Vuelve a mí

Autora: Elechan

Ya sabeis que los personajes no son mios, esto solo lo hago para entretener

Capítulo 7: Arte

"..." los personajes hablan.
'...'los personajes piensan

Al día siguiente Akane se levantó temprano y se fue a realizar su acostumbrada carrera matinal. No escuchó pasos en la casa, por lo que dedujo que Ranma debía seguir durmiendo. Bajó las escaleras intentando hacer el menor ruido posible para no despertar al joven de negra cabellera y, ya en la puerta, se sentó sobre el escalón de madera para atarse firmemente las zapatillas.

Estuvo casi una hora corriendo, los médicos le habían dicho que no forzara su condición física, que aunque había salido bastante bien parada de la caída, su cuerpo tendría que volver a acostumbrarse al ritmo diario. Así que cuando se sintió algo fatigada, dio media vuelta y volvió a casa. En cuanto llegó se descalzó rápidamente y subió a su cuarto corriendo para coger una toalla y algo de muda de ropa. Dirigió sus pasos hasta el baño y se desnudó rápidamente, deseando sentir la tibieza del agua contra su piel. La casa seguía silenciosa por lo que se imaginó que su ex prometido seguía en su habitación. Tomo la toalla con la mano derecha y abrió la puerta que daba a la bañera.

Y en ese momento se quedó petrificada en el sitio. Ranma estaba de pie, desnudo al igual que ella, y con un pie posado ya en el suelo, el otro todavía metido en el agua, su cuerpo perlado por las gotas del líquido cristalino del que acababa de salir, y su mirada aguamarina la observaba asustado y sorprendido.

Así estuvieron lo que para Akane fueron los segundos más largos de su vida. Sin que ella pudiera evitarlo, sintió sus ojos recorrer las curvas masculinas que tan hermosamente dibujaban el cuerpo de Ranma, cada centímetro de sus músculos bien delineados, su maravilloso pecho, su vientre plano y, finalmente, esa parte de su anatomía que distinguía a los hombres de las mujeres. Sintiendo sus mejillas enrojecer pudo apreciar cómo la masculinidad del joven de la trenza empezaba a despertarse de su letargo. Fue en ese momento en el que se dio cuenta de la situación tan embarazosa en la que se encontraban y gritó todo lo que sus pulmones le permitieron, saliendo lo más deprisa que pudo del baño y cerrando la puerta tras de sí. Respiró profundamente un par de veces intentando calmar su agitado corazón y se enrolló la toalla alrededor de su cuerpo. Corrió hasta su habitación y cerró dando un portazo. Se metió bajo las sábanas nuevamente, totalmente avergonzada.

"No voy a salir de aquí hasta que me salgan canas" pensó contra la almohada. "¡Qué vergüenza!"

xxx

Ranma se había despertado temprano esa mañana pero se quedó por largos minutos tumbado en la cama y mirando al techo, dejando la mente en blanco. Escuchó la puerta de la entrada y supo que Akane se había marchado a correr, como hacía cada mañana desde el poco tiempo que podía recordar. No tenía muchas ganas de levantarse. Desde el accidente, intentaba darle un nuevo sentido a su vida, puesto que no conseguía recordar lo anterior. Y, sin embargo, tenía la sensación de que había algo muy importante que tenía que recordar. Algo que era fundamental en su vida y en su existencia, pero… ¿qué?

Había indagado entre los miembros tan variopintos de su familia y no había conseguido sonsacar nada de información a ninguno de ellos. Lo había intentado también con Shampoo y con Ukyo, pero ambas jóvenes tan sólo desecharon la idea, diciéndole que eran imaginaciones suyas. ¿Sería verdad? ¿Se lo estaba imaginando?

No quiso continuar pensando en ese asunto, pues siempre que lo hacía la cabeza comenzaba a dolerle. Abrió la puerta corredera del armario de su habitación y tomó una toalla amarilla que enroscó a su cintura tras quitarse el pijama y doblarlo cuidadosamente sobre la cama. 'Akane tardará un buen rato, así que tengo tiempo de sobra'.

Creyéndose sólo en el hogar, anduvo hasta el baño sin preocuparse de poner el cartel de "ocupado" en la puerta. Abrió los grifos de la bañera teniendo mucho cuidado de que fuera agua bien caliente. Aún no se acostumbraba al cambio que experimentaba su cuerpo con el agua fría y, de momento, no quería volver a verse como mujer. Una vez dentro, dejó escapar un suspiro de satisfacción. La sensación del agua contra su piel era exquisita y muy relajante. Echó la cabeza hacia atrás, apoyándose en el respaldo de la bañera y cerrando los ojos, de manera que pudiera descansar sus pensamientos y sus preocupaciones. Y allí se quedó un buen rato hasta que sintió los dedos arrugados y el agua bastante tibia. Se levantó despreocupadamente y sacó un pie de la bañera. Iba a sacar el otro cuando la puerta se abrió y allí, tal y como llegó al mundo, estaba Akane. La miró asustado y sorprendido, pero su vista no pudo evitar recorrer el cuerpo que tenía frente a él. La mujer era hermosa y perfecta, todas sus curvas proporcionadas y tenía unos pechos turgentes que Ranma sintió la necesidad de tocar. Sus dedos cosquilleaban deseando posarse sobre la cremosa piel de la cintura, las aureolas rosadas se alzaban hacia su persona invitándole a probar.

La visión de la diosa que estaba parada en la puerta del baño hizo que sus hormonas revolotearan por su cuerpo, parándose en una zona muy proclive a despertar en situaciones parecidas. Y cuando oyó sus gritos bajó su vista al lugar que ella miraba tan fijamente y se descubrió en todo su esplendor, mostrando abiertamente las sensaciones que ver el cuerpo desnudo de Akane le producían. Se metió nuevamente en el agua totalmente avergonzado, con los ojos fuertemente cerrados y las mejillas arreboladas. Oyó la puerta cerrarse y más tarde un portazo al fondo del pasillo. Y de repente una imagen muy parecida vino a su mente. Era una mujer joven de pelo largo, también azulado. También se le había quedado mirando y gritó. ¿Sería Akane? ¿Sería eso un recuerdo?

Kamisama, no podía simplemente ir a preguntarle. No era lo más adecuado y desde luego no lo más seguro. ¿Acaso pretendía conseguir un vuelo gracias a Aerolíneas Akane?

Ranma abrió los párpados repentinamente. '¿Y ese pensamiento? ¿Aerolíneas Akane? ¿Qué quiero decir con eso?' Estuvo un rato indagando entre los posibles recuerdos que acababan de surgir de su mente, pero no consiguió nada nuevo. Harto de sentirse completamente perdido en su propia vida, decidió que no iba a darle más vueltas al asunto, y se levantó de la bañera secando con cuidado su cuerpo, su libido dormido nuevamente.

Inspiró y suspiró un par de veces dándose el valor de enfrentar esos hermosos ojos castaños que tanto habían visto de su persona y abrió la puerta con decisión. Akane no estaba en el pasillo ni tampoco oyó ruidos en su habitación. '¿Dónde estará? Se preguntó. Se dirigió hasta su propio cuarto para vestirse con un pantalón chino oscuro y la camisa roja acostumbrada y, sintiéndose ya más calmado y relajado, bajó los peldaños que llevaban al piso de abajo.

Akane estaba en el salón con el gi puesto y tomando una taza de té. Como le daba la espalda, ella no fue consciente de su llegada así que no pudo evitar saltar de la sorpresa cuando notó una mano tocándole el hombro.

"Lo siento" se disculpó él.

Akane, sin tener muy claro si se refería a haberla asustado o al incidente del baño, intentó sonreír a pesar del rojizo que bañó sus mejillas.

Ranma se sentó sobre el cojín verde que había en uno de los lados de la mesa.

"¿Quieres un poco de té?" preguntó la joven.

"Sí, gracias"

Ella se levantó, llevando su propia taza consigo, y volvió con una en cada mano. Posó una de ellas delante del joven y volvió a tomar su posición.

"Siento lo del baño, debí llamar antes de entrar" dijo con voz entrecortada.

"No, la culpa es mía, pensé que tardarías más en volver de correr y no puse el letrero indicando que estaba ocupado, no volverá a ocurrir"

Ambos se sumieron en un profundo silencio y tomaron pequeños sorbos de su taza de té. Ranma dejó la suya sobre la mesa, mirándola un instante antes de posar su vista aguamarina sobre la joven y dijo en tono jovial:

"Por un momento pensé que me ibas a golpear con la mesa por haberte visto desnuda" y rió de buena gana de su propia broma. Sin embargo, sus carcajadas murieron en su garganta cuando escuchó el ruido de la taza al resquebrajarse en mil pedazos después de chocar con el suelo. El líquido quedó repartido por el tatami y el propio gi de la chica, quien le miraba con la cara desencajada.

"Akane, ¿estás bien?"

"Por… ¿por qué dices eso?" consiguió pronunciar, notando como el aire apenas le llegaba a los pulmones. ¿Habría comenzado a recordar?

Él, asustando ante la reacción de la joven y temiendo haber dicho algo indebido, le quitó importancia al asunto.

"Oh, bueno, por nada, me ha salido simplemente, siento si te ha molestado"

"Oh, ya veo" dijo ella "no me ha molestado en absoluto" su rostro cambió a una falsa sonrisa "¿me disculpas?"

Sin esperar respuesta, se levantó de la mesa y se fue corriendo hasta su habitación.

Ranma sintió el impulso de seguirla, pero no lo hizo. Se quedó observando el restante líquido que había en su taza, su buen humor había desaparecido.

xxx

Akane volvió a bajar al salón un par de horas después, algo más calmada y con la firme convicción de que tenía que dejar de montar esas escenitas cada vez que Ranma decía algo sobre su pasado. Si seguía así, lo único que iba a conseguir es asustar al chico o hacerle creer que algo no iba bien. Además, que él estuviera recordando cosas era bueno ¿no?

Al no ver al muchacho por ninguna parte, se acercó a la cocina, donde descubrió que la taza que el usara estaba ya limpia y a medio secar. Los restos de la que ella había utilizado se encontraban en la papelera. Akane miró esos pedazos fijamente, pensando en el motivo por el que dicho objeto terminara en añicos.

Despertando de su ensoñación siguió buscando al joven por toda la casa. Miró en su habitación, pero lo único que encontró fue el cuarto vacío y con un agradable aroma masculino que tanto caracterizaba al joven de la trenza. Tocó un par de veces la puerta del baño, asegurándose de que, si él estaba dentro, no volviera a ocurrir el incidente de esa misma mañana. Sin embargo, no recibió respuesta alguna. Regresó a su propia habitación y subió con cuidado al tejado. Después de todo, antes del accidente, ése era el lugar favorito del joven para poder estar solo y poder pensar con tranquilidad. Pero tampoco estaba allí. Confusa, pensando que quizá había salido y ella no se había dado cuenta por estar encerrada en su propio cuarto, salió al jardín y se acercó al estanque. Fue entonces cuando oyó unos sonidos característicos provenientes del dojo.

Se acercó despacio al edificio de madera, intentando no hacer mucho ruido, y se asomó al interior, no queriendo ser vista. Ranma estaba dentro realizando algunas katas. Eran movimientos sencillos, casi de principiante. Y sin embargo Akane estaba asombrada de la soltura y agilidad con los que las realizaba. Desde el accidente, Ranma no había practicado absolutamente nada. Como nunca habían hablado del tema, ella no sabía si él recordaba cómo practicar el arte.

Sorprendentemente, Genma tampoco le había instado a realizar sus acostumbrados entrenamientos matutinos, lo que la joven asoció con Nodoka. Estaba segura que había sido la mujer la que había evitado ese comportamiento en Genma, alegando que el muchacho necesitaba redescubrir lo que quería hacer en la vida por sí sólo. Genma podía ser muy persistente, pero estaba segura que la famosa katana de la madre de Ranma había sido un aliciente fundamental para cortar cualquier protesta que el hombre de gafas y pañoleta pudiera haber querido formular.

Por eso es que Akane estaba tan fascinada. Verlo ahí, entrenando, con tanta concentración y tanta maestría, aun a pesar de la sencillez del ejercicio, era algo maravilloso. Akane no podía evitar mirarle con asombro y admiración. Ranma tenía mucha razón en decir que era el mejor. Sólo tenía que volver a la rutina diaria de los entrenamientos y pronto volvería a ser el famoso Ranma Saotome heredero del Musabetsu Kakutō Ryū.

"Akane, sé que estás ahí" dijo finalmente el muchacho, sin dejar de realizar la kata en la que estaba sumergido y sin abrir los ojos para mirarla.

"Lo… lo siento" dijo ella cohibida. "No quería molestarte".

Ranma se detuvo entonces y la miró fijamente con una media sonrisa en los labios.

"No molestas en absoluto. Me alegro que estés aquí."

"Ah, ¿si?" preguntó ella azorada.

"Por supuesto, ¿podrías ayudarme? Podrías entrenar conmigo."

"¡Claro!" contestó la joven encantada. "Espera, en seguida vuelvo, voy a cambiarme"

La muchacha subió corriendo a su habitación y se puso el gi que tenía de repuesto ya que, el que usaba normalmente, lo había echado a lavar por las manchas de té que habían caído sobre la prenda. Dejó el pantalón corto y la camiseta que llevaba puestos cuando se quitó el primer gi y se puso la ropa más adecuada para el entrenamiento.

Ranma nunca había querido entrenar con ella o por lo menos tomarla en serio cuando practicaban, pero sentía que esta vez sería distinto. Lo cierto es que ambos estaban en baja forma debido al accidente. Bajó corriendo las escaleras, evitando caerse, y llegó casi sin aliento hasta el dojo, donde Ranma la esperaba bebiendo agua de una botella que estaba situada junto a una toalla blanca en una de las esquinas.

"¡Qué bueno que ya estás aquí" comentó el artista marcial. Dejó la botella a un lado y volvió al centro de la estancia.

"No sabía que habías vuelto a entrenar" dijo ella rompiendo el silencio en el que se habían sumido.

"Lo cierto es que este es el primer día que lo hago. De repente sentí ganas de venir aquí y practicar un poco"

"Entonces, ¿recuerdas el arte?"

"Pues… la verdad es que no"

"¿No?" preguntó Akane confusa "pero si te he visto antes y las katas que estabas realizando antes eran perfectas"

"¿De verdad?" preguntó Ranma encantado con el halago involuntario de la joven. "No pensaba, sólo he cerrado los ojos y me he dejado guiar por el instinto y eso es lo que ha salido, me alegro de haberlo hecho bien."

Akane le miró sorprendida. Bueno, instinto o no lo cierto es que Ranma recordaba el arte, aunque fuera inconscientemente.

"Practiquemos juntos y veamos de qué más te acuerdas, ¿te parece bien?" preguntó ella.

"Eso sería estupendo Akane, gracias" dijo Ranma con sinceridad. Akane se perdió en las lagunas de los ojos masculinos que la miraban tan intensamente. Sintió un dulce calor arder dentro de su cuerpo y las mejillas se le tiñeron de rojo.

"Bu..bueno" comenzó a decir, nerviosa "¿qué… qué quieres hacer primero?" preguntó apartando la mirada, avergonzada por su reacción.

"Pues…" Ranma se quedó un rato pensando cómo responder a la pregunta, ajeno al azoramiento de la muchacha. "No lo sé, ¿cómo entrenábamos antes del accidente?"

"No lo hacíamos"

"¿Cómo?" preguntó el joven aturdido.

"Nunca quisiste entrenar o pelear conmigo" dijo ella.

Ranma notó la tristeza en su tono y se sintió culpable.

"Nunca me tomaste en serio como artista marcial"

"Akane" el tono solemne en la voz del joven hizo que la chica volviera su mirada hacia su persona. "Lo siento, siento si eso te hizo daño. Pero siempre te he tomado en serio. Eres una artista marcial estupenda. No mejor que yo, por supuesto" siguió comentando con una sonrisa socarrona "pero nadie es mejor que el gran Ranma Saotome."

Akane le miró de hito en hito.

"¿Qué pasa?" preguntó él al verla tan sorprendida.

"Tú… ¿por qué…?" pero la muchacha dejó la pregunta inconclusa.

"¿Por qué qué?"

"Estas empezando a recordar Ranma. Ese ego tan enorme que tienes siempre te hacía decir cosas como esa antes"

"¡Oye! Lo que es cierto es cierto" dijo él frunciendo el ceño dolido porque ella se hubiera metido con su ego.

De repente, y para su sorpresa, ella empezó a reír. Ranma la miró sorprendido por su arrebato sin poder definir si se estaba riendo de él. "¡Eh! ¿Se puede saber de qué te ríes?"

"Lo siento" dijo ella conteniendo las carcajadas, divertida "es que has vuelto a ser el Ranma de antes, al menos un poco, y estoy contenta. Lo echaba de menos"

Ranma se sorprendió de la respuesta tan sincera que obtuvo de la joven y no pudo evitar sonreír de alegría al verla tan contenta. Era la primera vez, desde que despertó del coma, que ella le había dado una sonrisa tan sincera y algo agradable que no pudo definir se asentó en su corazón.

"Estás muy guapa cuando sonríes"

Las risas cesaron inmediatamente y Akane pudo sentir a su corazón detenerse en ese momento. Pero se recuperó en seguida del shock de oír esas palabras cuando recordó que se había prometido a sí misma no montar ninguna escena cada vez que él dijera algo así. Aguantó la lágrima que amenazaba con escapar de sus ojos y se tomó un minuto para relajarse.

Ranma se insultó a sí mismo por haber sido tan idiota. En un momento ella estaba feliz y al siguiente la había vuelto a entristecer. Y lo peor de todo es que no entendía por qué. Ella era un misterio, un dulce misterio que hacía días que se había decidido a resolver fuera como fuera. Deseaba conocerla profundamente, o por lo menos volver a conocerla. Deseaba saber todo de ella. Y, sobre todo, deseaba volver a verla sonreír como lo había hecho hacía unos instantes.

"Bueno, entonces… ¿entrenamos?" preguntó el joven intentando romper el incómodo silencio.

Ella salió de su ensoñación y le miró un instante confusa. Luego, con una pequeña sonrisa en sus labios contestó a su petición.

Y ambos, colocándose uno enfrente del otro, se dispusieron a practicar el arte.

Continuará…

Capítulo finalizado: 9 de octubre de 2010

Hola a todo el mundo. Quiero disculparme por la tardanza que está tomando este fic, al igual que el resto, pero no he abandonado ninguno, simplemente van a ir despacio. De todas formas ahora que tengo mucho tiempo, espero retomar un poco la escritura y poder ir avanzando más rápido, ya que tengo ganas de indagar más en esta historia. Quiero agradecer a todos los que me leeis y, especialmente a Gato, Marce, belli, Meli-PK, AkaneKagome, litasaotome, Zizlila, Naoko Tendo, Lemariam, Nia06 y Sha're por vuestro incondicional apoyo.

Espero que os haya gustado el capítulo y ya sabeis que vuestras opiniones siempre son bienvenidas, es lo que ayuda a los escritores de fics a continuar.

Un besote a todos!