Wuju… estoy de vuelta y traigo capítulo nuevo… la verdad me costó mucho hacerme un espacio para escribir pero aquí está…
Quiero agradecer sus reviews que son tan geniales :3
Martha AlwaysCB: Muchísimas gracias por tu opinión, me alegro que te esté gustando la historia… rara? No creo que seas rara jajaja, todos somos algo masoquistas en el fondo xd y pues de hecho le di varias vueltas al capítulo… pensaba en todas las posibilidades por las que Beckett pudo haber tenido un accidente para llegar al hospital y dije: "no quiero que se acabe aún". Es mi primera historia! Ya veremos como continúa.
Brennangirl: me alegra que te guste la historia… a mí también me ha pasado leer historias de como 10 capítulos seguidos y al final me quedo con todas las preguntas de "qué sucederá?"… suele pasar xd…
Writerdetective: agradezco mucho tu comentario ;)
En verdad me ayuda mucho ese tipo de opiniones tan positivas…
Espero que disfruten éste capítulo: (tengan en cuenta de que no tengo conocimientos médicos)
Capítulo VII
El hospital estaba más callado de lo que debería. Eran alrededor de las 11 de la noche y para esas horas Lanie ya se había marchado tras la insistencia de Jim. Pero había prometido volver en la mañana temprano. Quería hablar con Kate antes de que lo hiciera el chico escritor para asegurarse de que ella no desperdiciara ninguna oportunidad.
Castle llegó minutos después, encontrándose al señor Beckett sentado en una silla con un vaso de café en la mano. Se sentó despacio poniendo su atención en la pared blanca que tenía frente a él.
— ¿Qué les dijo el doctor? —Preguntó con cierto temor. Temía recibir malas noticias. Desde que había recibido la llamada de Espo' no había dejado de preguntarse cuál sería el diagnostico. Todos sus pensamientos se enfocaban en una sola persona. Ella. En una sola situación. Ella. Siempre era ella. Días antes, cuando su coraje estaba por las nubes, no se hubiera imaginado que se sentiría tan impotente por no verla. Que necesitaría saber acerca de ella. Sus planes de olvidarla habían quedado desplazados a segundo plano mientras ese asunto se resolvía. Ya decidiría que hacer después.
—Tiene un par de costillas rotas, un hombro dislocado y tenía una brecha enorme en la cabeza que tuvieron que suturar. No es tan grave como parece, ha salido de peores —Inmediatamente vino a la mente de ambos aquel suceso de hacía un año. El jodido momento de incertidumbre que pasaron cuando el diagnostico no era para nada esperanzador. Un estremecimiento recorrió sus cuerpos pero se mantuvieron serenos—. De momento está dormida por la medicación —Continuó Jim—. Pero deberá de mantener reposo por bastante tiempo, y sé que no le gustará —Y era más que cierto. Algo para lo que Kate Beckett era inútil era para mantener reposo y dejar que otros cuidaran de ella. Definitivamente no tenía puntos a favor en ese aspecto.
Rick esbozó una pequeña sonrisa que pronto se convirtió en un bostezo.
—Deberías ir a descansar y si quieres puedes volver en la mañana. Yo haré lo mismo —A pesar de no estar del todo convencido, Castle aceptó despidiéndose de Jim antes de dirigirse a su coche. Cuando llegó al hospital tenía la esperanza de encontrarla despierta y poder verla, aunque una parte de él le decía que fuera fuerte ante su aplazado objetivo. Olvidarla.
...
Encendió la luz de la cocina para tomar algo de agua y después se dirigió a su recámara. Le mandó un rápido mensaje a Alexis pidiéndole que se divirtiera y otro a su madre para avisarle que todo estaba bien y que Beckett no estaba grave.
En parte Martha comprendía la preocupación de su hijo por esa mujer. ¿Cómo se puede desentender de la persona a quien uno ama? En especial después de todo lo que había pasado con ella. Beckett le había devuelto la inspiración a su hijo, acabando con las fiestas semanales y haciéndolo más responsable. En parte le agradecía muchas cosas, pero por otro lado se sentía traicionada también. Pero el amor era así. Sin condiciones.
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Los nervios lo invadían, se removía incómodo en el ascensor cargando consigo un ramo de flores como la última vez. Que mala costumbre había adquirido de solo darle flores cuando algo malo ocurría. ¿Qué otra excusa podría tener? Él podría inventarse cualquiera pero ninguna le sería válida ante Kate Beckett. No al menos una que ella se creyera. Los números del ascensor pasaban a un ritmo exasperante, ascendiendo tan lentamente como si lo hicieran a propósito. Se preguntó por qué no había tomado las escaleras en vez de realizar con lentitud todo el proceso de la enorme caja metálica.
Con una pequeña sonrisa preguntó a la enfermera por la habitación en donde estaba internada Katherine Beckett, y la mujer detrás del ascensor le nombró la 47 al fondo del pasillo. Castle se dirigió a paso rápido hacia la dichosa habitación, quedándose parado frente a la puerta sin saber qué hacer por minutos que le parecieron eternos. Una gran bocanada de aire fue lo que necesitó para armarse de valor y abrir la puerta lentamente, conteniendo la respiración.
Beckett giró su cabeza lentamente hacia la puerta y por un momento se olvidó de la presencia de Lanie. Esbozó una enorme sonrisa que pronto se convirtió en una mueca de dolor. ¿Por qué él tenía que verla en los peores momentos? No es que le molestara que lo hiciera, pero tras dos días en los que no tuvieron contacto se dio cuenta de cuánto lo había extrañado, y de alguna manera quería sentirse bien cuando volviera a verlo. Y más aún cuando, horas antes, había solucionado su debate mental y aclarado ir a buscarlo. Se estremeció al recordar lo que vino después de tal resolución; su cuerpo estrellándose a todo y después una nube de confusión. No supo cuándo había perdido el conocimiento pero sí recordaba el pitido constante en sus oídos y la visión de la sangre manchando sus manos.
Lanie le apretó suavemente el hombro sano a su amiga y se levantó guiñándoles el ojo antes de desaparecer fuera del cuarto. Kate sonrió al recordar la previa conversación con Lanie.
—Debiste haberlo visto, Kate. Estaba preocupado por ti. Llegó rapidísimo— Kate sonrió recordando las innumerables veces que él mostró signos de preocupación hacia ella. Eran tan jodidamente tierno.
—En realidad no esperaba que viniera —Y era verdad. Después de que él se marchó ella pensaba que lo había perdido para siempre. Agradecía que no haya sido así.
— ¿Por qué no? Él está enamorado de ti, y tú lo sabes muy bien. Llegará en cualquier momento, te lo aseguro —Una tonta sonrisa apareció en su rostro. ¿Él? ¿Enamorado de ella? Esperaba que ese sentimiento aún siguiera vivo después de tantos meses. ¿En verdad él seguía amándola?—. Y no quiero que eches a perder esta oportunidad. Tú le dices lo que sientes o te juro que no saldrás de este hospital hasta que lo hagas —De nuevo los nervios embargándola. ¿Se lo diría? ¿Realmente se lo diría? En eso la puerta se abrió.
—Te lo dije —Susurró Lanie antes de dejar ver a Castle.
Castle la observó detenidamente. De alguna manera le pareció hermosa (como siempre). Llevaba puesta la bata del hospital y una sonda salía de su brazo, además del collarín que llevaba puesto y la gasa que tenía en la frente. Tenía el cabello agarrando en un moño desarreglado y unas visibles ojeras bajo sus ojos. Rick sonrió avanzando hasta quedar al pie de la cama sin cortar el contacto visual que tanto bien le hacía a Kate.
—Hey —Saludó él, avanzando otro poco hasta dejar las flores en la pequeña mesita junto a la cama—. Traje flores, supuse que compensarían la horrible comida de hospital —Kate sonrió mirando el arreglo de orquídeas que él había traído. Agradecía a quienquiera que estuviese arriba por haberle mandado un hombre tan atento. De seguro Lanie le gritaría que lo besara en ese mismo momento, pero debía moderarse.
—Gracias. Yo… supongo que estaré aquí por un largo rato —Jim había ido a visitarla más temprano y el doctor les había dicho que debía permanecer ahí alrededor de 4 días mientras sanaba y después permanecer en reposo un mínimo de 2 semanas.
—Entonces podré hacerte compañía — "¿Cómo puede ser siempre tan lindo?", se preguntó Beckett mordiéndose ligeramente el labio. Maldijo al estúpido collarín que le impedía moverse con libertad y es cierto, no la hacía sentirse atractiva.
—Castle yo… supongo que tenemos que hablar, ¿no? —Su estómago se contrajo de los nervios, causándole dolor. Cerró los ojos un momento tomando aire y soltándolo como le había indicado el doctor. Castle sabía que tenían que hablar, que tarde que temprano tendrían que hacerlo, pero no estaba seguro de que ese fuese el momento indicado. Acababa de tener un accidente. Ni tan accidente, pero daba igual. Ella tenía que estar tranquila.
—Kate, ¿por qué no dejamos que pasen un par de días antes de que te pongamos al tanto de la investigación? —Pero ella no quería hablar de eso. Sabía que alguien había tratado de matarla (de nuevo) al chocar su auto, pero no quería meterse en eso. No todavía. Primero quería asegurarse de que Castle estuviera con ella en el proceso. Debía hacerle caso a Lanie.
—No, no, no… —Intentó negar con la cabeza pero supuso que sería un esfuerzo innecesario—. No quiero hablar de la investigación, Rick —El nombre de él evocó de sus labios tan naturalmente como si llevara años llamándolo así. No hubo un formal o divertido "Castle", sino un tierno "Rick" que llamó inmediatamente la atención de él—. Cuéntame por qué te marchaste —Castle casi se atraganta con su propia saliva y justo cuando iba a hablar ella lo interrumpió—. Y no me vengas con el cuento de que tienes "material suficiente".
Hasta ella misma se sorprendió de la intensidad de sus palabras. Quería ser clara y que él lo fuera también. ¿Qué de malo tenía eso? Tenían 4 años dándole vueltas a su situación como para no ir al grano. Ya bastaba de excusas.
—Porque me mentiste —Dijo Rick solamente, dolido. El recordarlo simplemente hacía que su coraje subiera, y si ella quería que fuese honesto entonces lo sería. Al menos él sí podría serlo.
Aquí termina el capi de hoy… quiero disculparme (de antemano) por dejarlos así pero si me avanzaba el capítulo terminaría enormemente largo así que lo dejo para la próxima…
*Grace*
