Tengo el trabajo más pesado de todos, necesito unas vacaciones muy largas para arreglar muchos asuntos. Pero mientras sufro por mis calificaciones, y como eso no lo puedo arreglar tan pronto, publico hoy.
Espero disfruten la continuación.
7
Tengo sueños tan largos que parecieran nunca tener fin. Vivo mi vida una segunda vez, pasa frente a mi, no soy espectadora, la perspectiva viene desde mis ojos. Vivo de nuevo.
Me cargan en brazos, me peinan, aprendo a atarme los cordones, mamá cocina un conejo que cazo mi padre, está esperando a Prim, da a luz, voy al colegio, la vez de la que habló Peeta cuando me notó en la escuela ocurre, canto la canción del Valle, en una ocasión que nos creí observadas caminando al lado de Prim creo que fue él.
Jugamos, cortamos flores, trenzo el cabello de mi hermana, su cabello rubio me gusta porque se parece al de mamá, Prim salió como ella, yo como papá. Hacemos collares de cuerda cantando y mamá nos regaña y regaña a papá, nos pide no volver a cantar esa canción nunca.
Sigo en la escuela, suena una alarma, voy por Prim, ha pasado una desgracia en la mina. Horas de angustia, días de lágrimas, condolencias, el apoyo a las familias de los mineros muertos, mamá estática se ha vuelto una estatua, no reacciona. Prim y yo lloramos, nos morimos de hambre, me aterra que separen a nuestra familia, acabamos de perder a papá y mi madre ya nos ha dejado a pesar de seguir respirando. No quiero que Prim vaya al orfanato.
Vendo cosas, reúno un poco de dinero, faltan semanas para que cumpla la edad que necesito para que mi nombre sea apuntado, teselas, comida a cambio de más veces mi nombre en La cosecha. El miedo. El hambre.
La lluvia. Mi decisión de morir, el lodo, la ropa de bebé de Prim. Mis lágrimas que se acaban, ¿por qué? ¿Por qué? Resuena mi pregunta. En los botes de basura de la panadería no había nada para comer, estaban vacíos, veo a un niño a través de la ventana, un regaño, lo golpean, su madre sale con él, ha quemado el pan y le dicen que lo lance a los cerdos. Me mira, arroja pan a mí y entra corriendo. Me desconcierto y voy hacia ellos ocultándolos en mi ropa. Ya tengo algo que llevarle a Prim para que coma. He recordado el arco que me hizo mi padre y el libro de plantas, sé cómo vamos a sobrevivir.
Cazo y recolecto, me topo con una trampa, la analizo. Llega un Gale joven, casi niño a advertirme que es suya. De trato en trato nos volvemos cercanos, nos agradamos y con los años nos volvemos amigos, los dos vemos por nuestras familias. Compartimos todo lo que somos en el bosque fuera de los límites de la Veta.
Llega un día horrendo, Prim ya tiene la edad para ser sorteada en la cosecha. Su nerviosismo me pone nerviosa a mí también. Que no sea yo, que no sea yo, pienso, y entonces el nombre de mi hermana es mencionado. Reacciono mal, no lo creo hasta que avanza a la tarima, la detengo y me ofrezco de voluntaria, de mi a Prim al menos yo sé que tengo oportunidad. Me despido con ella llorando. La mirada de Gale.
Su saludo con los tres dedos sobre la boca y luego señalándome. Peeta Mellark es el tributo varón. Es el chico del pan hace años. Nos damos la mano. Evito llorar.
De adulta se me fue diluyendo esta facultad.
Me despido de mi familia, Magda me da el broche de sinsajo, el padre de Peeta las galletas. En el tren los lujos, Haymitch vomitando.
Los Juegos en la tele. Es un juego que vayamos a morir.
Effie Trinket con su acento. El cuchillo que impresionó a Haymitch.
El capitolio, la gente de colores brillantes. Estoy desnuda y limpia de todo a todo. Cinna, el equipo. La ropa en llamas. La mano de Peeta. Regalo besos al público.
El entrenamiento. Las advertencias de Haymitch. Preocuparnos por las calificaciones que nos darán. Mi once, el número más alto. Las entrevistas. Otro vestido de Cinna, danzan llamas al girar. La confesión de Peeta, mi arrojo a lastimarlo. Nuestras pláticas. Lo que callo de los Avox.
La despedida de Cinna. Mi miedo, el localizador, el disco. El campo, la cornucopia, el baño de sangre, la mochila, el cuchillo que intercepte con la mochila. El bosque, el agua que cuando encuentro ya me había deshidratado, bendición. Duermo en árboles, cañones anuncian las muertes. Fuego, mi pierna, el equipo de profesionales, Peeta, el paracaídas, Rue, las rastrevispulas, las alucinaciones, Glimmer, el arco, Peeta, hormigas.
Despierto y Rue se vuelve mi aliada. Destruimos la comida de los profesionales, mi oído, las notas a los sinsajos, Rue pidiéndome auxilio, una lanza, mi flecha matando, Rue muriendo y yo cantándole lloro, las flores con las que la decoro, mi despedida en cámaras con tres dedos sobre mi boca y señalando luego. El cambio de regla con respecto a un solo vencedor. Peeta, el rio, su herida, la cueva, su voz, los paracaídas, nuestros besos. El festín de la cornucopia, la droga en su comida. La comadreja, Clove casi matándome, Tresh. Medicina. Tresh muerto.
Peeta cuando creí que el cañonazo significaba su muerte. Los mutos, Cato, mi flecha, las horas de tortura hasta que lo mato. Nos dicen que peleemos a muerte Peeta y yo, el lo acepta. Veneno en nuestras manos, suicidio, nos detienen. Ganamos, la nave que baja, nos separan, grito su nombre.
La habitación donde me recupero, Caesar Flickerman, Peeta de amarillo con un bastón, su pierna, Snow, el tren a casa. Mi frialdad.
La victoria a base de asesinatos. Hazelle, Sae, los lujos de la villa de vencedores, el talento que no me encuentro, Gale, su alejamiento y su beso, Gale en la mina trabajando. El pan de Peeta. Cazo. La comida para el distrito 12, la amenaza latente de Snow, su amenaza en mi casa, el tour de la victoria, el sinsajo en el reloj de Plutarch, las bebidas para vomitar y seguir comiendo, mi enojo, el tour de la victoria, las pinturas de Peeta, mis pesadillas, sus brazos. El tour de la victoria. Su propuesta de matrimonio. Gale y yo hablando en la cabaña sobre escapar. Sus sentimientos. Thread. Gale, el látigo, sus heridas, mi mejilla, mis lágrimas, mi beso. Magda tocando el piano. Los distritos levantándose. Las prófugas hablándome como símbolo de esperanza. La cerca electrificada, mis talones rotos, mi coxis. Más amenazas en casa, el apoyo de Peeta y todos para cubrirme. Mi recuperación. El Quarter quell con unos nuevos Juegos del hambre tomando a los tributos de la colección de vencedores. Mi desesperanza. La bebida con Haymitch. No huyo con Gale.
La cosecha con mi nombre. Peeta de voluntario tomando el lugar de Haymitch.
La mirada de mi equipo cuando entran a mi cuarto en el tren para prepararme, Portia con su equipo no encontraron a Peeta en el suyo. Él está conmigo en mi cama, abrazándome. Los ojos de los demás se llenan de lágrimas.
Cinna. Finnick con sus cubos de azúcar. El desfile de los carros con otro vestido increíble. Mi cara estoica. Mi verdadero yo. Mags, Beetee, Wiress en el entrenamiento, Peeta haciendo platica con los más fuertes, mis flechas. Mi mono de Seneca Crane, la pintura de Rue que hizo Peeta. Nuestro doce de calificación rompiendo esquema. El vestido de mi supuesta boda volviéndome sinsajo con Caesar Flickerman, mi supuesto embarazo. Levantamos las manos los vencedores juntos. Arrestan a Cinna, la plataforma rodeada de agua. Nado. La isla. Nuestra alianza. Finnick, Peeta muriendo, yo creyendo que Odair lo besaba, el agua sacada de los árboles, Johanna, Wiress diciendo Tic-toc, el reloj con sus peligros, monos, charlajos, la tortura, nuestra alianza que termina. Buceo. Uso el camafeo de Peeta, nuestros besos en la playa, su perla, Beetee y su plan, mi flecha hacia el verdadero enemigo.
El campo destruido, me rescatan. Pierdo a Peeta.
Mi nueva recuperación. Coin, el distrito 13. No sobrevivieron aquellas a quienes vi y ayudé en el 12. Mi horario en el brazo. Todo vuela.
Acepto ser el rostro de la rebelión.
Soy el sinsajo, visito heridos, derrumbo naves, hago propos, mi supuesto aborto espontáneo, Peeta en televisión, la advertencia del ataque al 13, el encierro, Buttercup con la luz jugando el gato loco. Prim. Finnick. Gale. Peeta siendo torturado, su rescate, su intento de matarme. La boda de Finnick y Annie. ¿Real o no real? Mi alejamiento. En agua las avalanchas cada vez que veo a Gale, aquel día en que me dispararon. Boggs, el Capitolio, avanzamos, mato sin piedad, sobrevivimos, las cloacas, Finnick, Peeta sufriendo pidiéndome que lo mate, yo besándolo, el piso desapareciendo, Gale pidiendo que le dispare. El fuego, los rebeldes, Prim desapareciendo. Ganamos. Paylor. Mi visita a Snow. El voto por los últimos Juegos del Hambre. Mi flecha hacia Coin. Mi juicio. Mamá se queda, yo en el 12. Buttercup. Mi llanto, mi soledad.
Vacío.
Peeta.
El libro.
Primroses en el jardín, sol por la ventana, Peeta junto a mí en la cama, sus pinturas, su harina, sus besos, la pastelería y alguien entra en el negocio de Sae.
'¿Quieres huir conmigo?' eso no fue lo que pasó. Ya lo estoy golpeando cuando el elevador cierra sus puertas, resulta ser el ataque donde murió Johanna el que dejamos lentamente en vez de un piso.
'¿Qué pasó con Johanna' preguntó Peeta en la barra comiendo un plato de Sae.
Johanna muere.
Mi voz diciéndole a Gale hace años que no voy a tener hijos nunca.
El anillo de perla en mi dedo.
El olor de las rosas. Snow bebiendo te amenazándome en el estudio de mi casa.
Se abren las puertas y veo a Peeta caer al piso.
Grito su nombre, Gale se vuelve arena, quiero ir tras Peeta cuando explota el salón. Mis entrañas se mueven.
Recuerdo como lo amenace en el piso al él creer que lo abandonaría.
Respiro con dificultad y escucho voces desconocidas.
Suero, tal dosis, desfibrilador. Despejen.
Oxígeno en una mascarilla, veo a Philip con su madre cuando salí del elevador. Haymitch me llama mujer enamorada. Finnick nadando como pez en el agua. Philip haciendo nudos como lo hiciere una vez su padre.
Despejen.
Este recuerdo de luces muertas añil.
'Catnip...' resuena lejos.
Los labios de Gale. Los ojos de Peeta. Finnick con poca ropa.
'Sol de abril' saca el pan del horno Peeta. El aroma me hace agua la boca.
'¿Encuentras esto una distracción?'. Mi risa.
'Katniss!' grita Rue, abrazo a Prim. Sinsajos me escuchan cantar.
Me encuentro en mi casa en la Veta, hay mucha gente, está lleno, mi padre, el equipo de profesionales, los vencedores. Peeta horneando. No le encuentro sentido a nada.
'¿Por que esperar tanto tiempo?' Ivan Logan está sentado en su sillón en medio de mi casa. Su mirada dorada.
'Es un papel' me miro en el espejo, de diecisiete pasan una década por mi cara aflojándose mi trenza dejándose tomar volumen por mi cuello con mechones enmarcándome.
'¡Diez años fuera y solo regresas porque sabes que me voy a casar!' veo en el reflejo.
'Entonces no lo amas'
Mi casa es un elevador.
Peeta. Volteo, se arrastra hacia mi sangrado.
Peeta.
.
Explota todo otra vez.
.
Mi ritmo cardíaco se acelera. Despierto en una cama de hospital, los parpados son cemento pesado, el cuerpo adolorido, acalambrado, mis pupilas resienten la luz. La cabeza atravesada por una punzada. Gente entra, sonidos de aparatos, focalizo bien y frente a mi lo primero que veo es mi vientre abultado como una pelota enorme. Imágenes que bailotean. Mi corazón que duele.
La imagen de Peeta besándome. Su respiración rozando mi oído se evapora.
Mi visión tiembla.
Grito. Mi corazón. Me descontrolo. Grito más fuerte.
'¡Peeta!' lo veo aún explotar. '¡Peeta!' desaparece como lo hizo Prim. Estoy siendo sujetada y amarrada a la cama, me inyectan algo. '¡No!'.
'¡Háganse a un lado!' empuja a varias enfermeras alguien, su voz me parece familiar. Me voy de nuevo a la nube de la que acabo de salir. 'Katniss...' dice mi nombre.
Pierdo el conocimiento no por la droga, es más la impresión.
Sé que lo que escurrió de mis ojos son lágrimas.
No tengo idea de lo que ha pasado.
Sí vi bien esto es un trauma del que recuperarme me costara mucho.
Peeta, ¿qué fue lo que pasó?
¿Dónde estás?
.
Estoy cansada, molida, tengo el cuerpo acalambrado, la luz lastima, recupero la vista en mayor porcentaje con cada pestañeó, lágrimas me quieren rebasar por naturaleza ante la intensa iluminación. Veo una intravenosa en mi brazo y de nuevo el bulto en mi cuerpo como la primera vez que desperté. Vi bien. Me agito, sube mi ritmo cardíaco de nueva cuenta, trato de sentarme, me han atado. Miro a todos lados, esto parece una alucinación. Mis músculos parecen regresar de ser piedra.
Encuentro a alguien más en el cuarto, una mujer, no veo su cara porque está descansándola sumiéndola en los brazos recargada en el reposo sentada en un sillón doble. Lleva el cabello corto con fleco. Tez clara.
Al entrar enfermeras y un doctor se despierta.
'Hey' esa voz, esa cara.
'Johanna' me alebresto más. Debo estar muerta o sucede algo peor. Se para de un salto cuando le dicen que abandone la habitación. Niega con la cabeza. Les dice a ellos que se larguen, no, se los exige. Gritan.
'¡Solo yo te puedo decir lo que está pasando, ellos te mentirán!'. Se aferra al tubo de mi cama. Lo que dice suena tan lógico en situación tan incomprensible para mí que les pido que nos dejen luciendo algo tranquila. No lo estoy.
De haberme sucedido unos años más joven hubieran pasado varias sesiones de despierta, grita, pelea, droga hasta que hubiere aceptado calmarme. A la que veo ahí es a Johanna viva, trato de no desvariar. Me es difícil, terriblemente difícil.
Cabeza y cuerpo me matan.
Tanto he soñado que debo volver a la realidad, tratar de entenderla. No veo como, lo intentaré. ¿Por dónde empezar? Es tan confuso.
Salen y nos dejan solas, se acerca una silla sentándose al revés y me mira recargada. Se toma su tiempo. A mi parecer las paredes se encogen a momentos. Es solo mi mente. Todo es difusodesde donde veo.
Johanna tarda un rato tal vez pensando conmigo en ascuas cuando por fin habla. Su pulgar en la boca. Trata de acomodarse las ideas.
'Primero que nada estas viva. Estoy viva'. Voy a hablar yo cuando prosigue. 'Estuviste en coma durante meses. Sí, estas embarazada' confirma. Sí no estuviera amarrada podría alcanzar a tocarme el estómago, no me lo creo, tengo unas ganas inmensas de desahogarme, gritar, llorar, lo que sea. Coma, en estado de coma soñaba con toda mi vida hasta que se revolvieron los últimos días que viví y de unas simples semanas una explosión lo borró todo. Un momento era una niña jugando viendo a mi madre con una Prim bebé en brazos y al día siguiente soy yo la que va a tener uno.
Es devastador. Me abstengo de romperme por puro orgullo y shock que por soportar las noticias.
'¿Que fue lo que pasó?'.
Johanna estira las piernas. Hace una mueca y me ve.
'Les diste un buen susto a los doctores, cuando te trataron te hicieron de todo, drenaron tú pulmón, sacaron las balas, hubieron complicaciones, te revivieron varias veces... Y días después resultó que estabas preñada'.
Mi cabeza gira.
Esto es demasiado para asimilar.
'Peeta' es lo que me llega más que nada a la mente. '¿Dónde está? ¿Qué pasó con él?'.
Su mirada no me indica nada bueno. Tarda en mover los labios.
'Johanna' insisto, '¿Dónde está Peeta?' ¿Es tan difícil de responder?
Nuestra boda, las rosas, los disparos. ¡Que me diga algo!
Me mira con una mezcla rara de enojo y desesperación.
'No sé nada del chico pan', me preocupo aún más. 'Tienes que saber algo Katniss, sí estas en este sitio con nosotros es porque te han declarado virtualmente muerta'.
'¿Qué?' esto se vuelve peor, mi ritmo cardíaco aumenta y hay agitación allá afuera. Cuando alguien trata de entrar Johanna arroja un platón con piñas de árbol a la puerta.
'¡Que no se metan!' grita. Se ve tan enojada que sus palabras desconcertantes parecen ser mi único sostén en este momento. Creo en ella. La di por muerta según me había dicho Paylor y está sentada a mi derecha, ¿que se supone deba pensar? 'No te dirán la verdad. No lo harán nunca' repite. 'No sé mucho de tu caso, el ataque en Liberty Capital no se dio a conocer del todo aquí, no sé qué pasó con Mellark, has estado en coma durante ocho meses y medio, somos prisioneras y no sé más de tu situación. Casi mato a Gale porque no suelta ni media palabra cuando me topo con él'.
'¿Gale?' reacciono a su nombre. '¿Gale ha estado aquí?'.
Su mirada se agudiza, sí mal no recuerdo y es una sorpresa que pueda recordarlo, Peeta mencionó algo en el negocio de Sae la grasienta de que Gale y ella habían tenido algo que ver.
'Te deja una piña cada lunes' me informa, el platón que lanzo era uno de los que las contenían. Juega con una, son varios platones. 'No lo vi sino hasta un mes después de que te trajeran aquí y me permitieran salir de cama, me separaron de el al empezar a golpearlo, sí sale de aquí y yo soy un animal encerrado no es justo, no dice nada de lo que pasa pese a ser mi superior'.
Su enojo pasa a hacerse mío también.
'¿Él sabe de esto?, ¿Que estamos vivas?'.
Se recarga en los brazos con otra mueca.
'No sabía de mi hasta que vino por ti, lo trajeron junto con Beetee, al parecer decidieron decirles'. Deja la piña en su lugar atinándole al plato con un lanzamiento. Parece haber recelo contra mí.
Mira mi vientre y gira la cabeza.
'No debe ser fácil' murmura. Me odie o no me odie no me lo dirá. Sí le respondo gritare o llorare, mejor guardar silencio. Miro la puerta. Los doctores se han calmado al ver que nos hemos quedado calladas. Necesito estar sola pero temo quedarme abandonada. Esto me parece irreal.
Pasado un minuto percibo que la luz de la ventana es muy brillante.
Veo con extrañeza la pared.
'¿Exactamente en donde estamos?'.
Parece serle un fastidio mi pregunta.
'No lo sé, ¿bajo tierra?, en el aire no creo porque se sentirían algunas turbulencias, pero te aseguro que es secreto, esa ventana es una pantalla'. Eso explica su resolución, clima como ese no existe, la vida no se vive con imágenes de alta definición. Sol y la luz no se derrama en el piso, no es natural.
Aunque tenga muchas preguntas sé que no me sabrá dar respuestas sí no lo sabe. Ella es lo que tengo que no me haga sentirme abandonada en un sitio ajeno y extraño donde no reconozco nada. Coma durante meses. No me lo puedo creer, mis huesos me dicen que sí, mis músculos me lo reconfirman.
Está a mi lado y vivo mi pena en silencio con ella de compañía sacando un escalpelo con el que corta con trabajo mis ataduras y lo vuelve a guardar en su cinturón. Lo trae de contrabando. Libre temo tocar mi vientre porque siento algo moverse como sí mis órganos bailaran. Al tocarlo el calor me invade y ríos escurren de mi cara sabiendo que voy a ser madre y acabo a penas de enterarme. Me entra el miedo.
Peeta, no sé donde estas, tengo que encontrarte, regresa a mi lado. ¿Sabes que estoy esperando un hijo tuyo? ¿Que fue de ti? Sí Johanna no sabe nada solo hay dos opciones que me aterra conocer, una, no sabes que estoy viva, dos, has muerto.
Lloro porque acabo de volver de sueños que se volvieron pesadillas con el pecho doliendo y cargando un niño en mi vientre. Acabo de enterarme, no estoy preparada para esto. Lloro más. Johanna toma mi mano, es lo único que resuelve hacer, no tiene palabras, yo no tengo voz. Lloro.
Íbamos a ir a matar a los que nos amenazaban y fuimos nosotros las víctimas. Y ahora nos hemos separado. Duele. ¿Estarás bien?, ¿Estarás vivo? No me dejes sola con esto, no creo ser una buena madre, no quería tener hijos, tengo miedo, me aterra. Este mundo es horrible, así haya cambiado no me hubiera atrevido a engendrar sí podían sufrir lo que yo he vivido. Eres tú mi pilar. Aunque los Juegos del Hambre han acabado no puedo quedarme tranquila. ¿Y sí alguien me lo arrebata? ¿Es niño o niña? ¿Es solo uno?
Peeta, ¿Qué demonios fue lo que pasó?
¿Sí estas muerto por qué no morí contigo también? ¿Por qué me despierto de nuevo en medio de una pesadilla peor a la que soñé?
Johanna no me suelta y lo agradezco como no tiene idea.
Me estremezco, sigo llorando hasta que me canso. La impotencia me consume.
Trato de dormir.
Duermo y en mis sueños solo veo cosas que me hacen llorar más.
Snow, Rose Snow.
Quieren quitarme la cordura,...
No.
No voy a darles gusto.
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Me despido. La historia entra a partir de ese capítulo en una etapa que va a durar un rato pero es necesario... bueno, ya lo verán...
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