Bleach es propiedad de Tite Kubo.

¡Gracias a Frany Fanny Tsuki por revisar el capítulo!

Narración desde el punto de vista de Ichigo y Rukia.

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Ella, hollow

Capítulo 7: Letargo violeta


Rukia no está bien.

Al menos eso es lo que dice su hermano. Se la ha pasado llamándome por teléfono para que vaya a verla, dice que está todo mal. Yo maniobro lo mejor posible el auto para seguir a una velocidad de rayo y no estrellarme con algo en el proceso.

―Diablos, Rukia. ―Me escucho vociferar a mí mismo contra ella. Prometió que estaría bien y no lo cumplió.

Ichigo, yo soy una shinigami…

Todavía recuerdo la seriedad con lo que me dijo eso. Pensé que solo era un juego de patio de colegio. Siempre jugábamos a que éramos segadores de almas, usábamos palos de escoba como espadas y creábamos nuestros propios hechizos, nos divertíamos explorando "casas embrujadas" para encontrar fantasmas enemigos y acabar con ellos. Ese tonto juego siguió a lo largo de varios años hasta que poco a poco fue desapareciendo. Sin embargo, una parte de mí siempre supo que Rukia de verdad lo creía, que ella era un shinigami.

A través de los kilómetros ella se encuentra en una clínica psiquiátrica y yo piso el acelerador a fondo para llegar y alcanzarla, para traerla de vuelta a la realidad, o hundirme en su locura. Me toma algunas horas regresar a la ciudad que me vio nacer. Ni siquiera me detengo en mi casa o para comprar algo de comer, conduzco directamente hacia el hospital psiquiátrico de la ciudad. Doy un par de pasos por el estacionamiento y luego caigo en la cuenta de que llevo la bata blanca de doctor, con furia me la quito, dejándola dentro del auto.

―Rukia Kuchiki, necesito verla.

―Nombre ―Me pide la enfermera.

―Ichigo Kurosaki.

La señora mira un rato la computadora y después asiente con la cabeza mientras yo me desespero rápidamente. Finalmente me da el cuarto y se ofrece para acompañarme. Ella camina lento y yo casi quiero darle una patada para que se mueva algo más rápido que una tortuga. Habitación 15. ¿Coincidencia? No lo creo. Es un número que siempre me ha acompañado toda mi vida.

―Estaré afuera, si necesita ayuda grite. Puede pasar.

La puerta se abrió frente a mis ojos y una luz cegadora atrapó mis ojos. Cuando me pude acostumbrar observé una silueta delgada dándome la espalda. Su cabello negro estaba tan largo como nunca antes. Estaba sentada sobre la cama, mirando hacia la pequeña ventana alta por donde entraba la luz abrazadora del sol. Nos separaron tantos años y tantos kilómetros que ahora me parece imposible que estemos en la misma habitación. Rukia está ahí, a un par de pasos. Pero no me ve, no voltea.

―Ya me tomé la medicación ―arguyó con voz enfadada.

―Rukia ―exclamé.

Sus pequeños hombros se levantaron un poco y enderezó la espalda, giró su cabeza un poco, lo suficiente para verme de reojo y se mostró sorprendida. Su tez seguía blanquecina y en sus ojos aun brillaba el violeta. Lucía entre confundida sobre mi presencia, como preguntándose si realmente yo estaba ahí. Ella regresó su mirada al frente y entonces supe que esto no sería fácil. Decidí acercarme, poniéndome a un lado de ella, de pie. Observé su rostro de joven adulta, parecía firme y segura. No movió su cabeza pero sus ojos me miraron.

―Ichigo… no estoy demente, ¿de acuerdo? Así que deja de verme así ―Se cruzó de brazos, frunciendo el ceño. Aquello hizo que me sorprendiera. No me esperaba esta Rukia tan segura de sí misma. Debo confesarlo, una parte de mí esperaba verla asustada y perdida, y que aquello me permitiera convertirme en algo dependiente para ella. Cuando niños yo siempre fui dependiente de Rukia, esperaba que esta vez fuese al revés. No lo fue.

―Pensé… ―dije nervioso, rascándome la nuca ―que estabas muy mal.

Ella puso los ojos en blanco.

―Estoy perfectamente. Sé diferenciar la realidad de la ficción. No soy una idiota, aunque mi familia lo crea.

Me dejé caer sobre la cama, sentándome junto a ella. Dejé escapar un suspiro de alivio. Hasta ahora la Rukia de siempre yacía a mi lado. Sonreí levemente.

―Es que sí eres una idiota.

Rukia pareció sonreír igual que yo, luego me impactó un puñetazo en el hombro. ¡Había olvidado lo fuertes que son sus puños! Me sobé discretamente, aguantándome el dolor.

―¿Tu familia está bien? ―preguntó con seriedad, volviendo a mirar por la ventana.

Ella no sabe que mi hermana Yuzu llevaba años en coma cerebral. Ni siquiera pude decirlo en voz alta. Me afecta demasiado.

―Sí, están bien.

―¿Estás seguro? ―Elevó una ceja y me observó. Su mirada fija me cohibió un poco y me encogí de hombros.

Solo asentí.

―Bien, ya estoy aquí ―dije ―, ¿para qué querías verme?

―¿Verte? ―exclama extrañada de lo que dije.

―Sí, Byakuya me dijo que querías verme. Me habló muchas veces.

Ella niega levemente.

―Lo siento, yo jamás te molestaría con estas tonterías. Creo que fue obra de mi hermano.

Me quedo sin poder decir una palabra, ahora también estoy confundido. De modo que Rukia no pedía verme.

―¿Por qué estás aquí? ―Le pregunto, quiero ir al grano, a lo importante. No me gusta perder el tiempo ―Me prometiste que no te meterías en problemas, ¿lo olvidaste?

―Eso fue hace muchos años ―Puso los ojos en blanco.

―Para mí fue una promesa de verdad. Yo siempre te tomé en serio.

Ella me mira unos segundos y luego se levanta, caminando hacia la ventanilla pequeña. Estira la mano para tocarme con sus dedos, como si de ese modo pudiese ver lo que pasa afuera.

―¿Puedo pasar a verte mañana? ―pregunto un tanto incómodo, pues no quiero parecer insistente, ya no quiero ser ese bicho ciego que va tras la luz sin importarle que muera. No quiero ser yo el dependiente.

―Como quieras ―Rukia se regresa hacia mí, me toma la mejilla con su mano helada y me ve como una persona normal, como si fuera la dueña de toda la cordura del mundo ―Pero no tienes qué hacerlo. En serio estoy bien, esto es solo… pasajero ―Eleva una comisura de sus pequeños labios ―. Hubo una pelea entre mi mamá y mi padrastro. Ella solo me usa de excusa para acercarse a él.

No me creo nada de lo que me dice. Si está en un hospital psiquiátrico es por algo.

―¿Entonces Byakuya me mal informó?

―Ichigo, mi hermano se preocupa hasta porque una mosca pasa alrededor de mí ―Se ríe ligeramente mientras despega sus dedos de mi cara; alejándose ―. Ve a casa. Haz tus cosas de doctor, yo estoy bien. Soy Rukia Kuchiki, ¿lo olvidaste?

Mis ojos preocupados no se despegan de ella. Eres una pequeña mentirosa, una preciosa mentirosa con tu cabello largo y tu vestido blanco. Me levanto y en el proceso tomo su rostro entre mis manos y le doy un beso apretado en la frente, hasta la fecha no sé por qué hice eso, pero así me despedí de ella ese día.

―Vendré a verte pronto ―Le prometo al tiempo en que salgo de la habitación. La enfermera me acompaña fuera del hospital y de pronto ya estoy dentro del auto. Dejo escapar un suspiro, liberando toda mi tensión. Todavía no sé si verla fue real o no, me es difícil creer que vi a Rukia después de tantos años, a mi mejor amiga, mi capitana Kuchiki, pienso mientras sonrío. Decidí no preguntarle nada acerca de nuestro juego de los shinigamis, quiero recordarla así, bien plantada en la realidad.


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¿Debería creer en algo, Fade?

¡Sí, sí, ya sé que te molestó que hablara con él pero…! Era Ichigo. Era mi amigo. Tanto tiempo sin verlo. Incluso su rostro se veía difuso en mis memorias violetas. Ichigo, Ichigo, Ichigo, Ichigo vino a verme. Mi amigo, mi amigo, mi amigo.

Fade deberías estar feliz por mí porque vino a verme alguien a quien en verdad le importo.

"¡PERO YO SOY TU ÚNICA AMIGA, IDIOTA!".

―¿Por qué lloras, cariño? Tus gritos resuenan por los pasillos ―La amable enfermera aparece con otra inyección

―Es que no sé si mi amigo regresará ―confieso dócilmente. Ella me sienta en la cama y prepara mi brazo.

―Seguro que regresará, seguro que lo hará. Ahora sé buena y no te muevas ―Siento un pinchazo y cierro los ojos con fuerza ―. Ya está, con esto te sentirás mejor. Ve a tomar tu siesta de la tarde, Rukia.

Me encuentro sola en mi cuarto. La enfermera se ha ido y ahora Fade está enfadada. No quiero que esté enojada conmigo. ¿Con quién hablaré ahora? No puedo y no quiero estar sola nunca más. Fade por eso te he creado, porque te necesito. Necesito que me hables.

¡Fade!


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Decido entrar al centro comercial para comprarme algo de comer. Ni siquiera veo por los aparadores, solo quiero llegar a mi restaurant favorito, pedir mi comida y salir de ahí lo más pronto posible, no me gustan los lugares con mucha gente. De regreso me llama la atención la portada de un libro que está en un estante. Es una pequeña librería. Me detengo en seco, mirando el dibujo. Tomo el libro, tiene una chica enfundada en un kimono negro sujetando una espada, sus pies estaban sobre un poste y ella va en cuclillas mirando con el ceño fruncido algún punto. El título, Bleach. La autora, Rukia Kuchiki.

Abro grandes los ojos.

―¡Oye, cómpralo o no lo toques! ―Una viejita llegó para regañarme. En seguida

―¿Rukia Kuchiki? ―digo anonadado.

―Sí, es la tan famosa saga Bleach. Ese es el primer libro, The strawberry and the death. ¿Quieres comprar la saga entera? Dicen que su autora está loca.

En la última página del libro venía una pequeña foto del rostro de Rukia en conjunto con un agradecimiento. Realmente era Rukia.

―¡Me llevo toda la saga!

El caprichito no me salió nada barato pero obtuve todo lo que pedí. Dentro del auto, comiendo desordenadamente, miré todos los libros y sus vistosas portadas con nombres en inglés. En todos Rukia adjuntaba una nota de agradecimiento. La primera palabra de la saga es Shinigami.

Nuestro juego… no, SU juego. ¿Su juego está vertido en estos libros?

Me espera una gran noche de desvelo.

Rukia, ¿qué está pasando? De repente soy dependiente de ella sin darme cuenta. Se mete debajo de mi piel para no volver a salir. Nunca más, mi violeta.


Si has llegado hasta aquí ¡gracias por leer! Cuéntame qué te pareció el capítulo.

Muchas gracias por sus bellos reviews:

Ghost iv: Hola, finalmente está llegando al punto de inicio, lamento la tardanza. ¡Gracias por leer!

Alexa sm: ¡Hola! Gracias por leer. El hollow es un tema importante que se relaciona mucho con Rukia, ya verás por qué. Cuídate mucho.

Franny Fanny Tsuki: ¡Hola, Fran! Siempre es un gusto leer tus kilométricos reviews :) Como es largo lo contestaré por MP. ¡Gracias por los ánimos!

VizoredLisa: ¡Hey Lis! Me encanta tu nick. Gracias por dejar comentario bonita. No te preocupes por lo del testamento, jaja, suele suceder. Qué bueno saber que te gustó el capítulo. Sobre lo que me comentas, sigh, Rukia es muy independiente de Ichigo, caso contrario de Ichigo a Rukia; que él es dependiente. Gracias por tus palabras. ¡Abrazo vizard para ti también!

Shiny26: Hola, gracias a ti por leer. Espero que el capítulo haya resultado de tu agrado, cuídate. Gracias por el review.

Mariana: ¡Hola! Gracias por leer. Sí, la parte de los correos electrónicos fue algo tensa, me gustó escribirla. Gracias por comentar.

Guest: Hey, hola. Gracias por tus palabras. Qué bueno que te gustó la parte de los correos. Cuídate mucho. Y déjame tu nombre la prox vez ;)

Any-chan15: ¡Holi, An! Muchas gracias por comentar. Me alegra que te guste el progreso del fic, yo quisiera hacerlo más ágil pero por alguna razón no puedo, siento que voy lento. Por otro lado, sí, Rukia siempre como que vive en su propio mundo y no se da cuenta de lo que pasa con Ichigo. Sí, pobre Yuzu. Ah, sobre el comentario del grupo ichiruki, tal vez fue Fran, jaja, hace referencia a una teoría que tiene ella :) Espero que te haya gustado el capítulo. ¡Ciao!

RukiaWhiteMoon14: ¡Hi, Rukia! Gracias por dejarme un review y por tus palabras hacia el fic, qué bueno que te guste. Lamento la tardanza, cosas de la vida y de los estudios, jaja. ¡Bye!

Fer: ¡Hola, Fer linda! Muchas gracias por leer y comentar los capítulos, tus reviews bellos. Espero que te guste este capítulo :) La madre de Rukia es un tanto difícil. Cuídate mucho bastante.

Inverse L. Reena: ¡Holaaa! Muchas gracias por dejarme un review bonito. Ojalá que para cuando llegues a este capítulo aún te siga gustando el fic. Ciao.

¡Adelantos! Próximo capítulo...

Capítulo 8: Destello naranja

Hoy Fade me golpeó muy feo.


Nos leemos luego, si tú quieres.