CAPITULO 7 ARNIE SHORTMAN

Cada vez que caigo en la cuenta de que el matrimonio es más complejo y absorbente de lo que creí, pienso que me precipite al aceptar todo de manera tan rápida y fácil, pero tampoco me arrepiento, realmente no hay de que arrepentirse, Arnold es un estupendo hombre y esposo, solo que a veces los celos lo controlan demasiado un problema que realmente tuvo desde novios, claro que fue apagándose poco a poco pero después de lo que paso con su primo, Stinky y compañía es posible que por eso su inseguridad aumento y ahora que tenía a la persona que ama, es lógico que se vuelva más posesivo y protector pero para mí, ante mis ojos era realmente exagerado porque yo podía aun protegerme, no soy manca.

Realmente es complicado comprender la mente humana, de cómo nuestras emociones fluyen y cambian de 1° grado dando un giro hasta de 190° grados, pero ¿Qué podemos hacer? Somos humanos, como tal podemos tener tropiezos y también confusiones con nuestras emociones, el querer proteger y sobreproteger son palabras similares pero no son ni cerca de una a la otra.

Proteger es orientar, amar, darle a la persona todo tu apoyo y comprensión, pero sin hostigarla o llegar al grado de ser tan obsesivo y pretender que el sol ni siquiera le toque, sobreproteger se convierte cuando llegamos a este punto y entonces comienza la posesión hacia la persona, lo cual provoca la ruptura o complicaciones en una relación, como novios es más sencillo solo terminan con la persona y listo pero un matrimonio…más un matrimonio que fue consumado por parte de ambas personas por amor, no debería terminar…se supone que es un por siempre, por la eternidad, hasta la muerte, entonces he aquí cuando se debe de luchar antes de dar la toalla.

H.G.P


-¿Arnold?

-¿Qué es lo que se te ofrece Paula?

La joven le miraba con una preocupación sincera, pero en el fondo se alegraba que la rubia haya sido tan tonta como para dejar tan vulnerable a aquel rubio y mejor aún solo.

-Quería ver si estabas bien –Se sentó junto a él, estaba tratando de asimilar todo lo que había pasado horas antes, pensando también en su león que ahora estaba plácidamente durmiendo dentro de él, aquel mounstro lleno de celos y deseando que nadie tocara a la joven, ahora estaba como si nada, ¿Cómo era posible que su autocontrol que siempre tuvo se esfumara cuando se tratara de ella? ¿Qué es lo que le había hecho esa mujer?

-Sí, estoy bien gracias

-¿No quieres hablar?

-Preferiría estar solo, perdona

-Creo que eso es lo que menos debes hacer –Sonrió de lado mientras le extendía la mano –Arnold tu y yo fuimos amigos, por favor tenme confianza –Sonrió aún más al ver como el rubio le regalaba una pequeña sonrisa –Vamos a algún lado como en los viejos tiempos –Susurro –Claro que ahora estaría mejor una cerveza ¿No lo crees?

El rubio suspiro pesadamente –Creo que…no me vendría mal una

-Claro y así me cuentas ¿Qué fue lo que paso?, quiero que nuestra amistad vuelva Arnold –Sonrió tiernamente

-Claro que si Paula. ¿Vamos? –Se puso de pie y le estiro una mano a la joven quien la tomo gustosa

-Claro

Ambos caminaron hacia un restaurant-bar que estaba cerca de ahí, mientras un pelirrojo tomaba una fotografía y dato de todo lo que había ocurrido, sabía que aquello destrozaría a su enemigo y eso le causaba una sensación placentera en el interior de su ser.

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Helga se encontraba en el departamento sollozando levemente, realmente la discusión que había tenido con Arnold no fue como las anteriores y realmente todo comenzó después de que él fue llevado a la dirección y…por culpa de cierto rubio.


FLASH BACK

Arnie Shortman caminaba por los pasillos de la preparatoria, bajo una gabardina que ocultaba su verdadera identidad, llevaba también una pequeña gorra que ayudaba a su camuflaje, buscaba por uno y por otro corredor a su objetivo hasta que…

-Helga…

La rubia sintió un escalofrió recorrer por toda su espina dorsal, sin siquiera moverse a mirar aquella persona que le llamaba sabía perfectamente bien quien era… -Aléjate de mí –Murmuro apenas audible para el rubio quien rio por lo bajo

-¿Y qué pasa si no lo deseo? –La rodeo de la cintura pero la rubia inmediatamente dio un codazo y se alejó, con ese simple gesto sus neuronas parecieron reaccionar y dar una advertencia a su cerebro. Arnie solo sonrió de lado, mientras le miraba perversamente y escaneaba el cuerpo de la joven –Te ves mejor ahora que eres una mujer casada –Comento tranquilamente

La rubia se sonrojo fuertemente pero su semblante reflejaba molestia y odio –Aléjate de mí o si no…

-¿Crees que hay algo peor que el infierno que viví en aquel lugar, Helga?

-Tú te lo buscaste, no fui yo la culpable

-Tienes razón, el culpable fue Arnold, por interponerse en nuestros caminos –Sonrió –Piénsalo Helga, si él no hubiera existido, tu no hubiera sufrido nunca por el desamor, tal vez seguirías siendo la misma Helga G. Pataki que cuando éramos niños, tal vez yo te hubiera enamorado y ahora y desde siempre hubiéramos estado juntos

-En tus sueños…

-Arnold solo estorba, pero no te preocupes pronto dejara de hacerlo –Se acercó un poco a la rubia quien dio un paso hacia atrás –El terminara dejándote por otra…volverá hacerte sufrir y entonces…

-¿Qué es lo que pasa aquí?

-Gerald –La rubia no pudo ocultar su alivio al ver al joven moreno acercarse, fue tanta la emoción de tener a alguien más en aquel momento que de inmediato se acercó a él, el joven sorprendido pero viendo lo vulnerable que estaba en aquel momento la joven le rodeo con su brazo.

-¿Te está molestando, Helga? –Pregunto mirando con mala cara al joven que de inmediato comenzó a dar pasos atrás.

-Sí, él es….Arn…

-¿Gerald?

Arnie aprovecho la distracción para salir corriendo pero empujando a los jóvenes y provocando que cayeran hacia el suelo, Gerald tomo a Helga fuertemente con sus brazos para evitar que pegara contra el suelo y sin querer juntándola por completo a su cuerpo, Helga lo sujeto con fuerza rodeándolo con sus brazos alrededor del cuello para evitar la caía y por instinto, pero quedaron en una posición comprometedora para cualquiera.

-¡Helga!

Arnold inmediatamente se acercó a ellos y Gerald solo tuvo tiempo de hacer a un lado a la joven pues vio en los ojos de su amigo que la molestia y los celos lo dominaban como para entender razones, dejo que el joven se abalanzara sobre de él y descargara su furia, pues bien sabía que era imposible tratar de explicar algo en aquel momento, solo trataba de esquivar sus golpes pero era algo complicado al parecer el karate de su abuela salía cada que alguien miraba a su esposa.

-¡Arnold! –Gritaba Helga tratando de que parara pero el rubio estaba endemoniado, si esa era la palabra en aquel momento para Helga.

-¡Eres mi amigo! ¡¿Cómo es posible?! ¡¿Qué demonios te pasa?!¡Seguro tu estas ayudando a Arnie! ¡Seguro después saldrás con que…te gusta! –Gritaba cosas como esta el rubio mientras daba un golpe tras otro a su amigo, quien trataba de evitar golpearle la cabeza por idiota.

-¡Basta Arnold!

Los alumnos comenzaron a acercarse por el ruido que estaban generando, por su curiosidad de ver en otro espectáculo a aquel rubio, que al parecer era un esposo posesivo y celoso, muchos comenzaron a mirar a Helga con verdadera pena, murmurando cosas como "Seguramente está sufriendo maltrato" "Y pensar que era diferente…creí que nadie podía ser más agresivo que Helga Pataki" "Ahora seguramente él la golpea" eso ya era el colmo.

Se acercó decidida a los dos jóvenes, el moreno comenzó a golpearle también después de un golpe en la boca y un poco de sangre corriendo de esta, tampoco dejaría que lo mataría por algo sin sentido, tomo una gran bocanada de aire antes de abalanzarse sobre el rubio para halarlo hacia ella y ahí fue cuando Arnold también perdió el control.

-¡Basta ya Arnoldo!

-¡Tú no te metas Helga! –Arnold le miro mientras ella lo sujetaba del brazo para que dejara de golpear a Gerald -¡Suéltame!

-¡Estoy harta de tus celos posesivos y de que creas que todo mundo me va a hacer daño, por dios santo es tu mejor amigo, ¿Cómo diablos desconfías de él?! –Grito roja de coraje -¡¿Cómo demonios puedes desconfiar de mí?!

-¡Lo que vi! ¿Qué fue entonces? ¡Algo entre amigos!

-¡Tu cabeza es una estúpida nube de humo, Arnoldo, no puedo creer que pienses mal de mí!

-¡Tú tienes la culpa!

-¡¿Yo la tengo?!

-¡Si por la manera en que te vistes, provocas a medio mundo! –Dijo sacando una excusa realmente absurda, la ropa de Helga no era para nada realmente provocativa -¡Coqueteas con medio mundo como con Alan!

-¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Me estás diciendo fácil?!

-¡Captaste! –Dijo el rubio sarcástico

La rubia en aquel momento no lo pensó ni un momento, sintió su corazón morir al escuchar aquello y sin pensarlo mucho ni que realmente estaba a punto de hacer algo que no pensó hacer, le dio un fuerte puñetazo al rubio quien cayó de bruces atrás, la rubia dejo sorprendido a su esposo, al mejor amigo de este y al público que ya estaba viendo todo.

-Creo que si… -Dijo más tranquila tratando de controlar su voz, que sentía que en cualquier momento se quebraría –Piensas eso de mi…lo mejor sería no seguir –Dijo mirándole con mucho odio

-Creo que tienes razón –Dijo el rubio levantándose y tomándola de los brazos para levantarla del suelo –Pero por lo mientras sigues siendo mi esposa Helga –Le dio un beso en la mejilla –Así que por ahora te aguantas y te vas a la casa a cambiarte, deja de ser tan coqueta con todos los hombres –Bien ya era el colmo, Arnold no entendía realmente lo que acaba de pasar ¿O qué?, preparo de nuevo su puño pero este lo atrapo –Otra cosa querida, no vuelvas a golpearme, soy más fuerte que tu –La rubia gruño pero el solo la empujo con el puño que tenía en su mano y la joven fue la que cayo esta vez de bruces al suelo, lastimándose realmente, las personas inmediatamente se acercaron a Helga sobretodo Phoebe.

-¡¿Qué diablos te pasa?! –Le grito la oriental con reproche

-¡Tú no te metas!

-¡No le grites! –Gerald ya estaba de pie y al lado de Arnold mirándole sin creer lo que veía -¡Estás loco!

-¡Estoy harto de que todos se metan! ¡Ella es mía! –Dijo frustrado, comenzaba a sentirse ofuscado, sentía que todo mundo se reía de él, sentía que la misma rubia comenzaba a disfrutar realmente que él estuviera como su esclavo como siempre lo quiso, eso no lo hacía sentir bien y menos lo hacía sentirse seguro, sentía que ella solo estaba disfrutando en una esquina mirándolo tan bobo como siempre, tal vez era gracias a esas cartas…

-¡No soy una cosa! –Grito la rubia levantándose

-¡Eres mi esposa!

-¡No soy tu propiedad, Arnold! –La joven comenzaba a quebrarse y no quería, tomo la mano de Phoebe y esta entendió que estaba siendo destruida por dentro por lo que acababa de pasar y ni siquiera sabía bien porque habían llegado a ese punto.

-¡No dejare que nadie se meta en nosotros! –Grito desesperado -¡Ni siquiera tu Gerald!

-Bien suficiente –Gerald lo golpeó fuertemente en el rostro provocando que este cayera nuevamente y esta vez con un gran desangre nasal, en el piso cayeron unas cuantas gotas y en la ropa del rubio quien solo miro a Gerald molesto pero sorprendido, era como si no hubiera estado ahí realmente. –Vámonos –Les dijo a las jóvenes quienes miraban sorprendidas todo, aunque una de ellas se le veía realmente triste, como si aquel golpe le hubiera dolido más que a quien lo recibió.

-¿Te vas con él? –Soltó el joven desde abajo y la rubia le miro molesta.

-Lo que sea que esté pasando por tu estúpida cabeza solo existe en ella porque realmente no es de él de quien debes preocuparte, si no de tu primo quien por cierto huyo, gracias a que Gerald llego, no vayas a la casa no te quiero ver –Dijo molesta dando media vuelta, su orgullo no sería pisoteado, no señor.

Solo camino al frente sin mirar atrás al rubio que seguramente tenía mucho en que pensar, Gerald y Phoebe la sujetaban de los brazos, lo cual agradecía no sabía cuánto tiempo sus piernas aguantarían sostenerse, en realidad no sabía cuánto ella podría aguantar en pie, cuando en realidad estaba destrozándose por dentro.

END FLASH BACK


Miro la hora, ya era casi media noche, no podía ser que Arnold no hubiera llegado…seguramente se habría ido a dormir a su antigua habitación, que sus padres no habían tocado pues sabían que el rubio le gustaría mantener aquella habitación intacta.

-Estúpido… -Murmuro molesta y se dio la vuelta sobre la cama para tratar de conciliar el sueño pero le era imposible, no lograba hacerlo y menos al saber que ese rubio no llegaba.

-¿Dónde estará? –Dijo preocupada, el último mensaje de Gerald decía que él estaba en un bar, al menos eso le dijo pero no le dio detalles y ella tampoco los pidió, solo le pidió que lo cuidara.

Comenzó a cerrar los ojos para concentrarse y dormir, cuando…la puerta del departamento se abrió y alguien entro, por el ruido que hicieron se podía saber que estaba tambaleándose un poco.

Se debatió entre salir o mejor quedarse en la cama simulando que dormía plácidamente, opto por la segunda, si estaba mal que él se las arreglará como pudiera, ella debía mantener su orgullo y dignidad ante todo y no dejar que aquel rubio volviera a hacer algo que la lastimara.

De pronto sintió que alguien se subía a la cama, eso sí era de cínico pensó la rubia molesta, pero en ese momento sintió una mano y como la halaban hacia un cuerpo que ella conocía a la perfección.

-¿Qué…? –No pudo terminar sintió los labios insistentes de su esposo queriendo apoderarse de los de ella, exigiéndole así también su perdón pero a la vez marcando y dejando en claro que era de él, que pese a todo lo que pudiera pasar él era su esposo y ella su esposa, aunque a veces pareciera machista, él no tenía ojos para nadie más.

-Perdóname –Susurro entre aquel beso apasionado y las caricias que le estaba comenzando a dar con sus manos, la rubia ni siquiera tenía tiempo para responder, quería empujarlo pero aquello era su debilidad, no sabía cómo hacer que el rubio parara, solo sentía suavemente la mano de su esposo recorrer por debajo de la sabana hasta llegar a la parte húmeda de la joven.

-Arnold… -Susurro jadeantemente mientras abría los ojos de golpe y le miraba sonrojada.

Él le sonrió traviesamente –Eres mía ¿Verdad? –Era más una afirmación que una pregunta, la tomo de las muñecas las cuales hizo para atrás de la cabeza de la rubia, quien soltó un gemido cuando sintió el cuerpo de su esposo pegado totalmente al suyo –Dilo –Exigió el joven, la rubia odiaba que el usara aquellos momentos para doblegarla para hacerla olvidar todo y solo pensar en que estaba perdida y totalmente loca enamorada de él

-Soy…

-¿Si?

-Tuya

El rubio la beso salvajemente pero lleno de amor y de dulzura, pese a estar siendo algo brusco procuraba no lastimarla, pronto comenzó a quitar las prendas que había obstruyendo su camino, recorrió la mejilla de la joven con sus labios hasta llegar a su oreja y pasar de esta lentamente hacia el cuello de la joven, como si tratara de succionarle todo.

Helga soltó un gemido aún más fuerte, aquella era su debilidad, su gran debilidad era aquel ser que estaba besándole, no sabía ¿Cómo era posible que alguna vez pensara que ella tenía el control sobre él? cuando realmente él tenía el control, siempre lo tuvo, él pudo darse cuenta desde antes pero no lo hizo pero ahora, estaba más que consiente de ello y lo usaría a su favor.

Se apodero de los senos de la joven, suavemente los besaba mientras acariciaba las entrepiernas de la joven provocando que la rubia se extasiara de tal sensación, ella luchaba con volver a la realidad pero era un poco complicado con su esposo en ese estado.

-Arnold….sigo…

-Cállate –Ordeno el joven mientras volvía a besarla exigiendo la entrada a su lengua y acariciarle suavemente la suya a la joven, mientras pegaba su cuerpo desnudo contra la de piel de la joven, quien sintió el miembro del joven, quien ya deseaba participar. –Te amo –Susurro ya más tranquilo y mirándole con una dulzura infinita y suavizo el beso que hasta hace un momento le había estado dando.

-Sigo molesta –Susurro la rubia mirándole

-Lo lamento –Comento avergonzado –El aliento de su esposo olía bastante a alcohol y sus besos supieron al sabor del licor que seguro estuvo tomando lo cual aumentaba su molestia, trato de quitarse pero él no se lo permitió.

-No… te necesito –Susurro suplicante, mirándole con esa aura esmeralda que le imploraba que el siguiera amándola.

-Pero yo…

-Helga por favor

-No…yo

La beso, comenzó nuevamente su trabajo y cuando sintió que le cuerpo de su esposa estaba nuevamente relajado aprovecho para introducir su miembro por entre las piernas de su esposa, la joven solo dejo que lo hiciera, sintió suavemente como iba ingresando y lo apasionado que estaba su esposo, sintiendo que no podría seguir peleando contra la marea, era mejor seguirla hacia el paraíso.

Arnold solo sonrió pícaramente al ver como se arqueaba el cuerpo de su esposa mientras estaba con el suave vaivén el cual iba aumentando de velocidad conforme ella comenzaba a gemir y a sujetar sus brazos fuertemente, eso para él era la señal verde y que todo era correcto como lo hacía.

Aquella noche ella realmente sintió que otro poco y su esposo la partía en dos, Arnold no estuvo realmente feliz con todo hasta que dieron las cinco de la mañana, ella no podía quejarse, realmente los besos, sus caricias y el suave vaivén del joven habían sido dulces, apasionadas y salvajes.

Lentamente sintió los rayos de luz ya molestándole demasiado, sintió pesadez en su cuerpo, abrió lentamente los ojos y entonces se dio cuenta de que estaba completamente sola.

-¿Arnold? –Pregunto mirando a su alrededor, no lo soñó obviamente ¿O sí?, se observo estaba desnuda bajo las sabanas, eso era una señal que no lo soñó pero entonces…

"Helga,

Me fui ayudar a mi padre con algunas reparaciones, sigue durmiendo mi pequeña guerrera anoche fue una batalla muy fuerte ¿No lo crees? Si necesitas algo solo avísame.

Por favor perdóname

Arnold"

Observo la bandeja que había en la mesita y suspiro, -Si cree que con lo de anoche lo perdone está muy equivocado –Comento molesta y se disponía a salir pero…

-Hola Helga

La rubia dio un respingo y se quedó estática en su lugar, sin saber qué hacer, quedándose completamente helada en su lugar, sin mirar a ningún lado solo rogándole a los cielos que…que…

-¿Te da gusto verme? –El pelirrojo sonrió maliciosamente, mientras miraba la espalda de la rubia, quien aún seguía asustada. –Nos divertiremos –Susurro antes de acercársele a la espalda de la joven, sintiendo la sangre de la joven latir con fuerza en sus venas, provocándole una sensación placentera y de una sed, infinita de poseerla ya en aquel momento. –Estas hermosas…más…hermosa –Su sonrisa se ensancho más y coloco sus manos sobre los hombros de la joven, quien estaba estática, respirando con dificultad solo pudo soltar un suave grito ahogado que salió como susurro.

-Tu…. –"No puede ser" pensaba desesperada tratando de localizar el teléfono y saber cuánto le llevaría hacer algún movimiento tratando de golpearle a aquel joven, pero… ¿Podría?


Hola queridos lectores

jejejej no me odien, repeti este capitulo y ahora si quede satisfecha, espero que ustedes tambien lo disfruten como yo al escribirlo ;D

si muajajaj soy mala ¿quien sera es pelirrojo? ¿ya lo saben? bueno aqui hay una pista helga lo conoce ¿quien sera?

disculpen si exagere un poco con el hermoso arnoldo pero siempre he pensado que no es tan tranquilo y samaritano como todo mundo piensa y ademas tambien tiene sangre en las venas y sabemos que los celos embrutecen a cualquiera jejeje aunque tal vez este pensando en algo bueno o mejor para nuestra pareja jejeje aun no lo tengo bien definido pero espero que la historia en si les siga gustando

mil gracias a todos por sus hermosos reviews lamento no estar agradeciendo ultimamente a cada uno pero quiero que sepan que si leo todos y cada uno de sus comentarios asi que no dejen de hacerlo,

bien dado que este fic es el que he estado actualizando es el que ha recibido reviews por lo que estare actualizandolo diaramente hasta el proximo viernes, se que he descuidado mis fics pero no por gusto, siempre trataba de que hubiera actalizacioones diarias pero realmente estos meses desde el año pasado han sido pesados pero poco a poco ya todo ha ido mejor y espero estar retomando las actualizaciones diarias pero dandole prioridad al fic que a ustedes mas les guste ;D

saludos y lindo fin de semana :D