SRR GAIDEN 7
El juramento del Caballero
Ken Meiou se revolvía desesperado en la cama de su cómoda habitación, no podía dormir, no luego de saberla a "Ella" tan cerca, después de todo lo que había pasado estaba decidido a todo por Akane, pero estar allí, en casa de su amigo, a pesar de todo lo que Ken gritara y alardeara que no le importaba, algo dentro de él aun estaba dudoso de seguir con esto, ¿Amaría en verdad Keitaro a su mujer?...tenía que amarla, solo un loco no se enamoraría de su Ginny, tenía que hacer algo por averiguarlo, debía hacerlo así fuera preguntándole de frente a Keitaro, se levantó de la cama y encendió la luz, mil ideas abatían su mente, después de todo ella tenía una linda niña, un matrimonio, ¿Sería capaz de seguirlo a él? De vencer todos los obstáculos y arriesgarse al oprobio por…Amor, eso no lo dudaba el chico, sus besos, sus ojos, el mismo miedo de ella a tenerlo cerca se lo decían cada momento.
-Tampoco soy un cretino, no haré nada por destruir un matrimonio, si ella y Keitaro tienen aunque sea una mínima posibilidad de ser felices, aunque me arranque el corazón, me iré de aquí.-dice con sinceridad el chico de cabello castaño mirando la luna y saliendo un poco al balcón abre la ventana, esta decisión le ha costado vencer muchas cosas, empezando por su temperamento decidido, en otras circunstancias él habría raptado a Akane como tenía pensado en Akina, pero estaba la niña, esa pequeña a quien Ken se sentía inexplicablemente ligado, y eso lo hacía tener un gesto que antes jamás habría logrado, renunciamiento, y le asusta pensar que se está transformando en otro hombre solo por amor…se ríe un poco para sí mismo…¡Por amor!...esto es amor verdadero.
El chico da unos pasos en el balcón; la brisa de la noche que llega por la ventana y lo hace respirar mejor, pero después sus oídos escuchan un sonido extraño, parecen..¿Gritos?...lo son, gritos de un hombre, parecen venir de una habitación lateral, Ken siente que su corazón salta con un presentimiento extraño que se confirma cuando escucha el sonido de objetos que caen al suelo, aterrado mira encenderse la luz de la ventana de la habitación que sabe es la de su amigo y su esposa, luego escucha un portazo terrible y pasos que bajan por la escalera, Ken se oculta en los pliegues de la cortina y entonces ve salir al balcón de la habitación lejana retirada de la suya la silueta de la mujer de largo cabello negro enfundada en su camisón blanco, como una aparición divina, Ken la ve sin embargo tapar sus ojos, esos ojos que lo habían hechizado, con ambas manos y la escucha sollozar copiosamente, llora…¡Su Ginny llorando! Ken estaba lleno de ira, de rabia de adivinar lo que había pasado, mucho más al ver a la joven limpiar con el dorso de su mano algo en la comisura de sus labios, sangre, eso era sangre.
Un deseo violento de saltar los tres balcones que lo separaban de ella entró al alma de Ken Meiou, en esos momentos es que habría querido raptarla, llevarla lejos, ¿Cómo había podido su amigo Keitaro, el chico despreocupado y valiente que conoció en Akina volverse este ser insensible y amargado?...¿Cómo había alguien tan estúpido que teniendo una mujer como Akane Hino y un tesoro como la pequeña fénix lo mandara todo por la borda?...Ken respiró con dificultad, tratando de calma su ira golpeó la pared y el sonido hizo que ella mirara, al fin Ken se dio cuenta de que no podía seguir ocultando su presencia y salió de entre la cortina, estaban mirándose de frente, Akane con los ojos enrojecidos de tanto llorar y el labio sangrante, y él con la mirada furiosa, en que ella adivinaba la indignación que la escena le causaba, Akane bajó la vista, solo tres balcones los separaban, tres balcones que Ken se sentía capaz de atravesar para estrecharla en sus brazos, para consolarla y decirle que nada ni nadie la dañaría de nuevo, impetuoso se acerca a la baranda del balcón y sube una pierna intentando saltar.
-¡No Ken! ¡Por el Gran Kami no lo haga!.-grita Akane.-deje las cosas así…si de verdad quiere ayudarme, solo olvide lo que vio esta noche.-dice ella y dando media vuelta entra en la habitación cerrando la ventana con estrépito, Ken se contiene, con los puños apretados mira la luz que sale del balcón lejano, furioso golpea la baranda con sus puños y lanza un grito horrible que Akane escucha de espadas a la ventana, llorando desconsolada…¡Gran Kami! ¡Cómo puede alguien aguantar esto! Piensa la joven sacerdotisa dolida, y apaga la luz lanzándose a llorar en la cama…
Diario de Akane Kondo, Marzo 20 de 1990…
De nuevo regreso a tus páginas querido amigo, ya que no puedo recurrir a nadie más para descargar mi alma llena de tantos sentimientos confusos, desde la última vez que escribí las cosas no han cambiado, mi vida al lado de Keitaro Hino sigue siendo cada vez más parecida al infierno, al inicio pensé que solo era una faceta de su temperamento y que terminada la presión de las elecciones regresaría a ser el hombre cariñoso que conocí los primeros días de casada, pero me he dado cuenta con mucha tristeza que mi marido mientras más gana en poder político y económico más pierde de su humanidad, de los gritos, hemos pasado a las amenazas, a las peleas y finalmente…a los golpes, me he contenido cediendo siempre pensando en mi pequeña, Rei es la razón de que soporte esto con paciencia, pero no se cuanto más puedo aguantar, esta vida no es vida, Keitaro ha roto mis ilusiones de encontrar el amor, mis sueños de felicidad y toda mi vida con esa actitud…lo de hoy…ha sido horrible…
Y justo en medio de esta crisis emocional, como si el destino quisiera burlarse de mí, aparece "Él" ese caballero de brillante armadura, apuesto, atento, amoroso, sensible, valiente, decidido, ese ideal de hombre que yo forjaba en mis fantasías de chica soñadora, existe, es real, y se llama Ken Meiou, aunque para mí siempre tendrá el dulce nombre con el que se presentó en el bosque de Akina cuando me salvó de esos tipos, Lancelot…aun ahora escribo su nombre y mi cuerpo se estremece recordando como él me besó, no sabíamos nada el uno del otro, cuando después supe que no solo era el corredor al que íbamos a reclutar sino el mejor amigo de mi marido me quise morir, pensé que él sería solo un dulce recuerdo, pero saberlo real y lo que es peor, leer en sus ojos el mismo sentimiento intenso y prohibido que habitaba n los míos fue al mismo tiempo dulce y aterrador, el saberme esposa de Keitaro no le importó.
Con él perdí mi primera carrera, porque Ken Meiou además de ser el hombre perfecto, es el corredor perfecto, un clase "S"…¡Gran Kami!...si alguien leyera que me terminé de enamorar de él en esa carrera, pensaría que estoy loca, pero usando mis dones espirituales pude percibir cada sentimiento, cada variable de su ánimo, pude sentirlo, y ese sentimiento cálido y perfecto me hacía estremecer, soñar, sentir…desear…¡Estoy totalmente demente!...desear…que me besara de nuevo.
Lo que más me asusta de toda esta situación no es la intensidad de mis sentimientos impropios por Ken Meiou, sino que él corresponden en igual o incluso más vehemencia a los míos, desde hace tres días le ha gritado al mundo que me ama en más de una ocasión, ha apostado un beso el cual reclamó delante de Keitaro que para mi fortuna no se enteró de nada, me ha besado dos veces, me ha vencido en una carrera y se ha atrevido a unirse a la Liga de Aces con el único propósito de estar a mi lado, me lo ha dicho, también fue capaz aceptar vivir en la misma casa y yo no sé lo que me ocurre, si me alegra o me asusta, si o amo o le temo, si este sentimiento es hermoso o indigno, conozco mi posición de mujer casada, pero tampoco sé si seré capaz de anteponer siempre mis principios y mi dignidad ante la terrible tentación de tenerlo cerca.
Sé que estoy caminando por el borde de un precipicio, y sé que lo hago deliberadamente y porque la tracción del vacío es mucha, ahora él es parte de la Liga de Aces, hoy en la tarde fue su presentación, los "Caballeros" lo conocen de hace años igual que Keitaro, es un héroe para ellos, lo respetan y lo adoran, así que tuvimos que hacer un espacio de tiempo para que en medio del garaje de la Liga, Ken Meiou hiciera su ingreso oficial en una ceremonia que yo conocía por haberla visto antes cuando Keitaro aún conservaba el gusto por correr…luego de la escena horrible en que él me vio en el balcón llorando me las había arreglado por evitar lo más posible nuestros encuentros en casa, él iba y venía siempre con Keitaro el cual lo aprecia sinceramente (esto es raro, los afectos de mi esposo son muy reducidos y se nota que a Ken lo estima) me había concentrado en los proyectos de la empresa y de la Liga con una fuerza que hasta a mis amigas había asombrado, Hiroko decía que era un arranque de actividad, y Serenity se limitaba a mirarme en silencio, sé que ella desde Akina sospecha algo pero por miedo no he querido sincerarme con ella y en cuanto intenta hablar conmigo busco cualquier pretexto para alejarme…aún no estoy lista para hablar de esto con nadie.
Llegué al garaje justo cuando todos estaban ya allí, los chicos usaban sus mejores uniformes, los antiguos trajes blancos de los "Caballeros" y se sentaron en la mesa redonda, Hiroko y Serenity se sentaron junto con sus maridos, solo Keitaro no estuvo presente, todos aguardábamos la llegada del hombre para quien se había preparado aquella ceremonia, pero no llegaba, habían pasado casi quince minutos cuando se escuchó por la pista de acceso al sótano del garaje el rechinar de llantas, y justo delante de nosotros apareció el Toyota de Ken Meiou ahora cambiado, no estaba por completo negro como antes sino que había dejado solo el capo negro y ahora el resto del auto era blanco, pero lo que me dejó impresionada, además de esa forma singular que tiene de llegar (dando giros en círculo) fue que en el auto estaba escrito un nombre debajo de una espada, un nombre que me llegó al corazón…LANCELOT…y eso no fue todo, si mi corazón latía ya acelerado al notar como había cambiado su auto, casi se sale de mi pecho al verlo bajar del auto, con su sonrisa confiada y perfecta, luciendo ese traje blanco de corredor que solo en él podía verse de esa forma…¡Gran Kami!...¿Soy una mala mujer por pensar que Ken Meiou es el hombre más apuesto que he visto en mi vida?...y lo que dijo después es algo que no olvidaré mientras viva.
-Lamento la demora caballeros, majestades, pero un amigo me acaba de entregar mi auto renovado y listo para ser parte de la Liga de Aces, informo entonces que el SHINOBI ha muerto, cayó cumpliendo su deber en Akina, pero tras las cenizas del Shinobi ha surgido otro guerrero aún más decidido y firme, dispuesto a todo por su Dama.-aquí sus ojos azul-verdosos se clavaron en los míos.-y por su honor, Lord Lancelot.-se inclinó él mientras todos aplaudían eufóricos a su singular presentación.
-Podré estar molesta porque nos ganaron, pero estos Meiou y en especial Ken, tienen estilo.-comenta Hiroko a mi lado.
-Solo hay un pequeño problema Ken.-anunció Matsumoto, uno de los del equipo.-sin "King" no podremos hacer la ceremonia.-
-Te equivocas Galahad, puede no estar el rey, pero está la reina.- insinúa Ken mirándome con esos ojos que me hacen temblar, todos parecen acoger bien la maldita idea, hasta Tamahome el esposo de Hiroko dice algo como que en el ajedrez la reina es más importante que el rey, yo no escucho nada, miro aterrorizada a Ken Meiou que sonríe… ¡sonríe!...
-¿Qué dice señora Hino? ¿Me haría el honor de presidir mi ceremonia en lugar de su marido? -dice él inclinándose, yo miro a todos lados buscando auxilio y solo lo encuentro en los ojos azules de Serenity que parece ser la única que me comprende y se limita a sentir con la cabeza, entiendo que debo hacerlo si quiero evitar que alguien sospeche.
-Será un placer Meiou sama-dije yo, los chicos se levantaron entonces y poniéndose de pié se llevaron la mano hecha puño al corazón con aquel saludo de su equipo que les era tan característico, luego Ken se acercó a mí y se hincó con la mano en el corazón, luego dijo esas palabras de los libros de caballería…
Este caballero se postra delante de su reina
Solicitando ser parte de la hermandad de guerreros que preside
De
ser aceptado promete que
su espada defenderá a los desvalidos.
Su poder sostendrá a los
débiles, Su palabra dirá sólo la verdad.
Su ira acaba con los
malvados, La justicia nunca morirá
si queda alguien para
recordarla, prometo por mi honor
Defender aquello que creo justo, bueno y noble,
Y juro delante de todos, lealtad absoluta a la Liga de Aces,
A lo que simboliza y representa, a nuestro equipo y
A las Reinas que lo presiden…
Aquí él me miró de nuevo, mi mano temblaba al tomar la espada simbólica que Keitaro tenía sobre la mesa y había comprado a un forjador a precio exorbitante solo para las ceremonias de los "Caballeros", sé cómo se hace esto porque vi a mi esposo hacerlo antes, poso la punta del arma en uno y otro hombro de Ken Meiou…
-Sir Lancelot…sea bienvenido a la Liga de Aces.-le digo con un hilo de voz, él se levanta, se acerca a mí y tomando mi mano la besa con caballerosidad, luego se pone de pié, los aplausos ahogan la frase final de él para fortuna mía.
-Ese juramento era para ti Ginny, me faltó agregar que prometía ser fiel al amor de mi reina.-añadió el aún con su mano sujetando la mía, yo estaba temblando de miedo pero el ambiente ahogó mis temores porque los chicos llegaron a llevarse a Ken hacia la mesa lateral en la que habían dispuesto algunas bebidas, el festejo comenzó, yo me sentía desfallecer y me senté en la silla sujetando mi cabeza, TK y Taichi hablaban con Ken y lo felicitaban, cuando mis amigas se acercaron a mí.
-¿No es perfecto Akane?...tenemos un clase "S" en la Liga, estoy decidida a aprender todo lo que pueda de Ken Meiou, quiero ser clase "S" en menos de un año.-decidida Hiroko.-¿Akane? ¿Me oyes?...definitivamente empiezo a creer que estás enferma de algo.-dice la chica de cabello castaño.
-No es nada…solo efectos de no haber dormido bien.-intento desviar el tema, Serenity me mira mientras Hiroko sigue hablando emocionada de todo lo que planea para los reclutamientos fuera de Japón, admiro la fuerza y la energía de Hiroko, pero no puedo compartirla, no en ese momento, mi amiga Serenity me pone una mano sobre el hombro y me sonríe.
-Akane, sea lo que sea que necesites sabes que puedes contarnos.-anima ella. -¿Hay problemas con Keitaro?
-Los de siempre.-suspiro yo dolida, Hiroko para de hablar y me mira.
-Akane, linda, si ese…estúpido te llega a tratar mal, solo dime y le partiré la boca.-yo sonrío, así es Hiroko Chiba, siempre impulsiva, siempre temperamental, pero no tolera que nadie dañe a sus amigas, es capaz de dar su vida literalmente por nosotras.
-Gracias a las dos, pero estoy bien, solo es fatiga, quizá deba considerar pasar un tiempo en Hikawa con papá, me hace falta tranquilidad.- Nuestra charla es interrumpida por TK, el hermano de Taichi es quien habla calmando el festejo de los "Caballeros".
-Señores, una vez que nuestro nuevo caballero se ha unido al equipo, creo que la Liga está lista para su misión más importante, conquistar Kanto, se que podemos contar con él y con la "Reinas" para ello, la Liga es más fuerte que nunca, porque como equipo nuestra arma es el valor, nuestro tesoro el honor y nuestra meta… ¡La Gloria! -todos responden emocionados al grito iniciado por el cuñado de Serenity, se supone que yo debía estar feliz, pero en verdad, estaba aterrorizada, jamás como en ese momento desee huir de la mirada azul, de la presencia atrayente, de la voz que me hacía temblar, del tacto que me perdía, ¡Gran Kami cuando es que me volvía loca! Escucho como algunos chicos le proponen a Ken ir a festejar "A otro lugar" y solo esa posibilidad me hace hervir la sangre de ira… incapaz de contenerme más di una excusa y salí del lugar, dejando a todos sumidos en el festejo, me dirigí a los cubículos y tomé las llaves del "Vulcano", hasta que escuché esa voz tras de mí.
-Ginny… ¿Por qué te vas?... ¿Estás molesta porque cambié el nombre de mi auto? -Dice él, yo no lo miro, estoy temblando…
-No… -Digo yo con la voz temblorosa. -Es solo que Rei está en Hikawa con mi Padre y siempre que está allí hace travesuras horribles… -Digo yo por toda excusa. -Debo ir por ella temprano y… -trato nerviosamente de abrir con las llaves pero tiemblo tanto que no lo logro, hasta que al fin una mano fuerte me toma de la muñeca y me jala hacia él con fuerza hasta mirarme a los ojos.
-Ginny, sé que estás haciendo un esfuerzo por evitarme y yo también, desde el día en que te vi en el balcón no nos hemos visto a solas más y yo moría por poderte decir que…
-Ken, no lo haga, por favor. -Digo yo a media voz. -Ya es para mí muy difícil también lo que vivimos en casa… trate de entender…
-Entender que no eres feliz, que ese cretino de Keitaro te trata de esa forma terrible… ¿Eso quieres que entienda?... pues no lo haré, ese juramento que hice no fue para la Liga, fue para ti, y ahora lo juro de nuevo, prometo que si averiguo que él no te ama, no voy a detenerme ante nada para que seas mía. -Dice Ken y me mira con una fuerza capaz de dominarme, con esa atracción inexplicable que me hace olvidar todo lo que nos separa y me convierte tan solo en su Ginny… estamos muy cerca, nuestros labios ansiosos están a centímetros de tocarse… hasta que afortunadamente un ruido nos saca de esa abstracción, Serenity ha abierto de golpe la puerta del cubículo.
- Vaya aquí estas, todo el mundo te busca Ken, debes venir a ver un video del reclutamiento del fin de semana, TK te quiere allí ahora. -Dice mi amiga, yo sonrojada aprovecho para entrar en el auto y encender el motor, él me mira ansiosos pero se va de allí jalado casi por Serenity, dentro de mi auto yo no sé si seré capaz de conducir con ese nudo en la garganta y el corazón saltando en mi pecho de esta forma alocada, pero conduzco hasta Hikawa, papá al verme llegar nota enseguida mi estado anímico, tengo que inventar una y mil cosas para que papá no se entere, es muy perceptivo, me llevo a Rei luego de cenar y volvemos a casa, Keitaro no ha llegado, cada vez llega más tarde, pero ya no me importa, duermo a mi pequeña, lo cual es muy difícil, no sé donde guarda tantas energías esta niña, y luego me voy a mi habitación, la señora Yukana entra a mi habitación a arreglar algo…
-Uma… ¿Ha llegado ya mi esposo? -Digo yo.
-No señora Akane.
-Y…-me detengo. -¿el señor Meiou?
-Tampoco ha llegado. -dice ella, de pronto me sorprendo a mi misma sintiendo un terrible malestar, no por la ausencia de mi marido, sino por la de "Él" pienso en las palabras que dijeron los chicos sobre ir a festejar a otro lugar y me siento mal, me molesta imaginarlo bebiendo, celebrando en uno de esos lugares en que seguramente otras chicas lo asediarán, debe pasar, él es tan encantador… la ira me gana y golpeo la mesa con el puño- ¿Señora Akane?¿Pasa algo?
-Nada Uma… nada. -digo yo, ella se despide y sale, entonces me toco la cabeza, esto está mal, muy mal, sentir celos de Ken Meiou… al fin escucho el ruido de la puerta al ser abierta y la voz de Ken que saluda a la servidumbre me tranquiliza, está allí, puedo dormir tranquila, lo escucho entrar en su habitación y entonces incapaz de contener más tiempo mis sentimientos te tomo del escritorio y empiezo a escribir en tus paginas para sacar un poco de mi confusión, pero en verdad no se cuanto tiempo pueda seguirme resistiendo a la atracción del vacío… no sé si quiero seguirme resistiendo…
Ken Meiou se encontraba ajustando algo debajo de su auto, al parecer está muy concentrado tanto que no notó la pequeña mano que le escondía la llave que estaba usando, Ken al buscarla se sorprendió
-Qué raro-pensó al salir debajo del "Lancelot", fue cuando escucho una risita-ya veo-sonrió, Rei Hino estaba escondida detrás de unos neumáticos y reía mientras tenía en la mano la llave.
-Jejeje se va a sorprender por mi habilidad shinobi el tío Lance -dijo cuando se asomó para ver como el adulto debería estar buscando la herramienta, cuál fue su sorpresa al ver que Ken no estaba ahí; la pequeña se extrañó, fue cuando dos manos la tomaron por detrás levantándola, la niña asustada gritó pero fue silenciada por una de esas manos.
-¿Con que te crees una gran kunoichi pequeña Fénix? -Ken Meiou veía a la niña con seriedad-pues prepárate porque recibirás un castigo por molestar a un Gennin -la risa de la niña no se hizo esperar ante el ataque de cosquillas.
-¡¡NO, NO, NO JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, NO, NO!!-decía ella pero el adulto seguía jugando.
-¡Ahora ten mi ataque especial, Jutsu de los mil años de dolor de panza!-le hizo cosquillas con la boca en la barriga, la niña estallo en una carcajada más fuerte.
-¡¡Vaya, vaya!! -la voz de Keitaro interrumpió aquel momento alegre. -Parece ser que ser tío te ha enseñado como cuidar y tratar a los niños, en verdad que has cambiado mucho Ken -dijo aquel chico rubio palmeando el hombro de su amigo -y mas con mi hija -el acaricio a la pequeña en el cabello -Rei podrías disculparnos tengo que hablar algo con tu tío Lance.
-De acuerdo Otou san…-dijo no muy contenta saliendo del garaje, una vez fuera de ahí Ken se cruzo de brazos y se recargó en el capo de su auto, el hombre de elegante traje gris se recargó junto a su amigo en silencio.
-OK, ¿Qué es lo que te inquieta Keitaro? -dijo adivinando al ver a los ojos a su amigo.
-Pues, es el amor-respondió Keitaro sentándose sobre unos neumáticos
-Vaya al parecer tu hermosa mujer te tiene muy enamorado. -Ken sentía rabia al decir eso pero se contenía, estaba decidido a averiguar de una vez por todas la verdad y para eso debía ser cauteloso; Keitaro agachó la cabeza -¿o no?
-Ken ¿Cómo sabes que has cometido un grave error? -pregunto Keitaro -¿un error tan grande que puede dañar a muchas personas?
-Depende el error y el daño -Ken sentía que algo no andaba bien. -Por cierto ¿Puedo preguntarte algo fuera de contexto?
-Si ya sabes que eres mi amigo y que siempre hay confianza.-
-Desde que conociste a Akane ¿Supiste que era la indicada? -inquirió el castaño. -Es mas… ¿cuánto duró su noviazgo?
-Pues, no hubo un noviazgo como tal. -Keitaro hacia viajar a su mente a aquel día en que le propuso matrimonio a Akane. -Nos casamos al unos días de conocernos y…
-¿Y? -Ken estaba el mayor esfuerzo para no lanzarse contra él y golpearlo, sabía que esa pausa significaba algo, algo como que este matrimonio era mera imagen, un capricho y conociendo a Keitaro Hino…era probable.
-Pues para ese momento lo era…-eso fue indicio fulminante-y lo es-por más que corrigió eso era un indicio-aunque ya no sé si lo es por completo.
-Keitaro espero no me este diciendo que te has enamorado de otra mujer. -Ken fingía asombro, pero en su interior había algo que agradecía a aquella desconocida el haber abierto la brecha necesaria para….
-Ken, sigues sorprendiéndome. -Keitaro confesó. -Efectivamente hay otra mujer, pero tanto como estar enamorado, bueno, tu sabes lo que pienso del Amor, es un sentimiento estúpido que complica la vida de los hombres prácticos como yo, existe el deseo, la constancia, la amistad, la comprensión, pero el Amor como tal hace tiempo que lo deseché de mi vida. -Con rotundidad el rubio, Ken siente arder de nuevo en él ese maldito sentimiento de ira, pero se controla, es el momento de arriesgarlo todo…
-Keitaro, entonces ¿Amas o no amas a tu mujer? -Lanza el joven Meiou ansioso.
-No. -dice el rubio con una firmeza que indigna a Ken.-Akane es una buena y linda mujer, pero demasiado complicada para mí, exige atenciones y sentimientos que no puedo darle porque yo tengo otras prioridades, yo sé todo lo que ella vale como persona, es dulce, tierna, buena madre y una dama que cumple bien con su papel de esposa ante la sociedad…
-¿Pero? -lanza Ken dispuesto a averiguarlo todo.
-Pero…no la amo. -dictamina el egoísta hombre rubio.-además, aunque lo intentara no podría, hice algo… cometí un error a los pocos días de casarme, un error que no me deja tranquilo y que la afecta a ella, a mi hija, a mí mismo, un error del cual ya no sé cómo salir. -confiesa el rubio.
-Otra mujer… -conteniendo su indignación Ken, Keitaro asiente con la cabeza, Meiou estaba inquieto... algo bien sabido por Ken es que tanto él como Keitaro eran don Juanes empedernidos y pues tenían una larga lista de pretendientes lo cual lo intrigaba -¿Quién es?
-¿Recuerdas a mi prima Kaolinet? -Ken se sobresalta.
-¿Esa bruja?... Keitaro pero cómo pudiste… -Dice Ken sujetando el brazo de su amigo con una fuerza que desconcierta al rubio, pero luego se contiene y lo suelta.
-No sé bien como pasó, pero pasó, luego que ella se fue de casa me buscó y me hizo entender que mi matrimonio con Akane era un capricho y que yo la amaba a ella…no se…me confundí, cambié mucho y me refugié en mi trabajo, luego de nacer Rei, ella regresó a Japón, en ese momento Akane y yo estábamos mal…distanciados…yo y Kaolinet nos vimos y…y…ocurrió.-confiesa Keitaro.-ella quería que me divorciara de Akane, pero no podía arriesgarme al escáldalo, no luego de mis aspiraciones políticas, así que la envié al extranjero, le di dinero y la mandé lejos, no quería que usara a nuestra hija para…
-¿Una hija? -indignado Ken ante el cinismo del político. -¿Tienes una hija con Kaolinet? -Keitaro asiente.
-¿Ahora me comprendes?...no sé qué hacer ni cómo reaccionar ante Akane, a veces me siento…culpable…así que he optado por alejarme de ella, pero ella se resiste, me busca, me hace dudar, me pide que de cosas que no puedo dar, porque no la amo.
-¿Y a la otra? ¿Amas a tu prima?
-Tampoco… Ken amigo, las mujeres son complicadas, ninguna de las dos entiende que yo no puedo amar, odio estar metido en esto. -Patea furioso Keitaro un bote del suelo, Meiou estaba haciendo esfuerzos sobrehumanos para no lanzarse sobre él y matarlo a golpes.
-¿Y qué piensas hacer?... porque ni Akane ni tu prima tiene derecho a seguir dependiendo de tus neurosis… eres mi amigo y te estimo pero lo que pasó hace tres días….-insiste Ken.
-Debí saber que escucharías… es que la verdad no se qué hacer… ¿Tu qué harías? -lanza Keitaro,
-¡¡Yo mismo te cavaba la tumba maldito imbécil!! -Pensó Ken; se veía como enterraba vivo a este inútil, por no decir otro sufijo mas fuerte…pero no lo dijo, entonces pasó algo, algo inesperado, dentro de toda su furia, Ken Meiou tuvo el acto de renunciamiento más grande que se puede tener…por Amor.
-Creo amigo que la elección no es dudosa, tienes a una mujer hermosa, buena, que te ama, y una linda niña, por otro lado a una arpía venenosa y sinvergüenza que solo quería una hija por la pensión y la herencia… ¿O no? -dice el chico, Keitaro asiente con la cabeza.-independientemente de tus creencias sobre el amor, pienso que la elección no es dudosa, bien, puedes no amarla, pero eso no significa que desees hacerla infeliz, digo, con lo poco que cuesta intentarlo, vamos… no dejes ir lo importante por una mala mujer, digo, si yo tuviera la fortuna de tener una mujer como Akane y una hija como la pequeña fénix, Keitaro, te conozco, sé que no eres ese tipo insensible que muestras, puedes intentarlo… por ellas… -dice desgarrando su corazón Ken y coloca su mano en la espalda de su amigo que suspira hondo.
-Quizá tengas razón… Ken un favor no le digas nada a Akane. -pidió él -Por favor si se llegase a enterar...
-Ok no te preocupes no se lo diré… -Susurró lo último, Keitaro se acerco a su amigo y le dio un apretón de manos.
-Gracias por el consejo. -dijo el rubio.
-Créeme que no sabes cuánto debes agradecerme -ironizó Ken tomando la mano de su amigo en el mismo apretón, las pupilas azul-verdosas del castaño tuvieron un destello de ira al pensar que a este maldito tipo había cedido su felicidad, sus manos se apretaban muy fuerte algo que para Keitaro no paso desapercibido, miró los ojos furiosos de Ken, cualquier cosas podría pasar, sin embargo…
-¡¡Tío Lance!! -Rei apareció desde la puerta. -¿¡Iras a la expedición de hoy!?-
Ambos hombres dejaron el apretón y Ken sonriente le vio.
-Claro Fénix es una promesa, y un caballero cumple sus promesas ¿No es así Keitaro?-el chico asintió, justo cuando Ken se dirigió a su auto en el cual ya subía la niña.
-Una cosa más. -Ken se giró hacia Keitaro. -Valora lo que te dije, puedes hacer felices a tu mujer y a tu hija, y de paso, intentar ser feliz tú… -Terminó el joven entrando en el auto y saliendo de allí a toda potencia, Keitaro Hino solo suspiró y regresó a la mansión, por la calle Ken Meiou conducía como loco atravesando autos, indignado, furioso.
-¿Tío Lance? -Dice la niña a su lado. -¿Estas enojado? -Ken se calma al ver a la perceptiva pequeña.
-Solo dudoso ¿Sabes algo fénix?... tu tío Lance es un estúpido.
-¡No! -salta Rei indignada.-no lo eres…
-Lo soy ¿Qué pensaría de un hombre que teniendo el tesoro más hermoso del mundo… lo deja ir? -dice el joven de cabello castaño, la niña lo mira con sus ojos amatista interrogantes. -No me hagas caso fénix… estoy alterado, mejor vayamos a nuestra expedición que necesito olvidarme por un momento de lo que acabo de hacer. -Termina el joven, la niña palmea emocionada mientras el "Lancelot" se pierde entre las calles de Tokio.
Los tres Mazda Savanna junto con las camionetas de la Liga de Aces y los autos de los "Caballeros" esperaban en la carretera de Fujiyoshida, bajo las faldas del hermoso monte Fuji, los "Caballeros" entrenan por el lugar comprobando unos nuevos sensores inventados por TK Tsukino quien había insistido en instalar una computadora en una de las camionetas, aunque algunos de los "Caballeros" protestaban diciendo que la tecnología jamás supliría a la mecánica tradicional, el joven pelirrojo ayudado por su esposa tenía los radares y estaba comprobando las señales, junto a los autos se hallaban las tres chicas, Taichi llevaba en hombros a la pequeña Serena e instalaban una cámara en una base junto al "Moonlight" la niña cantaba una canción a su padre, algo que había aprendido en la escuela mientras el rubio y apuesto Señor Tsukino decía bromas a su bella mujer al oído, bromas que Serenity se limitaba a sonrojarse. Sentados en el capo del "Rose Chevalier" Darien Chiba y el joven TK Tsukino JR tenían un partido de damas mientras Hiroko Chiba y su esposo abrazados miraban el atardecer, alejada un poco de ellos y muy ansiosa se encontraba Akane Hino, sabía ya que Keitaro no asistiría, eso ya no la sorprendía, lo que si tenía miedo era de ese repentino cambio de Keitaro con ella desde dos días a la fecha, y más que luego del paseo de Rei y Ken, este último no apareciera por la casa ni a dormir, miró un poco las parejas de sus amigas, tan felices con sus esposos, a TK y su joven esposa trabajando juntos, y de pronto sintió…. envida… ¿Es que acaso ella no tenía igualmente derecho a ser feliz?...
-¡Te alcanzaré ya verás…BRRRRRR….aplicare la máxima velocidad… BRRR…-Decía una vocecita dentro del auto, la chica sonrío al ver a su hijita sentada en el asiento del "Vulcano" imitando la forma de conducir, sus pies no llegaban siquiera a los pedales, pero sus manitas estaban sujetas al volante y lo giraba, sus ojos amatista tan parecidos a los suyos miraban con determinación al frente. Akane sonríe.
-¿Qué hace mi pequeño Fénix? -Dice ella.
-Conduciendo en una carrera Okka san… como tío Lance… -Añade la niña. -¿Cuándo llegará tío Lance?...dijo que me traería un regalo, no ha venido desde hace mucho. -dice la niña decepcionada, Akane acaricia su cabeza.
-No lo sé pequeña… no lo sé… -Dice ocultando que la misma duda la inquietaba a ella- Quizá no pueda venir.
-Vendrá, me lo prometió. -Con una confianza que hace sonreír a Akane la pequeña Rei, la señora Hino sale del auto y mira el horizonte.
-Señora, todo listo, solo esperamos a Lancelot para iniciar el entrenamiento. -Añade uno de los "Caballeros".
-Entiendo eso Boors. -completa Akane usando el nombre de corredor del chico. -Pero creo que el señor Meiou no vendrá. -justo en el momento en que ha dicho esto, se escucha el rugir de motores en la carretera pintada de tonos anaranjados.
-Lo ve Señora, Ken Meiou siempre cumple sus promesas. -dice el joven, Akane mira con ojos esperanzados la carretera pero para su sorpresa, en lugar de la silueta ahora blanca del "Lancelot" se dejan ver siete automóviles Nissan S13 negros y a la cabeza de ellos un Nissan 300ZX con las letras "Le Fay" que Akane conocería entre miles, los autos negros y la forma estruendosa con la que rechinan en el pavimento de la carretera tapándola por completo en perfecta sincronía al estacionarse hace que lentamente toda la Liga de Aces y las tres reinas se acerquen a ellos.
-¿Le Fay?... Akane… acaso...acaso… -Dice ofendida Serenity reconociendo el auto negro con las manos de largas uñas pintadas en él.
-Si Serenity, parece que regresó. -dice la sacerdotisa sin ocultar su odio.
-¡Pero cómo puede esa perra tener tan poca vergüenza! -ofendida Hiroko Chiba, en ese momento las puertas de los misteriosos autos se abren y de ellos bajan algunos hombres con traje negro y dos chicas jóvenes y bellas, una de cabello largo y verdoso y otra de cabello azul, los autos negros tienen imágenes de demonios y nombres tan extraños como "Belcebú" "Abbadon" "Molrot" mientras que los autos de la dos chicas tenían el nombre de "Lilith" y "Astarté" pero del ZX que todos conocían tan bien, bajó la misma mujer de cabello largo rojo usando un traje de corredora negro con un extraño escudo y la leyenda "Black Knights", es la misma mujer, Kaolinet Hino, los mismos ojos entre gises y morados llenos de brillos malévolos y la sonrisa irónica que Akane Hino había dejado de ver hace seis años, pero del lado del conductor baja otra chica más joven que la señorita Hino de corto cabello rojo sujeto con una diadema usando un diminuto short negro y una escotada blusa, la joven tiene ojos verdes y sonríe con una media sonrisa irónica y provocativa.
-¿Que significa esto…? -dice confundida Hiroko Chiba.
-Buenas Noches mis queridos miembros de la Liga de Aces, ha sido mucho tiempo, ¿Seis años? -saluda Kaolinet Hino mientras todos los conductores vestidos de negro se acercan a ella, en medio de la carretera contrastan los uniformes negros de unos y los blancos de otros. -Pero que modales son esos para las "Reinas de Kanto"… ¿Es que acaso ya no merezco siquiera un saludo? -irónica ella.
-Si la desfachatez fuera enfermedad estarías en estado terminal querida. -Con ironía Hiroko. -¿Es que no te bastó con la última vez en Hakone? -una risa de la mujer.
-Hiroko, Hiroko, siempre tan salvaje, había olvidado ese detalle. -Ella se molesta y trata de lanzarse sobre la pelirroja, pero la detienen Taichi Tsukino y Tamahome.
-No amor… no vale la pena. -Dice su esposo.
-¡Que hostilidad! jamás pensé que los mejores corredores de Kanto fueran tan terriblemente groseros, pero créanme que si de algo me sirvió la derrota en Hakone, fue para darme cuenta de que me faltaba mucho por aprender, y justo eso hice, seguí su ejemplo, viajar por Kanto reclutando corredores… digamos… interesantes, corredores que no tuvieran miedo a nada ni nadie, corredores que corrieran al límite, sin reglas… y así formar algo que podríamos llamar la antítesis de la Liga de Aces, los "Black Knights"-presenta Kaolinet a su equipo que se limita a sonreír.
-No veo en qué medida nos incumbe eso a nosotros señorita Hino. -Añade Serenity.
-O si… Serenity, siempre tan correcta, verás, me he cansado de viajar por el mundo y deseo establecerme aquí un tiempo, pero esto no sería divertido si no hay caos, así que, de hoy en delante, la competencia por ser los dueños de Kanto y sus alrededores, será entre su equipo… y el mío. -amenaza Kaolinet Hino, la pelirroja de cabello corto a su lado ríe descaradamente junto a su maestra.
-Lamentamos esto Kaolinet pero no caeremos en tus provocaciones. -Con firmeza Akane Hino, una risa sorda de la mujer es toda la respuesta.
-Akane querida, no cambias, los años no han hecho más que hacerte aún mas ingenua. -Se burla ella- ¿Quién te ha dicho que vamos a pedirles permiso?...esto es una declaración de guerra, desde este momento la Liga de Aces no es la única que puede reclutar corredores y controlar las carreras en Kanto, de hoy en delante los corredores tendrán dos opciones, el estilo monótono técnico y difícil de los "Caballeros"…o el estilo libre y sin restricciones de los "Black Knights".-desafía Kaolinet.
-Si era todo lo que tenía que decirnos puede irse ya. -Añade molesta Akane Hino, pero en ese momento la pequeña Rei se abre paso entre los adultos y se acerca a su mamá.
-Okka san… ¿Quién es esa mujer? -Dice la niña, algo en su alma se había encendido alertándola de un peligro, quizá algo de los dones especiales de su madre manifestados en ella, los ojos maléficos de Kaolinet Hino se prenden en la pequeña de cabello negro con furia, la hija de Keitaro, la heredera Hino, la culpable de que su hija sea solo una…
-Rei, regresa al auto, por favor. -Dice asustada Akane al ver la mirada fulminante de la señorita Hino sobre su hija.
-Vaya Akane, no me presentas a mi sobrina… vamos pequeña, ven con tía Kaoli. -dice insinuante la mujer alzando los brazos a Rei que mira a su madre.
-Primero la dejamos ir con una serpiente venenosa… no le creas Akane, no dejes que Rei vaya.-defiende Hiroko impetuosa.
-Hino sama… con todo respeto creemos que ya ha sido suficiente de charla y asuntos familiares, usted prometió acción, queremos medirnos con un clase "A".-dice un joven de cabello rizado que fuma un cigarrillo tirándolo al suelo.
-Y que le hace pensar que una caterva de mediocres clase "B" puede con la Liga de Aces. -Se oye una voz tras ellos, todos los caballeros se hacen hacia atrás y entonces se abre camino Ken Meiou luciendo su traje de corredor de la Liga de Aces, con la mirada azul-verdosa desafiante y molesta.
-¡Tío Lance! -Grita Rei corriendo a él, el joven de cabello castaño la carga en alto.
-¡Por Satanás que regalo del infierno es este hombre! -dice al lado de Kaolinet Hino la chica de short corto sonriendo con una mezcla de admiración y deseo mirando al joven Meiou de arriba a abajo.
-Cierto Kaolinet, no nos habías dicho que en la Liga de Aces había este tipo de especímenes. -Con la misma mirada atrevida la de cabello verde, Ken se coloca al lado de Akane Hino quien lo mira con ojos aterrorizados, no sabe quién es esa mujer o quiénes son esos payasos, pero sabe que perturban y retan a su Ginny y eso le basta.
-Creo que no nos han presentado… joven… -Dice Kaolinet al ver al chico.
-Y no tengo intensión de hacerlo, que le baste con saber que soy parte de la Liga de Aces, que mi nombre de corredor es "Lancelot" y que puedo derrotarla Usted y a todos sus patéticos clase "B".-dice con firmeza él.
-Y además corre… chicas díganme que ese bombón es verdadero. -Añade la otra chica de cabello azul juntándose con sus dos compañeras.
-Lo es Hina, un hermoso y apetitoso bombón para nosotras. -se lame los labios la de cabello rojo que está junto a Kaolinet Hino, el comentario de la pelirroja llega fuerte y claro a todos los corredores de la Liga de Aces, pero en especial a Akane Hino quien siente unos extraños deseos de sujetar a esas tres tipas por el cuello y apretárselos con fuerza.
-Veo que su Liga tiene nuevas adquisiciones señoras, lo celebro, eso hace interesante nuestro encuentro, además lo que venimos a proponer el día de hoy es solo una pequeña muestra de nuestro poder, así que veamos… ¿Quién de Ustedes tendrá el honor de batirse con uno de los "Black Knights". -reta Kaolinet Hino, muchos de los "Caballeros" indignados se ofrecen valientes ante las reinas para participar, hasta que Hiroko Chiba los calma.
-¡Hey Señores Tranquilos! -dice la castaña con su energía natural. -se que todos tenemos deseos de patearle el trasero a la señorita ego grande y sus secuaces, pero creo que es justo que elijamos al mejor. -Dice ella mirando a Ken que sonríe, ahora que ha escuchado el nombre de la mujer, sabe quien es, por culpa de esa bruja su Ginny llora, es la maldita prima de Keitaro, ya él le mostrará…
-Kaoli, si el guapo Lancelot se va a batir quiero correr en su contra.-añade la pelirroja.
-Eso no es justo señora, Sora siempre elije lo mejor.-se queja la de cabello azul.
-Hey calma brujitas, parece que se desató la feromona. -Se ríe un chico de cabello negro atado en cola de caballo.
-Señorita Hino… decida quien se batirá con el sexy caballero del equipo contrario. -apremia la tercera joven de cabello verdoso, Kaolinet Hino sonríe irónica y truena los dedos, de atrás de ellas se abre paso un hombre alto y fornido, calvo y lleno de tatuajes delante del cual todos se retiran.
-Astaroth… ¿Nos harías el honor de ser la carta de presentación de los "Black Knights"? -dice Kaolinet, el tipo que luce traje de cuero, botas, algunos adornos de púas y perforaciones se limita gruñir.
-No es justo… Astaroth va a hacer pedazos al lindo Lancelot, señora… -se queja la pelirroja, una ademán de su jefa la detiene.
-Tengo mi corredor, quiero ver al suyo.-dice Kaolinet Hino desafiante, Ken deja a la pequeña Rei en brazos de Akane y da un paso al frente, pero ante la sorpresa de todos, una mujer de saco morado se interpone a ellos.
-El oponente seré yo. -Dice Serenity ante el asombro de todos, una risa a coro de los "Black Knights" es todo lo que se escucha en la carretera ya oscurecida por la noche.
-¡Serenity estás loca! ¡Qué te pasa! -Dice asustado su esposo.
-Amiga ¿En verdad te sientes bien? -Preocupada Hiroko.
-Cuñada, no es por menospreciarte, pero ¿Has visto a ese tipo? -añade TK.
-Lo he visto, pero también creo que tengo derecho a mostrar algo de técnica a un bruto ¿Cierto?... así que Meiou sama, solicito que se me ceda el derecho a correr contra ese hombre. -Rectifica la de cabello plateado. Ken sonríe.
-Así que no solo yo me di cuenta, también usted señora Tsukino, jamás pensé que fuese tan observadora. -Sonríe a su lado Ken Meiou, Serenity le regresa la sonrisa.
-Serenity no lo hagas, esa mujer solo quiere provocarnos.-solicita Akane Hino asustada.
-No quiere, ya lo logró, así que le daremos gusto. -Asiente Serenity calzándose sus guantes negros, Ken pone su mano en el hombro de Akane Hino y le dice.
-Vamos Ginny, déjala, si se dio cuenta de lo mismo que yo, puede ganarle a ese ogro. -Suplica Ken.
-¡Qué bien! ¡Tía Serenity va a correr! -Aplaude Rei. La joven se acerca al lugar en que aguardan los "Black Knights".
-Soy tu oponente. -Dice con decisión ella, el tipo enorme la ve son una sonrisa socarrona.
-Hino sama… ¿Es que acaso soy basura para correr contra señoritas?...la haré trisas. -le dice el gigante a Kaolinet, los demás ríen.
-Es su decisión Astaroth, solo muéstrale como es nuestro estilo. -Añade la señorita Hino, el tipo sonríe y mira a Serenity amenazante.
-Te haré papilla muñeca. -Añade y sube a su auto, Serenity se dirige al "Moonlight" hasta que Taichi asustado la sujeta de la muñeca.
-Serenity no lo hagas, es peligroso. -Dice su esposo preocupado abrazando a la pequeña Serena, la señora sonríe y lo besa en los labios fugazmente.
-Taichi cariño, sabes que si no estuviera segura no lo haría, solo confía en mí. -Dice la chica, luego besa la cabeza rubia de su hijita. -¿Confías en mamá verdad pequeño conejito? -le dice ella.
-Si mamita. -dice la niña, Serenity mira a su familia.
-Entonces no necesito nada mas.-Acaba y abre la puerta del auto.
-Oye tu "Cara de Luna" me siento orgullosa de ti, esa es mi amiga, y yo que te tachaba de miedosa. -Dice Hiroko golpeando con su puño el hombro de Serenity.
-No me digas "Cara de Luna". -Se queja ella. -¿Y tu Akane? ¿No dices nada?
-Solo ten cuidado amiga, desearía que esto no estuviera pasando, es mi culpa, esa mujer me odia, no desearía que las lastimara por mí. -Aterrada la sacerdotisa.
-Cama Akane linda, Ustedes ya corrieron en Akina, así que es mi turno de defender el buen nombre de las "Reinas", les mostraré lo que puede hacer un corredor con técnica. -Añade ella y las tres se sujetan de la mano sonriendo antes de que ella suba al Mazda plateado y se perfile rumbo al lugar en que el S13 negro con un terrible rostro de diablo espera con rugir de motores.
Ambos autos rugían pero con enormes diferencias, el S13 sonaba con potencia que podría rivalizar con un V8 americano mientras el Moonlight sonaba con ritmo y estilizado, Kaolinet se puso en medio de los autos mientras los equipos despejaban la pista, la pelirroja señaló a cada auto dando la señal la bajar sus manos; ambos autos salieron a gran velocidad mientras se perdían en la primer curva, rápidamente el Moonlight tomo la delantera, el S13 negro iba detrás bastante cerca.
-Se ve que tiene energías gigante -Serenity se veía sonriente, con mucha confianza a pesar de no conocer bien aquel camino.-veamos que tanto puedes hacer.-añadió ella.
-¿Reinas del Drift?-espetó el chico de los tatuajes. -No me hagan reír, el correr es para hombres,las mujeres no son un rival digno para un corredor de mi clase. -El chico aceleró su auto y en segundos se pegó al auto de Serenity dándole un ligero toque lateral del cual ella se repuso son inmutarse.
-Mucho poder…. -Miró el espejo mientras la silueta negra del enemigo estaba reflejada en este. -veamos si tu habilidad es tan grande como presumes o es verdad lo que noté en el derrape cuando llegaste. -Serenity en la curva frenó con un derrape tan excelso como si el pavimento fue un lienzo.
-¿Un Drift con agarre? -Astaroth se asombró de eso, el auto negro hizo un derrape con precisión pero la distancia que Serenity había ganado se acortó en la recta. -Que te parece esto primor…
-Tienes técnica lo admito pero ¿En nivel como para esto? -el Moonlight hizo un derrape de inercia y casi rozó el barandal del camino, pero de nueva cuenta la distancia en la recta se acortó por la potencia del auto.
-¡Como demonios copiaste mi técnica! –Incrédulo el gigante -¡Nunca te desharás de mi ¡ ¿me oíste? ¡Nunca! -el S13 negro estaba a centímetros de tocar al "Moonlight", los dos autos giraron en el lugar indicado para el retorno por el lado opuesto de la carretera, ahora iban de regreso, pero el "Astaroth" aprovechó la vuelta para dale al "Moonlight" un terrible empujón por detrás.
-Vaya, parece que juega rudo, bien haré caso de lo que Artemis nos enseñó. -La chica relajó su respiración y cerró los ojos. -Mi técnica especial, visualizar la línea del camino… la indicada…-Serenity se puso en meditación. -Ser uno con el auto… -el camino comenzaba a cortarse en una curva cerrada cada vez más cerca.
-¡¡¡Pero qué diablos!!! -Astaroth anonadado veía como el auto plateado se abría dejando un hueco para rebasar. -Ok si tu insistes sabandija… -Pero cuál fue su sorpresa que el auto le cerró el paso con el frente de este mientras hacia un derrape con tal fuerza que los neumáticos rechinaban con fuerza casi como si se fuesen a reventar. -¡¡IMPOSIBLE!!
Serenity tenía la vista fija sobre el camino de un lado la curva comenzaba a enderezarse mientras del otro tenia al S13 quien tuvo que frenar y evitar el choque, logrando una distancia importante fue cuando la siguiente curva se apareció y el "Moonlight" la tomó desapareciendo por el punto ciego de la misma curva, Astaroth aceleró con todo y derrapo en la curva cual fue su asombro cuando no encontró señal del RX-7, Astaroth estaba en silencio fue tal su desconcierto que su auto le hizo volver cuando este se salió del camino, ella lo había engañado ¿Pero cómo? ¿En qué momento?... fúrico lanza un rugido terrible y acelera con un rugir de llantas, no lo humillará una mujer…
La liga de Aces y los "Black Knights" miran por el camino oscuro como unos faros aparecen.
-Ese es Astaroth, parece que no tardó en ganar. -Dice la pelirroja de la diadema al lado de Kaolinet Hino.
-Veamos si perdonó la vida de la chica o solo la asustó. -Reitera otro tipo, los "Caballeros" escuchan los comentarios y las risas del equipo rival, a su pesar Hiroko se preocupa.
-Vamos "Cara de Luna" tienes que ser tú. -Pide la castaña, Akane se limita a cerrar los ojos, está muy nerviosa por su amiga, hasta que una mano se posa en su hombro y ella se encuentra con los ojos tranquilizadores de Ken Meiou.
-Calma Ginny, tu amiga ganará. -Dice él con confianza.
-Si Okka san, tía Serenity le pateará el trasero a la señorita ego grande. -Dice Rei abrazada por Ken golpeando con su puño su mano ante la risa de los "Caballeros"
-¡Rei que vocabulario es ese! -Se asombra Akane.
-Es que Rei es una grosera. -Dice Darien Chiba y le saca la lengua a la niña.
-¡No lo soy!... Eso dijo tía Hiroko… -Se disculpa la niña, Hiroko se sonroja mientras a su lado su esposo ríe.
-Ya lo ves querida, lo que enseñas a tu ahijada… -ríe Tamahome Chiba.
-¡Ya viene el ganador! -Grita uno de los "Caballeros", el corazón de todos late muy fuerte, la pequeña Serena se abraza de Akane y esconde su carita en el pecho de su tía.
-Tía Kane… ¿Mamita ganará? -Akane le sonríe.
-Lo hará linda, ya verás. -Anima la joven, al fin la luz se hace más evidente y todos miran aterrorizados que el auto que llega es el…
Preview Cap. 8:
-Ken… vete de aquí.-suplica ella desde arriba del balcón.
-¿Irme?...si lo haré Ginny, en definitiva este día me voy de villa Hino.-añade él y entonces Akane siente esa aprehensión y el dolor en su pecho.-pero la pregunta es…-dice él y de un impulso incontenible sube por la reja hacia el balcón, Akane se pone muy nerviosa, este tipo de arranques de Ken era lo que la aterraba, el chico en un momento se haya arriba del balcón y la mira intensamente.
-Ken por favor, estas poniéndote y poniéndome en peligro.-dice ella aterrada, aunque ya no sabe si es por miedo o por la cercanía de él.
-No me importa, tengo que saber, debo saber, y no tendré otra oportunidad, Ginny, no puedo más con este sentimiento, tengo que decírtelo, me voy de esta casa, pero ¿Vendrían tú y Rei conmigo?.-lanza Ken desesperado, ella se hace hacia atrás por la sorpresa.
-¿Ir contigo?.-
-Si, irse conmigo, abandonar toda esta vida llena de infelicidad y dolor al lado de un tipo que no solo te lastima y te hiere, te anula y te abandona, sino que no te ama.-
-¡Ken!-protesta ella.
-¡Es la verdad! No te ama, es un egoísta, un maldito, un canalla que te…-se detiene él dudando en decirlo, sabe que si se lo cuenta a Akane, esa verdad sobre Kaolinte Hino, quizá su Ginny accedería a irse con él…
NOTAS FINALES:
Asi es, un nuevo cap al más puro estilo Eboli-Zhudo, pasiones, velocidad y mucha adrenalina, porque a la antigua Liga de Aces le estaba haciendo falta competencia ,Kaolinet y los "Black Knigths" (junto con esas tres malditas resbalosas con nuestro Ken) pondrán a temblar a las "Reinas" y a "Lancelot" por otro lado, los sentimientos de Ginny y su caballero están por llega a un peligroso límite, así que esperen lo que sigue, gracias por su apoyo y ya saben que aunque SRR haya terminado, SRR GAIDEN seguirá publicándose cada semana hasta terminar de revelar todos los "Misterios del Pasado", gracias por todo y nos vemos en dos semanas…
TTE: Zhudo y Leonor de Éboli….¡Feel the Energy!
