Lin se arreglaba para su presentación en Darkness, vestía un provocativo disfras de colegiala falda extremadamente corta y top con amarre enfrente, ya se había terminado de maquillar, faltaba un par de minutos para que la presentaran, un mes llevaba bailando todas las noches en ése club con el seudónimo de "Asterlin" ya había aprendido muchas cosas del pole dance, ahora ya podía hacer acrobacias en el tubo, aunque claro aún no era una experta.
El tipo de siempre la presentó por el micrófono y ella fue recibida por los aplausos de los espectadores en gran mayoría hombres, como todas las noche fingió una sonrisa durante el show, bailó y subió al tubo haciendo acrobacias sencillas pero entretenidas, el público miraba detenidamente y entre ellos el peliplata, todas las noches iba a verla, no se perdía ninguno de sus shows, no lograba explicarse porqué despertaba en él aquél sentimiento de poseerla, la observaba y la desnudaba con la mirada, recordar aquellos fogosos gemidos que le causaba tenerlo dentro de ella le hacían despertar sus instintos salvajes de hacerla suya, él se daba cuenta de cómo la miraban otros hombres en el club, éso lo enfadaba, porque así como él la deseaba en aquellos momentos era seguro de que esos hombres también lo hacían, pero ella solo le pertenecía a él, ésos tipos no tenían porque mirarla ni desnudarla con la mirada porque éso era lo que hacían, Sesshomaru lo notaba perfectamente, pero él era el único hombre que había visto su cuerpo desnudo, el único y primero que la había hecho mujer, y él era su dueño.
Últimamente ya no se sentía a gusto viendola bailar, pues notaba cómo a otros hombres se les caía la baba al verla con tan poca ropa y bailar de aquella manera tan sensual.
Al terminar el show Lin volvió a su camerino, cuando entró lo primero que vio fue un arreglo de rosas rojas sobre el tocador, estaban acomodadas de manera que formaban un corazón, las rosas se veían frescas y hermosas, Lin se acercó al arreglo e inmediatamente despegó la tarjeta.
— " No me canso de verte... Anónimo." — leyó, entonces sintió una mirada sobre ella, pensó saber de quién se trataba, volteó lentamente pero para su sorpresa la persona que estaba recargada de lado sobre el muro de la puerta no era Sesshomaru sino un hombre que no dejaba de mirarle el cuerpo.
— ¿Quién es usted? ¿ Qué necesita? — Preguntó algo asustada, pues el tipo no se veía nada confiable.
— Hola, Soy Max.
— No puede estar aquí, ¿qué quiere?
— Tranquila hermosa, no te voy a hacer nada. — Entró al camerino y cerró la puerta con seguro, la respiración de Lin comenzó a agitarse por el miedo. — Nada que no te guste. — se acercó a ella.
— ¡Alejese o gritaré! — intentó amenazarlo.
— Nadie escuchará, todos están ocupados con el show de afuera. — Lin retrocedió. — serás mía muñeca.
— ¡Nunca! — Estaba a punto de llorar, ella pertenecía a Sesshomaru y ése hombre no era su dueño, Sesshomaru se molestaría con ella si aquel tipo la tocaba, pues había dicho que ella le pertenecía en cuerpo y alma.
Max le arrebató el antifaz del rostro.
— Te ves mas hermosa sin él — dijo al ver porfin el rostro que se escondía detrás del antifaz, con una mano la sujetó violentamente de la cintura y con la otra la nuca para obligarla a besarlo, ella lo empujaba con ambas manos pero no lograba nada, el tipo comenzó a pasar sus manos por los muslos de Lin acto que a ella le pareció repugnante y comenzó a golpearlo con los puños cerrados en el pecho, Max se molestó, la jaló fuertemente del brazo y tiró al sofá, ella rebotó al caer sentada, las lágrimas ya habían comenzado a salir de sus ojos, no podía ser posible que volvería a ser abusada sexualmente, no otra vez, no quería volver a pasar lo mismo, Max comenzó a quitarse la camisa.
El picaporte de la puerta comenzó a moverse, alguien trataba de entrar y ese alguien era Sesshomaru.
— ¿Lin? — Preguntó al darse cuenta de que la puerta estaba cerrada con seguro. — Lin abre la maldita puerta. — Se enfadó pues pensó que ella lo había hecho para no recibirlo.
Lin al escuchar que alguien intentaba entrar supo que ése sí era Sesshomaru, rápido se levantó del sillón para abrir la puerta.
— Sessh.. — No terminó de gritar su nombre, ni siquiera pudo dar dos pasos al levantarse del sillón pues Max la jaloneo del brazo y le plantó una bofetada haciendo de callera de nuevo en el sofá con la mejilla roja del ardor empapada en llanto.
— Antes de que logre entrar habremos terminado con ésto. — su voz era ronca.
Sesshomaru escuchó perfectamente bien que Lin intentó gritar su nombre, entonces agudizó su oído para poder escuchar lo que pasaba en el interior de la habitación por lo que pudo escuchar lo que el tipo había dicho, el picaporte comenzó a moverse de manera violenta tratando de abrir la puerta.
— ¡Lin! — Gritó más fuerte, el coraje lo estaba inundando, alguien quería lo que le pertenecía, ella le pertenecía, le importó una mierda todo y de un solo golpe abrió la maldita puerta, lo que vio hizo que sus ojos se tornaran completamente rojos por la furia que le recorría todo su cuerpo, un sujeto tenía debajo de él a una indefensa Lin que intentaba quitarselo de encima, Sesshomaru podía oler las lágrimas que ella derramada, el sujeto intentaba acomodarse aun con el pantalón puesto pero sin camisa entre las piernas de la chica, Sesshomaru no lo pensó ni un segundo.
Lin estaba totalmente llena de horror luchando por mantener cerrada las piernas con aquél hombre encima suyo, de pronto Max fue brutalmente alejado de ella, fue como si una oleada de fuerte viento lo empujara contra la pared rompiendo un pequeño buró que se encontraba junto a la pared, ella entre lágrimas pudo ver una silueta imponente, era Sesshomaru no había duda, era él, ella se levantó inmediatamente del sofa y corrió a abrazarlo, él no se opuso, ella lloraba en su pecho, él puso una mano en su espalda, Lin se sintió protegida, Max a duras penas se levantó para hacerle frente a su oponente, Sesshomaru hizo a un lado a Lin colocandola detrás de él, ella veía aterrorizada cómo el sujeto se dirigía a ellos, pero de repente se detuvo en seco y retrocedió con una mirada que representaba miedo, Max no pudo con la mirada asesina llena de rabia que Sesshomaru le dirigía, además de que su globos oculares aún estaban rojos, el tipo se intimido atemorizado al ver sus ojos, éso no era de una persona normal, Lin no comprendía el porqué de su reacción, miró a Sesshomaru a la cara y entonces se percató de ello, de sus ojos, ya los había visto antes, pero no sabía que también tomaban ese color al estar molesto. Max salió corriendo del camerino con el torso descubierto dejando su camisa en el suelo.
Sesshomaru se giró para ver a Lin, ella lo abrazó de nuevo sin pensarlo trando de tranquilizarse, ya todo había pasado, Sesshomaru llegó a tiempo para evitar que el sujeto llamado Max abusara de ella. El peliplata la alejó de él y con su mano examinó su rostro, su mejilla aún estaba algo roja, sus ojos de mirada inocente aún estaban algo llorosos.
— Lin. . . — la cuestionó con la mirada.
— Estoy bien. — Contestó la pregunta que no le hizo con palabras, entonces se dio cuenta de que por primera vez él la había llamado por su nombre.
Sesshomaru la examinó con la vista de pies a cabeza, se sintió aliviado al ver que el tipo no había logrado nada, los ojos del mayor ya no estaban al rojo vivo, pero al ver el arreglo de flores sobre el tocador su mirada lo decía todo, el arreglo lo había molestado.
— Lo tiraré. — Dijo para que no se molestara más.
— Es la tercera vez. — Le recordó, no le gustaba nada ver cómo los hombres del club la pretendían.
— Sí, pero no sé de quién sean, Dayana sólo las trae al camerino y no me dice de quién son.
— ¿Qué estás esperando? — desvío su mirada a las flores.
Lin entendió a qué se refería, tomó el arreglo y lo depositó en la basura.
— Listo. — habló sin mirarlo.
— Lin — ella levantó la mirada para verlo a los ojos. — Acercarte.
Ella lo hizo, pero no del todo, Sesshomaru con un brazo la tomó de la cintura descubierta y la pegó a su cuerpo.
— Eres mía. — Lin asintió con la cabeza gacha, con la mano él le levantó el rostro de la quijada. — Dilo.
— Soy tuya.
Los labios del mayor se apoderaron de los de ella, Lin respondió, sintió como la mano de Sesshomaru bajaba recorriendo su muslo derecho y se metía bajo la pequeña falda de colegiala del disfraz que aún no se quitaba, sus manos eran suaves y cálidas, en cambio las de Max fueron asperas y repugnantes, con la otra mano desató el amarre ya maltratado delantero de su top con pequeñas mangas, al terminar, con las dos manos él lo deslizó por sus hombros y brazos dejandola solo en bra, sus manos se posaron sobre la cintura femenina y bajaron hasta la cadera para bajar pacientemente la falda y con ella las bragas, la temperatura de la chica se elevaba cada vez más, ella comenzó a desabotonar la camisa del mayor para después retirarla de su cuerpo y posar sus manos sobre los firmes pectorales, él la atrajo más hacia su cuerpo, ejerciendo la presión suficiente para que ella sintiera aquel bulto duro y grande de Sesshomaru un poco más arriba de su vientre, sus respiraciones ya estaban agitadas, él se deshizo de la ropa que aún llevaba puesta y del bra que sostenía los senos de la chica, entonces la tomó firmemente del trasero para levantarla, ella abrió las piernas y con ellas abrazó la cadera masculina, Sesshomaru fue directo a su cuello para saborearlo, ella echó su cabeza para atrás y Sesshomaru aprovechó el espacio con mayor libertad, después bajo hasta sus senos para jugar los pezones con su lengua, succionarlos y deleitarse con su sabor embriagante, ella arqueó la espalda por el placer que le ocasionaba la lengua de Sesshomaru, él podía sentir en su abdomen el calor de la intimidad de la chica haciendo que su excitación creciera, su hombría pedía a gritos ser atendida y él ya no podía estar más tiempo fuera de ella, se sentó en el sillón con Lin sobre él y la acomodó para introducirse en ella, él seguía siendo demasiado grande éso nunca cambiaría, pero con cada estocada Lin se acostumbraba a tenerlo dentro, el vaivén comenzó a darse y cada vez aumentaba la velocidad, la habitación comenzó a llenarse con los dulces gemidos de la chica que Sesshomaru disfrutaba escuchar.
— Sessh... shomaru. — Decía su nombre entre gemidos de placer, esta vez era ella quien se movía y Sesshomaru con las manos en su cadera la guiaba, las estocadas eran intensas, Lin hacía todo lo que podía para seguir en movimiento pero después de un rato fue tanto el placer que sentía que sus piernas estaban quedando inmóviles.
— Ya no... puedo. — Dijo con dificultad.
Cada vez bajaba la velocidad del vaiven, entonces Sesshomaru comenzó a moverla con sus manos sujetandola de la cadera, no se esforzaba pues el peso de Lin no era nada para él, después cambió de posición y ahora era Lin la que estaba abajo y él quien se movía entrando y saliendo de su interior, los orgamos no pararon hasta que ambos llegaron al clímax, él como siempre no se preocupaba por terminar dentro de ella, a Lin siempre se le había hecho muy extraño que nunca había terminado embarazada, aveces creía que alguien de los dos era estéril. Ambos terminaron cansados y satisfechos.
Lin quedó dormida en el sofá y Sesshomaru de nuevo se puso los pantalones, al recoger el disfraz del suelo se dio cuenta de que era la primera vez que no había roto las prendas, miró a Lin dormida, si tan solo hubiera llegado tarde al camerino aquel sujeto hubiera cumplido su cometido y entonces Sesshomaru no hubiese dudado en aniquilarlo.
El peliplata le puso su camisa blanca a Lin y la cargó para volver a la mansión, durante el trayecto en el auto no hacía nada mas que pensar en lo que sintió cuando vio a Lin tan indefensa en las manos de ése hombre, cuando escuchó que ella gritó su nombre para pedir ayuda, cuando ella lo abrazó temerosa esperando estar protegida en sus brazos y recordar aquella necesidad que sintió de protegerla, de no dejar que nada ni nadie la lastimara, además no le caía nada bien que le mandaran detalles al camerino, tan sólo en pensarlo se molestaba, ¿Qué le estaba pasando?, seguramente no eran más que tonterías, necesitaba creer que ése era el motivo, sólo tonterías
Llegaron a la mansión, el auto se detuvo, él bajo del auto y se dirigió a la puerta del copiloto, la abrió y sacó a Lin en sus brazos, cerró la puerta y entró a la mansión, llegó a la habitación y se adentró, sutilmente dejó a Lin en la cama, si que la había dejado cansada pues durante todo el viaje no se despertó en ningún momento, él también se acostó y quedó dormido en un par de minutos.
A las 4 de la madrugada Lin comenzó a moverse dormida, estaba teniendo una pesadilla, Sesshomaru se despertó por sus movimientos, de pronto Lin abrió los ojos y se sentó de golpe en la cama con la respiración agitada.
— ¡Lin!
— En Darkness... — no terminó de pronunciar pues su respiración no se lo permitía pero Sesshomaru sabía perfectamente que su pesadilla había sido por lo sucedido esa noche.
— Lin escuchame — la tomó de la mejilla. — No volverás a ese Lugar.
Por un momento ella pensó que no había escuchado bien, pero lo que Sesshomaru acababa de decir era verdad, ella lo miró confundida en la oscuridad pero él podía ver bien la expresión en su cara.
— No volverás. — Aseguró.
Lin se quedó tranquila y ambos volvieron a acostarse en la cama, esta vez ella sobre el pecho descubierto de Sesshomaru y él puso una mano sobre su espalda para reconfortarla, ella durmió tranquilamente sabiendo que ésa había sido su última noche en "Darkness".
