Naruto

Terminé de abrochar mi camisa y suspiré frente al espejo. Me había tomado unos días libres de transmisiones para disfrutar del increíble sexo que tengo con Hinata, y con increíble me quedo corto. Joder, me tiene como loco. Sus gemidos, su cuerpo, su sudor, el sabor de su excitación y esa veta sumisa que jamás imaginé que tendría.

Era mucho más de lo que mi retorcida mente maquinaba porque sí, el SM con ella era mi jodido sueño y la razón por la que Sasuke me prohibió acercarme a ella con otras intenciones.

Siempre me llamaron la atención esas cosas, pero en mi fantasía mi sumisa tenía su cara, su cuerpo, sus labios. Era su voz la que escuchaba decirme soy suya amo, quiero decir, no es como si no lo hubiese intentado antes, pero no se sentía en absoluto correcto hacerlo con otra persona cuando mi fantasía solo estaría completa con ella de rodillas, atada y desnuda con mi polla en su boca y mi mano en su pelo guiándola como a mí me gusta.

Ahora estaba aterrado, jodidamente aterrado.

Hinata se estaba metiendo en mi torrente de tal manera que no había segundo en el día que no pensara en ella y sus hermosos ojos, deseoso de que llegara la noche para someterla por completo a mi voluntad, y saber que a ella le encantaba que la dominara a mi antojo lo ponía todo mucho más difícil. Joder, no podía volver a enamorarme de la hermana menor de mi mejor amigo, no podía permitir que los sentimientos se involucraran y era por esta última razón que estaba distanciándome un poco de ella; Hinata estaba más atenta conmigo, se quedaba después de follar e incluso preparaba el desayuno a la mañana siguiente cuando las primeras veces preferí largarme antes de caer nuevamente en la tentación.

Es por eso por lo que llevaba dos días ignorando sus mensajes, fingiendo no conocerla cuando me la topaba en el campus, y mierda, me dolía ver ese anhelo en sus ojos porque si yo la quería tres años antes, jodidamente sabía que ella sentía lo mismo que yo. O sea, sé que me estoy comportando como un hijo de puta con ella, pero no podía arriesgarme a perder la amistad del único amigo que tenía en mi vida.

Lo nuestro tenía que terminar tarde o temprano... el problema es que lo quería tarde, el problema es que no soportaba imaginarla con alguien más sin sentir que me volvería loco.

Razón por la que me comporté tan malditamente posesivo la otra noche.

―Hola preciosas, aquí Bj Kyubi de vuelta ―dije frente a la cámara, con mascara puesta y sonrisa de diablo en la cara―. ¿Qué les parece si les cuento alguna de mis mejores folladas para empezar la noche con el pie derecho?

El chat se inundó, era una de las cosas que mis fans más amaban de mis transmisiones aparte de ver mi polla tiesa y dura y a mí sacudiéndomela con fuerza; hablar de mis cogidas antiguas, aunque muchas no eran verdaderas, sino simples fantasías con cierta pelinegra de cuerpo delicioso y voz delirante.

―Recuerdo una vez que vi a esta pelinegra sentada en la barra de un bar ―Lamí mis labios―. Tenía estos labios carnosos perfectos y solo imaginarlos alrededor de mi verga me puso tan duro como un martillo... La llevé a mi casa y se la metí lo más rápido que pude.

Desabroché los botones de mi camisa muy lentamente, acariciando mi pecho, leyendo el chat y sin querer... buscando ese usuario que hoy en día se ausentaba cada vez más.

Acaricié mi polla y la liberé; Hinata brillaba en mi mente.

―Era una jodida diosa chupando pollas, me vine durísimo en su boca... joder, todavía recuerdo como se tragaba mi semen chorro tras chorro, daría lo que fuera por volvérmela a coger.

Y porque fuera mía, solamente mía, tan mía que ni Toneri ni ningún otro amenazara con quitármela.


―De rodillas ―ordené casi gruñendo, sintiendo mi pene palpitar dentro de mis pantalones. Era nuestra primera semana follando juntos y ya no podía aguantar más. Hinata había demostrado ser más de lo que soñaba, de lo que siquiera imaginé alguna vez.

Era bastante tolerante al dolor y le fascinaban mis juegos, sentirse restringida, que la privara del sentido de la vista y la torturara con mis dedos y mi lengua, dejándola al borde del orgasmo cuantas malditas veces yo quisiera con tal de verla rogar.

Habíamos hablado largo y tendido sobre mis fantasías, maravillado cuando ella aceptó probar el BDSM conmigo. Obviamente, ambos éramos inexpertos en ese tema, pero iniciar juntos me tenía fascinado, sobre todo cuando descubrí que era multi orgásmica, el squirt era seguro si la trabajaba bien, y me encantaba bebérmela toda una vez la hacía correrse magistralmente.

Ahora me tocaba a mí, y lo deseaba con todas mis ganas, maldición, mi polla en su boca, su lengua en mi piel, sus gemidos y mi semen derramándose por su garganta.

Hoy era el día, hoy avanzaríamos al siguiente nivel.

―Ahora.

―Sí... señor ―dijo arrodillándose frente a mí, desnuda de no ser por sus bragas; que muy pronto pasarían a ser parte de mi colección, y con las manos atadas a la espalda. No había comprado juguetes todavía, pero muy pronto lo haría. Deseaba probarlo todo con ella, aprovechar el poco tiempo que la tendría para mí.

Ignoré esos pensamientos y desabroché mis pantalones, sacando mi polla erecta de la prisión de mis apretados bóxer.

Me acaricié, gruñendo por lo duro y adolorido que estaba, por las ganas que tenía de follarme su boca. Fui acercándome a su rostro hasta que la punta húmeda chocó con sus labios. Ella jadeó, pero lo ignoré mientras delineaba sus labios con mi polla, esparciendo mi excitación hasta que su boca quedó brillante.

Sonreí como el maldito pervertido que era.

―Chúpala ―gruñí, y joder, cuando su boca se abrió; sin separar sus ojos de los míos, y chupó la cabeza mojada pude haberme venido si no me hubiese contenido con todas mis fuerzas. Un gemido largo y profundo brotó de mi pecho cuando chupó otra vez y unió su lengua, acariciando con su caliente saliva todo el glande y la pequeña abertura rojiza de mi pene―. Joder, bruja...

Cerré un parpado y separé más las piernas cuando empezó a meter más de mi polla en su boca, mojándola, calentándola. Su lengua recorrió la pulsante vena que recorría mi falo hasta finalizar en ese sonido húmedo de succión que hizo a mis testículos hormiguear.

No aguantaría mucho.

―Oh sí, bebé. Lo haces jodidamente bien ―Lamió, succionó y chupó, intentando meter más de mi longitud en su cálida cavidad. Solté todo el aire de mis pulmones cuando raspó con sus dientes la parte inferior.

Escalofríos cubrieron mi espalda desnuda.

―Me voy a correr ―gruñí cuando ella gimió saboreando mi polla con los ojos cerrados. Aferré su cabello y empecé a bombear mis caderas suavemente, follando su boca como tantas veces imaginé. Su lengua se movía al mismo ritmo, intentando seguir mis movimientos cadenciosos y cuando sentí mi orgasmo hervir en mis venas; eché su cabeza hacia atrás y me puse de puntillas mientras me corría en su boca sin dejar de embestir, embrujado en su garganta tragando, en los gemidos entrecortados que soltaba y la pasión de sus mejillas rojas.

Di un paso hacia atrás, jadeando y temblando todavía por la fuerza del orgasmo, viendo como parte de mi esencia se resbalaba por la comisura de su labio y las lágrimas que brillaban en sus pestañas. Bajó la cabeza, volvió a conectar nuestras miradas y vi la verdad allí.

Ella me quería, ella estaba mezclando los sentimientos con el deseo y por poco maldije en voz alta.

La obligué a ponerse de pie y enterré mi lengua profundamente, restregándola con la suya y besándola con todas mis fuerzas.

Esto se tenía que terminar.

Empujé a Hinata en la cama y la abrí por completo, hundiéndome en su coño mojado y brillante hasta la empuñadora, estrellando mis caderas en las suyas mientras sus gemidos se elevaban por encima de nuestros movimientos frenéticos. El torrente de deseo que circuló mis venas me hizo ver estrellas, galaxias, otro clímax se aproximaba y apenas estaba recuperándome del primero.

―Sí, Naruto ―Me moví en círculos, gruñendo y jadeando mientras chupaba sus pezones y los mordía para marcarlos como míos―. Más... Oh Dios...

Ella no tenía idea lo mucho que la deseaba, mi cuerpo respondía con tanta fuerza a ella, que supe que necesitaba más, mucho más de ella. Solté sus manos y de inmediato sus uñas se aferraron a mi espalda cuando el orgasmo nos atravesó a los dos, entregándonos a las sacudidas de placer que volvieron al mundo un borrón a nuestro alrededor por lo que restaba de noche.


Hinata

¿Quieres que nos veamos hoy?

Naruto

No, tengo cosas que hacer.

(Hora de última vez: 6:43 pm)

Suspiré y terminé de beber mi trago, la música estaba a todo volumen y el olor a sudor de las múltiples personas que bailaban en la pista llegó a mis fosas nasales. Era el tercer día que la ignoraba y sentía como poco a poco un vacío se iba formando en mi interior. Odiaba esto, odiaba no poder corresponderle, odiaba que las cosas se dieran así, que ambos, tanto ella como yo, muriéramos de celos al vernos acompañados de otras personas.

Y muchos pensarán ¿y qué importa lo que piense Sasuke? Pues importa, y mucho. Me ayudó cuando más necesité de alguien, cuando sentí que ya no podía más. Mi padre había muerto cuando yo apenas era un niño y mi madre estaba empezando a padecer de reumatismo debido a los trabajos pesados que empleaba para llevar comida a mi plato. Él convenció a su padre de ayudarnos... y lo hizo.

No podía traicionarlos así.

Salí a la calle y prendí un cigarrillo, decidiendo que lo mejor era decirle a Hinata que la dejáramos aquí.

― ¿Me das fuego? ―Miré a Amaru, la razón por la que Hinata se había dejado adular por el imbécil de Toneri, y el cigarro que sostenía en sus dedos. Saqué mi encendedor y se lo di, viéndola encenderlo antes de aspirar el humo con profundidad―. Gracias.

Largos segundos pasaron mientras terminaba de fumar mi cigarro. No era tonto, sabía porque me había seguido. El problema es que yo no tenía ojos para alguien más, y después de que terminara con Hinata, dudaba mucho que volviera a suceder.

―Naruto, yo...

La interrumpí antes de que dijera lo que sabía que iba a decir.

―Debo irme, nos vemos luego.

Subí a mi auto y traté de no mirarla. Solo era otra chica a la que le rompía el corazón.

Una vez en mi casa, me metí a , sonriendo cuando me vi en el primer lugar del ranking de Bj's, como venía siendo los últimos meses. Necesitaba dinero extra para ayudar a mi madre, que, a pesar de ser tratada por los mejores especialistas, necesitaba muchos cuidados que yo no podía darle. Fue cuando un día mientras buscaba una buena porno, que terminé en esta página de internet mirando una transmisión y creyendo firmemente que yo podía hacerlo mejor que los otros... y lo hice.

Era el mejor.

Pero entonces una publicación llamó mi atención y antes de darme cuenta la estaba leyendo sin poder creer que fueran tan malditamente certeras en sus teorías, que con tan poco se hubieran dado cuenta que definitivamente yo ya no era el mismo desde que rompí mis reglas y comí de la fruta prohibida.

Jen-Zi

Por Dios, es obvio que Bj Kyubi tiene pareja ¿de verdad son tan ingenuas para pensar que no es así? El tipo está como un tren, además, las historias de folladas que solía contarnos antes, a pesar de que eran calientes como el infierno, también sonaban a que las inventaba, pero estas últimas se escuchan demasiado reales, solo pongan cuidado a sus expresiones, habla como si estuviese fascinado con una chica. Sé que a muchas les va a molestar, pero tenemos que ser realistas, han cogido a nuestro Kyubi, solo esperemos que su novia no le exija abandonar las transmisiones :c ¡Vivo por ellas!

❤️ ? ️

ZulemaT: ¡Cállate! Ni siquiera lo sugieras, Kyubi no puede tener novia ¡Es nuestro!

cookieVal7: Creo que no fui la única en notarlo, y eso me entristece más.

Bethie-23: O sea, ¿de verdad creen que él no tiene vida privada? No sean tontas, es obvio que con alguien debe follar xD

Nathalye74: Sufroooooooooooooo!

Me restregué la cara con las manos.

Joder.

Definitivamente... tenía que terminar con Hinata, ahora mucho más si ella leía esto ¿En qué demonios estuve pensando? Tenía solo dieciocho años y era virgen, por el amor a Dios ¿De verdad creí que ella sabría separar el amor del sexo?

Soy un hijo de puta... así de simple.


Espero que les guste ¡Nos leemos!