Planes de chicos y chicas
Lo primero que hicieron los chicos al finalizar el hechizo de aquellas misteriosas L3 fue, tras gritar todos los tacos que pudieron por el castillo, ganándose una hora de retención con McGonnagall, empezar a investigar quiénes podrían ser aquellas jóvenes que les habían ganado con una broma a ellos, a los Merodeadores.
Te apuesto lo que quieras a que son tres feas amargadas que no saben disfrutar de la vida – dijo Sirius con una mueca.
Tú crees? Podrían ser perfectamente tres chicas normales...
Normales?!! Ja, de seguro que fueron Slytherin – refunfuñó James – Mira que hacernos hablar todo el maldito día así!!
Bueno, lo primero que tenemos que hacer es ver si hay alguna pista...
Cuando sepamos quienes son van a pasarlo realmente mal – la cara de Sirius no podía ser más tétrica.
Vaya Sirius – exclamó una voz femenina por detrás de James, él se volvió y vió a Lisa y a Lily que se sentaron con ellos, Lisa siguió con una dulce sonrisa engañosa – tienes dolor de estómago?
No, sólo pensaba en la broma que les vamos a hacer a esas malditas L3
"Eso será si nos descubren" "Cosa que no harán, no dejamos ningún tipo de indicio"
Bah! – exclamó Lily despectivamente
Bah qué? – preguntó James extrañado, Lily se puso pálida, tenía que controlarse. Lisa la miró con reproche
No, nada – con una sonrisa espectacular, hizo que al moreno se le fuese el santo al cielo.
Dónde esta Larita?
Larita?
Está con Leiran – comentó Lisa de pasada.
Con el guardián de Slytherin?
Ajá
Y qué diablos hace con él???? Ahora está conmigo!!!!! – exclamó Sirius, sus dos amigos alzaron los ojos pensando que allá iban de nuevo con los celos.
Ah sí? A nosotras no nos dijo nada...
Bueno, a parte de que os habíais enrollado, pero nada más.
Nada más!!!!!! Nada más!!!!!! – exclamó el moreno exaltado – Cómo...?????!!!!!
Chicas!!! – llegó Lara corriendo con su larga cabellera negra al viento – Leiran me ha invitado a salir mañana!!
Espero que le hayas dicho que no – dijo Sirius con voz de hielo "Aquí se va a armar una buena" le advirtió Lily a Lisa "No si como no me hubiese dado cuenta..." ironizó la otra "No va muy rápido?" "No, lo cierto es que nosotras vamos muy despacio, tendremos que empezar ya"
Pues le he dicho que sí.
Cómo???
Chicas, vámonos, van a estallar los fuegos de artillería – dijo Remus sabiamente. Los cuatro se retiraron, y Lisa pensó en que ya se estaba convirtiendo en una costumbre.
Sirius respiró hondo, sin poder creer lo que oía e intentó tranquilizarse. Hacía mucho, mucho que no se ponía tan celoso por nadie. Y lo que más le asombraba era el hecho de que ella parecía como si no se enterase; normalmente las chicas después de liarse con él, siempre se volvían más que pegajosas con él después, y le consideraban su novio por lo menos! Y allí estaba ella, tan tranquila, tras aceptar una cita con otro chico y se lo decía tal cual.
Se puede saber porqué??
Se puede saber porqué no?? – contraatacó ella.
Pues, pues... – por primera vez, el moreno se encontró sin palabras ante una chica.
Oh, Sirius!! No me digas que es por lo de ayer! – exclamó ella afectada, pero haciendo un enorme esfuerzo – Sólo fue un rollo, nada más serio. Además, se que tú eres incapaz de mantener una relación más o menos larga, así que mejor lo dejamos así.
Pero, por qué? Acaso no te gustó lo de ayer?
Estuvo muy bien, pero ya pasó; yo quiero algo que tú no me darías, así que dejemos aquí el tema.
A Lara le sangró el corazón al ver la cara de él y oír sus propias palabras; Dios, le amaba con toda su alma, pero debía hacerle comprender que ella no se arrojaría a sus pies a la mínima que él sonriese. Debía hacerle comprender que ella no era una chica cualquiera, ella le quería para mucho tiempo, y si él no aceptaba eso, nunca lo tendría. Así que disimulando con una sonrisa se levantó y se dirigió a clase, donde se sentó con sus tres amigas, comenzando de inmediato una conversación telepática que duró un buen rato.
Sirius se sentó con sus amigos y, echando chispas, comenzó a contarles lo sucedido por medio de unos pergaminos encantados que embrujaban siempre para que saliese lo que se iban escribiendo, cada uno con su color (tipo diario de Ryddle). Y por los trazos firmes y rigurosos de la tinta roja, se notaba que estaba muy muy enfadado.
Te puedes creer que me haya dicho eso?
No – apareció en la tinta esmeralda de James.
Pues si lo piensas tiene razón – escribió Remus en azul oscuro con su habitual sensatez – Tú la dejarías a las dos semanas a más no tardar, no creo que ella quiera eso.
Pero...!!!!
Ya, es la primera vez que una chica te rechaza así.
Sí!!! Y encima es ella!!!
Pues analiza si tiene razón y ya verás.
Pero bueno! Tú de qué parte estás Moony?
De verdad quieres que conteste?
No, déjalo, si puede que en el fondo tenga razón.
Te encuentras bien?
Qué?
Que acabas de admitir que tal vez ella tenga razón.
Sí, y qué? Bueno, cambiando de tema, tenemos que preparar una broma.
Menos mal!!! Empezaba a creer que habíamos perdido el espíritu.
Y quién es la víctima esta vez?
Lisa.
No.
Venga Moony, es nueva.
Exacto y eso significa... Novatada!
Qué no!!
Qué pasa Moony? Te nos has enamorado.
No pero...
Venga admítelo.
Me... nos va a odiar.
Que no! Exagerado!
Eso!! No pasará nada.
Siempre que dices eso acaba pasando algo.
Eso es verdad
Tú calla!
Bueno, pero que conste que yo no estoy de acuerdo, y por favor...
Sí
No os paséis.
Vamos Moony, ni que no nos conocieras.
Lo peor es que si os conozco Prongs, y estoy empezando a preocuparme.
Exagerado!!
Si ya lo decía yo!
Los dos morenos empezaron a planear una broma y Remus se desinteresó, y miró hacia donde estaba la rubia en la que no dejaba de pensar desde hace mes y medio. Estaban ella y sus amigas extrañamente calladas, y mirándola así, el joven sintió una extraña sensación de calidez. El sol frío de octubre (NdA: Cómo pasa el tiempo) incidía en sus cabellos dorados haciendo que parecieran bruñidos y brillantes; su tez tostada parecía tan suave que muchas veces él deseó acariciarla y sus ojos azules, levemente bajos relucían como zafiros bajo sus pestañas de oro. Cuando Padfoot le dio un codazo se fijó en que se había quedado mirándola embobado y sacudiendo la cabeza se dedicó a hacer los deberes que le faltaban.
Las chicas se reunieron poco después en la sala común, y se arrellanaron en unos sillones cercanos a la chimenea. Allí comenzaron a hablar, Lara estaba muy deprimida, y aunque había hecho lo que consideraba mejor para hacer que Sirius cayese completamente loco por ella, no estaba muy satisfecha. Sus amigas quisieron dejar el tema, pero este volvió a salir.
Vas muy bien, Lara – dijo Lily tras un largo silencio – solo tienes que aguantar un poquito más, ya se está muriendo de celos...
Sí pero... me he sentido tan mal cuando le dije eso – suspiró – creo que me pasé un poco.
Bueno, pero es lo que él ha dicho a otras tantas con las que se ha enrollado y las ha dejado destrozadas, déjale que pruebe su propia medicina – comentó Lisa.
Ya, a ti te es muy fácil por que Remus es el hombre ideal... ¬¬ - dijo Lara.
Ejem
Bueno, dejarlo ya. Ahora ayudarme a pensar lo que hago con James
Desde cuando es James niña??? – exclamaron las otras dos
Bueno...
Hola preciosas, podemos sentarnos?
Hablando del rey de Roma – dijo Lisa
Cuando nombras al Diablo... – siguió Lara.
Los tres chicos se las quedaron mirando extrañados, viendo como Lily les daba con un almohadón a las otras dos y ellas se reían, pensando en que estaban algo locas; pero se sentaron con ellas igualmente y comenzaron a charlar de cualquier cosa. Remus acaparó la atención de Lisa casi inconscientemente y se pusieron a hablar de libros y aficiones comunes, descubriendo que eran en muchas cosas parecidos.
Así como así fue pasando el tiempo y cuando se dieron cuenta ya era tardísimo y se les había pasado la hora de la cena. Mientras Remus y Lily enviaban a los más pequeños a la cama, Sirius y Lisa comenzaron a quejarse de su hambre feroz (uu¿ exagerados) y, riendo James llamó a los otros dos y, llevando a las chicas en la incógnita, se fueron hasta un descansillo donde había colgado un gran bodegón, con una pera enorme en el centro.
Bueno señoritas, - decía James mientras le hacía cosquillas a la pera y las tres le miraban divertidas – Nos sentimos honrados de presentarles...
Las cocinas de Hogwarts – acabó Sirius con un gran gesto teatral mientras el cuadro se abría dejando ver una inmensa cocina que tenía en el centro una réplica exacta del gran comedor y a la derecha todos los fogones y hornos por donde pululeaban (NdA: Me enknta esa palabra, aunque no se si existe siquiera,jeje) los elfos domésticos.
Cómo diablos sabíais que estaban aquí? – exclamó Lisa
Por algo nos llaman los merodeadores no? – repuso Remus, sus amigos le miraron con una sonrisa sardónica, pues no era muy común en él vanagloriarse de eso, era más típico de Sirius o James.
Qué desean señoritos? – dijo un elfo con voz chillona y haciendo una zalema.
Nos hemos perdido la cena, Rudolf, podrían servirnos algo? Asado y patatas, por ejemplo.
Y un poco de tarta de manzana
Y ensalada – Sirius miró a las chicas, y aunque había estado un poco frío con ellas, con Lara en especial, les dijo – no os cortéis, pedid lo que queráis.
Podría traerme un poco de puré de patatas, para acompañar... si no es mucha molestia... – dijo Lily, que no se sentía muy allá dando órdenes.
Por supuesto, señorita – repuso otro elfo que se unía al primero – Pida usted lo que quiera.
Gracias.
Yo quiero helado si tienen.
Y chocolate! – exclamó Lisa – Que no falte el chocolate – los elfos la miraron asombrados y ella enrojeció levemente – Qué?
Es usted igual que el señorito Lupin, señorita.
Los dos enrojecieron mientras los elfos se iban y sus amigos se reían, ella le miró por el rabillo del ojo y vio que también sonreía, aunque algo sonrojado. En menos de un plis plas tuvieron la cena lista frente a ellos y comieron tranquilamente entre bromas y risas, disfrutando de la camaradería que había nacido tan rápidamente entre ellos.
