Notas: No olviden pasar donde Adkin [s/9613178/1/12-días] y KeyKnows [s/9613177/1/12-días] para conocer el asunto entero

Me encanta esta pareja, es sólo que no sé escribir de ella, así que no sé cómo quedó esto, pero quedé 'satisfecha' con el resultado. Ustedes dirán.

Día 7: Tony/Loki

En el día séptimo…

Tony toma la copa y bebe un poco sólo para mojarse los labios. Sabe que debe ser precavido incluso si quisiera beberse toda la botella. No tiene idea de qué está haciendo Loki ahí, sólo sabe que lo mira desde un rincón oscuro de su habitación y ni Thor ni Baner van a venir a salvarlo ahora. Son sólo Loki y él, él y Loki y la botella de vino que sostiene con la izquierda porque si debe presionar algún botón o accionar algún comando, o servirse una copa más grande. O servir una copa extra.

No es la primera vez que, quizá intentando evadir la realidad o quizá intentando hacer tiempo, o quizá un poco de ambas, le ofreció una copa al dios del engaño, pero aquella vez era obvio que no aceptaría, está vez tiene un brillo extraño en el mirar y una vacilación perversa en la sonrisa que no es seguro si está demasiado lejos o demasiado cerca del querer asesinarlo. Y eso lo asusta, no podría mentir, pero también le mueve algo por dentro, algo igual de perverso, quizá algunas posibilidades que no había visto venir, como sentarse a charlar un rato o simplemente mirarse hasta que los secretos salieran de sus cajas.

Y Loki continúa de pie en la esquina de la habitación, haciendo una salida dramática desde las penumbras, así que Tony decide romper el silencio antes de tenerlo completamente tras la espalda, aunque sabe que es inútil, que aquel hombre podría estar en un segundo con un cuchillo en su garganta.

—La oferta del trago era de edición limitada.

Loki sólo sonríe y Tony piensa que eso está bien, porque es la deidad famosa por su lengua de plata, y aunque Tony no es tonto, también tiene un estupendo sistema de seguridad, y aun así, ahí está aquel sujeto salido de la nada, como si estuviera hecho de tinieblas.

Y sin embargo, no luce tan malvado, piensa Tony. Luce como un niño haciendo travesuras.

—Si no te importa —suelta de pronto sobre su oído, invadiendo todo su espacio personal de un segundo a otro y Stark tiene un escalofrío, que llega ahí no por miedo —, me gustaría tomarlo ahora. Ya que estoy aquí y tú eres un hombre respetable, sé que eres un excelente anfitrión.

La copa está ya sobre la barra y Tony sonríe, porque no sabe si fue Loki o él mismo, que inconscientemente ya esperaba compañía, o que quizá su paranoia lo ha hecho esperar por alguien, y que es cuando está sirviendo la copa y llevando al invitado a un asiento, que se da cuenta que Jarvis no está ahí, algo va mal con el sistema, y se quiere sentir intranquilo, sabe que debería, pero la mano fría sobre la delgada camiseta en su espalda baja le mantiene tranquilo, paradójicamente, porque es el individuo dueño de la mano el que le causa escalofríos de preocupación, que van de su nuca a sus rodillas pero disminuyen en su corazón.

Tal vez está envuelto en un hechizo, en una trampa.

Tal vez quiere gritar y llamar a su traje, hablar con Jarvis y exigirle respuestas y soluciones, o tal vez no le importa, porque Loki masajea su nuca con la mano que no sostiene una copa de tinto que le combina con la piel.

Tal vez es que Tony se siente bien no siguiendo reglas y que el niño de verde lo sabe y podría darle lo que quiere a cambio de lo que él necesita; pero ese sería un paso sin vuelta atrás y con muchos posibles arrepentimientos, y a Tony no le gusta sentirse arrepentido de nada, a Tony le gusta hacer que las cosas valgan, incluso si resultan parecer muy estúpidas.

—Si no lo pensaras con tanto cuidado —le susurra Loki, respirando sobre su clavícula —, te darías cuenta que no hay nada qué pensar. Tu corazón está lleno de metal, humano. El mío está lleno de hielo. Y así como tú puedes controlar el metal, yo puedo controlar la escarcha, pero eso no significa que no pueda matarnos en cualquier momento.

Tony lo sabe, que por alguna descabellada razón todo aquello tiene sentido aunque aún no entiende qué es lo que Loki quiere de él.

Entonces lo entiende, Loki acaricia su pecho, cerca del reactor y sonríe sobre su cabello, que Loki no quiere nada de él, son sólo los fragmentos de sus corazones que quedaron conectados cuando el cubo estuvo tan cerca de él como para casi asesinarlo.

Loki bebe su copa y desaparece de nuevo en la penumbra.

Cuando se despierta, Tony no está seguro de realmente haber estado dormido; y en su celda, la sonrisa de Loki se borra lentamente, pero el cálido corazón de metal palpita aún cerca de sus dedos.

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