He amado escribir este capítulo, me ha encantado y me lo he pasado genial. Espero que a vosotras os guste tanto como a mi escribirlo.
¡Disfrutadlo!
La época de exámenes pasó rápidamente y Kagura consiguió pasar, a duras penas, pero lo consiguió. Ahora podía volver a vaguear hasta la próxima época.
Para celebrarlo Zura había decidido llevarlos a una visita guiada a un museo de historia. Al principio a ella la idea le había parecido muy aburrida y al llegar se había limitado a seguir a Soyo a Shinpachi, quienes sí comentaban las obras expuestas con conocimiento, pero cuando Zura empezó a discutir con la guía sobre fechas y hechos sin ningún tipo de lógica, que era el profesor pero no se puede pedir peras al olmo, se empezó a animar y acabó uniéndose a él incluso sin tener la más mínima idea de lo que estaba hablando (todo lo que había estudiado para el examen había sido eliminado automáticamente de su cabeza al terminarlo), finalmente ella y Zura acabaron pasando de la pobre guía que solo trataba de hacer su trabajo y comentaban lo que veían a gritos. Los demás alumnos los miraron un segundo para negar todos con la cabeza sincronizadamente e irse cada uno por su cuenta.
Más que alumna y profesor parecían dos amigos igual de locos. Le tenía mucho cariño al hombre, lo conoció cuando ni Gin ni él eran profesores aún, un día cuando llevaba poco tiempo viviendo con Gin ese hombre apareció por la ventana y se unió al almuerzo que ambos estaban teniendo hablando como si hubiera avisado de que iba a visitarlos y hubiera entrado como una persona normal por la puerta. Al final acabo comiendo parte de su comida a pesar de los golpes que recibió y los intentos para se fuera.
Unos años después cuando ella entró en el instituto y hasta el momento él era quien le enseñaba historia, la mayor parte del tiempo se la pasaba quejándose sobre el gobierno y sobre cómo habría que acabar con el sistema pero cuando les enseñaba la lección que debían aprender (rara vez) era realmente un buen profesor.
Se divertía con él pues era el único que estaba lo suficientemente loco como para seguirle la corriente a sus locuras (o empezarlas él mismo), era un buen amigo más que un profesor.
Al final profesor y alumna salieron del museo pasando de todos y pasearon sin tener mucha idea de a dónde iban, buscando un sitio donde poder comer y que sus carteras no sufrieran mucho. Después de que se cansaran de acercarse a todos los animales que se encontraban, estuvieran con sus dueños o no, y los acariciaran y abrazaran aun en contra de la voluntad de los desdichados animales, encontraron un local especializado en ramen. Con sus estómagos rugiendo decidieron que comerían ahí. El sitio era agradable por dentro, iluminado y limpio, aunque se veía un poco vacío. Ella y Zura eligieron una apartada mesa mientras decidían que pedirían y esperaban a que la mujer rubia y encantadora que había allí lo preparaban pues parecía ser la única empleada.
- Gintoki me contó el otro día que tuviste problemas con alguien.
El moreno cambió el tema de conversación de golpe y Kagura no se lo esperaba. Después de la noche en la que celebraron el campeonato las cosas habían vuelto a la normalidad. El sádico volvía a estar casi todos los días en su casa como si fuera la suya, se peleaban, se insultaban, se molestaban y muy rara vez se quedaban tranquilos y tenían una ligera conversación cuando estaban en la misma habitación, esos momentos solían ser casi siempre cuando Kagura se acordaba de las flores e intentaba preguntarle por ellas, fracasando estrepitosamente cuando su mente o lo que fuera que hubiera en su cuerpo decidía que debía avergonzarse y sentirse nerviosa, y su corazón decidía que era el mejor momento para empezar a latir descontroladamente. Ella también parecía haber vuelto a la normalidad pues ya nadie le preguntaba si le pasaba algo o la miraban con extrañeza y curiosidad.
En definitiva, el tema había quedado olvidado hacía casi un mes atrás por eso el que Zura le hablará de ello era inesperado.
- Sí pero ya se soluciono hace tiempo, - hizo una pausa para poder beber de su refresco - no sé porque te lo cuenta ahora ¿Qué fue lo que te dijo?
Zura se cruzó de brazos y puso una expresión pensativa.
- No mucho – empezó – que habías estado algo extraña pero que ya estabas igual otra vez, que sospechaba que tenía que ver con un chico – se hizo un pequeño silencio antes de que volviera a hablar – creo que lo que le pasa es que tardó en pensar que te había pasado algo con algún chico.
Kagura se sonrojó ligeramente, al decir "problemas con un chico" parecía que decía "problemas amorosos" cuando en realidad era "problemas con un sádico imbécil". Aunque lo verdaderamente preocupante de todo el asunto era Gintoki ¿si le contaba que tenía un problema pasaba de ella pero si tenía que ver con un chico no? Y encima se daba cuenta VARIAS semanas después… ¿no sé había dado cuenta de nada el día del campeonato? El despiste de su tutor empezaba a ser preocupante….
- Creo que deberías hablar con él.
Levantó la vista sorprendida, al parecer Zura había seguido hablando mientras ella pensaba.
- Vale, hablaré con él aunque no es que me haga mucho caso de todas formas – él sonrió con ternura.
- Tú tampoco a él.
- También es verdad….
Una vez dando por zanjado el tema y la comida llegó empezaron a devorar de forma muy poco humana, en algún momento y con la emoción de hacer el tonto en voz alta Kagura acabó lanzándole unos fideos a la cabeza, él lejos de molestarse se rió todavía más fuerte y se la devolvió vaciándole lo que quedaba de bebida en las piernas. Por suerte no era mucho y su falda no llegó a mojarse aunque sus pantalones deportivos sí. Entre risas fue al cuarto de baño donde se los quitó, era una simple prenda pero llevar el uniforme normal, solo la camiseta y la falda, se sentía extraño.
No volvió con Zura al museo a buscar al resto de sus compañeros y volver al instituto sino que aprovechando que no habría más clases por ese día decidió volver a su casa. El sol estaba muy fuerte y calentaba bastante por lo que su humor empeoró, no le gustaba el calor.
Fue una risa femenina en un parque cerca de su casa lo que la sacó de sus pensamientos sobre destruir el sol. Lo último que pensó es que se encontraría era a su hermano y al sádico junto a un par de chicas que por la pinta que tenían se levantaban muy temprano para tener el pelo y el maquillaje perfectos. Ambas estaban ligeramente sonrojadas y tenían una sonrisa de entusiasmo en el rostro, su hermano y él imbécil en cambio tenían lo que ella pensaba que era una sonrisa coqueta pero que a Kagura le dieron ganas de matarlos, bueno, quizás a su hermano no tanto, entendía que las chicas fueran detrás de él ¡¿pero del sádico?! Lo único que conseguirían esas chicas era volver a su casa con la marca de un collar de perro en el cuello.
Él se acercó un poco más a una chica y le dijo algo provocando que ella pusiera una cara de M, eso fue suficiente para ella, ¡él no era un "coqueto galán"! era un sádico patético y ella se lo iba a demostrar. Con enfado buscó con la mirada lo que fuese hasta que dio con una piedra de tamaño considerable, no parecían haberla viso aun así que escondiéndose detrás de unos arbustos que le permitirían salir corriendo se preparó. Se tomó un minuto para asegurarse de que la piedra impactaría contra la espalda del chico y cuando estuvo segura la lanzó. Se escondió con rapidez evitando hacer ruido con las ramas y las hojas, nada más escuchar el golpe y el quejido salió corriendo de allí antes de que enfadado buscase al culpable.
No dejó de correr hasta que estuvo en su casa donde Sadaharu la miró extrañado, cerró la puerta y se recargó contra ella intentando recuperar la respiración, cuando lo consiguió fue al cuarto de baño donde se quitó las gafas y mojó la cara con agua fría intentando refrescarse y tranquilizarse. Y ella que con el gesto de las flores había llegado a pensar que quizás él no fuera tan malo y que probablemente era algo así como amigos a pesar de todas las cosas que se decían… ahora lo único en lo que pensaba era en hacerle comer las flores.
Se dirigió al salón aun secándose la cara con la toalla y se dejó caer en el sofá de un suspiro, no tenía nada que hacer el resto de la tarde y quizás lo mejor era desaparecer por ese día pero salir con la calor que hacía era un suicidio para ella, así que en cambio entró en la habitación de su hermano a buscar el portátil para encerrarse en su cuarto con el (y mucha comida) y pasarse la tarde entera y parte de la noche desconectada del mundo viendo series y películas sin descanso. Al menos ese era el plan hasta que salió de la habitación con el ordenador en las manos y la puerta de la casa se abrió dando paso a los dos jóvenes uno de los cuales se veía muy tenso y enfadado mientras que él otro día se veía feliz y divertido.
Kagura hizo un esfuerzo por parecer todo lo natural que pudiera pero no sabía cómo era su actitud natural así que estaba bastante segura de que parecía un poco nerviosa.
- Ey… - y más con ese saludo.
- ¡Kagura! ¡No te vas a creer lo que ha pasado! – su hermano se acercó a ella, ignorante y riéndose – alguien le ha dado una pedrada a Sougo cuando estaba tratando de hacerse el interesante delante de unas chicas.
Ella sabía que debía reírse de él, era lo normal, pero la risa que salió de ella fue bastante forzada pues los ojos rojos de él estaban firmemente clavados en ella y la miraban con furia contenida. Eso no iba a acabar bien.
- ¿Te pasa algo? – ojalá pudiera ser tan inocente como su hermano quien no se daba cuenta de nada.
- No me… no me encuentro muy bien con la calor. Creo que me voy a echar un rato.
Ni espero a que ninguno dijera nada, con todo lo rápido que un intento de parecer normal le permitía se dirigió a su cuarto donde se sentía a salvo. Se sentó en su cama soltando el ordenador y se llevó una mano al pecho, eso había estado cerca. Iba a levantarse para cambiarse de ropa cuando sin permiso el sádico entró en su habitación, sin llamar a la puerta siquiera.
- ¡¿Qué mierda crees que haces?! ¡Llama a la puerta imbécil, estaba a punto de cambiarme de ropa!
La miró sin decir nada, al principio había parecido muy enfadado pero en cambio en ese momento su mirada cambió a una divertida.
- Entonces debí esperar un par de minutos más.
No supo cómo tomarse eso.
- ¿Qué quieres? – su voz sonó bastante agresiva.
- ¿De verdad te crees que me puedes lanzar una piedra y quedarte tan tranquila?
Kagura desvió la mirada mientras empezaba a sudar con nerviosismo.
- N-no sé de qué me hablas… yo no le he lanzado ninguna piedra a nadie.
- Claro que sí, eres una ingenua si piensas que tu cabeza pasa desapercibida, eres un fósforo. Te vi desde el principio.
Había sido pillada pero ella no se iba a rendir sin pelear ¿quién le decía que no era una estrategia para engañarla?
- No era yo, habrá sido otra pelirroja.
- No hay más pelirrojas que usen gafas y moños, aunque no sé qué le ha pasado hoy a tu pantalón – la miró de arriba a abajo poniéndola más nerviosa. – de hecho creo que no hay más pelirrojas.
- ¡¿por qué te iba a lanzar yo a ti una piedra?!
Ese era su último ataque y debía resultar si no quería admitir que había sido ella. La sonrisa de él no le dio esperanzas, una sonrisa de maldad como si hubiera estado esperando ese momento toda su vida.
- Pueden ser muchas razones – empezó a pasearse por la habitación, divertido - por molestarme, por hacerme quedar mal, venganza, celos.
Kagura se quedó mirándole procesando lo que había dicho y cuando lo hizo su propia reacción no le gustó. Sintió la sangre correr justo hasta sus mejillas, sus nervios, tan cotidianos últimamente, aparecieron una vez más y los latidos de su corazón volvieron a aumentar. Ella sabía que eso no estaba bien ¡¿dónde estaba el cabreo que debería haber cogido?!
- ¡¿P-per-o que dic-es, c-ómo voy a estar y-y-yo ce-losa?! – ni siquiera sabía que podía tartamudear tanto.
- Pero estás admitiendo que sí fuiste tú.
Por fin una reacción natural nació en ella e intentó golpearlo pero el maldito lo esquivó con naturalidad.
- ¡Ey tranquila que era broma! – alzó las manos para calmarla pero su sonrisa no lo conseguía.
Se quedó quieta mirándolo, con los puños cerrados y dispuesta a darle en cuanto volviera a abrir la boca y soltar otro de sus comentarios. La molestaba a niveles insospechados como podía estar ahí de pie, delante de ella y mirándola desde su altura con la diversión brillando en sus ojos.
- Pero me has dejado un golpe muy feo, vas a tener que darme un beso en la herida para que se me pase el dolor.
Se lanzó hacia él gritando "¡MÁS QUISIERAS TÚ!" justo en el momento en que salía corriendo y riéndose de ella, lo persiguió fuera de la habitación con serias ganas de matarlo, su rostro debía de parecer el de un demonio. Su hermano se quedó en medio de todo con las palomitas que pensaba hacer para ella, los miraba dar vueltas sin sentido y sin entender que hacían.
Volvió a su habitación ya de noche, había conseguido alcanzarlo (más bien sospechaba que él se había dejado alcanzar) y lo golpeó, sin embargo él seguía riéndose diciéndole que estaba muy roja. Aunque por supuesto era del esfuerzo de seguirlo, claro. De alguna forma acabaron enredándola para que pasara el rato con ellos, acabaron jugando a videojuegos donde orgullosamente ella los ganaba, más tarde con la cena decidieron poner una película de miedo, ella en medio de los dos la vio sin inmutarse más que para reírse cuando mataban a alguien o cuando a pesar de que sabía que iba a salir un sobresalto igualmente ella se sorprendía y saltaba. Por fin después de la película y de comentar que había sido bastante aburrida y que no había dado tanto miedo, él se fue. Bastante tarde.
Poniéndose por fin el pijama y soltándose el pelo se echó en la cama dispuesta a dormir. Se sentía muy cansada por lo que enseguida empezó a notar como se dormía, al menos así estaba siendo hasta que más inconsciente que consciente un pensamiento le llegó a la cabeza.
"Cuanta suerte tiene el sádico de que me guste"
Fue instantáneo. Abrió sus ojos inyectados en sangre todo lo que pudo y miró al techo temblando. Se sentó en la cama con el sudor corriendo por todo su cuerpo. ¿De verdad ella había pensado eso? ¡Todo era culpa de Soyo, por su culpa había acabado pensando cosas raras! Pero cuanto más lo negaba más lo dudaba. Acabó por levantarse y pasear por la habitación inquieta, negando todos los pensamientos que venían a su cabeza que le decían que Soyo tenía razón y que ese sádico bueno para nada le gustaba. Después de todo eso podría explicar las extrañas reacciones y sensaciones que había estado teniendo últimamente.
Estaba aterrada, que ese idiota fuese a ser el primer chico que le gustaba en su vida… Ni siquiera tenía una palabra para explicar cuán terrorífico era.
El problema en ese momento estaba en que era madrugada, no había nadie a quien acudir para que la calmase y le dijese que ese idiota no le gustaba. Soyo definitivamente no, ella solo la alentaría, Nobume tampoco es que tuviese mucha más idea que ella, ¡a Shinpachi le iba incluso peor! Y Anego, bueno ella ya bastante tenía siendo acosada por el jefe de la policía… Kyuubei, bueno, ella no era muy fan de los hombres. Sachan, le hablaría sobre acosarlo y atarlo a una cama y pegarle con látigos... Gin-chan después de la conversación de esa tarde no. Su hermano, el último ser sobre la tierra al que iría a preguntarle si le gustaba el sádico. Mitsuba más de lo mismo…
No había mucho más contactos en su teléfono a quien pudiera acudir ¡porque a él sí que no iría! Eso sería una idiotez demasiado grande, incluso para ella. Solo de pensarlo hacía que sus mejillas se colorearan como nunca lo habían hecho.
No necesito de la ayuda de nadie, era oficial. Le gustaba el sádico y ella estaba realmente jodida.
A la mañana siguiente Kagura despertó sin saber muy bien en qué momento se había quedado dormida, su cabeza le dolía y había dormido muy mal. El recuerdo de la noche anterior la golpeó con dureza, estaba de mal humor y confundida.
El mundo ahora le parecía distinto y no en el buen sentido, sentía que todo el mundo iba a saber de sus sentimientos nada más la mirase a la cara, es por ello que no miró a su hermano en toda la mañana. Por suerte, él vivía en su sádico y feliz mundo por lo que tampoco pareció notar nada raro en ella. Al mediodía decidió que no se iba a quedar allí, lo único que le faltaba en ese momento es que él apareciese como seguramente iría a hacer. No sabía cómo iba a reaccionar, como lo iba a mirar…
Fue una suerte que Gin la llamara justo cuando salió de su casa. No sabía si era buena idea que él la viera en este momento pero al menos tenía algo para hacer y no se pasaría el día en la calle sin hacer nada. A los diez minutos ya había llegado a esa casa que tan bien conocía y entró en ella sin llamar.
- ¡Gin-chan! – lo llamó al entrar y buscándolo con la mirada.
- Estoy aquí, no grites – la voz le respondió saliendo del dormitorio.
Vestido completamente con unos vaqueros y una sudadera Kagura se le quedó mirando, acostumbrada a verlo vestido con su camisa y su corbata mal puesta, recordó en ese momento que aunque fuera el hombre que prácticamente la había criado, alguien que era más padre que su propio padre, seguía siendo un hombre joven.
Combinaba con ella puesto que se notaba que, al igual que ella, se había puesto lo primero que su mano había llegado a alcanzar en el armario. Ella con unos pantalones de mallas negros hasta la rodilla y una camiseta morada, ajustada en el pecho y suelta debajo, sin gafas y con sus moños. A pesar de todo ella había pensado al mirarse en el espejo antes de salir que estaba adorable.
- ¿Qué pasa Gin-chan?
- He cobrado – enseñó un fajo de billetes - ¿Quieres ir a comer a alguna parte?
Que la invitarán a comer era lo más bonito que podían hacer por ella así que con las lágrimas saltadas dramáticamente se lanzó a abrazarlo mientras le decía llorando escandalosamente "¡Te quiero Gin-chan!", el hombre simplemente intentaba zafarse.
- Bueno, ¿A dónde quieres ir? – preguntó mientras le pasaba un casco de moto y él se montaba en su moto.
- Hay un sitio al que he estado deseando llevarte.
Contestó ella feliz de poder olvidar el lío en su cabeza un rato, o al menos así era hasta que pensó eso. Con un puchero se agarró a la cintura del hombre y se dejó llevar.
En moto se tardaba mucho menos en llegar al restaurante por lo que en apenas diez minutos habían llegado. Entraron explicándole a Gin que llevaba dos meses yendo a comer ahí al menos una vez por semana y como siempre él la escuchaba con cara de aburrido.
- ¡Kagura, que sorpresa! ¿Vienes sola esta vez?
Se giró para ver a Tsukuyo quien al parecer el hombre detrás de ella quien miraba con sus ojos de pez muerto era invisible para la rubia. Kagura solo sonrió y lo señaló.
- ¡Vengo con Gin-chan! ¡Él es mi billetera! – recibió un golpe en la cabeza por parte del peliblanco.
- ¿Billetera? ¡Ten un poco más de respeto mocosa!
- ¡Gin-chan eso duele! ¡Dile algo Tsukki! – Kagura observo confundida como la mujer se alejaba de ellos con la cabeza agachada - ¿Tsukki?
- Venga, vamos a sentarnos.
Kagura siguió al hombro después de encogerse de hombros, estaba bastante feliz de que él se tomará la molestia de llamarla para pasar un rato con ella aún a pesar de que aparentaba indiferencia.
- Así que… - Kagura prestó atención cuando empezó a hablarle nada más se sentaron - ¿has solucionado ya ese problema con esa persona?
Así que de eso se trataba. No lo pudo evitar, recordar al rubio provocó un sonrojo en sus mejillas, Gin solo alzó una ceja.
- S-sí, ya… hicimos algo así como las paces.
- Ya veo. No llegué a preguntarte con quien tuviste la pelea ¿quién fue?
Una alarma sonó dentro de su cabeza, estaba tocando un tema para que el que no estaba preparada y para el que probablemente jamás lo estaría. Por suerte Tsukuyo volvió en ese momento, parecía menos segura de lo normal y Kagura notó que su bolígrafo tembló un poco mientras apuntaba lo que iba a comer cada uno, nada más terminó de apuntarlo todo desapareció tan rápido como había aparecido pero Kagura se dijo mentalmente que debía darle las gracias, su aparición había provocado aparentemente que el hombre se olvidará de lo que estaban hablando y en cambió empezaron una conversación amena y divertida.
Jamás había agradecido tanto lo despistado que era su tutor. Definitivamente no estaba preparada para contarle a su "padre" que por primera vez en su vida un chico ocupaba sus pensamientos.
Aún se le hacía muy raro pensar en él de esa forma, no tenía muy claro que era lo que debía hacer a continuación o si quisiera si podía hacer algo para provocar que esos sentimientos desaparecieran porque estaba segura de que tarde o temprano los notaría. Ella no era precisamente alguien inexpresivo, ella era un libro abierto.
Gintoki la dejó en su casa cuando el sol se estaba poniendo y lo teñía todo de naranja. Kagura se despidió de él con un abrazo y le pidió que quedaran más a menudo, su tutor sonrió y le revolvió los pelos con cariño antes de arrancar la moto e irse. Para ella eso era un "por supuesto".
Con la tarde tan agradable que había pasado se le había olvidado prepararse mentalmente para ese momento. Como debió haber sospechado, él estaba ahí, sentado en el sofá de su casa con una pose demasiado cómoda para ser una casa ajena.
- ¡Oi China que bien que has vuelto! ¡Hazme la cena!
Kagura sabía que solo estaba tratando de molestarla, era lo normal, molestarse el uno al otro nada más verse. Sin embargo ella no pudo enfadarse, no estaba preparada para verlo tan pronto ¡acababa de descubrir lo que sentía! ¡Era demasiado pronto! Su rostro debió sonrojarse y su respiración se alteró. Lo tenía delante y por primera realmente era consciente de cuantísimo le gustaba. No había otra explicación para las repentinas ganas que tenía de ir y sentarse junto a él, y hacer más cosas del tipo cursi y vergonzoso que ella se negaba a aceptar que quería hacer. ¡¿Por qué tenía que ser él?! ¿Qué había hecho para que a ella le gustase? ¡No tenía ningún sentido!
Él y su hermano la miraban confundidos ante su silencio así que Kagura optó por ser una persona madura y seria.
Dio media vuelta y huyó de allí tan rápido como sus piernas le permitían.
Me ha costado bastante explicar los sentimientos de Kagura. En el fondo ella lo sabía y lo sabe pero le cuesta aceptar que es él quien le gusta. Y tampoco quiero que parezca que ha sido de la nada o forzado, sino por ese lado de Sougo que ella sabe que tiene pero que también se niega a aceptar que lo tiene XD Se niega a aceptar que él le gusta tal cual es, sádico, molesto y todo lo que es.
Respecto a cómolo descubre, pensé en mil formas de cómopodría Kagura descubrir sus sentimientos y decidí que esta era la que más me convencía, realmente creo que cuando pensamos algo sin darnos cuenta es porque realmente lo pensamos/creemos/sentimos XD
¡Muchísimas gracias por vuestros comentarios!
I love okikagu:
Me alegra muchísimo que el capítulo anterior y espero que este te haya gustado también, y sí, la parte del abrazo y las flores me pareció genial hasta a mí, que lo escribí. Demasiados adorables XD ¡Gracias por tu comentario!
Jugem Jugem:
¡Me hace muyfeliz que te haya gustado y que te parecieratan hermoso! ¡Muchas gracias! :)
Guest:
Es un absoluto honor que te guste tanto mi historia y ser de tus favoritas *o*
Anonymous D:
Ya no tienes que esperar más ¡aquí está y espero que también te guste!
Mi-chan:
Me alegra que te gustará tanto y sip, a pesar de que Kagura lo niegue no le gusta cuando él no está alrededor y él sabía que iba a ganar, conoce demasiado bien sus habilidades de lucha xD
Lu89:
Me gusta que te guste este fic con todo tu kokoro xD y que tengas una enorme sonrisa en la cara :) Espero que la vuelvas a tener.
Mitsuki:
¿Hay ooc en este? XD Espero que tampoco cambiaras nada de este _ ¡Soy feliz de que el te gustase tanto!
Megalmonster:
Quien sabe~ Kamui es demasiado impredecible y sí, más o menos fue eso solo que a Kagura de verdad le habían pedido que llevara el pastel xD Me alegro de que te gustará, es muy agradable ver comentarios de gente nueva :)
Cynthia:
Sí que es difícil y se puede notar perfectamente cuando estoy inspirada y cuando no pero intento ser lo más detallista posible XD ¡Que te emociones con lo que escribo hace que yo me emocione! ¡Muchas gracias!
Argin Heart:
¡Que bien que te gustó! Y sí, Kagura más o menos puede expresar sus sentimientos con sus personas cercanas, esas con las que se lleva bien pero con su rival de toda la vida es distinto, ella no iría simplemente y se disculparía y le daría las gracias, en cambio monta un show para hacerlo disimuladamente XD
Gintoki y Kagura son demasiados adorables para la humanidad.
Kamui es realmente, pero realmente complicado, intento hacerlo lo mejor que puedo XD el capítulo en el que dice la tabla del 7 es el 194 del anime :)
Okita Kagura:
No sé muy bien como va el tema de ser policia en Japón, para que no me resultara muy complicado me basé en como es mi país donde basta con pasar un examen (muy complicado), en el fic digo que él está a punto de empezar a ejercer así que ya lo ha pasado. Siento mucho si esto causa alguna confusión.
Chiyu:
¡Muchas gracias por tu adorable comentario! He entendido tu comentario, es increíble como los dos idiomas llegan a ser muy parecidos, pero si sabes inglés puedes comentarme en ese idioma, las dos nos entenderemos y podré resolverte cualquier duda que tengas :)
Estoy super feliz de que te esté gustando tanto, y espero que sí, ¡que me sigas acompañando todo lo que dure esta historia! :D
