _ una radiante sonrisa invade el rostro de la rubia pero rápidamente lo borra _ pero ¿¡cómo! ¿¡cómo es posible! _
_ No lo sé… _ dijo un tanto aturdido el chico, mientras poco a poco se levantaba para quedar sentado sobre el cajón _ quizás… no estaba muerto, pero sí estaba inconsciente y muy débil, no podía moverme… estaba… paralizado _
Helga tenía una invasión de emociones por dentro, pues notaba a Arnold bien, pero algo era seguro, ella ahora era la única que sabía todo esto ¡y lo que iban a hacer era enterrar a Arnold al cementerio! No era posible, debía decirles a los demás a darles la gran noticia.
_ ¡Eso es fantástico Arnold! Iré a avisarles a los demás a darles la gran noticia ¡se pondrán muy felices! _ dijo rápidamente para luego ir rápidamente.
Pero Helga olvidó un pequeño detalle, aún tenía su mano derecha amarrada con la otra mano derecha de Arnold, y por sobre todo Arnold estaba sosteniéndola con fuerza sin dejar que Helga saliera. La rubia lo observó desconcertada y sorprendida por la repentina acción de su amado.
_ ¿¡Qué te ocurre Arnold! Déjame contarle a tu familia y a tus amigos que… _
_ No… antes quiero que aclaremos algo Helga _ dijo Arnold tranquilamente.
_ ¡Cabeza de Balón! ¡Este no es el momento! _ dijo intentando irse.
Pero Arnold nuevamente la detuvo y miró hacia el listón rosado amarrado en su mano, sonriendo tranquilamente con serenidad.
_ Sí es el momento, es el mejor momento Helga, y gracias a ti ahora no te escaparás de la verdad… _
Helga estaba petrificada, ahora sí era momento de tener que confesarse, no podría escapar, pero claro, ella no imaginaría que esto iba a pasar ¡nadie se lo hubiese imaginado! Y aún en la mente de la chica le rondaba la locura que esto era un terrible sueño.
Arnold llevó su mano izquierda sobre la derecha de Helga, donde tenían las dos manos derechas de ambos amarradas, él mantenía su vista allí, tímidamente comenzó a hablar, dándose cuenta que él tenía que hablar primero pues Helga no lo haría, conociéndola.
_ Helga, creo que en parte todo esto de la creencia que estaba muerto me da dado la ventaja de poder conocerte por completo… gracias a ello pude comprender completamente el por qué de todo en ti _ dijo y la observó a los ojos con compasión.
_ ¿Quieres decir que… todo lo que dije antes… lo oíste con claridad? _ preguntó sorprendida.
_ Podía oír todo lo que ocurría aquí Helga, pero no podía moverme ni verte, pero sí oírte y debo decir que… _ miró hacia un costado avergonzado con las mejillas sonrojadas _ bueno… _
Helga no sabía si salir corriendo o seguir contemplando la tierna imagen de Arnold con las mejillas rojas, pero algo estaba segura, Arnold jamás le perdonaría si saldría corriendo, por lo tanto terminó quedándose allí pacientemente la respuesta de Arnold.
_ Helga, me siento muy conmocionado por todo lo que has confesado… _ terminó por decir al fin con una mirada compasiva y apacible _ y a pesar de todas las cosas malas que has hecho… _
Helga no pudo evitar mirar hacia un costado avergonzada de sí misma por todo.
_ …sé que lo sientes mucho _ continuó Arnold _ pero sé que todo lo has hecho para obtener mi únicamente mi atención. Y la razón de tu afecto hacia mi persona, me parece increíble Helga, pero con lo que me has dicho… tienes mucha razón _
Helga observó que la mirada de Arnold se hacía más y más compasiva, demasiado quizás, al punto de notarse cierto brillo melancólico y penoso en los ojos del chico.
_ No me opondré a la idea que has tenido de ocultar tus sentimientos hacia mí desde un principio, creo que tratándose de una niña de preescolar es poco común que se enamore de una persona, y con más razón, buscarían burlarse de ti. _ y dicho esto apretó un poco más levemente sus manos con la de ella _ Quizás hasta yo lo hubiese hecho, por más que me enseñaron a no molestar a los demás, pero Helga… tú con más razón has tenido esos… sentimientos hacia mí. _
A Arnold le avergonzaba ya seguir la conversación, pues ahora entraba en un tema delicado que él prefería no decir demasiado.
_ Sí… mis padres… _ dijo Helga con sequedad y angustia _ ellos no me ponen la suficiente atención, y la falta de amor de ellos, hizo propasar mi cariño hacia ti, hacia la primera persona que me ha mostrado interés… _
_ No quisiera hablar de ellos, no es correcto de mi persona _ dijo Arnold más calmado _ quizás sean desatentos contigo, pero bien me has contado, son tus padres y poco a poco los estás conociendo, no existe una familia tradicional… eso creo que lo hemos aprendido en el Día de Acción de Gracias _
Helga sonrió y asintió con la cabeza fielmente a Arnold, afirmando su respuesta.
_ Estás aprendiendo a valorarlos, lo cual me alegra firmemente Helga _ dijo sonriendo y continuó _ pero también he pensado, que a pesar de la disfuncionalidad de tu familia, no puedo evitar sentirme un tanto compadecido de ti Helga… pues a mí también me han hecho falta mis padres por mucho tiempo. _
El rostro de Helga demostró gran lástima por Arnold, dando la razón de su argumento.
_ Si bien he vivido con mis abuelos, pero no es lo mismo. Y creo que la falta de mis padres me ha hecho buscar… algo que aferrarme afectivamente, quizás no tan necesariamente como tú, pero buscando al fin. Y creo que por ello me sentí tan dañado al haberme obsesionado con… Lila y haber sido rechazado por ella. _
Helga no pudo evitar quedarse tiesa al oír esa última parte, pero sobre todo, tenía razón.
_ Las cosas con ella no funcionaron, he estado tan ciego que no me fijaba lo que sucedía a mi alrededor _ y volvió a mirarla en súplica de disculpas _ a pesar de todos los crímenes, también me has ayudado… mucho Helga… tú bien me has contado todo. Siempre estuviste ahí para ayudarme, a ser feliz, sin importar que te devuelva las gracias, siempre escondiéndote, de algún día saber que Helga Pataki, es una persona con profundos sentimientos y que hará cualquier sacrificio para ver a quienes quiere felices… _
Helga no pudo contenerse ante aquellas palabras, parecía que iba a llorar, pero lo soportaba creándose un nudo en su garganta, su mano izquierda que estaba libre la había hecho un puño para descargar toda su tristeza allí.
_ Y es por ello que me doy cuenta, que si tengo una oportunidad más de vivir… _ dijo mirándola a los ojos para respirar profundamente y llevar sus manos y la de ella cerca de su pecho _ …que quiero hacerlo a tu lado Helga, porque en verdad… _ sus mejillas se sonrojaron rápidamente _ …me gusta mucho esa Helga que es dulce y sensible, aquella que apasionada y cariñosa, quiero… conocer a esa Helga ¿es posible? _ preguntó dibujando una sonrisa algo atemorizada debido a la vergüenza que empezaba a sentir, pero al rato se calmó y miró hacia un costado _ además… me he dado cuenta de una cosa. En todos los líos que me he metido, en los momentos más desesperantes, siempre has estado allí para ayudarme, para hacerme creer que los milagros existen _ volvió a verla ya más decidido y calmado _ y que por ello… no puedo vivir sin ti Helga, yo… _
Al parecer iba a decir algo más pero Helga rápidamente llevó un dedo a su boca callándolo rápidamente, dejando a Arnold mirando a este dedo confundido.
_ Ya Arnold… ¡por todos los cielos! _ dijo atemorizada y con las mejillas completamente rojas, lo observó por un rato e inspiró un poco de aire _ ¿e-es verdad todo aquello que dices Arnold? No lo dices con tal de hacerme sentir bien ¿verdad? P-prefiero que seas sincero conmigo… _
Helga se sentía avergonzada por dentro incluso porque la vez que Arnold pareció ser sincero con ella, le había correspondido negativa y violentamente. Arnold notó eso, y por un principio miro a sus manos y volvió a mirar a Helga.
_ Estoy siendo sincero Helga… _ dijo de lo más calmado _ no creo que esté tan enamorado como tú lo estás de mí, pero eso es porque no te conozco a fondo como tú sí me conoces a mí, por eso quiero conocerte mejor, pasar el tiempo juntos… _
_ ¿Quieres decir que tú y yo…? _
Helga ya no sabía cómo continuar, pero tampoco Arnold, ambos estaban muy nerviosos.
_ No sé qué sería de mi vida sin tu persona, Helga… supuestamente yo… iba a ser enterrado y sólo iba a formar parte de los recuerdos de ustedes _ y dibujó una noble sonrisa mirando a los ojos de la joven _ pero eso ha cambiado… gracias a ti, que siempre has buscado que yo esté feliz _
Helga miraba atentamente cómo Arnold se iba incorporando hasta quedar cara a cara con ella, a corta distancia, mirando únicamente a sus ojos y acercándose lentamente hacia ella, a modo que las respiraciones de ambos se contactaban. Helga inconscientemente también se iba acercando al rostro de Arnold, de manera que poco a poco fue cerrando los ojos para finalmente que ambos labios se unieran en un delicado beso. La mano izquierda de Helga terminó en la espalda de Arnold, mientras que la mano izquierda de Arnold fue al derecho del cuello de Helga, llevando algunos dedos por detrás de su cuello, acariciando cerca del nacimiento de sus cabellos, como ella lo hizo con él anteriormente.
Para ninguno de los dos existía el tiempo, no importaba lo que sucedía por su alrededor, olvidando así un enorme detalle…
Repentinamente se escucha el ruido de una traba siendo accionada y de una puerta siendo velozmente abierta.
_ Bien señorita, se le ha terminado el tiempo… ¿¡pero qué…! _
Arnold y Helga dejaron de besarse al instante para mirar hacia la dirección de donde provenía aquel ruido, notando así a un hombre de traje, uno de los custodias del salón, por detrás, todos los invitados del velorio, algunos con los ojos totalmente abiertos y otros con la boca abierta. Helga en ese instante esconde su mano izquierda detrás de su espalda, quitándola de la espalda de Arnold, lo mismo hizo Arnold con la mano que tenía en la mejilla de Helga apenas escondiéndola como podía. Intentaron separarse pero notaron que tenían las manos amarradas, con lo que Helga hace el intento de quitar el lazo al instante, aunque un tanto torpe debido a los nervios que le invadía. Rápidamente lo desató y lo escondió detrás de su espalda llevando ambas manos escondidas mirando hacia un costado con las mejillas rojas. Una vez esto, Arnold cuidadosamente se levantó del cajón apoyando una mano sobre el borde de esta y bajando de este de un salto, primero colocándose frente a Helga que permanecía en aquella posición, pero de a poco fue caminando lentamente hacia frente a todos, llamando su atención.
Todos estaba completamente estupefactos y en silencio ¿cómo era que…? ¿pero él no estaba muerto? ¿Qué fue lo que pasó?
El primero en reaccionar en decir algo fue Harold:
_ ¡Aaaaayy mamaaaaaaá! ¡Es un fantasmaaaaa! _ gritó atemorizado, con Stinky y Sid acompañándolo.
La expresión de Helga cambió a fastidio y llevó una mano a su rostro abofeteándolo un poco debido al estúpido comentario de su compañero, que por fortuna no decidió contestar.
_ A-arnold ¿eres tú? _ preguntó Simmons un tanto nervioso. _ ¿estás bien? _
Antes que pudiera contestar primero se acercaron Miles y Stella para abrazarlo, ellos habían comprendido lo que había pasado. Miles llevó a Arnold a sus hombros, sentándolo en ellos, Stella se quedó al lado de su esposo acompañándolo y sonriendo a su hijo. Más al rato, Phil y Gertie también se acercaron ya mucho más felices, era importante destacar que ellos llevaban muchos años sin ver a Miles y a Stella, con lo que además la pérdida de Arnold era un dolor más, pero él estaba vivo, y finalmente la familia estaba completa, como muchos querían.
_ Estamos felices de que regreses hombre pequeño _ dijo tiernamente Phil.
_ Gracias abuelo _ respondió Arnold de una manera emotiva abrazando a los 4.
Gerald estaba completamente impactado, pero era verdad lo que sus ojos veían, era su mejor y único amigo.
_ ¡Arnold! ¡viejo! _ gritó emocionado el moreno derramando un par de lágrimas.
_ ¡Gerald! _ había exclamado felizmente luego de bajarse de la espalda de su padre.
Arnold apoyó los pies en el suelo y se acercó a su mejor amigo a concluir con su clásico saludo. Una vez esto Gerald llevó una mano a la espalda de Arnold para abrazarlo. A Arnold le tomó por sorpresa tal acto, pero sonrió al instante.
Luego vio a todos sus compañeros y al señor Simmons acercarse a él creando una ronda alrededor de él, todos sorprendidos creando murmullos maravillados por el milagro.
_ Arnold estamos felices que estés de regreso. _ mencionó Simmons muy felizmente.
_ ¡Es un milagro! _ dijo Eugene con mucho entusiasmo.
_ Nos alegra tanto que estés bien Arnold _ mencionó Rhonda con emoción.
_ Gracias muchachos _ agradeció Arnold _ yo también estoy muy feliz de volver a verlos. _
_ Aaaaawwww _
Se había creado simple exclamación luego de un abrazo grupal al pequeño rubio Cabeza de Balón por parte de su profesor y varios alumnos. Más a lo lejos se podía ver a Olga Pataki llorando de felicidad por la noticia, junto a Miriam que sonreía ¿y Bob también?
_ Pero hay algo que no entiendo… _ dijo Sid _ ¿qué ocurrió? Creíamos que tú estabas… _
_ Lo que sucede es que Arnold no estaba muerto _ interrumpió Phoebe llamando la atención de todos los presentes en la sala _ sino que había sufrido de un estado de catalepsia _
_ ¿Catalepsia? ¿Qué rayos es eso? _ preguntó Stinky rascándose su cabeza.
_ Es un estado en que la persona yace inmóvil y rígido, los signos vitales como el pulso no son fáciles de percibir y por eso se aparenta que la persona está muerta. Una persona con catalepsia no está muerta, pero está inconsciente, a pesar de ello sigue viva, y puede oír todo lo que ocurre alrededor… _
_ Es cierto… _ dijo asombrado Arnold _ yo podía oír todo lo que me decían… ahora entiendo todo. _
_ A decir verdad Phoebe y yo tuvimos la sospecha de que posiblemente no estabas muerto Arnold _ comentó Lila y miró hacia Phoebe _ pero no quisimos comentar nada… pues si estábamos equivocadas seguramente se molestarían con nosotras de crearles ilusiones. _
Todos habían visto sorpresivamente a Lila y a Phoebe que había asentido por lo último que había dicho Lila, ellas habían sido las únicas que sabían que Arnold estaba vivo. Al menos nadie notaba que Brainy sonreía un tanto divertido por el comentario, él también sabía que Arnold estaba vivo, y que muy posiblemente Helga lo despertara de aquel sueño letal.
_ Pues hicieron bien muchachas _ comentó Arnold serenamente.
Todos murmuraban con felicidad, creando diversos sonidos de voces alrededor, Arnold felizmente los miraba a todos, reunidos y felices, porque él estaba de regreso. Fue cuando Phoebe se acercó a él.
_ Ujum… ¿Arnold? _ le había preguntado un tanto cautelosa.
Arnold la miró con curiosidad y al instante se dio cuenta, giró su cabeza al ver al fondo de la habitación, allí se encontraba, solitaria, con las manos en la espalda entrelazadas, mirando hacia una pared. Arnold se acercó a ella.
_ ¿Helga? _ había preguntado.
La chica giró su cabeza para mirarlo, ya más sonriente y calmada.
_ Estas muy feliz ¿no es así? _ preguntó sonriendo.
_ Sí _ afirmó felizmente el muchacho _ pero estaré más feliz si me acompañas… vamos _
Arnold tomó la mano izquierda de Helga, haciendo que la chica contuviera la gran sonrisa que quería sacar, mientras sus mejillas se teñían a rosado pálido. Arnold lentamente fue caminando con Helga de la mano, creando incertidumbre en algunos (tales como sus compañeros de escuela, excepto algunos) y en otros una sonrisa complacida y apacible (tales como los adultos, Lila, Phoebe, Gerald y Brainy).
Así fue ocurriendo sobre todo cuando Arnold y Helga pasaron cerca de sus compañeros, entre ellos se veían a Sid y Rhonda mirándose entre gestos de no saber qué ocurría, entre otros Stinky rascándose la cabeza y Harold estupefacto.
Los dos rubios caminaban juntos por la sala hasta que fueron detenidos por Brainy, que los miraba con su pegajosa sonrisa.
_ Brainy… _ había visto Arnold un tanto sorprendido.
Brainy miró a Helga y le ofreció su mano extendiéndola hacia ella.
_ Ah… felicidades… _ había dicho el rubio de lentes.
Helga hizo una mueca que parecía de fastidio, y por un instante miró la mano de Brainy y soltó la de Arnold, correspondiendo el apretón de manos a Brainy, pero rápidamente jalándolo hacia ella para llevar su otro brazo por su espalda y abrazarlo. Las mejillas de Brainy se pusieron rosas de la nada, el chico se puso nervioso y miraba hacia todos lados con temor. Helga rompió con el abrazo y le ofreció una amigable sonrisa para rápidamente apartarse de él y tomar de la mano a Arnold nuevamente. Brainy observó sonriente a la feliz pareja, siguiéndolos por detrás.
Todos los demás, niños y adultos por instinto hicieron lo mismo, entre todos ellos hablando muy entretenidamente, dejando a unos custodias vestidos de traje completamente dudosos de lo que ocurrió y más aún, de lo que irían a hacer, simplemente abandonaban la sala.
Ya saliendo a las calles de Hilwood, una marcha de personas avanzaba sin rumbo fijo hacia un lugar. Una pareja de rubios, se encontraba por delante de todos ellos, tomados de la mano, sin notar algunos murmullos y comentarios de otros que los observaban.
_ ¿Helga? _ preguntó Arnold tímidamente metiendo su mano libre dentro del saco _ ¿puedo quedarme con tus poemas? Quisiera conservarlos… _
_ ¡Claro Cabeza de Balón! ¡Quédatelos! _ dijo sonriente _ los arranqué de los volúmenes originales especialmente para ti _
_ ¡Bien! _ dijo sonriente y miró hacia un costado tímidamente con las mejillas rojas _ y dime… ¿puedo quedarme con el relicario también? Puedo conseguirte otro y una foto más actualizada también… _
_ Seguro Arnold ¿por qué no? _ preguntó entre risas pero sin dejar de sonreír tan felizmente.
_ Dime Helga… ¿usarás nuevamente tu moño rosa? _ preguntó un tanto tímido con las mejillas más rojas para observarla más directamente _ es que me gusta cómo te queda _
_ ¡De eso no dudes! _ dijo sonriendo con entusiasmo.
Arnold no dijo nada, pero sonrió radiante y vivaz, y de un impulso jaló el brazo de Helga para darle un repentino beso en los labios, tomando por sorpresa a la chica, bueno… no solamente a ella…
FIN
¡Por fin! ¡No puedo creer que lo haya terminado! Tengo que decir que para mí esto es algo muy importante de mi vida, pues podría decir que esta es la primera vez que termino con un proyecto, aunque haya sido planeado de manera corta, lo he finalizado por fin.
Lamento la terrible demora que he tenido entre el capítulo 4 y 5, creo que se debe a una explicación por falta de inspiración. Y si bien he notado que ya no escribo como antes, mi redacción cambió drásticamente podría denotar y mi capacidad ya no es como la de antes, o quizás sea porque me sigo exigiendo más con respecto a la redacción literaria y por ello me cuesta más tiempo seguir escribiendo, con lo que mi avance es lento, tomando en cuenta las exigencias estudiantiles por parte de la Universidad.
Hablando de ello, puedo informarles, el fan fiction "Soy un tanque" continuará, pero justo en estos momentos son las peores fechas que se aproximan en la Universidad, les confirmo a todos el 18 de noviembre me liberaré completamente de las obligaciones universitarias. Por lo tanto no creo volver a escribir a partir de esa fecha.
También tengo que comentar que con el paso del tiempo que he escrito este fic se me han ocurrido dos ideas más para escribir, cosa que empieza a asustarme un poco debido a que lo más seguro es que no podré manejar los tiempos de escribirla, pero si les interesa les comentaré que en principio tengo ganas de escribir un fan fiction de género Supernatural/Gore y rate M (posiblemente no apto para menores de 21 años) centrado en Helga cumpliendo sus 18 años comienza a sufrir de graves tendencias antisociales y con ello a desarrollar conductas indebidas similares a trastornos de la personalidad y una fuerte intervención del psicoanálisis freudiano, y con ello a llevar a escenas escalofriantes, situaciones de mezcla sueño-realidad, desórdenes temporales, cortes de escenas repentinos, cortes de diálogos repentinos, escenas de contenido surrealista centrado en temas de género surrealista (principalmente inspirados en canciones de Pixies o mismo de Nirvana), escenas de sucesos paranormales, escenas de tipo lynchescas (a lo David Lynch), y otro tipo de sucesos que tomaría inspiración de animés que he visto con anterioridad similares a este género tales como Elfen Lied, Neon Genesis Evangelion y Serial Experiments Lain. Con todo ello planeo dejar un final completamente abierto y desconcertante.
La siguiente idea surgió luego de ver un par de fan arts en la página de Deviantart tratándose este fan fiction de género Friendship/Romance y rate M (posiblemente no apto para menores de 18 años) de la vida en la secundaria de Hilwood, ya en el último año de la preparatoria todos se preparan para el último año escolar y pensar en lo que cada uno hará de su vida en el futuro. Arnold está en San Lorenzo con sus padres y Helga sigue de novia con él desde los 10 años, sólo puede ir a verlo en las vacaciones de verano viajando hacia allá. Las cosas en el último año de la secundaria parecen haber cambiado mucho si se pone a comparar con los años de la primaria en el cuarto grado, el grupo de alumnos ya no es tan unido como antes, comienzan a crearse subgrupos pequeños, con ideas diferentes, insultándose unos a otros, y todos parecen haber olvidado lo unidos que eran en años atrás, a partir de la ausencia de Arnold todo cambió para mal.
Por lo tanto, si les parece interesante alguno de estos, agradeceré con sus reviews qué idea apoyan más, podría destacar que el fic de la primera idea sería mucho más corto que la segunda, y posiblemente la segunda parezca un tanto a Soy un tanque, pero es un mundo diferente, donde otra cosa se cuenta, otros problemas surgen en el medio.
Tengo que mencionar antes que nada que tengo una adicción con los rates M, no acostumbro a escribir historias para niños o para todo tipo de edades, soy bastante libre con respecto a mis maneras de expresarme, y por ello debo decir que este fan fiction de rate K+ me ha costado bastante escribirlo.
Y bueno hablando de este fic ¿qué les ha parecido? ¿Han llorado como yo quería?
Me dio mucho gusto compartir esto con ustedes, agradeceré plenamente los reviews que dejen, podré contestarles por medio de reply a sus casillas de mails, así que los miembros de la página intenten contestar con su sesión abierta así puedo contestarles yo. En cuanto a mis contactos del foro de Elfen Lied Rol saben que puedo contestarles en el chat box jeje.
Agradeceré a quienes comenten, ya sea en forma positiva o negativa, dejando sus críticas constructivas, no importa ¡comentarios nomás entren!
Ahora contestaré sus reviews.
Reviews:
Letifiesta: ¡gracias por comentar! ArnoldxHelga pareja insuperable xD
Alexa Montes: Rougeeeee queridaaaaa =D ¡gracias por venir a dejarme el review! Gracias por el apoyo, espero que te guste el resto del fic y llores como yo quiero jaja.
Tenzou: tooodos los episodios juntos jaja en uno sólo nada más, pasándolos al boleo. Lo del intelecto de Helga es notorio, pues ya ella desde chica siempre fue inteligente y está destinada a ser igual de exitosa que su hermana Olga, la única cosa es que Helga no le pone empeño a sus estudios en la escuela y por eso algunas ocasiones saca aplazos. Y la reacción de Arnold es de lo más común, pues Helga es de esas chicas que por días podés adorarla y en otros tenés ganas de desmembrarla como si fuera una muñeca de trapo, pero tratándose de "Arnold el positivo" es obvio que ignorará todo lo malo de ella y sólo mirará lo bueno de ella. Creo que el capítulo saca a destacar tanto lo bueno como lo malo de ella, que vamos a decirlo, no es cualquier cosa lo que ella hace, sea bueno o malo, creo que nadie de su edad sería capaz de cometer tales acciones, que sólo Helga hace. Pero bien lo dijiste, ella creció de una manera que "aprendió" así a tratar la manera de cuidarse sola, y esto me recuerda muchísimo al caso de Asuka Langley Soryuu de Neon Genesis Evangelion, tras el suicidio de su madre, terminó quedándose con su padre y su madrastra, pero la niña decía que debía cuidarse sola y por ello nunca llorar ni mostrar debilidades. Si bien son muy diferentes, pero crecieron de una manera muy similar. Y el final ese del capítulo anterior se debió a que debía buscar alguna parte para cortarlo jaja, y me pareció ideal ese, después de todo he avisado con anterioridad que Helga podría tener ideas retorcidas y querer suicidarse, y tener esa idea de Romeo y Julieta, de morir al lado de su amado. Muchas gracias por los elogios, y acá te dedico el último capítulo. ¡Que lo disfrutes!
Mari3304: jajajaja la verdad que tenía pensados varios finales alternativos, entre ellos o que se matara con él y otro en que Helga siguiera su vida y el espíritu de Arnold le acompañara siempre aunque Helga nunca se dio cuenta de este detalle. Después me acordé que esto es un rate K+ y no un T así que le puse este final que es más "fantasioso" por sí decir jaja, pero estoy conforme y quizás es un poco diferente a lo que suelo escribir comúnmente. Es difícil imaginar a una Helga sin Arnold, tratándose este de la caricatura que siempre conocimos por aquella chica soñadora que se enamora del rubio Cabeza de Balón. Si fuera una persona real creo que sería más posible imaginarla sin Arnold, esto lo digo porque en mi adolescencia pasé por una situación por un decir CASI igual a Helga. Podría decir que yo en mi adolescencia fui una Helga, que tenía a un Arnold como compañero de banco, a quien lo molestaba siempre para tener su atención, para que no supiera que a mí él me gustaba mucho, pero había momentos en que lo trataba muy mal y me sentía mal conmigo misma, en otras ocasiones lo molestaba más amistosamente y a pesar de todo ello él y yo nos teníamos mucha confianza entre los dos como buenos amigos (él en algunas ocasiones apoyaba su cabeza en mi hombro para recostarse).Incluso podría destacarte dos capítulos que fueron tal cual mi vida con él, uno es: "Huelga de Maestros" donde se ven a Arnold y Helga compartiendo un pupitre y se empujan entre ellos, podría decir que con este chico me peleaba así exactamente igual y el segundo es el de "Cena para Cuatro" una vez nos pilló el director de la escuela tirando huevos en la calle y tuvimos de castigo que regarle las plantas de su jardín del colegio, y en una de esas el muy picarón me terminó mojando el cuello y cuando lo vi enojada me sonríe y me guiñe el ojo y yo ¡aaaahh! ¡Una cosa de locos!. Pero tenía en medio a una "Lila", una chica dulce, femenina, popular, bonita, que gustaba de él, y a él también le gustaba, y en los momentos que él estaba con ella ¡me ponía loca! Y tal cual como Helga, con mis amigas era el típico "lo odio, lo amo, lo odio, lo amo…" y hasta podría decir que existía un Brainy, pero no era tan tarado, eso sí que yo, pero era un chico que estaba enamorado de mí y yo ni lo registraba, para mí no existía, aunque una vez me ayudó en un problema y le estuve completamente agradecida aunque no sucedió nada entre nosotros. Este "Arnold" terminó de novio con esta "Lila" y yo hacía hasta lo imposible para buscar la manera de arruinar la relación, de la manera más indirecta, hasta que me cambié de colegio y terminé conociendo a mi novio actual con quien salgo hace 6 años. ¿Te parece loco si te digo que años después me enteré por sus mejores amigos que este "Arnold" no le gustaba solamente esta "Lila" también le gustaba yo? A pesar de que esta "Lila" y yo éramos muy diferentes, le gustábamos a este "Arnold", aún así tengo que decir que no vuelvo a mirarlo con los mismos ojos, pero raras veces me encuentro con él por las calles ya que vive en mi barrio, y cada vez que me lo encuentro experimento esa sensación de nervios tan similar a la que tenía comúnmente cuando estaba enamorada de él. En parte creo que en Helga noto esa pequeña persona con los deseos que tuvo de que ese chico estuviera a su lado, creo que cuando hago relatos sobre ella termino juntándolo con Arnold por el deseo reprimido que alguna vez tuve al no poder haber quedado con este chico, aunque actualmente con mi novio soy mucho más feliz. Jaja bueno espero no haberte aburrido con mi historia, te agradezco mucho el comentario y el interés en mi historia, me alegra que te haya cautivado en el corazón y pues tanto como yo te conté anteriormente estás reviviendo una historia de tu vida. ¡Saludos desde Buenos Aires, Argentina!
Hikaruchiba: gracias por comentar =D ¡aquí el final!
Muchas gracias a todos por compartir este relato conmigo, dedicado a todos los que han dejado sus reviews. A la comunidad de Elfen Lied Rol en foroactivo que siempre me están brindando su apoyo y con quienes pasamos tan buenos momentos juntos como grandes amigos. A los fans de Hey Arnold, por supuesto, a ellos con más razón para dedicarles este relato de esta pareja tan particular. A la comunidad de Deviantart, a la cual la tengo algo distante debido a poco tiempo que me dedico a crear arte nuevo ¡volveré al dibujo! ¡lo prometo! Y finalmente a mi querido y único Sefirot Narlas, con quien llevo 6 años de novia y no me arrepiento para nada, y por nada lo perderé.
¡A todos ustedes gracias! ¡Nos veremos! See ya!
