Cuando desperté, me sentí rodeada de un suave pelaje que simplemente me hizo sonreír, restregué mi mejilla contra el pecho de Freddy escuchando su suave respiración hasta que sentí su mano acariciar mi espalda.

—Hola—me dijo en un suspiro.

—Hola—sonreí para luego acomodarme con mis manos en su pecho mientras su respiración me impulsaba hacia arriba.

Freddy pasó su brazo derecho por debajo de su cabeza para verme mejor, me sonrió pero simplemente yo tenía una sonrisa pegada en mi rostro, sentía como si ya nada me faltara, como si Freddy fuera esa mitad que había estado perdida durante mucho tiempo y ahora que estábamos juntos me hacía sentir plena y rebosante de alegría.

El estómago de Freddy se hinchó cuando respiró impulsándome hacia adelante haciendo que nuestros labios chocaran. Me sonroje por el beso pero en cambió sentí como Freddy sonreía, me acerqué un poco más a él tomándolo de las mejillas y besándolo con toda la inexperiencia que fui capas de demostrar, jamás había dado un beso.

Freddy sonrió y entonces de un movimiento rápido giró y me dejó debajo de él rompiendo el beso, nuestras miradas se encontraron transmitiendo todo lo que sentíamos.

—¿Tu primer beso?—me preguntó burlón.

Yo sólo me sonrojé y miré hacia otro lado, me sentía como una tonta al no tener experiencia al besar, pero tampoco me iba a poner a practicar con un peluche en mi casa ¿verdad?, la suave mano de Freddy me tomó del mentón obligándome a verlo a los ojos.

—¿Eso es un sí?—me dijo con una sonrisa en su rostro.

—Ya sabes la respuesta—le dije avergonzada, pero entonces Freddy recargó su frente sobre la mía sorprendiéndome un poco.

—No te preocupes, me encargaré de ser tu maestro—me dijo en un tono sensual que me hizo estremecer.

Se alejó un poco de mi para verme y sin previo aviso me besó dejándome con los ojos abiertos como platos, cerré mis ojos e intenté corresponderle lo mejor que pude, pero lo único que hice fue cerrar fuertemente mi boca mientras impulsaba mis labios hacia arriba, era una completa novata en cuanto a esto de besar.

Freddy rompió nuestro intento de beso mientras se apoyaba sobre sus manos encima de mi, me miró divertido pero severo a la vez lo cual me puso nerviosa, no sabía si me diría algo tierno o por el contrario me diría inútil.

—No te fuerces, si no quieres besarme entonces no lo hagas—me dijo mientras comenzaba a levantarse.

¿Qué?

Sabía que besaba mal, ¿pero no podía ser tan malo como para dejarme verdad?, eso sólo significaría que besaba extra, super, hiper, mega, ultra mal.

—¡Espera!—le grité tomándolo de la mano y obligándolo a sentarse de nuevo.

Sin pensarlo busqué sus labios, tomé las mejillas de Freddy y sin más cerré mis ojos y lo besé con todo lo que tenía por dar, sólo esperaba no decepcionarlo, sería más humillante aún si lo besaba peor que la última vez.

Las manos de Freddy se posaron en mi cintura y sin más me levantó sujetándome con una mano a su pecho y con la otra en mi espalda haciendo que yo estuviera un poco por encima de él.

De la nada sentí como su lengua se coló por entre mis labios y comenzaba a jugar con la mía, mi cara ardía de la vergüenza, jamás imaginé que me besaría de esta forma con Freddy, su lengua se entrelazaba con la mía de vez en cuando haciendo que miles de maripositas revolotearan en mi estómago.

Cuando rompimos el beso, un hilillo de saliva quedó entre los dos pero al final se rompió en los labios de Freddy quien lo saboreó de una manera muy sensual que me dejó sin respiración.

—Eso es un buen beso—dijo triunfante para luego abrazarme y refugiarme en su pecho mientras recuperaba la respiración.

¿Un buen beso?, ¡fue el mejor de todos!, ese beso estaba cargado de pasión que simplemente me arrolló entre los labios de Freddy, jamás imaginé que Freddy fuera tan pasional a la hora de dar besos, me dejaba con ganas de intentar corresponderle bien y no titubeando o temiendo como ahora.

Me separé un poco de sus brazos, el me miró atento, lo tomé de sus peludas y suaves mejillas, cerré mis ojos y entonces lo besé intentando transmitirle todo lo que el me transmitía, sus labios sobre los míos llenaban a mi corazón de alegría, emoción y amor.

Freddy me correspondió al beso con la misma intensidad y pasión que la vez anterior, sentía como si sus emociones me envolvieran en un lugar dónde sólo existíamos nosotros en ese momento y en ese instante.

Y de la nada, el beso que había empezado siendo pasional e intenso, terminó por convertirse en un beso cargado de amor y ternura, Freddy besaba la comisura de mis labios tierna y lentamente que hacia estremecer a mi pobre corazón que estaba borracho de amor.

Nos separamos mirándonos intensamente a los ojos, en ese momento el mundo dejó de girar, lo único que importaba era estar los dos juntos en nuestro propio mundo y universo.

Los ojos de Freddy estaban cargados de tantos sentimientos al igual que los míos, este era el momento indicado para decir las palabras mágicas pero, el instante se rompió cuando Freddy miró hacia otro lado desilusionándome.

—¿Freddy que pasa?—le pregunté tomándolo de su mentón y obligándolo a verme a los ojos.

—No se—me dijo perdiendo la chispa que segundos atrás brillaba en sus ojos.

—¿Acaso no sientes lo mismo que yo?—le pregunté empezando a entristecerme.

—¡NO!, claro que siento lo mismo y hasta más de lo que sientes tu por mi pero...creo que—cortó sus palabras para recargar su cabeza en el valle de mis senos.

Mis ojos se abrieron de la sorpresa de sentirlo tan cerca de mi corazón, sonreí al verlo tan vulnerable como aun niño, lo abracé transmitiéndole todo el amor y comprensión que era capaz de tener, le besé su cabeza mientras pasaba mi mano cariñosamente por su cabeza.

—Tranquilo, dime que es lo que te preocupa

—Tengo miedo de perderte—me confesó alejando su cabeza de mi pecho y mirándome a los ojos. Con sus manos recorrió mi espalda de abajo hacia arriba, pasando por mis hombros y cuello hasta llegar a mi nuca dónde enredó sus dedos en mi cabello y posó su frente contra la mía mirándome intensamente—no quiero perderte

—No lo harás—le prometí sonriendo mientras tomaba su mano entrelazando nuestros dedos.

—No quiero que nada te pase, ya una vez creí que te había perdido, no quiero que esta vez se haga realidad

—Tranquilo, se que te preocupas por mi en exceso, lo cual es lindo pero, debes dejar que te ayude, no pretendo ser una carga para todos, quiero ayudarlos

—¿Y después qué?¿después de ayudarnos a atrapar al hombre de morado que será de nosotros?

—No lo sé, sólo se que hay que disfrutar al máximo el presente, y en este momento estamos juntos

Freddy desenredó sus manos de mi cabello pero no rompió la unión de nuestros dedos y en cambió llevó nuestras manos hasta sus labios dónde besó la mía haciéndome sonrojar.

—Te amo—me dijo finalmente para luego besarme tiernamente.

Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, odiaba ser tan mediatamente sentimental pero me sentía bien mientras Freddy estuviera conmigo, rompimos el beso y él me limpió las lágrimas gentilmente con sus dedos para luego besar la esquina de mis ojos de los cuales dejaron de brotar lágrimas.

Después de esa confesión, Freddy salió del Backstage no sin antes darme un último y largo beso, me metí en la ducha alegre, la sonrisa no se borraba de mi rostro y si llegaba a desaparecer por algunos escasos instantes, simplemente bastaba con recordar a Freddy y mi sonrisa volvía a aparecer, me sentía tan feliz que incluso estaba tarareando una canción.

Salí de la ducha y me coloqué el habitual vestido de animadora, me hice dos coletas y me coloqué el brillo labial, me di un rápido vistazo al espejo y descubrí que mis ojos brillaban más que antes, parecían casi dos estrellas, brillaban en exceso, eso sólo significaba que estaba en extremo feliz.

Salí del Backstage y caminé hasta la cocina donde me encontré con Foxy acariciando la cintura de Chica y diciéndole algo al oído que la hacía sonrojar y ser un poco torpe a la hora de preparar las pizzas, Bonnie me sonrió a lo cual yo le devolví la sonrisa, Freddy estaba sentado con su periódico pero no me dedicó ninguna mirada, supuse que no quería ser evidente de nuestra relación así que pasé al lado de él con intenciones de sentarme en la silla a su lado, pero de la nada soltó el periódico y me tomó de la cintura sentándome sobre sus piernas tomándome por sorpresa.

—¡Wow!, ¿ya tan rápido con esas confianzas?—dijo Bonnie picarón haciéndome sonrojar.

Freddy colocó su mano en mi cintura acariciándome de arriba a abajo, sonrojada y avergonzada, escondí la cabeza en el pecho de Freddy.

—¿Logró conquistar a la damisela he capitán?—dijo Foxy mientras colocaba los platos frente a nosotros.

—Ya decía yo que terminarían juntos—nos apoyó Chica.

A cada comentario sentía arder cada vez más mi cara de la vergüenza pero Freddy sólo me acariciaba la espalda intentando tranquilizarme, me separé un poco de él viéndolo a los ojos, el sólo me sonrió e inevitablemente le sonreí de vuelta.

Lo vi tomar un trozo de pizza y ponerlo cerca de mi boca, me sentí totalmente nerviosa cuando le di una pequeña mordida, él en cambio casi se acabó la pizza de un sólo mordisco. Tomó otro trozo de pizza y esta vez cuando puso la pizza frente a mi y le di un mordisco, él también mordió la pizza haciendo que nuestros labios se encontraran, me sonrojé al sentir sus labios chocando contra los míos, pero en cambio Freddy sólo sonreía divertido, dejaba la pizza frente a mi para que le diera el primer mordisco y que no escapara de sus labios, incluso si daba la más mínima mordida a la pizza, Freddy terminaba comiéndose el otro lado con tal de que nuestros labios se rosaran.

Estaba tan perdida en nuestro mundo que casi no noté cuando el reloj anunció las seis de la mañana y como los chicos se iban de la cocina.

—Freddy ya es hora—le dije abrazándolo por el cuello.

—Unos cuantos minutos más—me suplicó para luego besarme.

—No podemos—le dije sonriente separándome de sus labios descubriendo que estaba lleno de brillo labial, reí al ver sus labios humectados y brillantes.

Tomé una servilleta y comencé a limpiarle los labios, cuando terminé, me limpie los míos para no dejar rastro del brillo labial, Freddy me miró confundido.

—¿Porqué te lo quitas?

—Para hacer esto y no dejar huella—le dije sorprendiéndolo con un beso.

Cuando nos separamos, Freddy sonrió complacido y sin más me cargó entre sus brazos y comenzó a caminar saliendo de la cocina y llegando al escenario, me dejó con cuidado en el suelo y sin más tomó su lugar no sin antes guiñarme un ojo.

Los vi a los tres ya en su posición pero me sentí mal por Bonnie, era el único que no tenía aún pareja, tal vez su chica especial estaba por llegar, sólo faltaba esperar un poco más.

—Si, lo que sea...llega hoy y tendrá el turno de noche...no me importa lo que le pase—se escuchó la inconfundible voz del gerente. Me preguntaba, ¿cómo es que no sospechaba de que yo siempre estaba aquí?. Lo vi aparecer como siempre con su celular pegado al oído e inspeccionando el lugar, caminó hasta mi y me miró despectivamente para luego separar el celular de su oído—Hoy vendrá el nuevo guardia y tendrá el turno de noche—me dijo para luego irse.

El día volvió a ser lo mismo de todos los días, niños correteando de aquí para allá y jugando con los chicos, tan rápido había pasado el tiempo que ni siquiera me había dado cuenta de que ya era lunes, increíblemente apenas habían pasado tres días desde que salí de mi preparatoria el viernes. Al rededor de las cuatro de la tarde llegó quien menos esperaba ver, Dilan.

—Hola—me saludó caminando hasta mi.

Le sonreí alegre pero entonces sentí como si alguien me clavara un puñal en la espalda, me giré con algo de temor y entonces vi como Freddy me miraba fijamente con las cejas fruncidas, se notaba desde lejos que no estaba muy feliz porque Dilan había venido.

—Discúlpame un momento—le pedí para luego caminar hasta donde estaba Freddy jugando con unos niños.

—Que se largue—me dijo mientras le sonreía a los niños y los cargaba jugando con ellos.

—Espero que se vaya rápido—le dije mientras le hablaba a Bonnie para que viniera a jugar con los niños.

—Que no te toque—me dijo severamente.

Caminé de regreso donde estaba Dilan y comenzamos a platicar sobre trivialidades y su duro día en la facultad, me habría gustado concentrarme más en la plática de no ser porque Freddy tenía sus ojos clavados en mi y ni siquiera se molestaba en disimular, al rededor de las seis de la tarde Dilan se fue con la promesa de que algún día saldríamos juntos, yo sólo le di largas, no quería que se hiciera ilusiones de ser algo más que sólo amigos.

Suspiré cansada y comencé a caminar al rededor de las mesas viendo como los niños se divertían con Bonnie y Foxy mientras otros corrían con pizzas en su mano y sus padres platicaban amenamente.

¿Dónde está Freddy?

Mi pregunta fue respondida cuando pasé frente a los baños y de la nada sentí como me tomaban del brazo y me arrastraban adentro, mi espalda chocó contra la pared y entonces sentí como las manos de Freddy me tomaron de mis glúteos para luego levantarme y que mis piernas abrazaran su cintura, me sorprendí cuando sentí sus labios chocar contra los míos, pero después de la sorpresa inicial le correspondí el beso, lo tomé de sus mejillas entregándome por completo mientras sentía como su mano en mi espalda me acercaba más a él.

Nos separamos con la respiración agitada y sentí como mis mejillas ardían y mi corazón latía rápidamente, si los niños entraban y nos veían así...me moriría de la vergüenza.

—Menos mal que ya se fue, y ni se te ocurra aceptar ninguna invitación a salir—me dijo severamente. Yo sólo sonreí par luego volverlo a besar en los labios y en la punta de su nariz.

—¿Mi osito esta celoso?—le dije en un tono meloso que lo sorprendió.

—Anda, tenemos que seguir jugando con los niños—me dijo para luego bajarme con cuidado.

Le sonreí y tomé su mano con la cual acaricie mi mejilla, suspiré y luego le deposité un beso en el centro de su mano para después darle un apretón.

—Tranquilo, jamás me fijaré en Dilan, prefiero a mi osito celoso y cariñoso—le dije feliz para luego salir del baño.

Por suerte nadie había notado nuestra ausencia, jugué otro buen con los niños hasta que dieron las ocho y todos se marcharon, caminé con los chicos hasta la cocina y como en la mañana, Freddy me sentó sobre sus piernas.

—¿Quieres cenar algo Yazmin?—me preguntó Chica amablemente.

—No gracias, estoy esperando a que llegué el nuevo guardia—le dije con una sonrisa.

En menos de lo que esperaba, Freddy ya había colocado su mano en mi cintura acercándome a él y mirándome con el ceño fruncido en actitud reprobatoria.

—¿Cuál nuevo guardia?—me dijo mirándome fijamente.

—Tranquilo, no va a pasar nada de lo que piensas, el gerente me dijo en la mañana que llegaría un nuevo guardia—le explique acariciándole la mejilla para tranquilizar sus celos.

—Pero entonces, ¿debemos suponer que va a ser hombre no?—dijo Bonnie mirándonos.

—No lo sé, sólo me dijo que tendría el turno de noche

—Debe ser hombre Capitán, después de todo, nunca hemos tenido a un guardia que sea mujer—dijo Foxy abrazando a Chica.

—Prefiero mil veces que sea mujer—dijo Freddy dando por terminada la conversación.

Después de eso comenzamos a hablar de todo y de nada, bostezaba de vez en cuando, estaba cansada y tenía mucho sueño pero quería esperar al guardia y darle la bienvenida.

—¿Yazmin quieres ir a dormir?—me preguntó Freddy, lo miré a los ojos y sonreí más dormida que despierta.

—No te preocupes, quiero esperar y darle la bienvenida—le dije acomodándome entre sus suaves y peludos brazos.

Justo cuando estaba por rendirme ante el sueño se escuchó como alguien hablaba, sin perder tiempo, los chicos corrieron a sus posiciones y Freddy me dejó de pie con cuidado de que no me cayera en el suelo, caminé hasta la entrada y entonces la vi, era una chica un poco más alta que yo de cabello rubio, ojos azules y con el traje de guardia, se veía muy bien, en especial porque tenía la figura que yo ni en sueños tendría.

—Hola, ¿eres la nueva guardia no es cierto?—le pregunté sonriente.

—Si, me llamo Arlen—me dijo con una sonrisa.

—Hola Arlen, me llamo Yazmin, sólo quería darte la bienvenida y mostrarte tu área de trabajo—le respondí con una sonrisa cansada.

Caminamos hasta la oficina donde ella estaría, se notaba un poco nerviosa pero la comprendía, supongo que también había escuchado las historias que se contaban sobre este lugar.

—Es un poco pequeño—dijo cuando entró en la oficina.

—Lo sé pero no te preocupes, aquí puedes ver las cámaras, pero, ¿te puedo pedir un favor?

—Claro, lo que sea

—¿Puedes evitar ver la cámara del Backstage?, es que yo me quedo aquí y esa habitación la uso como mía así que, pues

—Claro no te preocupes, te daré tu privacidad—me dijo sonriente.

—¡Gracias!, bueno, me iré a dormir, te veré mañana—me despedí de ella con la mano y sin más cerré el local, caminé hasta el Backstage no sin antes darle un vistazo rápido a Freddy.

Sólo espero que no la espanten.

Pensé para mis adentros, me fui a la ducha y salí con un brasier y boxers negros, me encantaban los boxers, me coloqué la playera larga y sin más me subí en la mesa y me dejé llevar por el sueño.

Ojalá y Freddy pudiera venir a dormir conmigo.