Tarán! Después de un mes ya estoy aqui, actualizando en el día del cumpleaños de Jacob o: Aunque en realidad eso es un regalo para mi hermosa y pequeña duende hiperactiva enana del mal porque el día de ayer fue su cumpleaños y lleva tiempo diciendome que debo actualizar o sino me mordera dejandome como Jasper :s En fin...

Se que muchas estaban esperando este día, este capitulo y todo lo demás pero es obvio que las personas nos bloqueamos por completo ._. Y yo aun mas con esta historia porque tengo presión de alguna manera.

Weno weno... sin mas que decir... aqui esta el cap! c:


¿Estar qué?

Los siguientes seis días Edward no salió de la pequeña cabaña, cada vez que yo lo hacia él se ofrecía a acompañarme, trataba de decirle que no sutilmente pero nunca hacia caso y bueno, no podía no acompañarme.

Por mi parte yo no dejaba de darle vueltas al asunto de Jasper y todo lo que me había dicho… aun no lo superaba, pero trataba de vitarlo por más que podía.

Había decidido "ignorar" a Edward, era por eso que Jasper, Jacob y mi madre eran mis pensamientos ahora… aunque debía aceptar que Edward no me hacía las cosas fáciles.

Normalmente Jasper estaba afuera de nuestra cabaña, en la playa… y en la piscina mas cerca de nosotros, por lo cual, cuando yo decidía salir (que era cuando Edward también venia) nos íbamos a la piscina mas alejada del muelle. Con eso yo creía que me había librado de él, pero me di cuenta de que no fue así por que en una segunda salida él ya estaba rondando por allí…

¡Que inoportuno era este hombre!

¿No tenia mejores cosas que hacer? Según dijo Aro, él había venido a trabajar, además de ser un loquero para mi, tenia trabajo como arquitecto… ¡Lose, es completamente patético! ¿Qué era lo que tenia que ver una cosa con la otra? Es como pedir leche con picante al mismo tiempo.

Comenzaba a creer que de verdad era una especie de agente disfrazado para poder seguir las órdenes de mi madre.

Mi madre, no sabia de ella desde hace casi dos semanas y me sentía terrible conmigo misma, pero mi orgullo es grande, y no le hablaría por lo que me había hecho. También tenía la necesidad de hablar con mis amigas, pero cada vez que tomaba el teléfono en mis manos me arrepentía.

¿Quién me aseguraba de que ellas no eran parte de esto? Antes de que yo comenzara este proyecto ellas habían estado molestando con ese tema. ¿Qué era lo que querían? ¿Alguna superación personal de mi parte? Si era así, tendrán que esperar muy sentaditas y cómodas porque eso nunca pasaría.

Y luego el chico moreno cuyo nombre es correspondido a Jacob Black. Igual que Jasper el también estaba rondando por allí, no tan cerca como Jasper… pero allí estaba. Nada de esto pasaba antes… ¿y ahora porque? ¿Normalmente por este asunto pasaba la familia Cullen todos los días? ¿De eso se trata? Si es así… yo ya no juego. Total, no tendría significado alguno. Mi jugada ya estaba perdida.

La última vez que había visto a Jacob fue en un puesto de batidos. Yo estaba intentando tomar el sol; si, intentando, por que el muy inquietante Edward no dejaba de removerse a mi lado. Comenzó una platica… irresistible, pero yo trataba de contestarlas preguntas con monosílabas. Al final, entendió que debía retirarse ya. No sin antes dar un comentario de doble sentido.

Y dejando atrás todo ese asunto… estaba Edward. Bah! Y yo que había decidió ignorarlo. ¿A quien engaño? Es difícil.

Me había dado cuenta de que mi relación con él era muy extraña, dejando a un lado el hecho de que nos "odiábamos". Unos días estábamos bien, como amigos sin problemas, y otros no nos podíamos ni ver. Era extraño, pero cuando nos encontrábamos en uno de los días buenos (que era cuando nos comportábamos como amigos) me sentía bien, sin temor a expresarme, al menos dentro de los límites. Aunque era inevitable que algo malo pasara ni que surgiera alguna pequeña discusión.

Termine confundida con eso ¿Cómo debía reaccionar yo? Temía cometer errores, ¿y quien no? Debía saber de que humor estaba él ese día. A pesar de que yo soy una mujer demasiado observadora, nunca podía estar verdaderamente segura como reaccionaria al siguiente minuto.

La mitad de los socios de Aro ya había terminado con Jasper sus proyectos, era nuestro turno. El día de hoy nos encontraríamos en el restaurant para poder hablar de… En verdad no sabia de que, le pregunte a Edward y me dijo que tampoco tenia idea. Los dos esperábamos que Jasper tuviera alguna idea. ¿Para que se necesita un arquitecto cuando tu compañía se encarga de videojuegos e instrumentos musicales? ¿Acaso el inventaría una especie de estante para los teclados…? ¿O que rayos? ¿Qué tipo de arquitecto era él? ¿Solo eso? ¿Arquitecto y ya?

El día era demasiado soleado y hermoso, y desperdiciarlo tirada en la cama no era una muy buena idea; a quien engaño, ni siquiera se acercaba a ser una buena idea. Por lo cual había decidido preparar una maleta para ir a la piscina y pasar un tiempo allí.

No tenia por que estar nerviosa al ver a Jasper, había decidido que lo trataría como a un socio mas, como a otra persona que hablaba con Edward solo por negocios y que me olvidaría de lo agradable que era. Tal vez era inevitable… tal vez no… pero mi esfuerzo creo que valdrá la pena ¿no? Algunas veces lo valía…

-¿Vamos a salir? –pegue un salto y la bolsa cayo esparciendo todo su contenido. Edward venia entrando a la habitación con un jugo de naranja en su mano, me miro interrogante y después a la pequeña bolsa en el piso. Lo mire molesta a lo que el respondió con una sonrisa que mostraba sus dientes. Me apresure a levantarla.

Eso preguntaba últimamente cada vez que me veía mas arreglada de lo normal o cuando mi bañador estaba a la vista. Al principio me tomo por sorpresa, pero después de la tercera vez me acostumbre y hacia una maleta para él también. Esta mañana que desperté no estaba, por eso fue que no creí que me acompañaría el día de hoy y había decidido tomarse un tiempo para él. Pero claro… estaba equivocada.

-Planeo ir a nadar un rato –conteste una ves que ya había puesto todo en su lugar- ¿vienes? –me miro como si hubiera preguntado algo bastante obvio.

Se acerco a mi, tomo mi mano y dejo el vaso de jugo en ella para después ir a el pequeño closet que se nos habían asignado, saco tan solo una camiseta blanca, su bañador y fue directo al baño.

Mientras esperaba a que saliera bebí del vaso, no me había dado cuenta de que tenía mucha sed hasta que lo deje vacio…

-Ese era mi jugo de naranja hecho especialmente para mi –Edward me miraba con los ojos entrecerrados, pero al ver como una sonrisa se asomo en sus labios me relaje.

-¿Ups? –exclame sin evitar sonreír, él rio y se volvió a acercar a mi negando con la cabeza.

-Para la próxima pides el tuyo –dijo aun sonriendo, tomo otra toalla, el bolso ya preparado y salió de la cabaña.

Si, lose, es extraño, pero algo parecido estaba pasando últimamente, aunque me tomaba por sorpresa su actitud me agradaba… sabia que me estaba elevando al pensar cosas diferentes… estaba casi hasta la cima… y después de poco tiempo caería de golpe, el dolor seria feo, muy fuerte, y unos meses no bastarían para que al menos dejara de doler. Pero era una chica y las chicas soñamos ¿no? Algunos sueños no pueden llegar a ser realidad.

-Deberías tener un poco de compasión por mi, no eh probado nada desde que desperté –ahora los dos nos encontrábamos de camino hacia una de las albercas con las gafas de sol. Ya sabía igual donde estuviéramos, alguno de los dos chicos cuyos nombre comienzan con la letras J estarían allí.

-Ah! ¡Ahora debo tener compasión por ti! –Exclamo con un tono de diversión- bien, la próxima vez que me levante antes que tú comprare otro jugo también, aunque últimamente haz dormido bastante –hablo vacilante.

-¿enserio? –fruncí el ceño. Eso era raro, normalmente dormía poco, tenia horas precisas para despertar y dormir y eran demasiado cortas.

-Si, ayer tan pronto llegamos te lanzaste a la cama, eran las ocho de la noche, y cuando yo me fui las nueve de la mañana –se encogió de hombros.

-Que raro… suelo dormir poco.

Después de eso no volvimos hablar sobre el tema, me parecía raro… pues desde pequeña tenia problemas para dormir… pero con unos días no habría nada malo. Tal vez era por el cambio de clima.

Ya habíamos dejado la bolsa y las toallas encima de unas sillas que estaban bajo una gran sombrilla azul, ahora nos encontrábamos en el agua un poco apartados de los demás. Había demasiados niños, salpicaban por cualquier cosa, y llegaba a ser un poco molesto.

-¿Qué es lo que planeas hacer cuando lleguemos a casa? –Edward estaba sentado en una pequeña barda debajo del agua y yo ahora solo tenia los pies dentro de ella ya que estaba sentada en el borde.

-Limpiar –dije simplemente recordando como habíamos dejado la casa cuando emprendimos el viaje. Él frunció levemente el ceño, pero cuando lo recordaron sus mejillas se colorearon un poco.

-Lo siento por eso –me encogí de hombros. ¿Edward Cullen sonrojándose?

-Entiendo, suele pasar ¿no? Arranques de ira- dije como si nada.

En el fondo sabia que eso no era normal, y el motivo por el que lo había ocasionado… entonces el bastardo de Jacob Black vino a mi mente… ¿porque se molestaba tanto en estropear aun mas mi vida? Yo, por mi parte no le había hecho nada, su problema era con Carlisle y sus hijos, no conmigo.

Él no dijo nada mas, le eche una mirada, estaba pensativo, con la mirada hacia la nada. Lo deje y me dedique a mirar a nuestro alrededor donde había mucho movimiento como siempre.

-¿Qué fue lo que paso exactamente esa noche? –su pregunta me tomo por sorpresa. ¿En que diablos estaba pensando?

Había temido esta platica desde hace tres semanas… y en el momento mas relajado el lo preguntaba así sin mas ¿Qué se supone que era lo que debía decirle? ¿Tenia acaso que detallarle las cosas? En verdad no quería hablar de eso… ¿Cómo podía evitarlo?

-Destrozaste la casa –le recordé intentando dar por terminada esta absurda platica. De verdad no quería hablar de eso.

-Después te grite y comenzamos una pelea… -lo mire de nuevo, seguía con su mirada perdida. Quería saber que era lo que estaba pensando ahora mismo. ¿No estaba ebrio ese día?

-Si… -susurre asintiendo. Mis pies se movían adelante y hacia atrás dentro del agua provocando pequeña olas que se rompían en su pecho.

-¿Y como fue que la terminamos? –su mirada se poso en la mía de repente.

En ella se podía ver intensidad, curiosidad y… la otra no la supe identificar.

No planeaba decirle que la habíamos terminado con sexo, eso no seria muy… conveniente… al menos no para mi y se suponía que para eso él estaba ebrio y no debía recordar nada de lo que había pasado esa noche. "claro Bella, no lo va a recordar cuando despertó completamente desnudo y una cama toda desordenada" esa vocecilla de la razón se escucho dentro de mi cabeza. Tenía razón… mucha razón.

Pude sentir como fácilmente los colores subían a mi rostro dejándome como jitomate frente a él, que todavía me miraba intensamente y yo desgraciadamente no me podía librar ni apartar de su mirada.

-¿Y bien? –Volvió a preguntar sin cambiar nada de su rostro- ¿vas a decirme lo que paso? ¿o tendré que averiguarlo yo mismo?

Esa última opción me gustaba.

-¿Qué se supone que tengo que decirte? –tome una gran respiración muy profunda.- ¿que es en realidad lo que quieres saber?

-Quiero saber como es que termine sin ropa a la mañana siguiente después de gritarte no se cuantas cosas. Quiero saber como fue que mi ropa quedo esparcida por toda la habitación junto con la tuya, quiero saber porque a la mañana siguiente te portaste como si nada hubiera pasado –al igual que su mirada, sus palabras también eran intensas, intimidantes y hacían que te acobardaras fácilmente pero que, por desgracia, dijeras la verdad.

-Se supone que estabas ahogado en alcohol Edward –le recordé entrecerrando los ojos- ¿Cómo es que recuerdas lo que paso?

-No lo recuerdo –se apresuro a decir- lo que quiero saber que es lo que paso- ahora él era quien me estaba confundiendo.

-Al menos te das una idea de lo que paso, ¿no? –él se quedo mirándome de nuevo con esa intensidad pero una gran sonrisa se poso en su rostro. -¿Y ahora de que es lo que te divierte?

-Haz admitido una cosa… al fin –se acerco a mí posicionándose entre mis piernas haciendo que sus brazos descansaran en ellas. Esa cercanía me hizo estremecer -¿en verdad eso paso? –yo no pude evitar rodar los ojos.

-¡Ya lo eh admitido Edward! ¿Que mas quieres que te diga? ¿Como fue exactamente lo que paso? –Su rostro pareció iluminársele. Idiota - debes estar loco, pero déjame decirte que de la manera en que paso… no es muy favorable para tu ego –su seño se frunció.

-¿Ahora te dedicaras a hablar sobre el tema? –negué rápidamente.

-¿Qué hora es? –él solo rio y le basto estirar las piernas para quedar a mi altura.

-¿Qué fue lo que paso Bella? –por el tono en que lo dijo supe que no estaba hablando solo de esa noche… sino de todo lo ocurrido antes. Estaba apunto de contestar un "no lose" pero el negó con la cabeza, se acerco mas a mi haciendo que nuestras narices se rozaran.

-Edward… -mi susurro solo logro que él se acercara aun mas haciendo que esta vez, nuestros labios se rozaran.

Entonces perdí la cabeza y finalmente logre juntar mis labios con los suyos como realmente deseaba. Al principio no me moví pero después supe que debía aprovechar este momento y nuestros labios comenzaron a moverse unos contra otros. Su sabor era delicioso… y adictivo, ahora recordaba cual era el motivo por el cual no podía parar después. Lleve mis manos a su nuca acariciando su cabello húmedo a sincronización de nuestros labios, él llevo sus manos hacia mi cintura y me apretó mas contra él.

Pequeños gritos de niños me trajeron a la realidad y entonces recordé que estábamos en un lugar publico y que seguramente debíamos estar haciendo un espectáculo que no precisamente era para todas la edades. Edward pareció notarlo también por lo cual se alejo de mí solo lo suficiente para que nuestras frentes quedaran juntas.

-Edward yo… -comencé a hablar pero el puso su mano mojada sobre mi boca haciéndome callar, abrió los ojos encontrándose con los míos y negó de nuevo.

-No digas nada –eso no dejaba de ser mágico a pesar de que estábamos siendo observados por muchas personas.

Ahora yo estaba confundida. Esta vez él no estaba ebrio… y lo había hecho consiente… ¿Qué era lo que pasaría ahora? ¿Cómo lo miraría a la cara después de esto?

Me aleje un poco de él, pensativa. Esto no estaba bien, pronto algo saldría mal y yo seria la perjudicada sin importarle a él como me sintiera.

Eso no había pasado antes… pero así era él. No le importaba nada que no fuera él. Todo lo hacia por él. ¿Qué es lo que pretendía ahora? ¿Por qué hacia esto? ¿A dónde quería llegar? Por que algo así normalmente no pasaría.

-¿En que estas pensando? –su pregunta me trajo a la realidad.

-En nada… -sacudí la cabeza- no es nada, pero era verdad cuando estaba preguntando la hora. Debemos irnos –hice ademan de levantarme pero sus fuertes brazos (que seguían en mi cintura) me detuvieron.

-No, lo que debemos hacer es hablar, tu y yo, sobre nosotros –estaba hablando enserio.

-Edward, en realidad, no hay nada de que hablar entre tu y yo ¿entiendes? No hay un "nosotros" –pude sentir el nudo en mi garganta y como mis ojos se llenaban de lagrimas, hice una respiración profunda- por favor, debemos irnos ya.

-¿Qué no hay un nosotros? –Alzo un poco la voz pero no le importo que los demás nos miraran- si no lo hay, no hablarías de nosotros en tus sueños. ¿O haz olvidado que hablas dormida? Porque te recuerdo que es así, y que no duermo por solo escucharte hablar… para saber o tratar de comprenderte.

Eso me dejo inmóvil. Era verdad, yo hablaba en sueños y cuando éramos niños él se burlaba de mi por que decía que nunca dormía y pasaba la noche hablando cosas incoherentes. Pero no podía creer que algo se me había escapado mientras estaba dormida… no era buena mintiendo, tampoco fingiendo y todo lo soltaba cuando estaba dormida. Eso no ayudaba en nada cuando estaba pequeña y hacia travesuras, cada vez que dormía con mis padres ello lo sabían y recibía un buen castigo.

¿Pero que era lo que había dicho? ¿Tan malo o importante era? ¿Lo había soltado todo mientras dormía? ¡Y ahora lo hacia por mas tiempo! Dios me libre de esto…

-Entonces habla tú, Edward, porque yo no lo hare, no hay nada de que hablar para mi y solo estas haciendo esto mas difícil para mi de lo que ya es. –No pude evitar que una traicionera lágrima resbalara por mi mejilla.

Él me miro e hizo una mueca, alzo una de sus manos y la puso sobre mi mejilla para limpiar la lagrima. Cuando mi piel tuvo contacto con la suya un leve cosquilleo me recorrió. Otro más.

-Lo lamento, lamento haber arruinado tu vida Bella… lo lamento mucho –esas palabras me recordaron a la noche donde se suponía que estaba ebrio. Ahora lo decía sinceramente, sobrio, y parecía que sin algún rastro de arrepentimiento al haberlo dicho.

Yo ya me encontraba sollozando, muchas lágrimas estaban corriendo por mis mejillas en este momento y no podía evitarlo. ¿Por qué me hacia esto? ¿Por qué se empeñaba tanto en hacerme daño?

Pero claro, yo era una masoquista, una completa masoquista.

-Anteriormente te eh dicho que te perdono Edward –puse mis manos en cada una de sus mejillas- no tienes porque lamentar nada, todo esta… bien.

-¿Me prometes que nunca mas te vas a alejar de mi? –me miro suplicante, pero yo no dije nada- ¿me lo prometes? –solo atine a asentir repetidas veces- gracias, gracias, gracias.

Y volvió a besarme, con urgencia, yo le correspondí sin siquiera molestarme por que yo estaba… bien, ahora lo estaba, estaba bien conmigo misma, no estaba molesta como lo estaba anteriormente, estaba bien con Edward… y ahora todo me parecía… bueno. Pero la realidad era otra.

Se aparto de mis labios y me miro muy sonriente.

-Ahora si, debemos irnos –salió de la piscina y me extendió la mano para que yo la tomara, y con una pequeña sonrisa me levante, fuimos donde estaban nuestras cosas, las recogimos y nos dirigimos a la cabaña.

-Y todo esto… -comencé a hablar una vez ya sentada en la cama- ¿Qué quiere decir?

Todo esto era confuso, ¿ahora ya era libre de expresar mis sentimientos? ¿Qué debo hacer ahora? ¿Seguiría siendo todo normal?

-¿Cómo? –estaba confundido.

-¿Cómo se supone que debo actuar ahora? ¿Qué fue lo que cambio?

-Nada cambio… -frunció su ceño pensativo- solo eh aclarado las cosas –sonrió- y eso esta bien ¿no? Eso era lo que querías, que te aclarara lo que yo sentía… o al menos eso decías mientras dormías.

-¿Yo decía eso? –Él asintió- bien… al menos eso no es mentira, gracias por aclarar las cosas, pero eso no quiere decir que puedes andar por allí besándome, no me siento cómoda así.

¿Desde cuando tenía tanta confianza en decirle así las cosas a Edward? Normalmente usaba indirectas, pero ahora lo decía… directo. ¿Eso esta bien? ¿O esta mal? Ahora comenzaba a tener demasiada confianza con mis palabras… ¿y si decía algo que no quería?... probablemente lo diría en sueños. Mi preocupación ahora era como callarme en las noches.

-De acuerdo, eso esta entendido –Y eso fue lo ultimo que dijo.

Me sentía diferente… no con la misma confianza que antes pero me sentía… diferente, un sentimiento que no supe identificar muy bien y yo temía por eso.

Ahora nos encontrábamos los dos en una mesa conversando lo más normalmente posible mientras esperábamos Jasper.

¿Cuál seria su reacción al cruzar palabra con él? ¿Se desataría alguna otra pelea?

-Buenas tardes –el saludo de Jasper logro llamar mi atención y la de Edward haciendo que guardara de nuevo su teléfono.

Y la pregunta del millón… ¿Por qué mierda estaba nerviosa?

-Buenas tardes Jasper –dijimos Edward y yo al mismo tiempo. Edward hizo un ademan invitándolo a sentarse, mas por cortesía que por gusto.

-Isabella, debo decir que el día de hoy estás hermosa… -me sonrió y escuche como Edward gruñía a mi lado- ¿Cómo han estado? –el humor de Jasper no era nada similar al que yo tenia. Él tenía una gran sonrisa en su cara y parecía que eso de ser simpático era inevitable.

Antes de que yo pudiera contestar algo Edward hablo.

-¿Cuáles son los planes de trabajo, Whitlock? –Su voz era fría, fuerte, calculadora y no demostraba ningún signo agradable, yo mordí mi labio, nerviosa por la situación.

-Normalmente con los que trabajo son amables… -murmuro Jasper y Edward se limito a mirarlo seriamente- De acuerdo, el plan es este: a cada uno de los "lideres" –hizo comillas en el aire con una mueca burlona- de cada empresa, les dan a escoger un lugar donde quieren tener otro de sus… edificios… compañías… o como quieras llamarlo. Y yo estoy aquí para darte los lugares que están disponibles y que me des las instrucciones de que tan grande y con que aspecto lo quieres.

-¿eso es todo? –Pregunte yo- ¿para eso nada más? –él asintió y se encogió de hombros restándole importancia- ¿nos van a dar… una nueva compañía en cualquier otro lugar? –él volvió a asentir- que tontería.

-Yo solo estoy aquí para cumplir cualquier tipo de orden señorita Swan.

-Señora Cullen para ti –interrumpió Edward- y comencemos con todo esto ¿Cuáles son los lugares que están disponibles y que tan grande es el espacio y todo lo demás?

Antes de que Jasper pudiera responder, Edward lo volvió a interrumpir.

-¿Esa nueva compañía queda a mi nombre o podía quedar a nombre de otra persona? El apellido es él mismo –se encogió de hombros.

-Supongo que no hay problema con eso, los documentos para rellenar los traeré en la próxima cita, sin ningún problema entonces podrás poner el nombre de a quien pertenece esa compañía.

Después de ese intercambio de palabras ellos se sumergieron en una conversación sobre negocios. Y se supone que yo debía haber puesto un poco de atención ya que debía sacar lo importante de eso pero era todo lo contrario. Nunca preste atención a lo que estaban diciendo, estaba completamente ajena a eso, pero por un motivo; un gran mareo me aturdió después de haber ido por un pequeño plato de frutas, era demasiado fuerte y no se iba. Decidí no decir nada para no interrumpirlos y así irme pronto a dormir.

-Muy bien, entonces creo que eso es todo –escuche decir a Jasper y en un movimiento rápido lo mire. Entonces me arrepentí, de nuevo el maldito dolor de cabeza llego. Cerré los ojos e intente relajarme.

-La próxima cita será la otra semana entonces –secundo Edward- hasta luego Jasper –asintió y se puso de pie junto con él esperando que yo lo hiciera también.

-Hasta luego… -poso su mirada en mi- ¿me permites hablar unos segundos contigo Isabella? –iba a protestar y vi que Edward también pero él se adelanto- solo será un momento, por favor.

Bien, yo no estaba en condiciones de ponerme a discutir ahora así que mire a Edward y con un asentimiento de cabeza él se retiro completamente molesto.

-¿De que necesitas hablar Jasper?

-Tienes que dejarme ayudarte Bella –insistió- por favor, si tu madre me ah dicho que si es por que de verdad necesitas ayuda, ¿no? –Hice una mueca- ¿Qué es lo que va mal entre ustedes?

-Nada en nosotros va mal, al menos ya no –suspire- nuestra relación al casarnos no fue buena, nunca lo fue, sin embargo yo estaba o sigo enamorada de él… no lose, pero las cosas ya se aclararon y todo esta bien. Ya no hay nada que puedas hacer, resolvimos las cosas como los adultos que somos –rodé los ojos en mi interior ante lo que dije- Gracias por tu ayuda… de verdad… y no es que sea descortés pero necesito estar en mi cama ahora, mi cabeza me esta matando.

Con un movimiento calculado me puse de pie y camine hacia la salida donde estaba Edward esperándome. Cuando llego a mi encuentro se dio cuenta de mi estado.

-¿Estas bien? –yo solo me limite a asentir. No quería darle problemas –no tienes un buen aspecto Bella –lo fulmine con la mirada y con eso se mantuvo callado en todo el camino hacia la cabaña.

Una vez allí me deje caer en la cama y en poco tiempo me quede dormida.

Cuando desperté y abrí los ojos vi que se colaban fuertes rayos de sol por la ventana, pero en ese momento ver lo rayos de sol no se me apetecía. Unas fuertes nauseas me inundaron logrando que saliera corriendo al baño y vomitara todo lo que estaba en mi estomago.

No se cuanto tiempo estuve allí sentada junto al retrete, ya había vomitado tres veces y mi cabeza dolía.

-¿Bella? –Escuche la voz de Edward a lo lejos- ¿estás bien? –negué con la cabeza y con un movimiento de mano le indique que se alejara- no me voy a ir, ¿qué pasa?

Con un suspiro me deje caer a lado del retrete y con la cabeza entre mis piernas.

-No lose, solo son nauseas, no pasa nada, algo que comí ayer debió haberme hecho daño.

Cuando supe que era capaz de levantarme, lo hice y me dispuse a lavar mi boca con Edward aun detrás de mí.

Termine y me fui a acostar de nuevo a la cama aun con Edward siguiendo mis pasos. Eso me estaba poniendo nerviosa, quería que se quedara sentado en un solo lugar y no dando vueltas por toda la habitación. Pero algo capto mi atención una vez que quede acostada y mi mirada se poso en la puerta, donde había dos grandes maletas.

Edward capto mi atención y se apresuro a responder.

-Anoche te quedaste dormida como una piedra, no podía despertarte para nada, ni siquiera hablaste y perdimos nuestro vuelo, eh reservado otro en dos horas. ¿Te crees capaz de subir a un avión ahora?

¡Era cierto! El día de ayer teníamos un vuelvo a chicago… vuelo que no seria corto, y eso era lo que causo mi temor.

-Claro, estoy perfectamente, es solo nauseas gracias a algo que comí –repetí- pronto estaré lista y podremos irnos.

Por suerte mi neceser seguí afuera así que solo me abrigue lo necesario para el avión, una vez allí me pondría tal vez otra capa de ropa una vez que bajemos de avión. Salimos del hotel a buena hora y por suplicas mías le pedí que bajáramos donde estuviera un McDonald's y compráramos una rica hamburguesa. Tenía demasiada hambre y yo no había comido nada desde ayer en la noche.

Al subir al avión fue igual que cuando veníamos; las sobrecargo se le insinuaban a Edward más de lo normal, aprovechando que yo tenía cara de muerta y Edward no me ponía demasiada atención. Lo deje pasar porque no estaba de humor para hacer coraje.

-Tendremos una semana de vacaciones –me anuncio Edward cuando todas nuestra maletas ya estaban en el auto y nosotros emprendimos la marcha a nuestra casa.

-¿una semana? ¿No eran solo cinco días los que teníamos permitidos? –lo mire con el ceño fruncido y el asintió.

-Si, pero Marco no se que complicación tuvo y no pudo ser de solo cinco día, todos estuvimos de acuerdo en que serian los siete días de la semana, ¿eso no te alegra?

-Si… claro que si, es solo que fue una sorpresa, aunque no se porque esperaba que todo fuera tan exigente.

-Y lo es, al menos lo exigente es para mi, decidí mantenerte alejada de los gritos de Aro, Marco y Cayo, no es muy agradable.

No comente nada más gracias a mi sorpresa, otra vez. ¿Ellos le gritaban a Edward? ¿Con que derecho? ¿Y cuantas cosas más me había perdido?

-Tampoco me sorprendería el hecho de que se supiera de que Marco tal vez lo hizo para que los directores vayan a engendrar algún heredero –estaciono el auto frente a la casa que en este momento solo era alumbrada por las lámparas de la entrada y la luz de la luna.

-Eso si que no seria una sorpresa para mi –Salí del auto antes de que volviera a tocar el tema. Odiaba que hablara de eso.

-Creo que será mejor que vayas a dormir, el viaje fue largo y aun tienes cara de caer en cualquier parte o volverá vomitar- No le di discusión alguna y entre rápido a la casa.

Allí me encontré con el tiradero que habíamos dejado. La pantalla seguía tirada frente a la chimenea rota, el sillón seguía volteado junto a la mesa de centro rota en pequeños pedazos también. Suspire volviendo a la realidad. Era cierto, no era solo una pesadilla que había tenido. Todo esto era cierto.

Las palabras que me había dicho Edward ayer en la piscina se fueron por la borda al ver el desastre que había. ¿Cómo pensaba creerle? ¿Por qué simplemente le creí y lo perdone? Definitivamente Edward encajaba sus garras en mi obligándome a creerle, y aceptarlo tal y como es.

Volví a dejar eso allí y subí a mi habitación… recordé que era un desastre también y me fui a la siguiente que era una mas pequeña con una cama individual. Sin pensarlo mucho me deje caer allí y lo ultimo que recuerdo es que el teléfono había sonado.

A la mañana siguiente pude ver claramente como el sol entraba con unos fuerte rayos por la ventana. Supuse que era mas de medio día por lo cual Edward no estaría en casa y si fuera así… ya estaría despierto.

Fui a mi habitación y no había nadie allí, me apresure a ducharme y a cambiarme con un short de deporte y una camiseta de deporte también lista para arreglar el tiradero que había. Pero caí en cuenta, la habitación estaba arreglada, salvo por la cama que no estaba hecha, pero los cuadros que colgaban de la pared y que terminaron rotos no estaban y habían sido reemplazados por otros, la pantalla estaba en su lugar y ya no estaba rota, en la mesita de noche también había otra lámpara idéntica a la mía.

Aun aturdida me atreví a bajar las escalera para pode encontrarme con una habitación totalmente diferente, los sillones que había habían sido reemplazados por completo, había otra televisión de plasma allí, pero un poco mas grande y la mesita de centro también había sido cambiada mas al estilo de los nuevos sillones.

Tal vez ya no era necesario que yo hiciera algo. Me adentre a la cocina y me dispuse a hacer mi retrasado desayuno tranquilamente cuando vi un paquete de hojas en la mesa de la entrada, rápidamente la toma y vi que era el correo anterior y el que había llegado apenas.

Había cuentas para pagar, esas las aparte porque no me correspondía a mi, y después había una que era dirigida a los "señores Cullen", sobre una especie de encuentro de los alumnos de la preparatoria de Forks. Era increíble, nunca creí recibir una de estas cartas y menos de una pequeña preparatoria como la de Forks, pero ya estaba entusiasmada y no preguntaría a Edward si iríamos porque yo ya había tomado mi decisión.

El teléfono se escucho y al tercer timbrazo conteste.

-Isabe…

-¡Bella! ¡Oh por Dios! ¡Que bueno que haz vuelto! ¿Ya te llego la carta? Dime que iremos por favor! ¡Tenemos que ir a ver y criticar a todas las arpías! Te extraño tanto, tanto, ven a mi casa, ¿si? ¡Tengo que contarte algo muy importante! Además, Esme hará un tipo de carne asada en su casa… de la mía podemos ir allí. Solo seremos tú y yo, Rosalie esta ocupada con no-se-que-cosa. Di que siiiiiiiiiiiiiii –chillo Alice; ella hablaba demasiado rápido y tuve que poner demasiada atención para poder escucharla bien.

-A mi también me alegra volver, ya me llego la carta y ¡claro que iremos!, pasa por mi en 15 minutos necesito hablar contigo también –deje a medias mi desayuno ya que me había empezado a dar vueltas el estomago.

-Ahhh! Te amo Isabella Swan! –Grito ella- te veo en 10 minutos.

-Pero dije…

-Bye! –y colgó.

Subí rápidamente a mi habitación y me vestí con unos jeans y una camisa de cuadros. Cuando estaba amarrando mi cabello en una cola de caballo una muy contenta Alice entro por la puerta de mi habitación.

-Deberías aprender a llamar –le dije después de mirarme al espejo y ver que no podía hacer mucho al respecto. Pero ella me ignoro.

-¿Desde cuando remodelaron la casa? –observo con detalle la habitación.

-No tengo ni la mas mínima idea, fue Edward quien hizo eso, supongo que en la noche u hoy en la mañana –me encogí de hombros- ¿vamos? Quiero salir de aquí.

Veinte minutos después ya no encontrábamos sentadas en unas sillas frente a la pequeña piscina de Alice.

-¡Jasper esta en Chicago! –grito totalmente entusiasmada.

Habíamos estado hablando de mi viaje, sobre como era conocer ese tipo de lugares, nunca le mencione nada con respecto al trabajo porque ella me había pedido que me olvidara de eso por completo, y yo, muy agradecida, no lo hice.

También había olvidado el hecho de que Alice supiera la existencia de Jasper Whitlock, lo cual aun mas me complicaba las cosas con lo que Alice había mencionado apenas.

-¿Por qué no celebras conmigo? –me pregunto después de que yo no mostré ninguna expresión.

No podía ocultarle varias cosas a mi amiga.

-Veras… Haz dicho que Jasper es arquitecto, ¿no es así? –ella asintió sin decir nada- resulta que también es un psicólogo –no pase desapercibida su cara de sorpresa- resulta que mi madre lo concia hace… no-se-cuantos-años y bueno, le conto sobre mi problema con Edward y blah, blah, ahora el se siente con el derecho de estarme presionando para que yo me "desahogue" con él, es simplemente patético que haya ido hasta el Caribe para eso… y bueno, también para asuntos del trabajos, de empresas y piscinas y todo eso.

Sorprendentemente Alice no exploto como esperaba que hiciera, al contrario, se quedo demasiado quieta para mi gusto. Decidí que no debía molestar sus pensamientos y que ella cuando necesitara hablar… lo haría.

-¿Esta tarde nos veremos con el chico que me gusta, arquitecto y psicólogo acosador?

-¡¿Esta tarde? –Casi grite- ¿de que estas hablando Alice?

-De la comida de Esme, en su casa, Jasper esta invitado por insistencia de Emmett para saber si lo que dice Edward es cierto –se encogió de hombros- creí haberte dicho sobre la comida… ¿no?

-Si, claro que lo hiciste, ¡pero yo no me imaginaba que Jasper estuviera allí! –ahora si me encontraba gritando dando vueltas por todos lados- esto no es bueno… además ¡planeaba poner en su lugar a mi madre! –tome una gran respiración y tome asiento de nuevo.

-Mantén la calma… -la mire como si le fuera a salir un tercer ojo- quiero decir… no creo que sea tan malo… ¿o si? –Bufe- bien, de acuerdo, tal vez lo sea dado por el hecho de que tú madre, tú, Jasper, Edward y yo estemos en la misma propiedad… Pensé que esto seria bueno –hizo su gran puchero.

Mi sentimiento de culpa era grande, pero mi orgullo aun mas.

-Siempre te adelantas con los acontecimientos Alice, ya era hora de que algo saliera mal –se cruzo de brazos- tratare de llegar tarde, esperare a que Edward vuelva.

-¿Y si no vuelve?

-Me iré yo sola –sonreí mostrando todos mis dientes. Ya las ganas de ir se habían esfumado por completo.

-De acuerdo… amm… ¿es un buen momento para preguntar si quieres ir al centro comercial? –me miro con su puchero.

-¡NO! No, no, definitivamente no Alice, no –me levante y me dirigí rápidamente hacia la salida con Alice detrás de mi suplicándome- no Alice, dije que no, no, no no y noooo

Una vez ya fuera de la casa ella se cruzo de brazos, pero ya llevaba con ella su bolso y las llaves del auto.

-De acuerdo, pero iremos al salón de belleza, mi uñas necesitan un retoque y tu no haz ido desde quien sabe cuanto tiempo –me tomo de la mano y subimos al auto.

Una hora y media después ya estaba en mi casa mirando atentamente mis pies y mis manos. Me gustaban, pero no lo admitiría frente a Alice, claro que no. Ahora debía ver que tendría que ponerme para ir al dichoso lugar… Pff.

Finalmente opte por una camiseta sin mangas rayada y un pantalón negro (perfil) con unos bonitos zapatos negros también. Sinceramente me gustaba como me veía, definitivamente aceptable.

Veinte minutos después de haberme arreglado un poco con maquillaje ligero, recibí la llamada de Edward. Por suerte él llegaría en otros veinte minutos, lo cual me dejaba retrasada por completo una hora a la que nos habían citado, eso era mas que perfecto. Tenía planeado acudir al dichoso evento con Alice como compañía, pero afortunadamente para ella surgió una especie de complicación en su trabajo y me dejo tiempo a mí para pensar sobre como actuaria además de llegar muy tarde.

-¿Bella? –escuche el grito de Edward en el piso inferior.

-¡Ahora bajo! –grite de vuelta y rápidamente tome todo lo necesario metiéndolo a mi pequeño bolso y baje encontrándome con él.

No lo había visto desde la noche pasada y definitivamente no había pensado en nada sobre nuestra nueva conducta uno con el otro y eso inmediatamente me inquieto, ¿Cómo se supone que debía reaccionar ahora? Estaba nerviosa.

-Hola –se acerco y beso mi frente- ¿ya estas lista? Vamos muy retrasados, perdón por eso.

Ok. Definitivamente nuestra nueva relación era rara y yo aunque lo que mas deseaba en estos momentos era responderle con el mismo afecto me quedaba aturdida, completamente confundida y reaccionaba reacia frente a eso.

-Lo se, pero por mi no hay ningún problema con eso, mejor así –No espere a que me abriera la puerta del auto, ya me encontraba dentro cuando él apenas cerraba la puerta de la casa.

¿Qué se supone que haría ahora? No me gustaba para nada estar de esa manera, mil veces escogería este sentimiento ó comportamiento que al anterior, donde solo se sentía el aire incomodo-molesto, en este caso el aire era incomodo-agradable, pero tampoco sabía como reaccionar a nada. Así es, yo tampoco me entendía.

-¿Tienes alguna idea de quienes estarán allí? Solo fui informado de que había comida en casa de mi madre a las tres de la tarde –su intento de hacer conversación era patética, debía admitirlo.

-Según lo que me dijo Alice… estarán Emmett –sonreí al recordarlo- Rosalie, tus padres, los míos, y Alice –nunca mencione a Jasper, no quería tener un accidente automovilístico ahora mismo- no me dijo mas –él asintió poco complacido.

El trafico había aumentado completamente, normalmente esta era la hora donde los trabajadores salían a comer y las calles se encontraban repletas de autos causando que Edward soltara varias maldiciones por no alcanzar la luz verde o cuando alguna calle se encontraba cerrada.

-Esta mañana revise el correo –pego un salto ya que el auto se encontraba en silencio y mi voz sonó mas fuerte de lo normal.

-Si… logre mirar mi correspondencia, se acumulo desde que nos fuimos –asintió- ¿hay algo interesante?

-Absolutamente, nos han enviado una carta de la preparatoria de Forks –alzo las cejas sorprendido- losé, esa fue mi reacción también. Hay una especie de baile… ya sabes, de esos eventos donde se reúnen los ex alumnos y entonces se burlan de su fracaso o algo así –me encogí de hombros.

-¿Preparatoria de Forks? –Su voz sonaba incrédula- ¿Quién lo diría? Nunca me imaginaria algo así de ese pequeño lugar –yo estaba de acuerdo con él- muy bien, y por algo lo mencionaste. ¿Te gustaría asistir?

¿AH? ¡¿Esa pregunta iba dirigida hacia a mi? Que tonta Bella, claro que va para ti, a menos que Edward tenga un nuevo amigo imaginario.

-A decir verdad… si, a Alice también le llego la carta y no dudo que a Emmett y Rosalie también, me gustaría volver a los viejos tiempos…

No me di cuenta de que mi voz sonaba nostálgica recordando claramente los buenos y mejores momentos de mi vida que había pasado en ese lugar.

-Está bien –por su expresión supe que él estaba pensando lo mismo que yo- entonces acudiremos allí, sin ningún problema.

Después de eso no volvimos hablar hasta que me di cuenta de que ya estábamos al frente de la casa de Esme y Carlisle. Al entrar nos recibió Rosalie con una gran sonrisa y un abrazo para cada quien, seguida de Emmett que me abrazo muy efusivamente y yo no pude evitar responderle de la misma manera.

-¡Bella! Vaya, no sabes cuanto te extrañe –yo seguía acorralada por los grandes brazos de oso mientras dábamos vueltas por todo el lugar- no se como pude dejar que te raptaran de esa manera, no creo soportarlo durante mucho tiempo, tienes que quedarte para no volver a irte, dime que eso es posible.

Lo mire tratando de reprimir una mueca. Yo deseaba mucho concederle lo que quería.

-desgraciadamente no puedo Emmett –ahora estaba en el piso sin ser soltada por sus brazos. Él me miraba de una manera que me hacia sentir basura- no me mires así! No es mi culpa –hice un puchero- me quiero quedar y molestarte pero no puedo –bufe- te traeré algo la próxima vez –sonrió como un niñito de cinco año cuando le muestras una gran paleta de dulce- que fácil es hacerte feliz –bese su mejilla y me voltee hacia los demás.

Volví a saludar a Alice; tenia entendido que los demás estarían en el jardín. Tampoco pase desapercibida la mirada que me dio, y no fui la única que lo noto ya que vi por el rabillo del ojo como Edward fruncía su ceño al mirarnos.

-¡Bella! –Fue envuelta por unos fuertes y delgados brazos- ¡que alegría verte cariño! –beso varias veces mi mejilla y después de unos segundos se lanzo sobre Edward. Seguí mi camino saludando a Carlisle con un beso en la mejilla también hasta llegar a mis padres.

-Hola cariño –mi madre se levanto de su asiento y me envolvió con sus brazos, yo no fui capaz de responderle el abrazo, lo mismo hice con mi padre.

-Mamá, Charlie –asentí en dirección hacia ellos. Me miraron sin expresión alguna y yo les devolví la mirada.

A continuación, todos los rostros se giraron a la puerta de la cocina, donde un chico muy familiar hasta ahora estaba parado.

-¡Jasper! Que bueno que vienes –el entusiasmo de Esme me hizo sospechar- creo que ya conoces a mi hijo y a Bella, ¿no es así? –Si, ella también estaba metida en este juego. Y eso obviamente me hizo enfurecer.

-Claro que si nos conocemos –me miro a mí y luego miro a Edward que claramente se mostraba enfadado y disgustado. Él estaba allí parado junto al piano, donde antes descansaba despreocupadamente, ahora estaba tenso y con sus puños bien cerrados.

Inocentemente me acerque a él enlazando mi brazo con el suyo, lo que obviamente dejo a todos sorprendidos, exclusivamente a mi madre que me miraba interrogativamente pero decidí no hacerle caso y me dedique a mirar a Edward.

-No pasa nada, si quieres… amm… podemos regresarnos –estaba hablando en susurros, asegurándome de que solo él me escuchara.

-Quien se tiene que ir de aquí, es otro, Bella, no nosotros-me reprendió y yo no evite rodar los ojos.

-No pienses en hacer un espectáculo aquí, solo venimos por unos días, y no planeo echarlos a perder –fue su turno de asentir. Volvió su mirada hacia los demás ignorando por completo a Jasper.

-Basta de saludos, estoy harto de eso y tengo hambre –su madre rápidamente capto el humor que tenia y corrió al jardín donde suponía yo que se llevaría acabo la dichosa comida.

Una vez que me aleje de Edward, Alice y Rosalie se pusieron a mis costados.

-¿Qué fue todo eso? –la voz de Rosalie se escuchaba extraña.

-¿Apoyo moral? –me encogí de hombros- no lose, simplemente… me deje llevar.

-Aquí hay algo que tu no nos quieres decir, pero ya estoy harta de que me ocultes cosas, eso lo averiguaremos pronto –Alice me envió una mirada de advertencia.

-¿Por qué se empeñan en hacer esto si muy bien saben que finalmente soltare toda la sopa en cuanto me encierren en una habitación? Además… supongo que estamos demasiado grandes para eso.

-Deberías escuchar lo que dices, dejarte de juegos y decirnos de una buena vez que es lo que esta pasando entre Edward y tu –esta vez Rosalie se escuchaba enojada.

-¿Qué es lo que se supone que debe pasar? No pasa nada… seguimos siendo la misma pareja aburrida sin chiste y sin emoción –me senté en cuanto vi una rica carne servida en el plato y no dude en darle un buen bocado.

Ahora mismo no podíamos hablar bien ya que Emmett, Jasper y Edward estaban muy atentos a lo que decíamos, sin contar a mi madre que me miraba pidiéndome explicaciones. Explicaciones que nunca le daría.

-Y Edward… ¿Cómo van las cosas en el viaje? –pregunto Carlisle una vez que todos estábamos comiendo.

-Bien… resulta que los Vulturi son muy buenos haciendo su trabajo –una sonrisa se asomo por sus labios- pero claro que… uno no puede estar contento con todo, ¿no es así? –de reojo miro a Jasper y borro su sonrisa.

-Claro, nunca vas a estar conforme con nada, y mucho menos tú, Edward Cullen –su hijo rodo los ojos y se volvió hacia Jasper- ¿Y Jasper? ¿Como es trabajar con los demás? ¿Hay alguna critica o alguna otra observación que hayas hecho durante esos días?

-Algunas personas son realmente agradables al principio, pero… conociéndolas mas tarde… pueden llegar a ser un poco… hipócritas – Auch- pero además de eso… todo bien, las chicas Denali son agradables –Carlisle y Esme sonrieron- no me quejo y como dijo Edward –hizo una pausa- los Vulturi hacen un buen trabajo.

Se sumergieron en una platica patética sobre el trabajo que yo ni loca pensaba escuchar, estaba harta de eso, sin embargo, el animo que tenían era grande. Sin darme cuenta los hombres estaban de un lado y nosotras estábamos de otro.

-¡Rosalie! –Chillo Alice llamando la atención de mi Esme y René - ¿ya te ah llegado la carta de la preparatoria de Forks?

-Claro! Estaba a punto e comentar eso! Ya llego, le eh comentado a Emmett sobre eso y esta de acuerdo con que iremos… porque… iremos, ¿cierto? –me dirigió una mirada.

-¡Por supuesto que si! Bella dijo que iría con o sin Edward.

-De hecho… él dijo que si iríamos, sin ningún problema, siempre y cuando Emmett vaya –eso último no era verdad… pero debía agregar algo más a esa oración, lo sabia si no quería que el interrogatorio fuera peor.

-Disculpen señoritas… -hablo Esme- a René y a mi nos gustaría saber de que hablan y que tiene que ver Forks en todo esto.

-Hace tres días llego mi correspondencia donde estaba una carta de la preparatoria de Forks invitándonos a un baile, como una reunión de ex estudiantes ¿comprenden? Y obviamente iremos allí. Muero por saber como terminaron nuestros compañeros.

-Recuerden que no esta bien burlarse de los demás –recordó mi madre- eso no es bueno, ¿se imaginan que ustedes hubiesen estado en su lugar?

-Oh vamos René, no digas esas cosas, si terminaron así fue porque escogieron el camino del fracaso, es algo tonto –Rosalie le resto importancia a su propio comentario con un movimiento de mano ganándose una mirada de reproche por parte de mi madre.

-Como sea, no todos corren con la suerte que tienen ustedes –volvió a hablar- o tienes amor… o tienes dinero –alce la mirada encontrándome con la de ella.

-Yo tengo los dos… soy muy feliz con Emmett y dinero no me falta –recordó Rosalie otra vez- eso es una completa mentira. ¿Tú no sientes amor por Charlie? Porque dinero tienes.

Esto se estaba convirtiendo en una especie de debate entre mi madre y Rosalie discutiendo sobre "los caminos de la vida" como siempre… nadie le podía gana a Rosalie por lo que mi madre decidió rendirse.

Poco después llego Carlisle con el postre, pastel de manzana y con yogurt de durazno. En cuanto el olor del yogurt estuvo en mis fosas nasales, salí disparada hacia el baño, otra vez. Ni siquiera logre llegar al retrete y vomite todo lo que había comido en el lava manos, a mitad de mi "devolución asquerosa" sentí como unas manos quitaban el cabello de mis rostro. Su olor penetrable me tranquilizo un poco alejando por completo las nauseas. Como pude me lave la boca y las manos tratando de limpiar mi desastre.

-¿Estas bien? –lo mire por un momento y analizando como me sentía pude contestarle.

-Si… solo… fue un poco de asco –repare hondo embriagándome con su olor. Él me envolvió en sus brazos y yo enterré mi nariz en su pecho. Mi cabeza se despejo completamente y agradecí por eso.

-¿quieres irte ya? Puedo llevarte a un hospital… eso nos es normal –negué rápidamente- ¿Por qué eres tan terca?

-Tú muy bien sabes como odio los hospitales Edward –ahora me encontraba furiosa con él, ¿como me daba a elegir una opción así? El muy bien sabía que yo no pondría ningún pie en un hospital.

-Supongo que no tengo opción –asentí y me separe de él- asegúrate de devolver todo, ya es bastante con que estén afuera del baño esperando a que salgamos.

-¿Ah? –lo mire interrogativo y él se limito a negar haciendo que mi furia creciera- Ya, ya, te pondrás verde, mejor sal y aléjate de ese yogurt –una sonrisa burlona se poso en su rostro, no pude evitar yo tampoco sonreí y así salir del baño encontrándome con todos allí mirándome con curiosidad.

En realidad… estaban todos menos mi padre y Carlisle, ellos no eran cotillas.

-El primero que me pregunte "¿estas bien?" –Hice una falsa voz- será golpeado por mi puño, así que pueden volver donde estaban –Edward salió del baño con las manos mojadas.

-Allí dentro dejaste un tiradero –me explico y yo hice una mueca- pero ya lo arregle, sin problema –asentí y suspire- ¿enserio quieres quedarte? –abrí los ojos mirándolo con furia. El había dicho que no debíamos irnos hace unos momentos- era solo curiosidad! ¡Vaya! ¡que genio, mujer! –Y riendo me dirigí hacia el jardín otra vez ignorando las miradas sobre mi.

Una vez ya sentada en mi lugar de antes (esta vez con Edward a mi lado) pude tomar una manzana y comerla sin ningún problema.

-¿Edward? -llamo mi madre- ¿podrías dejarnos solas un momento, por favor? –Edward rápidamente negó con la cabeza.

-Lo lamento René, pero me temo que eso no pasara –ella miro hacia donde estaba Jasper.

-No querrás hacer un espectáculo frente a nuestro invitado, ¿no es así? –Recordó- muévete solo un momento Edward.

-¿El invitado importa? A mi no y me da igual lo que piense, lo que me molesta es que me digas a mi eso y no le hayas preguntado a tu hija si puede hablar contigo un momento –él me miro- ¿quieres que me vaya?

Quería decirle que no, que se quedara conmigo y no dejara que ella se sentara ni a dos metros cerca de mí, que era mejor irnos ahora, pero eso me haría una completa cobarde. No era mucho el tiempo que tenía para estar aquí, y si no hablaba con ella ahora probablemente me torturaría cuando estuviera de vuelta en el avión.

-Esta bien, solo será un momento –suspire. Después de que Edward le envió una mirada mala a mi madre nos dejo solas- ¿Y bien? ¿Que es lo que se te ofrece?

-No hay razón para que te comportes de esa manera conmigo hija –alce las cejas sorprendida- dame un motivo por el cual me hables así.

-¿Estas bromeando? –Al ver que no respondía seguí- de acuerdo, el primero sería… ¡que eres una cotilla! ¿Cómo mandas a un… psicólogo o lo que sea que sea Jasper para poder hablar conmigo? ¿Y sobre Edward? ¿En que estabas pensando? Yo te había dicho ya que ese era problema mío… y de él, de nadie más. El papel dice Edward Cullen e Isabella Swan, ¿eres mencionada allí? Al parecer no.

Sabia que me estaba pasando de palabras con ella, pero explote, no pude más, y últimamente no era dueña de mi misma.

Su expresión era triste, me hizo sentir mal por un pequeño momento pero después ningún remordimiento estaba sobre mi.

-Yo… solo creí que

eso era lo mejor, para que tu estuvieras mejor, sin problemas y volvieras a ser mi hija de antes –trato de excusarse.

-Eso lo debiste haber pensado hace dos años, ahora no hay forma de reparar nada, y mucho menos mi actitud contigo –suspire- ¿algo mas que reclamar?

-¿Por qué no hablaste con Jasper? –BAH! Parece que hablaba con un retrasado.

-Claro que lo hice, solo que no sobre el tema sino que del trabajo.

En realidad si había hablado con el sobre algunas cosas, y sin tomar respiración cuando solté las palabras, ni siquiera deje que me "psicoanalizara" como se supone que hacían esas personas, pero si le daba cuerda a mi madre nunca terminaría.

-Es lo único que tengo para decir respecto a eso –deje a un lado la manzana casi terminada- ¿algo más?

Pareció dudar ante lo que iba a decir y bajo su mirada. Pocas veces mi madre hacia eso cuando estaba a punto de decir algo importante, verdaderamente importante o de vida o muerte.

-Tú crees que… -era difícil de escuchar por su muy bajo tono de voz- ¿Qué pudieras estar embarazada?


¿Reviews? ¿no? ¿golpes con un amasador? ¿jitomatazos? ¿abucheos? ¿pulgar en alto? ¿pulgar abajo? ¿golpes en la cabeza? ¿azotes? ¿ALGO?

Nota: Eh notado que tengo mucho favoritos y alertas, y creanme que eso me alegra mucho, pero no hay nada como leer sus comentarios, independientemente de eso, tengo una extraña teoria: Mientras mas reviews tenga un fic, mas personas se interesan en leerlo y aunque yo no considero el mio la gran cosa... nunca lograre que los demas me lean si no es realmente importante.

En fin... Gracias por leer!