Hola! Ya el numero siete no puedo creerlo! Perdonen la demora, lo tenia escrito pero estaba esperando a que la inspiracion para el proximo llegara! :) Gracias nuevamente a Juli que me da las fuerzas y la inspiracion con sus reviews para seguir escribiendo. En serio me pone muy feliz que te gusten y no te parezcan demasiado largos! :D Vos esperas ansiosa los capitulos y yo espero ansiosa tus firmas XD

Antes que me olvide! A partir del capitulo 4 se me olvido ponerle a que espisodio de la serie corresponde, asi que lo voy a hacer ahora: El cap n°4 corresponde a "A bullet runs through it I y II", el n° 5 a "Daddy's little girl", el nro 6 tiene el mismo nombre que el episodio y este corresponde a "Rashomama".

Espero que lo disfruten porque yo lo hice al escribirlo y espero ansiosa sus reviews! El conjunto ya esta en Polyvore para que lo disfruten! Nos vemos en la proxima! :)


Chapter Seven: Points Of View.

I don't know how to feel when I'm around you.

-¡Bolton, ven aquí!- llamo Abby desde la puerta trasera de su casa y el gran perro obedeció moviendo la cola. La joven le rasco detrás de la oreja con cariño, sonriente. –Buen perro- dijo con ternura mientras le servía el balanceado en su plato antes de salir. Consulto su reloj y noto que estaba sobre la hora; tomo sus pertenencias, se abrigo y con las llaves en mano salió de su casa. Estaba por subir al auto cuando recibió una llamada de Nick.

-Hola- atendió preocupada. –¿Sucede algo?- pregunto extrañada de que su compañero la llame ya que estaban en casos diferentes y por lo que ella tenía entendido él tendría que estar trabajando en el laboratorio a esa hora.

-¿Abby, podrías venir a buscarme?-pidió como un niño pequeño y la joven sonrió asombrada. –No tengo auto y estoy varado en Frank's Restaurant- explico, inmediatamente se le vino a la mente la idea de donde rayos estarían Sara y Greg para que él le pidiera ayuda a ella, pero decidió que luego se lo preguntaría.

-De acuerdo- se limito a decir mientras arrojaba la cartera al asiento del acompañante con cierto nerviosismo.

-Espero no molestarte- dijo, incluso a través de una llamada telefónica podía adivinar sus gestos, y sabía que estaba apenado.

-Claro que no- dijo ella amable. –Estoy saliendo de casa, alrededor de cinco minutos estaré allí- aviso y colgó, subiéndose al auto.

Tal y como prometió, 4 minutos y 59 segundos después, detenía el auto frente a Frank's Restaurant y localizaba a Nick con la mirada mientras este se acercaba.

-¿Necesitas un aventón?- comento la joven con picardía y una amplia sonrisa que su compañero correspondió mientras subía y se dirigían al laboratorio.

Él intento esquivar el tema y no le contesto nada concreto, más que estaban trabajando desde hacia catorce horas y Abby lo dejo pasar intuyendo que lo avergonzaba, pero no sabía si lo que había pasado era algo grave. El trayecto fue corto aunque incomodo para la pelirroja ya que sentía la oscura mirada de su compañero clavada en ella; le agradeció al cielo el hecho de que estaba manejando, siendo la excusa perfecta para no observarlo. Recordó cuanto le había gustado abrazarlo y sentirlo cerca, hacia unas semanas; deseaba en secreto que se repitiera, pero no sabía exactamente como acercarse a él. El temor de que tal vez no la correspondiera, la torturaba y no le permitía ser tan abierta hacia él. Además estaba demasiado inmersa en el trabajo y eso era también un obstáculo, debía comenzar a relajarse y tomarlo todo con más calma, como cuando recién había entrado al laboratorio.

Se bajaron en silencio al llegar y él le tendió la cartera que había llevado todo el viaje en el regazo.

-Gracias- contesto la joven con una sonrisa por lo terco que había sido, diciendo que no le molestaba llevarla cuando ella había insistido en ponerla en el asiento trasero. Él le tomo la mano cuando ella agarro la cartera y lo observo asombrada con el corazón desenfrenado, cuando se acerco bastante para depositar un dulce beso en su mejilla rosada, provocando que el rubor se concentrara aun más.

-Gracias por traerme- dijo sonriente a poca distancia de su rostro y aunque lo intento, no salió respuesta de su boca, enmudecida por la impresión, con el estomago estrujado por lo repentino de la situación. Lo observo entrar apresurado al laboratorio y le tomo unos minutos recobrar la compostura para poder entrar.

Estaba trabajando con unas muestras cuando recibió la llamada de Grissom. Un homicidio en una boda importante y el auto que llevaba las pruebas, que era nada más ni nada menos que de Nick, había sido robado cuando fue a desayunar con Sara y Greg. "Con que eso es lo que sucedió", pensó Abby confundida al oír a su supervisor que la citaba en la sala general donde se encontraban sus compañeros.

Camino por el pasillo y creyó oír el tono de llamada de Greg, para luego toparse con Grissom que se retiraba de la sala en donde estaban sentado en la mesa Greg, Sara y Nick.

-Abby, aquí estas- saludo el supervisor y la joven le correspondió con una sonrisa. –Allí están- comento ladeando la cabeza y Abby asintió observando los rostros cansados y decepcionados de sus compañeros. –Se que estabas ayudando al caso del turno diurno, pero creí que podrías ayudarlos. Ya sabes lo que paso y aquí hay una especie de informe para que utilices de guía- dijo alzando una ceja y la pelirroja asintió nuevamente observándolos y se encontró con que Nick le devolvía la mirada. Rápidamente volvió su vista a Grissom. –Si bien se que los tres tienen muy buena memoria, quiero que los ayudes a recordar, sé que hay técnicas en psicología para ello- dijo observándola a los ojos a través de sus anteojos.

-De acuerdo. Veré que puedo hacer- contesto optimista con una sonrisa, preocupada por lo que podrían hacerles los de Asuntos Internos.

-Por cierto, te recomendaría paciencia. Han trabajado alrededor de quince horas y están sin dormir, lo que implica que sus temperamentos se vean afectados- informo el hombre y la joven sonrió con cierto brillo de maldad en la mirada.

-Gracias por el consejo Grissom- dijo y se dirigió a la sala donde sus compañeros alzaron la vista al mismo tiempo y la observaron. La joven se detuvo en el umbral de la puerta, apoyándose en el marco, cruzada de brazos y los observo con una sonrisa de suficiencia. Greg fue el primero en notar el brillo maligno de la joven en su mirada y bufo de manera cansina, observando hacia un costado.

-¡Oh, vamos! Pensé que mi presencia los alegraría y podría divertirme con ustedes- comento con maldad, sarcástica y Sara sonrió reconociendo su sentido de humor en la pelirroja.

-¿Qué haces aquí? ¿No se supone que debes estar ayudando al turno diurno?- ataco Greg molesto y Abby alzo las cejas asombrada por el comentario rudo de su amigo.

-Tranquilo vaquero- atajo mordaz y su amigo noto cuan molesto estaba y como había sonado su comentario. Tanto Sara como Nick observaban en silencio el ping-pong entre los dos amigos. –Sí, estoy en un caso del turno diurno pero Grissom me ha pedido que los ayude con algunos métodos psicológicos para que puedan recordar con mayor precisión. ¡Ah, y por cierto no es mi culpa haber trabajo tantas horas y que les hayan robado las pruebas!- reprendió ya dentro de la sala fulminando a Greg con la mirada que se la sostenía culpable y nervioso por la intensidad de la de su compañera. –Sin ofender- dijo suavemente observando a Nick que asintió asombrado por la conversación entre los amigos, incapaz de omitir palabra.

Les hablo de algunas técnicas pero acudieron a la más básica que era escribir en un papel todo lo que habían hecho, con quien habían hablado, las notas y las fotos que habían tomado, las pruebas, todo lo que recordaban. Abby se paseaba inquieta por la sala distrayendo a Nick, que aunque sostuviera la vista en la hoja, sentía el aroma y la figura de su compañera merodear la sala y cada tanto Greg se quejaba de que era demasiado lo que habían hecho y que no lograría recordar todo.

-Tal vez sería mejor si lo habláramos- sugirió Sara luego de escuchar a Greg por decima vez quejarse, observando a Abby que volteo mientras Greg y Nick seguían con la cabeza gacha escribiendo.

-Es una buena idea, pueden intentarlo- aprobó la pelirroja con una sonrisa amable y Sara comenzó a relatar la recolección de muestras desde su punto de vista mientras su compañera se sentaba frente a ellos y la miraba divertida. Sara siempre había tenido una manera de ver las cosas un tanto extraña; tiñendo de humor acido y negatividad todos los acontecimientos que pasaban a su alrededor, algo que fascinaba a Abby ya que a veces se sentía identificada con ella. Les comento que se encargo de los padrinos de la boda entre los cuales estaba el hermano de la novia que coqueteo con ella.

-Era lindo- concluyo pensativa bajo la mirada atenta de sus compañeros. Abby supo de inmediato que le quedaba por delante un dia muy largo pero también muy divertido con sus tres compañeros y sus relatos acerca de la boda.

Sentados en la mesa, aun escribiendo algunas líneas en sus hojas y con Abby leyendo un libro de psiquiatría para rendir una de las materias en el seminario, la voz de Greg logro llamar la atención de la joven que alzo la vista al comprender lo que sucedía.

-¿Obtuviste un numero?- dijo el joven incrédulo observando a Nick, luego a Sara y finalizando con Abby que sostenía marcada la hoja del libro para observar la servilleta de papel en la mano de su compañero que había sacado de su bolsillo, que negó con la cabeza y el seño levemente fruncido.

-No, no lo hice. Le he prestado la campera…- comenzó bajo las asombradas miradas de sus tres compañeros que oyeron atentos el relato de Nick sobre su recolección de muestras. Hablo con un par de damas de honor y le prestó la campera a una de ellas que sentía frio por el shock. A diferencia de Sara, Nick fue más sensible y romántico; explico con positividad los hechos y Abby se divirtió tanto como cuando oyó a Sara. Todos tenían diferentes matices y estaba ansiosa para oír los que quedaban. Durante el relato Nick le lanzo algunas miradas a su compañera que lo observo sonriente, asombrada de que hasta en una situación trágica obtuviera un número telefónico, producto de su encanto.

Como ellos no podían salir de allí la pelirroja que era la única que estaba desligada al caso tomo sus pedidos y fue en busca de almuerzo; unos snacks, algún que otro sándwich y unos refrescos para mantener despiertos a sus hambrientos compañeros. Catherine llego un tanto eufórica con el DVD de la boda en la mano y al preguntar qué parte deseaban ver los chicos, todo contestaron al unísono: -"El brindis"-, antes de ponerlo en el reproductor, la mayor observo a Abby que se encogió de hombros sin saber el motivo de la curiosidad de sus compañeros.

Al finalizar el video todos observaban boquiabiertos la pantalla y decidieron llamar a Grissom para volver a mirarlo.

-¿Crees que haya sido la novia?- pregunto Sara cuando el supervisor congelo la imagen en la pantalla. Todos lo observaron expectantes pero él parecía confundido.

-¿Pero en qué momento?- pregunto al aire y comenzó a narrar su punto de vista, por supuesto científico, de lo que había sido el interrogatorio a la novia. Allí los cuatro comprendieron que la víctima no era querida por nadie, pero el supervisor aseguro que la novia no había podido hacerlo.

Decidieron tomarse un receso ya que los tres sentían que la cabeza les quemaba. Abby aprovecho para volver a su oficina y terminar con los trámites de la inscripción a la universidad cuando Jim apareció en la habitación y se sentó frente a ella.

-¿Cómo se encuentran tus pacientes?- bromeo tomándole las manos que la joven había extendido a través del escritorio. Ambos sonrieron.

-Hacia un tiempo que no ejercía como psicóloga- dijo con una sonrisa melancólica. -De hecho esta tornándose divertido; los conozco a los tres y se me hace más fácil ayudarlos, aunque me falten aun un par de relatos, los hechos son desopilantes- conto en un tono que Jim no pudo resistirse y rompió en carcajadas.

-He oído que te aceptaron en la Universidad de San Diego para la carrera de Psiquiatría- dijo y sus ojos brillaron orgullosos; ella asintió mientras le sonreía con ternura.

-Así es. Es un seminario por Internet para personas que trabajan y no pueden asistir a clases, por lo que no tendré que viajar a excepción de los exámenes a los que asistiré en persona- explico y él sonrió orgulloso. –Es bueno que te alegres ya que tienes la primicia- bromeo ella y el asintió.

-¿Tu padre aun no lo sabe?-

-No. A veces tú te me asemejas más que el- dijo pensativa tomando desprevenido al hombre que se tenso en su lugar. –Siempre te he dicho que eras mi segundo padre, pero a veces pareces el único, el verdadero- explico Abby y Brass intento sonreír pero demostró una mueca congestionada, estaba acercándose mucho a la línea de fuego; la joven no entendió el porqué, pero pensó que era preocupación.

-He estado mucho tiempo con tu familia y puedes asegurar que nunca te abandonare, pero debes intentar acercarte más a él…- aconsejo el hombre después del primer momento de tensión. –Aunque pases mucho más tiempo conmigo- bromeo y ella rio suavemente. –Haz que no se ponga celoso- finalizo besándole el dorso de la mano y se fue de allí, dejando a la joven con una sensación extraña.

Se encamino por los pasillos para volver a la sala y finalizar el trabajo con sus compañeros, cuando se topo a Nick que venía de la dirección contraria de haber visto unos videos con Catherine.

-¡Hey!- dijo Abby alegre y el sonrió a medias acercándose. -¿Qué ocurre?- pregunto observando el rostro preocupado de él.

-Lamento lo del número telefónico- dijo y la joven rompió en risas por el asombro que le causo el comentario.

-No es necesario que me explique nada de eso- dijo frunciendo el ceño con una sonrisa divertida, extrañada intentando despreocupar a su compañero. Debía admitir, muy en su interior que había sentido una punzada de malestar al observarlo mirar la servilleta con el número con cierto interés y asombro, pero no podía hacer nada al respecto ya que él no era de su propiedad y no podía reclamarlo. Entre ellos no sucedía nada, por lo que cada uno era libre de hacer lo que quisiera. En resumidas cuentas, si le había molestado; los celos se habían apoderado de ella por un instante y habían carcomido un poco de su conciencia, pero no podía hacer nada al respecto. ¿De qué le serviría hacerse la difícil a esas alturas si pretendía darle una explicación? ¡Un momento! ¿Una explicación? ¿Por qué deseaba darle una explicación, a ella? Debía seguir remando la situación con el mejor rostro posible.

-Sin embargo siento que debo darte una. No quiero que pienses que soy así de…- se interrumpió observándola avergonzado y Abby pudo jurar creer ver rubor en sus mejillas. Alzo la mano derecha y la deposito en el hombro de su compañero para tranquilizarlo, regalándole una sonrisa dulce y amable.

-No es necesario, en serio, pero si quieres hacerlo tendremos tiempo para un café luego de cerrar este caso ¿quieres?- dijo observándolo a los ojos y él se sintió absolutamente vulnerable bajo aquella mirada, sin embargo acepto con una sonrisa cansada. –Bien, debo retirar el informe que deje en mi oficina y enseguida estaré con ustedes- dijo alegre y cada uno se encamino en la dirección contraria. Fue en el momento en que se alejaron que Abby sintió que algo tiraba de su muñeca, precisamente de su pulsera, y cuando volteo para observar que se había enganchado en la campera de Nick que cada vez se alejaba mas, todo se sucedió como por cámara lenta. Ambos tiraron en direcciones diferentes y eso provoco que la pulsera se cortara, volando por los aires todas las cuentas que la formaban. Observaron atónitos como estas se desperdigaban en el suelo del pasillo. Nick pensó que mas retorcido y complicado el dia no podía volverse haciéndole todo mas difícil, mientras que Abby sentía como si le hubiesen arrojado agua helada al ver que la pulsera que había sido de su madre se hacía añicos, rodando sus cuentas por todos lados.

-Abby cuanto lo siento- se disculpo Nick, sin poder decir nada más y la joven negó con la cabeza.

-No tiene importancia- sonrió con un nudo en la garganta. –Es solo una pulsera- dijo restándole importancia, absorta en las cuentas desperdigadas en el piso. Nick despego los labios para decir algo mas cuando se sintió que la voz de Greg los llamaba, dirigiéndose hacia ellos atravesando el pasillo sin notar que estaba lleno de cuentas negras. Al tercer paso que dio hacia ellos y al cual su amiga intento advertirlo, el joven patino arrastrando su cuerpo relajado hacia atrás; intento equilibrarse agitando los brazos, pero ya era demasiado tarde porque estaba muy cerca de suelo. Abby instintivamente tomo en vano sus manos para ayudarlo ya que fue arrastrada por el paso del cuerpo de Greg provocando que ambos cayeran, ella encima de él, rompiendo en atronadoras carcajadas como si fuesen niños. Nick observo atónito la escena sin dar créditos a sus ojos por lo que veían, pero no permaneció a su lado a ofrecerle ayuda, molesto por la aparición de Greg, que en los últimos tiempos estaba empecinado a estropearle los encuentros con la pelirroja.

Luego de recomponerse del ataque de risa, busco a Jim para oír su relato del interrogatorio del novio. Como era costumbre en el hombre, la narración contuvo sarcasmo y el humor característico de él, y la joven se divirtió tanto como cuando lo hizo con el de Sara.

Con el punto de vista de Jim, Abby volvió al laboratorio en busca de Sara y Nick que estaban con Henry en el laboratorio con los resultados toxicológicos de la víctima quien había sido drogada, respondiendo así a la pregunta que ellos se habían hecho acerca del comportamiento de la mujer en el brindis. Greg llego un tanto agitado con una carpeta en la mano, diciendo que sabía lo que había sucedido. Sus tres compañeros lo observaron curiosos y el comenzó el relato de su recolección de muestras al estilo gánster y misterioso, característico en él ya que al estar escribiendo el libro de la historia de Las Vegas se había contagiado, contándoles que había interrogado a dos de las damas de honor más jóvenes y había conseguido sus muestras de ADN. Luego de interrogarlas, se dirigió al cuarto que estaba destinado a los regalos de los novios y en el que las jóvenes se retocaban el maquillaje, y encontró una estatua de Cupido con la punta de la flecha que sostenía, llena de sangre. Les conto a sus compañeros que cree que la víctima al caerse se clavo la flecha en la cabeza.

-¿Pero como sab…?- comenzó Abby un tanto confusa por el relato de su amigo y este se atajo tendiéndoles las fotos de la autopsia en la que se veía la herida. El único problema para demostrarlo, era que las pruebas se encontraban en el auto de Nick.

Catherine estaba en busca de Sara cuando Nick la intercepto antes de que ella llegara a los vestuarios.

-Necesito que me cubras mientras salgo de aquí para atender un asunto- le pidió y ella lo observo fijamente.

-Nicky sabes que ninguno de ustedes puede salir de aquí hasta que los interroguen los de Asuntos Internos- dijo seriamente y él la observo frustrado. ¿Acaso nada de lo que hiciera ese dia le saldría bien y de un modo fácil?

-Le he roto la pulsera a Abby y aunque me ha hecho creer que no tenía importancia, creo que si lo era para ella- le comento y la mayor sonrió con picardía. –Quiero reponérsela hoy mismo y necesito salir de aquí para ello- suplico y Catherine rio entre dientes.

-De acuerdo. Les pediré a Greg y Sara que investiguen el auto de los novios que acaba de llegar, mientras te cubro. Que nadie te vea salir y no te tardes porque los tienes que ayudar- advirtió seriamente, pero con un brillo divertido en sus azules ojos al ver el alivio de su compañero. –Ah, y recuerda- dijo y él se volvió para observarla. –Tiene un gusto simple, no le gusta ostentar; que sea delicada- aconsejo y Nick le regalo una de sus mejores sonrisas, agradeciéndole su sensibilidad.

Mientras sus compañeros atendían diferentes asuntos, Abby se había ofrecido a transcribir las notas de ellos en la computadora para que todos tuvieran la misma historia a la hora de hablar con Asuntos Internos. Cuando ya lo tuvo listo busco a sus tres compañeros para enterarse de lo que habían descubierto, pero estaba yendo a hablar con Wendy por unas muestras que habían quedado en el laboratorio del turno diurno, cuando doblo por un pasillo y se choco con Nick que la tomo de la cintura para evitar que cayera de espaldas al suelo. La joven apoyo inconscientemente sus manos en el pecho de su compañero sin pasar por alto de que se encontraba sin remera. Fue en vano intentar controlar su respiración y pedirle al cielo que el rubor no apareciera en sus mejillas, porque su organismo reacciono en contraindicación de lo previsto. Lo observo entre asombrada y avergonzada e intento no bajar su vista hacia los firmes pectorales de su compañero.

-¿Estas bien?- pregunto como un reflejo poniendo especial atención en la cruz que descansaba sobre el pecho de su compañera ya que no tenia puesto el abrigo.

-Si, ha sido la sorpresa- intento explicar ella sin que le temblara la voz, pero no tuvo éxito. Nick disimulo lo mejor que pudo la sonrisa de satisfacción que amenazaba con asomarle por los labios.

-Tengo algo para ti- dijo él con entusiasmo apartándose unos centímetros al mismo tiempo que le tomaba la mano. –Ven- dijo y la arrastro por el pasillo, cuando ella había pensado que el momento incomodo ya había pasado se encontró con que estaba metida en el vestuario, a solas con su compañero sin remera. Le puso limites a su imaginación, que fantaseaba a la velocidad de la luz, pensando en cosas desagrades al verle el físico perfecto. Le rogo al cielo que se tapara de una bendita vez antes de hacer nada y pareció escuchar sus plegarias ya que tomo rápidamente una remera y saco una pequeña cajita azul del locker mientras cerraba la puerta. Se acercó con una amplia sonrisa, que e quito el poco aliento que le quedaba a la joven y un brillo de ansiedad y excitación en los ojos como un niño pequeño y Abby no comprendió a que se debía tanta emoción. Le tendió la caja rectangular y la pelirroja lo observo con desconfianza, sin tomarlo.

-Te aseguro que no es una bomba- bromeo acercándose más a ella que no quito sus ojos de los de él. –Ábrela- susurro con una sonrisa que hizo sus piernas flaquear y obedeció nerviosa. Tomo la cajita azul dubitativa y cuando la abrió se llevo la mano libre a la boca para ahogar una exclamación de asombro. En la caja descansaba una pulsera de eslabones grandes pero muy delicados, con un solo dije en el centro que era una piedra roja tallada en forma de corazón. Abby la observo estupefacta sin poder creer la belleza de la joya y ni siquiera quiso que se le pasara por la mente enterarse de que se trataba de una piedra preciosa porque moriría allí mismo. No era necesario que él hiciera eso.

-Oh, no Nick. No- dijo con mezcla de vergüenza y culpa, y el la observo atónito cuando la joven le tendió la caja de regreso. –No puedo aceptarla-

-¿Por qué no?- pregunto con dificultad ya que no daba crédito a sus oídos por lo que escuchaba mientras que tomaba la caja con dolor.

-Es que… no puedo… es demasiado… no…- comenzó con torpeza y el la observo con una media sonrisa aunque en los ojos había desilusión.

-Abby, he roto tu pulsera y lo que menos puedo hacer es intentar reponerla- explico con paciencia intentando no desesperar. –Se que no es lo mismo porque no es tan especial como la anterior, pero es lo que menos podía hacer por ti- dijo con ternura y la joven lo observo atónita. El sonrió apenado, tendiéndole un cubo de acrílico lleno de cuentas negras, Abby lo tomo incrédula y tras examinarlo alzo la vista y lo observo asombrada.

-¿Nick, esto es lo que estoy imaginándome?- dijo casi sin aliento, conmocionada porque si era lo que ella estaba pensando, se moriría de ternura por el hermoso acto de su compañero.

-Le pedí a las jóvenes de mantenimiento que recogieran las cuentas de tu pulsera para poder devolvértelas- explico como un niño pequeño cuando comete una travesura y la pelirroja rompió a reír del asombro y la bondad de su compañero. –Por favor- pidió colocándole la pulsera alrededor de la muñeca derecha, mientras la joven estaba distraída aun observando el cubo de acrílico, que al sentir las manos de su compañero volteo y observo que ya estaba en su muñeca. –Acéptala- susurro observándola fijamente sin saber que ella no podía resistirse a sus seductoras miradas. Abby no pudo hacer más que sonreír como una idiota y acercarse a él para abrazarlo mientras le agradecía al oído sin poder creer la transparencia, la bondad y el gran corazón de su compañero, sintiendo que cada vez lo quería mas. Él la tomo suavemente y sonrió perdido en el perfume de aquella pelirroja que tanto lo enloquecía. Cuando se separaron unos centímetros ella beso su mejilla con ternura y se retiro de la habitación agradeciéndole una vez más. Llegando a la puerta se topo con Catherine que la observo asombrada sin dar crédito a sus ojos, sin pasar por alto la pulsera en su muñeca. Desvió la vista a él que le sonreía atontado como un adolescente.

-Hemos encontrado tu auto pero no creo que tenga alguna importancia en estos momentos- bromeo la pelirroja mayor y el asintió con la sonrisa de idiota tatuada en el rostro. -¿Y bien?- pregunto ansiosa de saber que había pasado.

-No es nada de lo que tu perversa mente se imagina. Solo me abrazo y agradeció, pero te puedo asegurar que le encanto la pulsera- dijo riendo y ella se unió a él en las carcajadas.

Sara, Greg y Nick citaron a Abby y a Grissom para comentarles lo que habían investigado y que estaban por cerrar el caso ya que sabían lo que había sucedido. El supervisor se sentó en el extremo de la mesa y la pelirroja fue al lado de su amigo quien les conto como habían sido los hechos.

-¿Saben cuál era el rol de las damas de honor?- pregunto como si estuvieran en una clase y Sara comento que eran una especie de señuelo para confundir y proteger a la novia, de allí que esta la creencia de que todas deben vestirse iguales. Abby sonrió al oírla, si había algo que siempre admiraba de Grsissom y sus compañeros eran las grandes charlas que tenían, de las cuales siempre se aprendía algo nuevo. Tras finalizar la exposición, Nick intervino con su humor.

-Para ser alguien que aborrece las bodas, pareces muy interesada en el tema, es decir, lo tienes claro- comento disimulando una sonrisita y Greg y Abby se observaron sonriendo, sabiendo hacia donde iba aquello. Luego de que Sara le explicara a Nick su creencia, ella observo a la pelirroja con interés.

-¿Cuál es tu creencia acerca de las bodas, Abby?- pregunto y la joven sonrió negando con la cabeza.

-Esa es una opinión que tengo demasiado reservada- dijo juntando las manos sobre el regazo pero con una pose relajada y tras reír entre dientes, Greg hablo:

-¡Oh, vamos! No nos dejaras con la intriga, ¿o sí?- dijo con picardía y la joven sonrió.

-Pero eres católica- señalo Nick alzando la mirada de la cruz que descansaba en su pecho.

-¿Y científica?- intervino Grissom confundido. -¿Cómo es eso?-

-Mi madre era creyente y yo siempre lo fui con ella. De la familia era la única que la comprendía y la apoyaba. La religión nos acompaño hasta en sus últimas horas y ahora es algo que no puedo dejar. Sí, soy científica, pero hay algunas cosas que le atribuyo a la religión y otras a la ciencia. Es algo que me trae paz y me mantiene unida al recuerdo de mi madre- comento tomando inconscientemente el dije entre sus dedos bajo las miradas de sus compañeros, mientras la habitación se sumía en un silencio sepulcral.

-Y sin embargo haces tu trabajo a la perfección- dijo Grissom observándola maravillado. –Simplemente fascinante-. Abby sonrió agradecida por el cumplido.

-Pero no es tema para hablar ahora- dijo optimista tomando unos papeles. –Deben estar preparados para cuando vengan los de Asuntos Internos, así que me tome la libertad de pasar en limpio todos los puntos de vista para que lean- dijo repartiendo entre sus compañeros las hojas y cada uno las tomo; cuando le toco el turno a Nick, este la observo sonriente al ver que tenia la pulsera que le había regalado en la muñeca, Abby le correspondió, pero siguió con su comentario. –Y grata fue la sorpresa al encontrarme, de que no tuve que agregar nada ya que todos coincidían- dijo alegre y sus compañeros parecieron aliviados. –Y ahora les deseo suerte, pero debo irme- dijo poniéndose en pie y besándole la cabeza a Greg que sonrió y le tomo la mano con cariño.

-¿A dónde?- pregunto Nick interesado bajo la mirada intensa de Grissom y la asombrada de Sara.

-A la estación de policía con Jim, quiere que presencie los interrogatorios- dijo con una sonrisa y tras despedirse, se dirigió a su anteúltimo destino.

Si bien confesaron el crimen volviendo loco a Brass, las damas de honor no dijeron nada que ellos no supieran, así que Abby no intervino en el interrogatorio y no hizo más que afirmar lo que las jóvenes decían.

Una vez finalizado el interrogatorio, se despidió de Jim que debía volver al laboratorio por lo de las declaraciones.

-¿Sabes que te quiero como si fueras mi hija, verdad y que jamás te abandonare?- dijo luego de que la joven lo abrazara.

-¿De dónde ha salido eso?- dijo ella observándolo extrañada y él rio entre dientes.

-Debes disculpar a este anciano, pero a veces pienso que no lo digo demasiado con las personas que me importan- comento observando las personas que circulaban por la acera y Abby sonrió. –Es que ha sido un presentimiento- dijo preocupado y ella apoyo con suavidad su mano en el hombro de él que sonrió.

-¿De esos que tenias cuando éramos pequeños con John y tras recibir un llamado debías volver a la estación?- pregunto ella comprensiva con una sonrisa tierna y el asintió. –Todo estará bien, Jim. No debes preocuparte- alentó y él volvió a sonreír.

-Demonios, no has cambiado nada. Recuerdo que de pequeña lo decías también- ambos rieron.

Abby lo observo alejarse en el auto y se dispuso a ir a su último destino en el dia: su casa, tras un caso divertido y lleno de nuevas emociones…