El pasado de Trunks esta acomodado cronológicamente, los recuerdos que habían pasado antes son años atrás de estos.
La dualidad de Trunks
El sonido de la máquina monitoreando su ritmo cardiaco lo mantenía tranquilo, manteniendo los ojos cerrados mientras los dedos de su madre hacían un ´clic´ de fondo al apretar las teclas en su computadora, paseándose de su escritorio a los registros de otro par de máquinas, donde tecleaba más, leyendo y tecleando de nuevo. Soltó un suspiro preocupado, dejándose caer en su silla mientras sus ojos se clavaban en las imágenes al frente, llevando su mano a su rostro para morder nerviosamente su dedo. Se giró aun sentada, fijando sus ojos azules sobre la figura masculina que descansaba en la camilla, tan tranquilo y pacífico, parecía imposible creer que los resultados le pertenecían a él.
Se puso de pie, andando hasta detenerse a su lado, observando su torso desnudo alzarse por su respiración pausada. Una mano se fue contra la frente del hombre, retirando de su frente unos pocos cabellos claros, acariciando con cariño y dulzura su frente con su pulgar. Los ojos de Trunks se abrieron después de un momento, mirándolo fijamente, con esa dulzura y pasividad que llegaba a utilizar y mostrar únicamente con su familia, más si se trataba de su madre. Bulma sonrió, tratando de verse calmada, dando un par de caricias más antes de detener su mano, filtrando a través de sus orbes la intranquilidad y realidad del asunto. El chico frunció el ceño, llevándose las manos a la cara mientras desconectaba de su frente y rostro los electrodos que lo monitoreaban, haciendo lo mismo con los de su pecho y brazos, sentándose una vez que el monitor comenzó a soltar un pitido de advertencia.
La mujer se levantó de su lugar, apagando un aparato para librarse de aquel sonido, avanzando por el cuarto hasta colocarse frente a los monitores de su computadora principal. El muchacho avanzó hasta la orilla de la cama donde se sentó dándole la espalda a su madre, tocando el suelo con sus pies descalzos mientras curvaba su postura con desgane, tomando de un lado su camiseta y poniéndosela, quedándose quieto mirando al frente. – ¿Todo sigue igual? – su voz gruesa cortó la tensión del sitio, y el chico casi podía afirmar la respuesta, conocía muy bien esa preocupación en esos ojos azules.
-No. Las cosas empeoraron, Trunks…- le informó, el muchacho solo inhaló profundo, asintiendo muy de acuerdo con los resultados.
-Eso pensé – dijo como único comentario, quedándose inmóvil. Bulma clavó su mirada en su espalda, para luego darse la vuelta y buscar desesperadamente algo en su cajón, sacando una cajetilla de cigarros, colocándose uno en la boca y encendiéndolo, queriendo que también se quemaran sus penas.
-Debemos someterte a un tratamiento… lo antes posible…- viajó de nuevo su vista a su hijo, quien palpaba las bolsas de sus pantaloncillos, sacando un cigarro y apretándolo entre sus labios.
-No es necesario – respondió, buscando con ambas manos entre sus ropas, y Bulma notó la intranquilidad y desesperación en los movimientos del joven, el temblor en sus manos y la inquietud por encontrar el encendedor. Estaba enfermo, y ella se volvería loca si no hacía nada.
Se veía tenso, parecía como si colapsaría en cualquier momento y ella no sería capaz de hacer nada. Finalmente Trunks halló lo que buscaba, y la mujer pudo apreciar como sus brazos tensos y temblorosos le hacían imposible la tarea encender el objeto, colocando incluso una al lado para impedir la corriente de aire. Ella entendió, después de muchos años y llevarse incluso en generaciones, que la última cosa que le vendría a su hijo era consumir esa porquería. Tomó su cigarro, aplastándolo contra el cenicero a su lado, avanzando hasta él, quitándole también aquel vicio de entre los labios y trozándolo entre sus dedos ante la mirada atónita de su hijo, quien ponía una expresión como si estuvieran matando a ser más amado en su mundo.
-Lo necesito – Bulma negó, dejando las dos partes sobre el mueble.
-No lo necesitas, eso no te calmará… lo sabes…- el chico bajó la cabeza, tomándose el cabello y tirando de él, lo suficiente como para crear un leve dolor en su cuero cabelludo. –Debemos comenzar, debemos sacarte eso de la cabeza…- El joven se puso de pie, pasando a la mujer mientras se adelantaba hasta los monitores donde se exhibían los resultados.
Trunks era listo, muy listo, y los resultados los entendía a la perfección, resultados que ni siquiera tenía que leer, con observar las tomas de su cerebro era suficiente, suficiente para saber que no saldría nada bueno de seguir así. Levantó una mano, acariciando con la punta de los dedos las manchas rojas sobre los lóbulos, repitiéndose en cada una de las partes, esparcida por toda su mente. Miró con frustración el temblor aumentar en su cuerpo, pero fue fuerte para no aceptar que tenía miedo, que estaba aterrado y que cada día se sentía menos como él mismo. Que quería dejar eso de una vez, que lo estaba matando y que las lágrimas se habían secado después de tanto tiempo, que incluso parecía desaparecer un poco más cada segundo.
-¿Los sueños siguen ahí? – inquirió la mayor, recibiendo un asentimiento como respuesta. – ¡Y Diecisiete y Dieciocho siguen ahí? – el puño del chico se cerró con fuerza, apartando la mano de la pantalla para mirarla de nuevo, asintiendo por segunda ocasión.
-Cariño, lo siento tanto…te juro que haré algo, tengo que arreglarlo… - aseguró, mordisqueando de nuevo su dedo en tensión.
-Está bien. ¿Tienes lo que te pedí? – Bulma se sorprendió un poco, asintiendo e indicando con un movimiento de cabeza que le siguiera.
Salieron de los laboratorios, andando hasta el taller de tecnología, en donde la mujer entró primero, siendo esperada por su hijo en la entrada. Trunks se despegó de la pared cuando la sintió volver, mirándola y dejando ver una sonrisa al encontrarse con el objeto que ella llevaba dificultosamente entre sus manos. El chico la tomó, esta vez con más firmeza que antes, sintiendo lo pesada que era, levantándola y respirando con un poco de alivio después de mucho tiempo.
-La hice tal y como recuerdo que lucía, sólo que es mucho más poderosa y resistente, como querías, podrías cortar cualquier cosa… - El chico sonrió satisfecho, tomándola por el mango y apreciando su grandeza y fortaleza que le brindaba con sólo sostenerla entre sus manos. –Aunque, sigo sin entender… ¿Para que la quieres, Trunks? – el muchacho pareció ignorar la pregunta, desfundándola y apreciando su resplandeciente brillo contra su rostro. La movió un poco, encontrándose tras de él a alguien que definitivamente no quería ver en ese momento.
-Para nada, no la quiere ni le sirve para nada – soltó Vegeta respondiendo a la pregunta de Bulma, andando de brazos cruzados hasta estar frente al muchacho. Trunks gruñó, regresándola a su estuche y colgándosela en la espalda.
-No te metas – siseó, tratando de irse de ahí, pero las dulces palabras de su padre lo detuvieron.
-Tú y tu estúpida idea de luchar con espada, sólo te estorba, nada como luchar con los puños, como un verdadero hombre… - algo frío tocó la mejilla del príncipe saiyajin sin siquiera haberlo visto venir, encontrándose con la mirada gélida de su hijo al frente y la espada sobre su piel. Bulma jadeó cuando notó aquello, deseando poder intervenir, pero de sobra sabía que eso solo empeoraría las cosas. –Vaya, ¿Ahora quieres matarme? ¿Sólo por qué estás loco de remate? – su burla iba con la mayor intención de provocar, y por su Ki el muchacho podía intuir que Vegeta estaba preparado para atacar en cualquier momento.
Bajó su arma, descubriendo un hilo de sangre que descendió del punto donde se encontraba a la barbilla del hombre mayor, quien al notarla no hizo más que limpiarla sin interés con su antebrazo. – Vegeta, por favor…- pidió la mujer, sabiendo que su amante no dejaría pasar esa acción como si nada, y lo último que quería era una pelea entre ellos.
-¿Qué? Sólo estoy diciendo la verdad, Trunks se volvió loco, no fue lo suficientemente resistente como para soportar eso y su mente humana cedió ante algo tan bobo – de nuevo la espada se fue contra su piel, y para ese momento Bulma ya estaba arrepentida de habérsela dado.
Una mano de Trunks sostenía a su padre del cuello de su camisa, acercándolo a él y asegurándose en el proceso de que no escaparía, mientras la otra llevaba su hoja contra el cuello de Vegeta, uno que podría cortar en dos en cualquier momento. –Lo dices por que no lidiaste con eso, si hubieras sido tú, si tu contraparte fuera la que volvió del maldito fututo para salvar a todos no estarías tan tranquilo ni tan divertido con eso. Pero lamento decirte, padre, que ni mi maldito y estúpido cerebro humano, ni mi fuerza, valentía, raza, linaje o cualquier otra cosa absurda y ridícula que quieras agregar, tienen una mierda que ver en esto… ¡Yo no pedí que viniera a salvar tu asquerosa vida y la de los demás, así que deja de joderme! – la respuesta quedó más que clara, el puño del príncipe se movió velozmente, estrellándose en la mejilla de Trunks, quien cayó al suelo duramente.
-Mira, mocoso, si yo estuviera en tu situación definitivamente no haría esas cosas estúpidas que estás haciendo, lo enfrentaría y encontraría la manera de sobrellevarlo, de calmar ese instinto que tu muy bien sabes que está pidiendo – los ojos enfebrecidos del menor estaban fijos en su padre, quien marcó en sus labios esa media sonrisa, una que gritaba que sabía más de lo que aparentaba. – Porque lo sabes, ¿No? – Trunks esquivó su mirada, colocándose en pie mientras la sonrisa del otro se ensanchaba. –Cobarde – lo llamó, pero este hizo caso omiso a sus provocaciones.
-No lo haré, no puedo hacerlo… lo sabes – su voz fue baja, pero Bulma pudo escucharlo con la suficiente claridad como para entenderlo y alarmarse.
-¿Acaso existe alguna forma? – preguntó, avanzando y mirando a los dos de un lado a otro. Trunks miró a su padre, quien también se quedó fijo en sus ojos. –Trunks, ¿hay alguna manera de detener esto? – se dirigió directamente a su hijo, pero la ignoró completamente. - ¡Vegeta! ¡Dime si hay alguna manera de ayudar a nuestro hijo! – le exigió, atravesándose entre los dos y colgándose a los brazos del hombre, mirándolo con ojos suplicantes, asustados, esperanzados y llenos de lágrimas.
Los ojos de Vegeta se fueron contra ella después de un momento, son borrar esa sonrisa sádica de su rostro. –Tú, eres la que menos quieres que eso pasé…- sus palabras fueron fías, duras y escalofriantes, dejando a Bulma atónita. –Trunks, ven conmigo… - indicó, avanzando y dejando a la mujer ahí sin una respuesta. El chico obedeció, conocía lo suficiente a Vegeta como para saber que se dirigían a la cámara de gravedad, y siendo sinceros tenía muchas ganas de probar su espada.
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-¿Qué? ¿Cómo sabes tú eso? – el rostro de Vegeta se apretó, y los ojos de Bulma y la pequeña Bra se abrieron en sorpresa.
-Tú me lo dijiste…- Trunks se veía confuso, mirando a su padre como si fuera él el loco. –Cuando estábamos en la habitación del tiempo me lo contaste, dijiste que Freezer hacía eso con ustedes – la señorita de la casa no entendía nada, pero Bulma y Vegeta intercambiaron una mirada extrañada.
-Cariño…- la mano de Bulma se posó sobre la de Trunks, quien la miró igual de confuso. –Tu jamás has estado en la habitación del tiempo con tu papá…- la declaración asustó al muchacho, a quien la verdad y realidad le cayó azotándose contra su cabeza.
-Yo… yo… es… es verdad…- la tensión en la mesa se expandió, y Bulma giraba sus ojos preocupados a todas partes.
-¿Cómo recuerdas eso? Fue… fue Mirai Trunks quien entró ahí con tu padre…- las cosas empeoraron, y la mirada de Vegeta se fue recriminatoria contra Bulma.
-No sé… yo por un momento… por un momento recordaba haberlo hecho, debí haberlo soñado nada más…- trató de deslindarse del tema, tomando de vuelta su cuchara y mirando su plato con miedo marcado en sus ojos.
-Un sueño no describe cosas que realmente sucedieron – Vegeta intervino, bastante molesto y confundido. -¿Qué clase de sueños tienes, muchacho? – la pregunta era más retorcida que otra cosa, sin esperar una respuesta clara por supuesto.
-No… no lo sé… yo sólo debí confundirme…- se levantó de la mesa, andando a prisa a su habitación, sin siquiera haber terminado con su comida.
[…]
Bulma se movía en la cocina, si bien no cocinaba para su familia, pero ese día tenía algo especial para ellos, así que estaba arreglando las cosas para desayunar. Se giró cuando escuchó unos pasos tras ella, encontrando a Trunks, con rostro confuso y adormilado, paseando su mirada por la comida en la mesa. -¿Para qué cocinas tanto? Sólo somos tú y yo…- le dijo, tomándose la cabeza con una mano.
-¿Sólo tú y yo? Tu padre y Bra comerán con nosotros por supuesto…- La miró, y encontró desconocimiento en esas palabras, como si fuese imposible aquello.
-¿Mi padre? ¿Bra? – colocó una mano sobre su hombro, dejando a Bulma desconcertada ante lo que siguió. -¿Quién es Bra? Además, papá está muerto… - afirmó con seguridad, logrando que la mujer retrocediera recargándose en la mesa por la impresión, tirando al piso la mitad de la comida. - Mamá, ¿estás bien? – avanzó hasta ella, pero antes de que la tocara de nuevo una voz detrás suyo lo trajo de vuelta a la realidad.
-Está muy bien, el que parece no estar centrado eres tú, Trunks…- miró a Vegeta, quien tenía a su lado a su hermanita de unos nueve años a su lado.
-¿Pa… papá? – el chico agitó la cabeza, entendiendo la confusión de su madre y retractándose de todo lo que acababa de decir. –Lo siento, voy bañarme…- pasó entre todos, corriendo por las escaleras.
-Mujer, tenemos que hablar…- le dijo Vegeta, mirándola muy seriamente.
[…]
-¡Por dios, Trunks, ¿Qué haces aquí?! – Chi-Chi casi se cae del tejado, sosteniéndose de unas barandas que rodeaban el lugar.
-Señora Chi-Chi, ¿Dónde está Gohan? – la mujer se sorprendió por aquella pregunta, parpadeando ante la idea de que estaba ahí por algo que no fuera Goten.
-Pues en su casa… al lado… ¿Acaso lo olvidaste? – Trunks negó, avanzando a la orilla para mirar la casa de al lado, en donde sentía su energía, por la cual había sido atraído mientras volaba en su nave a algún lado que ya ni siquiera recordaba. -¿Estas bien, hijo? – le preguntó dulcemente, conociendo su suerte e imaginando que posiblemente había una nueva amenaza suelta por ahí.
-Sí… solo… tenía que confirmar que estuviera bien – murmuró, lanzándose desde el tejado y avanzando en esa dirección, dejando a la mujer extrañada ante aquella acción. Trunks se paró en la puerta, sintiéndolo sólo detrás de ella, tan cerca, podía sentir su húmedo cuerpo, bañado en agua y sangre reposando en sus brazos después de encontrarlo muerto aquel día.
Recargó su frente contra la superficie sin hacer ruido, suspirando mientras trataba de nuevo de calmar esas locas ideas que lo absorbían a un extraño lugar, intentando recobrar la postura y mantenerse tranquilo, regresar a la realidad que llamaba desde el fondo de su mente. Para su desgracia la puerta se abrió y casi cae hacia adentro, deteniéndose justo antes de topar contra el cuerpo de Gohan, quien había ido a ver una vez que sintió su energía fuera de su casa. - ¿Pasa algo, Trunks? – preguntó con una sonrisa en el rostro, soltando una leve exclamación cuando los brazos del joven lo rodearon fuertemente. Gohan no entendió que pasaba, por un momento incluso pensó que estaba atacándolo, pero luego comprendió que estaba simplemente abrazándolo. Correspondió a aquel gesto, rodeando la espalda del chico unos segundos antes de que la incomodidad lo venciera. -¿Trunks? – lo llamó, palmeando su hombro para que lo soltara.
-Qué bueno que estás bien – murmuró, ahogando un poco su voz por tener su rostro contra el hombro del otro hombre.
-¿Estar bien? Claro que estoy bien, ¿Por qué? ¿Pasó algo? – preguntó, de nuevo tratando de quitárselo de encima.
-No, solo estoy feliz de verte…- se separó finalmente, mirando al muchacho como jamás lo había visto. Gohan conocía a Trunks desde niño, y aunque no eran muy cercanos, podría decirse que eran algo así como amigos de años, pero no había visto esa mirada dirigida hacía él. Sabía que Trunks era orgulloso y egoísta, demasiado prepotente y con muy difícil posibilidad de admirar a alguien que no fuera su propio padre. Pero ahí estaba, la admiración dirigida a él, como si fuera el más increíble y poderoso ser del universo, incluso había más que eso, había cariño, le veía como a un hermano, como a alguien bastante cercano, lugar que definitivamente no tenía.
-Trunks… ¿Te sientes bien? – preguntó, angostando los ojos para escudriñarlo mejor.
-Gohan, ¿Desde cuándo no ves sin esos lentes? – evadió su pregunta, haciendo otra. –Recuerdo que siempre tuviste buena vista… - agregó, y el hombre parpadeó confuso.
-Veo bien, solo los uso… lo sabes…- esta vez fue más cortante, y ante la confusión optó por quitarse los lentes, solo para comprobar aquello.
-Sí… los lentes no te dejarían pelear…- ¿Pelear? ¿A que venía eso? Gohan lo tomó del hombro, aún más extrañado por eso, además, recordaba que desde que Trunks había asumido la presidencia de la Corporación usaba también unos lentes para aparentar, como él.
-Trunks, ¿Por qué no pasas? – el muchacho, en una lucha interna entre recuerdos raros y sensaciones mezcladas de uno y otro, aceptó, pero su parte de él, que parecía algo anestesiada cuando era arrastrado por recuerdos, le gritaba que debía marcharse por que se le hacía tarde para una junta de la empresa. –Siéntate, dime una cosa… ¿te sientes bien? – cuestionó, y el otro asintió de inmediato. Gohan apretó los labios, contemplando los ojos dilatados del joven, mucho para su gusto. –Haré una llamada, aguarda aquí…-
[…]
Gohan aterrizo, seguido por Trunks, quien no entendía bien a que iba todo eso, solo se dedicó a obedecer a mayor, quien a su vez obedecía a su madre. Ni siquiera sabía que tenía que ver su madre en todo eso. Ambos caminaron, y el hijo de Goku ya sabía muy bien donde quedaba el centro de laboratorios de Bulma, así que no tardaron mucho en estar ahí. La mujer se puso de pie una vez que los hombres cruzaron la puerta, corriendo de inmediato hacia su hijo para revisar su bienestar, para luego mirar preocupada a Gohan.
-Vinimos inmediatamente después de que colgué – informó, en un tono muy serio. –No ha pasado ese extraño efecto, ¿Había ocurrido antes? – preguntó, y la mujer bajó la mirada sin saber que contestar.
-¿Qué ha ocurrido qué? – Trunks intervino, con verdadero desentendimiento ante el asunto.
-Trunks, cariño, ¿Por qué fuiste a ver a Gohan? – cuestionó, y la parte ´normal´ del chico pareció activarse nuevamente.
-Pues, no… no lo sé… yo… ¡Yo debería estar en una junta! Lo siento mamá, debo irme…- el hijo mayor de Goku lo frenó del brazo, regresándolo lentamente a su lugar.
-Ya me encargué de eso, los cité a todos para mañana… lo que pasa ahora es más importante, así que entremos – los tres se adentraron, y la mujer le indicó a su hijo que tomara lugar en un banco frente a ella.
-Trunks, ¿Por qué creíste que yo estaba en peligro? – esta vez fue el hombre quien habló, los labios del más joven se apretaron, bajando la mirada. - ¿Te drogaste? – el chico de cabello lila negó, volviendo a alzar la mirada.
-Yo… soñé algo… bueno, no sé... vi algo…- admitió, suspirando para tratar de calmarse. –Iba camino a la corporación, pero entonces recordé… recordé el día en que moriste… cuando te encontraba muerto bajo la lluvia… y yo me enojaba… - Bulma y Gohan intercambiaron una mirada ante esa historia, conociéndola bastante bien.
- ¿Habías oído hablar de eso antes? – la científica preguntó, y el joven hombre se lo pensó un momento.
-No, no lo había oído nunca… pero lo había soñado muchas veces antes… solo que esta vez se sintió real… muy real… por eso fui a verte… por un instante creí que eso había sido cierto…- soltó, y el rostro de Gohan parecía realmente consternado.
-Trunks, eso pasó realmente – el chico alzó la mirada atónito, mirando confuso mientras su frente se agitaba un poco.
-¿Cómo dices? Pero si tu…- Trunks no era tonto, y él mismo podía hacer sus propias suposiciones, lo había supuesto por años, pero solo se quedaba siempre en eso, en un ´Quizá´, ´probablemente´ pero jamás había tenido la certeza, y no la había tenido porque no había querido preguntar, era mejor hacer de cuenta que nada ocurría.
-Pasó en el futuro del ´otro´ Trunks, él encontró a mi alter ego muerto bajo la lluvia, fue el día que ascendió a súper saiyajin…- explicó, no encontrando mucha sorpresa en el otro. –Lo sabías, ¿No? Sabías que esos eran fragmentos de su historia…- Bulma ya no aguantaba, quería hablar, pero esperó hasta que su hijo respondiera.
-No lo sabía, pero tenía una idea…- admitió, comenzando a mover el pie con rapidez.
-Hace un mes, lo que dijiste, también lo tenías de él… - comentó la mujer, y Gohan se extrañó aún más.
-¿Hace un mes? ¿Qué ocurrió? – inquirió, preocupándose bastante.
-Trunks recordaba lo que Mirai pasó con Vegeta en la habitación del espíritu y el tiempo, y también… también me dijo que su padre estaba muerto y que no sabía quién era Bra – Trunks mordió su propio labio, tensándose por tener que afrontar finalmente esa realidad que llevaba años tratando de ignorar.
-¿Hace cuánto pasó eso? – Bulma suspiró, mirando pausadamente de un hombre al otro.
-Hace dos semanas, Vegeta lo escuchó, me pidió que habláramos… pero luego todo siguió normal, y sólo me dijo que yo tenía la culpa por haberlo dejado escuchar la ´basura´ que decía Mirai…- Trunks se tensó más, siendo incapaz de bajar más la mirada.
-No lo entiendo… Trunks, ¿Estabas realmente convencido de que Vegeta había muerto? – recibió un asentimiento como respuesta. -¿Y de lo demás? ¿Estabas igual de convencido? – El chico asintió, pero con un poco más de duda.
-En realidad no estoy seguro, solo lo creo completamente en el momento en que llega esa información a mi mente, después de que la pienso detenidamente, pierde sentido y por ende, le quito credibilidad…- resumió a grandes rasgos.
-¿Sólo cuando llegan? ¿Cuánto de él recuerdas? – Gohan tenía más calma en ese momento, por eso Bulma no se alteró tanto en tomar el control ella misma.
-No mucho, recuerdo la casa, recuerdo un poco de los entrenamientos, un poco de los enfrentamientos con los androides…tu brazo… tu muerte… "Hope"… papá… una cucaracha verde…- conocían la historia, pero igual no era muy fácil de entender.
-¿Hace cuando que comenzaste a tener esos recuerdos? – continuó con el interrogatorio, pero tanto él como Bulma ya tenían un diagnóstico claro.
-No estoy muy seguro, desde los doce o trece… sólo que antes eran sueños, ahora me pasa también despierto – proporcionó la información, esa que ocultaba pero en el fondo había estado deseando contarla, y más a Bulma y Gohan que por culpa de esas cosas lo hacían sentirse extrañamente más unido a ellos.
-Ya veo… Bulma, tenemos un serio y gran problema…- se giró a ella, quien asintió una vez.
-No lo creo… ¿De verdad es eso? – preguntó, negando para sí misma y mordisqueando su pulgar.
-No hay más explicación, y de verdad tenemos suerte de que solo haya sido eso…- la mujer volvió a asentir de acuerdo con eso.
-Bueno, no es como si fuera tan malo al final, he vivido con esto años, no me importa, solo será raro a veces, pero cuando reacciono todo vuelve a lo normal – dijo, tratando de calmar la situación, muy atento a la expresión de su madre.
-No, es que no puedo creerlo… ¿Cómo es que no lo pensé antes? – se recriminó, pasándose una mano por su cabello celeste. -¿Cómo es que ´ella´ no pensó en esto antes de enviarlo al pasado? – preguntó más como reproche que otra cosa.
-Tranquila, Bulma, no podemos reclamarle nada, tal vez ella tampoco lo sabía, además, sin eso estaríamos muertos todos…- Gohan, como siempre, con su calma le bajó un poco los humos.
-Lo sé, lo sé… sólo es que pienso que de haber sido yo, había considerado la posibilidad de que se conociera a sí mismo, de las consecuencias…- expuso, y al hombre no le costó nada deducir aquella incógnita.
-Bulma, el plan era darle la medicina a mi papá y destruir a los androides antes de que fueran resucitados. No estaba en los planes en que Vegeta ni los demás prefirieran esperar, y que hicieran volver al chico tres años más tarde… cuando ya estaba Trunks en este mundo… posiblemente por eso no lo consideró…- la mujer se mordió el interior de la mejilla, pensando y quedando completamente de acuerdo con eso.
-Tienes razón… ¿Qué vamos a hacer ahora? – preguntó, mientras su cerebro no dejaba de hacer sus propias propuestas, planes y soluciones.
-Esperar, monitorear y observar si habrá más repercusiones… - respondió Gohan, mientras seguía viendo lo difícil que era para Trunks estar en medio de esa conversación. –Pero como sea, te prometo que todo estará bien… ¿De acuerdo? – le dijo, colocando su mano en su cabeza y dedicándole un contacto lleno de confianza y cariño, a lo que el joven solo asintió, sin otra alternativa.
[…]
-¿Hablas en serio? – la cara de Goten estaba realmente sorprendida, mostrando una enorme sonrisa a pesar del rostro serio y preocupado de Trunks.
-Sí, se los dije… bueno, tanto Gohan como mi mamá ya tenían sus teorías…- aclaró, aun debatiendo mentalmente si había sido buena idea, después de todo no le importaba mucho, y lo último que quería era preocupar a su madre.
-Si… mi hermano es muy listo… aunque de verdad que te pasaste Trunks, ¿Por qué rayos fuiste a su casa? – siseó, negando con la cabeza, y el muchacho de cabello lila sólo le miró con fastidio, algo enfadado de que Goten dijera eso después de toda la explicación que le había dado.
-A veces pareces no escuchar…- reprochó, y el moreno solo se rascó la nuca, divertido.
-Y dime… ¿Qué se siente? – cuestionó, mirando atentamente al mayor, quien se recostó sobre la cama, colocando sus manos detrás de su cabeza.
-¿Qué se siente? Sólo es como recordar algo importante que habías olvidado ya…- el hijo de Goku negó, gateando en el colchón hasta estar casi frente a frente.
-Me refiero a que sientes después… ¿Es como si fueras dos al mismo tiempo? – Trunks se la pensó un momento, distrayéndose unos segundos en el rostro lleno de curiosidad del otro chico, que a pesar de cargar ya con más de veinte seguía pareciendo solo un crío.
-No exactamente… bueno, en realidad no lo sé muy bien… al principio no era así… yo era yo y lo otro eran como viejas historias de un caído…- levantó su mano sobre su rostro, extendiéndola y mirándola con detenimiento, apretándola un momento después como para comprobar su movilidad. –Pero hoy… desde hace ya unos meses siento que he comenzado a cambiar… que compartimos emociones e incluso pensamientos…- Goten no entendía, y no porque fuera muy complejo, sino porque realmente era algo incomprensible por el tamaño de aquella naturaleza.
-Entonces… hay dos tu dentro de un solo cuerpo…- Trunks asintió, apretando aún más su puño hasta que sus nudillos se pusieron blancos.
-Sí… pero aunque sus ideas lleguen a mi mente e incluso me contagie con sentires, jamás dejaré de ser yo… de cualquier forma, él no es más que un recuerdo…-
[…]
-Lo que dices es absurdo, Bulma… no, más bien, es inaudito…- Gohan miraba las pantallas sin querer creer lo que veía, haciendo temblar sus brazos cuando tomó fuertemente el escritorio para liberar un poco de energía.
-Créeme, soy la que más le cuesta trabajo aceptar esto – el joven chasqueó, quitándose los lentes en frustración y acariciándose la nariz para intentar buscar calma de algún sitio. –Necesitamos estar tranquilos, Gohan…- Bulma podía estar preocupada hasta los huesos, podía incluso estar muriendo de angustia en ese mismo instante, pero por el propio bien de su muchacho tenía que mostrar fortaleza que no tenía, y ver a Gohan en ese estado tan tenso la ponía de malas, era el único en quien podía confiar esa información y con quien llevaba a cabo las investigaciones. Lo necesitaba en una pieza, porque ella estaba punto de quebrarse.
-Lo sé… es sólo que no me lo puedo creer… no es justo para Trunks…- se colocó de nuevo los anteojos, mordiendo el interior de su mejilla mientras analizaba de nuevo los resultados.
-Cierto, no es justo… - la voz de la mujer bailó, y Gohan se giró para mirarla. – Pero… algo debía ser el precio a pagar por aquel bien que aquel muchacho nos hizo…- era verdad, y a los dos les lastimaba el interior saber que el universo siempre cobraba las cosas, tanto las buenas como las malas, y en el fondo sospechaban que no todo tenía podía irles tan bien como planeaban.
-Tranquila…- murmuró, tomándola del brazo para acercarla a su pecho, abrazándola con cariño mientras ella gimoteaba un poco, golpeándose internamente para conservarse tranquila, maldiciendo que la situación se hubiese volteado en un segundo. –Encontraremos algo, lo prometo… siempre salimos de los problemas de alguna manera… ¿No? – la mujer asintió contra su cuerpo, quedándose ahí un momento más hasta que las pocas lágrimas que salieron las pudo cerrar nuevamente con su orgullo.
-Tienes razón, encontraremos algo… antes de que su situación empeore…- Gohan asintió, recargando su barbilla en la cabeza de ella, no muy seguro de como tomaría Trunks las cosas.
[…]
-¡¿Qué?! ¡Tienes que estar jodiéndome! – El chico se puso de pie, y Gohan se colocó frente a Bulma defensivamente, extendiendo un brazo al frente para tratar de calmar a la bestia.
-Trunks, escúchame… no hay nada que podamos hacer… además de que estoy ya esta muy avanzado…- su voz mandataria y madura que siempre portaba sólo logró acelerarlo más.
-¡Puedo tolerar guardar sus recuerdos! ¿Pero esto? – lanzó la camilla a un lado con brusquedad, y aunque estaba aterrada, Bulma se sintió un poco feliz por ver la arrogancia y violencia propia de su hijo, y no su calma extraña del otro muchacho.
-¡Tampoco es como si nosotros quisiéramos o pudiéramos hacer algo, así que no ganas nada desquitándote con nosotros! – Gohan aumentó su Ki, listo para cualquier cosa si la situación lo requería.
-¡No me pueden decir esto! ¡No lo permitiré! ¡Ese bastardo jamás logrará controlarme! – aseguró, y los dos espectadores pudieron notar que en sus ojos, en lugar de ira y furia que era lo que mostraba, había miedo y angustia.
-Lo siento, de verdad lo siento, pero eso es lo que mostraron los estudios, los choques que hubo entre contrapartes futura y pasada alertaron la continuidad y estabilidad de los cuerpos, específicamente el tuyo… supongo que a Mirai no debió afectarle en nada… pero a ti… prácticamente es como si se hubiera metido en ti… como si estuviera una guerra interna por tu cuerpo ahora… una que vas a perder…- las manos de Trunks rodearon el cuello de Gohan, apretando duramente hasta cortarle la respiración, haciéndolo soltar un gruñido al sentirse atrapado.
-Jamás, perderé esa guerra…- le siseó, amenazante.
-¡Trunks! ¡Déjalo, Gohan no tiene nada que ver en esto! – pidió Bulma, tratando inútilmente de apartar sus manos del otro chico.
-No puedes… akg… evitarlo… - apenas dijo el hombre mayor, siendo azotando duramente contra un escritorio una vez que Trunks lo soltó, pero duró poco, pues se volvió a ir encima, solo que en esta ocasión tomándolo únicamente de la camisa.
-Ese cobarde no sería capaz de matarte, eres como un padre para él… pero para mí no significas nada… puedo demostrarte aquí y ahora que yo mando y siempre mandaré dentro de mi cabeza…- Gohan podía defenderse, claro, y con facilidad de sobra, pero quería ver si realmente tenía posibilidades en esa contienda.
Trunks bajó el puño en dirección al rostro de Gohan, pero este no llegó, ahí, el otro apareció y detuvo su mano con la misma fuerza. El hombre mayor asintió, como reconfirmando la teoría para él y para todos. Trunks no podía creerlo, y no podía porque quería golpearlo con las mismas ganas de que no quería hacerlo, y se dio cuenta que ahí, en su mente, amaba a Gohan como un hermano y como un héroe, al mismo tiempo que le daba lo mismo terminar con él ahí mismo. Que estaba en una guerra pareja contra él mismo, una interna que no podía lidiar a golpes. Pero si con fuerza mental y espiritual, y nadie, incluido él mismo, le ganaría.
Para desgracia de Bulma y Gohan, el puño de Trunks azotó contra el rostro del segundo, y no una vez, sino tres y cuatro veces, deteniéndose solo para mostrar una sonrisa siniestra. –Te lo dije… nadie me ganará…-
-Eso es imposible… ¿Cómo…? – no terminó su pregunta, llevando su mirada al brazo tembloroso de Trunks, uno que temblaba con la misma fuerza que su puño. Y el mayor lo entendió todo, abriendo los ojos por la sorpresa y el terror. -¡Trunks, no! ¡No te resistas al control, es muy peligroso, podrías morir…! – otro golpe le cerró la boca, seguido de un par más antes de que su brazo diera contra el suelo, resquebrajándolo todo.
-Prefiero estar muerto antes de que ocurra eso – declaró, poniéndose de pie, lanzándole una mirada a su madre antes de avanzar a la salida. –No quiero verte más por aquí, Gohan… lárgate antes de que se compliquen las cosas… para ti, claro…- amenazó, apretando las manos para evitar las vibraciones que azotaban sus extremidades, disimulando también el fuerte dolor que se extendía por toda su cabeza, abandonando el laboratorio y corriendo a gran velocidad lejos de ahí.
-Bulma, vas a tener que cuidarlo mucho – la mencionada miró al hombre que se ponía de pie desde el suelo. –Si pelea, si se rehúsa a eso acabará por tener contusiones y derrames cerebrales… - explicó lo que no hacía falta, pero dejárselo bien grabado en el pensamiento no era mala idea. –Solo con ignorar aquel pensamiento y sentimiento se puso así en tan poco tiempo, en solo segundos… si lo hace prolongadamente…- la mujer negó para que este se callara. Gohan bajó la cabeza un momento, colocándole una mano en el hombro y dándole un leve apretón antes de marcharse por la puerta, dejándola sola en un mar de pensamientos.
[…]
Para la suerte de Trunks las predicciones de Gohan habían fallado, llevaba más de una semana conteniendo a aquel tipo en su mente, día y noche, y lo único molesto era el temblor en su cuerpo, pero incluso ya estaba acostumbrándose a eso, con tantas cosas de la empresa en la cabeza no le daba mucha importancia y estaba lo suficientemente distraído. Ese día tenía la tarde disponible, y llevaba bastante tiempo sin hacer lo que quería, sin divertirse un poco. Llamó a Goten en la mañana, citándose en su departamento a las tres de la tarde. Ese día pasó sin novedades, partiendo al lugar acordado con mucho entusiasmo.
-¡Trunks! – Goten lo saludó, mirando como el rostro del chico de cabello claro se iluminaba con su presencia.
-¡Goten, ¿Cómo estás?! – lo abrazó en un impulso, siendo correspondido de inmediato.
-De maravilla… el que me preocupa eres tu… ¿Qué pasó con todo ese rollo? Por el rostro de mi hermano veo que terminaron peleando…- los ojos azules del mayor bajaron en vergüenza, asintiendo mientras mordía su labio inferior apenado.
-Vamos, entremos y te lo explicaré todo…- abrió la puerta y los dos se instalaron en la sala, en donde Goten se mantuvo más serio que lo de costumbre.
-Las cosas no están bien… ¿cierto? – Trunks asintió, arrancándose las gafas con desprecio y pasando una mano por su rostro.
-¿Gohan te dijo algo? – el moreno negó, sonriéndole sinceramente para confirmar aquello.
-No saben que lo sé… posiblemente lo sospechan, pero no tienen la certeza ni el ´permiso´ para hacerlo…- respondió, haciendo sentir más relajado al otro.
-Dicen que mi mente será absorbida por él…- usó términos comprensibles y obvios para Goten, para él, para la situación tan poco entendible.
-¿Qué? – sonaba raro, incluso estúpido, había visto infinidad de películas en donde las mismas partes, si se tocaban, desaparecían o se fusionaba, incluso que morían… pero… ¿Estaba pasando en serio? ¿Con su mejor amigo? –No… no puede ser…- murmuró, y su cerebro no le daba paso para permitir o concebir aquello.
-Está bien… puedo pelear contra él… - levantó el puño, logrando tensionarlo al grado en que el temblor podía justificarse por la fuerza y poder que concentró en ella. –Además, te tengo a ti…- agregó, mirándolo y suspirando con tranquilidad.
-¿A mí? – Goten arqueó una ceja, sin llegar a entender cómo era posible que lo tomara en primer plano.
-Sí, él tenía a mamá, a Gohan, el recuerdo de mi padre y los amigos… no tenía a Bra, pero ella no es tan cercana a mi como lo eres tu… él no te tenía a ti… tu eres sólo mío… cuando estoy contigo me siento como yo mismo…- El chico entendió el punto, pero una persona atacó sus pensamientos, una que tampoco había estado para Mirai, y sin embargo no estaba considerando.
-¿Y Marron? – el nombre lo tomó desprevenido, y Trunks arrugó un poco la cara al recordarla, no porque la hubiera olvidado, sino porque quería hacerlo.
-Goten… tu sabes que no he querido verla… no puedo verla…- lo tomó por los hombros, solucionando con aquel contacto con su amigo el temblor. –Ella… ella…- Goten sostuvo sus muñecas, dándoles un apretoncito acompañado de un asentimiento.
-Marron te recuerda a Dieciocho… y eso solo te trae problemas…- Trunks asintió, sintiendo aún más poderosa la guerra y el control por la personalidad.
-Por ahora quiero tenerla lejos… hasta que pueda manipular esto…- Goten asintió, apretando después el ceño con fuerza.
-Y lo harás ¿verdad? Podrás contra esto… - el otro asintió, convencido. –Lo harás sin lastimarla… ¿No? – otro asentimiento, utilizado solo para la tranquilidad del otro más que la suya propia.
[…]
-Hijo… ¿Ves las partes rojas en la imagen? – Trunks tragó duro, hipnotizado por los resultados, detectando más del cuarenta por ciento de ese color sobre las placas de su cerebro que acababan de tomarle. Eran las partes anormales, las ondas cerebrales que no eran las suyas.
-Tonterías…- usó aquella palabra que tanto odiaba de su padre, alejándose del monitor y avanzando con disgusto a la salida.
-Sé que no quieres oírlo, pero deja de luchar – de nuevo eso. Trunks la miró por la orilla de su hombro, era ese exactamente el motivo por el que había corrido a Gohan hacía ya más de seis meses. –Es por tu bienestar – agregó, pero el chico ni se inmutó. –Sé que hasta ahora has podido con eso, pero llegará el día en que sea incontrolable… sabes que no quiero perderte… pero te estás destruyendo – se dio media vuelta para mirarla con ese semblante serio y duro, aplastante.
-No voy a perder… y no me voy a rendir… así tenga que hacer lo que sea… - Bulma bajó la mirada un momento, pasando su lengua por su labio mientras calculaba exactamente lo que diría.
-No sólo hablo mentalmente Trunks, desde que lo sabes te has vuelto demasiado… diferente…- el chico sabía a qué se refería, pero no apartó sus ojos de los azules de su madre. –No eres él… pero ya tampoco eres tu… te has vuelto más… - no completó su frase, Trunks se giró por completo para tenerla de frente.
-Vamos, dilo… no tengas miedo…- dijo, pero más parecía un reto que la mujer no debía tomar. -¿Más, qué? – avanzó, apretando la frente en un gesto que logró hacer a la mujer retroceder. –Más… ¿malo? – ahí estaba la palabra, y aunque no hubo confirmación, su silencio respondió a aquello. –Más malo, ¡Ja! Increíble…- comenzó a reír de forma extraña, un tanto desquiciada.
-No precisamente malo, Trunks… no has hecho nada mal, sólo… sólo te noto más frío, distante, desconsiderado… - el chico asintió, prefiriendo quedarse con la primer palabra. –Y eso no me gusta, no entiendo por qué actúas así… tratar de liberarte de él y esto son cosas muy diferentes – Un suspiro cansado del chico lo ayudó a relajarse de momento, bajando los hombros y deshaciendo esa risa ladina que la mantenía al borde el pánico.
-Entiendo que no te guste, pero no tengo opción… no es como si actuara así, es por qué debo actuar así, tengo que hacerlo para sobrellevarlo. Era demasiado bueno, demasiado diferente, la forma de mantenerlo al margen es reafirmando cada una de mis características, de mis actos… - la mujer comprendió el punto, entendiendo que debía ponerse duro con todas esas características propias de él, lo que lo hacía único, incluso si esto lo llevaba a circunstancias exageradas, pero todo era por controlar aquella dualidad tan complicada.
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Vegeta piso el suelo, azotando un poco al dejar ir todo el peso de su cansado cuerpo. Trunks, usando sus manos como apoyo, se levantó, pasando la mano izquierda por la comisura de su boca, en donde una delgada línea de sangre se desprendía hasta su barbilla, girando sus ojos claros en dirección a su padre, quien estaba apenas a unos pocos metros de él, con los brazos en guardia y el pecho subiendo y bajando en una dificultosa respiración. Aquello sólo logró formar una sonrisa en el rostro del menor, quien terminó de incorporarse, reafirmando su agarre en su espada con su mano derecha, mostrando en su postura su imponente altura en comparación a otro.
-Creí haberte escuchado decir que sería débil…- Vegeta no podía dejarse intimidar por su hijo, obviamente, y una gran parte de él se sintió orgulloso de verlo actuar como todo un guerrero, pero claro, este sentimiento se terminaba cuando se recordaba a sí mismo que aquella actitud amenazante iba en contra de él, y eso no podía considerarse más que un insulto, una rebaja para su título de príncipe.
-Lo eres – se permitió provocar, aun sabiendo que esa pelea le estaba costando demasiado seguirla, sonriendo de esa forma cínica, obligándose a ignorar el dolor punzante que provocaban las cortadas que había obtenido de la espada en todo su cuerpo, y debía decir que eran más de las que podía contar.
-¿De verdad quieres probarme? – el muchacho se estaba poniendo serio, y Vegeta lo sabía, había estado jugando con él por más de una hora, una hora en donde se había esforzado de verdad, logrando apenas tocar al muchacho, quien tenía más afinada que nunca la defensa y el ataque.
Reafirmó su postura, respondiendo con ese gesto de manera afirmativa, tensando los músculos que gritaban por un descanso. Pero era Vegeta de quien hablaba, y antes saldría de ahí muerto que parando la pelea por debilidad. Trunks paseó su lengua por su labio inferior, llevándose en su paso la sangre que había vuelto a brotar de su encía, levantando de nuevo su hoja y haciéndola reflejar por la iluminación de la cámara, agradecido por la gravedad aumentada tantas veces, el levantarla era gratificante.
Vegeta desapareció en el aire, tratando inútilmente de sorprender al chico por la espalda, pero este ya lo esperaba con un movimiento rápido, uno que apenas fue esquivable, aumentando un rasguño más a su ropa. Encontrando una abertura en el tiempo que Trunks tardaba en regresar la espada a su lugar, Vegeta se agachó, tumbándolo con un desliz en el suelo, saltando y lanzándole una ráfaga de Ki. Trunks la recibió de lleno, cubriéndose apenas el rostro con los brazos. Vegeta miró la situación en la que estaba, ya no parecía un entrenamiento cualquiera, eso podía llegar a ser una buena terapia después de todo, así que debía tomarse las cosas muy en serio.
No sabía de qué rayos estaba hecha la cámara, o con que material la había reforzado su mamá para que fuera tan resistente, pero tampoco le importaba, solo agradeció que fuese lo suficientemente dura para resistir el impacto cuando voló a toda velocidad, llevándose a su papá en el camino y estampándolo contra el techo. Vegeta sacó el aire de sus pulmones, mirando de reojo el rostro satisfecho de su hijo, cosa que no duró mucho, pues a pesar de su dolor, usó mucha fuerza para plantarle un rodillazo al muchacho aprovechando la cercanía. Trunks giró en el aire al lado contrario, aterrizando para tomarse unos segundos. Vegeta notó algo en ese momento, el golpe le había dolido, claro, pero no tanto como se imaginaba, como debió ser. Comenzó a descender, mirando al más joven de pie, recuperado, viajando su mano de vuelta a su espalda para sostener su espada, la que había guardado unos momentos para engancharlo en su ataque.
Entonces Vegeta hizo lo que mejor sabía hacer, pensar en un plan. Revisó de nuevo los dolores en todo su cuerpo, y se percató de que todos ellos eran productos de aquel artefacto, y que los golpes con sus puños o piernas no eran en realidad nada extraordinarios, de hecho bastantes suaves para alguien tan dedicado y entrenado como él. Eso lo llevaba a la única conclusión de que definitivamente el chico no podía hacerse fuerte de la noche a la mañana sin el mayor entrenamiento, era rápido y hábil, y eso lo usaba completamente a su favor con el uso de su arma. Su sonrisa volvió a su rostro, esta vez completamente confiado, Trunks era muy tonto al pensar que podía ganarle a él tan fácil con algo tan absurdo, con algo que no fueran los puños. Debía librarse de la espada, llegar hasta ella y arrebatársela, si lo hacía lo vencería, sin duda, y le enseñaría una lección al muchacho por burlarse de él.
Vegeta se movió, esta vez más lento que lo normal, lo suficiente para que Trunks siguiera su ruta y pudiese engañarlo adecuadamente. Hizo pinta de un golpe, y como lo había previsto, Trunks puso la guardia de ese lado, usando la espada como escudo anticipado. Su oportunidad. Su mano derecha se movió rápido, tomando la muñeca izquierda de su hijo, con la que sostenía la espada, torciéndola en un solo movimiento tan bueno que el artefacto salió volando a un lado. Vegeta sonrió, y los ojos de Trunks dieron vuelta, siguiendo la ruta de su espada, tensándose para ir de inmediato por ella, pero el mayor no le dejó dar ni un paso, lanzándolo al sentido contrario de su trampa, apoyándose del suelo para ir en su encuentro.
Trunks se enfrentó a una ráfaga de puños y patadas que difícilmente podía contraatacar, esquivándolos cada vez con más trabajo, tratando de darse una oportunidad de recuperar la hoja y el control del asunto, pero al ver el ataque que tenía su padre era definitivo que resultaría más que imposible, abandonando la idea y concentrándose de lleno en la batalla. Pero como el príncipe había calculado, no duró para mucho. Dio con la espalda en el suelo tan solo veinte minutos después, intentando recuperarse cuando el pie del mayor se apretó contra su pecho, apretando duro y retorciéndose sobre de él.
-Te lo dije… esa cosa sólo te estorba… te hace necesitarla, no hay nada como pelear con los puños y con tu fuerza – el joven dejó de pelear, dejándose caer sobre el piso y suspirando largamente. –Sin tu espada no eres tan bueno, eso podría ser una debilidad en caso de una pelea verdadera… no dependas de ella porque podría llegarte a faltar… - Vegeta se encaminó a la puerta, sin dejar que se notara el temblor en sus piernas por el terrible esfuerzo, manteniéndose erguido a pesar de que todo le dolía. –Aunque lo hiciste bastante bien – sonrió, mirándole por sobre el hombro. Trunks miró aquel gesto, contestándolo de igual manera, dejando azotar su cabeza contra el duro suelo una vez que su papá abandonó el lugar.
[…]
-Y después de todo este tiempo, Trunks… ¿Qué es exactamente lo que sientes por ella? – Goten preguntó, sentado en el suelo y recargado en la orilla de la cama.
-Yo la amo – sonrió al responder, mirando el techo de su antigua habitación en Capsule Corp. Esa que había decidido adoptar de vuelta esa noche.
-¿Amar? Estás loco… no puedes hablar en serio… - aseguró, tratando de tomarse el tema con ligereza. –Es sólo que te gusta más que nadie…- murmuró lo último, pero Trunks negó. –Siempre enloqueces cuándo la ves, huyes de ella a pesar de que dices amarla… eso no tiene sentido… - le remarcó, y el otro se incorporó a pesar de sus heridas de esa tarde por la pelea con su padre, sentándose sobre el colchón y tomándose el abdomen vendado.
-Es por que no puedo estar a su lado por más que quiera hacerlo. La odio, bien lo sabes…- Goten apretó sus facciones, recriminándose a sí mismo ser tan distraído sobre ese tema. –Él la odia con la misma fuerza en la que yo la amo, lo hago con la misma intensidad… no puedo estar a su lado porque quiero matarla… - apretó su puño al frente, mirándolo. –Pero jamás la dañaría…- murmuró, dejando el tema al aire, tratando de no recordar los aspectos difíciles sobre eso. Aquello que sólo ellos conocían.
Siempre me pregunté sobre ese tema, veía que había cambios y problemas si los dos, futuro y pasado se conocían, en todos lados, incluso que es una teoría muy posible, pero el Dragon Ball jamás pasó nada, lo cual estuvo bien, pero hubiera sido genial xD! Quería tomar esta idea para una historia independiente algún día, lo traigo arrastrando mucho tiempo… pero estoy loca y lo metí aquí para hacer más revoltijo del que ya había… jeje… pero igual y lo retomo en un tiempo.
Gracias a iitzel, Diosa de la muerte, Megumi007, Iachikhipster y Crystalina M, mil gracias, besos y saludos, nos vemos la siguiente semana!
