Disclaimer -- Los Personajes de esta obra no pertenecen a la autora del fanfic sino que son propiedad de Masashi Kishimoto, excepto personajes inventados.
Las cosas en cursiva son flashbacks, y las cosas entre comillas son pensamientos y en casos textos leídos.
Akatsuki no Shin Taiyô
Capítulo 7 - Su Cabeza.
Caminaba por calles abarrotadas de gente. Nadie reparaba en él a pesar de su vestimenta. La verdad es que no buscaba a nadie, simplemente andaba por andar. A veces "eso" ocurría. Siempre tenía un preludio, Sasori empezaba a comportarse de manera extraña, demostrando un comportamiento soñoliento. Después de aquello llegaba un punto en el que tenían que detenerse.
Era algo que ni el mismo Sasori le había sabido explicar, daba la impresión que lo último que quedaba de lo que había sido antaño su cuerpo, necesitaba detenerse por un tiempo y desconectar. Regresó de la vuelta de reconocimiento y allí vio a Sasori, había salido fuera de Hiruko y se encontraba apoyado contra un árbol, con los ojos entrecerrados. Llevaba un kunai en la mano, y no parecía demasiado contento con aquella situación.
Lo entendía... Cuando pasaba por aquel estado de sueño, no podía estar pendiente de lo que ocurría a su alrededor, así que, si llegase a encontrarse solo, podría sufrir una emboscada y ni percatarse de ello. Por eso cuando estas situaciones ocurrían, Deidara montaba guardia alrededor. Para intentar así que el pelirrojo se sintiese algo más tranquilo mientras "dormía", aunque sabía que no lo conseguía. A Sasori le gustaba ser muy independiente, y aquello le hacía depender de los demás.
- No he visto a nadie sospechoso por la villa, un -dijo Deidara- Estaré vigilando todo el rato.
Sin esperar ninguna contestación por parte de Sasori, empezó a dar una vuelta en un área de 10 metros del punto en el que se encontraba el pelirrojo. No esperaba que le diese las gracias, ni que hiciese ningún comentario a la información que le había aportado. Por eso no esperó y simplemente se marchó. Después de un rato, volvió y se acercó a donde estaba Sasori. El pelirrojo estaba apoyado contra un árbol, con un gesto pacífico en el rostro, sus manos yacían contra la hierba, en una aún empuñaba aquel kunai. Después de un rato mirándolo sonrió burlonamente.
- Míralo el terrorífico marionetista. Ahora parece un buen niño y todo, un -dijo Deidara burlonamente- Suerte que ahora no me escucha, sino me mataría, un.
Vio como un gesto molesto cruzó el rostro de Sasori mientras se movía un poco. Deidara frunció el ceño ante aquel hecho y se cruzó de brazos. Sabía que significaba aquello, Sasori parecía que estaba "soñando"
- Creo que vamos a tener un danna enfadado cuando se levante, un -dijo con cierto disgusto Deidara.
ooOOoooOOooOOOooOooOO
Habían recorrido ya dos tercios del pueblo y durante todo aquel tiempo no habían encontrado a nadie que encajase con la descripción. Hidan empezaba a estar cansado de aquella situación, la falta de resultados le irritaba. Por su parte Kakuzu tampoco estaba contento, la búsqueda de aquellas personas le estaba haciendo perder tiempo que podría haber estado invirtiendo en conseguir algunas recompensas.
- Joder estoy harto -dijo finalmente Hidan- Entremos a beber aunque sea algo.
- Eso sería un gasto -dijo Kakuzu firmemente, dando a entender que no era aceptable.
- ¡No seas rata, Kakuzu! A este paso nos vamos a morir del maldito deshidratamiento del puto desierto. -dijo Hidan poniendo los brazos en jarra- Además, no conseguiremos ser más ricos o no por dos malditas bebidas. Piensa que seguiremos buscando allí dentro, así que técnicamente es como si no dejásemos la misión parada.
- ... Está bien -dijo finalmente Kakuzu, cediendo al capricho de Hidan que sonrió victorioso y se encaminó a un establecimiento cercano.
El sitio era un tugurio, pero era mejor que nada. Eso era de lo que ambos intentaban convencerse, pero era difícil. Un pensamiento consolador cruzó la mente de Kakuzu, con el aspecto de ese sitio, casi podía adivinar con total certeza que no les costaría demasiado caro. Los ojos se posaron en los recién llegados, que cruzaron en local hasta sentarse en una mesa apartada cerca de una pared.
Un camarero de aspecto roñoso se acercó hasta ellos y les tomó nota. A pesar que se había opuesto en un principio, Kakuzu también pidió algo. Al poco el camarero les sirvió lo que habían pedido y mientras bebían, Hidan, que se encontraba cara al local, miraba disimuladamente la gente.
- Veamos... Hay cuatro borrachos en una mesa jugando al Mus, a la izquierda un hombre que se ha quedado dormido encima de otra mesa. Después tenemos a uno que está mirando la mesa con fijación mientras agarra la bebida con dos manos... A veces nos mira. Y hay dos... cuchicheando mientras se ríen... Ninguno lleva máscara.
- Entonces supongo que aquí tampoco estarán -dijo Kakuzu echándose en el respaldo de la silla.
- Maldición, al paso que vamos creo que estarán pasando por algún punto en el que ya hemos buscado... -dijo Hidan pegando levemente en la mesa
- Si no los encontramos, tendremos que empezar la búsqueda desde el principio -dijo pegando un leve suspiro Kakuzu.
- Jajaja que estúpidos -se escuchó reír sonoramente a una de las dos personas que habían estado hablando entre susurros divertidamente.
- Joder... Como odio que la gente se ponga a gritar en medio de un sitio donde otra gente está hablando -dijo Hidan que les dirigió una mirada de soslayo y de repente cruzó la mirada con uno de los que estaban en esa mesa.
- Déjalo Hidan, no puedes hacer nada al respeto. Así que no te sulfures estúpidamente -dijo Kakuzu con cierto cansancio.
- ... Es que me repatea... -dijo Hidan, que ahora se había puesto a mirar con el ceño fruncido como aquella persona le miraba fijamente con una sonrisa inocente, de repente vio como le guiñaba un ojo y se echó para atrás en su respaldo.
- ¿Qué haces? -dijo Kakuzu mirándolo con una gota.
- No te lo vas a creer... -dijo Hidan bajando la voz, hablando tensamente- Un tío de estos que estaban hablando tan alto acaba de guiñarme el jodido ojo.
- Vaya ya ligaste -dijo con una sonrisa burlona Kakuzu.
- No me ni puta gracia Kakuzu -dijo Hidan alzando un poco la voz y mirando amenazadoramente.
- Era una broma, no te lo tomes tan mal, Hidan -dijo aún sonriendo Kakuzu.
- Aunque ahora que lo dices lleva un buen rato mirándonos... -dijo Hidan llevándose el dedo al mentón y calmándose.
Con disimulo levantó la vista para ver como aquellos que habían estado de cháchara se levantaban y después de dejar el dinero encima de la mesa, se marchaban. Los siguió con la vista y observó como antes de salir uno se giró y después de mirarlo volvió a sonreír, con sorna.
- Oye Kakuzu... -dijo Hidan aún mirando la puerta- ¿Cómo dijeron que iban vestidos?
- Pues llevaban unas túnicas negras abrochadas en el cuello. -dijo Kakuzu concentrándose- Esa es la descripción aproximada.
- Paga y si quieres bébete eso ya -dijo Hidan levantándose de golpe.
- ¿Qué te pasa ahora? -dijo Kakuzu a disgusto.
- Eran ellos. ¡Los de antes, joder! -gritó Hidan viendo que Kakuzu no reaccionaba- Llevaban lo que tú has dicho. Aunque no llevaban máscaras, son ellos seguro.
ooOOoooOOooOOOooOooOO
Caminaban de vuelta a su escondite en silencio. Vale que Krea no había sido nunca demasiado habladora, pero Nanashi tampoco soltaba prenda. Lo cierto era que le tenía manía a aquella chica, la aborrecía, como persona la encontraba aburrida. No podía evitar que al mirarla aquel desagrado saliese a la luz. No le gustaba que se metiese en sus asuntos y le había dolido que le hubiese salvado, era como si su orgullo hubiese sido herido.
Después de todo en cuanto decidieron que si los Akatsuki se interponían, los matarían, Nanashi salió dejando a su compañero con un palmo de narices, sin pararse a buscar un armamento mejor... Simplemente tenía ganas de encontrar al que había ayudado a capturar. Y por suerte lo encontró rápidamente, había sido más afortunado de lo que hubiese imaginado.
Trastabilló y Krea lo aguantó impidiendo que se cayese de bruces. Cuando recuperó el equilibrio golpeó la mano de Krea para que le dejase de aguantar. Krea pegó un suspiro.
- Eres testarudo Nanashi -dijo Krea
- Tú simplemente mantén las distancias, ¿vale? -dijo Nanashi a disgusto, respirando agitadamente.
- Paremos un rato -propuso Krea al ver el estado de Nanashi.
Nanashi se apoyó en un árbol, mientras que Krea se sentó en una roca despreocupadamente. La tensión se podía respirar en el ambiente, ninguno de los dos sabía bien como saltar el muro de tensión que se había creado.
- ¿Dónde está Takeshi? -preguntó finalmente Nanashi, mirando, esta vez con un gesto tranquilo, a Krea.
- Tenía cosas que hacer en la base. Me pidió que te viniera a buscar -dijo Krea.
- Takeshi es tonto, no le hagas mucho caso -dijo Nanashi poniéndose de morros, enfadado pensando en la jugarreta que le había hecho su compañero.
Se portaba de forma cruel con él, y eso era porque Nanashi también se portaba cruelmente con él cuando tocaba. Estaba claro que Takeshi sabía de sobras que él odiaba a Krea. Si tan preocupado estaba podría haber venido él mismo, o incluso podría haber enviado a algún otro. Pero Krea... Es que no la soportaba. Sinceramente, poca gente en aquel grupo le caía bien a parte de Takeshi, quizás aquello era propiciado por lo acontecido con anterioridad.
Con un poco de esfuerzo se incorporó y miró a Krea con seriedad.
- Puedo seguir, reanudemos la marcha -dijo Nanashi
ooOOoooOOooOOOooOooOO
Después de haber pagado a la velocidad del rayo, Kakuzu seguía de cerca a Hidan, que corría tras aquel par de personas, que iban corriendo más adelante. Cuando salieron del local, Hidan intentó detenerlos a gritos, pero aquello había propiciado que saliesen corriendo.
- Te podías haber callado la boca por una vez en tu vida, Hidan -dijo malhumorado Kakuzu.
- No estábamos seguros que fuesen ellos, ¿verdad? Pues ha sido la manera perfecta de descubrir que sí que lo eran. Así que no me vengas con tonterías, Kakuzu -dijo Hidan dirigiéndole una pequeña mirada malhumorada de soslayo a su compañero.
Los individuos giraron de manera abrupta, cambiando del callejón por el que habían estado corriendo, a lo que seguramente sería una calle principal. Giraron también y se encontraron con un amplio espacio. Delante de sus ojos, una gran plazoleta se extendía y en ella, un grupo de personas los miraban amenazadoramente. Entre ellos, los dos que habían estado persiguiendo.
Uno tenía un aspecto impasible, su pelo era negro y corto y lucía unas gafas. En su boca un cigarro encendido humeaba. Debajo de la túnica negra vestía una camiseta negra y un pantalón largo que se remetía en las botas negras altas. A su lado, su compañero también tenía el pelo negro y corto, pero más alborotado que el anterior, tenía una mano tras la cabeza, la cual estaba enfundada en un guante negro. Las prendas que vestía este eran de color verde caqui.
- Ahora tendremos que enfrentarnos a todos estos mierdas, ¿te parece bonito Kakuzu? -dijo Hidan a disgusto
- Te recuerdo que fuiste tú el que les llamó haciendo que huyesen más deprisa. Así que tú te encargas de ellos -dijo Kakuzu, viendo como aquellas personas, que parecían ser soldados de los dos con capas negras, empezaban a acercarse a ellos.
- Tsk... Empecemos el ritual pues -dijo Hidan empuñando su guadaña.
- No ... -dijo autoritariamente Kakuzu, a lo que Hidan le miró arqueando una ceja- No queremos que nuestros amigos nos conozcan tan bien demasiado pronto. Que no te hagan ni un rasguño, Hidan.
- Encima exigente... ¡Hay que joderse! -dijo Hidan lanzando la parte de cadena de su guadaña, hiriendo a unos cuantos soldados.
Mientras la batalla duraba, ni Kakuzu, ni las otras dos personas, se movieron un ápice. Observaban como Hidan con movimientos precisos iba sesgando una vida tras otra. Durante el rato que duró, una sonrisa demente fue formada por los labios de Hidan, el cual se estaba divirtiendo con aquello. Tal y como le pidió Kakuzu, terminó con todos sin sufrir ningún rasguño. El chico del guante en la mano empezó a aplaudir lentamente, haciendo que los Akatsuki le mirasen.
- Bravo, ha sido un espectáculo digno de ver -dijo el muchacho, que era más joven que su compañero- Vosotros sois de Akatsuki, ¿cierto? Mi nombre es Minoru -el chico miró a su compañero y esperó impaciente- Vamos Kubo, preséntate.
- Mi nombre es Kubota... y a ti te odio -dijo mirando a Minoru con seriedad.
- Ala, ¿ahora que hice yo para merecerme eso? -dijo Minoru cruzado de brazos.
- No hagas las cosas por tu cuenta, estúpido -dijo Kubota.
- ¿Podríais dejar el espectáculo para otro día? Mi compañero y yo queremos mataros ya e irnos -dijo Hidan.
- ¿Mi compañero y yo? -dijo Kakuzu interrumpiendo a Hidan- Lo siento Hidan, pero yo no me voy a meter.
- ¡Joder Kakuzu, puto egocéntrico! -dijo Hidan girándose hacia su compañero, con mal humor.
- Si es contra el de pelo blanco, bueno, te haremos sentir el infierno antes de matarte. -dijo Minoru con una expresión sombría.
- Jah, me parece que no puedo experimentar el infierno más veces -dijo Hidan con sorna- Bueno, como tengo por compañero al señor egocéntrico, tendréis que conformaros con morir a mis manos.
- Mm, a mi no me parece bien -dijo detrás de él Kubota, y repentinamente le pegó una patada en la mano haciendo que la guadaña de Hidan saliese despedida unos metros.
Sin dejar de preguntarse como se había movido tan rápido, Hidan empezó a dirigirse hacia su guadaña, que se había clavado en el suelo, unos metros más allá. Repentinamente volvía a tener al de gafas delante de él, hizo una voltereta hacia atrás esquivando el ataque y se desvió hacia la izquierda para evitar el kunai que había lanzado Minoru.
- ¿No sabes luchar sin guadaña, Hi-dan? -dijo con sorna Minoru
- No me subestimes, niñato -dijo pegándole un puñetazo a un sorprendido Minoru, despidiéndolo a varios metros.
El dolor le recorrió el torso y la sangre salió por la comisura de la boca. Se giró levemente para observar como Kubota, el cual había desenvainado una katana, había clavado el filo en su estómago, atravesándolo de pleno.
- ¿Dónde llevabas la espada?.¿En la espalda? -dijo Hidan con una expresión interrogante- ¿Sabes que esto duele?
Kubota desclavó el filo y se alejó unos metros de Hidan, el cual proclamaba gruñidos por lo bajo, murmurando algo incomprensible que en realidad eran quejidos de dolor mezclados con muchos improperios. Lo empezaba a sentir y ya sabía lo que venía a continuación... Se llevó una mano a la nuca y empezó a reír, mientras Kubota y Minoru, que ya se había levantado del suelo, lo miraban confundido.
- Será mejor que no hagáis muchas estupideces más -dijo Hidan con un tono que parecía pacífico.
- Aquí el único que hace estupideces eres tú -dijo Kubota- ¿Te crees que por estar enrolado en Akatsuki ya eres el mejor?.¿Quieres que te haga una estatua? Vuestra organización no vale nada, es una molestia y por no saberse retirar será eliminada.
- Será mejor que te calles Kubota, si... -empezó Kakuzu con el ceño fruncido.
- Déjale hablar Kakuzu -interrumpió Hidan aparentemente tranquilo.
- Claro como luego tú no serás el que tendrá que... -empezó Kakuzu enfadado por que Hidan le hubiese cortado.
- Que te calles la puta boca -dijo Hidan mirándole heladamente.
- Joder ya empezamos... -murmuró Kakuzu por lo bajo después de observar la mirada de Hidan.
- No sufráis. Pronto sentiréis las creencias de mi dios Jashin en vuestra piel. Sentiréis el dolor definitivo. -dijo Hidan seriamente.
- ¿Jashin? -dijo Minoru arqueando una ceja, y después puso una sonrisa burlona- Ah, ya me acuerdo... Aquel grupo religioso que cree que la no destrucción es pecado. Menuda mierda. Que si dolor definitivo... ¿Cómo puedes creerte semejante estupidez?.¿Acaso eres un niño de primaria?
Kakuzu se pegó con la mano en la frente cuando escuchó el "brillante" comentario que Minoru había soltado. Miró hacia Hidan, que había estado mirando un punto absorto, miró como el puño de este, de tan apretado que estaba había hecho que la palma sangrase. Lo habían logrado... Hacía tiempo que nadie lo hacía, y Kakuzu ya procuraba para que no ocurriese... Pero habían hecho enfadar a Hidan, le habían acabado de calentar la cabeza. Una extraña expresión cruzó el rostro de Hidan, juntó sus dedos y creó un clon que salió corriendo en una dirección, que con la sorpresa, Minoru y Kubota no sabían identificar. El clon se plantó delante de la guadaña, la arrancó del suelo y la lanzó. Si no se hubiese apartado, seguro que Minoru hubiese recibido un corte por parte de esta. El bunshin desapareció envuelto en humo y Hidan, sin inmutarse, cogió la guadaña con una mano, agarró la cadena, que se agitaba violentamente, con el otro brazo y se puso en posición de ataque.
Después de unos segundos sin moverse, Hidan se lanzó a la carga contra Minoru, intentando desgarrar a su enemigo horizontalmente. Este se apartó a tiempo y el corte destrozó una de las paredes de un edificio. Los gritos de los habitantes del edificio se escucharon, pero sin inmutarse, Hidan se giró hacia ambos hombres, con una sonrisa psicópata en el rostro. Minoru se fue hacia un lado y Kubota hacia otro, Hidan decidió centrarse en Minoru primero. Se acercó a él mientras por detrás Kubota se lanzaba al ataque. Para sorpresa de ambos, Hidan lanzó la guadaña mientras la sujetaba por la cadena. Minoru esquivó por milímetros el ataque, aunque sus ropas quedaron rasgadas, y Kubota tuvo el tiempo justo de agacharse antes que el movimiento que había hecho Hidan con el brazo, hiciese que la guadaña girase en redondo en su dirección. Con aquel ataque cortó alguna farola y destrozó el ornamento central de la plaza. Kakuzu pegó un leve suspiro.
Aquello era lo que ocurría. Hidan perdía la compostura hasta el punto que todo le daba igual y no le importaba destruirlo. Es más, por la expresión en su rostro se podría jurar que aquello le divertía aún más. Además, comprendía lo que le tocaría luego y ya daba por sentado que no iban a extraer ninguna información de aquellos dos tipos. Los daba por más que muertos. Hidan se giró y dirigió a atacar ahora a Kubota, éste lanzó unos cuantos kunai y shuriken y logró golpear en la mano de Hidan, haciendo que este perdiese la guadaña. Pero al contrario de lo que imaginó, eso no detuvo el avance de Hidan, empuñó la katana, dispuesto a matarlo. La katana le atravesó el pecho y Hidan se quedó quieto. Kubota, internamente suspiró aliviado, pero aquello le duró poco cuando vio como Hidan levantó la cabeza y le miró sonriéndole, mientras un hilo de sangre corría por su barbilla. Iba a retirar el filo cuando repentinamente Hidan lo agarró con la mano, impidiendo que lo sacase. Minoru, que ahora comprendía el repentino temor de su compañero, miraba atónito la escena. Hidan empezó a avanzar, sin retirar el filo del interior de su cuerpo, sin soltar el agarre del filo con aquella mano ahora ensangrentada. El sonido de la carne en vivo resbalando por el filo se hizo presente, un sonido desagradable que fue acallado cuando Hidan empezó a hablar.
- ¿Y ahora qué? Si has pensado en arrancarme la cabeza ya te digo con anterioridad que no hace falta que lo hagas... -dijo Hidan mientras seguía avanzando- No me matarás. ¿Tú querías hacerme experimentar el infierno antes de matarme?
Kubota soltó finalmente el agarre de la katana y se alejó unos metros, se llevó la mano a la espalda y sacó la otra katana que llevaba amarrada. Hidan puso una mueca entre sorpresa y sorna, cogió la katana que lo atravesaba por la empuñadura, y la arrancó con un mínimo gesto de dolor. Si hubiese estado sereno aquello le hubiese dolido más, pero enfadado como se encontraba, aquello era insignificante. La mantuvo en la mano y empezó a dirigirse hacia Kubota. Minoru aprovechó el descuido del Akatsuki y empezó a correr intentando un ataque desde la espalda. Pero desconcertando a ambos, Hidan giró en redondo y, con un corte vertical, cortó de cuajo el brazo izquierdo de Minoru, que empezó a gritar con dolor mientras abundante sangre brotaba de la amputación. Gritó aún más cuando recibió lo que continuaba del ataque. Un corte le abrió el estómago, el otro casi le arranca el otro brazo y una patada lo derribó al suelo mientras agonizaba con dolor. Kubota iba a acercarse para intentar defender a su compañero, pero Hidan sacó de una bolsa un kunai con un sello, el cual lanzó en su dirección. Así que no tuvo más remedio que ponerse a cubierto para evitar la explosión, al igual que Kakuzu. Hidan bajó la mirada hacia el agonizante Minoru y otra vez la sonrisa se dibujó en su rostro. Atravesó un pulmón, destrozando la costilla a su paso y provocando más dolor en el muchacho, después el otro y se detuvo un momento a mirar como el intento de respirar de Minoru se volvía inútil. No podía gritar, ni hablar, tomar aire era imposible pues el aire se escapaba por las perforaciones en sus pulmones, que se estaban encharcando con su propia sangre. Estaba prácticamente muerto.
Kubota se levantó, quitándose trozos de escombros de encima. El maldito no había reparado en el daño que podría hacer en los alrededores y había tirado el kunai en horizontal, haciendo saltar otra pared y parte de un edificio por los aires. Kakuzu se asomó cuando el polvo empezó a disiparse y comprobó el estropicio. Se maldijo internamente por haber permitido esta situación que sabía que tantos problemas le iba a conllevar. Kubota empezó a ir hacia donde podía divisar a Hidan y llegó justo para comprobar como éste, con la katana, le cortaba el cuello y acababa con la vida de Minoru. Sentía su corazón palpitando de miedo y nerviosismo... Intentaba buscar una salida pero no la encontraba... Solo quedaba luchar. Hidan lanzó la katana al suelo y empezó a caminar en dirección a su guadaña con cierta parsimonia, mientras a su paso se detuvo y terminó de destrozar un trozo de muro que quedaba en pie. Kubota agarró la katana que había dejado en el suelo y la empuñó con la otra mano.
Respiró hondo un par de veces y miró con decisión a Hidan, que le miraba desafiante. Tras dos segundos, Hidan decidió que aquello había sido demasiado tiempo sin destruir nada y se empezó a dirigir hacia Kubota. Éste también se lanzó al ataque, desvió con una katana la cadena de la guadaña de Hidan mientras seguía avanzando hacia el de pelo blanco. Algún punto débil debía tener... No podía ser posible que fuese inmortal... Se acercó lo suficiente, Hidan intentó ahora darle con la guadaña pero Kubota lo esquivó y aprovechó para atestar un golpe con la katana que sesgó la yugular de Hidan. Tal y como temió, a pesar que la sangre brotaba a borbotones, Hidan no cayó desplomado, no pareció debilitarse, seguía sonriendo como un loco desquiciado y aprovechando su desconcierto le propinó un corte con la guadaña en la espalda. Rápidamente se apartó de Hidan y notó con disgusto como la sangre manaba de la herida. Hidan lamió el filo de la guadaña con la que le había herido y seguidamente dibujó un circulo a sus pies y se posó dentro de él. Para aumentar su desconcierto, Hidan cambió totalmente su piel se oscureció y unas marcas blancas aparecieron por su cara y pecho.
- Ahora probarás el dolor de Jashin-sama del que antes te burlaste -dijo Hidan.
Sacó una larga vara con forma puntiaguda y se la clavó en su pierna, haciendo que por un segundo Kubota se sorprendiese y para el siguiente segundo se retorciese de dolor.
- ¿P-pero qué--? -pudo murmurar antes que proclamase en otro grito de dolor, ya que Hidan se había clavado ahora la vara en el hombro.
El siguiente sitio fue estómago y Kubota cayó al suelo en su agonía. Hidan salió del círculo, sorprendiendo al mismo Kakuzu. Cuando llegó delante de Kubota se paró y lo miró secamente.
- ¿Q-qué... clase d-de monstruo... eres? -dijo en susurros Kubota.
- ¿Tú eras el que me iba a matar?.¿Acaso te lo creías? -empezó tranquilamente Hidan y seguidamente añadió gritando, a la vez que clavaba su vara repetidamente en el cuerpo de Kubota, sin golpear en ningún punto vital- ¡No creas que puedes saber algo de mí!.¡No te atrevas a cuestionar Jashin!.¡Duele!.¿Verdad?.¡Jajaja!.¿Te duele jodido cabrón?.¡No te acercas ni por asomo al verdadero dolor que se siente!
Kubota tosía, escupiendo sangre, sin poder gritar de dolor, casi ahogándose. Hidan se detuvo, se volvió hacia el círculo y mientras agarraba la guadaña con una mano, con la otra empuñó la vara.
- Acabemos con el ritual -dijo con una sonrisa.
Se la clavó en el corazón, y después de un violento espasmo, Kubota se quedó en el suelo inmóvil. Aún con la vara clavada en el corazón, Hidan empuñó la guadaña por la cadena y con un violento movimiento lanzó el resto de guadaña hacia el aire. Un golpe seco hacia abajo hizo que la trayectoria se rectificase y que la guadaña se clavase en el inerte cuerpo de Kubota. Se acercó, la empuñó y la arrancó del cuerpo que aún estaba caliente. Empezó a reírse como un maniático hasta que se detuvo y se giró hacia el resto de ciudad con pinta de satisfacción. Empezó a caminar hasta que de repente vio a alguien delante de él que le impedía continuar. Se había quitado la túnica para luchar mejor, Kakuzu miraba a Hidan tranquilamente.
- Maldito egocéntrico... Después soy yo. Ahora a por la ciudad, ¿no es así? -dijo Kakuzu y vio como Hidan sonreía como ido. ¿Acaso le entendía? Porque a parte de lo que a veces él hablaba, dudaba que tuviese conciencia de lo que los demás le decían- Antes tendrás que acabar conmigo, y te aseguro que no te será fácil. Te pararé los pies, religioso de mierda.
ooOOoooOOooOOOooOooOO
Dun, dun, duuuun. Una de las partes que más me gusta del fanfic :P Recuerdo cuando Hidan en su momento dijo esa frase de que cuando le calentaban la cabeza, perdía todo lo que había a su alrededor de vista y sólo se concentraba en destrozar. Pensé: Tengo que hacerlo. Y aquí está. Encima este capítulo se queda "interesante" jojojojojo O eso creo, vamos.
El título hace referencia a la cabeza de Hidan y lo que provoca calentarla. Lo que si pongo calentarle la cabeza pues ya sabes por dónde van a ir los tiros del capítulo, y eso no mola :P
Izuliiinaa, normalmente los reviews son amasijos de cosas desordenadas XD. Como te dije el estilo de escribir es antiguo entre comillas XD Así que debo ser guay engañando :P Jajaja, no al marysue! Daña mentes! ¿Parecen de Kishi? Oh dios, ya no sé si sentirme alagada por eso XD. Seeh, Krea es un poco al estilo de Fuu xD Alaa pues toma Hidan y Kakuzu XD que en este capi salen mucho XD Eh, que las Fidji son buenas, ya saben escoger bien nuestras ollas XD
Ala, no tengo nada más que comentar.
La semana que viene (supongo)
Más
Y
¿Mejor?
Nuse xD
Baii
Miruru
