Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.

Advertencia: AU, puede contener OoC

GRACIAS: ScarrieS: en este capítulo te dejo más pistas sobre el cuchillo, y también hay nuevos sospechosos.


¿POR QUÉ MATASTE A AIZEN SOSUKE?

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Capítulo siete.- Descubrimientos.

Ya era de noche pero el jardín de la mansión de Sosuke Aizen estaba muy bien iluminado por las luces de las grandes lámparas llevadas por el cuerpo policiaco.

Ya llevaban horas buscando el arma que faltaba en el caso del asesinato del actor, muchos hombres estaban cansados, pero seguían sin rendirse, su principal objetivo era hallar las pruebas para esclarecer el delito.

El oficial Yumichika caminaba por el jardín llevando un detector de metales, mientras otros policías buscaban con perros y otros cavaban en sitios donde el detector había sonado, sin embargo hasta el momento no habían encontrado nada importante.

De pronto el detector comenzó a sonar.

―Parece que encontré algo. ―les gritó Yumichika a los demás. Ikkaku se le acercó con una pala.

―Comencemos a cavar entonces. ―dijo con una sonrisa.

Los oficiales cavaron por menos de diez minutos, hasta que dejaron al descubierto el objeto. Yumichika lo alumbró con una linterna de mano.

―Esto le alegrará a la detective Shihoin. ―comentó alegre Ikkaku mientras observaba el cuchillo que aún permanecía sobre la tierra y el que tenía manchas de una sustancia roja, ya seca.

Después llamaron a los criminalistas para que procesaran la escena.

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Yoruichi, Urahara y Soi Fong observaban desde el marco de la puerta como Rukia era llevada por un policía hacia las celdas, se veía muy abatida.

―Pobre chica, me da pena su caso. ―comentó Soi Fong. ―Aunque eso no justifica que cometiera un crimen.

―Sí. ―respondió Urahara. ―pero sigue habiendo vacíos en su declaración.

―Todavía tenemos cabos sueltos que atar. ―agregó Yoruichi. En ese momento sonó su celular. ―Y tal parece que pronto lo haremos. ―comentó al terminar la breve llamada. Sus compañeros la miraron confusos. ―Ya han encontrado el cuchillo con el que apuñalaron a Aizen. ―agregó.

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Rukia caminaba delante de un oficial de policía de cabello negro, llevaba las manos esposadas en la espalda y la cabeza agachada.

Ya no lloraba, aunque el dolor que sentía era profundo. Mientras avanzaba el terror se apoderaba de ella, le asustaba pensar en los años que estaría encerrada en la cárcel, pero sobre todo le asustaba saber que estaría alejada de Ichigo.

―¡Rukia! ―el grito angustiado de su novio la sacó de sus pensamientos y la hizo detenerse.

No se dio cuenta que pasaba justo frente a su celda. Volteó hacia él y pudo ver la confusión y el miedo dibujarse en el rostro de Ichigo.

―Rukia ¿Qué hiciste? ―preguntó aferrándose a los barrotes de la celda, pues ya le habían quitado las esposas.

―Sólo confesé la verdad. ―respondió ella con tristeza.

―Vamos. ―indicó el oficial agarrando a Rukia de un brazo para llevarla a su celda.

―¡Rukia! ―gritó Ichigo tratando de alcanzarla entre los barrotes.

Con tristeza se quedó contemplando como ella se alejaba por el pasillo hasta que llegó a su celda.

Rukia sintió su corazón estremecerse al escuchar que él la llamaba, su llanto no se hizo esperar, sabía que él sufría por ella, odiaba causarle ese dolor, pero la consolaba saber que al menos él sería libre muy pronto.

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Ya eran las diez de la noche y Rangiku se encontraba en el departamento de Gin.

Ella estaba acurrucada en el sillón de una pieza, con una taza de café entre sus manos, él estaba sentado en el sillón de enfrente, contemplándola fijamente.

La chica tenía ojeras y se notaba preocupada.

―¿No has podido dormir? ―preguntó él.

―No. ―dijo ella meneando la cabeza, sorbió un poco de su café. ―las pesadillas aún siguen. ―comentó mirando al piso. ―pero ahora lo veo bañado en sangre. ―comenzó a llorar. ―y él me pregunta que por qué lo hice. ―dijo con las manos temblorosas.

―Cálmate Rangiku, son sólo pesadillas. ―pidió Gin. ―él ya no puede hacerte daño.

―¿Y si lo encuentran? ―preguntó alzando la vista para toparse con los ojos azules del chico de cabello blanco. ―¿Qué vamos a hacer si lo encuentran? ―preguntó angustiada y nerviosa, dejando caer la taza de café al piso.

Gin se molestó al ver su hermosa alfombra persa con diseños geométricos sucia, pero se tranquilizó, se puso de pie y se acercó a la rubia.

―Tranquila, no pasará nada. ―le dijo él poniéndole una mano en su hombro. Él ya sabía exactamente qué hacer en ese caso.

―Sí. ―pronunció confiando en Gin. Se recargó sobre su cuerpo.

―Rangiku ¿le hablaste a Ikumi sobre mí? ―preguntó Gin.

―Sí, pero se negó a que remplazaras a Sosuke. ―respondió. Gin se separó enojado y le dio la espalda. ―De verdad intenté convencerla. ―dijo Matsumoto mortificada al ver el enojo del actor. ―pero ella dice que es mejor que su personaje muera, ya que nadie lo igualará, además él era su gran amigo y no quiere ver a otro en su papel.

―Eso son tonterías. ―exclamó Gin enojado, volteando a verla. ―Soy mucho mejor que Aizen, pero él se encargó de hundirme con todos. ―dijo apretando el puño.

Maldijo a Sosuke, siempre se encargaba de convencer a los productores para que no le dieran los papeles importantes de los proyectos que quería, por eso ahora tenía un papel secundario en una novela.

Matsumoto se puso de pie.

―Lo sé, él era muy cruel contigo. ―dijo acercándose a Gin. ―por eso acepté ayudarte, por eso te elegí a ti. ―dijo abrazándose a él.

Rangiku comenzó a llorar recordando por todo lo que tuvo que pasar, pero todo valía la pena por Gin, porque él era alguien bueno que la quería, no como Aizen que la había hecho sufrir. Sin embargo una punzada de dolor se hizo presente al recordar que antes él no era así.

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Esa tarde lluviosa ella se encontraba sentada en la banqueta frente a la televisora, lloraba amargamente aunque sus lágrimas se confundían con la lluvia.

Si sigues aquí afuera te enfermarás. ―escuchó una cálida voz y frente a ella vio las piernas de una persona. Alzó la vista y se encontró con Sosuke sonriéndole amablemente y con un paraguas en la mano cubriéndola de la lluvia. ―Además alguien como tú no debería estar llorando.

Es que me regañaron por no decir bien mis diálogos. ―confesó con pena Matsumoto secándose las lágrimas con las manos.

Ven. ―pidió extendiéndole la mano. ―Te ayudaré a practicar.

Ella tomó su mano y aceptó su ayuda.

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¿Acaso él fingió amabilidad y amor desde el principio?, tal vez sólo era la imagen que pretendía dar al mundo para ocultar su perverso corazón. Pero una duda llegó a ella ¿acaso habría descubierto su secreto?

Movió la cabeza negativamente, no, eso no podía ser, sintió remordimientos y se apretó más a Gin.

Gin la abrazó con fastidio, pero luego la culpa se apoderó de él y la besó en la frente.

―Lo siento Rangiku. ―le susurró. ―siento haberte puesto en esta situación.

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Yoruichi y Kyoraku entraron a laboratorio, ahí estaban Nemu y Mayuri terminando de analizar el cuchillo recién encontrado.

―Así que si resultó como lo pensábamos. ―dijo Kyoraku viendo el cuchillo que aún se encontraba dentro de una caja de acrílico. ―Ese cuchillo es el que faltaba de los objetos de utilería de la novela que grababa Aizen. ―comentó mientras Yoruichi veía el cuchillo de mango dorado con piedras verdes.

―¿Qué han encontrado? ―preguntó Yoruichi.

―Encontramos dos rastros de sangre en el cuchillo, uno corresponde a Sosuke Aizen, el otro es desconocido. Seguramente quien lo atacó apretó con fuerza el cuchillo y se hirió. ―informó Mayuri. ―También hemos encontrado siete pares de huellas, una corresponde a Aizen, las otras seis son desconocidas.

Era lógico que hallaran huellas de Aizen, pues trabajaba en la novela y seguramente tuvo escenas con el cuchillo.

―Tenemos que compararlas con las personas del foro. ―comentó Yoruichi masajeándose el puente de la nariz. Esto le llevaría más tiempo de lo planeado. Tendrían que ver quiénes de los que coincidieran con las huellas del cuchillo tuvieran un móvil para asesinar a Aizen.

―Ukitake y yo iremos mañana temprano. ―mencionó Kyoraku.

―Ninguna de las huellas del cuchillo coinciden con Ichigo Kurosaki u Orihime Inoue. ―informó Nemu enseñándoles la comparación. ―Tampoco el ADN.

―Eso deja al chico libre de sospecha. ―mencionó Kyoraku.

―Sí, también a Orihime Inoue. ―Dijo Yoruichi. Mayuri y Nemu se alejaron para analizar otros objetos.

―Hasta ahora todo apunta a Rukia Aizen. ―mencionó Kyoraku.

―Pero aun así, falta descubrir quien apuñaló a Aizen, además necesitamos saber de quién es la huella que falta de identificar en la pistola. ―comentó Yoruichi. ―y ¿quién o quienes quisieron acabar con la vida de Rukia?

En ese momento entró Shinji a la habitación.

―Tal vez te pueda ayudar con eso. ―comentó el rubio con una sonrisa, llevando en la mano una carpeta metálica. ―Ya analizamos las balas del intento de homicidio de la hija de Aizen y encontramos algo interesante. ―dijo Shinji enseñándoles una fotografía amplificada de la bala.

―El mismo grabado que la bala encontrada en el cuarto de Ichigo. ―exclamó sorprendida la detective al ver la cruz de cinco picos en la bala.

―Eso quiere decir que los mismos que intentaron matar a Aizen anteriormente ahora quieren matar a su hija. ―comentó Kyoraku.

―Esto es complicado. ―señaló la detective. ―¿Qué tanto tendrá que ver Sosuke Aizen en todo esto?

―Eso no lo sabemos, pero te podemos decir quiénes están tras ellos. ―una voz se escuchó a espaldas de Yoruichi. Ella se giró y vio a un chico de cabello rojo y uno de lentes recargados en el marco de la puerta, con los brazos cruzados.

―¡Renji! ¡Uryu! ―dijo con sorpresa Kyoraku.

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Mientras tanto Urahara se encontraba en la escena de los hechos, revisaba cuidadosamente el despacho para buscar algún indicio que se hubiera escapado a los oficiales.

Observó con cuidado un gran cuadro que se encontraba colgado en la pared, detrás de la silla de Aizen. En él aparecía Sosuke de joven con una gran sonrisa cargando a una pequeña Rukia, ella también se veía muy feliz.

―¿Qué pasó contigo Aizen? ―se preguntó Urahara. ―¿Qué pasó que hizo que cambiaras tanto con tu hija?

Urahara se dio cuenta que había una pequeña mancha de sangre en un costado del marco de la pintura, se acercó a él y observó que era una huella del pulgar. Se colocó unos guantes y volteó el cuadro, vio que los restos de los dedos se encontraban marcados en la parte posterior del mismo.

Quitó el cuadro y se dio cuenta que había una caja fuerte en la pared.

―Esto es interesante. ―murmuró Urahara. Sacó su celular y marcó un número. ―Tessai necesitaré de tus servicios, trae tus herramientas. ―le informó.

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Ukitake y Soi Fong se encontraban sentados frente a una computadora buscando información relacionada con Byakuya Kuchiki.

―Soi Fong mira. ―pidió Ukitake sorprendido por la información mostrada en pantalla.

La detective se paró de su lugar y se acercó a él.

―Vaya. ―exclamó. ―su muerte no fue accidental.

―Tenemos que mostrárselo a Yoruichi. ―comentó Ukitake mandando a imprimir la información.

Se levantó para ir por las hojas a la impresora que se encontraba en otra mesa de la habitación.

Después los dos salieron para encontrarse con Yoruichi y Kyoraku.

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A la mañana siguiente los dos detectives varones estaban en el foro cinco, donde seguían las grabaciones de la novela.

―Otra vez por aquí ¿en que los puedo ayudar? ―preguntó Ikumi acercándose a ellos.

―Hemos encontrado este cuchillo enterrado en la casa de Aizen. ―dijo Kyoraku mostrándole la fotografía del cuchillo. ―Confirmamos que con él lo atacaron.

Ikumi se llevó una mano a la boca y claramente se veía preocupada.

―Tenemos que tomar huellas y ADN de todos en la producción. ―reveló Ukitake.

―Sí claro, hagan lo necesario. ―respondió la productora.

―¿Sabe si alguien del foro además de Orihime Inoue tenía problemas con él? ―preguntó Kyoraku.

―No, Sosuke siempre fue alguien muy amable y educado. ―respondió ella, en ese momento pareció recordar algo y guardó silencio un par de minutos. ―Sólo tenía conflictos con Gin Ichimaru, un día vino aquí para reclamarle que por su culpa había perdido un gran papel en una película. ―comentó Ikumi. ―Gin intentó golpearlo pero el guardaespaldas de Ichigo lo evitó y lo sacó del foro.

―Gracias, si recuerda algo más llámenos. ―pidió él extendiéndole una tarjeta. Ikumi asintió. ―En un momento más llegaran los criminalistas para tomar sus huellas. ―informó el detective.

Uno a uno los involucrados en el foro fueron pasando a que le tomaran las muestras de huellas y ADN, Kyoraku y Ukitake les hacían preguntas para facilitar la eliminación de sospechosos.

En este momento un chico de cabello rosa y gafas violetas estaba siendo procesado, era el encargado de utilería.

―Dígame, ¿quiénes son los que tienen acceso a los objetos de utilería? ―preguntó Ukitake.

―Pues además de mí, estaban Aizen, Ginjo que es el antagonista de la novela, la productora y el director. ―comentó el chico. ―Sólo a ellos les dejó tocar mis creaciones, por eso yo mismo me encargó de sacar y guardar todo.

―¿Tenía algún problema con Sosuke Aizen? ―preguntó el detective.

―Por supuesto que no. ―declaró el chico. ―si gracias a él me dieron este trabajo.

Ukitake vio que era sincero, aunque de todas formas investigarían más a fondo.

―Gracias por la información, si recuerda algo más avísenos. ―le pidió.

El chico se dio la media vuelta, pero después de dar un par de pasos se volteó y regresó con el detective.

―No sé si será importante pero recuerdo que Rangiku últimamente que venía al foro mostraba mucho interés en los cuchillos, sobre todo después de que le dije que unos eran reales. ―comentó el chico, a Ukitake le pareció interesante y lo asoció con la mancha que había visto en uno de sus zapatos. ―Una vez la sorprendí tratando de agarrar uno, pero no sé si ella sería capaz de lastimar a alguien y menos tratándose de Aizen que la quería mucho.

―Gracias. ―Respondió Ukitake. El chico sólo asintió y regresó a su trabajo.

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En una veterinaria del centro de la ciudad, un joven de cabello plateado y ojos turquesa limpiaba la jaula de un hermoso loro arcoíris.

―Buenos días ―saludó Momo acercándose al mostrador.

El muchacho la volteó a ver y le disgustó su semblante, estaba triste, con los ojos opacos. Y todo era por culpa de aquel hombre.

―Sigues triste. ―mencionó terminando de cerrar la jaula del loro.

―Sabes que Sosuke era muy importante para mí. ―comentó recargándose de brazos cruzados en el cristal. ―su muerte es dolorosa.

El chico se acercó a ella.

―Él obtuvo lo que merecía. ―declaró.

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Mientras tanto ya habían liberado a Orihime y ahora Yoruichi caminaba hacia la celda de Ichigo. Estaba preocupada por lo que la noche anterior le habían contado los detectives Ishida y Abarai y lo que habían descubierto Jushiro y Soi.

―Ichigo Kurosaki. ―habló Yoruichi despertando a Ichigo que dormía sobre la fría banca de cemento. Toda la noche se la había pasado despierto pensando en Rukia, así que por la mañana el sueño y el cansancio lo habían vencido.

―¿Ya me van a llevar a juicio? ―preguntó él mientras se sentaba.

Yoruichi sonrió y abrió la reja. ―Quedas en libertad. ―le informó. ―no hay nada que te vincule al crimen de Sosuke Aizen.

―¡No puede hacer eso! ―exclamó poniéndose de pie. Su reacción consternó a Yoruichi, quien pensaba reaccionaria opuestamente. ―¡Yo maté a Aizen!

―Bien sabe que no es así, Rukia Aizen ha confesado y todas las pruebas llevan a ella. ―dijo, aunque sabía que no era cierto del todo, pues todavía había varias cosas que verificar. Yoruichi entró y tomó un brazo del chico para guiarlo a la salida y firmara los documentos necesarios.

Ichigo no puso objeción, pero se sintió culpable. Era por él por lo que Rukia estaba metida en este problema, porque había sido tan idiota y cometió un error. Volteó hacia donde sabía estaba ella.

―¿Puedo verla? ―preguntó.

―Me temo que no, ella no desea verte. ―le comentó Yoruichi con pena.

―Entiendo. ―respondió él. Sabía que para los dos sería difícil verse en esa situación otra vez, y conociendo a Rukia ella solamente estaba preocupada por no hacerlo sufrir.

―Detective quiero hablar con mi abogado. ―pidió el chico de gabardina encerrado en la celda frente a Ichigo. ―recordé algo que será de utilidad para mi caso.

―Se lo diré al responsable de tu caso. ―respondió Yoruichi. El chico sonrió agradecido.

Yoruichi e Ichigo salieron de los separos.

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Soi Fong acompañada de Nemu y un oficial, fue al departamento de Gin Ichimaru para interrogarlo y obtener sus huellas y ADN.

Después de tocar la puerta, la recibió Rangiku que vestía una bata de baño rosa.

― Señorita Matsumoto, me ahorró la molestia de ir a buscarla a su casa. ―comentó con sorpresa. ―al parecer se le pasó muy rápido el dolor por la muerte de su prometido.

―No es lo que cree. ―trató de defenderse nerviosamente.

―No debería de juzgar si no conoce al fondo la historia. ―pidió Gin acercándose a la puerta, él ya estaba vestido aunque se notaba que recién salía de bañarse.

―Me acaban de brindar el móvil perfecto para asesinar a Sosuke Aizen. ―dijo la detective con enojo, sabía que no era ético mezclar su trabajo con su preferencia por el actor, pero no podía evitar molestarse por descubrir a Matsumoto con el rival de su actor preferido.

―¿Qué dice? ―preguntó ella asustada, Gin se tensó.

―Creo que Aizen descubrió su romance y amenazó con hacerlo público, por supuesto eso destruiría sus carreras pues él era alguien querido, así que lo mejor para ustedes era matarlo. ―dijo Soi Fong fríamente.

―Usted se equivoca. ―dijo ella nerviosa. ―Yo lo amaba, nunca lo lastimaría.

―Claro lo amaba, por eso se queda en casa de su rival. ―mencionó sarcástica la detective. Iba a decir "por eso se acuesta con su rival", pero prefirió no hacerlo.

―Eso tiene una explicación. ―comentó Gin invitándolas a entrar. Ellas lo siguieron a la sala, el oficial se quedó afuera. ―La encontré afuera de la televisora, estaba en muy mal estado, pues sentía mucha tristeza y dolor por la muerte de Aizen, la invité a tomar un trago para que se desahogara conmigo, al final terminó bebiendo de más, y como no sé dónde vive la traje a mi casa, pero no pasó nada más. ―dijo él con gran seguridad, sin ningún titubeo.

―Investigaremos lo que nos dice. ―dijo ella, no creyéndole nada de lo que dijo. ―para confirmar su coartada o ver si está haciendo gala de sus dotes de actor.

―¿Y a que debo su visita? ―preguntó Gin sintiéndose incómodo.

Soi Fong les explicó sobre el hallazgo del cuchillo y que necesitaba sus huellas y ADN para descartarlas de las encontradas en el cuchillo. Al principio solamente iba a tomar las de Matsumoto, pero ahora todo apuntaba a un crimen pasional. También les informó que necesitaban su declaración, pero ahora sería en la comandancia, pues habían pasado de testigos a sospechosos. Gin quiso negarse, pero Soi Fong le señaló las consecuencias de no hacerlo, así que al final no tuvo más remedio que ceder, pues no necesitaba un escándalo en su carrera.

Rangiku terminó de vestirse mientras Nemu procesaba a Gin.

―Necesito sus zapatos también. ―dijo Nemu a la rubia después de tomar el ADN de su saliva.

―¿Mis zapatos? ―preguntó alarmada.

―El detective Ukitake vio un rastro de una sustancia roja en sus zapatos, que son esos que trae puestos. ―comentó Soi Fong.

Matsumoto se quitó los zapatos y se los entregó a Nemu intranquila, pero sabía que no podía hacer nada sin verse más sospechosa.

La criminalista agarró el zapato manchado y con cuidado tomó una pequeña muestra de la sustancia seca, la puso en un recipiente de vidrio, le agregó un poco de agua destilada y luego con un hisopo recogió una muestra. Después insertó el hisopo en un tubo de ensayo que contenía la sustancia química que detecta la sangre y agitó el tubo.

Matsumoto y Gin observaban todo detalladamente.

―La muestra cambió a azul-verdoso. ―informó Nemu enseñando el tubo.

―Es sangre. ―informó Soi Fong a Matsumoto y Gin. ―Y puedo apostar a que es de Aizen. Quedan detenidos. ―les dijo mientras les narraba sus derechos, ella y el oficial los esposaron.

―Esto es un error, yo no lo maté. ―se defendió Gin mientras era conducido a la patrulla.

―Las pruebas hablaran por sí mismas. ―dijo Soi Fong. Matsumoto sólo se dedicó a llorar. Ni aun muerto Aizen dejaba de provocarle dolor.

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Ichigo salió de la comandancia sin saber que hacer o a donde ir, la única familia que le quedaba era Rukia y ahora estaba presa, por su culpa. Apretó los puños al recordarlo.

Se detuvo un momento a reflexionar que tenía que hacer, lo primero era contratar a un buen abogado para Rukia. Afortunadamente Aizen le pagaba muy bien así que tenía dinero suficiente para eso.

―Ichigo. ―una voz dulce lo llamó, volteó hacia su derecha y se encontró con una chica bajita de ojos cafés.

―Momo ¿Qué haces aquí? ―preguntó él, aunque ya sabía la respuesta. Ellos se habían visto muchas veces en las convivencias y ella le parecía una buena chica, aunque temía que ella viera a Aizen como algo más que su actor favorito.

―Necesito saber qué pasa con el caso de Aizen, si ya tienen al asesino. ―se veía afligida.

―Todavía no hay nada en concreto. ―dijo no queriendo dar más detalles.

―Lo extraño. ―susurró ella con lágrimas.

Ichigo no le pudo contestar porque se acercaron los reporteros para entrevistarlo, él solo se limitó a decir que ya no era sospechoso y que seguían las investigaciones.

Como pudo se escabulló del lugar. Como no tenía carro se fue caminando para buscar un taxi. No pasó mucho tiempo para que se diera cuenta que estaba siendo seguido por un carro blanco que circulaba lentamente por la calle.

Lo primero que hizo fue buscar su arma, pero recordó que ya no la cargaba, estaba desprotegido. Avanzó más rápido sin perder de vista al carro.

Del vehículo se bajaron dos hombres vestidos con gabardina blanca.

Uno de ellos sacó una pistola y comenzó a correr hacia Ichigo, quería jugar un poco con él.

Ichigo se sintió acorralado, pues sin un arma no tenía como defenderse.

El hombre de gabardina comenzó a dispararle a Ichigo, quien logró cubrirse de las balas ocultándose detrás de un frondoso árbol.

―Esta vez no escaparas chico. ―dijo el hombre disparando un par de veces más y dañando el árbol.

Ichigo quiso cruzar hacia unos contenedores metálicos para basura que se encontraban en la banqueta pero al momento de correr hacia ellos se escucharon disparos y una bala lo rozó en un costado haciendo que cayera al piso con la espalda en el contenedor. Ichigo se llevó una mano a la herida.

Volteó hacia el hombre que caminaba hacia él, también se sorprendió de ver al otro hombre que iba detrás tirado en el piso, su compañero aún no se percataba de eso.

―El jefe hubiera querido matarte en persona. ―informó el hombre de cabello negro cuando llegó frente a Ichigo. ―pero no podemos correr riesgos. ―dijo colocándole la pistola en la frente. Ichigo se estremeció.

Antes deseaba morir porque no tenía por quien vivir, pero ahora tenía a Rukia, ahora quería vivir por ella, para cuidarla, para hacerla feliz. Y aunque tenía miedo no lo mostró, mantuvo su firmeza y lo vio a los ojos.

―Adiós último Shiba. ―dijo el hombre. Ichigo cerró los ojos esperando su final. ―Salúdame a tu padre.

Un disparo se escuchó y la sangre salpicó el rostro de Ichigo.

―Ya puedes abrir los ojos. ―Ichigo escuchó la voz de un hombre, así que no podía estar muerto. Abrió lentamente los ojos y su vista se posó en un hombre de cabello negro y ojos verdes que lo miraba detenidamente y en la mano llevaba una pistola.

Bajó la vista y vio que el hombre que lo atacó estaba muerto en el piso con una herida en la cabeza. Se escucharon unos pasos acercándose.

―Ya me encargué del otro. ―dijo una voz conocida para él. Ichigo volteó enseguida y abrió los ojos al ver al chico de cabellera azul parado ahí.

―¡Grimmjow! ―exclamó furioso poniéndose de pie no importándole el dolor de su herida.

―Nos vemos otra vez Kurosaki. ―mencinó Grimmjow. ―qué bueno…

―Eres un imbécil. ―Ichigo lo interrumpió tomándolo de la camisa con fuerza. ―por tu culpa estuve encerrado y no pude estar con mi mamá cuando murió. ―le gritó enojado mientras lo zarandeaba con fuerza.

Grimmjow se sorprendió por lo que escuchó. Ulquiorra contemplaba la escena en silencio, a veces miraba a su alrededor para vigilar.

―No tenía idea de que eso pasaría. ―mencionó el de cabello azul quitando las manos de Ichigo de su ropa. ―sólo seguía órdenes.

―¿Ordenes? ¿De quién? ―preguntó furioso, se volvió a poner la mano en la herida.

―De Aizen. ―respondió él.

―¿Qué? ―preguntó sorprendido.

―Grimmjow has hablado de más. ―regañó serio Ulquiorra. El mencionado sólo se encogió de hombros.

―¿Por qué?

―No lo sé. ―respondió Grimmjow a Ichigo. ―Sólo sé que me pidió que te propusiera ese negocio, y que te llevara ese día. Todo lo planeó él.

Ichigo no creía que Aizen fuera capaz de tanto, por su culpa no había estado con su mamá en sus últimas horas, no había podido decirle un te quiero por última vez, no pudo cerrarle los ojos, no pudo depositar sobre su féretro una rosa antes de que lo sepultaran.

Tenía tantas preguntas por hacerle, pero el ruido de las patrullas acercándose les advirtieron a los hombres que vestían de blanco que era hora de marcharse.

―Quizá nos volvamos a ver pronto.―dijo Grimmjow y junto con Ulquiorra salió corriendo.

―Espera. ―gritó Ichigo intentando alcanzarlos, pero perdió fuerzas y cayó al piso de nuevo.

La policía llegó y enseguida lo auxiliaron y lo llevaron al hospital.

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Yoruichi veía a través del cristal a Matsumoto que estaba en la sala de interrogatorios, estaban esperando los resultados de la comparación de huellas y que llegara Urahara para interrogarla.

Urahara entró por la puerta, se veía preocupado y llevaba en las manos un libro grueso de pasta negra.

―Necesito hablar con Ichigo. ―comentó él.

―Ya lo dejamos libre. ―anunció Yoruichi extrañada por su comportamiento.

―Ichigo corre peligro. ―reveló Urahara preocupado.

En ese momento Yoruichi recibió una llamada.

―Detective Yoruichi. ―respondió. ―Voy para allá. ―dijo preocupada.

―¿Qué pasó? ―preguntó el rubio.

―Trataron de matar a Ichigo. ¿Cómo lo sabías? ―cuestionó desconcertada.

―Hallé unos libros en casa de Aizen, apenas llevo dos pero son muy interesantes, ahí cuenta detalles del pasado de Ichigo y Rukia. ―informó. ―aunque todavía no llego a la parte de quien los persigue.

―Me pones al tanto en el camino. ―ordenó mientras se dirigía a la salida. ―Y yo te diré quién está detrás de ellos.

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Yoruichi y Urahara llegaron al hospital y entraron a ver a Ichigo que ya había sido atendido. Afortunadamente no había daños internos, ya que la herida había sido superficial.

Yoruichi le pidió que le narrara lo sucedido. Ellos escucharon atentamente.

―Lo que no entiendo es porque se refirió a mi como último Shiba. ―dijo Ichigo recostado en su cama con la mirada en el techo. En aquel momento no se había puesto a reparar en ese detalle.

―Eso es porque tu padre no se llamaba Isshin Kurosaki, sino Isshin Shiba. ―le reveló Yoruichi, Ichigo bajó la mirada para verla.

―¿Qué?

―Por eso no podía encontrar información de él. Además él no murió en un accidente. ―Yoruichi hizo una pequeña pausa. ―Isshin Shiba fue asesinado, al igual que Byakuya Kuchiki.

Ichigo quedó en shock.

―Y ahora el Vandenreich está tras ustedes. ―agregó Urahara.

―¿Pero porque? ―preguntó Ichigo consternado.

―Eso te lo puedo explicar yo. ―dijo Yamamoto entrando a la habitación.

Ellos ya sabían quiénes eran los padres de Ichigo y Rukia y la relación que tenían, también quienes lo perseguían y sospechaban el motivo, sin embargo aún tenían una duda ¿Cómo se relacionaba Aizen en todo esto?


Saludos.