Capítulo 7

Era de madrugada. Me había despertado un poco sobresaltada de aquel sueño que había tenido, había escuchado esa voz tan, pero tan cerca. Había estado en algún lugar que no conocía viendo el rostro de un chico al que no conocía, o por lo menos, no recordaba haberlo hecho. El rostro de aquel chico que me llamaba entre sueños, invitándome a ir a su lado, y yo sin dudarlo ni un segundo lo había hecho, pero algo me detenía, me detenía el no saber a dónde ir. Lo que había logrado despertarme de lo que en mi opinión era un sueño hermoso, era que había sentido como si aquel chico de verdad estuviera en mi habitación llamándome, lo había escuchado tan cerca que había logrado despertarme.

Esperé a que mi vista se adaptara un poco a la oscuridad para poder ver un poco a través de mi alcoba sin tropezar. Aún seguía con la ropa del día puesta, así que me levanté caminando hasta mi armario y saqué unos shorts y una blusa de tirantes y me cambié rápidamente. Volví a mi cama y me acosté en ella acobijándome y acomodándome en posición fetal mirando hacia la ventana. Cómo deseaba poder conocer a aquel chico, aquel que ahora llenaba los espacios de mi mente y me hacía sonreír sin motivo aparente, aquel en el que pensé antes de sumirme en un sueño profundo nuevamente.

-Annie, cariño, es hora de levantarte. Es viernes y debes ir a tu escuela, será tu último día si lo miras de cierta forma. Anda Annie, levántate que se te hará tarde.- Susurraba la voz de mi mamá mientras acariciaba mi cabello.

Pocos segundos después dejé de sentir la presión de su peso en mi cama, y me giré abriendo los ojos y estirando mis manos y piernas al tiempo que mi boca era invadida por un gran bostezo. Me quité las cobijas de encima y bajé las piernas de mi cama quedando sentada, algo somnolienta aún, busqué mis pantuflas con los pies, mientras me las acomodaba como podía. Estiré una vez mis brazos y me levanté de la cama mientras caminaba hacia el armario y elegía la ropa que me pondría para ir al "último" día de escuela, pues este fin de semana, más exactamente mañana, viajaría a La Push y ahora recibiría mis clases online. Elegí una falda de jean con unos convers rosados y una blusa de tirantes del mismo color. Tomé la ropa y salí de mi alcoba caminando hacia el baño.

– ¡No Annie! Debo bañarme primero que tú, siempre te demoras horas- Escuché decir a Justin mientras salía de su habitación a toda prisa, pero yo contaba con la ventaja de la distancia, reí y apresuré mi paso hasta entrar en el baño y cerrarle la puerta casi en sus narices.

– ¡Annie! ¡Sal de ahí! ¡Déjame bañarme primero!- Seguía refunfuñando al otro lado de la puerta. Sonreí mientras acomodaba mi ropa.

–Lo siento hermanito, pero entré en el baño antes que tú- Le dije divertida con un tono meloso. Abrí la llave y mientras el agua se calentaba fui despojándome de mi pijama, coloqué una mano debajo del chorro de agua comprobando su temperatura, y cuando la hube regulado a mi gusto entré en la ducha.

Minutos después salí de la ducha y vestí la ropa que había elegido, sequé el cabello con mi toalla y lo peine dejándolo suelto, me apliqué perfume y salí del baño con una sonrisa triunfante mientras veía a Justin correr y encerrarse en el baño. Bajé las escaleras hasta el comedor y me senté en la mesa esperando mi desayuno.

–Buenos días papi, buenos días Matt- Los saludé a los dos con una gran sonrisa mientras mi mamá hacía su aparición con unos deliciosos hotcakes con salsa de chocolate en el comedor. –Bueno días mami- La saludé también mientras me disponía a comer.

En el transcurso del desayuno Matt y mis padres ultimaban algunos detalles del viaje, hablaban acerca de horarios de estudios para Justin y para mí, pues Matt casi terminaba el colegio y tenía más libertad, agregando el hecho que era el mayor, luciendo sus 19 años. Al terminar me levanté y llevé mi plato hasta la cocina dejándolo en el fregadero.

–Gracias mami, el desayuno estuvo espléndido- Le agradecí, a lo que ella respondió con una sonrisa mientras seguían hablando con mi papá y mi hermano. Caminé de nuevo hacia mi habitación cruzándome en el camino con Justin, le sonreí angelicalmente a lo que él me respondió con una muy madura sacada de lengua. Reí y lo abracé.

–Sabes que te quiero Jus, a demás eres mi hermano- Le dije con sinceridad.

–Sí, y afortunadamente naciste poco después que yo y nunca me tocó cambiarte el pañal- Respondió bromeando mientras bajaba a tomar su desayuno y yo caminaba hacia mi alcoba a guardar mis cuadernos y terminar de organizarme para ir al colegio.

Entre en mi habitación y me dirigí hacia el escritorio recogiendo mis cuadernos y lápices y guardándolos en el morral que siempre llevaba. Repasé la alcoba con mi mirada buscando que no fuera a faltarme nada, cuando de repente me invadió de nuevo la voz de aquel chico llamándome, claro que ahora no recordaba la imagen de su rostro, aquella hermosa imagen que había tenido en mi sueño, y la voz que escuchaba era más bien una pobre imitación de mi mente. Suspiré y sonreí mientras tomaba el morral y me lo colgaba al hombro.

-¡Annie! ¡Baja ya! ¡El bus acaba de llegar!- Me decía Justin desde el piso de abajo asomando su cabeza por las escaleras, salí rápidamente de mi ensoñación y salí de mi alcoba bajando las escaleras y llegando al recibidor, ya tendría tiempo de pensar en mi sueño mientras estuviera en la ruta. Mis hermanos y yo nos despedimos de nuestros padres y salimos de la casa subiendo al gran autobús que nos transportaba hasta la escuela, me acomodé en la silla de siempre y dejé a mi mente vagar en los recuerdos de aquel hermoso sueño, mientras sentía que millas alejadas de donde me encontraba, era correspondida.